Turimetría dinamiza los destinos rurales de Colombia

Matías Escudero es consultor de turismo y ha fundado Turimetría, una consultoría enfocada al desarrollo turístico de los destinos rurales. Participa en el encuentro digital de turismo comunitario organizado por Komú hablando del turismo como herramienta de paz.

Pablo Giner: ¿Qué tipo de turismo promovéis desde Turimetría en las poblaciones rurales?

Matías Escudero: Mi tarea en general está centrada en comunidades rurales. A través de talleres establezco transferencia de herramientas de gestión, estrategias de trabajos colectivos, posicionamiento de productos en mercados consolidados, promoción, re-ingeniería de experiencias, entre otros.

Mi labor depende del contexto, de la población objetivo, de la voluntad o de los recursos.

PG: En el contexto actual de Covid-19, ¿en qué situación se encuentran estos destinos rurales en Colombia?

ME: Presenta un gran desafío, ya que las empresas recientemente consolidadas aún no han logrado estabilizar un punto de equilibrio en la comercialización de sus productos. Por lo tanto, sus expectativas de captación de recursos están en vías de desarrollo.

Los nuevos emprendimientos rurales que han ingresado como consecuencia de los procesos de paz, se ven vulnerables y con pocas herramientas y técnicas para tomar decisiones en situaciones como la expansión del Covid.

Por otro lado, a nivel nacional, el Gobierno ha diseñado estrategias de alivio económico para los diferentes sectores turísticos. El problema es que este tipo de medidas son de difícil acceso para los emprendedores rurales, porque no tienen solvencia para asumir un crédito ni cumplen los requisitos exigidos por los bancos como capacidad de pago.

PG: ¿Desde Turimetría os especializáis en alguna parte del proceso o realizáis todo el acompañamiento a las comunidades en el diseño del servicio turístico?

ME: Turimetría trabaja dependiendo de las necesidades de los clientes, que pueden ser emprendimientos privados, asociaciones o directamente una gobernación.

El año pasado me tocó hacer toda una consolidación de rutas turísticas. La gente conocía el turismo comunitario y aunque nunca habían trabajado de manera comunitaria, tenían ganas de hacer algo. Pudimos hacer muy buenos procesos y en la actualidad cinco de los siete municipios siguen trabajando con turismo local.

Por ejemplo, de la Isla Gorgona, la gente de Guapi, que está situado al lado, pero en el río en vez de en el mar, no la conocen, no saben siquiera lo que es una ballena. Para mi ahí está el mayor desafío, en que la gente haga turismo local, aun cuando para ellos es muy difícil movilizarse por coste de combustible y aislamiento.

He estado realizando protocolos de seguridad, dando clases para las alcaldías municipales en Argentina sobre patrimonio turístico y como implementarlo en la política pública.

Varían mucho los trabajos entre uno y otro.

PG: ¿Consideras que hay deseo de desarrollo a través del turismo comunitario de comunidades rurales en Colombia?

ME: Depende de las culturas. Colombia es muy diverso en cultura, si le hablas a un indígena de un desarrollo comunitario se te ríen porque es lo que históricamente han hecho. En cambio, los colonos no lo tenían tan en claro al inicio.

Son ideas que surgieron con la política nacional y así llegaron al territorio. Igual que ocurrió con la necesidad de hablar inglés por la visita de turistas internacionales.

PG: ¿Cuales son los mayores retos con los que se encuentran estas comunidades rurales en el desarrollo de turismo comunitario?

ME: La continuidad. Creo que hay ideas muy bonitas y personas con muchas ganas de trabajar, pero solo conocen talleres de turismo comunitario, sin hacer actividades comunitarias.

Hay que llevar la teoría a la práctica: que conozcan su territorio, qué pueden producir y a quién lo pueden orientar. Es vital que conozcan la dinámica del turismo y que el turista no es solo un viajero con una cámara grande, que ellos pueden ser turistas en su territorio. Pero a eso ellos no lo llaman turismo.

Otro desafío es la inversión. Es difícil que los pocos recursos de que disponen las personas rurales los dispongan en actividades de este tipo, pues piensan que debería pagar el estado o no están en condiciones de asumir esos costos. No consideran importante su aporte. Hablando de territorios muy alejados, siendo el turismo una estrategia promovida por el gobierno.

PG: En el Encuentro de turismo comunitario que organiza Komú, entre otros organizadores, participas en el turismo como herramienta para la paz. ¿Cómo crees que se articula el turismo comunitario para este objetivo y que importancia tiene?

ME: El turismo en escenario del post acuerdo les permite aprovechar toda la historia que tienen y la oportunidad de quedarse en el territorio. De esta manera, apuestan por su lugar de origen, conociéndolo y transmitiendo lo mejor que tiene, incluyendo las dolencias que han tenido.

Quizás no sea la industria principal, pero puede ayudar a circular dinero en el territorio y que tengan una mejor calidad de vida.

PG: También participas en innovación social y nuevas dinámicas en la economía, ¿puedes contarnos un poco más sobre esto?

ME: Ese tema es excelente. El tema de moneda social, los bancos del tiempo y trueque como herramienta de intercambio, le permite a la gente circular recursos y generar confianza en el territorio.

Estas monedas permiten producir en la comunidad para el consumo de la propia comunidad, poniendo excedentes que no auto consumen. Pero no se puede producir lo que no interesa a la comunidad, sino que necesitan entender lo que la comunidad quiere consumir y producir esos recursos.

A través de estas herramientas fueron entendiendo cómo podían aportar a la comunidad y como la comunidad también podía aportarles riqueza. No en líquido, sino con capital humano, recursos o tiempo.

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Turismo de propiedad comunitaria en Guyana. Entrevista con Brian Mullis

En el marco del Encuentro Digital de Turismo Comunitario en Latinoamérica organizado por Komú, hablamos con Brian Mullis, Ex Director de Turismo en Guyana. Brian tiene 25 años de experiencia trabajando en más de 70 países, comprometido con un turismo más responsable y regenerativo. Fundó Sustainable Travel International, es miembro de la junta de Transformational Travel Council y es actualmente asesor técnico de la autoridad de Turismo de Panamá. En esta entrevista nos contó sobre la experiencia del turismo de propiedad comunitaria (CL&OT, por sus siglas en inglés- Community-led and Owned Tourism) en Guyana.


Alejandra Téllez: Primero que todo, háblenos sobre Guyana. ¿Qué tipo de viajero llega a este país?  
Brian Mullis: Guyana es un país sudamericano relativamente pequeño, donde se encuentran el Amazonas, el Océano Atlántico y el Mar Caribe. Tiene algunos de los paisajes naturales más intactos y espectaculares de América del Sur. Se ha mantenido libre de desarrollo a gran escala y de contaminación, la conservación es un valor cultural y la sostenibilidad es una forma de vida en Guyana.  

El país atrae por su biodiversidad, paisajes naturales vírgenes y una rica mezcla de culturas, a viajeros que buscan experiencias e intereses auténticos en el turismo de aventura, naturaleza y cultura. Debido a su diáspora, atrae viajeros de EE. UU y el Reino Unido; y por su ubicación a viajeros provenientes del Caribe.

AT: ¿Qué es el Marco de CL&OT desarrollado por la Autoridad de Turismo de Guyana? 

BM: Nos dimos cuenta es que un elemento diferenciador del turismo Guyana, es que las comunidades indígenas son dueñas y operan proyectos turísticos exitosos que beneficiaban a toda la comunidad.

Como Autoridad de Turismo trabajamos con el Ministerio de Asuntos Indígenas, y creamos un marco de CL&OT y un conjunto de herramientas para guiar el desarrollo de las empresas de turismo de propiedad comunitaria, usando una metodología que fue exitosa en las comunidades de Rewa y Surama. Luego implementamos un proyecto piloto en cuatro comunidades para saber si con esa guía se podría, en un corto periodo de tiempo, mejorar el éxito del turismo.

AT: ¿Cuáles fueron los resultados del CL&OT?

BM: Primero se priorizaron las comunidades con las cuales trabajar en función de principalmente variables como: la receptividad de la comunidad, el acceso al mercado, los flujos estratégicos de visitantes y la calidad de los activos del patrimonio natural y cultural. Esto llevó a implementar el piloto en cuatro comunidades: Chenapau, Karasabai, Moraikobai y Warapoka.

Después de 20 meses, tres de las cuatro comunidades comenzaron a ofrecer alojamiento, excursiones de un día y paquetes de pernoctación a través de socios del sector privado, y la cuarta tenía paquetes que podían comenzar a ofrecer una vez que estuvieran en condiciones de ofrecer alojamiento.

Esto llevó al reconocimiento internacional en gran parte debido al enfoque de Guyana en CL&OT, así como su adopción de las mejores prácticas de turismo sostenible.

AT: ¿Hay alguna diferencia entre “Community-based Tourism -CBT-” (turismo comunitario) y “Community-led and Owned Tourism-CL&OT-”?

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Garzas en pastizales en Wakapoa. Autor: Guyana Tourism Authority

BM: Son muy similares. El CBT se define como un enfoque colaborativo del turismo en el que los miembros de la comunidad ejercen el control mediante la participación activa en el desarrollo, la gestión y/o la propiedad (total o parcial de empresas que brindan beneficios socioeconómicos a los miembros de la comunidad, conservan los recursos naturales y culturales y agregan valor a la experiencia del visitante.

La Autoridad de Turismo de Guyana define el CL&OT como cualquier empresa turística que es 100% propiedad y está operada por la comunidad anfitriona y beneficia a la comunidad en su conjunto, económica, social y en lo ambiental.  

¿Cómo el turismo regenerativo tiene el potencial de generar un impacto positivo neto?

BM: Estoy trabajando con el Transformational Travel Council y con líderes de opinión y profesionales del turismo en todo el mundo, no solo para definir el turismo regenerativo, sino, lo que es más importante, desarrollar pautas de turismo regenerativo diseñadas para ayudar a las comunidades anfitrionas a implementar prácticas regenerativas.

El turismo regenerativo, por definición, es cuando las empresas turísticas, las comunidades, los donantes y el gobierno recurren colectivamente al turismo para hacer contribuciones netas positivas de manera integral al bienestar de los visitantes, residentes, comunidades de acogida y el medio ambiente para ayudarlos a prosperar. Consideremos el ejemplo de Guyana:

Rewa Village administra un pequeño albergue ecológico y un área de conservación comunitaria de 350 km2, que absorbe más de 70.000 toneladas de CO2 por año. Los 200 visitantes por año solo generan 2.79 toneladas de CO2 por persona, lo que equivale a 558 toneladas de CO2 por año. Esto define el impacto positivo neto desde un punto de vista medioambiental. Adicionalmente, toda la comunidad se beneficia económicamente del turismo.

Este ejemplo también ilustra por qué el Gobierno están interesado en aumentar el número de empresas turísticas de CL&OT, después de ver los resultados de la implementación exitosa en las cuatro comunidades.

AT: ¿Cuáles fueron los principales desafíos que las comunidades tuvieron que superar y cuáles considera que son clave para el éxito de estos proyectos?

Experiencia en Canoa en Moraikobai (Región 5, Demerara). Autor: Guyana Tourism Authority

BM: Muchas comunidades y pueblos indígenas han intentado construir y operar eco-albergues y otras empresas turísticas, pocos han tenido éxito. Hay muchas razones para las altas tasas de falla, algunas de estas son:

● Ubicaciones inadecuadas que conducen a la inaccesibilidad y la ubicación subóptima del alojamiento.

● Diseños inadecuados de albergues y otra infraestructura (por ejemplo, habitaciones pequeñas, camas cortas para visitantes más altos, falta de instalaciones sanitarias adecuadas).

● Diseño de productos que se adapten a los gustos o la percepción de los viajeros de lo que quieren los viajeros en lugar de lo que realmente quiere el visitante / mercado objetivo.

● Falta de cooperación / visión compartida dentro de la comunidad o continuidad del liderazgo una vez que hay cambios en el liderazgo a nivel comunitario.

● La expectativa de que el turismo genera dinero rápidamente, frente a la realidad de que la generación de beneficios económicos del turismo lleva tiempo.

● La expectativa de que si lo construimos vendrá gente.

● Falta de apoyo y colaboración interinstitucional adecuada.

Surama Ecolodge (Region 9). Autor: Guyana Tourism Authority

De las lecciones aprendidas, los 10 factores principales de éxito fueron:

1. Flujos de acceso y visitantes: Es decir, que haya la posibilidad de acceder a circuitos turísticos y, a la vez la posibilidad de conectar con visitantes interesados en conocer el lugar. En el caso de Guyana, los viajeros van con un interés de observar aves, tener una experiencia cultural y realizar turismo de aventura. Entonces un nuevo proyecto de una comunidad se puede unir a esos circuitos turísticos.

2. Receptividad comunitaria:  Liderazgo e involucramiento de la comunidad.  

3. Compromiso con la autoayuda: Debe haber un compromiso por parte de la comunidad para ayudarse ellos mismos. Si solo esperan apoyo externo, las posibilidades de éxito son pocas.   

4. Compromiso del gobierno: El gobierno de Guyana no solo ofreció un apoyo, asistencia técnica y consecución de recursos, además se comprometió a que, mientras la comunidad estuviera comprometida con el proyecto, ellos iban a continuar ayudándolos hasta que pudieran operar sin necesidad de apoyo externo.

5. Comité de Turismo Independiente y Transparencia Financiera: Debe haber un ente independiente de la empresa turística.

6. Plan de acción y negocios para el desarrollo turístico: El plan de negocios debe ser de las comunidades, en sus palabras, con sus prioridades y con las acciones que ellos van a realizar. Pueden recibir apoyo externo, pero debe ser elaborado por ellos. 

7. Desarrollo de productos impulsado por el mercado: El diseño del producto debe considerar lo que demanda el mercado, además de lo que la comunidad quiere. Si no se toma en cuenta el mercado, la posibilidad de éxito es reducida. Afortunadamente en Guyana, la demanda del mercado y los deseos de la comunidad estuvieron alineados.

8. Comunicación: Es muy importante mantener una buena comunicación con los socios, para lo que se requiere acceso a Internet, ya que permite gestionar reservas, dar respuesta al cliente y cumplir con sus expectativas. El gobierno capacitó a las comunidades en el manejo del internet y la comunicación a través de este medio.

9. Asociaciones y vínculos con el mercado: Los Tour operadores socios que creyeron en el proyecto desde el comienzo fueron clave para saber que el proyecto tenía futuro.   

10. Capacitación y tutoría entre pares: Después de que la Autoridad de Turismo de Guyana realizará unas capacitaciones, fueron otras comunidades, que ya habían tenido éxito con CL&OT, las que dieron las capacitaciones. Saber que sus compañeros habían tenido éxito y no eran personas externas a su realidad, hizo una gran diferencia como factor motivante para las comunidades.

AT: ¿Qué tan importantes son las comunidades para que el turismo sea sostenible?

BM: Soy de los que piensa que hay una necesidad creciente de poner a las comunidades en el corazón del turismo. A medida que comenzamos a reimaginarnos de nuevo el turismo, me pregunto- y sé que otros también lo hacen- si el turismo puede realmente ser sostenible si las comunidades no son las principales beneficiarias o no lideran o al menos son involucradas en la toma de decisiones. No creo que sea posible.

Extrañamente, no hay una organización en el espacio turístico global que exista para ayudar a las comunidades a maximizar el beneficio del turismo. Es por esto, que estoy trabajando con colegas, creando un Colectivo de Turismo Comunitario, para crear una red de aprendizaje de expertos del sector que quieran compartir sus conocimientos, sus experiencias y sus metodologías probadas, con las comunidades más que con un enfoque de consultoría, con un enfoque de mentoría y de coaching.

Las comunidades tienen la capacidad y liderazgo, pero les hace falta conocer más por ejemplo de marcos de planificación estratégica, políticas, evaluaciones de monitoreo del bienestar de la comunidad, entre otros. Si se logra disponer del conocimiento de manera abierta se podrá potenciar el turismo comunitario que mejora el bienestar de los residentes, visitantes y el medio ambiente. Juntos podemos poner a las comunidades en el corazón y el centro del turismo.

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Turismo comunitario en el corazón de Chachapoyas

Hablamos con Marilyn Velásquez, un espíritu emprendedor nacida en Leymebamba, Amazonas. Estudió Turismo en la Universidad Nacional de Trujillo y en 2008, después de vivir una etapa en la ciudad que marcó su futuro, decidió coger todas sus cosas, sueños e ilusiones y mudarse a Chachapoyas, muy cerca de su pueblo natal. Aunque algunos familiares le dijeron que regresar a Amazonas era retroceder, ya que en la ciudad es donde en teoría está el futuro, ella decidió seguir su corazón. Ahora es la fundadora de varios proyectos: el primero, Nuevos Caminos Travel orientado al turismo comunitario y el segundo, Café Fusiones, una propuesta gastronómica diferente basada en productos de comercio justo. 

Marilyn será una de las ponentes en el Encuentro Digital de Turismo Comunitario organizado por Komú Travel. Hablará de cómo ha sido el proceso de transformar experiencias turísticas que normalmente son presenciales en experiencias virtuales por la situación de pandemia que estamos viviendo en la actualidad.

Silvana: Cuéntanos cómo fueron tus inicios con el turismo comunitario y el emprendimiento.

Marilyn: Estudié turismo en la Universidad Nacional de Trujillo – Perú. Desde mi segundo año de estudios mi vocación iba por el turismo comunitario cuidando el medio ambiente y el desarrollo de los locales. El último año de estudios mi mejor amiga, Carol, y yo queríamos armar un proyecto de un ecolodge en un pueblo cerca de la ciudad de Chachapoyas. Queríamos que fuera una empresa que impulsara la economía local y preservara el medio ambiente. Un sueño que se desvaneció cuando vimos que no contábamos con capital económico para hacerlo realidad. Por otro lado, siguiendo mi motivación para el desarrollo local vivencial, mi tesis fue la implementación de un centro artesanal con experiencia vivencial en San José de Moro.

El salto fue en 2004 cuando empecé a trabajar de camarera en el restaurante vegetariano de Huanchaco, un trabajo que cambiaría toda mi vida. Poco a poco me fueron aumentando las responsabilidades y pasé por todas las áreas. Hasta que en 2005 asumí responsabilidades en el área administrativa a la par que seguía trabajando como camarera. Era una empresa con la filosofía que yo soñaba: responsable con el ambiente, las comunidades, también ofrecían viajes alternativos, trabajaban con artesanos y proyectos de desarrollo social. Era como si la vida les pusiera en mi camino para aprender todo cuanto debía, Peter y Janneke fueron mi inspiración.

Silvana: ¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

Marilyn: En 2007 pasaron dos cosas muy importantes: la primera, mi mejor amiga y yo decidimos formar una agencia de viajes de turismo alternativo y ofrecer Huancas, Trujillo y Piura y la segunda, ese mismo año mis jefes nos dejaron por un año el restaurante a 3 mujeres y a mí. Yo pasé a ser la jefa y eso me trajo muchos aprendizajes, tanto los aspectos negativos como oportunidades de crecimiento.

En 2008 mis jefes vendieron su empresa. A mí ya no me hacía feliz trabajar para otros y es cuando decidí regresar al lugar donde nací, a Leymebamba, siguiendo el consejo de un buen amigo: “si ya no eres feliz ahí renuncia y salta hacia tus sueños”. Así que le planteé a mi mejor amiga que era una buena idea que trasladáramos la agencia de viajes a ese lugar porque el turismo estaba iniciándose y había muchas cosas que podríamos desarrollar.

Silvana: ¿Cómo fue el retorno a tu pueblo natal?

Marilyn: La sorpresa fue que en mi pueblo no había señal de celular, ni menos internet. Esto era una gran dificultad porque para la agencia de viajes necesitábamos internet y comunicación por celular. Por este motivo, decidimos poner la agencia en Chachapoyas, la capital de la Región Amazonas, a dos horas de mi pueblo natal.

De todo el recorrido que hice por mi Región fuimos armando nuevas propuestas de viajes y ahí me di cuenta que yo iba a necesitar contacto con la gente, conversar y compartir, pues eso lo que más me gustaba del trabajo en el restaurante vegetariano.

Mi amiga y yo volvimos a replantearnos las cosas y entonces se nos ocurrió la idea de que además de la agencia podríamos montar con un pequeño espacio de intercambio de libros y variedad de cafés a base de productos orgánicos. Y es así como en noviembre de 2008 nació el proyecto café Fusiones en donde unimos lo mejor de Leymebamba y Rodríguez de Mendoza, el pueblo natal de mi amiga.

Silvana: Desde el principio tuviste claro el desarrollo local y la conservación del medioambienteEn el caso de Nuevos Caminos Travel, ¿por qué te decides por un turismo comunitario y no por otro tipo de turismo? ¿Qué crees que este tipo de turismo puede aportar al viajero que lo practica?

Marilyn: Decidí apostar por turismo comunitario porque creo que el turismo es una alternativa económica para las comunidades en donde pueden compartir su día a día con el viajero, además de contribuir a la revaloración de la cultura viva y ancestral. Contribuyes a proteger el medio ambiente y también es una forma de compartir saberes y es un aprendizaje mutuo donde puedes revivificar tu yo interior. Las comunidades tienen derecho de disfrutar de los beneficios del turismo y no ser simples espectadores, donde ven que los demás se enriquecen de lo que les pertenece. Con el turismo comunitario puedes distribuir de manera justa los beneficios.

Este tipo de turismo ayuda al turista a conocer las costumbres de un pueblo y a entenderles, les ayuda a encontrarse con ellos mismos, les enseña a valorar lo que tienen en su lugar de origen y a disfrutar del aquí y ahora.

Silvana: ¿Cómo crees que la situación de pandemia que estamos viviendo en este momento a nivel global afecta al turismo comunitario?

Marilyn: Esta situación que estamos viviendo a causa de la pandemia afecta al turismo comunitario gravemente pues los emprendimientos de las comunidades decidieron dedicarse únicamente al turismo dejando de lado su actividad económica principal, lo que conlleva a que no reciban ingresos económicos. Quedaron aislados en cuanto a comunicación ya que no cuentan con buena señal de internet o no tienen internet.

La no formalización de sus emprendimientos no les permite acceder a ayudas económicas del estado. Se sienten vulnerables y con miedo a recibir turistas una vez que se abran los viajes, pues tienen miedo de ser contagiados y no poder curarse porque los centros de salud que tienen son deficientes o en algunos casos no lo tienen.

Silvana: ¿Crees que puede salir beneficiado y presentarse como una alternativa de peso al turismo convencional?

Marilyn: El turismo comunitario no creo que deba verse como una alternativa post pandemia, sino todo lo contrario debe ser una prioridad para el impulso económico y sostenible de los pueblos, pues hemos visto que las comunidades son las que cuidan nuestros saberes ancestrales, cultura y nuestra naturaleza. Y en los últimos años la demanda de este tipo de viajes ha ido creciendo y después de la pandemia tomará mayor impulso. Y si esto no pasa pues sigamos impulsando y seamos un medio para seguir educando y sensibilizando a los viajeros. 

Lo que si debe cambiar es la forma de cómo se impulse, se debe trabajar con mejores políticas, diversificación de productos relacionando con la cadena de valor en donde se logre involucrar a más emprendimientos y que satisfaga tanto al mercado nacional e internacional (no depender sólo de un tipo de mercado), insistir en que el turismo es una actividad económica complementaria y que no deben dejar sus actividades principales, empoderar más a las comunidades, trabajar el turismo de forma multidisciplinaria para conseguir primero el bienestar de los pueblos que después recae en el beneficio de los visitantes.

Silvana: ¿Podrías poner un caso de éxito en concreto? Por ejemplo, uno que te haya impactado especialmente.

Marilyn: No podría mencionarte solo un emprendimiento, pues conozco muchos, y han marcado mi vida de alguna u otra manera. Te mencionaré algunas de ellos: en la Región de Lambayeque está la Reserva Ecológica de Chaparrí; en San Martín, la Reserva Ecológica de Tingana; y en Amazonas la Reserva Privada Milpuj – La Heredad y Ecolodge Alpahuamán en la Laguna estacionaria Huamanpata. Este último emprendimiento es dónde conocí a los dueños, Roberto y Carmen, hace más de 11 años y puedo decir con mucho orgullo que los he acompañado desde la idea de su proyecto hasta la actualidad; soy feliz saber que me consideran su hija mayor. Ellos son el claro ejemplo que con amor, pasión y entrega puedes superar las adversidades, y la más fuerte esta pandemia. 

Silvana: El próximo 28 de septiembre comenzará el Encuentro Digital de Turismo Comunitario organizado por Komú Travel dónde serás una de las ponentes participantes. De cara a los profesionales del sector, sin duda, este congreso es una gran oportunidad para crear una red colaborativa. En tu opinión, ¿Cuáles son las necesidades que tienen proyectos como el tuyo a la hora de colaborar con otros profesionales del sector? Por otro lado, ¿En qué crees que os podéis beneficiar mutuamente?

Marilyn: Efectivamente, el encuentro organizado por Komú Travel es una gran oportunidad para todos nosotros en estos tiempos de incertidumbre que estamos viviendo considero que es una gran ventana para conocer de manera directa a compradores de experiencias vivenciales y responsables, así mismo aprenderemos de otros proyectos que estoy segura nos inspirarán a seguir adelante con este compromiso que tenemos de trabajar mano a mano con las comunidades de mi región. 

El armar redes colaborativas con profesionales de diferentes países nos fortalecerá y nos hará ver que no estamos solos, sino que todos compartimos un mismo fin y que las dificultades se pueden superar unidos. 

Todos saldremos ganando de este encuentro, nosotros como expertos en nuestra zona podemos ofrecerles conexiones únicas con emprendimientos pocos conocidos, podemos resolver cualquier inconveniente al instante y sobre todo tendrás la seguridad de disfrutar de cada lugar a tu ritmo, sin prisas. Y nuestro beneficio será que podremos tener más aliados estratégicos, no solo para viajes sino también para seguir trabajando por un desarrollo sostenible.

Turismo comunitario en el corazón del Amazonas

Silvana: En el congreso hablarás más en detalle sobre cómo ha sido el proceso de transformar experiencias turísticas que normalmente son presenciales en experiencias virtuales por la situación de pandemia que estamos viviendo en la actualidad. Sin desvelar demasiado, ¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de transformar el formato de tu producto turístico? 

Marilyn: Efectivamente, en este momento no puedo compartir contigo el proceso que hemos vivido y seguimos viviendo, porque lo haremos el 1 y 2 de octubre en el evento. El mayor reto ha sido vencer mi miedo a que no consiga conectar las energías entre el que dirige la experiencia y el que la recibe. Pues para mí el sentir el espacio donde pisas, el olor, los sonidos, los gestos visibles y no visibles de las personas importan mucho, más aún con las experiencias de mindfulness travel que hemos diseñado. Felizmente lo pude superar gracias a las personas poderosas que me rodean, entre ellas los emprendimientos de mi comunidad que no se dieron por vencidos…. y la historia continuará en el  ENCUENTRO DIGITAL DE TURISMO COMUNITARIO LATINOAMERICANO.

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Monedas locales y bancos de tiempo como dinamizadores del turismo comunitario

En el Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano partipa Matías Escudero, consultor en turismo, y fundador de TURIMETRÍA para compartir varias de sus experiencias en escenarios de conflictos sociales, turismo para la paz y turismo de proximidad. Hoy nos comparte este artículo en colaboración con Julio Gisbert Quero.


La circulación económica local promueve el incremento de bienestar hacia el interior de los territorios y, por medio del consumo, se transforma en valor de pertenencia, reencuentro y arraigo del medio que habita. Cuando nos referimos a monedas locales, hacemos referencia a la posibilidad de que colectivos y comunidades puedan generar sus propios mecanismos de intercambio comercial, aparte de los mecanismos tradicionales de intercambio basados únicamente en el dinero de curso legal de cada país, bien por ausencia de éste o bien como complemento del mismo. De esta manera, se pueden activar ciertos recursos que por lo general quedan ociosos, sin utilizar o sin considerar de valor por parte de la denominada economía de mercado.

Hay miles de ejemplos de monedas locales por todo el mundo, algunas de ellas amparadas y reguladas por gobiernos locales, nacionales e incluso transnacionales. Otras son de carácter local, más alternativas y promovidas desde pequeñas comunidades y colectivos. En general, todas ellas con la característica de contrarrestar uno de los graves problemas que tiene el dinero de curso legal por sus propias características, que es su escasez y su desigual distribución.

Los bancos de tiempo, creados hace ya más de 30 años en Estados Unidos y Japón, valoran sobre todo lo que llamamos economía de cuidados, primando el intercambio de conocimientos y servicios entre las personas y usando una moneda muy peculiar llamada tiempo, constituyendo actualmente la red más extendida de moneda local por todo el planeta.

Moneda social implementada por la comunidad El Retorno, Guaviare, Colombia

Ejemplos de intercambio en comunidades locales

Hay diferentes formas de crear moneda local y en este caso nos vamos a ceñir a la que nosotros consideramos más social de todas ellas: las denominadas monedas de crédito mutuo. Estas se generan a partir de la contabilización de los intercambios de productos, conocimientos y servicios que se realiza entre las personas implicadas; de la misma manera en que funcionan los bancos de tiempo, favoreciendo una herramienta tan efectiva como puede ser el dinero de curso legal en cuanto a su función de medio de pago o de cambio.

Veamos un ejemplo. Si Pedro le compra a María por el valor de $5 y Pedro contabiliza en su cuenta un crédito en su contra de $-5 y María da un crédito a su favor de $5, realizándose el intercambio, sin necesidad que María tenga que trocar por otro producto o servicio con Pedro. Es ese crédito a favor de María lo que le permite poder pagar a Pedro por otro servicio utilizando la misma contabilización. De esta manera, el sistema empieza a moverse a partir de la contabilización positiva o negativa de esas transacciones, usando una denominación a ese valor que hace de moneda y que en ocasiones recibe el nombre local que corresponda y elija la comunidad  – generalmente con un carácter identitario – y una paridad respecto a la moneda de curso legal nacional que permita poder valorar, conforme mercado, los productos o servicios intercambiados.

En el caso del banco de tiempo, corresponderá a las horas que se utilicen para realizar la transacción lo que se pague o cobre entre sus usuarios, en este caso generalmente servicios y conocimientos. Si bien, algunos bancos de tiempo intercambian ocasionalmente productos utilizando una eventual paridad entre tiempo y moneda nacional, pero sobre todo dando más valor a las transacciones inmateriales, es decir, a la cultura, la educación y la formación de las comunidades y los individuos.

Influenciados por la pandemia y de forma espontánea, están apareciendo en algunos países colectivos que utilizan redes sociales u otras plataformas digitales como p. e. Facebook para realizar trueques directos de complicada ejecución, sin valorar la eventualidad de poder implementar una moneda de crédito mutuo que favorezca enormemente no sólo las transacciones y los intercambios, también la economía local.

Implementación de las monedas locales

Es cierto que para su implementación se requiere de un equipo gestor que recurra a determinadas normas para el funcionamiento de la moneda y de un seguimiento y una dinamización de los intercambios. La cuestión es que muchas de estas comunidades están lo suficientemente bien organizadas como para poder implementar un sistema de crédito mutuo sin muchas dificultades, habiendo además por internet tanto ejemplos en otras partes del mundo o en el propio país, así como plataformas informáticas que facilitan  su acceso gratuito a herramientas de gestión en cuentas de usuarios con su propia plataforma de pagos, casi como si fueran modelos bancarios a la medida de su uso.

Respecto a la oportunidad de las criptomonedas como otra eventual herramienta de intercambio para comunidades y personas, por el momento requiere de un fortalecimiento del acceso a las telecomunicaciones, ya que para el caso de latinoamérica todavía existe un alto porcentaje de población que carece de  acceso a las redes de comunicación y los dispositivos tecnológicos adecuados para su aprovechamiento; todo esto a la par de necesidades legales que deberían considerarse en la agenda de todo gobierno, y aún luego de los múltiples efectos económicos del COVID-19 sigue siendo un pendiente en la mayoría de los países.

Somos conscientes de la desinformación que existe sobre las monedas locales. Sin embargo, están apareciendo diversas iniciativas locales que se están atreviendo, a partir de la experiencia, a actuar como eventuales consultores para la creación de otras monedas en diferentes países, con encuentros internacionales y nacionales, así como la aparición tanto de asociaciones nacionales y transnacionales de apoyo y promoción de monedas locales y de de bancos de tiempo.

Algunos ejemplos son la Asociación Iberoamericana de Bancos de tiempo y los más de 200 bancos de tiempo que existen actualmente en países de habla hispana y portuguesa. Así como la iniciativa que se presentará en el “Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano” el próximo 9 de octubre a las 09.30hrs – hora México – , abordando un estudio de caso sobre la implementación de bancos de tiempo en experiencias de turismo comunitario, convirtiendo el recinto turístico en una escuela de conocimiento y de inserción laboral a partir de la economía y las tradiciones locales.

Un análisi de intercambio en el sector turístico

En cuanto al turismo, la circulación económica históricamente generada por el turismo, de importancia para el comercio internacional, hizo que en 1963 diversos organismos internacionales, entre los que se encontraba las Naciones Unidas, convocaran a una Conferencia Internacional sobre Viajes y Turismos en Roma, donde se comienza a reconocer a esta industria como un “medio sano de intercambio cultural entre pueblos”.

En nuestra actualidad digitalizada, el “intercambio cultural” al que denominamos turismo pueda significar un sin fin de alternativas en cuanto a la forma de relacionarse e intercambiarse como estrategia de pagos; y que en ocasiones por falta de efectivo puede intercambiarse por algún tipo de servicios manuales, creativos, didácticos o como personal voluntario de la empresa prestadora de servicios turísticos.

Por otra parte, esta dinámica también puede observarse al interior del destino, como es el caso particular de análisis como ejemplo que intenta servir como reflexión acerca de la implementación de un modelo de relacionamiento local  en el marco de una serie de talleres dictados en el año 2018 sobre la sostenibilidad turística del territorio. Estos talleres estaban dirigidos a pobladores del municipio de El Retorno, Guaviare (Colombia), quienes en la actualidad se encuentran constituidos como Asociación Agroecoturística de El Retorno Guaviare – AGROECOTURG -.

La experiencia inició observando ejemplos acerca de mercados similares ya  implementados en otras partes del mundo – como fué el caso de la moneda local Puma en el barrio del Pumarejo en Sevilla, España – a fin de incentivar la reflexión acerca de los productos y servicios de la canasta básica cotidiana que podrían ser provistos por la propia comunidad, y que potencialmente pueden convertirse en una alternativa de abastecimiento disponible, inmediata y en apoyo al valor regional.

Sirviendo como resultado a un sistema de moneda denominado Retornos, se distribuyeron chequeras con un monto de 50 Retornos cada una, lo cual facilitó la rotación de productos y cuantías en forma de Retornos. Esta actividad puso en evidencia las habilidades de cada participante para corresponder a las solicitudes de los oferentes reales en el mercado local.

Si bien esta acción cumplió de forma efectiva con la premisa de intercambio de alimentos, artesanías y otros bienes de consumo, no tuvo continuidad una vez finalizada la transferencia de conocimientos. Sin embargo este tipo de herramientas se encuentran cada vez más disponibles y en capacidad de servir como alternativa de reactivación ante la escasez de circulación local.

Ejemplo de ello, algunos pobladores de El Retorno comentaron que este método les recordaba a un antiguo sistema de pagos denominado “Libretas”, que utilizaban para contabilizar los créditos de las primeras poblaciones de colonos asentadas a orillas de Caño Grande a finales de la década de los sesenta, quienes con una limitada renta llegaron a la región en busca de progreso, adquirir algunas hectáreas de tierra y acceder a una mejor calidad de vida.

Puede inferirse por lo anterior que estas experiencias de moneda local podrían tener una vida corta en el tiempo para resolver determinadas cuestiones puntuales, si bien hay muchas iniciativas de similares características que no sólo implican al denominado turismo comunitario, sino que afectan también, de manera duradera y enriquecedora, a otros aspectos del quehacer de  comunidades por todo el mundo como la educación, la salud, el empleo y un modo de vida colaborativo y respetuoso con el medioambiente.

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Turismo Comunitario, su complejidad y aporte al Buen Vivir

En el próximo Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano; Enrique Cabanilla participará como ponente. En este artículo nos presenta un resumen del trabajo de la tesis doctoral: Configuración Socio-Espacial del Turismo Comunitario. Caso Ecuador. Universidad Nacional de Sur. Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina.


En la Declaración de Manila sobre el Turismo Mundial en 1980 y la Carta del Turismo y Código del Turista de 1985, el turismo comunitario ganó un espacio en las políticas de desarrollo de varios países a nivel mundial. En este periplo, los avances han sido muy importantes y significativos. Arrancar desde cero fue un reto muy duro para las comunidades, que deseaban ser protagonistas de su futuro y dejar de ser consideradas como objetos de contemplación.

En la actualidad, siguen habiendo aspectos a debatir para ayudar a la implantación del turismo comunitario. En primer lugar, destacar la relación de este modelo de gestión con el amplio concepto del buen vivir, reforzando la inclusión y la solidaridad. En segundo lugar, contextualizar la complejidad del desarrollo territorial a través del turismo comunitario, destacando las diferentes aristas que le dan forma y, finalmente, los avances de una investigación que se ha enfocado en determinar la trascendencia de parámetros cuali-cuantitativos del buen vivir, obtenidos a través del turismo comunitario, enriqueciendo el debate social, político y académico.

El Buen Vivir y el Turismo comunitario

Para el caso de Ecuador, la Constitución aprobada en 2008, remarca la firme decisión de construir una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, como un principio que se refiere a la vida en sí, al país como un todo en armonía plena, en un espacio que fortalece lo relacional, complementario, correspondiente y recíproco.

Esta norma obliga a asumir un gran compromiso, más aún, en sectores estratégicos del cambio de la matriz productiva, entre los cuales destaca el turismo comunitario, mencionado como una actividad prioritaria en el Plan Nacional Estratégico del Buen Vivir. Exige, al Estado, el redefinir el marco político e institucional en lo referente al turismo comunitario, considerando que es una oportunidad única para desarrollar un modelo de gestión que ha sido planteado desde el bien común.

Para perfeccionar la concordancia con el turismo comunitario, el turismo mundial debe asumir su responsabilidad sobre el desarrollo de este modelo alternativo de gestión. El turismo, al declarar permanentemente sus bondades económicas y de generación de empleo, parece no considerar que el turismo comunitario está siendo muy cuestionado, por varios agentes endógenos y exógenos, debido principalmente a la escasa información sobre los resultados obtenidos. Por lo tanto, hay que desprenderse de premisas basadas exclusivamente en macro-estadísticas, las cuales marcan rumbos exitosos para cualquier caso y tomar en cuenta otros resultados, como los del turismo comunitario, para formular tendencias que incluyan la realidad de todos sus subsistemas. No se puede conocer el todo sin conocer sus partes y hay que visibilizar la problemática por la que atraviesan cientos de proyectos comunitarios que no han logrado cumplir con las metas propuestas.

La complejidad del desarrollo territorial en relación a la estrategia turística

Si nos desprendemos de lo meramente lineal, se podrá planificar un desarrollo territorial de forma cíclica, migrando de lo exclusivamente turístico, hacia el reto de construir el bien común en las comunidades receptoras. Este reenfoque generará cambios inminentes dentro de factores como la calidad del producto turístico ofertado, ya que, desde la nueva mirada, esta será resultado incuestionable del bienestar holístico de las comunidades locales. Este cambio impone que, para implantar un emprendimiento, el territorio debe contar con una infraestructura de soporte suficiente y eficaz, previo a la operación turística.

Es indispensable reconocer que el turismo comunitario está en constante construcción y auto- regeneración. Por un lado, es materia prima para la definición de estrategias de desarrollo y, por otro, es la propuesta de un turismo diferenciado. Si bien es importante desarrollar acciones para mejorar su operatividad turística, es también imperativo conocer y divulgar los resultados de esta gestión.

El turismo comunitario se ha demostrado como un puente de encuentro, entre la sostenibilidad y el desarrollo local, entre la cultura y la naturaleza, entre los sueños y la resiliencia. Está en el centro mismo de la filosofía andina, donde confluyen los pares dialécticos y donde se construye permanentemente un bucle de desarrollo, a partir de la confrontación de la crisis e incertidumbre. Por ello es una herramienta que ayuda a desatar nudos críticos en la construcción del buen vivir, gracias a la socialización de sus resultados como un aporte a la gestión de la planificación territorial.

Definición de los indicadores sociales del buen vivir

Son tres los ejes que configuran socio-espacialmente al turismo comunitario: territorio, historicidad y acción colectiva. A partir de estos, se ha trabajado en indicadores sociales que permitan cualificar y cuantificar el aporte del turismo comunitario al buen vivir. Como resultado se establecieron y afinaron 21 indicadores, utilizando la metodología Delphi, con aportes de 79 gestores locales, líderes comunitarios, investigadores, responsables de gestión pública, técnicos de campo, entre otras personas, involucradas directamente con el desarrollo del turismo comunitario.

A los expertos consultados se les solicitó su criterio sobre la capacidad del turismo comunitario para construir resultados óptimos en los 21 indicadores. De sus respuestas y, luego, de realizar una clasificación en base a la desviación estándar, se agruparon los indicadores en tres rangos equidistantes, de mayor a menor correlación entre turismo comunitario y buen vivir.

El próximo paso en la investigación, será entrevistar a los comuneros, respecto a su bienestar, utilizando preguntas alineadas a los 21 indicadores sociales, e inmediatamente preguntarles, cuál es la percepción que tienen, sobre cómo el turismo comunitario incide en la generación del suma kawsay. En un avance de este estudio, se preguntó, de manera global, a 90 emprendimientos de turismo comunitario en Ecuador, su grado de satisfacción sobre el aporte del turismo a su comunidad, con un rango de 1 a 10, obteniendo una media en un nivel ligeramente positivo de 6,57.

Por un turismo más solidario, incluyente y equitativo

Evidentemente estamos ante una oportunidad de crear un mundo mejor a través del turismo, por lo cual saludo a todas aquellas personas que trabajan por un turismo más solidario, incluyente y equitativo. Un turismo que busca el bien común, que contribuye a hacer realidad el buen vivir tanto en las comunidades receptoras, como en los visitantes que se nutren de estas experiencias. Un modelo de gestión de la comunidad, que reivindica la auto-superación y afirma la capacidad de resiliencia. Un modelo que necesita de apoyo y trabajo en conjunto con técnicos, investigadores, empresas, fundaciones y programas que se sumen al sueño de un desarrollo digno.

Finalizo parafraseando al presidente José Mujica, quien dijo que: “La política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor.”

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