Latinoamérica y el Turismo Comunitario como herramienta de paz

En el próximo Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano partipará Matías Escudero, consultor en turismo, y fundador de TURIMETRÍA para compartir varias de sus experiencias en escenarios de conflictos sociales, turismo para la paz y turismo de proximidad.


En Latinoamérica existen distintas regiones que por décadas han enfrentado múltiples formas de violencia; contextos en los que la débil presencia institucional, la llegada y fortalecimiento de economías ilegales, los problemas estructurales de carácter social, económico y político, y las características geográficas que derivan en un difícil acceso en materia de conectividad, han promovido dinámicas de desigualdad social, desplazamientos forzados e innumerables víctimas que en la actualidad habitan en escenarios rurales.

Pese a ello, sus comunidades han hecho un esfuerzo por coexistir y convivir con las violencias, creando escenarios de continuidad que se anclan a economías alternativas al conflicto, incluyendo actividades agropecuarias y apuestas emergentes de turismo en entornos rurales.

En este escenario, el turismo rural comunitario se constituye como una alternativa para construir relaciones de comunidad, sana convivencia y diálogo social, donde la participación de los diferentes sectores, la articulación de intereses y la prevalencia de la empatía, son ejes dinamizadores de una economía solidaria que gira en torno al disfrute de los destinos y la capacidad de visibilizar la memoria histórica de los lugares a través sus visitantes.  De esta manera, las comunidades han insistido en la importancia de la no repetición, como elemento fundamental para lograr una paz sostenible en los territorios, en plena garantía de sus derechos y la posibilidad de mostrar al mundo la potencialidad de destinos únicos.

Por este motivo, desde el panel Turismo Comunitario como herramienta para la Paz”se abordará un ejemplo en Latinoamérica: la experiencia colombiana a través de dos casos de turismo comunitario comprometidos con el desarrollo sostenible y colaborativo, en contextos donde la violencia ha sido un elemento de vivencia cotidiana. Así mismo, contaremos con la participación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de la Dirección de Calidad y Desarrollo Sostenible, quienes trabajan el tema desde la política pública, en una apuesta para posicionar a destinos en los que el acuerdo de paz ha favorecido su desarrollo.

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Turismo Comunitario, intercambios genuinos y buenas prácticas en Argentina

Comunidad Amaicha del Valle – Tucumán

Que el turismo se plantee como dinamizador de las economías, ha sido la retórica sostenida por la industria durante muchas décadas. El crecimiento sostenido de la actividad en los últimos años, -previos a la pandemia- ha dado cuenta de este fenómeno. La OMT señaló para 2019 el arribo de más de 1.400 millones de turistas internacionales en el mundo, cifra que representa más del 10% de aporte a la economía global generando el aumento de divisas, ingresos y empleos en todas las regiones involucradas con la actividad. Estos datos son en sí mismos muy positivos y alentadores, especialmente para las economías en vías de desarrollo o de países emergentes.

Sin embargo, el avance del sector también ha evidenciado la contracara de este impulso, especialmente cuando el turismo se expande sin una adecuada planificación. Este es el caso de destinos sobreexplotados ambiental y socialmente que terminan perdiendo la mística y el atractivo que les dio origen a partir de los impactos ocasionados. En estos casos se beneficia a unos pocos dentro del sector, en detrimento de un crecimiento sostenido y a largo plazo de la actividad.

En este sentido, la creciente valoración de los entornos naturales y de los intercambios genuinos de experiencias de vida que una demanda más consciente ha comenzado a reclamar, han potenciado en los últimos años el surgimiento de nuevos modelos alternativos al sistema convencional de oferta y demanda de servicios, en el que se privilegia la experiencia de los visitantes por sobre el consumo de los atractivos. El turismo comunitario se plantea como una de estas posibilidades.

Ejemplos de turismo comunitario en Argentina

En Argentina existe una variada oferta de turismo comunitario en distintas regiones del país. Su diversidad de climas, geografías y etnias que poblaron la América precolombina y que mantuvieron en sus descendientes una diversidad de formas culturales, ha permitido que estos emprendimientos se desarrollen a lo largo y ancho del país con diferentes resultados. Pero en todos los casos, ofreciendo productos respetuosos con el entorno natural y cultural que los caracteriza.

En las cercanías de las Cataratas de Iguazú, en la provincia de Misiones, la Aldea Yasy Porá de la etnia Mbyá-guaraní se plantea como un caso. Organizados comunitariamente los miembros se reparten las tareas para recepcionar a los visitantes.  Caminatas interpretativas por senderos selváticos, artesanías en madera y fibra vegetal, degustación de comidas tradicionales y noche de conexión espiritual, son alguna de las alternativas.  Santiago Martínez -referente y guía de la comunidad- invita a compartir con su gente estas experiencias y destaca especialmente los cánticos corales y cánticos individuales “melodías que los conectan con la energía, con la atmósfera del universo”- y que les permite mantener esta concepción del “buen vivir” o “vida buena” que define su cosmovisión pacífica frente a los desafíos que la vida les presenta.

En la provincia de Tucumán, en el noroeste argentino, la comunidad de Amaicha del Valle ofrece una oferta muy variada. La visita a la “Ciudad Sagrada de los Quilmes” y a su centro de interpretación es sin dudas el sitio más emblemático. Una bodega comunitaria que forma parte de la ruta del vino de la provincia, la ruta del artesano y paseos en 4×4, son algunas de las otras alternativas.  También la posibilidad de pernoctar en la posada boutique, en las cabañas, en el hostel, en el camping o incluso en una casa de familia abierta al turismo. En todos los casos se brinda una experiencia de vida en contacto directo con la cosmovisión que los sostiene y alimenta espiritualmente.  Sebastián Pastrana, referente y “chasqui” -mensajero- de la comunidad, se dedica a la actividad desde hace varios años y se entusiasma ante la idea de que “los jóvenes nativos estén aprendiendo todo lo necesario para continuar con el proyecto que la comunidad alberga”.

Comunidad Amaicha del Valle – Tucumán

En tanto, a 30 km de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro (Patagonia Argentina), la comunidad mapuche lof wiritray, ofrece como alternativa un área de acampe para los amantes de la vida en la naturaleza. “Un Turismo rural con identidad, de bajo impacto”, señala Clarissa Montenegro una de las referentes y administradoras del área.  Rodeados de flora y fauna autóctona, la interpretación del canto de los pájaros es una de las experiencias que comparten con los visitantes. Caminatas por senderos boscosos, pesca, cabalgatas y también algunas comidas como el curanto o “el café orgánico elaborado con estribo tostado molido, tal como lo hacían las abuelas”.  Al respecto, Roberto Vélez miembro de la comunidad y guardaparque en el sector Tronador del Parque Nacional Nahuel Huapi, señala que la oferta de su comunidad se diferencia de las convencionales porque al no tener una visión invasiva de la naturaleza, ofrecen un turismo de base comunitaria “de la gente para la gente” y eso determina que no se sientan como un prestador de turismo más.

Un turismo que minimiza la huella humana

El Turismo Comunitario se plantea como una apuesta a un modelo de desarrollo sostenible. Requiere de un esfuerzo continuado y una fuerte convicción por parte de sus prestadores comuneros, porque a pesar de todas las limitaciones que sus proyectos enfrentan, les permite dinamizar sus economías comunitarias y les brinda una oportunidad para reivindicar su cosmología de vida.

Servicios de bajo impacto, respeto por el entorno natural, experiencias de vida gratificantes que minimizan las huellas humanas, son la oferta que estas comunidades procuran. Éstas son recibidas cada vez con más entusiasmo por los viajeros que los eligen. Aquellos que están en la búsqueda de un equilibrio que de sentido a los tantos desordenes con los que la vida moderna nos interpela.

El turismo de base comunitaria, se presenta como una oportunidad única para conectar con lo primigenio y esencial, buenas prácticas que ofrecen la posibilidad de vivenciar una nueva experiencia turística, ¿estaremos listos para disfrutarla?

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Islas Galápagos: un equilibrio único entre el ser humano y la naturaleza

Las Islas Galápagos han sido un ícono de conservación y han aplicado mecanismos y herramientas de manejo vanguardistas a nivel mundial. La prioridad de todas las instituciones que acá actúan, es preservar este sitio de la manera más natural posible y permitir que el desarrollo se realice bajo el paraguas de la sostenibilidad. El turismo en las islas Galápagos está bajo el enfoque de “Modelo de Ecoturismo” y en 2019, fueron reconocidos como el destino más sostenible de América por “Top 100 Destinos Sostenibles”. En este artículo contamos cómo lo han hecho y su historia de éxito.

Reserva de la Biosfera

Las islas Galápagos son Reserva de Biosfera declarada por la UNESCO en 1984. Actualmente, más del 98% de su territorio terrestre está bajo un estado de conservación. Este hecho ha sido tal vez lo que más ha definido el camino de sostenibilidad de las islas Galápagos.

Las Reservas de Biosfera son zonas de ecosistemas terrestres, marinos y/o costeros, donde se promueven soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible. Y son reconocidas como tales en un plano internacional en el marco delPrograma sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO (Programa MaB). 

Las reservas de biosfera son «lugares de aprendizaje para el desarrollo sostenible». Son sitios para probar enfoques interdisciplinarios para comprender y gestionar los cambios y las interacciones entre los sistemas sociales y ecológicos, incluida la prevención de conflictos y la gestión de la biodiversidad. Son lugares que brindan soluciones locales a los desafíos globales (UNESCO). Es por eso que deben cumplir tres funciones de manera integrada:

  • Conservación de la biodiversidad y la diversidad cultural.
  • Desarrollo económico socio-cultural y ambientalmente sostenible.
  • Apoyo logístico a la investigación, la educación ambiental y la formación.

El archipiélago de Galápagos ha sido descrito como uno de los lugares más únicos, científicamente importante y biológicamente sobresaliente de la tierra (UNESCO, 2001). No por nada muchos viajeros describen su estadía en la isla como una experiencia transformadora que les cambió la vida.

La preservación como protagonista

Fragata Pecho Rojo

Com se ha comentado, la reserva de la biósfera Archipiélago de Colón – Galápagos fue creada en 1984. El gobierno Ecuatoriano aceptó su nominación y creación pensando en el desarrollo de la comunidad local dentro de la provincia de Galápagos. De hecho, se han establecido mecanismos y herramientas de manejo que son vanguardistas a nivel latinoamericano y del mundo. 

Las Islas Galápagos han sido un ícono de evolución y conservación desde que Charles Darwin llegó al archipiélago en 1835. La prioridad para las diferentes instituciones que acá actúan, es preservar este sitio de la manera más natural posible y permitir que el desarrollo se realice bajo el paraguas de la sostenibilidad. 

El turismo en las islas Galápagos está bajo el enfoque de “Modelo de Ecoturismo”, esto significa que todas las actividades turísticas deben asegurar:

  • Maximización de la participación local y distribución equitativa de beneficios.
  • Conservación de recursos naturales
  • Responsabilidad compartida entre las partes interesadas

El 99,8% de toda la provincia de Galápagos es zona núcleo. Y el 0,2% de la provincia de Galápagos corresponde a las zonas urbanas y rurales donde se desarrollan las comunidades locales.

La isla central del archipiélago es la Isla de Santa Cruz, que alberga la ciudad más poblada de Galápagos llamada Puerto Ayora. Es el núcleo turístico del archipiélago y acá se encuentra la estación científica Charles Darwin, donde se monitorean e investigan especies únicas del Parque Nacional Galápagos para su conservación. Además, tienen un programa de cría de las tortugas gigantes en peligro de extinción

Isla Plaza Sur, Galápagos. Fuente: http://www.galapagos.org/

La isla de Santa Cruz ha sido líder en las islas en procesos como reciclaje, educación ambiental y programas de turismo sostenible a través de mejores prácticas.

La visión de las Islas Galápagos se adaptó y reforzó en 2015 con el Plan de Desarrollo Sostenible y Uso de la Tierra de Galápagos

Pero el sentido de conservación entre la población que habita Galápagos es algo que ha existido siempre. Danny Rueda -Director del Parque Nacional Galápagos y oriundo de las islas Galápagos- comenta“Hay un sentido de pertenencia que creo que la mayoría de nosotros tenemos en Galápagos, que es tener esta relación con el ámbito natural y la conservación de Galápagos. Y sabíamos que teníamos que trabajar en algún momento conservando lo que nuestros papás y abuelos ya hicieron en su momento”.

Este destino participó en los Premios “Top 100 Destinos Sostenibles 2019” en la feria ITB Berlín. Presentaron su historia de turismo sustentable y ganaron el 1er lugar de la categoría “Best of Americas”.

Historia de éxito de turismo sustentable

Iguana Marina

¿Cómo lo han hecho? A continuación presentamos un extracto de su historia de éxito, presentada para Top 100 Destinos Sostenibles, donde cuentan su visión, modelo de ecoturismo, plan sustentable y estructura de gestión.

El destino de las Islas Galápagos consiste en: la Provincia de Galápagos y los Municipios e Islas dentro de la Provincia, incluyendo Santa Cruz, Isabela, San Cristóbal y Floreana; el Parque Nacional Galápagos; y la Reserva Marina de Galápagos.

Visión del destino de Galápagos

Como se establece en el nuevo Modelo de Ecoturismo adoptado el año  2011, la visión del destino es: “Galápagos, Patrimonio de la Humanidad, es el destino ecoturístico más importante del mundo gracias a un modelo de desarrollo turístico sostenible, la garantía de la conservación del medio ambiente, la plena satisfacción del visitante y el Buen Vivir de la comunidad»

Coordinación de Sostenibilidad y Plan de Turismo de Galápagos

Algo clave en la historia de éxito de Galápagos ha sido la coordinación de distintos organismos y la planificación bajo políticas y normas para asegurar el objetivo de que todo el turismo se desarrolle de manera sostenible.

La Junta de Galápagos (Pleno del Consejo de Gobierno de Galápagos) es la encargada de generar el Plan Sustentable de Galápagos y las políticas para cumplirlo. En relación con las actividades turísticas, la Junta de Turismo de Galápagos (Comité Provincial de Turismo) es una junta de múltiples partes interesadas que trabaja hacia la sostenibilidad en el turismo, como se indica en la Norma de la Ley Especial de Galápagos. Esta norma establece que todo el turismo en la provincia debe estar dentro del concepto de sostenibilidad

 Piquero de Patas azules

Desde 2010 se estableció un nuevo Modelo de Ecoturismo, el cual tiene 4 componentes: 

a) El Observatorio de Turismo de Galápagos (TOG). 

b) El fortalecimiento de la gobernanza.

c) La reingeniería del destino. 

d) El posicionamiento en el mercado.

Además, como herramienta de planificación, el destino cuenta con un Plan de Desarrollo Sostenible y Ordenamiento Territorial 2015-2020 para asegurar la conservación del Archipiélago. El actual Plan de Turismo de Galápagos se encuentra bajo el Plan Galápagos y se está actualizando. 

El Plan Galápagos se ha construido con base participativa. Todas las actividades turísticas de Galápagos están bajo el SIMAVIS (Sistema de Manejo de Visitantes), que es estrictamente aplicado por el Parque Nacional y monitoreado por el Parque y el Observatorio de Turismo. 

El Plan de Turismo de Galápagos depende del financiamiento de las tarifas de entrada de los visitantes, de los cuales se recaudan aproximadamente US $ 14 millones cada año. Este mecanismo permite la viabilidad financiera y la financiación del plan de acción. 

El Observatorio de Turismo de Galápagos (TOG) y el Parque Nacional Galápagos están a cargo de monitorear turismo y sostenibilidad en las Islas Galápagos. Los indicadores de consumo de agua y energía, gestión de residuos y desarrollo urbano se mantienen a nivel municipal, y cada municipio cuenta con un plan de sostenibilidad.

El TOG es una herramienta técnica diseñada para generar información turística que se utilizará en la planificación y gestión del turismo tanto a nivel local como regional.

Estructura de gestión

Tortuga gigante Isla Santa Cruz. Fuente: www.galapagos.org
  • Integración de la sostenibilidad en la estructura de gestión del destino: 

A la fecha, Galápagos cuenta con un marco legal específico para las islas donde en los primeros artículos se establece que el desarrollo sostenible es el único marco para todo tipo de actividades en las islas. El «Plan Galápagos», que es el principal documento de planificación de las islas, se enmarca dentro de la Ley Especial de Galápagos, estableciendo el desarrollo sostenible como un aspecto fundamental de todas las actividades. También el 97% del territorio de Galápagos se encuentra bajo el Plan de Manejo del Parque Nacional, que asigna el desarrollo sustentable, como única forma de desarrollo en áreas donde se permiten usos públicos u otros diferentes a la conservación.

  • Departamentos involucrados en la sustentabilidad:

A nivel municipal, cada comarca cuenta con un departamento de sustentabilidad para la planificación y ejecución de acciones. 

A nivel provincial, el Parque Nacional Galápagos es la institución gubernamental ecuatoriana responsable de la administración y manejo de las áreas protegidas de Galápagos. 

Y el Consejo de Gobierno de Galápagos es la institución gubernamental ecuatoriana responsable de la planificación y la administración de la provincia. 

El Parque Nacional Galápagos cuenta con un Departamento de Uso Público que se encarga del manejo del turismo y el uso público dentro del área protegida, ambas instituciones están a cargo de cumplir con el Plan Galápagos y el Plan de Manejo del Parque Nacional.

  • Financiamiento: 

El gobierno ecuatoriano financia todas las instituciones ejecutivas en Galápagos. Además de esto, se cobra una tarifa de visitante a cada turista. La tarifa (USD $ 100 para visitantes extranjeros y USD $ 6 para locales), está designada: 50% para actividades del Parque Nacional, 25% para Actividades del Concejo del gobierno (bajo el Plan Galápagos) y 25% a Municipios (este financiamiento no se restringe al desarrollo sustentable).

Participación de las partes interesadas

La Junta de Galápagos (Pleno del Consejo de Gobierno), está destinada a trabajar como un multi-partícipe donde los actores privados pueden participar a través de la Cámara de Turismo o como individuos. El sector privado ha contribuido a la sostenibilidad del destino al ser parte de una Campaña de Buenas Prácticas de Ecoturismo en estrecha colaboración con el Ministerio de Turismo, las Municipalidades y el Parque Nacional Galápagos. 

Las Mejores Prácticas incluyen: proponer ahorro de energía, consumo local, gestión del agua y reducción de residuos plásticos en hoteles, restaurantes y operadores turísticos. 

Desde 2016, este proceso se fortalece con la implementación de la Certificación Internacional TourCert, que se basa en un sistema de gestión empresarial sustentable para las operaciones turísticas. La Junta del Consejo de Gobierno de Galápagos, formada por varias instituciones (Consejo de Gobierno de Galápagos, Ministerio de Turismo, Parque, Oficina Nacional de Planeación, Municipios, Parroquias y Cámaras de Turismo) se reúne al menos cuatro veces al año para procesos de toma de decisiones que involucran aspectos relevantes para las islas.

Ampliación de la Reserva para incluir la superficie marina del archipiélago

León Marino en Puerto Ayora, Isla de Santa Cruz, Galápagos

Hasta el año 2019, la Reserva de Biósfera Galápagos cubría solo la zona terrestre del archipiélago con 772 mil hectáreas. Desde el año 2017, el programa MaB de la UNESCO a través de su proyecto BRESEP, apoya a Ecuador en la extensión de la reserva de biósfera para incluir la Reserva Marina de Galápagos, para lograr una gestión integral del territorio y un manejo compartido con la comunidad. 

Danny Rueda, Director del Parque Nacional Galápagos, señala la importancia de esta ampliación de la reserva: “La utilidad de tener a la Reserva Marina de Galápagos dentro de la Reserva de Biósfera, significa poder tener un esfuerzo aún mayor con las comunidades locales y sus usuarios (sector turístico y pesquero) para que ellos puedan integrarse en el área protegida Reserva Marina como zona núcleo de la reserva biósfera, pero pensando también en el desarrollo sustentable de las actividades que ellos realizan ahí”

La buena noticia es que en junio de 2019 la UNESCO aprobó la ampliación de la Reserva de Biósfera Galápagos a 14,6 millones de hectáreas, al incluir bajo esa denominación a la superficie marina del archipiélago ecuatoriano. 

Esto la convierte en una de las áreas marinas de importancia internacional más grandes del mundo. 

Danny Rueda señala tras la ampliación de la reserva“este es un logro para el país y para el mundo pues con el incremento de la reserva de biosfera como Ministerio de Ambiente impulsaremos y fortaleceremos mecanismos de conservación de los ecosistemas y diversidad biológica, desarrollo económico y humano sostenible de las poblaciones locales; y apoyo logístico a proyectos educativos e investigación sobre el ambiente”.

La designación reconoce que todos los servicios ambientales generados en la reserva de biosfera son prioritarios para satisfacer las necesidades de las comunidades locales. Los próximos pasos, serán la elaboración del plan de gestión y la creación de un comité de gestión de la Reserva de Biosfera, espacio que ofrece un papel protagónico a las autoridades de los gobiernos autónomos descentralizados y comunidades locales. Según se informa en un comunicado del Ministerio del Ambiente de Ecuador.

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Ecomapu, un ejemplo de turismo comunitario urbano en Chile

Ecomapu es un Operador Turístico sustentable ubicado en la ciudad de Valparaíso, Chile. Su nombre está compuesto por Eco (raíz griega de hogar) y Mapu (Tierra en Mapudungún), es decir el Hogar de la Tierra. Desarrollan rutas por diversos sectores de la ciudad, normalmente excluidas de los circuitos tradicionales, pese a su valor patrimonial, debido a estigmas como los asociados a la delincuencia, entre otros. Hablamos con Felipe Muñoz, el director de Ecomapu.

Lucía: ¿Cuándo y cómo surgió la idea?

Felipe: Desde el 2002 iniciamos operaciones en la ciudad de Rancagua con rutas de turismo rural. Después del terremoto en 2010, nos cambiamos a Valparaíso, donde comenzamos a desarrollar rutas barriales en modalidad free tour para ir creando circuitos asociadas al patrimonio material e inmaterial de la región, que además fue nombrada como ciudad del Patrimonio Mundial UNESCO.

Sin embargo, el verdadero origen diría que se dio cuando estaba en el colegio y comencé a organizar rutas y paseos para mi curso, que permitieran conocer museos y hacer la clase más entretenida. Después de ingresar en la Universidad, donde estudié Negocios y Economía, surgió la idea de plasmar esos viajes en un negocio, pero con un enfoque diferente; descubriendo lugares que el turismo tradicional no mostraba. Por ejemplo, la zona de Rancagua tiene valles vitivinícolas cercanos donde se ofrecen visitas únicamente a ellas, dejando fuera a los pueblos y la cultura cercanas asociadas al mundo agrícola que ahí se desarrollaban. Por lo que armamos una ruta de turismo rural integrando a campesinos, actividades y patrimonios históricos cercanos.

Vista del cerro Santo Domingo desde Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Cómo han ido evolucionando estas rutas desde que os trasladasteis a Valparaíso?

Felipe: Nos trasladamos a Valparaíso en 2013, donde comenzamos estos circuitos por zonas menos frecuentados por otras agencias de la zona, como el cerro Playa Ancha y parte del sitio Unesco en el área histórica del Barrio Puerto y cerro Cordillera.

En 2015, junto a los vecinos del cerro Santo Domingo, impulsamos el desarrollo de la primera ruta de Turismo Comunitario urbana de Chile, creando una experiencia local en contacto con habitantes de la ciudad, su comercio local y el patrimonio histórico que las envuelve.

Desde el 2019 abrimos Experiencias locales asociadas a la gastronomía, arte y música de Valparaíso, siempre integrando el comercio y artistas locales de manera de activar el turismo como una herramienta de desarrollo no tan sólo económico, sino también social y de puesta en valor del patrimonio material e inmaterial de la ciudad.

Este 2020 y luego del inicio de la pandemia lanzamos nuestras Experiencias Online que permiten conectar de forma interactiva a través de internet con viajeros virtuales que deseen aprender una receta local en vivo integrando un paseo aéreo utilizando un dron gracias a la colaboración de nuestro amigo Darío Quintero, experto en el tema.

Ruta por Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Qué atractivos podemos encontrar en estas zonas como Playa Ancha o Cerro Santo Domingo que destaquéis en comparación con otras áreas más visitadas en Valparaíso?

Felipe: Playa Ancha es reconocida también como la “República Independiente” ya que pese a estar dentro de Valparaíso es el cerro más grande la ciudad con sus propios barrios comerciales, bancos, correo, universidades y el estado de la ciudad, que le da un carácter único a los vecinos que acá convivimos. La historia urbano del cerro se desarrolla principalmente después del terremoto de 1906 donde parte de los inmigrantes ingleses reconstruyen sus destruidas casas en este nuevo sector de la ciudad, que era usado mayormente como defensa militar (hasta el día de hoy).

Playa Ancha hoy muestra una exquisita arquitectura neogótica de casas de madera, muchas de ellas inspiradas en la arquitectura californiana, razón por la cuál, muchos la llaman también “la pequeña San Francisco”, esto agregado a que el cerro aún sobrevive la vida de barrio de comercio local libre de cadenas y supermercados, además de tener una exquisita playa llamada Las Torpederas, única en la ciudad autorizada para la natación en el mar.

El cerro Santo Domingo es el cerro más antiguo de Valparaíso, dónde comienza el proceso fundacional de la ciudad desde época colonial española. A sus pies se construye la Iglesia de La Matriz que se mantiene en el mismo lugar, aunque en la quinta reconstrucción luego de ataques de piratas y terremotos. Alrededor se levanta también el barrio comercial más antiguo de Valparaíso: el Barrio Puerto, con un comercio antiguo, bares y restaurantes de comida local (este barrio es parte del sitio Unesco).

El barrio del cerro Santo Domingo mantiene una arquitectura popular única basada en la autoconstrucción y otras de arquitectura de siglo XIX y XX asociada al patrimonio histórico de sus habitantes; obreros portuarios o trabajadores del comercio asociado a la ciudad y el puerto. El cerro Santo Domingo, además de sus hermosas y democráticas vistas a la bahía, tiene el alma de sus vecinos que históricamente han permanecido acá unidos en las dificultades, siendo casi una gran familia de vecinos. Esta es la principal razón por la que hemos trabajado desde acá la ruta de turismo comunitario La Matriz.

Vista del Cerro Santo Domingo y Población Márquez de Valparaíso

Lucía: ¿Qué papel tienen los guías y otros miembros en la corporación?

Felipe: Nuestro equipo de guías son fundamentales para desarrollar nuestras experiencias. Ellos trabajan con nosotros en modalidad freelance y nosotros entregamos un calendario mensual abierto donde cada uno selecciona las fechas que desea trabajar. Ecomapu ha sido también una escuela, ya que la mayoría de nuestros guías fueron estudiantes en práctica de Universidades e Institutos locales que finalmente siguieron trabajando con nosotros. Además, nuestra metodología consiste en que ellos aprendan nuestras formas de trabajo para que idealmente puedan crear sus propios emprendimientos que pudieran ser alianza del Ecomapu. De esa forma, captamos nuevas rutas y experiencias pero ya en manos de ellos y ellas directamente.

Nuestra red no está completa sin las comunidades de vecinos y locatarios de comercio local, por lo que participamos activamente en organizaciones vecinales y asociaciones gremiales del rubro turístico de manera que podamos trabajar en red y en comunidad.

Lucía: ¿Cuáles son los mayores retos que habéis encontrado en el camino?

Felipe: Conectar con las comunidades locales, comprendido que son un tejido complejo especialmente en una ciudad como Valparaíso que posee muchísimas organizaciones sociales y barriales, donde varias de ellas ven el Turismo, razonablemente, como una amenaza a estos tejidos sociales; por lo que es importante el trabajo progresivo y consciente, informando e integrando a aquellos barrios que muestran interés en desarrollar el turismo.

Existen también retos relacionados con aspectos culturales de los chilenos, ya que muchos de ellos estigmatizan y ahuyentan  viajeros a la ciudad, debido a prejuicios  basados en noticias vistas en TV sobre delincuencia y otros aspectos negativos de la ciudad. Favorablemente, gracias al posicionamiento internacional de la ciudad reconocida como un patrimonio cultural de la Humanidad, muchos chilenos han ido cambiando esta percepción, vienen y recorren la ciudad, convirtiéndose luego en perfectos embajadores de Valparaíso.

Por último, hace 8 años atrás cuando comenzamos a aplicar aspectos que luego se denominó Turismo Sustentable, y nos costó que empresas locales, especialmente de mediano y gran tamaño, confiaran y dieran valor a nuestra propuesta como parte fundamental para el desarrollo de un turismo armonioso y sobretodo que se orientara a crear una experiencia de visita a los viajeros que llegaban a Valparaíso.

Recepción y degustación  de productos artesanales en comedor social 421

Lucía: ¿Qué impacto tienen este tipo de rutas en la comunidad local del destino?

Felipe: Ha sido positivo, aunque no exento de dificultades, dada la reticencia inicial de algunos vecinos a recibir turistas, pero una vez que nos conocen comprenden lo que buscamos y queremos hacer de forma respetuosa y armoniosa con el barrio, generando lazos de confianza e incluso amistad que fortalece aún más la relaciones humanas, tomando un papel secundario las eventuales relaciones comerciales que pueden generarse al desarrollar turismo en el sector.

Gracias al trabajo en conjunto con otras organizaciones locales como Asociaciones Gremiales, Vecinales, académicas e incluso con la misma Iglesia La Matriz (actor fundamental en el barrio), hemos ido integrando el turismo de forma responsable, comenzando a verse como una oportunidad real de desarrollo económico; aunque la pandemia hoy nos ha enseñado que nada para es siempre y que el turismo es una actividad frágil, lo que al mismo tiempo nos da la oportunidad de desarrollar un turismo a escala humana desde el barrio y sus patrimonios.

Lucía: ¿Encuentras alguna diferencia entre los viajeros que hacen este tipo de tours con Ecomapu?

Felipe: Sí, sin duda nuestros viajeros buscan una experiencia diferente al visitar Valparaíso, queriendo conocer de cerca la cultura local, costumbres, gastronomía y formas de vida que un turista tradicional no conocería. El lujo para nuestros viajeros es tener la oportunidad única de, por ejemplo, almorzar con una familia porteña, conocer un almacén de barrio o disfrutar de comida típica en un restaurante popular del Barrio Puerto. De hecho, nos gusta referirnos a ellos como viajeros y no como turistas, ya que buscan vivenciar su estadía, son conscientes y valoran mucho la autenticidad y la cercanía con los habitantes de la ciudad, más allá de buscar la postal típica o tratar de recorrer todo en un par de horas.

 Plaza Echaurren en Barrio Puerto Valparaíso

Lucía¿Qué otros servicios ofrece Ecomapu?

Felipe: Hoy Ecomapu se encuentra  en un proceso de renovación y cambios, partiendo por el cambio de casa que nos llevará desde Playa Ancha al cerro Santo Domingo con nuestro hogar y oficina física, lo que no implica dejar las rutas de Playa Ancha, al contrario gracias al trabajo desarrollado con vecinos hoy nos asociamos para impulsar el turismo post pandemia en este sector de Valparaíso.

Este cambio al cerro Santo Domingo será la piedra inicial para uno de nuestros grandes sueños: crear la primera Escuela-Taller de Turismo Comunitario y Sustentable de Valparaíso, convirtiendo nuestra casa en un centro de encuentro para el turismo en armonía con el barrio y sus habitantes.

Hemos también terminado de re enfocar todas nuestras rutas a Experiencias locales integrando actividades y contacto con la comunidad local, además de introducir el aprendizaje del patrimonio natural de la ciudad, reconociendo flora y fauna nativa al interior de la ciudad.

Continuamos también consolidando nuestras Experiencias Online, para que sean también una puerta de entrada a viajeros que deseen conocer la ciudad antes de viajar.

Seguiremos también impulsando nuestras Experiencias Creativas en Gastronomía con la ruta por las “picás” del Barrio Puerto (restaurantes y bares populares) o en la Música con la ruta con un músico local aprendiendo del tradicional bolera y cueca chora, como parte del folclore que Valparaíso ofrece.

Solo estamos a la espera de que comience el proceso de re-activación para mostrarles estas y otras novedades, en una nueva forma donde el mundo ha debido aprender a viajar y hacer turismo.


Gracias a Felipe por su tiempo. Podéis encontrar más información sobre Ecomapu en su webinstagramfacebooktwitter y youtube.

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Aprendizaje empoderando a una comunidad de mujeres Masai

Las mujeres masai se enfrenta a multitud de obstáculos por dos motivos: uno por ser mujer y otro por ser masai. Suelen dejar la escuela antes de los 10 años para dedicarse a las tareas que “su tribu” y la “sociedad” les ha encomendado. Son consideradas inferiores a pesar de que son ellas las que se encargan de construir las casas, ir a por agua, cuidar de sus hijos, del ganado, del hogar, ir a por leña, y un sinfín de cosas más. En definitiva, hacen que su comunidad salga adelante y sin ellas no sería posible. Dentro de esta comunidad, el hombre  cumple las funciones de pastor y resuelve asuntos políticos o sociales.

La vida de las mujeres transcurre en el seno de una tribu patriarcal. Las familias son las que acuerdan con quién se van a casar, incluso siendo muy pequeñas.  Casi siempre los motivos materiales o económicos son los que mueven estos acuerdos. El marido puede tener varias esposas, y esto a pesar de lo que podamos pensar, es aceptado por ellas ya que es su cultura. Se ayudan y pasan su sabiduría de las más mayores a las más pequeñas, desde la primera esposa a la última. Son mujeres fuertes, hacen piña y se cuidan.

Es una realidad que hoy en día en este tipo de tribus, todavía son practicadas de manera habitual la ablación, la violación y el matrimonio infantil, a pesar de estar penados por la ley.

Voluntariado con propósito

Hace tres años hice un voluntariado en un centro de rescate de niñas que vienen de situaciones familiares complicadas, como las anteriormente mencionadas. Elegí una ONG pequeña de confianza llamada Tumaini, que junto al fundador del proyecto local, me pidieron hacer “algo” para empoderar a la comunidad de mujeres masai de la zona. Fue entonces, cuándo el turismo sostenible cobró toda su importancia. Vi que podía ser una herramienta fundamental para la prosperidad de esta comunidad.

El producto turístico sostenible que diseñé consistía en un taller de abalorios impartido por las mujeres masai. Aprovechando que cada abalorio tiene un significado cultural (prosperidad, belleza o posición social), sería el hilo conductor ideal para crear  un espacio de intercambio cultural entre el voluntario y la mujer local.  El taller se ofertaría desde la ONG o en el propio proyecto en Kenia como un valor añadido a la experiencia de voluntariado. Parte del dinero recaudado se reinvertiría en comprar materia prima y el resto, se quedaría directamente en la comunidad. De esta manera se fomentaría la economía circular.

El principal objetivo del proyecto era que las mujeres fueran más independientes y más libres. A la vez, que tuvieran la oportunidad de dar a conocer su cultura y sus tradiciones para poner en valor la autenticidad de su pueblo y sus costumbres. En definitivaayudarles a obtener una fuente de ingresos extra para que se sintieran útiles y que las ayudara a crecer de una forma sostenible económica, social y medioambientalmente.

Abalorios hechos por las mujeres Masai

Expectativas vs realidad

El centro estaba situado en una zona rural masai cerca de Nairobi. Hasta ese momento nunca había estado tan mezclada con la población local y la primera palabra que aprendí fue “mzungu”, que es como nos llaman a los blancos en suajili. Es justamente durante la implantación del taller cuando me doy cuenta que no pensé en las cosas que podían salir mal.

En primer lugar, Muthoni, la portavoz de la comunidad,  no tenía conocimientos en hacer pulseras a pesar de que afirmó que sí. Nos dimos cuenta que solo sabía hacer collares y que era otra mujer, ausente en ese momento, la que sí sabía. En segundo lugar, solo hablaba suajili. Esto dificultó la comunicación y llevó a un malentendido en cuanto al dinero que tenían que recibir. Por suerte, pudimos resolver el  conflicto a través de una de las trabajadoras sociales. En tercer lugar, no repartió el dinero entre la comunidad de mujeres, se lo quedó ella. Y por último, su marido gestionaba la economía familiar.

Llegados a este punto, nos planteamos dos cuestiones. Por un lado, si el dinero se lo quedaba su marido el objetivo del taller carecía de sentido. Por otro, se podría generar un conflicto con él ya que no vería con buenos ojos su independencia económica.

En un principio sentí enfado y frustración, me sentí engañada.A medida que iban pasando los días fui entendiendo que no me había parado a pensar en el contexto de esas mujeres. Ellas pensaban en el hoy y no en el mañana. Mi pensamiento era «si a los voluntarios les gusta el taller, lo recomendaran y será una fuente de ingresos constantes para las mujeres”.En cambio ellas pensaban diferente: “hoy tengo dinero en mano para alimentar a mi familia.”

Voluntariado con las mujeres

Mi aprendizaje

Muthoni, era una mujer masai de 30 años con siete hijos a los que alimentar. Mientras nos enseñaba a hacer collares, amamantaba a su bebé de tres meses que previamente le había traído su hija de ocho. Tuvimos la oportunidad de invitarla a comer en el proyecto de voluntariado, cosa que agradeció enormemente ya que probablemente no había comido nada ese día. Tuvo predisposición a enseñar lo poco que sabía y compartimos un momento muy enriquecedor que de otra forma no se hubiera producido. Ella quería saber más sobre mí. Me preguntaba si estaba casada, si tenía hijos, cuánto me había costado el billete hasta ese lugar. Compartimos risas y complicidad. En ese momento sentí que no había tanta distancia entre nosotras. Simplemente éramos dos mujeres, con la misma edad, tan diferentes, compartiendo una conversación.

Me di cuenta que estaba adoptando el comportamiento de la “blanca salvadora”. Con muy buena intención diseñé un taller para ayudar y nunca tuve en cuenta la opinión de las mujeres con las que iba a trabajar. ¿Quién era yo para juzgar o decidir si una mujer se siente útil o no? ¿Quién era yo para decir cómo se tienen que ganar la vida? Di por hecho que ellas necesitaban ayuda y no pregunté cuáles eran sus necesidades reales ni su verdadero contexto. Tampoco si necesitaban soporte o si les parecía bien compartir su saber-hacer y su folklore. Tenía todos los elementos para que el taller fuera un éxito menos la gestión de la población local.

Aprendí a no juzgar y a empatizar con su idiosincrasia. Entendí que para implantar un producto turístico de este tipo es esencial contar con las comunidades locales para que sean ellas mismas las que expresen cómo quieren trabajary qué necesidades tienen. Es importante dotarles de las herramientas para que ellas mismas puedan desarrollarse a su ritmo y sin imposiciones.

Referencias externas:

https://www.iwgia.org/es/kenia.htmlhttp://www.acs-aec.org/index.php?q=es/sustainable-tourism/el-turismo-comunitario

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