El poder del turismo comunitario

La última sesión de Retravel Live organizada por el operador turístico G Adventures se centró en el potencial del turismo comunitario para empoderar a las comunidades locales, reflexionando sobre el papel clave que los viajeros y la industria de viajes pueden desempeñar para apoyarlas, aún más en los tiempos de pandemia.

El poder del turismo comunitario fue el título de la quinta edición de Retravel Live, organizada por el fundador de G Adventures, Bruce Poon Tip. En esta serie de sesiones online que empezó a finales de 2020, expertos de turismo responsable se reúnen en torno a un tema específico para reflexionar sobre ideas y sugerencias para que el turismo reinicie de manera significativa, después de la drástica interrupción del sector a causa de la pandemia. 

Uno de los principales objetivos de la serie de encuentros es destacar el papel clave que juegan los viajeros a la hora de elegir dónde y cómo pasar sus próximas vacaciones, para que no solo tengan una experiencia que les cambie la vida, sino que también beneficien y empoderen a las comunidades que visitan. 

La última edición de Retravel Live dió la bienvenida a expertos para discutir el significado del turismo comunitario, su importancia para las comunidades locales y las implicaciones para este tipo de turismo en tiempos de pandemia. El panel estuvo formado por Audrey Scott, cofundadora de Uncornered Market, Judy Kepher Gona, directora de Sustainable Travel & Tourism Agenda, Jamie Sweeting, presidente de Planeterra y tuvo a Bruce Poon Tip como moderador.

Poniendo a las comunidades al centro

La conversación se inició en torno al significado del turismo comunitario, ya que puede tener diversas interpretaciones. Los panelistas coincidieron en que tiene que ser un tipo de turismo que sea desarrollado por las propias comunidades, poniendo en el centro sus necesidades y aspiraciones.

Para Jamie, las comunidades pueden ser geográficas, pero también comunidades centradas en un tema específico, por ejemplo, a través de organizaciones que se esfuerzan por empoderar a jóvenes o migrantes. Coincidiendo con Jamie, Audrey agregó que el modelo de empresa social está muy en línea con el turismo comunitario, ya que estas organizaciones generan no solo beneficios económicos para las comunidades locales, sino también impactos sociales, culturales y ambientales positivos.

El turismo comunitario es «turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad»

Judy Kepher Gona
Foto: Echoes of the Journey

Según Judy, a las comunidades se les dió un rol pasivo en la industria del turismo durante mucho tiempo, con itinerarios enfocados en mostrar el paisaje, la naturaleza, siendo las comunidades consideradas como un atractivo más. Sin embargo, según la experta de Kenia, esto ha cambiado y las comunidades comienzan a ser vistas como co-creadoras de experiencias turísticas, trabajando junto a los operadores turísticos y en igualdad de condiciones.

En las propias palabras de Judy, el turismo comunitario es «turismo realizado por la comunidad o con la comunidad (mediante la asociación con empresas de viajes) para el beneficio de la comunidad». Para que estos beneficios se sientan realmente, es necesario que se tomen en cuenta los intereses de todos los miembros de la comunidad al desarrollar turismo, además de tener en cuenta que la actividad turística debe ser un complemento y no un sustituto de los medios de vida tradicionales.

Responsabilidad de los viajeros

Este es un aspecto importante ya que los viajeros tienen la posibilidad de “votar con su billetera”, lo que significa que tienen la oportunidad de decidir dónde invertir su dinero para sus vacaciones, influyendo de esta manera en el tipo de experiencias turísticas que ofrecen las empresas de viajes. En este sentido, para los expertos, el turismo comunitario es una forma de redistribución de la riqueza, pero además de los beneficios económicos, es igualmente importante destacar que los viajeros tienen experiencias mucho más significativas al conectarse estrechamente con las comunidades locales.

De hecho, la conexión con las personas y el intercambio cultural es la razón más importante para visitar comunidades. Citando la opinión de Judy una vez más, «la gente viaja para conocer gente, no para ver cosas y el turismo comunitario proporciona esa experiencia de manera mucho más cercana». Es un intercambio recíproco en el que la comunidad se enorgullece de compartir su cultura y tradiciones, mientras que los viajeros tienen una rica experiencia de aprendizaje y, a su vez, comparten con la comunidad sus propias costumbres.

Otro concepto poderoso es la filantropía del viajero, mediante el cual los turistas tienen la oportunidad de apoyar con donaciones a las comunidades que les importan. Aquí Judy destacó la diferencia entre caridad y compasión– Esta última involucra un compromiso a largo plazo entre el viajero y la comunidad como resultado de la relación que se crea entre ellos, y este es justamente el aspecto transformador del turismo comunitario.

Turismo comunitario
Foto: Echoes of the Journey

De la sobre demanda a la sub demanda turística para comunidades rurales

Tras el confinamiento producto de las estrictas medidas para combatir el Covid-19 a principios de 2020, comunidades rurales y remotas que alguna vez estuvieron lejos de los destinos turísticos populares, recibieron una abrumadora cantidad de visitantes el verano pasado, que intentaban escapar de las ciudades, en busca de espacios abiertos. Desafortunadamente, muchos de estos turistas no supieron comportarse correctamente en estos lugares, dejando basura, ruido y causando congestión en estos sitios.

Los expertos coincidieron en que las comunidades deben educar a los viajeros sobre cómo respetar los lugares que visitan, pero las empresas de viajes tienen un papel que desempeñar al respecto, así como la responsabilidad hacia las comunidades de asegurarse de que estén dispuestas a recibir viajeros nuevamente.

Muchas comunidades están aisladas y carecen de instalaciones sanitarias adecuadas, por lo que la cuestión de la ética de los viajes no debe darse por sentada. Las empresas de viajes deben proporcionar a las comunidades información precisa sobre los riesgos asociados con la apertura de sus puertas a los viajeros y, en última instancia, son las comunidades quienes deben decidir si recibir turistas o no. En cuanto a los socios de Planeterra, Jamie explicó que la gran mayoría de ellos está ansiosa por recibir viajeros nuevamente, a pesar de que el año pasado aprovecharon la oportunidad para diversificar sus fuentes de ingresos, tratando de depender menos del turismo. En este sentido, Planeterra contribuyó durante 2020 más de Usd 100.000 en donaciones de emergencia a sus socios, así como recursos de formación online para ayudarles a gestionar la crisis y adaptarse al nuevo contexto.

Foto: Planeterra

Visión para los próximos 5 años de turismo comunitario

Concluyendo la animada discusión, los panelistas expresaron sus propias opiniones y aspiraciones sobre el futuro del turismo comunitario. Para Jamie, dentro de 5 años, las empresas de viajes habrán integrado experiencias de turismo comunitario en su oferta de viajes y los viajeros demandarán este tipo de experiencias.

Por su parte, Audrey confía en que el turismo comunitario se convertirá en la norma y no en la excepción, y coincide con Jamie en que los viajeros demandarán estas experiencias que se integrarán cada vez más en los itinerarios de las operadores turísticos.

Finalmente, Judy sostiene que veremos alianzas más activas entre las comunidades y las empresas de viajes, y las comunidades serán percibidas como co-creadoras de la experiencia turística.

Para ver la sesión completa de Retravel Live (en inglés), los invitamos a visitar el siguiente enlace.

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La Comunidad MED de Turismo Sostenible: una plataforma de cooperación en el Mediterráneo

La Comunidad MED de Turismo Sostenible se creó en 2016 y agrupa 24 proyectos sobre turismo sostenible financiados por el programa europeo Interreg MED, en temáticas como la reducción de impactos negativos del turismo o la  diversificación de la oferta turística de sol y playa, característica del Mediterráneo.

En la edición otoño del #TravindyFest, conversamos con Josep Rodríguez, Coordinador de la Comunidad y Responsable de Relaciones Internacionales de la Oficina Técnica de Turismo de la Diputación de Barcelona, quien nos contó más sobre los objetivos y actividades de la Comunidad, así como su relevancia actual de cara a la nueva programación “Next Generation EU 2021-2027”.

Laura Gasparini: ¿Para quienes no están familiarizados con el programa Interreg MED, cuéntanos brevemente de qué se trata?

Josep Rodríguez: El programa Interreg MED se encarga de promover la cooperación interregional, de aquí viene su nombre. No es sólo una cooperación entre los gobiernos regionales, sino también con otras administraciones públicas como las locales y las nacionales y otros agentes implicados en una temática concreta. El programa Interreg MED promueve esta cooperación entre todas las regiones de la ribera norte del Mediterráneo, es decir las regiones costeras de los 12 países del sur de Europa, desde Portugal hasta Chipre, en distintos ámbitos temáticos, siendo uno de ellos el Turismo Sostenible. Esto es lógico, ya que el Mediterráneo es el destino turístico más importante a nivel mundial, con todos sus beneficios y sus retos. De hecho, el eje del turismo sostenible es el más importante dentro del programa Interreg MED.

Laura Gasparini: Dentro del Programa Interreg MED, ¿Cómo surgió la comunidad MED y cuáles son sus objetivos?

Josep Rodríguez: Este es un concepto bastante innovador dentro de la arquitectura de los programas europeos. En el caso de Interreg MED, existían diversos proyectos trabajando en el mismo ámbito temático, pero cada uno trabajaba por su cuenta y producían una serie de resultados que, al terminar el proyecto, quedaban disponibles solamente para los socios de esos proyectos. Lo que se propuso para el nuevo periodo de programación (2014-2020) fue que existieran proyectos “paraguas”, que coordinasen aquellos proyectos que están trabajando en una misma temática, ayudándolos a generar sinergias entre ellos, a comunicar mejor y sobre todo a transferir y capitalizar sus resultados. Es decir, que los resultados no se queden sólo en los territorios de los proyectos, sino que se transfieran hacia otros destinos y que puedan tener una cierta continuidad en el tiempo.

Esta es la idea de la comunidad MED, formada por 24 proyectos que están trabajando en temas de turismo sostenible en el Mediterráneo.  Al ser parte de la programación europea, la Comunidad sigue los mismos ritmos, es decir periodos de siete años. Nosotros empezamos en el 2016 y acabaremos en el 2022.

Laura Gasparini: ¿Cuáles son las temáticas que cubren los distintos proyectos que conforman la comunidad?

Josep Rodríguez: Yo siempre hago una distinción en 3 grandes grupos de proyectos que forman parte de la Comunidad.

Uno de estos grupos de proyectos busca generar alternativas al turismo de sol y playa, característico del Mediterráneo y que genera una fuerte estacionalidad. Hay varios proyectos que intentan diversificar la oferta turística, por ejemplo, a través del ciclo turismo en la ruta EuroVelo 8, que va desde Cádiz hasta Atenas, o desarrollando el ecoturismo en áreas naturales protegidas. Otros abordan el turismo de pesca, una modalidad de turismo poco desarrollada, y otros buscan valorizar el patrimonio subacuático o el patrimonio culinario de los destinos. Es decir, tratan de identificar cuáles son los recursos endógenos del Mediterráneo y a partir de esos recursos generar una nueva oferta turística. Estos proyectos intentan favorecer no sólo la diversificación de la oferta, sino también la desconcentración de los flujos turísticos, intentando redirigirlos de la costa o los clásicos destinos urbanos hacia el interior de las respectivas regiones.

Un segundo grupo de proyectos está desarrollando metodologías para gestionar los impactos del turismo, por ejemplo, un proyecto trabaja en la gestión de residuos en islas o bien, en cómo mejorar la gestión hídrica en destinos turísticos. Finalmente, tenemos un tercer grupo que trabajan en herramientas de gobernanza y de medición de la sostenibilidad, no sólo de recopilación de datos sino cómo utilizar esos datos para la gestión y la toma de decisiones.

Laura Gasparini: ¿Cuál es la relevancia actual de los proyectos en la era del Covid-19? ¿Las soluciones propuestas siguen siendo válidas?

Josep Rodríguez: Nosotros lo vemos desde una doble perspectiva. Por su supuesto, somos conscientes del drama económico y social que están viviendo los destinos, y en ese sentido observamos las medidas de rescate del sector que se están tomando. Sin embargo, desde el punto de vista de la comunidad MED lo vemos como una oportunidad, porque analizando las tendencias de este verano, vemos como los turistas han preferido destinos poco masificados, zonas rurales y áreas naturales, buscando la distancia física. Hemos visto también como ha aumentado el uso de Big data para monitorear el sentimiento de las personas en cuanto a la recuperación y su nivel de confianza.

Con lo cual vemos que, aunque la mayoría de las herramientas de la Comunidad han sido diseñadas en un contexto pre Covid-19, son aplicables a esta nueva realidad. Nuestro interés es que estas herramientas sean transferidas a las políticas públicas y puedan ser aplicadas a la gestión diaria de los destinos.

Para saber más sobre las actividades de la Comunidad MED de Turismo Sostenible puedes visitar su sitio web, Linked In y Twitter. El Lunes 14 de Diciembre a las 10.00 (hora España) se realizará un seminario online (en inglés) con el tema “Tourism in NextGenerationEU and Interreg Programme 2021-27”.  

Mira la entrevista completa y todas las demás del Travindy Fest en nuestro perfil de Instagram

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El nuevo portal de aprendizaje online de Planeterra en respuesta a la crisis del Covid-19

Planeterra es una organización sin fines de lucro establecida en 2003 por el fundador de G-Adventures, Bruce Poon Tip, comprometida a transformar los viajes en una fuente de impacto, ayudando a las comunidades locales a obtener ingresos del turismo. Con 85 proyectos en 51 países de todo el mundo, el modelo de impacto de Planeterra consiste principalmente en conectar las organizaciones locales y empresas sociales a una base de viajeros internacionales, asegurando así que los emprendimientos sean sostenibles por sí mismos y no requieran siempre de asistencia.

Este enfoque basado en el mercado ha funcionado muy bien, beneficiando a más de 65,000 personas en todo el mundo, hasta que la pandemia del Covid-19 detuvo el turismo internacional. Esta crisis motivó a la fundación a buscar nuevas formas de continuar apoyando a sus socios, así como capitalizar la experiencia adquirida a lo largo de sus 17 años de trabajo en turismo comunitario.

Primeras acciones frente el Covid-19

Una de sus primeras acciones fue lanzar la campaña de recaudación de fondos de emergencia Turn Travel into Impact from Home a fines de marzo, para apoyar a aquellos proyectos con dificultad para satisfacer necesidades básicas como el acceso a alimentos y medicamentos esenciales. La campaña fue un gran éxito al alcanzar su objetivo inicial de $50,000 dólares canadienses, que se distribuyeron a través de 19 pequeñas donaciones a los proyectos que más lo necesitaban.

Al mismo tiempo, Planeterra envió una encuesta de evaluación de necesidades. Solicitó a los 85 proyectos que describieran los desafíos que enfrentaban debido a la crisis del Covid-19. Parte de esta encuesta también preguntaba a las organizaciones qué tipo de asistencia necesitaban en términos de entrenamiento y capacitación. Esto proporcionó información útil que se incorporó al programa de fortalecimiento de capacidades en el que Planeterra ya estaba trabajando y fue un incentivo adicional para lanzarlo lo antes posible.

«Vimos, a través de las respuestas a nuestra encuesta de evaluación de necesidades, que nuestros socios realmente querían apoyo en la planificación empresarial«, explica la gerente de programa de Planeterra, Rhea Simms, quien dirigió el proyecto del portal de aprendizaje online (Planeterra Learning Hub en inglés). «En un momento sin visitantes, todos estaban pensando en cómo poder diversificar sus negocios, perfeccionar sus experiencias actuales y tal vez preparar nuevas para cuando regresen los viajeros».

Portal de capacitación online

Con la ayuda del equipo de Planeterra basado en Toronto y sus especialistas en desarrollo comunitario que trabajan regionalmente para apoyar los proyectos alrededor del mundo, el portal de aprendizaje online se creó en torno a una serie de módulos de capacitación. El propósito del sitio es permitir que los socios de Planeterra mejoren sus experiencias turísticas, exploren nuevas fuentes de ingresos potenciales, promocionen mejor sus organizaciones y perfeccionen su gestión de recursos financieros y humanos, todo lo cual les permitirá escalar su impacto en el futuro. Por supuesto, se da un gran énfasis a la adopción de medidas de seguridad e higiene, asegurándose de que los proyectos adhieran a los nuevos protocolos de seguridad para estar listos para recibir a los turistas cuando la actividad comience nuevamente.

El lanzamiento de Planeterra Learning Hub fue el 25 de junio con la participación de 38 socios del proyecto en un webinar online. El sitio es de acceso privado para todos los proyectos de Planeterra y cuenta con 30 temas diferentes y cerca de 50 formularios, plantillas y videos, para que sea una herramienta realmente práctica y lista para usar. Vale la pena destacar que los recursos están disponibles en inglés y también en español, ya que es el segundo idioma más hablado entre los socios de Planeterra.

El plan para las próximas semanas es continuar organizando webinars para profundizar en los temas incluidos en el portal de aprendizaje online, comenzando por aquellos que han sido elegidos por los socios como prioritarios para reiniciar las actividades. «Nuestro equipo global hará un seguimiento de los proyectos para asegurarse de que aprovechen al máximo los recursos disponibles en el portal online«, dice Simms. «Garantizará que nuestros socios vuelvan aún más fuertes cuando los viajes comiencen de nuevo, y los hará más resilientes en el futuro».

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El potencial de los caminos para regenerar la Italia rural

En el reciente reporte “Pequeños pueblos y Caminos de Italia”, publicado por la Fundación Symbola se identificaron 44 itinerarios a pie en toda la península y sus islas, cubriendo un total de 15400 kilómetros. La mayor parte de estos itinerarios unen pequeños pueblos, dando la posibilidad a partir del turismo de activar distintos servicios en los territorios que se visitan. Si tenemos en cuenta que los pueblos con menos de 5000 habitantes constituyen casi el 70% del total de localidades italianas y albergan el 16.5% de la población total del país, el potencial para generar un impacto positivo gracias a nuevos caminos es muy importante.

En la edición 2020 del Festival ITACA de Turismo Responsable varios eventos estuvieron dedicados a este tema y uno de ellos, “Camminatori di tutta Italia: Unitevi” contó con la participación de asociaciones que gestionan distintos caminos, donde explicaron las características de estos itinerarios y resaltaron el valor que generan en los territorios que atraviesan.

En primer lugar, para ser denominado camino, los senderos deben contar con algunas características especiales como, por ejemplo: durar al menos 4 días, tener un mapa diseñado con paradas establecidas y una distancia de unos 20 km aproximadamente entre cada parada. Algo muy importante es que deben seguir un tema que haga de eje conector entre todos los distintos atractivos que se visitan, pudiendo ser este eje religioso, histórico, ambiental o una combinación, como es el caso de varios itinerarios.

El efecto multiplicador que generan en los territorios que atraviesan es muy importante, ya que para recibir a los visitantes se activan desde nuevos alojamientos, servicios de restauración y excursiones, hasta la actividad agrícola para proveer los ingredientes de la cocina a kilómetro cero.

La Toscana - Italia rural
Itinerarios por la Italia rural

Principales rutas

Entre los caminos más conocidos, se presentó la Via Francigena, importante ruta de peregrinación que inicia en Canterbury (Inglaterra) y termina en la ciudad eterna de Roma. Este es el camino más recorrido de Italia y es reconocido dentro de los itinerarios culturales europeos. Sus distintas etapas son gestionadas por diferentes asociaciones que se encargan de realizar el mantenimiento, la promoción, así como proveer información sobre el recorrido y los servicios a los visitantes. Existe a su vez la Asociación Europea de las Vías Francígenas (AEVF) que actúa en calidad de sujeto autorizado oficialmente por el Consejo de Europa.

Otro camino presentado fue la Via de la Lana y de la Seda, que une las ciudades de Bologna (Emilia Romagna) y Prato (Toscana), llamada así porque en la edad media unía el comercio entre ambas ciudades que se especializaban respectivamente en la producción de la seda y la lana. Este camino se diseñó como alternativa a la Via degli Dei, que conecta Bologna con Florencia y que en los últimos años se volvió muy popular. A pesar de tener un recorrido similar estas rutas no compiten entre sí y se complementan, generando a su vez nuevas oportunidades para distintos pueblos y brindando diferentes estímulos para los viajeros. La vía se inauguró en 2018 y se firmó un acuerdo de colaboración con la agencia de promoción turística de Bologna con lo cual recibe bastante atención de los medios de comunicación.

Nuevos caminos y retos a superar

No faltó la experiencia de nuevos caminos que se crearon recientemente gracias a la iniciativa de emprendedores. Es el caso de Lombardía, con el Camino de Carlo Magno y la Via Valeriana, dos senderos basados en distintas leyendas sobre sus orígenes, que recorren 240 kilómetros y que en su primer año de operación (2019) recibieron 1000 visitantes, principalmente mujeres. Estos senderos atraviesan pequeños pueblos que sufren del fenómeno de despoblación, con lo cual las oportunidades que puedan generar pueden ser fundamentales para ayudar a revertir esta tendencia presente en toda Italia.

Una problemática común a todos los caminos es la actividad principalmente ad honorem de todas las asociaciones o emprendedores que se embarcan en la creación y mantenimiento de los caminos. Teniendo en cuenta los numerosos beneficios que genera, tanto económicos como socio-culturales, este tipo de turismo debería recibir más inversión de parte de las instituciones. Sin embargo, un aspecto destacado por los participantes es que los senderos que funcionan bien en Italia, nacieron a nivel local, por iniciativa de actores del territorio que se pusieron en red para llevar adelante el proyecto. Este es el caso del Camino de San Benedetto, recorrido de 300 kilómetros y 16 paradas, con un eje religioso, en el que se visitan los lugares más significativos de la vida de San Benedetto de Norcia, combinando la belleza de los paisajes naturales y culturales de las regiones de Umbria y Lazio.

Finalmente, el Cammino nelle Terre Mutate (camino por las tierras transformadas) atraviesa localidades del centro de Italia que fueron afectadas por el terremoto del 2016, permitiendo conocer las historias de resistencia de las personas que habitan este territorio. El sendero se extiende por más de 250 kilómetros desde Fabriano a L’Aquila, atravesando 4 regiones (Marche, Umbria, Lazio y Abruzzo).

La Toscana - Italia rural
Turismo lento en Italia

Las oportunidades detrás de los caminos

El modelo de turismo lento que proponen estos caminos permite vivir experiencias transformadoras a los viajeros. También, contribuye a dar una segunda oportunidad para muchos territorios olvidados del país, valorizando su patrimonio natural y cultural y conectando las distintas vocaciones de cada pueblo.

La búsqueda de reconexión con la naturaleza motivada por la crisis de la pandemia puede ser la ocasión ideal para que estos itinerarios sean conocidos por muchos más visitantes. De todas formas, será necesario más apoyo de las instituciones para que éste no sea sólo un efecto de la actual coyuntura, sino una verdadera estrategia de regeneración para la Italia rural.

Todos los eventos de la edición 2020 del Festival IT.A.CA, incluido el mencionado en este artículo, pueden verse en su Canal de You Tube.The

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El Festival IT.A.CA y la oportunidad para el interior de Italia

Evento del Festival 2019 – Foto: IT.A.CA

El Festival IT.A.CA Migrantes y Viajeros, primer y único festival que promueve el turismo responsable en Italia, este año celebra su 12° edición. El Festival nació en Bologna, en la región italiana de Emilia Romagna y se fue extendiendo hacia distintas ciudades y regiones hasta alcanzar las actuales 11 regiones y 700 iniciativas. Cada ciudad que desea organizar el festival en su territorio se encarga de formar su propia red de actores locales, que incluyen asociaciones sin fines de lucro, empresas privadas y sector público y proponer actividades que van desde conferencias, workshops y reflexiones sobre el turismo responsable y la migración, hasta itinerarios de turismo lento para descubrir y apreciar el territorio.

A causa de la pandemia, la edición de 2020 se está realizando online desde el 28 de Mayo con un programa riquísimo de eventos que hacen hincapié en el redescubrimiento de la Italia interna, con sus mágicos pueblos y paisajes rurales entre colinas y montañas, a través de itinerarios a pie o en bicicleta. Estos temas hoy cobran mayor relevancia, cuando se habla de turismo al aire libre, en destinos menos concurridos, pero también como respuesta a la búsqueda de modos de vida alternativos a la ciudad.

Itinerario a pie – Foto: IT.A.CA

Uno de los eventos virtuales que se llevó a cabo fue la reflexión en torno al libro L’italia è bella dentro, del periodista Luca Martinelli (Altreconomia 2020). Martinelli formó parte del grupo de trabajo de la Estrategia Italiana para las áreas internas (SNAI por sus siglas en italiano) que se lanzó para el periodo 2014-2020. La estrategia pone al centro la calidad de vida de las personas que viven en estas áreas, con el aumento de la inversión y la reconversión de la tendencia demográfica a través del incremento de oportunidades de empleo y el aprovechamiento de los recursos del territorio.

Gracias a la SNAI, Martinelli recorrió el país de punta a punta visitando las llamadas “áreas marginales” que ocupan en realidad el 60% del territorio italiano (unos 4000 municipios) y donde vive ¼ de la población italiana (13 millones de personas). El poeta Franco Arminio, que interviene en el libro y se define como especialista en pueblos, reflexiona sobre esta contradicción italiana que, siendo un país de montañas, considera la montaña como un área marginal.  Estas zonas han quedado cada vez más relegadas de los servicios básicos de ciudadanía (salud, educación, movilidad) y como consecuencia, los más jóvenes no ven otra opción que emigrar a las ciudades en busca de oportunidades.

Afortunadamente, hay muchísimas personas que apuestan por esta Italia interna y deciden migrar desde las ciudades o quedarse en los pueblos, la llamada “Restanza” o permanencia como podría traducirse en español, que fue el tema del Festival IT.A.CA del año pasado. Como bien dicen los organizadores del Festival, la invitación que propone IT.A.CA es realizar un viaje por diferentes territorios del Sur al Norte de Italia, creando redes de comunidades resilientes, que promuevan activamente la libertad de migrar y el derecho a quedarse.

El libro no busca dar ejemplos de héroes individuales que volvieron a salvar estos pueblos, sino de la importancia de sentirse parte de una comunidad y trabajar en red en pos del bienestar colectivo. Se propone crear un nuevo imaginario de la vida rural, como forma de vida posible y alternativa a la ciudad, pero recuperando la relación entre ciudad y campo, reconociendo su interdependencia. Es importante no pensar estas zonas como áreas que se deben salvar con asistencialismo, y, por el contrario, valorar la riqueza tanto natural como cultural de este territorio y el potencial no expresado.

Paisaje del interior de Italia

Uno de los ejemplos que incluye el libro es el de la Cooperativa de Comunidad Biccari, un pueblo en la provincia de Foggia, en la región de Puglia, donde esta cooperativa está logrando que los jóvenes decidan quedarse en la comunidad. La cooperativa se fundó en 2017, tiene 216 socios y se esfuerza en poner en valor los recursos “dormidos” del territorio, que incluyen aquellos naturales y culturales, a través del turismo, la agricultura y la conservación. Biccari no era un destino turístico, pero gracias a las distintas actividades de ecoturismo y aventura propuestas por la cooperativa se está haciendo más conocida.

En el 2018 organizaron por primera vez la edición local del Festival IT.A.CA y recientemente lanzaron el proyecto “Comunidades Anfitrionas de los Montes Dauni”, conectando los 30 pueblos de la zona como entero destino turístico. Una de las iniciativas destacadas de la cooperativa es la “pequeña escuela de la civilización campesina”, que pone en valor los saberes de los socios ancianos de la cooperativa, enseñando los oficios típicos de la región, por ejemplo, la búsqueda del tartufo, la recolección de aceitunas y la producción de miel, disponible no sólo para los socios de la cooperativa sino también para los “ciudadanos temporarios” que los visitan.

El ejemplo de Biccari y tantos otros que se proponen en el libro permiten ver con esperanza el futuro de los pueblos italianos y replicar las historias de éxitos en otros países como España, que sufre la misma problemática de despoblación. Lo importante, como destaca el alcalde de Biccari, es poner en el centro de la estrategia a las personas y su experiencia, teniendo una visión profunda del desarrollo local, donde los servicios públicos estén en función de las necesidades de las áreas rurales y no copiando los modelos de desarrollo urbano.

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