Turismo sostenible, rentable y resiliente para la reactivación del sector

El turismo es uno de los sectores más afectados por la pandemia este 2020, con una caída abrupta de las ventas que repercute en la pérdida de millones de puestos de trabajo. Para revertir ese efecto, hoy más que nunca, la reactivación del turismodebe ser gestionada de manera sostenible, fortaleciendo el equilibrio entre el beneficio económico, el cuidado del planeta y el respeto por la cultura de las personas.

Para contrarrestar el deterioro que ha sufrido el sector, la sostenibilidad tiene que tener un papel fundamental a la hora de pensar los destinos, las ventas y el vínculo con el anfitrión. El Turismo Sostenible ya no puede ser pensado como un nicho de venta, sino que debe ser parte de esta reactivación como una nueva normalidad.

Definición de turismo sostenible

El turismo sostenible es el turismo que genera beneficios positivos en el medio ambiente, en el patrimonio cultural y en la economía de todos los destinos turísticos. Aunque a veces se relaciona con el turismo de naturaleza, es importante remarcar que todos podemos ser Turistas Responsables y desarrollar Buenas Prácticas de Turismo Sostenible en todos los destinos que elijamos para nuestras vacaciones. 

Parques de atracciones o parques naturales, playas o montañas, pequeños pueblos o grandes ciudades, en todos los destinos podemos ser turistas responsables y dejar una huella positiva. No es necesario cambiar nuestras preferencias vacacionales para planificar un viaje sostenible, sólo hay que tener en cuenta los tres pilares de la sostenibilidad: cuidado del medio ambiente, protección de la cultura, fortalecimiento de la economía.

Qué son las Buenas Prácticas y cómo se vinculan con los ODS 

Desarrollar un Turismo Sostenible, además, contribuye a las metas de la Agenda 2030 para un mundo mejor. Si bien todos los ODS atraviesan el Turismo, los ODS 8,12 y 14 hacen referencia a un Turismo Sostenible que cuide el medioambiente, promueva los productos locales y cree puestos de trabajo. Las Buenas Prácticas del Turismo Responsable son las que hacen posible el éxito de esos ODS.

Las Buenas Prácticas son acciones concretas y sencillas que podemos realizar para disfrutar de nuestras vacaciones y dejar un buen legado en el destino anfitrión. Por ejemplo:

  • ODS 8 TRABAJO DECENTE Y CRECIMIENTO ECONÓMICO, podemos contratar guías locales, comprar en mercados regionales y disfrutar de la gastronomía tradicional en restaurantes familiares de mi destino.
  • ODS 12 PRODUCCIÓN Y CONSUMO RESPONSABLE, refieren al adecuado aprovechamiento de los alimentos en los alojamientos, al consumo de productos locales y la gastronomía tradicional
  • ODS 14 VIDA SUBMARINA, podemos cuidar la limpieza de las playas. 

Planteado de esta manera, el Turismo Sostenible es Rentable y Resiliente

Por qué es Rentable el Turismo Sostenible

Entendida como la capacidad de producir un beneficio económico adicional (2009 enciclopedia de la economía), la rentabilidad puede tenerse en cuenta como un valor importante en el desarrollo sostenible del turismo.

Ser sostenible es ser rentable. Desarrollar un Turismo Sostenible que promueva los productos locales es rentable. Una gestión sostenible del turismo fortalece la rentabilidad porque procura dejar un buen legado en el entorno cultural y natural.

Ser sostenible es ser rentable porque efectiviza el uso de los recursos. Orientar nuestro viaje hacia la sostenibilidad ahorra recursos porque consumimos de forma responsable, evitamos el desperdicio y valoramos los productos que se adquieren. Consumir de forma responsable en nuestros viajes es comprar souvenirs en mercados locales, es evitar el desperdicio de alimentos, es cuidar el agua de la ducha y electricidad del alojamiento, es evitar el uso desmedido de gasolina optando por caminatas para reducir la huella de carbono, etc.

Ser sostenible es ser rentable porque crea puestos de trabajo. Cuando planificamos un viaje sostenible tenemos en cuenta el trabajo del anfitrión, procuramos comprar en mercados locales, disfrutar de la gastronomía local en restaurantes familiares o contratamos guías locales. Ese consumo responsable fortalece la economía del destino anfitrión y la del turista responsable. 

Ser sostenible es ser rentable porque atrae y fideliza clientes. Incorporar herramientas sostenibles y orientar productos y servicios hacia la sostenibilidad es clave para los actores del sector que quieran aumentar sus ventas. 

Ser sostenible es ser rentable porque el crecimiento es sostenido y sostenible. El aumento de la rentabilidad es significativo, dejando un buen legado para el planeta y a su gente.

Por qué es Resiliente el Turismo Sostenible

Aún no se ha consensuado una definición de Resiliencia, pero, en turismo, podemos pensarla como la capacidad que tiene el turismo sostenible para mitigar el impacto de la crisis por la pandemia, y acelerar el proceso de recuperación. Hoy es innegable que la gestión sostenible del turismo es la única opción posible para recuperar y fortalecer el sector. Y como la resiliencia es una capacidad o habilidad, es necesario pensarla como un proceso, y esa es una buena noticia: todos podemos desarrollar un turismo sostenible comenzando por pequeñas acciones, cada acción cuenta y se suman a las iniciativas globales de acción por los ODS.

El Turismo Sostenible es Responsable, Rentable y Resiliente. Y allana el camino hacia la consecución con éxito de la Agenda 2030 para un mundo mejor. ¡Están todos invitados!

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Expediciones Sierra Norte: cómo surgen los Pueblos Mancomunados en Oaxaca, México

Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario que nace a partir de la organización de los Pueblos Mancomunados, conformado por 8 comunidades zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México. En esta entrevista, Angelina Martínez -Coordinadora General de Expediciones Sierra Norte- nos cuenta cómo se ha llevado a cabo el proyecto, finalista de los World Travel Market Latin America Responsible Tourism Awards 2020.

Pablo Giner: ¿Cómo surge Expediciones Sierra Norte?

Angelina Martínez: Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario, que nace a finales de 1993 a partir de la cooperación intercomunitaria de 8 poblaciones zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México, los Pueblos Mancomunados

Nuestra iniciativa tiene como fin contribuir al desarrollo de la región y promover la protección del patrimonio natural de nuestros pueblos. Esto mediante el desarrollo de un proyecto de turismo responsable en el territorio; vinculado al entorno natural, las tradiciones y costumbres de los mismos.

Pablo Giner: ¿Cuál es el tipo de organización que lleváis a cabo? ¿Qué os diferencia de otras iniciativas de comercialización de turismo comunitario?

Angelina Martínez: La característica más importante de nuestra iniciativa es nuestro modelo de organización. A diferencia de otras iniciativas de turismo -donde la actividad se centra en una sola entidad y la comercialización del destino se lleva a cabo por actores ajenos al territorio- en Pueblos Mancomunados hemos desarrollado un modelo de turismo basado en la comunidad. Este modelo garantiza que la operación, administración, comercialización y control de la actividad turística en el territorio, quede en manos de las propias comunidades.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Cómo habéis conseguido posicionar a Pueblos Mancomunados entre los diferentes emprendimientos comunitarios del Estado de Oaxaca?

Angelina Martínez: Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad del País, característica que lo convierte en el escenario ideal para el desarrollo del turismo de naturaleza y aventura. Los Pueblos Mancomunados se convirtieron en los pioneros del ecoturismo en la región. Pero en la última década, el número de emprendimientos ecoturístico ha crecido significativamente, trayendo consigo nuevos desafíos: desde una oferta estancada hasta una competencia desleal entre los sitios. En 2014, ante esta situación, Pueblos Mancomunados era considerado de los sitios más caros de la región para actividades ecoturísticas, así que trabajando de manera coordinada con los equipos locales y nuestros asesores, pensamos en lo que debíamos hacer para mantener el proyecto a flote y para que los viajeros quisieran seguir viniendo a Mancomunados.

Nuestras primeras ideas fueron implementar otras actividades, pero cuando consultamos la propuesta con un amigo muy cercano al proyecto y asesor en una etapa de su desarrollo, su respuesta fue: “Me parece que no se trata de ponerle adornos a las comunidades, sino más bien de pensar en aquello que siempre ha estado presente, y que por ser común, pasa desapercibido”.

Así fue como comenzamos a trabajar en un segundo inventario de atractivos en el territorio, del cual nació nuestro catálogo de experiencias “Inspirando nuevos caminos” pensado en experiencias de turismo rural y agroturismo, con productos como “Los 7 colores del maíz” que busca visibilizar la importancia del maíz dentro de la gastronomía y cultura zapoteca. Ahí fue cuando comprendimos que no éramos hoteleros, que lo que nosotros ofertábamos eran experiencias de viaje basadas en nuestro patrimonio biocultural.

Expediciones sierra norte
Los siete colores del maíz

Pablo Giner: En cuanto a vuestra organización interna, ¿cuál es la manera en la que os organizáis estando formados por varias comunidades diferentes?

Angelina Martínez: Al tratarse de una iniciativa comunitaria, se buscó que las poblaciones integrantes del Mancomún participaran de manera activa en todo el proyecto. Para ello se crearon oficinas y comités locales en 7 poblaciones integrantes del Mancomún y un equipo coordinador para la oficina central de Expediciones Sierra Norte en la ciudad de Oaxaca. A través de los años, nuestro proyecto ha adoptado un modelo simbiótico, mientras nuestros equipos locales en cada población (elegidos por cargos, siguiendo el sistema de usos y costumbres que rigen a nuestras comunidades) se hacen cargo de la operación de los servicios (hospedaje, alimentos, recorridos, actividades).

El equipo central de Expediciones Sierra Norte, bajo un modelo gerencial, se hace cargo de la etapa de diseño de producto, generación de alianzas y comercialización del destino.

Con el paso del tiempo también hemos ido generando alianzas con otras comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca, que no forman parte de los Pueblos Mancomunados, pero que tienen el interés de detonar un proyecto ecoturístico en su comunidad, fortaleciendo así la oferta turística de nuestra región y contribuyendo al empoderamiento de otras comunidades.

Pablo Giner:  Dado que uno de vuestros objetivos es servir como modelo de referencia, ¿qué acciones realizáis con otros proveedores de turismo comunitario?

Angelina Martínez: El trabajo que hemos realizado a lo largo de casi tres generaciones ha inspirado a otros colectivos indígenas. Cada año ofertamos viajes para el intercambio de experiencias, brindando a otras comunidades y organizaciones la oportunidad de hacer un viaje de aprendizaje con nosotros. En él compartimos nuestro modelo de negocio, el esquema de organización, así como los retos y aprendizajes que hemos tenido a lo largo de 26 años de trabajo.

Por otro lado, también brindamos asesoría especializada a grupos que lo requieran y participamos como conferencistas en eventos especializados de turismo y algunos organizados por universidades del país.

Buscamos compartir nuestra visión de que un turismo responsable y comunitario que conviva con los ecosistemas sin vulnerarlos, es posible. Lo hemos hecho durante tres generaciones; es posible integrar a mujeres y hombres de diferentes edades y es posible que todos aprendamos de cada uno aunque no hablemos el mismo idioma. Y por eso,  hemos asumido la responsabilidad de cambiar los imaginarios brindando el ejemplo de una realidad alternativa gracias al turismo.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué importancia tiene en vuestro proyecto la inclusión social?

Angelina Martínez: Nuestra iniciativa está basada en los sistemas tradicionales de organización comunitaria, donde los actores locales representan la parte más importante del proyecto. Es por ello que promovemos su participación activa en todas las etapas y planes de desarrollo. Como resultado, nuestra iniciativa genera empleos directos en 3 sectores poblaciones importantes.

1) Los jóvenes: representan el sector población más susceptible de emigrar.

2) Los adultos: que a diferencia de las ciudades donde después de los 60 años es difícil encontrar empleo, el turismo les permite mantenerse activos, por poseer un amplio conocimiento del territorio y la vida comunitaria.

3) Las mujeres: con el paso del tiempo, su participación ha alcanzado todos los ámbitos del proyecto turístico. No sólo en puestos de recamaristas o cocineras, también es común verlas guiando o en puertos administrativos.

Los recursos llegan de manera extensiva a las comunidades y se distribuyen directamente a los diversos prestadores de servicios, fortaleciendo así la economía local.

Pablo Giner: ¿Cuál es el impacto generado en el empleo, tanto en la oficina central en la ciudad de Oaxaca como en las comunidades?

Angelina Martínez: Actualmente nuestro proyecto genera 126 empleos locales directos, pero al tratarse de una empresa comunitaria los beneficios trasciende a más de 400 familias. A través de la cadena de valor que se ha generado, los recursos llegan de manera extensiva a diferentes actores de la comunidad: panaderos, artesanos, transportistas, comedores familiares, misceláneas, productores, por mencionar algunos. Por otro lado, las utilidades que genera la actividad son presentadas ante las asambleas locales y es la población en su conjunto quien decide cómo se invierten.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué pasos tenéis pensados dar en el futuro?

Angelina Martínez: A lo largo de la vida de nuestro proyecto hemos aprendido que el turismo pensado desde el territorio y la conciencia colectiva es un medio para evitar el despojo y erradicar la pobreza; que entendemos como el resultado de la ausencia de esperanza, de derechos humanos, de capacidades, de territorio, de cultura, de autodeterminación y de participación. Hoy, creemos firmemente que el turismo puede ir todavía más allá y convertirse en una herramienta poderosa para impulsar procesos regenerativos en nuestro planeta.

Es por ello que nuestros siguientes pasos están pensados en la creación de un programa de turismo regenerativo en el territorio, a través del fortalecimiento de capacidades locales y programas amigables con la biodiversidad.

Es importante mencionar que no pretenderemos nunca que la actividad turística sustituya las actividades primarias de la comunidad y su esencia, buscamos más bien que se convierta en un completo que permita contribuir al desarrollo de las comunidades al mismo tiempo que se protege su patrimonio biocultural.The

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Regreso a las raíces: el pueblo de Guatemala sin plástico desechable

¿Crees que vivir sin plástico es posible? Antes de la pandemia, el plástico y la gestión de residuos ya era un asunto preocupante y alarmante a escala planetaria. Tras varios meses conviviendo con un virus invisible, parece que el plástico de uso único regresa con más fuerza para invadir nuestros océanos, espacios naturales y… pueblos.

Pero vivir sin plástico es posible y ejemplo de ello es la historia de San Pedro La Laguna, en el Lago Atitlán, Guatemala. Gracias a un presstrip organizado por Travolution y el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) con motivo del I Encuentro Centroamericano de Turismo Comunitario, tuve la fortuna de escuchar esta historia en primera persona a través de Víctor González, Director de Planificación en 2018.

La historia del pueblo sin plástico

En 2015, el Lago Atitlán se estaba convirtiendo en un vertedero. Residuos generados por las poblaciones colindantes vertían al lago debido a una gestión ineficiente que estaba pasando factura tras años de inacción. Fue entonces que la AMSCLAE (Autoridad del Manejo Sustentable de la Cuenca de Lago Atitlán y su Entorno), financió en San Pedro la Laguna una planta de tratamiento de desechos sólidos con un relleno sanitario con capacidad para 10 años.

En febrero 2016 se inauguró la ansiada planta de tratamiento, pero en tan solo seis meses el relleno sanitario ya estaba llegando a la mitad de su capacidad debido a dos compuestos principales: el plástico de uso único y el duroport (poliestireno). “Fue entonces que nos dimos cuenta de que el pueblo vivía en el plástico” admite Víctor.

Tras esta situación, el alcalde de la legislatura tenía claro que sus hijos y sus nietos siguieran viendo un lago, y no un pantano. Entonces se propuso ser el impulsor de un cambio de comportamiento a través de un acuerdo municipal que prohibiera el uso de pajitas, bolsas de plástico y duroport. Un aspecto clave para normalizar una vida sin plástico desechable fue hacer al propio pueblo garante de esta ley. De esta manera, no dependería de legislaturas políticas.

“Mucha gente criticó al alcalde”, comenta Víctor. “Reclamaban las razones de su interés por las bolsas plásticas en lugar de enfocarse en hacer proyectos grandes”. A lo que añade “pero a nosotros nos da mucha satisfacción que poco a poco vayamos cambiando hábitos. Por ejemplo, antes se vendía agua pura en bolsas que la gente compraba, bebía y tiraba al suelo, ahora se vende en vasos de plástico duro donde uno bebe y lo devuelve para lavar”.

Este cambio es evidente, pues en nuestra visita por el pueblo, son muchas las mujeres que vemos con sus cestas de canasta, comprando productos en hoja de plátano, jugos con vaso y pajita de papel y el pan en unas bonitas servilletas de tela.

¿Cómo se normalizó el cambio de comportamiento?

Tras un análisis inicial de las causas que originaban el abuso de plástico de uso único, se identificó un segmento de la población que era clave para iniciar un cambio de valores: las mujeres. Entonces, el consejo de gobierno se dividió en 14 grupos para ir de casa en casa explicando la nueva ley y capacitando a más de tres mil mujeres ofreciéndoles canastas con agarraderas de palma, servilletas de tela tejidas por artesanos y portaviandas para ir al mercado.

Hoja de plátano para las comidas corridas y productos del mercado.

Posteriormente, los esfuerzos se dirigieron a los vendedores del mercado, a quiénes también se les capacitó para esta nueva etapa y se les intercambió las bolsas y otros elementos desechables por las alternativas propuestas. Principalmente la hoja de plátano que se utilizaba años atrás cobró vida nuevamente para envolver productos como el queso, los tamales, carnes y otros preparados. Con el plástico que se recogió tras realizar este cambio, se crearon pacas en Cementos Progreso.

“Nunca nos imaginamos a raíz de este acuerdo municipal íbamos traspasar fronteras,” sentencia Víctor. A lo que añade: “nuestro objetivo era cuidar nuestro entorno y el Lago Atitlán, pero cada vez más hay municipios que vienen a aprender sobre cómo lo hicimos porque tienen el mismo problema en su entorno”.

San Pedro La Laguna ha marcado un antes y un después tanto en Guatemala como en muchos otros países del mundo, mostrando la importancia de la gobernanza y la sociedad civil para generar cambios colectivos, allí donde muchos piensan que no podría ser posible.The

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El papel de la artesanía en reivindicaciones sociales: el bordado en Chile

El bordado comenzó en Chile con las arpilleras. Lo hizo antes de los 70, pero sería en esa época cuando este tipo de bordado adquiriría mayor importancia y notoriedad debido, entre otras cosas, a una conocida cantautora chilena.

Violeta Parra se dedicaba a esta artesanía y ella fue una de las impulsoras de este movimiento a nivel mundial. Su labor, como la del resto de bordadoras, no solo era remarcable por el simple hecho de dedicarse a la misma sino sobre todo por hacerlo en un contexto de dictadura militar. En el mismo, se comienza a usar el bordado como medio de transmisión del contexto social que se vivía en esa época. Se plasmaban la represión y la destrucción de la dictadura con hilos.

Un movimiento liderado por mujeres

El movimiento se impulsa por las mujeres, ya que eran ellas quienes carecían de independencia económica, se dedicaban a las tareas del hogar y tenían que lidiar con la necesidad de alimentar a sus familias en un contexto donde sus maridos desaparecían. Es por esto, que las mujeres se lanzan a los hilos en talleres de arpilleras por dos motivos: uno, para generar ingresos; y dos, para tener un espacio seguro.

Fuente: Imagen de Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

Las arpilleras se solían reunir para discutir colectivamente el tema de la obra. Aunque trabajaban juntas, cada una elaboraba su bordado de forma independiente y cada trozo contaba una historia. El bordado se posiciona entonces como un elemento de reivindicación de injusticias sociales y de encuentro social y colaborativo. Y desde entonces, no ha parado de serlo.

El bordado como un puente de denuncia social

Las injusticias sociales han continuado surgiendo a lo largo de los años y las arpilleras siempre han estado ahí para visibilizarlas con sus hilos. Uno de los hechos sociales más recientes a través del cual las bordadoras se movilizaron fue el de 2019. A finales del pasado año, hubo un alza en la tarifa del sistema público de transporte en Santiago. Los estudiantes comenzaron a manifestarse ya no solo por esto, sino también por un cúmulo de malestares sociales que ya precedían a la situación.

En este contexto, donde los Carabineros y otras fuerzas armadas ejercieron abusos sobre los Derechos Humanos de la población civil, surge un movimiento llamado «Borda sus ojos» protagonizado por las bordadoras. La iniciativa consistió en la creación colectiva de una tela gigante formada por una inmensa cantidad de ojos bordados. En cada trozo por el que estaba formado esta tela se bordaría un ojo como reivindicación social ante las víctimas de lesiones y mutilaciones oculares de ese estallido social.

Fuente: Radio JGM

En poco tiempo se reunieron obras tanto de Chile como de Brasil, Argentina e incluso EEUU. Esta gran tela, con más de 800 ojos bordados a mano desde diferentes partes del mundo, fue de nuevo tanto una forma de visibilizar una injusticia social como un espacio de unión colectivo.

Aunque son solo dos casos los nombrados, han habido muchos movimientos sociales en los que las bordadoras chilenas se han unido para apoyarse y para defender una situación injusta ante el mundo.

La artesanía del bordado se ha establecido en Chile como un elemento de cohesión social más allá del papel tradicional de representación de una costumbre local.

Encontrarás más información en hilo de Twitter “el papel del bordado en reivindicaciones sociales chilenas”.

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El potencial de los caminos para regenerar la Italia rural

En el reciente reporte “Pequeños pueblos y Caminos de Italia”, publicado por la Fundación Symbola se identificaron 44 itinerarios a pie en toda la península y sus islas, cubriendo un total de 15400 kilómetros. La mayor parte de estos itinerarios unen pequeños pueblos, dando la posibilidad a partir del turismo de activar distintos servicios en los territorios que se visitan. Si tenemos en cuenta que los pueblos con menos de 5000 habitantes constituyen casi el 70% del total de localidades italianas y albergan el 16.5% de la población total del país, el potencial para generar un impacto positivo gracias a nuevos caminos es muy importante.

En la edición 2020 del Festival ITACA de Turismo Responsable varios eventos estuvieron dedicados a este tema y uno de ellos, “Camminatori di tutta Italia: Unitevi” contó con la participación de asociaciones que gestionan distintos caminos, donde explicaron las características de estos itinerarios y resaltaron el valor que generan en los territorios que atraviesan.

En primer lugar, para ser denominado camino, los senderos deben contar con algunas características especiales como, por ejemplo: durar al menos 4 días, tener un mapa diseñado con paradas establecidas y una distancia de unos 20 km aproximadamente entre cada parada. Algo muy importante es que deben seguir un tema que haga de eje conector entre todos los distintos atractivos que se visitan, pudiendo ser este eje religioso, histórico, ambiental o una combinación, como es el caso de varios itinerarios.

El efecto multiplicador que generan en los territorios que atraviesan es muy importante, ya que para recibir a los visitantes se activan desde nuevos alojamientos, servicios de restauración y excursiones, hasta la actividad agrícola para proveer los ingredientes de la cocina a kilómetro cero.

La Toscana - Italia rural
Itinerarios por la Italia rural

Principales rutas

Entre los caminos más conocidos, se presentó la Via Francigena, importante ruta de peregrinación que inicia en Canterbury (Inglaterra) y termina en la ciudad eterna de Roma. Este es el camino más recorrido de Italia y es reconocido dentro de los itinerarios culturales europeos. Sus distintas etapas son gestionadas por diferentes asociaciones que se encargan de realizar el mantenimiento, la promoción, así como proveer información sobre el recorrido y los servicios a los visitantes. Existe a su vez la Asociación Europea de las Vías Francígenas (AEVF) que actúa en calidad de sujeto autorizado oficialmente por el Consejo de Europa.

Otro camino presentado fue la Via de la Lana y de la Seda, que une las ciudades de Bologna (Emilia Romagna) y Prato (Toscana), llamada así porque en la edad media unía el comercio entre ambas ciudades que se especializaban respectivamente en la producción de la seda y la lana. Este camino se diseñó como alternativa a la Via degli Dei, que conecta Bologna con Florencia y que en los últimos años se volvió muy popular. A pesar de tener un recorrido similar estas rutas no compiten entre sí y se complementan, generando a su vez nuevas oportunidades para distintos pueblos y brindando diferentes estímulos para los viajeros. La vía se inauguró en 2018 y se firmó un acuerdo de colaboración con la agencia de promoción turística de Bologna con lo cual recibe bastante atención de los medios de comunicación.

Nuevos caminos y retos a superar

No faltó la experiencia de nuevos caminos que se crearon recientemente gracias a la iniciativa de emprendedores. Es el caso de Lombardía, con el Camino de Carlo Magno y la Via Valeriana, dos senderos basados en distintas leyendas sobre sus orígenes, que recorren 240 kilómetros y que en su primer año de operación (2019) recibieron 1000 visitantes, principalmente mujeres. Estos senderos atraviesan pequeños pueblos que sufren del fenómeno de despoblación, con lo cual las oportunidades que puedan generar pueden ser fundamentales para ayudar a revertir esta tendencia presente en toda Italia.

Una problemática común a todos los caminos es la actividad principalmente ad honorem de todas las asociaciones o emprendedores que se embarcan en la creación y mantenimiento de los caminos. Teniendo en cuenta los numerosos beneficios que genera, tanto económicos como socio-culturales, este tipo de turismo debería recibir más inversión de parte de las instituciones. Sin embargo, un aspecto destacado por los participantes es que los senderos que funcionan bien en Italia, nacieron a nivel local, por iniciativa de actores del territorio que se pusieron en red para llevar adelante el proyecto. Este es el caso del Camino de San Benedetto, recorrido de 300 kilómetros y 16 paradas, con un eje religioso, en el que se visitan los lugares más significativos de la vida de San Benedetto de Norcia, combinando la belleza de los paisajes naturales y culturales de las regiones de Umbria y Lazio.

Finalmente, el Cammino nelle Terre Mutate (camino por las tierras transformadas) atraviesa localidades del centro de Italia que fueron afectadas por el terremoto del 2016, permitiendo conocer las historias de resistencia de las personas que habitan este territorio. El sendero se extiende por más de 250 kilómetros desde Fabriano a L’Aquila, atravesando 4 regiones (Marche, Umbria, Lazio y Abruzzo).

La Toscana - Italia rural
Turismo lento en Italia

Las oportunidades detrás de los caminos

El modelo de turismo lento que proponen estos caminos permite vivir experiencias transformadoras a los viajeros. También, contribuye a dar una segunda oportunidad para muchos territorios olvidados del país, valorizando su patrimonio natural y cultural y conectando las distintas vocaciones de cada pueblo.

La búsqueda de reconexión con la naturaleza motivada por la crisis de la pandemia puede ser la ocasión ideal para que estos itinerarios sean conocidos por muchos más visitantes. De todas formas, será necesario más apoyo de las instituciones para que éste no sea sólo un efecto de la actual coyuntura, sino una verdadera estrategia de regeneración para la Italia rural.

Todos los eventos de la edición 2020 del Festival IT.A.CA, incluido el mencionado en este artículo, pueden verse en su Canal de You Tube.The

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