Comercialización de turismo comunitario en América Latina: retos, oportunidades y perspectivas de futuro

Sumak Travel es una plataforma que ofrece tours y destinos de turismo sostenible en América Latina a través de tour operadores locales. En esta entrevista, su fundador Felipe Zalamea, nos presenta su modelo de negocios y nos habla de los desafíos de comercializar turismo comunitario

Felipe Zalamea

Laura: ¿Cómo surgió Sumak Travel?

Felipe: En 2010, después de terminar mi Maestría en Economía Internacional en París, me tomé un año para viajar como mochilero por América del Sur. Antes de eso, había vivido en Brasil y tenía muchos contactos de emprendedores sociales y comunidades locales que lideraban proyectos relacionados a la sostenibilidad (turismo comunitario, comercio justo, agricultura orgánica y finanzas solidarias).

Durante el viaje me di cuenta que había muchas comunidades trabajando en turismo y compartían retos similares, en particular la comercialización. Sabía que muchos turistas estarían interesados en lo que las comunidades ofrecían pero era virtualmente imposible que se conocieran entre ellos. Las comunidades no tenían los canales de mercadeo necesarios para interceptar a clientes internacionales e incluso domésticos.

De regreso en Europa y trabajando en Londres para una empresa especializada en inversión de impacto fue cuando conecté mi experiencia en América del Sur con la figura de empresa social para crear Sumak Sustainable Travel. Sumak Kawsay significa “buen vivir” en quechua y Sumak Travel representa el “buen viajar, que busca recuperar el respeto por la naturaleza y la madre tierra dentro de la industria del turismo. Con Sumak Travel queremos generar empleos decentes y empoderar a las comunidades locales para que ellas mismas, a través del turismo, gestionen sus procesos de desarrollo local, de conservación del medio ambiente y preservación cultural, lo que incluye sus saberes ancestrales y tradiciones.

The impressive Teyuna, or Lost City, in the Sierra Nevada – Colombia

Empezamos como un Tour Operador en 2012 ofreciendo Bolivia, Argentina y Chile, que eran los países en los que más me involucré con comunidades locales. Fuimos aprendiendo mucho en el proceso de crecimiento y expandiéndonos a Brasil, Ecuador, Perú, Colombia y Costa Rica. Durante 5 años funcionamos como tour operador, gestionando directamente el proceso de venta, principalmente enfocados en el mercado británico. Nos dimos cuenta que había mucha demanda por este tipo de turismo y nos enfocamos en el nicho de viajes a medida, combinando en los itinerarios turismo comunitario con otras actividades de turismo convencional, permitiendo a nuestros clientes experimentar el turismo comunitario sin sacarlos de su zona de confort en cuanto a facilidades de pagos, idioma, seguros médicos, etc.

Laura: ¿Cómo funciona actualmente la plataforma de Sumak?

Felipe: A principios de 2017 decidimos cambiar de modelo hacia una plataforma de mercadeo, para no seguir siendo el intermediario convencional, sino apoyarnos en los expertos locales de cada destino. En esta transición, les hicimos una transferencia de conocimientos a los operadores locales, tanto de mercado como de ventas y de producto. También creamos unas directivas muy exigentes y una política de turismo responsable adaptada al nuevo modelo. Dentro del contrato comercial, cada operador se compromete a seguir nuestras directivas, la política de turismo responsable y los principios del comercio justo.

Views over El Tisey Natural Reserve from Alberto Gutierrez’s sculpture park

A partir de este cambio de modelo nuestro enfoque pasa a ser mercadeo y promoción tanto de destinos como de productos, incluyendo temas de Search Engine Optimisation (SEO), reputación online y organización de viajes de prensa como por ejemplo para The Guardian.

Los clientes que visitan la página web de Sumak Travel pueden elegir entre modelos de tours armados o visitar la sección destinos y enviar una solicitud con sus intereses. La solicitud la recibe directamente el tour operador local que crea el paquete y está en contacto directo con el cliente para ultimar detalles, pago, etc. El operador local se encarga de operar el tour y dar seguimiento a los requerimientos del cliente, siguiendo altos estándares de servicio. Al final del viaje Sumak Travel solicita un reporte al operador local y envía una encuesta de satisfacción al cliente para asegurarse que todo salió bien.

Laura: ¿Qué tipo de experiencias ofrecen?

Felipe: La esencia de nuestro producto siempre ha sido combinar tres elementos: el turismo comunitario, el turismo convencional operado de forma responsable y el turismo “off the beaten path” o remoto. El balance de estos tres elementos depende enteramente del cliente y ese es el valor añadido de Sumak Travel, es decir la flexibilidad que tiene el cliente para crear una experiencia a su medida.

Goats looking for shade under a tree in la Guajira, Colombia

De acuerdo a sus gustos y preferencias podrá pasar la mitad de su viaje visitando emprendimientos de turismo comunitario o sólo destinar un 10% de su viaje a experiencias de este tipo. El diferencial de Sumak Travel es incluir experiencias de turismo comunitario en los itinerarios y la estrategia de mercadeo es apuntar a turistas interesados en la naturaleza y la cultura locales.

Los tours siempre son privados, aunque puede haber ciertas excursiones en grupos pequeños dentro de los itinerarios.

Laura: ¿Cuál es el proceso de selección de los operadores locales para formar parte de la plataforma?

Felipe: Antes de empezar a trabajar con un nuevo tour operador nos aseguramos de investigar sus antecedentes. Por ejemplo, este año empezamos a ofrecer Panamá y Belice, y para seleccionar nuestro operador en cada país hicimos no sólo una investigación en internet sobre cómo trabajan, sino también hablando con conocidos en cada país y con otras plataformas que ya trabajaban con ellos, para asegurarnos que son confiables y que realmente practican turismo responsable.

Todos son operadores pequeños y ninguno ofrece turismo masivo. Pueden tener distintos modelos de negocios pero siempre están alineados con la visión y misión de Sumak Travel. En la mayoría de casos, cuentan con certificaciones y galardones que los avalan. Trabajamos con un sólo operador por país y ya estamos en toda América Latina continental, salvo Honduras y Salvador. La idea más adelante es ofrecer islas como Cuba y Puerto Rico, aunque son mercados dominados por el turismo masivo y es complicado ofrecer un turismo más auténtico.

Laura: ¿Colaboran con organizaciones internacionales?

Felipe: Si, somos miembros de The International Ecotourism Society y formamos parte del Ethical Tour Operator Group (ETOG), de la recientemente desaparecida organización Tourism Concern. Éramos muy activos en las campañas de la ONG. También somos miembros de WINTA – World Indigenous Tourism Alliance, organización que surgió en Nueva Zelanda y promueve el turismo indígena gestionado por los pueblos indígenas.

Entrance to the Altos Limpios sand dunes, LaValle, Mendoza, Argentina

Laura: ¿Cuáles crees que son los principales retos para comercializar el turismo comunitario en América Latina?

Felipe: Por empezar, existe un problema de imagen del turismo comunitario. Se cree que es un turismo de baja calidad, barato, incómodo, que consiste en ir a ayudar a gente de bajos recursos. Desde los mismos emprendimientos muchas veces se refuerza esa mala imagen, al no contar con el conocimiento y las herramientas necesarias para contrarrestarla.

Muchas veces las experiencias no son lo que el cliente esperaba porque las expectativas del cliente son muy altas. En este caso, no se trata necesariamente de hacer cambios drásticos al producto, sino de gestionar mejor las expectativas del cliente, sobre todo con mercados muy exigentes como el francés y el estadounidense.

En particular, desde la estrategia de promoción y durante el proceso de ventas se debe comunicar a qué servicios tendrá acceso el turista en emprendimientos de turismo comunitario, para que sus expectativas sean realistas. Si desde el comienzo se le informa cuáles son las comodidades que puede esperar, el cliente va preparado y se enfoca desde su llegada en disfrutar los aspectos positivos de la experiencia: el contacto con la gente, su cultura y la naturaleza. La eventual falta de aire acondicionado o un televisor dejan de ser importantes.

Segundo, hace falta una visión más completa por parte de los emprendimientos de turismo comunitario, que se limitan a ofrecer sus servicios sin conectarlos con destinos icónicos dentro de su área de alcance. Por ejemplo comunidades muy cercanas a atractivos importantes podrían operar directamente o establecer alianzas comerciales para operar el destino completo, sobretodo si hay atractivos icónicos como Machu Picchu, las cataratas de Iguazú o el volcán Arenal.

En tercer lugar, la falta de un proceso eficiente de gestión de ventas y reservas limita la capacidad de comercialización de los emprendimientos comunitarios. El turismo comunitario es y tiene que ser una actividad complementaria para las comunidades, por lo que en general los emprendimientos no tienen personal a tiempo completo encargándose de las ventas y reservas. En un escenario ideal, debería existir una red a nivel nacional u organización sombrilla con una central de reservas y al menos un empleado a tiempo completo que gestione las reservas de todos los emprendimientos. Desafortunadamente esto no pasa mucho y en general son los mismos emprendimientos los que gestionan directamente sus reservas, lo cual ocasiona muchas veces demoras en los tiempos de respuesta y baja eficacia en el proceso, que se traduce en frustración por parte de los tour operadores, agencias de viajes o clientes directos.

A Humpback Whale showing its tail before disapearing in the ocean, Huasco coast Chile

Por último, muchas veces los proyectos de turismo comunitario son impulsados por organizaciones no gubernamentales que no tienen experiencia en turismo y por esto no toman en cuenta aspectos de mercadeo para crear productos turísticos. Entonces, por muy buenas intenciones que tengan, los proyectos fracasan porque se diseñan productos sin tener en cuenta lo que busca el mercado meta. Muchas veces la oferta está poco diversificada y todos los emprendimientos ofrecen productos similares.

Laura: Desde tu punto de vista, ¿qué es lo que el cliente está pidiendo para que el turismo comunitario pueda ser el propósito de viaje?

Felipe: El cliente no está pidiendo turismo comunitario, más bien esa palabra como decíamos antes evoca una mala imagen. Nosotros tratamos de usar otros términos para referirnos al turismo comunitario, para que el cliente pueda entender de qué se trata. Por ejemplo, turismo local, auténtico, cultural o remoto, que pueden ser más faciles de entender.

El turista lo que está buscando es contacto con la cultura local, la naturaleza, autenticidad, salirse de lo convencional, ir a lugares que tengan un atractivo particular y que no sean (aún) destinos de turismo masivo. En cuanto a practicidad, están buscando confianza, tener la seguridad de que lo que está reservando es gestionado por operadores serios, que tienen credenciales y que de verdad están haciendo turismo sostenible.

Laura: ¿Cómo se financian los proyectos de turismo comunitario?

Felipe: Durante buena parte de los 1990s y principios de los 2000s hubo un auge en cuanto a la creación de emprendimientos de turismo comunitario, impulsados por organismos multilaterales, lo que generó un volumen muy grande de emprendimientos y la mayoría de estos fracasó cuando se terminaron las fuentes de financiamiento porque nunca se hicieron autosostenibles. Hoy en día ya no hay tanto financiamiento disponible para este tipo de emprendimientos, lo que hace que los que están empezando lo vean realmente como una empresa, estén dispuestos a invertir recursos y puedan empoderarse para que sean realmente exitosos y no dependan de recursos externos. Paradójicamente que haya menos apoyo financiero contribuye a que los emprendimientos sean autosostenibles a largo plazo y no se acostumbren a recibir subsidios.

Cocora Valley, Coffee region, Colombia

Sin embargo, es necesario por un lado que el gobierno mejore el marco legal y cree facilidades de crédito a pequeños emprendimientos, y por otro, que los emprendimientos desarrollen habilidades para acceder a financiamiento convencional o de la economía social y solidaria. Muchos de los emprendimientos son rentables pero no pueden demostrárselo a un banco porque no tienen un plan de negocios o una contabilidad bien organizada.

Laura: Para concluir, ¿piensas que el turismo comunitario tiene futuro?

Felipe: Sí, definitivamente pienso que tiene futuro. A nivel global, hay muchas críticas a los proyectos de turismo comunitario, pero si se analiza con detenimiento, se trata de iniciativas con un enfoque top-down (desde arriba), es decir, gestionadas por organizaciones o entidades externas y no por las comunidades. En América Latina, la mayoría de los proyectos de turismo comunitario tienen un enfoque bottom-up (desde abajo), pues se trata de comunidades organizadas que lideran las iniciativas y se apoyan en organizaciones externas. El futuro de los emprendimientos de turismo comunitario está en crear redes y conectar con redes nacionales e internacionales que ya funcionan.

El turismo comunitario puede ser una poderosa herramienta de desarrollo local, de empoderamiento de las comunidades, cuando se hace desde abajo y las comunidades entienden el valor de su cultura y la importancia de preservar sus recursos naturales. Tiene un gran potencial para cambiar positivamente a las comunidades y al medio ambiente, diversificando sus ingresos y actividades productivas, aumentando la resiliencia, mejorando la autoestima de las comunidades y generando un sentimiento de orgullo de su cultura.

*Además de ser fundador de Sumak Travel, Felipe está actualmente realizando un doctorado en la Universidad para la Paz en Costa Rica, donde investiga cómo las comunidades rurales acceden a financiamiento para crear y hacer crecer sus empresas de turismo comunitario en Costa Rica.

Algunos ejemplos de iniciativas de turismo comunitario que ofrece Sumak Travel:

Turismo rural en Mexico

Turismo indigena en Ecuador

Turismo campesino en Chile

Ecoturismo en Guatemala

Turismo rural en Costa Rica

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Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano

Rutopía, empresa que promueve el turismo de manera sustentable y justo para comunidades indígenas en México fue seleccionada para competir en la final del Hult Prize 2019.

“Aplicaron 20 mil empresas de todo el mundo y ahora quedan seis y somos la primera empresa latinoamericana que va a la final en las Naciones Unidas desde el 2017, donde participó un grupo del Tec de Guadalajara», explicó Emiliano Iturriaga fundador de Rutopía.

Más allá de obtener el primer lugar y el premio en efectivo, tanto Emilio como los demás integrantes de Rutopía, Sebastián Muñoz, Diego Espinoza y Leslie Pérez, buscan que esta plataforma sea dada a conocer en todo el mundo para promover el turismo responsable.

“Aunque siempre fue nuestro sueño, no creímos llegar tan lejos en tan poco tiempo y es muy importante para nosotros que, independientemente del premio, es darle visibilidad al proyecto y que la gente sepa de otro tipo de turismo.

“Un turismo más justo y sustentable y si realmente se dan cuenta de este tipo de proyecto el impacto positivo que tendrá es gigantesco. Estamos emocionados de hacer crecer la empresa”, agregó Emiliano.

Para apoyar a Rutopía puedes ingresar AQUÍ y realizar donaciones a partir de 20 pesos mexicanos y seguir las redes sociales de esta empresa en Facebook Instagram.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Tecnológico de Monterey: Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano”.

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Comunidad rural busca su lugar en el Valle sagrado de los Incas

En uno de los lugares más turísticos del Perú, la Comunidad Media Luna trabaja por brillar en un cielo donde la estrella de Machu Pichu encandila a propios y extraños. Funcionarios públicos, agencias de viajes y cadenas hoteleras llegan a Cusco desde diferentes lugares del mundo para poner en marcha sus negocios. La mayoría solo buscan su propio beneficio económico, sin importarles demasiado la vida de las comunidades locales.  En este universo donde los intereses económicos flotan en  guerra, pequeñas comunidades trabajan desde abajo con la ilusión de una vida más digna.

La región de Cusco es una de las más visitadas del país. Sin dudas la maravillosa ciudad Inca Machu Pichu es su principal atractivo. Pero no el único. La ciudad de Cusco es un atractivo en sí mismo, así como la Montaña de colores y otras ruinas como Coricancha y Sacsayhuaman son las más vendidas. Pero vivir la ciudad ancestral y sus alrededores de una forma menos convencional no es muy fácil de encontrar. Es necesario investigar bastante para poder realizar alguna excursión o tour que permita conectar al visitante de manera directa con alguna comunidad y sus costumbres.

También es difícil para las comunidades que han decidido apostar por el turismo como actividad complementaria, ingresar a ese mercado tan saturado de agencias y grupos empresariales que invierten tiempo y dinero para llevarse su tajada.

Justamente en esa tarea está la Asociación de la Comunidad Media Luna, ubicada a 7km de Urubamba y a 65km de Cusco, en el corazón del Valle Sagrado de los Incas y en el camino hacia Machu Pichu. La comunidad se compone por 150 familias, pero quienes lideran el proyecto de turismo son 6 personas.

Carmen, encargada del taller de elaboración de Chicha.

Media Luna – Turismo Rural ofrece dos caminatas, una a las Salineras de Maras y otra a la ruina ocho balcones, ambas guiadas por Don Tiburcio. “El tío”, como lo conocen en la comunidad, trabaja desde hace 40 años en las salineras. Pero allí el trabajo es muy duro, exige un esfuerzo físico demasiado grande para cualquier adulto mayor. Por esto mismo, Don Tiburcio está intentando dedicarse solo a guiar y dejar de a poco el duro trabajo en las salineras. Donde además la empresa administradora le paga muy poco por su tarea de mantenimiento de los pozos y extracción de sal.

Además, la Asociación Media Luna Turismo Rural, ofrece cuatro talleres: Elaboración de Chicha, bebida ancestral de los Incas, (guiado por Carmen), taller de tejidos artesanales (guiado por Mercedes), taller de plantas medicinales (guiado por Justina) y criadero de cuyes (guiado por Gertrudis). La fuerte presencia de mujeres en las actividades turísticas demuestra la importancia que puede llegar a tener el turismo comunitario en la construcción de una sociedad más equitativa.

Así como los proyectos comunitarios deben esforzarse por capacitarse y encontrar la mejor estrategia para entrar en este tipo de mercados, es sumamente necesario que los/as viajeros/as de todo el mundo tomen conciencia de la importancia que tiene invertir tiempo en buscar este tipo de emprendimientos que generan un beneficio directo para las comunidades locales.

La visita a Cusco, el Valle Sagrado y por supuesto a Machu Pichu, alcanzará otra altura, se experimentará otra atmósfera, si nos esforzamos por conocer las estrellas más pequeñas, que en realidad, son las que desde el principio de los tiempos, y sin que se las pueda ver, le dan vida a esa que más brilla.

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De México a Camboya: la propuesta ecoturística de Kowabunga Ecoproject

Cuando, en un primer viaje a México, hace más de diez años, un biólogo que trabajaba en la conservación de tortugas marinas en un campamento tortuguero de la costa de Jalisco, me dijo que me planteara trabajar con tortugas marinas en el futuro, lo vi tan interesante como inalcanzable. Sin embargo, el germen de esa idea quedó en barbecho, y cuando años más tarde me tocó el turno de decidir en qué centrar mi proyecto final de carrera, la idea rebrotó, y moviendo los hilos adecuados terminé trabajando seis meses en la costa de Oaxaca, en el seno de la Universidad del Mar, dentro de una comunidad indígena zapoteca llamada “La Ventanilla”.

La suma de tantas vivencias me llevó a presentar un trabajo muy cuidado que se llevó al bolsillo una Matrícula de Honor, y que pasó a ser la masa madre de lo que posteriormente se convirtió en Kowabunga: del papel a la realidad.

Kowabunga Ecoproject es una asociación ecoturística española, fundada en 2013 en Madrid, que trabaja en la conservación de tortugas marinas en México, y de elefantes asiáticos en Camboya.

Nuestra filosofía es la de promover el desarrollo socioeconómico de las comunidades locales a través de la conservación de especies en peligro de extinción. Así, viajamos a estos dos países con personas que deciden hacer de sus vacaciones una experiencia diferente, realizamos trabajos comunitarios, intercambiamos cultura, tradiciones, y nos sentimos partícipes de un modelo sostenible que es un ejemplo a nivel mundial.

En el caso de México, comunidades muy pequeñas, de apenas 25 familias, que viven inmersas en un manglar, en algún punto de la costa del Pacífico, decidieron que la sostenibilidad era el camino. Por ello abandonaron, hace años, las prácticas de caza ilegal de tortugas marinas, y comenzaron a trabajar en su protección. Y no ha sido un camino fácil, ya que la exigencia de llenar la nevera complica el tener una visión a largo plazo. Sin embargo, estas comunidades persistieron. Y hoy en día viven del ecoturismo, con los múltiples beneficios que subyacen de esta actividad: se empodera a las comunidades, los beneficios se reparten entre todos los habitantes, los viajeros duermen en hoteles locales, realizan las actividades acompañados de guías locales, y los animales en peligro de extinción tienen asegurados unos cómplices que van a hacer lo imposible por salvaguardar su especie.

El equipo de guías del Centro Ecoturístico La Escobilla

En nuestro viaje proponemos una experiencia de dos semanas: una primera semana en un campamento tortuguero, en el caso de México, y en un santuario de elefantes, en el caso de Camboya, y una segunda semana en la que se realiza un recorrido ecoturístico por puntos del país que conocemos y que consideramos de interés. Un interés que se sale de las rutas turísticas habituales, para hacer de la experiencia algo inmersivo y respetuoso tanto con las costumbres locales como con la naturaleza.

En los cinco veranos que llevamos realizando esta experiencia, en Kowabunga Ecoproject hemos aprendido mucho, hemos “desidealizado” algunos conceptos, aterrizado otros, perfeccionado otros tantos. Y la recompensa de esta actividad, al margen de las tan importantes comentadas y conocidas, radica en una emoción personal: la de redescubrir la fascinación en las caras de tus viajeros cuando ven por primera vez un atardecer en el manglar, o se acuestan en la arena a esperar en silencio el proceso de desove de una tortuga marina.

Existen indicios, y nosotros hemos podido ser testigos privilegiados de ello, de que el turismo responsable es una herramienta emergente y muy poderosa. Nos encontramos en un momento en el que muchas comunidades y áreas potencialmente turísticas tienen que elegir un camino: un turismo convencional cuyos resultados ya se conocen, o bien un turismo sostenible, con beneficios más a largo plazo, pero que indudablemente empodera a las comunidades, entre otras condiciones.

El ecoturismo representa un apoyo hacia grupos de gente que han decidido tomar el camino alternativo. El Estado de Oaxaca, en México, o la jungla de Chi Path en Camboya, son escenarios privilegiados para probar ese tipo de desarrollo.

Y en eso trabajamos.

Día a día.

Paso a paso.


Autora: Clara Cordón Trujillo, co-fundadora de Kowabunga Ecoproject.

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Turismo y proceso de paz en Colombia: Entrevista a Natalia Naranjo

Natalia Naranjo
En nuestro paso por Colombia, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Natalia Naranjo, experta en desarrollo turístico y apasionada del turismo sostenible, quien nos compartió su opinión sobre el creciente rol del turismo en el proceso de paz que vive el país.

Laura: ¿Cómo ves el desarrollo del turismo en Colombia desde que se firmó el acuerdo para la terminación definitiva del conflicto con las FARC en 2016?

Natalia: Colombia está en la mente de muchos a nivel mundial debido a la firma del acuerdo de paz con la mayor guerrilla colombiana; el turismo ha crecido de manera constante y los visitantes tanto nacionales como internacionales hoy llegan a lugares que antes no llegaban.

Laura: El gobierno colombiano tiene un programa de Turismo, Paz y Convivencia. Podrías contarnos de qué se trata y cómo lo están implementando?

Natalia: Este programa integra al sector turístico de algunas regiones clave de Colombia como Meta, Putumayo, Magdalena, el Camino a Teyuna, el Urabá y el Darién, Cauca, Caquetá y Bolívar. Todas éstas son regiones golpeadas por el conflicto que han identificado el turismo como una opción productiva para las comunidades. A través de un comité con representación de las entidades públicas nacionales y regionales, y representantes del sector –empresariales y comunitarios-, se identifican prioridades y acciones para la coordinación y articulación del sector, con énfasis en la colaboración y participación local.

Laura: Una de las iniciativas de COMUNITUR, El Carlos, Centro Ecoturístico y Arqueológico en la región de Urabá, justamente se relaciona con la contribución del turismo al proceso de paz . Cómo surgió el proyecto y quiénes lo llevan adelante?

Natalia: Algunos líderes de la comunidad tuvieron la inquietud del turismo desde años atrás, paralelamente al desarrollo de diversos proyectos gubernamentales, como fue el Programa Guardabosques, que buscaba integrar a la población en proyectos productivos como alternativa a las actividades ilegales. A través de este programa recibían un subsidio para la inversión en un proyecto productivo. Debido a que algunos habitantes de la vereda de El Carlos estaban relacionados con actividades ilegales, recibieron este subsidio y lo invirtieron en la compra de tierra para el centro ecoturístico y arqueológico.

Posteriormente, Naciones Unidas contra la Droga y el Delito con el Programa Guardagolfo, apoyado también por el Gobierno Nacional, inician el acompañamiento a esta inversión, para la construcción de lo que es hoy el Centro Ecoturístico y Arqueológico El Carlos, administrado a través de la Cooperativa de Trabajo Asociado COOTUCAR de la vereda El Carlos. La cooperativa está constituida por los líderes de la iniciativa y sus familias, rondando aproximadamente unas 20 personas de la comunidad que siguen trabajando por el fortalecimiento del tejido social dejando atrás las actividades ilícitas, retomando su vida familiar y de comunidad.

Laura: ¿Qué resultados generó el proyecto para la comunidad de El Carlos?

Laura: ¿Qué apoyo brinda COMUNITUR a las iniciativas que, al igual que El Carlos, son parte de la red?

Natalia: De acuerdo a las necesidades e intereses, se les apoya principalmente en promoción, apoyo en la gestión y asistencia técnica. Con la Asociación Comunitaria Yarumo Blanco en el Santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya, hemos adelantado el proceso de aplicación a la competencia “Top 100 Sustainable Destinations” de Green Destinations. Hemos realizado el Festival de Sabores, Sonidos y Saberes para la dinamización de la economía local en Pijao y El Carlos.

Además articulamos iniciativas de asistencia técnica como CESO-SACO Canadá y recientemente hemos iniciado un proceso con CERES Ecotur de España, relacionado con un tema de calidad, turismo y producción agroecológica que queremos implementar con algunas iniciativas de COMUNITUR y en Colombia en general.

Laura: Visitamos recientemente la Sierra Nevada de Santa Marta donde los campesinos que antes cultivaban marihuana y coca en esta región conflictiva, hoy organizan circuitos para visitar la región y compartir su historia con los visitantes. ¿Conoces otros ejemplos en Colombia donde los efectos positivos del turismo en este aspecto se estén sintiendo?

Ciudad Perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Natalia: La iniciativa de la Sierra Nevada de Santa Marta es una iniciativa que nace casi al mismo tiempo que la del Urabá y el Darién; allí también Naciones Unidas contra la Droga y el Delito apoyó a las comunidades para su proyecto productivo, entre los cuales también estaba el turismo. Las características de este proceso fueron diferentes a las del Urabá; sin embargo, valdría la pena profundizar en las razones y factores de éxito de estas dos, así como sus diferencias y dificultades para aprender de éstas.

Yo creo que hoy en día apenas se están viendo los resultados de otras iniciativas recientes; ésto además es debido a que el turismo empieza a ser una alternativa real para muchos destinos emergentes. Se ha incrementado el número de prestadores de servicios turísticos y las iniciativas ligadas al turismo y al desarrollo; se ha fortalecido el turismo comunitario y las alianzas público-privadas.

Laura: Resumiendo, ¿cuáles identificas cómo los principales desafíos para lograr un desarrollo turístico sostenible en Colombia?

Natalia: Aún falta mucho por hacer, pero creo que el turismo representa una oportunidad para muchos en Colombia, con grandes retos en la articulación público-privada y la integración de las zonas rurales a los flujos turísticos de manera responsable y sostenible. No existen políticas públicas serias y estructuradas para la implementación de buenas prácticas relacionadas con la sostenibilidad, y en muchos casos hay poca presencia del Estado. Éste puede ser un punto débil de partida para el desarrollo de un turismo respetuoso, inclusivo, sostenible que beneficie a todos sin saturar los recursos que ya son limitados.

*Natalia Naranjo es representante para Colombia de la organización de asistencia técnica canadiense CESO-SACO, representante del Consejo Global de Turismo Sostenible para Colombia y Ecuador y líder de la Red COMUNITUR (Comunidad de Turismo para el Desarrollo).

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