Planeterra lanza el movimiento por el Turismo Comunitario Global

Apoyar a las empresas de turismo comunitario tiene el potencial de cambiar millones de vidas mientras el mundo comienza a viajar de nuevo, así como de ofrecer experiencias locales inolvidables a los viajeros. Pero son pocas las empresas de turismo comunitario que cuentan con el conocimiento y los recursos para poder aprovechar al máximo la cadena global de suministro del turismo.

La Red Global de Turismo Comunitario quiere cambiar eso. Creada por una organización sin ánimo de lucro, Planeterra, la red busca cambiar la cara de los viajes poniendo a las comunidades en el centro de los esfuerzos del turismo, y conectarles con empresas turísticas que puedan ayudarles a recuperarse tras la pandemia.

Planeterra ha reunido en una red a más de 200 empresas turísticas comunitarias de 68 países, para compartir las experiencias y las lecciones aprendidas a través de tres principales recursos: una comunidad virtual con la que conectar y compartir ideas y contactos, la promoción y el marketing que conlleva la presencia global de Planeterra y un Centro de Aprendizaje Online por el que Planeterra obtuvo importantes reconocimientos en los Premios de Turismo Responsable de WTM 2020. 

Jamie Sweeting, presidente de Planeterra, identifica que la formación y el apoyo es, a menudo, la mayor barrera que encuentran las empresas de turismo comunitario, y que las mujeres, las comunidades BIPOC, y las comunidades en áreas rurales en particular no cuentan con el acceso que necesitan para hacer crecer su negocio. 

Planeterra lanza el movimiento por el Turismo Comunitario Global

“Planeterra está rompiendo esas barreras para que las comunidades puedan obtener mayores ingresos de los viajeros y así cumplir sus objetivos comunitarios – ya sea empoderamiento de las mujeres, la celebración cultural, la conservación medioambiental, el acceso a la sanidad y la educación, o la mejora de su autoestima y orgullo. La unión de las comunidades para darse apoyo mutuo y moldear colectivamente el futuro del turismo comunitario está creando esperanza en el momento en el que más se necesita”, dice Sweeting.

Planeterra cuenta con una reconocida trayectoria en ayudar a empresas de turismo comunitario a generar ingresos. Entre 2015 y 2019, la organización sin ánimo de lucro ha ayudado a generar más de $10 millones en ingresos turísticos en comunidades. A través de la Red Global de Turismo Comunitario y las alianzas estratégicas con organizaciones internacionales que incluyen Destination Mekong, Community Homestay Network, Travolution, Komu Travel y Trade + Impact, Planeterra busca llegar a más comunidades. La organización sin fines de lucro también se ha asociado con varias asociaciones nacionales de turismo comunitario en países como Kenia, Bolivia y Panamá. Friends-International, Regenera y World Animal Protection también están asesorando a Planeterra sobre recursos de aprendizaje sobre protección infantil, sostenibilidad ambiental y bienestar animal.

“Creemos firmemente que el turismo comunitario es la manera más efectiva para que la industria de viajes impacte de manera positiva en las comunidades locales – y con nuestro modelo podemos cambiar millones de vidas en los próximos años”.

No podemos hacer esto solos. Para poder conseguirlo, la industria turística necesita más viajeros, más compañías de viajes y más gobiernos que se unan a Planeterra, y que pongan las comunidades en el corazón de la recuperación del turismo. Esto asegurará que la población local se beneficie del turismo a medida que éste emerge post-COVID,” afirma Sweeting.

Para más información sobre La Red Global de Turismo Comunitario, por favor visita la siguiente página web.


Planeterra es la organización no gubernamental líder mundial que convierte los viajes en  impacto en las comunidades. Planeterra ayuda a organizaciones y comunidades locales a utilizar el turismo como catalizador para mejorar la vida de las personas, proteger sus entornos naturales y celebrar su cultura. En pocas palabras, es un mejor tipo de turismo: mejora la vida de los miembros de la comunidad a medida que brindan a los viajeros mejores experiencias. Planeterra es más que un agente de cambio e impulsor del bienestar comunitario, somos constructores, probados y de confianza, de la autoestima y el orgullo. Orgullo que todos podemos compartir y disfrutar, al estimular a las comunidades a través del turismo.

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Travesía turismo comunitario: la innovación social elevada a la máxima potencia

En este podcast, Claudio Barrientos nos habla sobre la innovación social aplicada en el turismo. Él es biólogo marino, con experiencia en el trabajo con comunidades de pescadores artesanales en los ámbitos de comercialización directa, acuicultura de pequeña escala y turismo comunitario. También es Director de Travesía Turismo Comunitario, una iniciativa que ayuda a diversificar la actividad económica relacionada con la pesca artesanal en la Región de los Ríos (Chile).

Como sabemos, uno de los problemas derivados de la crisis climática es la reducción de los recursos del mar. Los trabajadores y las trabajadoras del mar, viendo como su actividad estaba en peligro, decidieron apostar por la creación de emprendimientos turísticos. Travesía Turismo Comunitario los agrupa para ayudarles a crear una oferta consolidada y así vencer la temporalidad del turismo tan marcada en este territorio. Además, también les facilita recursos para que ellos puedan seguir trabajando de forma independiente y captando sus propios clientes.

“No solo se trata de vender turismo, sino de vender experiencias que ayuden a que parte de los beneficios se queden en la comunidad para su desarrollo. Por eso nos hemos respaldado en el turismo comunitario”.  

Claudio Barrientos, director de Travesía Turismo Comunitario

El turismo como un derecho universal

Travesía Turismo Comunitario ha querido ir más allá con la innovación social y trabajan por un turismo inclusivo y universal. Se han asesorado por asociaciones locales de personas con discapacidad para crear rutas inclusivas. Claudio comenta, “no solo se trata de hacer rampas para mejorar el acceso, sino también, capacitar a los emprendimientos para que puedan ayudar a las personas con discapacidad a disfrutar de, por ejemplo, un paseo en bote”.

Claudio tiene claro que el turismo comunitario es la herramienta para poder hacer un sector más sustentable ya que encontramos actividades poco invasivas, que trabajan teniendo en cuenta los recursos naturales. Ellos lo están consiguiendo a pequeña escala y son un ejemplo a seguir para otras iniciativas turísticas que quieran conseguir un turismo de bajo impacto.

Descubre en el podcast cuáles son los emprendimientos que dan forma a Travesía Turismo Comunitario, cómo han conseguido unirlos y cuáles son sus próximos retos. 

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Mapulahual: Un destino donde se conjugan la conservación de la biodiversidad, gobernanza y desarrollo local

Autor: Leo Prieto.

Recuerdo perfecto la primera vez que estuve ahí. Después de casi tres horas de camino en su mayoría de tierra, llegué directo a Manquemapu, una comunidad ubicada en la costa de la Comuna de Purranque, X Región de Los Lagos en Chile. También una de las 6 comunidades de Mapulahual, un territorio conservado por comunidades indígenas y locales. Conmovida aún por el cruce de la Cordillera de la Costa que a esa latitud alberga uno de los bosques de alerce (Fitzroya cupressoides) más septentrionales de Chile, bajé de la camioneta para disfrutar del último mirador antes de llegar.

Unas cuantas casas con sus chimeneas humeantes a los pies del monte, un río y un bote amarillo listo para ser abordado. La selva Valdiviana con sus olivillos, canelos y melies, los alerces centenarios bien erguidos en la montaña y las olas furiosas del Pacífico. Parece que estoy frente a una arpillera (1) viva, de esas que una conoció cuando niña en los 80, cuando esa técnica eran una forma de sostener la memoria, de denunciar injusticias pero también de retratar la identidad de los diferentes rincones de este país.

Pero ¿qué significa un territorio conservado por comunidades indígenas o locales?

Autor: Leo Prieto.

En Chile cerca del 20% del territorio está bajo alguna categoría de conservación (Parque Nacional, Reserva Nacional, Monumento Natural, entre muchas otras). A pesar de esto, hay pocos modelos de gobernanza local y la mayoría de las áreas protegidas están gestionadas por instituciones como la Corporación Nacional Forestal y Bienes Nacionales. 

¿Qué pasa entonces con la autonomía de los pueblos para tomar decisiones sobre su territorio? En general los pueblos pre colombinos tenían y tienen un fuerte vínculo con la tierra y la naturaleza, ese vínculo puede ser emocional, económico, social, político o todas las anteriores juntas. Algunos pueblos encuentran en la naturaleza a sus dioses y diosas, otros son muy conscientes de que necesitan a la naturaleza en buen estado de salud y armonía para sobrevivir, y otros necesitan de la tierra para trabajarla. 

Gobernanza y conservación local quiere decir que los territorios son gestionados por las comunidades que históricamente han vivido en ellos, sean indígenas o no, con el fin de ser conservados y protegidos para mantener su biodiversidad y el equilibrio natural que permite la vida en ellos. Estos territorios que cuentan con esta forma de administración son reconocidos en el mundo como Territorios de Conservación Indígena y Local, TICCAS o ICCAS (por sus siglas en español e inglés respectivamente).

¿Qué otras características tienen estas áreas? 

Camila Ahumada Cáceres nos cuenta sobre Mapulahual, un Territorio de Conservación Indígena habitado por 6 comunidades en el sur de Chile.
Autor: Leo Prieto.

Son territorios que ya están muy bien conservados porque las comunidades que ahí habitan tienen una relación de cuidado y respeto hacia la tierra, la admiran y pueden sentir el equilibrio que en ella existe y valorar la importancia de las relaciones entre especies. La biodiversidad presente en sus territorios ha forjado su cultura y su identidad, por lo tanto esa tierra es el fundamento de su propia historia. 

Mapulahual es una de las primeras ICCAS de Chile, su nombre hace alusión a los bosques de Alerce que ahí crecen (Tierra de Alerces), los últimos grandes bosques de Alerce del mundo. En su interior habitan 6 comunidades que están conectadas por un largo sendero de Norte a Sur y por el mar. No hay camino vehicular que las una, sin embargo, la conexión en pro de la conservación es evidente.

Una de las formas de complementar los ingresos en este proyecto de conservación es el desarrollo del turismo comunitario. Algunas familias de la ICCA se han organizado para ofrecer servicios de alojamiento, gastronomía, guiado y excursiones, y transporte.  Uno de los objetivos de su propuesta de turismo, además de promover la conservación de la biodiversidad,  es mostrar a visitantes y turistas las características del territorio y aumentar los ingresos de las familias a través de la repartición justa y equitativa de los recursos que esta actividad genera, es decir que mientras algunas familias de la comunidad están a cargo de las excursiones, otras alojan y deleitan viajeros con su gastronomía local y otras gestionan el transporte terrestre y marítimo, dependiendo de las comunidades que se visiten. 

En Manquemapu puedes hacer solo algunas cosas de manera independiente y sin duda la mejor opción es contratar los servicios de la comunidad. Esto fortalece la gobernanza local, aporta a un mejor cuidado de la biodiversidad, y permite que la información nos llegue directo de quienes viven en el lugar, transformando  el turismo comunitario en una poderosa herramienta educativa.

¿Algunas alternativas que ofrece la comunidad?

Autor: Leo Prieto.

Navegar las aguas del Pacífico para avistar pingüinos de Humboldt, de Magallanes y lobos marinos en San Pedro (una de las comunidades del territorio), aprender de pesca y recolección de mariscos con Julo César, hacer senderismo de diferentes niveles de dificultad con la Tati, aprender a cocinar unas poderosas empanadas de cochayuyo (2) con la señora María, andar en bote por el río con Víctor Hugo, conocer cómo se fabrican las tejuelas de alerce con Javier, comer pancito amasado con la señora Erti, dormir reponedoras siestas frente al mar en la casa de Eli, entre otras cosas.

Estos fueron los primeros días de muchos en este lugar que sigue nutriendo mis sentidos de historias, sonidos, sabores y aromas. Aquí fácilmente puedo percibirme parte de la tierra sana donde todo es perfecto porque todo tiene una razón de ser y estar. Me siento un elemento más de la arpillera. 

Si te interesa conocer más de Mapulahual, no dudes en escribirme para ponerte en contacto con la comunidad o escribir directamente al link que te dejo aquí!


(1) La arpillera es una técnica de bordado que fue utilizada por mujeres familiares de detenidos y detenidas durante la dictadura cívico-militar de Augusto Pinochet en Chile. Este tipo de bordado fue una forma de plasmar los dolores, injusticias y horrores de aquella época. El uso de esta técnica convirtió a aquellas mujeres en historiadoras populares al visibilizar aquellos hechos. Hoy en día, la arpillera sigue siendo usada como una herramienta de denuncia pero también para registrar escenas cotidianas. Fue también una técnica usada en el trabajo artístico de Violeta Parra durante los años 60.

(2) El Cochayuyo (Durvillaea antarctica) es un alga comestible de gran tamaño que crece en las costas de Chile y es muy utilizada en la gastronomía popular.

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El poder del turismo comunitario

La última sesión de Retravel Live organizada por el operador turístico G Adventures se centró en el potencial del turismo comunitario para empoderar a las comunidades locales, reflexionando sobre el papel clave que los viajeros y la industria de viajes pueden desempeñar para apoyarlas, aún más en los tiempos de pandemia.

El poder del turismo comunitario fue el título de la quinta edición de Retravel Live, organizada por el fundador de G Adventures, Bruce Poon Tip. En esta serie de sesiones online que empezó a finales de 2020, expertos de turismo responsable se reúnen en torno a un tema específico para reflexionar sobre ideas y sugerencias para que el turismo reinicie de manera significativa, después de la drástica interrupción del sector a causa de la pandemia. 

Uno de los principales objetivos de la serie de encuentros es destacar el papel clave que juegan los viajeros a la hora de elegir dónde y cómo pasar sus próximas vacaciones, para que no solo tengan una experiencia que les cambie la vida, sino que también beneficien y empoderen a las comunidades que visitan. 

La última edición de Retravel Live dió la bienvenida a expertos para discutir el significado del turismo comunitario, su importancia para las comunidades locales y las implicaciones para este tipo de turismo en tiempos de pandemia. El panel estuvo formado por Audrey Scott, cofundadora de Uncornered Market, Judy Kepher Gona, directora de Sustainable Travel & Tourism Agenda, Jamie Sweeting, presidente de Planeterra y tuvo a Bruce Poon Tip como moderador.

Poniendo a las comunidades al centro

La conversación se inició en torno al significado del turismo comunitario, ya que puede tener diversas interpretaciones. Los panelistas coincidieron en que tiene que ser un tipo de turismo que sea desarrollado por las propias comunidades, poniendo en el centro sus necesidades y aspiraciones.

Para Jamie, las comunidades pueden ser geográficas, pero también comunidades centradas en un tema específico, por ejemplo, a través de organizaciones que se esfuerzan por empoderar a jóvenes o migrantes. Coincidiendo con Jamie, Audrey agregó que el modelo de empresa social está muy en línea con el turismo comunitario, ya que estas organizaciones generan no solo beneficios económicos para las comunidades locales, sino también impactos sociales, culturales y ambientales positivos.

El turismo comunitario es «turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad»

Judy Kepher Gona
Foto: Echoes of the Journey

Según Judy, a las comunidades se les dió un rol pasivo en la industria del turismo durante mucho tiempo, con itinerarios enfocados en mostrar el paisaje, la naturaleza, siendo las comunidades consideradas como un atractivo más. Sin embargo, según la experta de Kenia, esto ha cambiado y las comunidades comienzan a ser vistas como co-creadoras de experiencias turísticas, trabajando junto a los operadores turísticos y en igualdad de condiciones.

En las propias palabras de Judy, el turismo comunitario es «turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad». Para que estos beneficios se sientan realmente, es necesario que se tomen en cuenta los intereses de todos los miembros de la comunidad al desarrollar turismo, además de tener en cuenta que la actividad turística debe ser un complemento y no un sustituto de los medios de vida tradicionales.

Responsabilidad de los viajeros

Este es un aspecto importante ya que los viajeros tienen la posibilidad de “votar con su billetera”, lo que significa que tienen la oportunidad de decidir dónde invertir su dinero para sus vacaciones, influyendo de esta manera en el tipo de experiencias turísticas que ofrecen las empresas de viajes. En este sentido, para los expertos, el turismo comunitario es una forma de redistribución de la riqueza, pero además de los beneficios económicos, es igualmente importante destacar que los viajeros tienen experiencias mucho más significativas al conectarse estrechamente con las comunidades locales.

De hecho, la conexión con las personas y el intercambio cultural es la razón más importante para visitar comunidades. Citando la opinión de Judy una vez más, «la gente viaja para conocer gente, no para ver cosas y el turismo comunitario proporciona esa experiencia de manera mucho más cercana». Es un intercambio recíproco en el que la comunidad se enorgullece de compartir su cultura y tradiciones, mientras que los viajeros tienen una rica experiencia de aprendizaje y, a su vez, comparten con la comunidad sus propias costumbres.

Otro concepto poderoso es la filantropía del viajero, mediante el cual los turistas tienen la oportunidad de apoyar con donaciones a las comunidades que les importan. Aquí Judy destacó la diferencia entre caridad y compasión– Esta última involucra un compromiso a largo plazo entre el viajero y la comunidad como resultado de la relación que se crea entre ellos, y este es justamente el aspecto transformador del turismo comunitario.

Turismo comunitario
Foto: Echoes of the Journey

De la sobre demanda a la sub demanda turística para comunidades rurales

Tras el confinamiento producto de las estrictas medidas para combatir el Covid-19 a principios de 2020, comunidades rurales y remotas que alguna vez estuvieron lejos de los destinos turísticos populares, recibieron una abrumadora cantidad de visitantes el verano pasado, que intentaban escapar de las ciudades, en busca de espacios abiertos. Desafortunadamente, muchos de estos turistas no supieron comportarse correctamente en estos lugares, dejando basura, ruido y causando congestión en estos sitios.

Los expertos coincidieron en que las comunidades deben educar a los viajeros sobre cómo respetar los lugares que visitan, pero las empresas de viajes tienen un papel que desempeñar al respecto, así como la responsabilidad hacia las comunidades de asegurarse de que estén dispuestas a recibir viajeros nuevamente.

Muchas comunidades están aisladas y carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, por lo que la cuestión de la ética de los viajes no debe darse por sentada. Las empresas de viajes deben proporcionar a las comunidades información precisa sobre los riesgos asociados con la apertura de sus puertas a los viajeros y, en última instancia, son las comunidades quienes deben decidir si recibir turistas o no. En cuanto a los socios de Planeterra, Jamie explicó que la gran mayoría de ellos está ansiosa por recibir viajeros nuevamente, a pesar de que el año pasado aprovecharon la oportunidad para diversificar sus fuentes de ingresos, tratando de depender menos del turismo. En este sentido, Planeterra contribuyó durante 2020 más de Usd 100.000 en donaciones de emergencia a sus socios, así como recursos de formación online para ayudarles a gestionar la crisis y adaptarse al nuevo contexto.

Foto: Planeterra

Visión para los próximos 5 años de turismo comunitario

Concluyendo la animada discusión, los panelistas expresaron sus propias opiniones y aspiraciones sobre el futuro del turismo comunitario. Para Jamie, dentro de 5 años, las empresas de viajes habrán integrado experiencias de turismo comunitario en su oferta de viajes y los viajeros demandarán este tipo de experiencias.

Por su parte, Audrey confía en que el turismo comunitario se convertirá en la norma y no en la excepción, y coincide con Jamie en que los viajeros demandarán estas experiencias que se integrarán cada vez más en los itinerarios de las operadores turísticos.

Finalmente, Judy sostiene que veremos alianzas más activas entre las comunidades y las empresas de viajes, y las comunidades serán percibidas como co-creadoras de la experiencia turística.

Para ver la sesión completa de Retravel Live (en inglés), los invitamos a visitar el siguiente enlace.

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Conversado con Graciela Cheuquepan de Rukas, decires y machos

Llegamos a su casa un poco antes de la 1:30. Graciela nos había invitado a almorzar pero antes quería mostrarnos la ruka. Hacía años la había visitado ahí mismo, cuando yo no sabía nada de rukas, ni de ceremonias, ni de catutos (esas masitas alargadas blancas de harina de trigo), ni de cómo se vivía la cosmovisión Mapuche en una gran ciudad como Santiago de Chile; cuando no me imaginaba cómo se podía ser mapuche en medio del cemento, la contaminación y la sequía.

Aquella había sido mi primera vez en una ruka, la primera de tantas que vinieron después. Recuerdo ese día haber sentido que Graciela tenía cosas importantes que decir y yo quería que me contara esas cosas, pero aquella vez la visité en el contexto de una celebración y no hubo tiempo para conversar. Hoy, años después volví a tenerla al frente para que me dijera aquello que yo creía que tenía para contar.

La anfitriona Mapuche

No alcancé a tocar el timbre cuando Graciela nos vio desde lejos y gritó “¡Hola!”. Los rayos del sol de invierno abrigaban y desde la calle podía verse el patio lleno de arbustos, algunas plantas medicinales y unas gallinas; en segundo plano la Ruka y en la entrada una bandera negra, símbolo de la lucha de su estigmatizado pueblo. Al fondo, la silueta de Graciela envuelta en el traje tradicional Mapuche: falda negra, blusa floreada, pañuelo de colores amarrado cerca de la nuca y un gran collar de plata adornaba su pecho. A paso firme caminó hacia la puerta donde nos abrazamos. Nos abrió la reja y tímidamente entramos a lo que ella llama orgullosa “el corazón de La Pintana”, la comuna al sur de Santiago donde vive.

La Ruka es una construcción de madera, con techo de paja y piso de tierra que siempre debe mirar al oriente para saludar al primer rayo de sol cada mañana. Todas las rukas tienen la misma estructura, al menos todas las rukas tradicionales. El interior es un gran espacio iluminado por un fogón al centro, alrededor del cual se ha tejido la historia y la cosmovisión de la Gente de la Tierra. La colorida mesa nos dice que hay celebración, y es que para los Mapuche las visitas son motivo de alegría. Sopaipillas, catutos, pebre y ensaladas son la antesala del plato principal, una cazuela de pavo con locro, plato típico de Lautaro, la tierra de la familia Cheuquepan.

Ruka
La Ruka de Graciela. Autor: Leo Prieto.

Los machos Mapuche

Le pido a Graciela que me cuente un poco más sobre las acciones de su organización social, sé que ella es guardiana de su patrimonio y que siempre está gestando algo nuevo para su comunidad. Entusiasmada y con evidente orgullo relata que están trabajando en salud intercultural, específicamente en la prevención del VIH y con el programa de indígena de gobierno. Hacen charlas sobre el VIH, sobre todo a los que ella nombra como “los hermanos Mapuche”. Dice que no ha sido fácil y que sobre todo los hombres adultos mayores son reacios a conversar de estos temas, que en los inicios de esta labor en el año 2000 los hombres le decían que era imposible que tuvieran VIH si ellos eran de sangre Mapuche “fortachona”.

Graciela Cheuquepan anfitriona mapuche
Graciela Cheuquepan, nuestra anfitriona. Autor: Leo Prieto.

Rápida e inevitablemente pienso en que el estereotipo de macho valiente fortachón ha permeado tantas sociedades y culturas.

Graciela comenzó este camino después de haber conocido a un vecino Mapuche portador del virus. Me cuenta que le vio sufrir mucha discriminación y eso mismo la hizo cuestionarse sobre la ignorancia que en esa época había sobre la enfermedad. Con la idea de ayudar a su vecino e informarse, organizaron un taller de prevención de transmisión sexual con la Universidad Católica. Bajo ese mismo techo de paja y con el peso de las creencias tradicionales sobre sus hombros, lograron hacer un taller para mujeres y otro para hombres. 

Al primero, recuerda que llegaron muchas hermanas Mapuche de todas las edades, hasta la Papay, la mujer más antigua de la comunidad, sin embargo, al de los hombres solamente asistieron unos pocos. Graciela se ríe y añade “Cuando están así juntos son buenos para pelar a las mujeres, pero en cosas así, que tienen que hablar de su sexo son muy cerrados y nosotras no; las mujeres somos más abiertas, estamos más acostumbradas. Imagínese con el doctor cuando tenemos wawa, una se entrega nomás, una ya ha mostrado todo ya! Acá desde el más chiquitito conoce el condón y también la Papay, la más viejita. Somos muy abiertos. Acá nadie se aflige”, reímos mucho juntas y yo rápida e inevitablemente pienso en lo mucho que Graciela tiene para decir.

Ruka
Conversaciones alrededor del fuego. Autor: Leo Prieto.

“Nos preguntan por qué nosotros como Mapuche hacemos esto, y es porque tuvimos hermanos que murieron por sida. Una vez hicimos un encuentro con hermanos de varias comunidades, vinieron de varias partes del sur y decían: pero cómo nosotros que somos machos machos a la antigua, ponerse un condón es como ponerse un calcetín! Esa vez estuvimos dos días, y cuando se fueron les entregamos cajas de condones para que ellos le hablaran a su comunidad. Yo no sé si lo habrán hecho o los usó todos el caballero”, ríe Graciela.

Terminadas las risas es hora de partir, compartir este almuerzo ha sido de alguna manera como detener el tiempo que tan rápido pasa en la ciudad o quizás alargarlo y no darnos cuenta. Es la magia del fuego que una vez más nos invita a seguir tejiendo nuestra red de relaciones.

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