Sombreros tejidos con alma desde Montecristi, Ecuador

Sombreros tejidos con alma
Jéssica Chávez, fundadora de Carludovica

Carludovica surge de un profundo amor y respeto por el trabajo hecho a mano por los tejedores de un pequeño pueblo llamado Pile, del cantón Montecristi, provincia de Manabi, Ecuador. Jéssica lleva toda su vida viéndoles trabajar, día a día, con tanta dedicación, entrega y con un talento que corre por sus venas. Su admiración y conmoción por su bonita labor la llevó a emprender y fundar Carludovica, una marca sostenible de sombreros de toquilla, más conocidos mundialmente como Panama Hat.

Jennifer: ¿Cómo nace tu proyecto? 

Jéssica: Siempre me pareció mágico ver como de una única materia prima, la Carludovica Palmata, lograban crear sombreros tan bellos. Ya desde hace muchos años atrás, alcanzaron la fama mundial por ser como son: finos, sencillos y elegantes al mismo tiempo; como la naturaleza misma. Una fama que mantienen hasta el día de hoy.

Surge también de la necesidad de dar a conocer a quienes están detrás de esos famosos sombreros: agricultores, tratadores de cogollos, hebradores, tejedores, azocadores, apaleadores, planchadores y rematadores de sombreros. Gente sencilla y honesta que recibió de sus ancestros una técnica de tejido que ha logrado sobrevivir durante muchísimos años; y que hoy, al enfrentarse a un mundo cada vez más industrializado, donde casi todo se fabrica en masa, corre grave peligro.

Surge de la urgencia de llevar estos sombreros al mundo entero a través de un comercio justo, honesto con los artesanos y con quienes los compran. Conocer cómo ha sido explotado el trabajo de los tejedores es indignante. Para mi es frustrante visitar Pile y encontrarse con un pueblo abandonado, perdido en el tiempo y ver a los artesanos viviendo en pequeñísimas casas llenas de carencias. He visitado muchas veces Pile y en todas ellas tenía el deseo latiendo en mi corazón de hacer algo, pero no encontraba la forma. Yo nunca había vendido nada ya que mi vida profesional iba por otro lado. La cosa cambió cuando conocí a Doña María, una tejedora de 71 años que me pedía ayuda para comprar su medicina porque se sentía muy enferma y el médico le había dado una receta de medicamentos que no podía comprar por no tener dinero. Eso fue como el golpe, la patada, la señal de que el momento de hacer algo, era ahora.

Pensé y pensé mucho durante varios días. Me surgían ideas de cómo ayudar a mis coterráneos, aunque eran ideas lindas, no vibraban. Hasta que se concretó: debía crear una tienda, una galería, una marca que, a más de vender los preciosos sombreros, llevara al mundo el rostro de los artesanos, sus manos encallecidas de tanto tejer, sus historias, sus risas, su mirada clara y tierna. Contar las historias de ese casi ritual de tejer un sombrero con tanto esfuerzo y amor, pues para hacerlo deben sacrificar las horas de la madrugada porque es ahí donde la paja tiene la flexibilidad necesaria para lograr un tejido único. Contar las historias de ese trabajo que hacen con amor sin medir el tiempo, porque el sombrero más fino es tejido durante 6 meses aproximadamente. Para mi es maravilloso contar esas historias de vida lenta, sencilla y honesta. Esas imágenes de trabajo en silencio, concentración y entrega absoluta, había que difundirlas porque son arte, Ellos son arte puro. 

Jennifer: ¿Qué es lo que hace única a tu marca sostenible? ¿Cuál dirías que es su misión? 

Jéssica: El alma. Nuestro eslogan es “Tejidos con alma”. En el tejido de los sombreros está escrita la historia de los tejedores; la historia de un pueblo que lucha por salir adelante. Siempre digo que quien compra un sombrero se lleva, no solo un accesorio, sino un pedacito de la vida de los artesanos montecristenses. Los Panama Hat auténticos están hechos con el alma y con el corazón. Esto no es sólo una metáfora, porque los artesanos al tejer inclinan su cuerpo sobre un tronco que les permite colgar las hebras de la paja mientras presionan con su pecho el tejido, creando cada sombrero como en un abrazo activo.

Sombreros tejidos a mano
Doña María tejiendo un sombrero de toquilla

La misión de Carludovica es ser una marca sostenible. En ninguna parte de la cadena de elaboración del sombrero se utiliza maquinaria alguna, ni siquiera electricidad para plancharlos, ya que se hace con una plancha antigua de hierro. La planta crece abundante y generosamente en las zonas húmedas de la costa ecuatoriana donde las frecuentes lluvias crean el escenario propicio para que crezca sin químicos ni fertilizantes. Por lo tanto, cero contaminaciones. Hasta en el momento de tomar los cogollos de la planta hay el ritual de pedir permiso y agradecer a la madre tierra. Nuestro trato con los artesanos, en cuanto a lo económico, es justo y respetuoso, ya que ellos son el alma, la parte más importante de la cadena de sombreros, por eso siempre quisiera hacer más por ellos, pero entiendo todo toma su tiempo.

Por ahora necesitamos vender los sombreros que ellos tejen, y que por la situación mundial que vivimos, su venta y exportación ha bajado demasiado. Hay muchos sombreros en stock, no solo de los tejedores de Pile, sino también de otros rincones de Manabi donde se teje con la misma técnica, como Jipijapa, Picoazá, Jaramijó. Hay gente que se aprovecha de esta situación y los compra a precios ridículos, ya que los tejedores deben venderlos porque necesitan dinero para sobrevivir. Esa explotación no es justa y tiene que acabar en algún momento. 

Sombreros tejidos con alma
Carludovica palmata, conocida popularmente como jipijapa, puerto rico o toquilla

Jennifer: ¿Cuál es el verdadero origen del tradicional «Sombrero Panamá»? 

Jéssica: El tejido del sombrero de toquilla de Pile y Jipijapa, llegó a tener tanta fama hace mucho tiempo atrás, que se han creado varias historias al respecto. Según los historiadores, se le dio el nombre de PANAMA HAT porque fue en y durante la época de la construcción del Canal de Panamá (1880-1914) cuando se popularizó su uso y hubo una gran demanda, pues los sencillos sombreros de toquilla protegían del intenso sol a los trabajadores. También habían los más finos que eran usados solo por las altas autoridades como aquel sombrero tan exquisito que usó en 1906 T. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, en su visita al Canal. Este evento tan importante fue cubierto por la prensa estadounidense y es entonces cuando lo mal denominaron como Panama Hat, al famoso sombrero que lo acompañó en todo su recorrido y que nunca se quitó.

También se cuenta que el nombre se le atribuye a la primera Exposición de productos agrícolas, industriales y de Bellas Artes en Paris en 1855. En ese evento fue donde el emperador Napoleón III recibió uno como obsequio y se convirtió de inmediato en el objeto del deseo. Sin saber su verdadero origen, y ante las preguntas que de qué lugar provenía el bello sombrero, lo llamaron Panamá por ser el puerto de embarco de donde partían.

Lo cierto es que ese enigmático sombrero fue tejido desde siempre en Montecristi y Jipijapa por hombres y mujeres humildes y desconocidos. Al decirles que su trabajo es una obra de arte, se asombran, porque para ellos tejer, es vivir, y los famosos “Panama Hats”, son simplemente sus “Sombreritos de Paja” no importa de que otro modo les llamen fuera de ahí. 

Doña María tejiendo sombreros en la mañana
Doña María tejiendo en la mañana

Jennifer: ¿Crees que esa confusión ha desprestigiado el trabajo de los artesanos? 

Jéssica: No podría decir algo tan radical como “ha desprestigiado el trabajo de los artesanos” porque no lo es. Cada vez más se conoce que el Panama Hat es hecho en Ecuador, y esa también es una de nuestras tareas como Carludovica. Lo que si ha sucedido es que mucha gente se ha aprovechado de la fama de su nombre para llamarle “Panama Hat” a cualquier sombrero de paja, sean o no de toquilla. Hay tantas otras palmas con las que se hacen bellos sombreros; no sé por qué no ponerles un nombre propio y empeñarse en llamarlos con un nombre que evoca a otros sombreros, solo porque es un nombre que resuena en el mundo. Eso sí me parece deshonesto, no el trabajo de los artesanos, sino el de las personas que ponen y venden sus sombreros como “Panama Hat” tejidos con otra técnica y otros materiales. Eso, aunque suene fuerte es una estafa. No todo sombrero de paja es un Panama Hat y eso debe quedar muy claro. 

Jennifer: Cuéntanos cómo conseguiste que la UNESCO declarase los sombreros de paja toquilla, Patrimonio Intangible de la Humanidad?  ¿Ha sido tu mayor logro?

Jéssica: Me parece muy pretencioso decir que he conseguido que la UNESCO declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, porque no es simple. Conseguir algo así es un largo, larguísimo proceso, del que formé parte junto a Rodrigo Robalino, en un inicio; y esto fue a través de nuestra investigación y producción de un reportaje para el programa de televisión donde él era uno de los directores.

En el año 2006, nos enteramos que el sombrero de toquilla estaba en peligro de desaparecer porque los tejedores se podían contar con los dedos de las manos; ya nadie quería aprender a tejer porque este trabajo no les generaba los suficientes ingresos para vivir. Así que viajamos, comenzamos la investigación y la producción. Nos encontramos con una triste realidad: los tejedores de sombreros finos eran apenas 7 y ya ancianos, además sus hijos habían tenido que emigrar para buscar un futuro mejor. Era verdad que ya nadie quería aprender a tejer, porque no les daba el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Me sorprendía ver cómo aquellas personas que tejían esos maravillosos sombreros, podían vivir en esas condiciones. Vi que había una dura realidad escondida detrás de un sombrero de fama mundial.

Una vez que regresamos a Quito, para el proceso de edición, pensábamos que era necesario hacer algo más por los tejedores, por el tejido, por el arte del sombrero para que no se extinguiera, como parecía ser. Así que, respaldados por nuestro reportaje que tuvo mucha acogida y fue replicado por varios medios, escribimos al Instituto de Patrimonio Cultural pidiendo que se hiciera algo urgente y todo lo necesario para que se reconociera a esta práctica ancestral como Patrimonio y de esta manera se ayudara a los tejedores. Nos dijeron que era un largo proceso pero que se pondrían en marcha.

Fue solo el granito de arena inicial, por eso decir que el logro es nuestro es una pretensión y exageración. Hicimos solo lo que nos correspondía, de ahí el proceso fue largo y estuvo acompañado de peticiones de la asociación de artesanos, del Instituto de Patrimonio, del Gobierno, muchos trámites en las que ya nosotros no tuvimos nada que ver.

Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla
Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla

Jennifer: ¿Consideras que el turista que viaja a Ecuador muestra interés por conocer la artesanía local?

Jéssica: Total, claro que sí. De hecho, siempre cuento como anécdota que recuerdo claramente que cuando yo era muy pequeña, veía con curiosidad como los turistas que llegaban al puerto de Manta en cruceros, venían a Montecristi y se dirigían hacia la casa de uno de nuestros vecinos llamado Don Rosendo – que fue uno de los pioneros en exportar sombreros – en busca del famoso Panama Hat. Para mí aún son muy frescas las imágenes en donde ellos llegaban con sus shorts, camisetas, gafas y una gorra que rápidamente dejaban a un lado, para poner sobre sus cabezas, el “Panama Hat” y lucir felices.

Entre los productos ecuatorianos con mayor fama mundial está el Panama Hat, sin lugar a dudas, por eso los turistas que llegan a Ecuador muestran interés en conocer nuestra artesanía, pero quizá de forma superficial; pues Pile, el Aromo (lugares donde nace el sombrero) no son destinos turísticos. Hay que tomar en cuenta que la mayoría de turistas que vienen a Ecuador, lo hacen para ir a Galápagos, que está muy lejos del Ecuador continental; pero hasta ahí siempre están pendientes de hacerse con un Panama Hat.

En Cuenca, una linda ciudad de la sierra ecuatoriana, también se tejen sombreros de toquilla y los llaman igual “Panama Hat”, pues aprendieron a tejer en Montecristi. Aunque la técnica y el tiempo empleado es diferente ya que las tejedoras -en su mayoría mujeres- lo hacen sentadas y les toma de 2 a 3 días lograr un sombrero, hay quienes lo hacen incluso en 1 solo día. Es por ello que es mucho más barato, pero es un trabajo muy bonito igualmente. Muchos de los turistas que llegan a Ecuador, también adquieren estos sombreros; al ser tejidos en Cuenca es más posible que puedan ver el proceso de cerca, porque Cuenca es una ciudad muy turística también y es parte de nuestra artesanía por la que sentimos igual orgullo.


Muchas gracias Jéssica, por el tiempo y el cariño que has puesto en contarnos con todo detalle tu proyecto, su historia y por transmitirnos en la distancia la labor tan hermosa que desempeñan los artesanos/as de Montecristi.

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¿Qué papel ocupa el Patrimonio en nuestros viajes?

La importancia de la interpretación del Patrimonio cuando viajamos

Zoraida Álvarez - Interpretación del patrimonio
Zoraida Álvarez

La conservación del patrimonio a través de la divulgación es un tema que muchos expertos promueven en destinos de todo el mundo.  Con el turismo masivo que vivimos actualmente se hace aún más complejo de analizar y complicado de gestionar. Nuestra compañera Jennifer Peral ha tenido la oportunidad de charlar con Zoraida Álvarez, Historiadora de Arte, guía de turismo de la Junta de Andalucía y creadora de Artèpolis, un proyecto que ofrece  paseos para mentes curiosas por el patrimonio histórico-artístico de Sevilla, por sus tradiciones, gastronomía e idiosincrasia.

Jennifer: ¿Cómo surge Artèpolis?

Zoraida: Artèpolis es un proyecto muy personal y al que he tratado de imprimirle mi personalidad en todo, en el título, en el logotipo, en la web, en las imágenes, en el contenido de mis visitas guiadas, etc. Llevo con esta idea desde el 2016, cuando recibí la habilitación de guía de turismo por la Junta de Andalucía. Aunque desde entonces, por motivos laborales, no había tenido tiempo de crearlo y solo tenía el nombre y el dominio de la web comprado, esperando a desarrollarlo en algún momento.

Básicamente, una asociación de guías oficiales AGOT (o Guidetur), me acogió con los brazos abiertos y me dio trabajo como una socia más. Gracias a esta empresa y asociación, he trabajado con grupos en francés y en italiano, que viajan con un paquete cerrado en origen a través de un touroperador o agencia de viajes. Dada mi formación en Historia del Arte y especialización en educación en museos, AGOT me pasaba también a los clientes más exigentes a nivel cultural.

Yo me siento historiadora del arte 24/7. Leo mucho y me encanta generar contenidos a partir de los conocimientos que voy absorbiendo, siempre con el matiz educacional, porque tengo clarísimo que la interpretación del patrimonio debe tener ese fin y no únicamente el entretenimiento, que también. Durante el confinamiento me he dedicado al 100% a materializar todo lo que tenía en mi cabeza para Artèpolis. Deseo crear rutas de historia e historia del arte utilizando herramientas de interpretación del patrimonio, tratando que sean lo más accesibles e inclusivas posibles, con perspectiva de género, que sirvan para generar juicio crítico, que beneficie a otras empresas locales y que sea más personal y cercano.

Es difícil. Investigo, creo los itinerarios y los contenidos con mucho rigor y sentido crítico, los difundo, respondo a todos los comentarios y mensajes que me envían por las RRSS, gestiono las reservas, hago las visitas guiadas, me ocupo de las reseñas, etc. He tenido la suerte de contar con profesionales con los que me compenetro muy bien, Rafa en el diseño y la web, Miguel Ángel en muchos aspectos técnicos y David en la fotografía y las RRSS.

La importancia de la interpretación del Patrimonio cuando viajamos
Autor: Zoraida Álvarez

Jennifer: Eres historiadora de arte y guía oficial de la Junta de Andalucía. Uno de los objetivos de tus visitas de autora es enseñar a amar el Patrimonio Cultural de Sevilla. En general, ¿consideras que los visitantes están concienciados con la conservación patrimonial? 

Zoraida: No. De entrada, los visitantes no viajan con esa concienciación. La inmensa mayoría de la gente hoy viaja por varias razones: moda, desconexión, imagen… La manera que tenemos hoy de consumir el viaje no es sostenible con la conservación del patrimonio y se refleja en la duración de la estancia, en el tipo de alojamiento que escoge, en lo que va a comer, en lo que va a comprar, en el tipo de paquete que compra para las visitas, etc. El ejemplo más paradigmático: ¿los cruceristas de Venecia se preocupan por la conservación de la ciudad? 

Jennifer: ¿Cuáles crees que son los principales beneficios de descubrir un destino de la mano de un guía?

Zoraida: Sin duda es la mejor inversión para aprovechar tanto el dinero como el tiempo gastado en un viaje, sea al extranjero o a la provincia vecina. Un buen guía no sólo habla de historia, sino que te acoge como un anfitrión, te acompaña, te lleva por los sitios más bonitos, por atajos si es necesario, a locales artesanos, a los bares más singulares, te desvela la idiosincrasia de sus habitantes, responde a tus preguntas y te orienta y aconseja sobre lo que necesites.

El trabajo de un guía entra también en la conservación preventiva. Los visitantes quieren toquetear absolutamente todo, apoyarse en las obras para hacerse fotos… Personalmente, cuando acompaño a los visitantes por los Reales Alcázares de Sevilla, lo primero que explico es la antigüedad, el valor y la delicadeza de los alicatados y yeserías para que no los toquen por muy tentados que se sientan. No basta con poner carteles de «no tocar» o guardias en las salas que lo recuerdan constantemente sin argumentar los por qué. Durante una visita guiada, en cambio, el visitante va entendiendo la importancia de la conservación de lo que está observando, por sus valores intrínsecos, y acaba respetándose a través de su comprensión, no por imposición.

Colas de turistas en el barrio de Santa Cruz
Colas de turistas en el barrio de Santa Cruz – Autor: Belén Vargas

Jennifer: La interpretación del patrimonio es uno de los pilares del turismo sostenible puesto que busca la protección de los elementos y rasgos patrimoniales con los que se trabaja ¿Has detectado un cambio de actitud en el visitante? Desde tu experiencia ¿Dirías que los millennials, una de las generaciones más viajeras, lo conciben como un valor añadido?

Zoraida: Tristemente, la mayoría de los visitantes que contratan visitas guiadas lo hacen para saltarse las colas; las explicaciones del guía son un extra que sabrán aprovechar y agradecer una vez empieza la visita, pero no ha sido ese su objetivo principal.

Seguimos viendo que la mayoría de los visitantes que contratan los servicios de un intérprete del patrimonio superan de media los 45 años. Mientras que los millennials aprovechan más la información que les aporta Internet: blogs, páginas de reseñas y opiniones, RRSS, Wikipedia, las páginas de los monumentos y de turismo, audioguías, etc. Los millennials viajan más, cierto, pero también viajan más rápido y buscan experiencias exprés: transporte rápido, visitas rápidas, comidas rápidas, compras rápidas, espectáculos rápidos… y viven el patrimonio como si fuese un decorado. Pero no solamente estas generaciones, sino toda la sociedad vive ya a través de Internet, por eso es imprescindible el trabajo que hagan ahí los monumentos y las instituciones culturales y de turismo.

Muchas gracias por tu tiempo Zoraida. Invitamos a nuestros lectores a seguir tus pasos por tus redes sociales Instagram, Facebook, Twitter y Telegram.

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Agroecología en las montañas tropicales de los Andes Venezolanos

Vista panorámica del área bajo cultivos intensivos
Vista panorámica del área bajo cultivos intensivos.

Su pasión por la agricultura, por el campo y por un sistema de producción alternativo, regenerativo del ecosistema, del espacio rural, creador de cultura, conservacionista, llevó a Lina y Julia a crear la Finca La Isla Agroecológica. Ninguna de las dos viene del medio rural ni tiene antepasados ligados a la producción agrícola, así que son neocampesinas.

Julia, viene del área de la geografía, una disciplina hermana de la ecología pero en el caso de Lina, fue un sueño de larga data que fue madurando poco a poco mientras se dedicaba, desde el ámbito universitario, a la enseñanza y a la investigación en el área de la ecología y de la agroecología. Hoy hablamos con ella para que nos cuente más sobre esta bonita aventura en un enclave tan mágico como son los Andes Venezonalos.

Jennifer: ¿Cómo surgió la creación de la Finca La Isla Agroecológica?

Lina: Para contestar esta primera pregunta debo comenzar diciendo que La Isla Agroecológica no surge como una actividad económica sino como un proyecto de vida. Hay una diferencia sustancial entre ambas cosas. Si bien comercializamos nuestros productos y hay una actividad económica ligada a la finca, lo que nos motiva es una combinación entre la pasión por el campo y la firme creencia de que muchas de las respuestas que necesitamos en estos tiempos de cambio climático, de crisis ambiental generalizada y de cuestionamiento del modelo civilizatorio, están en el modo en que producimos nuestros alimentos.

Creemos firmemente en que el agronegocio, la producción de alimentos a través del uso masivo de energía e insumos, muchos en forma de agrotóxicos, el monocultivo, la desconexión del consumidor con el productor, deben llegar a su fin porque no solo son inviables a largo plazo sino que también están en el origen de gran parte de los problemas que experimentamos. No solo como sociedad sino como integrantes de lo que Capra llama la trama de la vida y Lovelock llama Gaia, el planeta viviente. Es decir que, en la creación de esta pequeña finca, ubicada en los Andes venezolanos, hay una dosis grande de idealismo.

Pensamos que a nivel de acciones individuales, la actividad agrícola proporciona un área privilegiada desde donde ser proactivos en aportar soluciones que puedan transformar desde lo pequeño. Sobre todo, como le sucede a la mayoría de las personas, lo grande nos es inasible y escapa de nuestras posibilidades individuales.

Los canteros. Donde se producen las hortalizas como lechugas, rúcula, cebollin, perejil, rabanitos o col rizada.
Los canteros. Donde se producen las hortalizas como lechugas, rúcula, cebollin, perejil, rabanitos o col rizada.

Uno de los aspectos que más nos motivó para la creación de la Isla Agroecológica fue la existencia de pocos referentes sobre producción agrícola alternativa en ambientes de montaña tropical. Cuando uno busca bibliografía sobre producción orgánica la mayoría se refiere a ambientes templados y muy poco al trópico y menos aún al trópico de montaña. Nos pareció entonces un reto el tratar de, a la escala de unas pocas hectáreas, crear un posible modelo que pudiera ser replicado, servir de inspiración o incluso de punto de partida para otros productores agroecológicos.

Este proyecto surge desde la firme creencia  de que en la agricultura a pequeña escala, intensiva o semiintensiva, amigable con el ambiente, diversa, dirigida a los consumidores locales, regenerativa del suelo y conservacionista, es parte de la respuesta a la crisis ambiental planetaria que enfrentamos. Además es un modelo de vida creativo, de constantes retos y en contacto permanente con la realidad más primaria: el suelo, las plantas, los animales, el agua, el sol. Es improbable que vayamos a cambiar el mundo, pero es seguro que nuestra vida cambió y se enriqueció con infinitas experiencias a través de este proyecto que está y estará en construcción porque es el proyecto sin fin. Y lo bonito es ver cómo en tantos rincones del planeta surgen iniciativas parecidas, cada una particular, pero hermanadas.

El bosque comestible o conuco. Donde se cultiva bajo sombra: café, plátanos, tomates de árbol, lulos, chachafrutos, etc.

El bosque comestible o conuco. Donde se cultiva bajo sombra: café, plátanos, tomates de árbol, lulos, chachafrutos, etc.

Jennifer: Supongo que no ha sido tarea fácil ¿cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado?

Lina: Esta pregunta podría desencadenar un torrente de lamentos, pero intentaremos no caer en esa tentación. Me encantaría poder dar una respuesta simple. Por ejemplo, decir que la mayor dificultad fue emprender un proyecto agrícola siendo mujeres en un país machista. Pero no fue así, para nada. En realidad, creo que Venezuela es un país poco machista, aunque las apariencias engañen. Aquí las mujeres están bastante empoderadas y son muchas veces las líderes en sus comunidades. La verdad es que la mayoría de los hombres venezolanos que conozco son gentiles y colaboradores.

Otra respuesta simple sería decir que la falta de experiencia práctica en las complejidades de la agroecología fue el mayor reto; esto estaría más cerca de la verdad. Otro reto indudable fue la comercialización en un país no acostumbrado a comer vegetales y menos vegetales “raros». Aún menos a dar valor a lo agroecológico.

Una de las limitaciones concretas más importantes que enfrentamos fue durante los largos meses de protestas de la oposición más radical. Su estrategia fue trancar las principales calles con barricadas custodiadas por individuos encapuchados y altamente violentos para no dejar pasar a nadie, ni siquiera a las ambulancias. En esos momentos, que se prolongaron por meses, para ir a la finca había que salir antes del amanecer, cuando los encapuchados descansaban y, tomando todo tipo de riesgos, atravesar las humeantes  barricadas que además estaban sembradas de clavos para reventar los neumáticos. Y luego el problema era el regreso. Cuántas veces quedamos atrapados entre lluvias de piedras y violencia, esperando una oportunidad para pasar.

Recogiendo la cosecha.

Recogiendo la cosecha.

Después de eso construimos una vivienda en la Finca para no tener que someternos más a este tipo de situaciones. Nos terminó sirviendo para no tener que ir y venir cuando comenzó a escasear la gasolina.

La Agroecológica, como la permacultura, se basa en crear soluciones en  intentar hacer de las limitaciones oportunidades. En ese sentido, tal vez haya sido un privilegio tener que desarrollar este proyecto en Venezuela. Aquí hemos tenido una escuela en resolución de problemas y sustitución de insumos.

Jennifer: ¿Consideras que la agricultura orgánica es un modelo económico que puede ayudar al progreso de la región de los Andes?

Lina: Considero que la agricultura agroecológica puede traer progreso a la región andina venezolana, pero que hay un largo camino para andar o más bien desandar, revirtiendo, enderezando y reaprendiendo. Tenemos algo a nuestro favor que es ese hermoso legado de cultivos de origen andino que propagar y popularizar e intercalar con otros que sin ser andinos encuentran aquí condiciones propicias para su desarrollo. Los Andes venezolanos, por su amplitud altitudinal, su clima tropical de montaña, son espacios donde casi todo puede cultivarse y ofrecen un escenario maravilloso para el juego de la diversidad. Sus permutaciones infinitas de cultivos que nos llenarían de sabores, nutrientes y placeres.

Secado de amaranto en el corredor. Agroecología en los Andes Venezolanos

Secado de amaranto en el corredor.

Mi idea un poco utópica de progreso sería un paisaje andino rural formado por pequeñas fincas familiares manejadas agroecologicamente, surtiendo de vegetales, huevos, queso, miel y otros productos a la región andina y al resto del país. Puedo imaginar una sociedad rural reestructurada, recampesinada, habitada por personas comprometidas y viviendo en armonía con su entorno. Pero hay un concepto clave que puede reemplazar al de progreso y es el concepto de buenvivir, el cual es central en la visión de los pueblos andinos primigenios. Lleva implícito el vivir en armonía y como integrante del entorno natural, sin esa connotación de dominación que lleva el progreso a la occidental.

Esa sería la meta, buenvivir con nuestros Andes, con nuestros territorios, en tiempos de cambio climático, de cambios de paradigmas, de cambios estructurales, de pandemias y postpandemias, de posmodernidades. ¿Será que lo lograremos? ¿Será que los jóvenes de tu generación y las que te suceden darán esa batalla?

Jennifer: ¿Pertenecéis a alguna cooperativa o red de agricultores en la región?

Lina: Si, pertenecemos a una Asociación Civil llamada Mano a Mano Intercambio Agroecológico. Su objetivo es promover la práctica de la agroecología, la agrodiversidad, el intercambio justo y la alimentación sana. Una de las actividades de mano a mano es el mercadito agroecológico que tiene lugar dos veces por mes y en el cual los productores comercializan directamente sus productos. De allí el nombre de Mano a Mano.

La asociación se aproxima a su primera década de existencia. En este país es meritorio, ya que todo tiende a ser efímero. Hemos ido sorteando, con bastantes dificultades los obstáculos que nos impone la crisis. Algunos productores no pudieron seguir participando porque no les fue posible mantener sus vehículos funcionando, o porque no lograron un nivel de rentabilidad apropiado. Pero, aunque algo debilitada, la asociación sigue en pie y es un punto de referencia para el movimiento Agroecológico en Mérida.

Personal de la finca.

Personal de la finca. Se muestra la equidad de género como principio del trabajo agroecológico.

¡Muchas gracias por tu tiempo Lina!

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Agricultura Sostenible y Acuaponía en República Dominicana

A las afueras del pueblo surfero de Cabarete, escondido en un río tropical en la costa norte de la República Dominicana, se encuentra Taino Farm, un centro educativo y de demostración de agroturismo inspirado en la permacultura que produce alimentos sostenibles y nutritivos. Actualmente cuentan con modernos sistemas de manejo de agua, acuaponía, vermicultura, prácticas de cría de animales, así como apicultura y acuicultura. Hablamos con Robbie, uno de sus fundadores, quien nos ha trasmitido su pasión por la naturaleza,  la agricultura y la hermosa República Dominicana.

Jennifer: ¿Cómo surge Taino Organic Farms? 

Rob: Taino Farm comenzó hace 15 años, pero la inspiración y la pasión de cultivar alimentos comenzaron con mi abuelo italiano. Crecí comiendo tomates, pepinos y pimientos cosechados en el patio de mi abuelo.

Después de la universidad, pasé un tiempo viajando en bicicleta por el sudeste asiático. Durante estos viajes, descubrí mi pasión por las frutas tropicales. Me iba a lugares lejanos para poder sentarme debajo de un árbol y comer frutas frescas con los locales.

La República Dominicana tiene un clima diverso, suelo decente y agua abundante, por lo que es ideal para frutas tropicales de todo el mundo. Cuando comenzamos Taino Farm, aprendimos leyendo y siguiendo los principios de la Permacultura. A medida que ese término se hizo más popular, la información se hizo más accesible en línea. Aprendimos visitando otras fincas, a través de prueba y error y contratando a instructores para dirigir talleres en nuestro sitio. Siempre ha sido importante para mí que todos aprendamos y crezcamos en equipo.

Construir Taino Farm con una comunidad nos permite estar más cerca de la comunidad, ya que ellos son los que ayudan a lograrlo. Nuestra misión en Taino Farm es ser el cambio que deseas ver en el mundo. Para marcar la diferencia, debemos liderar con el ejemplo y, en el fondo, nos esforzamos por dar oportunidades a quienes normalmente no lo tendrían. Somos miembros activos de la comunidad en Sabaneta, Cabarete y, en general, la costa norte del D.R.

Taino Farm también es un gran lugar para pasar el rato. Estoy agradecido de poder sentarme debajo de un árbol y disfrutar de los placeres simples de la vida: sentarme junto al río, en la sombra y comer una fruta con un amigo.»

Jennifer: ¿Cuáles son las principales tareas que se llevan a cabo en la granja orgánica?

Rob: Las tareas principales de Taino Farm son la producción, distribución y turismo.

Nuestros procesos de producción se dividen en: apicultura (criar abejas), vermicultura (compostaje de lombrices), permacultura (sistema autosuficiente en un ciclo cerrado de cultivo de alimentos) y acuaponía (una combinación de cultivo de peces y plantas en medios sin suelo).

Nuestro departamento de distribución está experimentando un gran crecimiento dado que tanto el mercado local como el internacional tienen hambre de opciones sostenibles y éticas.

Por el momento, el turismo se refiere a nuestros populares Farm Tours o recorridos de la finca. Trabajamos con nuestros proyectos junto al eXtreme Collective  y cualquier persona interesada en explorar nuestras instalaciones. Por demanda popular, estamos trabajando para expandir nuestras opciones de turismo a grupos más grandes, retiros e incluir alojamiento ecológico para una experiencia inclusiva.

Jennifer: ¿Cómo benefician a la comunidad local con sus actividades?

Rob: La mayoría de nuestro personal son locales, en realidad, aparte de los estudiantes que entran y salen de la granja varias veces al año, Taino Farm se ha desarrollado con un grupo de miembros de la comunidad local. Todo nuestro personal tiene acceso a los productos cultivados en la finca y la libertad de explorar cómo cultivar todo lo que no tenemos actualmente. Parte de nuestro personal ha tomado talleres en Colombia y Costa Rica, entre otros,  a través de nuestro patrocinio. Estamos orgullosos de apoyar la educación continua de nuestro equipo. Taino Farm también es un centro educativo, recibimos estudiantes de las mejores universidades de las ciudades cercanas, así como invitados internacionales que buscan sumergirse en la agricultura sostenible y la cultura dominicana.

Jennifer: ¿Cuál es el proyecto del que se sienten más orgullosos?

Rob: Estoy orgulloso de nuestro sistema de ganancias compartidas en el que una parte de cada venta va a nuestro trabajadores. Taino Farm es un espacio abierto a cualquier miembro de la comunidad que quiera aprender sobre nuestros proyectos e involucrarse en nuestros esfuerzos de sostenibilidad. A lo largo de los años, nuestro equipo ha crecido con nosotros y valoramos sus aportes y su desarrollo personal.

Jennifer: ¿Ha sido dura la tarea de emprender en RD? ¿Destacaría algún reto en concreto?

Rob: Ha habido muchos desafíos logísticos, pero el mayor desafío es cómo motivar adecuadamente a nuestro equipo. Llegué como un extranjero y hay partes sensibles en la cultura dominicana y la ética laboral que han sido difíciles de equilibrar. Con el tiempo, hemos aprendido que una gran parte de hacer que todos trabajen juntos es la confianza. En un país en desarrollo no es suficiente ofrecer grandes intenciones cuando la mayoría no están preocupados por el mañana sino por lo que comerán hoy. Involucrar a todos y estar al tanto de las diferentes perspectivas es una experiencia de aprendizaje continuo.

Jennifer: ¿Apoyan el volunturismo o creen que una mala gestión puede suponer un riesgo para las comunidades?

Rob: En Taino Farm, apoyamos el voluntariado responsable y tenemos cuidado con “poverty porn” (la explotación de comunidades en subdesarrollo vía fotos, mercadeo y medios de comunicación) o la exotización de nuestras comunidades locales. Existen muchos riesgos con el trabajo voluntario, pero el más evidente cuando se trabaja con comunidades subrepresentadas y de color es el “white savior complex.” Las personas o grupos que buscan ser voluntarios deben alejarse de «lo que esta experiencia puede hacer por mí» o «así es como voy a resolver todos sus problemas» porque eso nunca acaba con la desigualdad sistémica.

Eso no quiere decir que los esfuerzos de los voluntarios no sean una oportunidad de aprendizaje. En Taino Farm, todos aquellos que se ofrezcan como voluntarios y / o internen con nosotros, trabajarán como parte de nuestro equipo para aprender nuestros sistemas y ofrecer sus habilidades donde sea valioso.

Jennifer: ¿Cómo se ven dentro de unos años? ¿Tienen objetivos a medio/largo plazo?

Rob: Estamos creciendo y expandiendo en todas las áreas, pero especialmente en distribución y turismo. Estamos trabajando con muchos proyectos interesantes, como cursos de acuaponía y permacultura. Y es importante para nosotros continuar nuestra misión de agricultura sostenible y servir como centro para el desarrollo local.

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Los pueblos indígenas de el Ecuador luchan por la gestión turística comunitaria

Cada vez son más los casos de éxito en materia de turismo comunitario. Ésta actividad supone una mejora considerable en la calidad de vida de la población local siendo al mismo tiempo una excelente alternativa económica que hace posible el manejo sustentable de los recursos naturales.

Hemos tenido la oportunidad de conocer la labor que desempeña La Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador (FEPTCE), una institución que permite a los pueblos indígenas hacer del turismo sostenible el medio para vivir con decencia en su territorio. Hablamos con Xavier Contreras-Peñaherreras, miembro del equipo técnico de la Federación, para tratar sobre diferentes temas:

Jennifer: ¿Cómo surge FEPTCE?

Xavier: FEPTCE surge a inicios del 2000, cuando las comunidades se dan cuenta que no son las únicas que hacen turismo contando con objetivos similares así como las mismas dificultades.

FEPTCE nació con motivo de la DECLARACIÓN DE OTAVALO, en septiembre de 2001, por iniciativa de cinco entidades regionales de los pueblos y nacionalidades, Ricancie, OPIP, Ingapirca, Runa Tupari y Manduriacos.

Es una organización nacional de Derecho Colectivo, está representada por un Directorio Nacional y Directorios Provinciales. Su estructura funcional consta de la Asamblea General; un Consejo Ampliado; el Consejo Directivo; y, un Consejo Técnico de apoyo. La Asamblea General está compuesta por los representantes de los Centros de Turismo Comunitario (CTC), quienes a su vez se encuentran estructurados en Corporaciones de Turismo Comunitario Provincial o regional.

Jennifer: ¿Cuáles son las funciones de la Federación?

Xavier: Las principales funciones son de tener una representación institucional del Turismo Comunitario y los emprendedores (comunidades, asociaciones y familias) ante el Estado y el Sector de Turismo.

Jennifer: ¿Y su principal labor en el Ecuador? 

Xavier: Establecer planes de formación y capacitación para todos sus miembros y para otros actores del turismo del país y crear canales de promoción y comercialización para la oferta turística de sus miembros.

Jennifer: Su modelo cuenta con estrategias para conseguir un correcto desarrollo sostenible de las comunidades, ¿cuáles considera esenciales para lograrlo?

Xavier: El Turismo Comunitario nace en Ecuador bajo cuatros ejes fundadores y constructores que fueron y siguen siendo:

  • Gestión del territorio, defendemos y gestionamos los territorios de vida de los pueblos, nacionalidades y poblaciones rurales.
  • Valorización cultural, tomamos conciencia de lo importante que es nuestra realidad pasada, presente y futura; y lo mucho que podemos aprender y legar a los nuestros y semejante.
  • Fortalecimiento organizativo, tejemos nuestra estructura organizativa como parte fundamental para la reivindicación de nuestros derechos.
  • Distribución equitativa de beneficios, generamos beneficios para la comunidad, heredera del patrimonio cultural y natural, a través del turismo comunitario.

En base a estos ejes, el plan de FEPTCE tiene un proceso de ejecución que se base en 3 ejes los cuales consideramos esenciales para el progreso y desarrollo de la comunidad:

1. Representación institucional del turismo comunitario y asociativo del Ecuador.

2. Formación y capacitación para todos sus miembros y para otros actores del territorio en donde se pudiere desarrollar actividades de turismo con enfoques de sostenibilidad.

3. Promoción y Comercialización de la oferta turística de nuestros miembros y de otros actores que tienen productos turísticos que compartan nuestra visión.

Jennifer: ¿Considera que la gestión turística comunitaria es una estrategia esencial para desafiar al turismo masivo? ¿Qué opina sobre este fenómeno que afecta a multitud de destinos en todo el mundo?

Xavier: Pienso que es necesario cuestionarse y actuar sobre otra forma de viajar. El TCE puede ser una de varias opciones para que la población anfitriona tenga algo de control sobre la actividad, decida que mostrar, cuando mostrar y que parte de los beneficios económicos generados por su trabajo y participación queden en esos territorios que reciben turistas, y no solo los problemas que trae el turismo.

El turismo es una actividad depredadora, si la población local no se sensibiliza, prepara y organiza serán una víctima más de una actividad que por el momento solo piensa en el lucro de grandes inversionistas y muy poco en los anfitriones, en el entorno cultural y natural y peor aun en los turistas.

Jennifer: América Latina posee una gran diversidad de pueblos indígenas. ¿Cree que cualquiera de ellos puede hacer del turismo una fuente de progreso económico y que al mismo tiempo se contribuya a la conservación de su diversidad étnica y cultural? ¿Cuáles son las mayores dificultades para comenzar?

Xavier: El turismo es una actividad compleja y muy sensible, en Ecuador todavía no entendemos qué representa el desarrollo de turismo. Desde el Estado, desde la academia, desde el sector empresarial privado y comunitario, sin desarrollo de territorio difícilmente se puede desarrollar turismo.

América Latina y el Ecuador en los índices de competitividad internacional todavía se encuentran muy abajo, y esas son acciones claves a trabajar para poder ser verdaderos destinos turísticos competitivos. No basta con tener recursos naturales y culturales de altísimo valor y fuerte diversidad. Necesitamos crear productos en función de una posible demanda detectada.

En el comienzo, las mayores dificultades para las comunidades o emprendimientos familiares son el acceso a infraestructura (vías, comunicación, sanidad, energía), acceso a formación técnica y profesional, acceso a líneas de crédito para construir planta turística, formación continua, generar canales de promoción y venta adaptadas a sus entornos y que se inserte en sus objetivos.

Jennifer: Ofrecer un turismo comunitario de calidad es una prioridad para ustedes, ¿opina que sin el apoyo del gobierno este tipo de proyectos puede llegar a ser imposible?

Xavier: Claro, la calidad es algo que se busca en todo momento, entendiéndose no como un lujo sino como una oferta de servicio de acuerdo a lo planteado por la comunidad local y sus objetivos en función de una demanda identificada.

Sin el gobierno difícilmente se puede trabajar, aunque la experiencia y la realidad actual nos demuestran que todo lo logrado se ha hecho sin el gobierno, y por el general el gobierno no tiene la experticia para apoyar los procesos. Ante esto pedimos que el gobierno tenga apertura y se deje asesorar por la gente de territorio que conoce su realidad, su necesidad y el negocio de turismo, cosa que no es el caso del gobiernoImportante notar que el turismo como modelo de gestión desde comunidades, asociaciones y familias tiene ya más de 36 años en Ecuador.

Jennifer: ¿Tienen objetivos marcados a medio y largo plazo? ¿Cómo les gustaría verse en un futuro no muy lejano?

Xavier: El objetivo a mediano plazo es tener una plataforma de información que nos permita difundir el concepto y la acción de este tipo de actividad y al mismo tiempo formarnos y capacitarnos entre nosotros para poder promocionar y vender. Apropiarnos de nuevas tecnologías y adaptarlas a nuestros fines. Esto es un proyecto que está en construcción para el primer trimestre 2020.

El futuro para nosotros esta siempre en el pasado y el encuentro del futuro con el pasado hace el presente, es decir sin conocernos de dónde venimos imposible proyectarnos al futuro y peor aun vivir el presente, el aquí y el ahora.

Jennifer: Para finalizar ¿podría destacar el éxito del que se sientan más orgullosos?

Xavier: No podemos hablar de éxito peor aún de orgullo, nosotros hablamos de acciones de todos los días, de procesos de construcción, de acciones que nos permiten descolonizarnos y aprender de nuestro entorno. El trabajo diario es nuestra motivación. Buscamos trabajar la resistencia a perder lo que somos pero siempre abiertos y curiosos a lo que vendrá.

¡Muchas gracias por su tiempo Xavier!

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