Conversado con Graciela Cheuquepan de Rukas, decires y machos

Llegamos a su casa un poco antes de la 1:30. Graciela nos había invitado a almorzar pero antes quería mostrarnos la ruka. Hacía años la había visitado ahí mismo, cuando yo no sabía nada de rukas, ni de ceremonias, ni de catutos (esas masitas alargadas blancas de harina de trigo), ni de cómo se vivía la cosmovisión Mapuche en una gran ciudad como Santiago de Chile; cuando no me imaginaba cómo se podía ser mapuche en medio del cemento, la contaminación y la sequía.

Aquella había sido mi primera vez en una ruka, la primera de tantas que vinieron después. Recuerdo ese día haber sentido que Graciela tenía cosas importantes que decir y yo quería que me contara esas cosas, pero aquella vez la visité en el contexto de una celebración y no hubo tiempo para conversar. Hoy, años después volví a tenerla al frente para que me dijera aquello que yo creía que tenía para contar.

La anfitriona Mapuche

No alcancé a tocar el timbre cuando Graciela nos vio desde lejos y gritó “¡Hola!”. Los rayos del sol de invierno abrigaban y desde la calle podía verse el patio lleno de arbustos, algunas plantas medicinales y unas gallinas; en segundo plano la Ruka y en la entrada una bandera negra, símbolo de la lucha de su estigmatizado pueblo. Al fondo, la silueta de Graciela envuelta en el traje tradicional Mapuche: falda negra, blusa floreada, pañuelo de colores amarrado cerca de la nuca y un gran collar de plata adornaba su pecho. A paso firme caminó hacia la puerta donde nos abrazamos. Nos abrió la reja y tímidamente entramos a lo que ella llama orgullosa “el corazón de La Pintana”, la comuna al sur de Santiago donde vive.

La Ruka es una construcción de madera, con techo de paja y piso de tierra que siempre debe mirar al oriente para saludar al primer rayo de sol cada mañana. Todas las rukas tienen la misma estructura, al menos todas las rukas tradicionales. El interior es un gran espacio iluminado por un fogón al centro, alrededor del cual se ha tejido la historia y la cosmovisión de la Gente de la Tierra. La colorida mesa nos dice que hay celebración, y es que para los Mapuche las visitas son motivo de alegría. Sopaipillas, catutos, pebre y ensaladas son la antesala del plato principal, una cazuela de pavo con locro, plato típico de Lautaro, la tierra de la familia Cheuquepan.

Ruka
La Ruka de Graciela. Autor: Leo Prieto.

Los machos Mapuche

Le pido a Graciela que me cuente un poco más sobre las acciones de su organización social, sé que ella es guardiana de su patrimonio y que siempre está gestando algo nuevo para su comunidad. Entusiasmada y con evidente orgullo relata que están trabajando en salud intercultural, específicamente en la prevención del VIH y con el programa de indígena de gobierno. Hacen charlas sobre el VIH, sobre todo a los que ella nombra como “los hermanos Mapuche”. Dice que no ha sido fácil y que sobre todo los hombres adultos mayores son reacios a conversar de estos temas, que en los inicios de esta labor en el año 2000 los hombres le decían que era imposible que tuvieran VIH si ellos eran de sangre Mapuche “fortachona”.

Graciela Cheuquepan anfitriona mapuche
Graciela Cheuquepan, nuestra anfitriona. Autor: Leo Prieto.

Rápida e inevitablemente pienso en que el estereotipo de macho valiente fortachón ha permeado tantas sociedades y culturas.

Graciela comenzó este camino después de haber conocido a un vecino Mapuche portador del virus. Me cuenta que le vio sufrir mucha discriminación y eso mismo la hizo cuestionarse sobre la ignorancia que en esa época había sobre la enfermedad. Con la idea de ayudar a su vecino e informarse, organizaron un taller de prevención de transmisión sexual con la Universidad Católica. Bajo ese mismo techo de paja y con el peso de las creencias tradicionales sobre sus hombros, lograron hacer un taller para mujeres y otro para hombres. 

Al primero, recuerda que llegaron muchas hermanas Mapuche de todas las edades, hasta la Papay, la mujer más antigua de la comunidad, sin embargo, al de los hombres solamente asistieron unos pocos. Graciela se ríe y añade “Cuando están así juntos son buenos para pelar a las mujeres, pero en cosas así, que tienen que hablar de su sexo son muy cerrados y nosotras no; las mujeres somos más abiertas, estamos más acostumbradas. Imagínese con el doctor cuando tenemos wawa, una se entrega nomás, una ya ha mostrado todo ya! Acá desde el más chiquitito conoce el condón y también la Papay, la más viejita. Somos muy abiertos. Acá nadie se aflige”, reímos mucho juntas y yo rápida e inevitablemente pienso en lo mucho que Graciela tiene para decir.

Ruka
Conversaciones alrededor del fuego. Autor: Leo Prieto.

“Nos preguntan por qué nosotros como Mapuche hacemos esto, y es porque tuvimos hermanos que murieron por sida. Una vez hicimos un encuentro con hermanos de varias comunidades, vinieron de varias partes del sur y decían: pero cómo nosotros que somos machos machos a la antigua, ponerse un condón es como ponerse un calcetín! Esa vez estuvimos dos días, y cuando se fueron les entregamos cajas de condones para que ellos le hablaran a su comunidad. Yo no sé si lo habrán hecho o los usó todos el caballero”, ríe Graciela.

Terminadas las risas es hora de partir, compartir este almuerzo ha sido de alguna manera como detener el tiempo que tan rápido pasa en la ciudad o quizás alargarlo y no darnos cuenta. Es la magia del fuego que una vez más nos invita a seguir tejiendo nuestra red de relaciones.

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Espacios de memoria traumática durante las XX Jornadas de la Asociación de Interpretación del Patrimonio

La Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP) celebra los próximos 4, 5 y 6 de marzo las XX Jornadas de Interpretación del Patrimonio, este 2021 en modalidad online. Un año más abren un espacio de encuentro en el que debatir, reflexionar, aprender o inspirarse sobre interpretación del patrimonio, una herramienta imprescindible a todos los niveles en el sector turístico.

Esta edición está dedicada a los espacios de memoria traumática y a las múltiples implicaciones que la interpretación puede tener en este sentido. Hablamos de Dark Tourism y Hot Intepretation que se integran en un programa estructurado desde dos perspectivas de la memoria. El día 4 de marzo, una mirada desde el punto de vista del Turismo Oscuro o Dark Tourism y el día 5 de marzo a través de las técnicas interpretativas en estos espacios de memoria.

Participativas y reuniendo todos los ingredientes que las hacen muy humanas, como acostumbran a ser las «Jornadas Aiperas«: ponencias, presentaciones en distintos formatos de casos prácticos, mesas coloquios y sesiones distendidas que provoquen ese networking que suele caracterizar a este encuentro anual.

La memoria, a pesar de sus contradicciones, pone sobre el escenario recursos turísticos de primer nivel, para los que la supervivencia sin interpretación sería imposible. Además, dentro de las sociedades actuales, resulta extremadamente urgente alimentar la conciencia histórica de los turistas, o el reencuentro con la identidad propia de las poblaciones locales.

Interpretación del Patrimonio

Desde la AIP se intenta promover la relevancia de estos espacios, más que como meros transmisores de hechos históricos, como focos de reflexión, de encuentro, de recuperación de esa memoria olvidada que nos den una consciencia no solo del pasado, si no del ahora.

En esta XX edición de las “Jornadas Aiperas” se pretende ofrecer una visión analítica y práctica a cómo el turismo interviene en las diferentes fases de la vida de un espacio de memoria, y cómo la interpretación, como herramienta es la que puede generar esos impactos positivos en el territorio y en las personas, evitando esos olvidos que se generan en torno a estos espacios.

Las inscripciones y envío de propuestas para la presentación de casos prácticos estarán abiertas hasta el día 27 de febrero. Sin duda, estas XX Jornadas de AIP son un punto de encuentro entre profesionales multidisciplinares y todas aquellas personas conectadas y ocupadas en integrar la interpretación como metodología de desarrollo territorial o sencillamente aprender, compartir o encontrar inspiración.

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ActiveItaly: una red de turismo activo y sostenible

El 2020 ha sido sin duda un año importante, incluso diría que decisivo, desde muchos puntos de vista, tanto personales como profesionales. En unos pocos días, todas nuestras vidas cambiaron literalmente y todos, a nivel mundial, nos vimos obligados a enfrentar una crisis de salud única. Sin embargo, la mayoría de las veces, es precisamente a partir de una crisis que el ingenio humano se despierta, después haberse quedado durante mucho tiempo en su zona de confort. En ese preciso instante es cuando se inician proyectos ingeniosos y decisivos; especialmente, en un momento histórico en el que cada vez más se nos pide que nos enfrentemos al tema de la sostenibilidad a nivel global y, por lo tanto, nos damos cuenta de cuánto compromiso humanitario es necesario para que haya calidad. Un buen ejemplo de ello es ActiveItaly, una Red de Empresas de Turismo Activo y Sostenible.

Unidos seremos más fuertes

Nunca esta frase había adquirido un valor simbólico tan ganador como hoy. En la primavera de 2020, nació ActiveItaly como una idea de colaboración delante de la necesidad de retomar juntos el futuro y de encontrar la manera de volver a empezar durante y después de la emergencia sanitaria que causó daños sin precedentes en este sector. Por lo tanto, esta organización, se propone como referencia para relanzar un mercado estratégico para el futuro del turismo en Italia.

Sólo el sector del cicloturismo, según una encuesta de Isnart-Unioncamere, generó casi 55 millones de pernoctaciones en 2019, lo que corresponde al 6,1% del sector turístico total, generando un gasto total de 4.700 millones de euros, equivalente a 5,6% del total, de los cuales 3 mil millones generados por turistas extranjeros.

Actualmente, ActiveItaly está formada por más de 25 turoperadores del sector del turismo activo y sostenible (ciclismo, senderismo, escalada, vela, etc.) y está abierta a la adhesión de todos los operadores italianos de turismo activo que quieran formar parte de ella, para unir sinergias y hacer crecer el sector.

El turismo activo y sostenible

Los viajes activos son sumamente importantes porque precisan siempre de una implicación física del usuario a través de actividades al aire libre, contribuyendo a la mejora de su salud psicofísica. A la vez, se organizan teniendo en cuenta del medioambiente y muy a menudo son viajes ‘cero emisiones’. Además, ayudan a desarrollar destinos insólitos y menos conocidos, generando una economía local generalizada, apoyando a productores locales, casas rurales y educando el turista hacia formas más sostenibles de movilidad y turismo. De hecho, entre las actividades propuestas hay muchas actividades al aire libre, entre las más populares están: ciclismo, senderismo, yoga, vela, esquí de montaña, escalada, running, snorkeling, rafting, esquí de fondo, kayak, windsurf, caminata nórdica, buceo, barranquismo, raquetas de nieve o cursas de orientación.

El Manifiesto para un Turismo Activo y Sostenible

ActiveItaly ha creado un Manifiesto que promueve los siguientes 10 puntos:

  1. La preservación de los ecosistemas y la biodiversidad a través de actividades dentro de Parques, Reservas Naturales y Áreas Protegidas.
  2. Movilidad lenta. Usar la bicicleta, ir a pie o utilizar los vehículos no motorizados de bajo impacto ambiental. En definitiva, todo lo que sea más adecuado para explorar la zona. El tren y otros medios de transporte públicos con emisiones limitadas también son el medio ideal para recorrer largas distancias.
  3. Actividad física, deportiva o no, que contribuye al alcance de un buen estado psicofísico de cada individuo y, como consecuencia de ello, una carga menor para el sistema sanitario público.
  4. Producciones locales agrícolas y artesanales, a través de la visita y el conocimiento de los productos y productores locales. La promoción a km 0 permite reducir significativamente las emisiones de CO2 y otros gases con efecto invernadero en la atmósfera. También se promociona la alimentación sana y de calidad, y en particular la dieta mediterránea (con un consumo limitado de carne). 
  5. La lentitud, como una forma de exploración que permite que la experiencia sea multisensorial, dando a los viajeros la oportunidad de conocer el territorio.
  6. Intercambio auténtico y justo entre personas, que conecta a los viajeros con los locales. Cada viajero debe ser considerado un ‘ciudadano temporal’ del lugar que visita, con sus derechos y deberes. La rentabilidad económica que deriva de esta tipología de turismo debe contribuir significativamente a mejorar las condiciones de vida de toda la población residente.
  7. La disminución de la presión antropogénica sobre los destinos afectados por el turismo de masas, mediante la promoción de destinos rurales de la Italia menor, alargando así la temporadas turísticas durante todo el año.
  8. El patrimonio inmaterial: la música, la literatura, las artes y las tradiciones son el recurso más importante y único de Italia desde el punto de vista turístico.
  9. El derecho a viajar para todos, independientemente de los ingresos de cada uno, permitiendo la accesibilidad incluso a personas con necesidades específicas.
  10. Educación hacia estilos de vida más sostenibles, con especial atención a las generaciones más jóvenes. Sensibilizar sobre el problema de los residuos (promoviendo la reutilización, reducción y, en definitiva, reciclado) de la contaminación y el cambio climático.

En definitiva, ActiveItaly promueve un cambio de dirección que es absolutamente necesario y urgente. Los viejos sistemas económicos basados en la cantidad a expensas de la calidad y en la destrucción invasiva del planeta son sistemas económicos que ya no se sostienen. El 2020 nos ha marcado y nos ha enseñado que somos NOSOTROS quienes debemos respetar la naturaleza y no someterla a nuestra utilidad.


Este artículo ha sido escrito con colaboración de Silvia Donatiello, de la oficina de prensa de ActiveItaly.

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La Mosca Tours: guías turísticos comprometidos con la ciudad de Girona

La Mosca Tours pretende mostrar los aspectos más interesantes y esenciales de la ciudad de Girona por medio de recorridos creativos y participativos. Apuestan por un turismo responsable, sostenible y de calidad: sus grupos tienen un máximo de 12 plazas para garantizar un trato próximo y el máximo respeto a la ciudad y a sus vecinos. Las experiencias únicas de La Mosca Tours invitan a conocer y vivir esta ciudad en primera persona de la manera más original posible. Su misión es hacer llegar la cultura y el patrimonio a todo el mundo por medio de historias cautivadoras y apasionantes. Hablamos con Marta Grassot, su fundadora, sobre el valor de los guías turísticos y la evolución turística de Girona. 

Marta Grassot, fundadora de La Mosca Tours.
Marta Grassot, fundadora de La Mosca Tours. Crédito: La Mosca Tours.

Laura: ¿Qué tipo de experiencia busca el turista que contrata una visita guiada con La Mosca Tours? 

Marta: depende de la actividad que seleccione. Tenemos varias actividades dirigidas a diferentes targets. Por ejemplo, el viajero que escoge la visita Girona Monumental con entradas a la Catedral suele esperar una experiencia rigurosa, con contenido, interesante desde el punto de vista cultural. Suele ser un tipo de usuario muy despierto, con muchas inquietudes y un buen nivel cultural que quiere saber más sobre la ciudad, entrar a los monumentos más importantes y profundizar en algunos conceptos.

En cambio, el viajero que opta por una visita de Juego de Tronos, por ejemplo, suele ser más joven y busca una experiencia más vivencial, más amena y divertida que aproveche el potencial de la serie y los personajes pero vinculándolo con la historia de la ciudad de un modo más entretenido. Aun así, yo diría que todos tienen en común la predisposición a descubrir, aprender y vivir una experiencia única que les haga conectar con la esencia de la ciudad y vincularse emocionalmente con ella. 

La Mosca Tours.
Crédito: La Mosca Tours.

Laura: Desde Travindy hemos reivindicado en varias ocasiones la importancia de la labor de los guías como prescriptores del territorio. Desde La Mosca Tours, ¿cómo comunicáis este valor añadido que es visitar el lugar de la mano de un guía profesional?

Marta: por suerte para nosotros, cada vez es menos necesario tener que reivindicar nuestro papel como guías profesionales porque el cliente se ha vuelto muy exigente, en general con todo, pero muy especialmente con las visitas guiadas. Aún así, debemos seguir posicionándonos como verdaderos prescriptores del territorio, como auténticos embajadores de nuestra ciudad y eso lo hacemos ofreciendo todo nuestro conocimiento de la mejor manera que sabemos. Hay espacios, rincones y facetas de la historia de la ciudad que sólo nosotros conocemos. Somos aquellos que hemos estudiado durante años nuestro patrimonio, los que nos dedicamos a la gestión cultural y los que, a lo largo de los años, con formación y experiencia sabemos transmitir más y mejor los secretos de nuestro territorio. Sin duda, una buena imagen web, mostrarnos activos en las redes sociales y la adquisición de habilidades comunicativas nos facilitan esa comunicación extra de profesionalidad. 

Laura: Comentas que los clientes ahora son más exigentes. A raíz de la situación vivida por el COVID-19, ¿dirías que son también más responsables? 

Marta: sin duda. Creo que ya estábamos en un momento en el que los clientes más observadores se habían dado cuenta que los macro-grupos de más de 20 personas por la ciudad son insostenibles y muy poco respetuosos en lo que atañe al descanso de los vecinos. Aun así sigue habiendo visitantes que no quieren darse cuenta de ello y siguen llenando los grupos masivos de los free tours. Pero, sin duda, ahora más que nunca la responsabilidad es algo que se tiene muy en cuenta. De hecho, nosotros hemos cambiado nuestra dinámica de productos, ofreciéndolos exclusivamente de forma privada. Es decir, los precios son exclusivos por grupo. Creemos que así estamos más en sintonía con los requisitos del momento actual y podemos ofrecer una atención y cuidados mucho más personalizados a nuestros clientes con nuestras visitas guiadas privadas. 

Guías turísticos comprometidos con la ciudad de Girona
Crédito: La Mosca Tours.

Laura: Como comentabas, estos tours privados son más respetuosos con los vecinos, al no tener que convivir estos con grandes grupos de turistas. Como gran conocedora de la ciudad de Girona, ¿cómo describirías el auge turístico que ha vivido estos últimos años y su impacto sobre los residentes? 

Marta: mi opinión personal es que no se ha gestionado correctamente. Por un lado, hasta hace pocos años Girona era una total desconocida para el turista global, pero a raíz del filme de Juego de Tronos y de otros muchos motivos, ésta se colocó en el mapa y pasó a ser un destino muy interesante para viajeros que buscaban algo más que explorar la metrópolis de Barcelona. Pero por el otro lado, los vecinos de Girona han visto como se les subía el alquiler indiscriminadamente a favor de los pisos turísticos, haciendo mobbing a gente mayor, y forzando a familias y estudiantes a alejarse cada vez más del casco histórico a causa de los crecientes precios de los alquileres.

Este frágil equilibrio produce muchas tensiones, y que el ayuntamiento se cierre en banda alegando que en Girona no hay problemas con la vivienda empeora sobremanera la situación. Debemos ir con mucho cuidado con el auge turístico, controlarlo y saber muy bien qué modelo de turismo queremos para evitar que las ciudades se transformen en parques de atracciones vacíos por dentro, sin nadie que las habite.

Laura: El pasado verano habéis estado ofreciendo también visitas guiadas en el municipio de Calonge, en la Costa Brava. ¿Tenéis en mente nuevos lugares para diseñar nuevas rutas? 

Marta: Sí, fuimos seleccionados para hacer el proyecto de conceptualización de la visita y de la ejecución de la misma para este verano de 2020 en el municipio de Calonge. Contra todo pronóstico, las visitas han sido todo un éxito, tanto en feedback como en participación de los visitantes, muchos de ellos locales y otros tantos de la provincia de Barcelona. 

En principio no tenemos pensado nuevos lugares fuera de Girona. Creo que uno de nuestros puntos fuertes es la especificidad de nuestros tours en y para la ciudad de Girona. Aún así, estaremos completamente a disposición de cualquier ayuntamiento o entidad que requiera de nuestros servicios en materia de visitas comentadas. 

En Girona ciudad, en cambio, nos gustaría poder seguir avanzando en diferentes lugares. Este verano hemos estado haciendo las visitas en el Museo de Historia de los Judíos, y también ha sido una experiencia muy enriquecedora. Nuestra intención es seguir avanzando en este sentido.

¡Muchas gracias Marta! Recuerda que puedes seguir a LaMosca Tours en Facebook e Instagram.  

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Sombreros tejidos con alma desde Montecristi, Ecuador

Sombreros tejidos con alma
Jéssica Chávez, fundadora de Carludovica

Carludovica surge de un profundo amor y respeto por el trabajo hecho a mano por los tejedores de un pequeño pueblo llamado Pile, del cantón Montecristi, provincia de Manabi, Ecuador. Jéssica lleva toda su vida viéndoles trabajar, día a día, con tanta dedicación, entrega y con un talento que corre por sus venas. Su admiración y conmoción por su bonita labor la llevó a emprender y fundar Carludovica, una marca sostenible de sombreros de toquilla, más conocidos mundialmente como Panama Hat.

Jennifer: ¿Cómo nace tu proyecto? 

Jéssica: Siempre me pareció mágico ver como de una única materia prima, la Carludovica Palmata, lograban crear sombreros tan bellos. Ya desde hace muchos años atrás, alcanzaron la fama mundial por ser como son: finos, sencillos y elegantes al mismo tiempo; como la naturaleza misma. Una fama que mantienen hasta el día de hoy.

Surge también de la necesidad de dar a conocer a quienes están detrás de esos famosos sombreros: agricultores, tratadores de cogollos, hebradores, tejedores, azocadores, apaleadores, planchadores y rematadores de sombreros. Gente sencilla y honesta que recibió de sus ancestros una técnica de tejido que ha logrado sobrevivir durante muchísimos años; y que hoy, al enfrentarse a un mundo cada vez más industrializado, donde casi todo se fabrica en masa, corre grave peligro.

Surge de la urgencia de llevar estos sombreros al mundo entero a través de un comercio justo, honesto con los artesanos y con quienes los compran. Conocer cómo ha sido explotado el trabajo de los tejedores es indignante. Para mi es frustrante visitar Pile y encontrarse con un pueblo abandonado, perdido en el tiempo y ver a los artesanos viviendo en pequeñísimas casas llenas de carencias. He visitado muchas veces Pile y en todas ellas tenía el deseo latiendo en mi corazón de hacer algo, pero no encontraba la forma. Yo nunca había vendido nada ya que mi vida profesional iba por otro lado. La cosa cambió cuando conocí a Doña María, una tejedora de 71 años que me pedía ayuda para comprar su medicina porque se sentía muy enferma y el médico le había dado una receta de medicamentos que no podía comprar por no tener dinero. Eso fue como el golpe, la patada, la señal de que el momento de hacer algo, era ahora.

Pensé y pensé mucho durante varios días. Me surgían ideas de cómo ayudar a mis coterráneos, aunque eran ideas lindas, no vibraban. Hasta que se concretó: debía crear una tienda, una galería, una marca que, a más de vender los preciosos sombreros, llevara al mundo el rostro de los artesanos, sus manos encallecidas de tanto tejer, sus historias, sus risas, su mirada clara y tierna. Contar las historias de ese casi ritual de tejer un sombrero con tanto esfuerzo y amor, pues para hacerlo deben sacrificar las horas de la madrugada porque es ahí donde la paja tiene la flexibilidad necesaria para lograr un tejido único. Contar las historias de ese trabajo que hacen con amor sin medir el tiempo, porque el sombrero más fino es tejido durante 6 meses aproximadamente. Para mi es maravilloso contar esas historias de vida lenta, sencilla y honesta. Esas imágenes de trabajo en silencio, concentración y entrega absoluta, había que difundirlas porque son arte, Ellos son arte puro. 

Jennifer: ¿Qué es lo que hace única a tu marca sostenible? ¿Cuál dirías que es su misión? 

Jéssica: El alma. Nuestro eslogan es “Tejidos con alma”. En el tejido de los sombreros está escrita la historia de los tejedores; la historia de un pueblo que lucha por salir adelante. Siempre digo que quien compra un sombrero se lleva, no solo un accesorio, sino un pedacito de la vida de los artesanos montecristenses. Los Panama Hat auténticos están hechos con el alma y con el corazón. Esto no es sólo una metáfora, porque los artesanos al tejer inclinan su cuerpo sobre un tronco que les permite colgar las hebras de la paja mientras presionan con su pecho el tejido, creando cada sombrero como en un abrazo activo.

Sombreros tejidos a mano
Doña María tejiendo un sombrero de toquilla

La misión de Carludovica es ser una marca sostenible. En ninguna parte de la cadena de elaboración del sombrero se utiliza maquinaria alguna, ni siquiera electricidad para plancharlos, ya que se hace con una plancha antigua de hierro. La planta crece abundante y generosamente en las zonas húmedas de la costa ecuatoriana donde las frecuentes lluvias crean el escenario propicio para que crezca sin químicos ni fertilizantes. Por lo tanto, cero contaminaciones. Hasta en el momento de tomar los cogollos de la planta hay el ritual de pedir permiso y agradecer a la madre tierra. Nuestro trato con los artesanos, en cuanto a lo económico, es justo y respetuoso, ya que ellos son el alma, la parte más importante de la cadena de sombreros, por eso siempre quisiera hacer más por ellos, pero entiendo todo toma su tiempo.

Por ahora necesitamos vender los sombreros que ellos tejen, y que por la situación mundial que vivimos, su venta y exportación ha bajado demasiado. Hay muchos sombreros en stock, no solo de los tejedores de Pile, sino también de otros rincones de Manabi donde se teje con la misma técnica, como Jipijapa, Picoazá, Jaramijó. Hay gente que se aprovecha de esta situación y los compra a precios ridículos, ya que los tejedores deben venderlos porque necesitan dinero para sobrevivir. Esa explotación no es justa y tiene que acabar en algún momento. 

Sombreros tejidos con alma
Carludovica palmata, conocida popularmente como jipijapa, puerto rico o toquilla

Jennifer: ¿Cuál es el verdadero origen del tradicional «Sombrero Panamá»? 

Jéssica: El tejido del sombrero de toquilla de Pile y Jipijapa, llegó a tener tanta fama hace mucho tiempo atrás, que se han creado varias historias al respecto. Según los historiadores, se le dio el nombre de PANAMA HAT porque fue en y durante la época de la construcción del Canal de Panamá (1880-1914) cuando se popularizó su uso y hubo una gran demanda, pues los sencillos sombreros de toquilla protegían del intenso sol a los trabajadores. También habían los más finos que eran usados solo por las altas autoridades como aquel sombrero tan exquisito que usó en 1906 T. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, en su visita al Canal. Este evento tan importante fue cubierto por la prensa estadounidense y es entonces cuando lo mal denominaron como Panama Hat, al famoso sombrero que lo acompañó en todo su recorrido y que nunca se quitó.

También se cuenta que el nombre se le atribuye a la primera Exposición de productos agrícolas, industriales y de Bellas Artes en Paris en 1855. En ese evento fue donde el emperador Napoleón III recibió uno como obsequio y se convirtió de inmediato en el objeto del deseo. Sin saber su verdadero origen, y ante las preguntas que de qué lugar provenía el bello sombrero, lo llamaron Panamá por ser el puerto de embarco de donde partían.

Lo cierto es que ese enigmático sombrero fue tejido desde siempre en Montecristi y Jipijapa por hombres y mujeres humildes y desconocidos. Al decirles que su trabajo es una obra de arte, se asombran, porque para ellos tejer, es vivir, y los famosos “Panama Hats”, son simplemente sus “Sombreritos de Paja” no importa de que otro modo les llamen fuera de ahí. 

Doña María tejiendo sombreros en la mañana
Doña María tejiendo en la mañana

Jennifer: ¿Crees que esa confusión ha desprestigiado el trabajo de los artesanos? 

Jéssica: No podría decir algo tan radical como “ha desprestigiado el trabajo de los artesanos” porque no lo es. Cada vez más se conoce que el Panama Hat es hecho en Ecuador, y esa también es una de nuestras tareas como Carludovica. Lo que si ha sucedido es que mucha gente se ha aprovechado de la fama de su nombre para llamarle “Panama Hat” a cualquier sombrero de paja, sean o no de toquilla. Hay tantas otras palmas con las que se hacen bellos sombreros; no sé por qué no ponerles un nombre propio y empeñarse en llamarlos con un nombre que evoca a otros sombreros, solo porque es un nombre que resuena en el mundo. Eso sí me parece deshonesto, no el trabajo de los artesanos, sino el de las personas que ponen y venden sus sombreros como “Panama Hat” tejidos con otra técnica y otros materiales. Eso, aunque suene fuerte es una estafa. No todo sombrero de paja es un Panama Hat y eso debe quedar muy claro. 

Jennifer: Cuéntanos cómo conseguiste que la UNESCO declarase los sombreros de paja toquilla, Patrimonio Intangible de la Humanidad?  ¿Ha sido tu mayor logro?

Jéssica: Me parece muy pretencioso decir que he conseguido que la UNESCO declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, porque no es simple. Conseguir algo así es un largo, larguísimo proceso, del que formé parte junto a Rodrigo Robalino, en un inicio; y esto fue a través de nuestra investigación y producción de un reportaje para el programa de televisión donde él era uno de los directores.

En el año 2006, nos enteramos que el sombrero de toquilla estaba en peligro de desaparecer porque los tejedores se podían contar con los dedos de las manos; ya nadie quería aprender a tejer porque este trabajo no les generaba los suficientes ingresos para vivir. Así que viajamos, comenzamos la investigación y la producción. Nos encontramos con una triste realidad: los tejedores de sombreros finos eran apenas 7 y ya ancianos, además sus hijos habían tenido que emigrar para buscar un futuro mejor. Era verdad que ya nadie quería aprender a tejer, porque no les daba el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Me sorprendía ver cómo aquellas personas que tejían esos maravillosos sombreros, podían vivir en esas condiciones. Vi que había una dura realidad escondida detrás de un sombrero de fama mundial.

Una vez que regresamos a Quito, para el proceso de edición, pensábamos que era necesario hacer algo más por los tejedores, por el tejido, por el arte del sombrero para que no se extinguiera, como parecía ser. Así que, respaldados por nuestro reportaje que tuvo mucha acogida y fue replicado por varios medios, escribimos al Instituto de Patrimonio Cultural pidiendo que se hiciera algo urgente y todo lo necesario para que se reconociera a esta práctica ancestral como Patrimonio y de esta manera se ayudara a los tejedores. Nos dijeron que era un largo proceso pero que se pondrían en marcha.

Fue solo el granito de arena inicial, por eso decir que el logro es nuestro es una pretensión y exageración. Hicimos solo lo que nos correspondía, de ahí el proceso fue largo y estuvo acompañado de peticiones de la asociación de artesanos, del Instituto de Patrimonio, del Gobierno, muchos trámites en las que ya nosotros no tuvimos nada que ver.

Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla
Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla

Jennifer: ¿Consideras que el turista que viaja a Ecuador muestra interés por conocer la artesanía local?

Jéssica: Total, claro que sí. De hecho, siempre cuento como anécdota que recuerdo claramente que cuando yo era muy pequeña, veía con curiosidad como los turistas que llegaban al puerto de Manta en cruceros, venían a Montecristi y se dirigían hacia la casa de uno de nuestros vecinos llamado Don Rosendo – que fue uno de los pioneros en exportar sombreros – en busca del famoso Panama Hat. Para mí aún son muy frescas las imágenes en donde ellos llegaban con sus shorts, camisetas, gafas y una gorra que rápidamente dejaban a un lado, para poner sobre sus cabezas, el “Panama Hat” y lucir felices.

Entre los productos ecuatorianos con mayor fama mundial está el Panama Hat, sin lugar a dudas, por eso los turistas que llegan a Ecuador muestran interés en conocer nuestra artesanía, pero quizá de forma superficial; pues Pile, el Aromo (lugares donde nace el sombrero) no son destinos turísticos. Hay que tomar en cuenta que la mayoría de turistas que vienen a Ecuador, lo hacen para ir a Galápagos, que está muy lejos del Ecuador continental; pero hasta ahí siempre están pendientes de hacerse con un Panama Hat.

En Cuenca, una linda ciudad de la sierra ecuatoriana, también se tejen sombreros de toquilla y los llaman igual “Panama Hat”, pues aprendieron a tejer en Montecristi. Aunque la técnica y el tiempo empleado es diferente ya que las tejedoras -en su mayoría mujeres- lo hacen sentadas y les toma de 2 a 3 días lograr un sombrero, hay quienes lo hacen incluso en 1 solo día. Es por ello que es mucho más barato, pero es un trabajo muy bonito igualmente. Muchos de los turistas que llegan a Ecuador, también adquieren estos sombreros; al ser tejidos en Cuenca es más posible que puedan ver el proceso de cerca, porque Cuenca es una ciudad muy turística también y es parte de nuestra artesanía por la que sentimos igual orgullo.


Muchas gracias Jéssica, por el tiempo y el cariño que has puesto en contarnos con todo detalle tu proyecto, su historia y por transmitirnos en la distancia la labor tan hermosa que desempeñan los artesanos/as de Montecristi.

Puedes seguir los pasos de Jéssica en su web y cuenta de Instagram

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