Ecomapu, un ejemplo de turismo comunitario urbano en Chile

Ecomapu es un Operador Turístico sustentable ubicado en la ciudad de Valparaíso, Chile. Su nombre está compuesto por Eco (raíz griega de hogar) y Mapu (Tierra en Mapudungún), es decir el Hogar de la Tierra. Desarrollan rutas por diversos sectores de la ciudad, normalmente excluidas de los circuitos tradicionales, pese a su valor patrimonial, debido a estigmas como los asociados a la delincuencia, entre otros. Hablamos con Felipe Muñoz, el director de Ecomapu.

Lucía: ¿Cuándo y cómo surgió la idea?

Felipe: Desde el 2002 iniciamos operaciones en la ciudad de Rancagua con rutas de turismo rural. Después del terremoto en 2010, nos cambiamos a Valparaíso, donde comenzamos a desarrollar rutas barriales en modalidad free tour para ir creando circuitos asociadas al patrimonio material e inmaterial de la región, que además fue nombrada como ciudad del Patrimonio Mundial UNESCO.

Sin embargo, el verdadero origen diría que se dio cuando estaba en el colegio y comencé a organizar rutas y paseos para mi curso, que permitieran conocer museos y hacer la clase más entretenida. Después de ingresar en la Universidad, donde estudié Negocios y Economía, surgió la idea de plasmar esos viajes en un negocio, pero con un enfoque diferente; descubriendo lugares que el turismo tradicional no mostraba. Por ejemplo, la zona de Rancagua tiene valles vitivinícolas cercanos donde se ofrecen visitas únicamente a ellas, dejando fuera a los pueblos y la cultura cercanas asociadas al mundo agrícola que ahí se desarrollaban. Por lo que armamos una ruta de turismo rural integrando a campesinos, actividades y patrimonios históricos cercanos.

Vista del cerro Santo Domingo desde Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Cómo han ido evolucionando estas rutas desde que os trasladasteis a Valparaíso?

Felipe: Nos trasladamos a Valparaíso en 2013, donde comenzamos estos circuitos por zonas menos frecuentados por otras agencias de la zona, como el cerro Playa Ancha y parte del sitio Unesco en el área histórica del Barrio Puerto y cerro Cordillera.

En 2015, junto a los vecinos del cerro Santo Domingo, impulsamos el desarrollo de la primera ruta de Turismo Comunitario urbana de Chile, creando una experiencia local en contacto con habitantes de la ciudad, su comercio local y el patrimonio histórico que las envuelve.

Desde el 2019 abrimos Experiencias locales asociadas a la gastronomía, arte y música de Valparaíso, siempre integrando el comercio y artistas locales de manera de activar el turismo como una herramienta de desarrollo no tan sólo económico, sino también social y de puesta en valor del patrimonio material e inmaterial de la ciudad.

Este 2020 y luego del inicio de la pandemia lanzamos nuestras Experiencias Online que permiten conectar de forma interactiva a través de internet con viajeros virtuales que deseen aprender una receta local en vivo integrando un paseo aéreo utilizando un dron gracias a la colaboración de nuestro amigo Darío Quintero, experto en el tema.

Ruta por Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Qué atractivos podemos encontrar en estas zonas como Playa Ancha o Cerro Santo Domingo que destaquéis en comparación con otras áreas más visitadas en Valparaíso?

Felipe: Playa Ancha es reconocida también como la “República Independiente” ya que pese a estar dentro de Valparaíso es el cerro más grande la ciudad con sus propios barrios comerciales, bancos, correo, universidades y el estado de la ciudad, que le da un carácter único a los vecinos que acá convivimos. La historia urbano del cerro se desarrolla principalmente después del terremoto de 1906 donde parte de los inmigrantes ingleses reconstruyen sus destruidas casas en este nuevo sector de la ciudad, que era usado mayormente como defensa militar (hasta el día de hoy).

Playa Ancha hoy muestra una exquisita arquitectura neogótica de casas de madera, muchas de ellas inspiradas en la arquitectura californiana, razón por la cuál, muchos la llaman también “la pequeña San Francisco”, esto agregado a que el cerro aún sobrevive la vida de barrio de comercio local libre de cadenas y supermercados, además de tener una exquisita playa llamada Las Torpederas, única en la ciudad autorizada para la natación en el mar.

El cerro Santo Domingo es el cerro más antiguo de Valparaíso, dónde comienza el proceso fundacional de la ciudad desde época colonial española. A sus pies se construye la Iglesia de La Matriz que se mantiene en el mismo lugar, aunque en la quinta reconstrucción luego de ataques de piratas y terremotos. Alrededor se levanta también el barrio comercial más antiguo de Valparaíso: el Barrio Puerto, con un comercio antiguo, bares y restaurantes de comida local (este barrio es parte del sitio Unesco).

El barrio del cerro Santo Domingo mantiene una arquitectura popular única basada en la autoconstrucción y otras de arquitectura de siglo XIX y XX asociada al patrimonio histórico de sus habitantes; obreros portuarios o trabajadores del comercio asociado a la ciudad y el puerto. El cerro Santo Domingo, además de sus hermosas y democráticas vistas a la bahía, tiene el alma de sus vecinos que históricamente han permanecido acá unidos en las dificultades, siendo casi una gran familia de vecinos. Esta es la principal razón por la que hemos trabajado desde acá la ruta de turismo comunitario La Matriz.

Vista del Cerro Santo Domingo y Población Márquez de Valparaíso

Lucía: ¿Qué papel tienen los guías y otros miembros en la corporación?

Felipe: Nuestro equipo de guías son fundamentales para desarrollar nuestras experiencias. Ellos trabajan con nosotros en modalidad freelance y nosotros entregamos un calendario mensual abierto donde cada uno selecciona las fechas que desea trabajar. Ecomapu ha sido también una escuela, ya que la mayoría de nuestros guías fueron estudiantes en práctica de Universidades e Institutos locales que finalmente siguieron trabajando con nosotros. Además, nuestra metodología consiste en que ellos aprendan nuestras formas de trabajo para que idealmente puedan crear sus propios emprendimientos que pudieran ser alianza del Ecomapu. De esa forma, captamos nuevas rutas y experiencias pero ya en manos de ellos y ellas directamente.

Nuestra red no está completa sin las comunidades de vecinos y locatarios de comercio local, por lo que participamos activamente en organizaciones vecinales y asociaciones gremiales del rubro turístico de manera que podamos trabajar en red y en comunidad.

Lucía: ¿Cuáles son los mayores retos que habéis encontrado en el camino?

Felipe: Conectar con las comunidades locales, comprendido que son un tejido complejo especialmente en una ciudad como Valparaíso que posee muchísimas organizaciones sociales y barriales, donde varias de ellas ven el Turismo, razonablemente, como una amenaza a estos tejidos sociales; por lo que es importante el trabajo progresivo y consciente, informando e integrando a aquellos barrios que muestran interés en desarrollar el turismo.

Existen también retos relacionados con aspectos culturales de los chilenos, ya que muchos de ellos estigmatizan y ahuyentan  viajeros a la ciudad, debido a prejuicios  basados en noticias vistas en TV sobre delincuencia y otros aspectos negativos de la ciudad. Favorablemente, gracias al posicionamiento internacional de la ciudad reconocida como un patrimonio cultural de la Humanidad, muchos chilenos han ido cambiando esta percepción, vienen y recorren la ciudad, convirtiéndose luego en perfectos embajadores de Valparaíso.

Por último, hace 8 años atrás cuando comenzamos a aplicar aspectos que luego se denominó Turismo Sustentable, y nos costó que empresas locales, especialmente de mediano y gran tamaño, confiaran y dieran valor a nuestra propuesta como parte fundamental para el desarrollo de un turismo armonioso y sobretodo que se orientara a crear una experiencia de visita a los viajeros que llegaban a Valparaíso.

Recepción y degustación  de productos artesanales en comedor social 421

Lucía: ¿Qué impacto tienen este tipo de rutas en la comunidad local del destino?

Felipe: Ha sido positivo, aunque no exento de dificultades, dada la reticencia inicial de algunos vecinos a recibir turistas, pero una vez que nos conocen comprenden lo que buscamos y queremos hacer de forma respetuosa y armoniosa con el barrio, generando lazos de confianza e incluso amistad que fortalece aún más la relaciones humanas, tomando un papel secundario las eventuales relaciones comerciales que pueden generarse al desarrollar turismo en el sector.

Gracias al trabajo en conjunto con otras organizaciones locales como Asociaciones Gremiales, Vecinales, académicas e incluso con la misma Iglesia La Matriz (actor fundamental en el barrio), hemos ido integrando el turismo de forma responsable, comenzando a verse como una oportunidad real de desarrollo económico; aunque la pandemia hoy nos ha enseñado que nada para es siempre y que el turismo es una actividad frágil, lo que al mismo tiempo nos da la oportunidad de desarrollar un turismo a escala humana desde el barrio y sus patrimonios.

Lucía: ¿Encuentras alguna diferencia entre los viajeros que hacen este tipo de tours con Ecomapu?

Felipe: Sí, sin duda nuestros viajeros buscan una experiencia diferente al visitar Valparaíso, queriendo conocer de cerca la cultura local, costumbres, gastronomía y formas de vida que un turista tradicional no conocería. El lujo para nuestros viajeros es tener la oportunidad única de, por ejemplo, almorzar con una familia porteña, conocer un almacén de barrio o disfrutar de comida típica en un restaurante popular del Barrio Puerto. De hecho, nos gusta referirnos a ellos como viajeros y no como turistas, ya que buscan vivenciar su estadía, son conscientes y valoran mucho la autenticidad y la cercanía con los habitantes de la ciudad, más allá de buscar la postal típica o tratar de recorrer todo en un par de horas.

 Plaza Echaurren en Barrio Puerto Valparaíso

Lucía¿Qué otros servicios ofrece Ecomapu?

Felipe: Hoy Ecomapu se encuentra  en un proceso de renovación y cambios, partiendo por el cambio de casa que nos llevará desde Playa Ancha al cerro Santo Domingo con nuestro hogar y oficina física, lo que no implica dejar las rutas de Playa Ancha, al contrario gracias al trabajo desarrollado con vecinos hoy nos asociamos para impulsar el turismo post pandemia en este sector de Valparaíso.

Este cambio al cerro Santo Domingo será la piedra inicial para uno de nuestros grandes sueños: crear la primera Escuela-Taller de Turismo Comunitario y Sustentable de Valparaíso, convirtiendo nuestra casa en un centro de encuentro para el turismo en armonía con el barrio y sus habitantes.

Hemos también terminado de re enfocar todas nuestras rutas a Experiencias locales integrando actividades y contacto con la comunidad local, además de introducir el aprendizaje del patrimonio natural de la ciudad, reconociendo flora y fauna nativa al interior de la ciudad.

Continuamos también consolidando nuestras Experiencias Online, para que sean también una puerta de entrada a viajeros que deseen conocer la ciudad antes de viajar.

Seguiremos también impulsando nuestras Experiencias Creativas en Gastronomía con la ruta por las “picás” del Barrio Puerto (restaurantes y bares populares) o en la Música con la ruta con un músico local aprendiendo del tradicional bolera y cueca chora, como parte del folclore que Valparaíso ofrece.

Solo estamos a la espera de que comience el proceso de re-activación para mostrarles estas y otras novedades, en una nueva forma donde el mundo ha debido aprender a viajar y hacer turismo.


Gracias a Felipe por su tiempo. Podéis encontrar más información sobre Ecomapu en su webinstagramfacebooktwitter y youtube.

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Fortalecimiento del turismo comunitario desde la Investigación, innovación y desarrollo del turismo indígena

En el próximo Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano; Rocío Rojas, directora para Perú y España del Centro Mundial de Excelencia de Destinos, CED, y fundadora de Turistech, nos presentará un análisis que confirma la existente necesidad de reforzar el desarrollo del turismo indígena en Perú. Este análisis está vinculado fuertemente con la gestión territorial y administración de sus territorios ancestrales, que contribuye a la conservación de los ecosistemas y el bienestar de las poblaciones.

Uno de los puntos a destacar, es lo importante de concentrar esfuerzos en generar las condiciones favorables de las comunidades nativas y pueblos originarios, donde trascienden de condición de beneficiarios a socios, en un desarrollo de turismo indígena que fortalezca la gobernanza, la distribución equitativa de los beneficios, la conservación y el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones. 

En este aspecto, desde el CED vienen desarrollando una serie de estrategias enfocadas al desarrollo de la investigación en campo, conjuntamente con aliados nacionales e internacionales, basados en talleres co-creativos con las comunidades de Perú. Estos procesos, marcarán unos lineamientos claros en la implementación de la metodología SMED (Sistema de Medición de Excelencia de Destinos), desarrollada por el CED conjuntamente con sus miembros fundadores; la Organización Mundial del Turismo (OMT), la National Geographic, la Universidad de Québec en Montréal (Canadá) y la Universidad George Washington (EE.UU).

Una de las principales alianzas en este proceso se da a través del acuerdo de colaboración entre el Centro Mundial de Excelencia de Destinos y World Indigenous Tourism Alliance (WINTA). Este acuerdo permite reunir experiencias de investigación a nivel territorial, procesos de gobernanza,  conocimiento ancestral , para avanzar en el desarrollo del turismo indígena en Perú. Así también, este acuerdo se basa en los  lineamientos de la declaración de Larrakia sobre el desarrollo del turismo indígena (impulsada por la Alianza Mundial de Turismo Indígena WINTA), que resuelve adoptar los siguientes principios:  

  • Respeto: El respeto por el derecho consuetudinario y las costumbres, las tierras y las aguas, los conocimientos ancestrales, las expresiones culturales tradicionales y el patrimonio cultural sustentará cualquier decisión relacionada con el turismo.  
  • Protección: La cultura indígena, y las tierras y las aguas en que se asienta, se protegerán y promoverán mediante prácticas turísticas debidamente gestionadas y una interpretación apropiada.  
  • Empoderamiento: Los pueblos indígenas determinarán la extensión, la naturaleza y las disposiciones prácticas de la participación en el turismo, y los gobiernos y los organismos multilaterales apoyarán el empoderamiento de los pueblos indígenas.  
  • Consulta: Los gobiernos tienen el deber de consultar y tener en cuenta a los pueblos indígenas antes de adoptar decisiones sobre políticas o programas públicos destinados a fomentar el desarrollo del turismo indígena.
  • Empresa (Asociaciones de negocios): El sector turístico respetará los derechos de propiedad intelectual, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas, la necesidad de forjar alianzas empresariales sostenibles y equitativas y la obligación de cuidar debidamente del entorno natural y de las comunidades que las sustentan.  
  • Beneficio a la Comunidad: Alianzas equitativas entre el sector turístico y los pueblos indígenas incluirán esfuerzos de intercambio de sensibilización cultural y adquisición de destrezas que contribuyan al bienestar de las comunidades y permitan mejorar los medios de vida de las personas.

El desarrollo del turismo como actividad económica alternativa, requiere reforzar desde su planteamiento, en base a un enfoque realista a la propia cosmovisión originaria de las comunidades indígenas, centrando el trabajo colaborativo entre los diferentes sectores y actores del turismo comunitario, son oportunidades de desarrollo en beneficios de todos.  Con este fin, desarrollamos alianzas estratégicas con instituciones nacionales, públicas o privadas, como es el caso de:

Igualmente, cabe mencionar la labor y organización activa de la Red de Mujeres en Innovación y Gestión de Destinos, REDINTURP – Perú,  quienes vienen desarrollando una ardua labor de réplica, análisis y comunicación de los talleres co-creativos, así como la correcta información y gestión de la comunicación y objetivos de los talleres con las comunidades. Esta red está logrando un trabajo clave y sin precedentes  a favor del turismo comunitario, basados en la ética, la empatía, colaboración  e innovación social.

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Lección en el corazón del Amazonas venezolano

Antonio Rivas es Planificador de Proyectos de Turismo Sostenible y se postula como uno de los ponentes que participarán en el Encuentro Digital de Turismo Comunitario que coordina Komú Travel. De su dilatada experiencia como asesor en turismo comunitario en Chile, Colombia, México y Venezuela nos comparte estas reflexiones sobre las comunidades indígenas venezolanas.

El bongo navegaba las aguas del Casiquiare en el medio del Amazonas venezolano, se divisaban siluetas de algunos habitantes de la Comunidad Yanomami de Coromoto, niños en su mayoría. Esperaban el arribo de unos maltrechos, pero felices viajeros que andaban replicando la ruta fluvial que a principios del siglo XIX despertó el interés de Alejandro Von Humboldt.

Colgadas las hamacas en la escuela y luego de improvisar algunas tablas como repisas para el equipaje, noté una infantil algarabía que solo fue interrumpida por el sonido fuerte y metálico de un Pájaro Campanero (Procnias alba), que no se dejaba ver, pero manifestaba presencia en el árbol que cobijaba bajo su follaje la particular escuelita.

Transcurría el tiempo y los rostros curiosos de algunos niños se dejaban observar a través de las paredes; poco a poco fueron entrando en procesión al interior de nuestro improvisado refugio. Las pesadas mochilas fueron los objetos más atractivos, pues distaban bastante de los incómodos implementos que usan los adultos para transportar el producto de sus huertos.

No hallaba manera de comunicarme con el niño más intrépido del grupo, quien con desparpajo empezó a curiosear mi equipaje; una linterna pareció calmar su búsqueda, fueron vanos sus intentos para encenderla, sin embargo creí conveniente establecer un “contacto intercultural” a través del trueque de algún objeto personal, que según mi percepción podía ser útil en el medio de lo que consideraba una naturaleza inhóspita.

Finalmente la transacción surgió efecto, a cambio de algunas frutas entregué a Mario una camiseta; me alegré por lo que consideraba un valioso aporte cultural, mientras me apresuraba a recoger mis cosas pues el viaje debía proseguir».

Transcurrido medio año retorné a Coromoto con otro grupo de turistas apasionados por la fotografía, en los días de permanencia en la comunidad concentré la atención en las mejores locaciones para las fotografías que ilustrarían el calendario de una reconocida ONG.

Poco antes de continuar el viaje a Rio Negro conseguí a un costado de la escuela la camiseta que había cambiado por frutas, pregunté por Mario y nadie me supo dar razón. Finalmente lo  encontré pescando, traté de comunicarme pero su actitud y rostro manifestaba más que enojo, decepción por no haberle saludado antes. Muy contrariado proseguí con el itinerario, atrás quedaba un niño decepcionado por mi actitud, en su franca inocencia manifestó desencanto porque no cultivé la incipiente amistad.

La lección que me dio Mario fue despedirse con una franca sonrisa y el batir de mano desde la orilla del río. Comprendí que a pesar de mi egoísmo, un pequeño Yanomami me había enseñado respetar los verdaderos valores de la amistad, que se han disipado en una sociedad agobiada por una mal llamada modernidad».

Recorriendo la selva del Amazonas venezolano

Las comunidades indígenas arraigadas en la Amazonía venezolana siempre han sido objeto de admiración y estudio, la selva les ha proveído de alimentos, vivienda, transporte y vestido; sin que por ello hayan modificado su entorno natural, por el contrario, la convivencia con la madre natura roza la perfección.

Por estas y otras razones de origen antropológico, operadores turísticos han incluido en sus programas la visita a comunidades indígenas, particularmente vulnerables; sobre todo ante el comportamiento invasivo y detractor de viajeros que solo desean ampliar su listado de lugares inhóspitos visitados».

¿Qué sentiría un viajero cuando a las puertas de su hogar se arremolinen individuos que jamás había visto? y que están ávidos por penetrar en un mundo ajeno. Sin duda, se sentiría invadido y ofendido, porque su cotidianidad sería interrumpida por cámaras fotográficas y la desfachatez de no guardar recato al entorno ajeno.

Eso sienten muchos indígenas venezolanos, pues en su mayoría son exhibidos como obras de museo de historia natural, sin importar su cosmogonía. Con ese actuar desmedido son afectados hasta el punto de padecer alienación y de un solo soplido pueden quedar en el pasado la noble labor de seres que surgieron y viven de la selva y quieren seguir siendo protagonistas de una naturaleza privilegiada, pero vulnerable a los embates de visitantes con presunciones de superioridad cultural.

Existe una fórmula sencilla para disminuir las intervenciones durante las operaciones turísticas en áreas prístinas y con comunidades locales excepcionales; es suficiente un comportamiento humilde, desterrando la soberbia del hombre moderno. La visita debe ser casi inadvertida, si hay interacción, debe basarse en tratos espontáneos y cordiales, sin actitudes inquisitorias ante situaciones que puedan parecer fuera de tono para el “mundo moderno”.

Toda comunidad indígena debe tratarse respetuosamente, sin prejuicios y procurando que todo transcurra como si nunca se hubiese visitado ese entorno colmado de misticismo y hogar de seres excepcionales que han cautivado a connotados exploradores y académicos; demostrando que es posible convivir en armonía con la naturaleza, dejando legado de autenticidad, sostenibilidad y responsabilidad.

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Bienvenidos al Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano

Conectar, fortalecer y dar visibilidad al ecosistema de turismo comunitario en esta etapa de reestructuración con grandes retos, desafíos y oportunidades para el sector es lo que se propone el Encuentro Digital de Turismo Comunitario que arranca el próximo 28 de septiembre de la mano de Komú Travel.

El “Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano” representa un siguiente paso a seguir generando alianzas estratégicas para sumar en el fortalecimiento del sector. Así, entre las organizaciones que co-organizan este congreso se encuentran: TravolutionWorld Indegenous Tourism AllianceLa Mano del Mono y Travindy.

Un formato de evento fresco, renovado y muy enfocado a objetivos. Del 28 de septiembre al 15 de octubre se desarrollará el grueso del evento en formato digital. Se propicia así un espacio donde los distintos actores del turismo comunitario podrán colaborar y compartir formas de trabajar para generar redes que les permitan fortalecerse. Además, se trata de dar herramientas que puedan ser aplicadas para hacer frente a la crisis que atraviesa el escenario actual del turismo comunitario y respondiendo a preguntas como cuáles son las nuevas oportunidades, como aplicar protocolos de prevención frente al Covid o intercambiar metodologías, herramientas de marketing y estrategias de negocio también en el plano virtual que puedan ayudar a reactivar negocios vinculados al turismo comunitario. 

¿Cómo se estructura este evento? Komú Travel propone un evento dividido en 2 secciones: un programa de pago, que da acceso a tres días de capacitación para los emprendimientos locales de turismo comunitario y la posibilidad de participar en una rueda de negocios con agencias de viaje y tour-operadores nacionales e internacionales interesados en TC del 9 al 10 de noviembre. Y por otro lado un programa de webinars y talleres gratuitos que pretende mostrar el ecosistema a través de casos de diferentes países y diálogos sobre retos, desafíos y oportunidades del sector.

Entre las dinámicas que se plantean dentro del programa incluyen master class, talleres colaborativos, experiencias y casos, mesas de debate y ruedas de negocio. Sin duda un nutrido programa repleto de profesionales implicados y con un claro objetivo: dar visibilidad al turismo comunitario creando oportunidades de negocio y co-creando estrategias de reactivación de emprendimiento comunitarios. Puedes registrarte al primer Encuentro Digital de Turismo Comunitario en Latinoamérica aquí. 

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Aprendizaje empoderando a una comunidad de mujeres Masai

Las mujeres masai se enfrenta a multitud de obstáculos por dos motivos: uno por ser mujer y otro por ser masai. Suelen dejar la escuela antes de los 10 años para dedicarse a las tareas que “su tribu” y la “sociedad” les ha encomendado. Son consideradas inferiores a pesar de que son ellas las que se encargan de construir las casas, ir a por agua, cuidar de sus hijos, del ganado, del hogar, ir a por leña, y un sinfín de cosas más. En definitiva, hacen que su comunidad salga adelante y sin ellas no sería posible. Dentro de esta comunidad, el hombre  cumple las funciones de pastor y resuelve asuntos políticos o sociales.

La vida de las mujeres transcurre en el seno de una tribu patriarcal. Las familias son las que acuerdan con quién se van a casar, incluso siendo muy pequeñas.  Casi siempre los motivos materiales o económicos son los que mueven estos acuerdos. El marido puede tener varias esposas, y esto a pesar de lo que podamos pensar, es aceptado por ellas ya que es su cultura. Se ayudan y pasan su sabiduría de las más mayores a las más pequeñas, desde la primera esposa a la última. Son mujeres fuertes, hacen piña y se cuidan.

Es una realidad que hoy en día en este tipo de tribus, todavía son practicadas de manera habitual la ablación, la violación y el matrimonio infantil, a pesar de estar penados por la ley.

Voluntariado con propósito

Hace tres años hice un voluntariado en un centro de rescate de niñas que vienen de situaciones familiares complicadas, como las anteriormente mencionadas. Elegí una ONG pequeña de confianza llamada Tumaini, que junto al fundador del proyecto local, me pidieron hacer “algo” para empoderar a la comunidad de mujeres masai de la zona. Fue entonces, cuándo el turismo sostenible cobró toda su importancia. Vi que podía ser una herramienta fundamental para la prosperidad de esta comunidad.

El producto turístico sostenible que diseñé consistía en un taller de abalorios impartido por las mujeres masai. Aprovechando que cada abalorio tiene un significado cultural (prosperidad, belleza o posición social), sería el hilo conductor ideal para crear  un espacio de intercambio cultural entre el voluntario y la mujer local.  El taller se ofertaría desde la ONG o en el propio proyecto en Kenia como un valor añadido a la experiencia de voluntariado. Parte del dinero recaudado se reinvertiría en comprar materia prima y el resto, se quedaría directamente en la comunidad. De esta manera se fomentaría la economía circular.

El principal objetivo del proyecto era que las mujeres fueran más independientes y más libres. A la vez, que tuvieran la oportunidad de dar a conocer su cultura y sus tradiciones para poner en valor la autenticidad de su pueblo y sus costumbres. En definitivaayudarles a obtener una fuente de ingresos extra para que se sintieran útiles y que las ayudara a crecer de una forma sostenible económica, social y medioambientalmente.

Abalorios hechos por las mujeres Masai

Expectativas vs realidad

El centro estaba situado en una zona rural masai cerca de Nairobi. Hasta ese momento nunca había estado tan mezclada con la población local y la primera palabra que aprendí fue “mzungu”, que es como nos llaman a los blancos en suajili. Es justamente durante la implantación del taller cuando me doy cuenta que no pensé en las cosas que podían salir mal.

En primer lugar, Muthoni, la portavoz de la comunidad,  no tenía conocimientos en hacer pulseras a pesar de que afirmó que sí. Nos dimos cuenta que solo sabía hacer collares y que era otra mujer, ausente en ese momento, la que sí sabía. En segundo lugar, solo hablaba suajili. Esto dificultó la comunicación y llevó a un malentendido en cuanto al dinero que tenían que recibir. Por suerte, pudimos resolver el  conflicto a través de una de las trabajadoras sociales. En tercer lugar, no repartió el dinero entre la comunidad de mujeres, se lo quedó ella. Y por último, su marido gestionaba la economía familiar.

Llegados a este punto, nos planteamos dos cuestiones. Por un lado, si el dinero se lo quedaba su marido el objetivo del taller carecía de sentido. Por otro, se podría generar un conflicto con él ya que no vería con buenos ojos su independencia económica.

En un principio sentí enfado y frustración, me sentí engañada.A medida que iban pasando los días fui entendiendo que no me había parado a pensar en el contexto de esas mujeres. Ellas pensaban en el hoy y no en el mañana. Mi pensamiento era «si a los voluntarios les gusta el taller, lo recomendaran y será una fuente de ingresos constantes para las mujeres”.En cambio ellas pensaban diferente: “hoy tengo dinero en mano para alimentar a mi familia.”

Voluntariado con las mujeres

Mi aprendizaje

Muthoni, era una mujer masai de 30 años con siete hijos a los que alimentar. Mientras nos enseñaba a hacer collares, amamantaba a su bebé de tres meses que previamente le había traído su hija de ocho. Tuvimos la oportunidad de invitarla a comer en el proyecto de voluntariado, cosa que agradeció enormemente ya que probablemente no había comido nada ese día. Tuvo predisposición a enseñar lo poco que sabía y compartimos un momento muy enriquecedor que de otra forma no se hubiera producido. Ella quería saber más sobre mí. Me preguntaba si estaba casada, si tenía hijos, cuánto me había costado el billete hasta ese lugar. Compartimos risas y complicidad. En ese momento sentí que no había tanta distancia entre nosotras. Simplemente éramos dos mujeres, con la misma edad, tan diferentes, compartiendo una conversación.

Me di cuenta que estaba adoptando el comportamiento de la “blanca salvadora”. Con muy buena intención diseñé un taller para ayudar y nunca tuve en cuenta la opinión de las mujeres con las que iba a trabajar. ¿Quién era yo para juzgar o decidir si una mujer se siente útil o no? ¿Quién era yo para decir cómo se tienen que ganar la vida? Di por hecho que ellas necesitaban ayuda y no pregunté cuáles eran sus necesidades reales ni su verdadero contexto. Tampoco si necesitaban soporte o si les parecía bien compartir su saber-hacer y su folklore. Tenía todos los elementos para que el taller fuera un éxito menos la gestión de la población local.

Aprendí a no juzgar y a empatizar con su idiosincrasia. Entendí que para implantar un producto turístico de este tipo es esencial contar con las comunidades locales para que sean ellas mismas las que expresen cómo quieren trabajary qué necesidades tienen. Es importante dotarles de las herramientas para que ellas mismas puedan desarrollarse a su ritmo y sin imposiciones.

Referencias externas:

https://www.iwgia.org/es/kenia.htmlhttp://www.acs-aec.org/index.php?q=es/sustainable-tourism/el-turismo-comunitario

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