Los refugiados de la crisis climática

Nos enfrentamos cada vez más a un nuevo término aún no “legalizado”, pero ya ampliamente presente. Si bien el público en general utiliza ambos términos indistintamente, hay diferencias fundamentales entre “refugiado” y “migrante”:

Refugiado
Según Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, los refugiados son personas que se encuentran fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, a la violencia generalizada u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público y, en consecuencia, requieren protección internacional. La definición de refugiado se puede encontrar en la Convención de 1951 y en los instrumentos regionales relativos a los refugiados, así como en el Estatuto del ACNUR.

Migrante
Aun cuando no existe una definición jurídicamente convenida, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas define el migrante como «alguien que ha residido en un país extranjero durante más de un año independientemente de las causas de su traslado, voluntario o involuntario, o de los medios utilizados, legales u otros». Ahora bien, el uso común incluye ciertos tipos de migrantes más a corto plazo, como los trabajadores agrícolas de temporada que se desplazan por períodos breves para trabajar en la siembra o la recolección de productos agrícolas.

A partir de esta distinción literal, ahora tratamos de entender a qué se refiere esta nueva figura de refugiados para la crisis climática, porque si las personas desplazadas internamente (internal displaced people, IDP) asociadas con el cambio climático y los desastres ambientales de evolución lenta es un fenómeno complejo de cartografiar en términos geográficos, incluso para la jurisprudencia no es tan banal determinar quiénes son estos nuevos refugiados herederos de la crisis ambiental global.

Los refugiados ambientales y climáticos no son reconocidos internacionalmente por un tratado o acuerdo formal.

Desde un punto de vista formal, la expresión “refugiado climático” es inapropiada ya que no se basa en ninguna norma del derecho internacional. Además, no refleja la complejidad con la que el clima y la movilidad humana interactúan entre sí en una relación articulada de causas y efectos.

El “refugiado climático” no es imputable a la definición de la Convención de Ginebra sobre Refugiados (1951), que lo identifica como alguien que ha cruzado una frontera internacional “por el temor fundado de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, perteneciente a un grupo social específico o por una opinión política”.

Huracanes, inundaciones, tormentas, sequías, carestías. Con la “crisis climática” en curso (como sugiere The Guardian para llamarla en lugar de “cambio climático”), ha aumentado la frecuencia e intensidad de los desastres repentinos que obligan a millones de personas a huir. Solo el año pasado, según el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos, 17,2 millones de personas se vieron obligadas a huir debido a fenómenos destructivos y amenazas climáticas. Se trata de grandes movimientos de hombres y mujeres dentro de su propio país o en los vecinos, como ha sucedido a menudo en los últimos años en África y América del Sur.

Según el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, “las regiones en desarrollo, que se encuentran entre las más vulnerables desde el punto de vista climático, albergan al 84% de los refugiados del mundo. Los fenómenos meteorológicos extremos y los peligros en estas regiones de acogida de refugiados están perturbando sus vidas, exacerbando sus necesidades humanitarias e incluso obligándolos a huir de nuevo”.

Esto significa que las zonas más expuestas desde el punto de vista climático son también aquellas en las que con mucha frecuencia estallan los conflictos y donde la persecución racial, cultural y política es más frecuente. Es sobre la base de esta observación que la comunidad internacional debe moverse, independientemente de identificar una relación de causa y efecto entre el clima y las guerras.

Como reconoció el Pacto Mundial sobre refugiados en diciembre de 2018, los movimientos de personas tienen un origen complejo y los desastres climáticos pueden ser un factor clave. Si la crisis climática produce, directamente o indirectamente, cientos de miles de personas desplazadas, estas deben ser protegidas y asistidas de acuerdo con las normas internacionales y las directrices generales para las “personas desplazadas internas”.

Las personas que huyen a través de la frontera y no pueden regresar a sus hogares tienen derecho a solicitar formas complementarias de protección internacional.

Por tanto, no son refugiados en sentido estricto, sino personas que todavía tienen derecho a protección, asistencia y apoyo.

Por qué siempre hay que esperar el momento bíblico de la burocracia legislativa para reconocer que la gravedad del problema va claramente en contra de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

“Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”

La guerra representa solo la manifestación más evidente de la acción auto-destructiva del hombre, pero no agota la gama de comportamientos capaces de comprometer las condiciones de vida dignas del individuo.

La dignidad humana, por tanto, se ve comprometida en cualquier hipótesis en la que el contexto socio-ambiental sea tan degradado que exponga al individuo al riesgo de ver cancelados sus derechos fundamentales a la vida, la libertad y la autodeterminación, o en todo caso de verlos reducido por debajo del umbral de su núcleo esencial e ineludible.

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La arquitectura que se funde con el entorno

Cuando pensamos en turismo y sostenibilidad, nos pueden venir a la cabeza imágenes de turistas que cuidan el entorno que visitan o que se mueven en bicicleta (o a pie) en la mayoría de sus desplazamientos.

Pero, ¿qué pasa con los elementos arquitectónicos que hacen tangible el turismo?

Alojamientos, restaurantes, lugares de recreo, etc. Todos ellos requieren de una estructura y de unos mecanismos para que existan y estos deberían estar en armonía con el entorno.

Porque si hablamos de que el turismo sea sostenible, queda claro que su infraestructura juega un papel fundamental para que así sea.

Criterios básicos para que un edificio sea sostenible

Por supuesto que habrá muchos más, pero los cuatro más básicos serían:

  • Que minimice su consumo de energía. La utopía sería que los edificios fueran construidos y que luego funcionaran sin utilizar combustibles fósiles, pero sabemos que este escenario aún queda lejos. Mientras llegamos a él, la idea es reducir al mínimo la utilización de recursos no renovables.
  • Que esté adaptado al clima y al entorno que lo rodea.
  • Que evite el uso de nuevos materiales, priorizando los ya existentes y/o reutilizables.
  • Que respete las necesidades de los habitantes de la zona, tanto físicas como mentales.

Estos puntos pueden aplicarse a nuevas construcciones y a las ya existentes. Los nuevos proyectos tienen la fantástica oportunidad de crear espacios que sean sostenibles en el tiempo. Los ya existentes y que no cumplan alguno de los requisitos, pueden pensar en elaborar un estudio ambiental y arquitectónico e invertir en las reformas necesarias con tal de adaptarse a la armonía del entorno.

Ecolodges

Un gran ejemplo de arquitectura sostenible en el ámbito turístico son los ECOLODGES. Son alojamientos de bajo impacto que quedan totalmente integrados en el entorno en que se encuentran.

El diseño y el respeto por el medio ambiente son las bases para la construcción de estos espacios. Y, además, suelen ser prefabricados para que sean fácilmente transportables, e incluso, desmontables.

Una de las características más destacables de los ecolodges son los ventanales para que puedas experimentar el efecto de que el entorno está contigo, dentro de tu habitación.

Ecolodges en España

En la Sierra de Madrid, se encuentra Monte Holiday Ecoturismo con propuestas de Ecolodges, cabañas en árboles, bungalows y acampadas.

La arquitectura que se funde con el entorno
Fuente: Monte Holiday Ecoturism

En el Parque Natural de Cabañeros y rodeado por los Montes de Toledo, puedes encontrar el Ecolodge Cabañeros.

La arquitectura que se funde con el entorno
Fuente: Ecolodge Cabañeros

En Bizkaia, las Cabañas de los Árboles.

La arquitectura que se funde con el entorno
Fuente: Cabañas de los Árboles

Y en Girona, las Cabanyes entre Valles.

La arquitectura que se funde con el entorno
Fuente: Cabanyes entre Valles

Más que un alojamiento

España es un destino idóneo para seguir fomentando el ecoturismo y, en consecuencia, la arquitectura sostenible. Este tipo de propuestas son una gran oportunidad para diversificar y desestacionalizar la actividad turística en nuestro país.

Tanto en la península como en las islas disponemos de una riqueza natural inigualable (montañas, bosques, parques naturales, ríos, costas, etc.) que da cabida a alojamientos como estos.

Disfrutar de la naturaleza sumergiéndote en ella, formando parte del entorno. Al fin y al cabo, de Gaia venimos y a Gaia volvemos.

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Cabrera, protegiendo una joya natural de nuestro Mediterráneo

El parque nacional marítimo-terrestre del Archipiélago de Cabrera es una de las joyas más importantes del nuestro Mediterráneo. Fue declarado parque nacional el 29 de abril de 1991, además de Zona de Especial Protección para las Aves, Zona Especial de Conservación (Red Natura 2000) y también, Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (Convenio de Barcelona para la protección del Mar Mediterráneo). El archipiélago está compuesto por 19 islas e islotes y, a pesar de su reducido tamaño ha sido testigo numerosos acontecimientos.

Un poco de historia

Hace unos 35 millones de años, el movimiento de las placas continentales europea y africana originó la gran Cordillera Bética, de la que Cabrera, Mallorca y las Pitiusas (Ibiza y Formentera) formaban parte. Tras el último periodo glacial, el hielo se fundió, el Mediterráneo recuperó su nivel y Cabrera quedó aislada de Mallorca hace unos 12.000 años.

En el siglo XIV se construyó el castillo que sirvió para proteger la isla de ataques piratas, que continuaron varios siglos después, marcando la historia de las Islas Baleares.

En 1809, tras la derrota en Bailén de los ejércitos de Napoleón, Cabrera fue ofrecida por Mallorca como prisión para los franceses. Mallorca no quería albergar a miles y miles de prisioneros esparcidos por su territorio y creyeron que la mejor opción era concentrarlos en Cabrera, aun sin contar con las instalaciones adecuadas para ello. Ese cautiverio duró cinco largos años y se estima que llegaron entre 6.000 y 9.000 prisioneros, de los cuales, se sabe que solo volvieron 3.600 a Francia.

Cabrera, protegiendo una joya natural de nuestro Mediterráneo
Isla de Cabrera

Biodiversidad única

Cabrera posee una riqueza natural singular y que permanece apenas alterada desde hace varios miles de años. La protección que se le brinda es crucial para que el paisaje siga invariable y continúe siendo una fotografía representativa del Mediterráneo.

Las praderas de Posidonia son de vital importancia ecológica. Dan cobijo a numerosas especies marinas y son las responsables de mantener nuestro mar limpio y sano. En la actualidad sus poblaciones están en regresión; su colonización requiere de siglos porque crece de forma lenta y su tasa de reproducción es escasa. Lamentablemente esta regresión es irreversible y se acelera a medida que el mar es perturbado.

La flora del parque está compuesta por una gran variedad de especies de plantas vasculares, musgos, líquenes y algas marinas. Veinte especies son endémicas de Baleares y una subespecie es endémica solo de Cabrera.

La fauna de Cabrera está compuesta por grandes colonias de aves marinas, meros, pulpos y morenas. Además estas aguas dan cobijo a animales de mayor tamaño, como el delfín mula, el delfín listado, el delfín común, el calderón, el cachalote y la tortuga boba.

Cabrera, protegiendo una joya natural de nuestro Mediterráneo
Fauna característica de la isla de Cabrera

Alternativa turística

Visitar Cabrera es posible mediante barcas (que se reservan previamente) que van desde la Colonia de Sant Jordi y Porto Petro hasta el archipiélago y la experiencia es muy gratificante.

Actividades como esta hacen de Mallorca (y por extensión de las Baleares) un lugar que ofrece más opciones además de la fórmula conocida de sol y playa.

Los parques nacionales son un recurso turístico único, de alto valor natural y cultural y que ha sido poco alterado por la actividad humana. Así, la biodiversidad que encontramos en estos enclaves es una representación excepcional del patrimonio natural de nuestro país.

Así que, ¿qué mejor manera de aprovechar tus días libres que visitando un parque natural? Es una de las mejores formas de practicar el ecoturismo y ser conscientes de aquello que nos rodea y de lo que nosotros emergemos… porque por algo denominamos a la tierra, nuestra madre.

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Creta para ecoturistas: entre la montaña de las estrellas y el desfiladero de los Santos

Es la segunda vez que viajo a Grecia y he podido constatar la magia del país una vez más. Además de su increíble paisaje, gastronomía, historia y cultura, hay algo dentro de esta isla que la hace única: las personas. Aquí sí que podemos estar seguros de que su paisaje y paisanaje no te dejarán indiferente. Y es que el cretense ama su isla, su tierra y su naturaleza. Y la cuida, y vive con ella como ningún otro en Europa. Podríamos decir que muchos de los hábitats de Creta son de gran dureza (secos, alta salinidad, pocos recursos…), pero que el isleño ha sabido entender e integrarse en un equilibrio difícil de describir. Allí la sostenibilidad no es una tendencia o moda, es una forma de vida.

Fondas, gerente de Cretan Adventures y nuestro Tour Leader de la gira nos introdujo en este paraje de la Sierra de Asterousia: una zona de 160,50 Km2 que discurre a lo largo de la costa sur de la región de Heraklion, la capital de Creta. La roca característica es la piedra caliza, altamente erosionable y por donde el agua se filtra con mucha facilidad, contribuyendo así a la formación de los distintos ecosistemas de la zona. El monte estrella del lugar, al cual ascendimos, es el Kofinas (1.231 m).

Creta para ecoturistas entre la montaña de las estrellas y el desfiladero de los Santos
Llegada al Monte Kofinas

Aceite con alma

Dentro de las actividades específicas relacionadas con el desarrollo socioeconómico sostenible, visitamos la finca familiar Koronekes, donde producen aceite aprovechando los métodos tradicionales de prensado, consiguiendo que los polifenoles (compuesto con potentes propiedades antioxidantes y muchísimos más beneficios) se mantengan en su máxima expresión. Según nos contó Giorgos Mavrakis (Gerente de Producción y Agricultura), recogen el fruto dos meses antes que el resto de olivares clásicos, consiguiendo una pureza de aceituna en cuanto a propiedades con mucho más valor “curativo” para nuestro organismo. La cosecha de la aceituna se realiza de dos a cuatro personas por árbol, equipadas con varas, que peinan suavemente las ramas de los olivos consiguiendo de esa forma perturbar lo menos posible al árbol y su fruto: la aceituna Koroneiki.

Desarrollo local de negocio familiar de la forma más sostenible posible, produciendo un producto escaso y de calidad. Aquí lo importante no es la cantidad, sino el cuidado por sacar el aceite con mejores propiedades, y por cuidar las plantas de la mejor forma posible, el equilibrio medioambiental, social y económico en su máxima expresión.

El número Pi de los vinos

Igualmente visitamos la Finca Paterianakis, donde la familia Paterianakis lleva desde 1988 produciendo vino orgánico, con absoluto respeto por la Naturaleza. Han estado cultivando orgánicamente variedades autóctonas raras desde hace más de 30 años. En la finca se encuentra la bodega, construida de tal manera que la vinificación se realiza de la forma más natural, aprovechando la gravedad. Una de sus líneas de vino más interesante es el 3,14, un vino fermentado en un proceso de vinificación natural sin sulfitos ni filtración. ¿Os suena el 3,14? Sí, el número Pi, ese que se encuentra en la Naturaleza constantemente y que no podemos explicarlo a ciencia cierta…

Nos alojamos en Thalori guesthouse, en Karpetaniana, un complejo de casas tradicionales rehabilitadas en una aldea prácticamente abandonada hace unos años, y que gracias a sus fundadores -una pareja de suizos-, el lugar a recobrado un desarrollo local importante, dando trabajo a varias familias de la región. Allí pudimos degustar su maravillosa gastronomía local, basada en vegetales, lácteos bovinos y caprinos (leches, quesos…) y uno de los platos que no suele faltar en la comida cretense, el cordero.

Creta para ecoturistas entre la montaña de las estrellas y el desfiladero de los Santos
Thalori guesthouse

Agroecología como filosofía de vida

En la localidad de Pirgos fuimos afortunados en visitar Melitakes una Cooperativa de Agricultura Orgánica, donde Manolis nos explicó cuál es la filosofía del huerto: crear semillas siempre fértiles, usar métodos tradicionales, y por supuesto, nunca introducir ninguna sustancia química ni como fertilizante ni como elementos eliminadores de plagas. Todo se basa en el equilibrio natural. Adoptan los principios de la agroecología como un conjunto de prácticas, una ciencia y un arte, que combina agricultura y ecología, cantidad y calidad, actividades humanas y biodiversidad, lo social y lo ambiental. De hecho, si miramos el origen de la palabra Melitakes en dialecto cretense, vemos que significa “hormiga”, y que en griego antiguo la raíz significa “miel”. Una idea de lo que quiere ofrecer esta cooperativa, trabajo en equipo, sin descanso, en consonancia con lo natural, e inspirados siempre en métodos naturales.

En la finca estuvimos “cosechando” con nuestras propias manos el producto que luego posteriormente cocinamos entre todos. Una fantástica experiencia para probar la auténtica gastronomía de la isla de Creta.

Creta para ecoturistas entre la montaña de las estrellas y el desfiladero de los Santos
Cocinando en Melitakes

Creta para ecoturistas

Como colofón al viaje, dedicamos dos jornadas a la realización de dos rutas de trekking. Por un lado, ascendimos el pico más alto del espacio protegido: el Monte Kofinas con 1.231m, una ruta de unos 12 Km en total, con una ascensión final muy aventurera. Asimismo, nos adentramos por una de las gargantas más conocidas del lugar: la Garganta de Agiofarago un trekking que termina en la playa de Agiofarago.

Hemos sido muy afortunados de conocer la cultura local, la amabilidad y cordialidad de los cretenses, el desarrollo local y comunitario tan arraigado aplicado a negocios locales, y un ecoturismo digno de mención.

El programa DestiMED Plus de Desarrollo del Ecoturismo en Áreas Protegidas del Mediterráneo permitió a 7 testeadores tener la fortuna de realizar durante seis días el programa de Ecoturismo de Asterousia-Agiofarago tour en Creta. Solo me queda dar la gracias a DestiMED Plus por una experiencia muy completa y recomendable.

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Día Internacional para la Tolerancia: una reflexión al trabajo hecho para repensar el futuro

¿Cuánto has aprendido después de haber viajado? ¿Qué has aprendido? Más de una vez hemos escuchado cómo los clichés culturales llenaban las conversaciones, ya fuera para bien o para mal. Y esto es algo común, lógico por nuestra naturaleza de ser humano. Tendemos a juzgar algo para poder darle una explicación.

¿Qué cambia cuando viajamos?

Al salir de una zona de confort para conocer qué hay más allá, el conocer gente nueva y sumergirte en su cultura hasta el origen, logramos romper con estereotipos con los que hemos crecido. Sorprendentemente, les entendemos, porque todo tiene una razón de ser. Toda cultura tiene su razón de ser, porque tiene su historia, la cual ha ido moldeándola a lo largo de los siglos.

El turismo vivencial o turismo de inmersión

Turismo comunitario, ecoturismo, turismo rural, turismo vivencial… Todos estos tipos de turismo buscan que el visitante logre una relación estrecha con el anfitrión, para que ambos rompan con prejuicios y comprueben por ellos mismos que en sus valores ha surgido un nuevo estante: la tolerancia.

Los destinos vivenciales son lo más cercano a esa inmersión de la que hablamos que hace que el turista abra sus fronteras mentales incluso en un entorno cercano. En España, hay empresas como esta, que trabajan a un nivel más amplio, pero con los objetivos de conseguir una sostenibilidad mediante sus proyectos.

Un ejemplo de lo más chocante: Mejdi Tours

Entre otras empresas que siguen el mismo hilo, os pongo este ejemplo porque es, literalmente, una empresa que utiliza el turismo como herramienta para conseguir la paz. El activista Aziz Abuh Sarah, empezó proponiendo tours por Jerusalén junto a dos guías: uno judío y uno palestino. “El turismo es la mejor forma sostenible para derribar esos muros y para crear una forma sostenible de conexión mutua y de forjar amistades” (Puedes ver el vídeo completo aquí)

Aziz ha crecido como empresa y ahora ofrece tours alrededor del mundo, buscando ese mismo objetivo: la tolerancia. La sensación de tener el mismo objetivo en la vida, vengas de donde vengas. La ruptura de muros que no nos dejan ver más allá del prejuicio. La aceptación y consecución de la paz.

Día Internacional para la Tolerancia una reflexión al trabajo hecho para repensar el futuro

Tolerancia, ¿por ambos lados?

Nos centramos en las emociones del turista porque es nuestro cliente directo, pero siempre debemos de tener en cuenta el entorno. La huella que dejamos con nuestro trabajo puede ser muy grande, y eso no nos lo podemos permitir.

Hace ya unos años que sabemos de las molestias que ha causado el turismo directamente sobre la población local, porque nuestro centro de atención y, por tanto, esfuerzo, siempre se ha centrado en la satisfacción del turista. ¿Es que el habitante no es una parte de ese viaje?

La respuesta es . Es un factor clave en la experiencia del turista y un factor MUY clave en la consecución del objetivo de tolerancia entre dos culturas.

Según este artículo de Hosteltur, la OMT ha generado una explicación de las etapas de evolución de la reacción de la población local hacia el turismo, derivando en una última etapa que llamamos comúnmente turismofobia.

La OMT expone que “del análisis de estas etapas se desprende que mientras el volumen de turistas y los impactos acumulados se mantengan en los límites razonables, la actividad turística será aceptada por los residentes”.

Así que, finalmente, no solo basta con que el turista se informe de la cultura antes de llegar al destino, no solo basta con que respete las tradiciones y forma de vida. También es un factor muy importante que no se produzca tal masificación en el destino que perjudique la vida de la población local, al igual que el destino sepa atraer al tipo de turista deseado; un tipo de turista que busque esa inmersión cultural, porque al hacer turismo, también debemos de proteger nuestros recursos y respetar las formas de vida. Me permito declarar que el cliente ideal para estos destinos es aquel que busca experimentar el lugar.

Hay muchos ejemplos de empresas y emprendedores que promueven este tipo de turismo, sin embargo, es importante puntualizar que, a pesar de lo que siempre repetimos, que “viajar enseña tolerancia”,como dijo Benjamin Disraeli muy acertadamente, nos olvidamos de la importancia que tiene la población local en ello. El intercambio de emociones, las conexiones, no van hacia un mismo sentido; debe de haber un feedback, otra fuerza que vaya en el sentido opuesto para que se cree esta conexión.

Por tanto, ahora que hemos promovido la tolerancia a viajeros, ¿no deberíamos de promover acciones entre la población local?

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