Turismo comunitario en el corazón de Chachapoyas

Hablamos con Marilyn Velásquez, un espíritu emprendedor nacida en Leymebamba, Amazonas. Estudió Turismo en la Universidad Nacional de Trujillo y en 2008, después de vivir una etapa en la ciudad que marcó su futuro, decidió coger todas sus cosas, sueños e ilusiones y mudarse a Chachapoyas, muy cerca de su pueblo natal. Aunque algunos familiares le dijeron que regresar a Amazonas era retroceder, ya que en la ciudad es donde en teoría está el futuro, ella decidió seguir su corazón. Ahora es la fundadora de varios proyectos: el primero, Nuevos Caminos Travel orientado al turismo comunitario y el segundo, Café Fusiones, una propuesta gastronómica diferente basada en productos de comercio justo. 

Marilyn será una de las ponentes en el Encuentro Digital de Turismo Comunitario organizado por Komú Travel. Hablará de cómo ha sido el proceso de transformar experiencias turísticas que normalmente son presenciales en experiencias virtuales por la situación de pandemia que estamos viviendo en la actualidad.

Silvana: Cuéntanos cómo fueron tus inicios con el turismo comunitario y el emprendimiento.

Marilyn: Estudié turismo en la Universidad Nacional de Trujillo – Perú. Desde mi segundo año de estudios mi vocación iba por el turismo comunitario cuidando el medio ambiente y el desarrollo de los locales. El último año de estudios mi mejor amiga, Carol, y yo queríamos armar un proyecto de un ecolodge en un pueblo cerca de la ciudad de Chachapoyas. Queríamos que fuera una empresa que impulsara la economía local y preservara el medio ambiente. Un sueño que se desvaneció cuando vimos que no contábamos con capital económico para hacerlo realidad. Por otro lado, siguiendo mi motivación para el desarrollo local vivencial, mi tesis fue la implementación de un centro artesanal con experiencia vivencial en San José de Moro.

El salto fue en 2004 cuando empecé a trabajar de camarera en el restaurante vegetariano de Huanchaco, un trabajo que cambiaría toda mi vida. Poco a poco me fueron aumentando las responsabilidades y pasé por todas las áreas. Hasta que en 2005 asumí responsabilidades en el área administrativa a la par que seguía trabajando como camarera. Era una empresa con la filosofía que yo soñaba: responsable con el ambiente, las comunidades, también ofrecían viajes alternativos, trabajaban con artesanos y proyectos de desarrollo social. Era como si la vida les pusiera en mi camino para aprender todo cuanto debía, Peter y Janneke fueron mi inspiración.

Silvana: ¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

Marilyn: En 2007 pasaron dos cosas muy importantes: la primera, mi mejor amiga y yo decidimos formar una agencia de viajes de turismo alternativo y ofrecer Huancas, Trujillo y Piura y la segunda, ese mismo año mis jefes nos dejaron por un año el restaurante a 3 mujeres y a mí. Yo pasé a ser la jefa y eso me trajo muchos aprendizajes, tanto los aspectos negativos como oportunidades de crecimiento.

En 2008 mis jefes vendieron su empresa. A mí ya no me hacía feliz trabajar para otros y es cuando decidí regresar al lugar donde nací, a Leymebamba, siguiendo el consejo de un buen amigo: “si ya no eres feliz ahí renuncia y salta hacia tus sueños”. Así que le planteé a mi mejor amiga que era una buena idea que trasladáramos la agencia de viajes a ese lugar porque el turismo estaba iniciándose y había muchas cosas que podríamos desarrollar.

Silvana: ¿Cómo fue el retorno a tu pueblo natal?

Marilyn: La sorpresa fue que en mi pueblo no había señal de celular, ni menos internet. Esto era una gran dificultad porque para la agencia de viajes necesitábamos internet y comunicación por celular. Por este motivo, decidimos poner la agencia en Chachapoyas, la capital de la Región Amazonas, a dos horas de mi pueblo natal.

De todo el recorrido que hice por mi Región fuimos armando nuevas propuestas de viajes y ahí me di cuenta que yo iba a necesitar contacto con la gente, conversar y compartir, pues eso lo que más me gustaba del trabajo en el restaurante vegetariano.

Mi amiga y yo volvimos a replantearnos las cosas y entonces se nos ocurrió la idea de que además de la agencia podríamos montar con un pequeño espacio de intercambio de libros y variedad de cafés a base de productos orgánicos. Y es así como en noviembre de 2008 nació el proyecto café Fusiones en donde unimos lo mejor de Leymebamba y Rodríguez de Mendoza, el pueblo natal de mi amiga.

Silvana: Desde el principio tuviste claro el desarrollo local y la conservación del medioambienteEn el caso de Nuevos Caminos Travel, ¿por qué te decides por un turismo comunitario y no por otro tipo de turismo? ¿Qué crees que este tipo de turismo puede aportar al viajero que lo practica?

Marilyn: Decidí apostar por turismo comunitario porque creo que el turismo es una alternativa económica para las comunidades en donde pueden compartir su día a día con el viajero, además de contribuir a la revaloración de la cultura viva y ancestral. Contribuyes a proteger el medio ambiente y también es una forma de compartir saberes y es un aprendizaje mutuo donde puedes revivificar tu yo interior. Las comunidades tienen derecho de disfrutar de los beneficios del turismo y no ser simples espectadores, donde ven que los demás se enriquecen de lo que les pertenece. Con el turismo comunitario puedes distribuir de manera justa los beneficios.

Este tipo de turismo ayuda al turista a conocer las costumbres de un pueblo y a entenderles, les ayuda a encontrarse con ellos mismos, les enseña a valorar lo que tienen en su lugar de origen y a disfrutar del aquí y ahora.

Silvana: ¿Cómo crees que la situación de pandemia que estamos viviendo en este momento a nivel global afecta al turismo comunitario?

Marilyn: Esta situación que estamos viviendo a causa de la pandemia afecta al turismo comunitario gravemente pues los emprendimientos de las comunidades decidieron dedicarse únicamente al turismo dejando de lado su actividad económica principal, lo que conlleva a que no reciban ingresos económicos. Quedaron aislados en cuanto a comunicación ya que no cuentan con buena señal de internet o no tienen internet.

La no formalización de sus emprendimientos no les permite acceder a ayudas económicas del estado. Se sienten vulnerables y con miedo a recibir turistas una vez que se abran los viajes, pues tienen miedo de ser contagiados y no poder curarse porque los centros de salud que tienen son deficientes o en algunos casos no lo tienen.

Silvana: ¿Crees que puede salir beneficiado y presentarse como una alternativa de peso al turismo convencional?

Marilyn: El turismo comunitario no creo que deba verse como una alternativa post pandemia, sino todo lo contrario debe ser una prioridad para el impulso económico y sostenible de los pueblos, pues hemos visto que las comunidades son las que cuidan nuestros saberes ancestrales, cultura y nuestra naturaleza. Y en los últimos años la demanda de este tipo de viajes ha ido creciendo y después de la pandemia tomará mayor impulso. Y si esto no pasa pues sigamos impulsando y seamos un medio para seguir educando y sensibilizando a los viajeros. 

Lo que si debe cambiar es la forma de cómo se impulse, se debe trabajar con mejores políticas, diversificación de productos relacionando con la cadena de valor en donde se logre involucrar a más emprendimientos y que satisfaga tanto al mercado nacional e internacional (no depender sólo de un tipo de mercado), insistir en que el turismo es una actividad económica complementaria y que no deben dejar sus actividades principales, empoderar más a las comunidades, trabajar el turismo de forma multidisciplinaria para conseguir primero el bienestar de los pueblos que después recae en el beneficio de los visitantes.

Silvana: ¿Podrías poner un caso de éxito en concreto? Por ejemplo, uno que te haya impactado especialmente.

Marilyn: No podría mencionarte solo un emprendimiento, pues conozco muchos, y han marcado mi vida de alguna u otra manera. Te mencionaré algunas de ellos: en la Región de Lambayeque está la Reserva Ecológica de Chaparrí; en San Martín, la Reserva Ecológica de Tingana; y en Amazonas la Reserva Privada Milpuj – La Heredad y Ecolodge Alpahuamán en la Laguna estacionaria Huamanpata. Este último emprendimiento es dónde conocí a los dueños, Roberto y Carmen, hace más de 11 años y puedo decir con mucho orgullo que los he acompañado desde la idea de su proyecto hasta la actualidad; soy feliz saber que me consideran su hija mayor. Ellos son el claro ejemplo que con amor, pasión y entrega puedes superar las adversidades, y la más fuerte esta pandemia. 

Silvana: El próximo 28 de septiembre comenzará el Encuentro Digital de Turismo Comunitario organizado por Komú Travel dónde serás una de las ponentes participantes. De cara a los profesionales del sector, sin duda, este congreso es una gran oportunidad para crear una red colaborativa. En tu opinión, ¿Cuáles son las necesidades que tienen proyectos como el tuyo a la hora de colaborar con otros profesionales del sector? Por otro lado, ¿En qué crees que os podéis beneficiar mutuamente?

Marilyn: Efectivamente, el encuentro organizado por Komú Travel es una gran oportunidad para todos nosotros en estos tiempos de incertidumbre que estamos viviendo considero que es una gran ventana para conocer de manera directa a compradores de experiencias vivenciales y responsables, así mismo aprenderemos de otros proyectos que estoy segura nos inspirarán a seguir adelante con este compromiso que tenemos de trabajar mano a mano con las comunidades de mi región. 

El armar redes colaborativas con profesionales de diferentes países nos fortalecerá y nos hará ver que no estamos solos, sino que todos compartimos un mismo fin y que las dificultades se pueden superar unidos. 

Todos saldremos ganando de este encuentro, nosotros como expertos en nuestra zona podemos ofrecerles conexiones únicas con emprendimientos pocos conocidos, podemos resolver cualquier inconveniente al instante y sobre todo tendrás la seguridad de disfrutar de cada lugar a tu ritmo, sin prisas. Y nuestro beneficio será que podremos tener más aliados estratégicos, no solo para viajes sino también para seguir trabajando por un desarrollo sostenible.

Turismo comunitario en el corazón del Amazonas

Silvana: En el congreso hablarás más en detalle sobre cómo ha sido el proceso de transformar experiencias turísticas que normalmente son presenciales en experiencias virtuales por la situación de pandemia que estamos viviendo en la actualidad. Sin desvelar demasiado, ¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de transformar el formato de tu producto turístico? 

Marilyn: Efectivamente, en este momento no puedo compartir contigo el proceso que hemos vivido y seguimos viviendo, porque lo haremos el 1 y 2 de octubre en el evento. El mayor reto ha sido vencer mi miedo a que no consiga conectar las energías entre el que dirige la experiencia y el que la recibe. Pues para mí el sentir el espacio donde pisas, el olor, los sonidos, los gestos visibles y no visibles de las personas importan mucho, más aún con las experiencias de mindfulness travel que hemos diseñado. Felizmente lo pude superar gracias a las personas poderosas que me rodean, entre ellas los emprendimientos de mi comunidad que no se dieron por vencidos…. y la historia continuará en el  ENCUENTRO DIGITAL DE TURISMO COMUNITARIO LATINOAMERICANO.

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Ecomapu, un ejemplo de turismo comunitario urbano en Chile

Ecomapu es un Operador Turístico sustentable ubicado en la ciudad de Valparaíso, Chile. Su nombre está compuesto por Eco (raíz griega de hogar) y Mapu (Tierra en Mapudungún), es decir el Hogar de la Tierra. Desarrollan rutas por diversos sectores de la ciudad, normalmente excluidas de los circuitos tradicionales, pese a su valor patrimonial, debido a estigmas como los asociados a la delincuencia, entre otros. Hablamos con Felipe Muñoz, el director de Ecomapu.

Lucía: ¿Cuándo y cómo surgió la idea?

Felipe: Desde el 2002 iniciamos operaciones en la ciudad de Rancagua con rutas de turismo rural. Después del terremoto en 2010, nos cambiamos a Valparaíso, donde comenzamos a desarrollar rutas barriales en modalidad free tour para ir creando circuitos asociadas al patrimonio material e inmaterial de la región, que además fue nombrada como ciudad del Patrimonio Mundial UNESCO.

Sin embargo, el verdadero origen diría que se dio cuando estaba en el colegio y comencé a organizar rutas y paseos para mi curso, que permitieran conocer museos y hacer la clase más entretenida. Después de ingresar en la Universidad, donde estudié Negocios y Economía, surgió la idea de plasmar esos viajes en un negocio, pero con un enfoque diferente; descubriendo lugares que el turismo tradicional no mostraba. Por ejemplo, la zona de Rancagua tiene valles vitivinícolas cercanos donde se ofrecen visitas únicamente a ellas, dejando fuera a los pueblos y la cultura cercanas asociadas al mundo agrícola que ahí se desarrollaban. Por lo que armamos una ruta de turismo rural integrando a campesinos, actividades y patrimonios históricos cercanos.

Vista del cerro Santo Domingo desde Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Cómo han ido evolucionando estas rutas desde que os trasladasteis a Valparaíso?

Felipe: Nos trasladamos a Valparaíso en 2013, donde comenzamos estos circuitos por zonas menos frecuentados por otras agencias de la zona, como el cerro Playa Ancha y parte del sitio Unesco en el área histórica del Barrio Puerto y cerro Cordillera.

En 2015, junto a los vecinos del cerro Santo Domingo, impulsamos el desarrollo de la primera ruta de Turismo Comunitario urbana de Chile, creando una experiencia local en contacto con habitantes de la ciudad, su comercio local y el patrimonio histórico que las envuelve.

Desde el 2019 abrimos Experiencias locales asociadas a la gastronomía, arte y música de Valparaíso, siempre integrando el comercio y artistas locales de manera de activar el turismo como una herramienta de desarrollo no tan sólo económico, sino también social y de puesta en valor del patrimonio material e inmaterial de la ciudad.

Este 2020 y luego del inicio de la pandemia lanzamos nuestras Experiencias Online que permiten conectar de forma interactiva a través de internet con viajeros virtuales que deseen aprender una receta local en vivo integrando un paseo aéreo utilizando un dron gracias a la colaboración de nuestro amigo Darío Quintero, experto en el tema.

Ruta por Cerro Cordillera, Valparaíso

Lucía: ¿Qué atractivos podemos encontrar en estas zonas como Playa Ancha o Cerro Santo Domingo que destaquéis en comparación con otras áreas más visitadas en Valparaíso?

Felipe: Playa Ancha es reconocida también como la “República Independiente” ya que pese a estar dentro de Valparaíso es el cerro más grande la ciudad con sus propios barrios comerciales, bancos, correo, universidades y el estado de la ciudad, que le da un carácter único a los vecinos que acá convivimos. La historia urbano del cerro se desarrolla principalmente después del terremoto de 1906 donde parte de los inmigrantes ingleses reconstruyen sus destruidas casas en este nuevo sector de la ciudad, que era usado mayormente como defensa militar (hasta el día de hoy).

Playa Ancha hoy muestra una exquisita arquitectura neogótica de casas de madera, muchas de ellas inspiradas en la arquitectura californiana, razón por la cuál, muchos la llaman también “la pequeña San Francisco”, esto agregado a que el cerro aún sobrevive la vida de barrio de comercio local libre de cadenas y supermercados, además de tener una exquisita playa llamada Las Torpederas, única en la ciudad autorizada para la natación en el mar.

El cerro Santo Domingo es el cerro más antiguo de Valparaíso, dónde comienza el proceso fundacional de la ciudad desde época colonial española. A sus pies se construye la Iglesia de La Matriz que se mantiene en el mismo lugar, aunque en la quinta reconstrucción luego de ataques de piratas y terremotos. Alrededor se levanta también el barrio comercial más antiguo de Valparaíso: el Barrio Puerto, con un comercio antiguo, bares y restaurantes de comida local (este barrio es parte del sitio Unesco).

El barrio del cerro Santo Domingo mantiene una arquitectura popular única basada en la autoconstrucción y otras de arquitectura de siglo XIX y XX asociada al patrimonio histórico de sus habitantes; obreros portuarios o trabajadores del comercio asociado a la ciudad y el puerto. El cerro Santo Domingo, además de sus hermosas y democráticas vistas a la bahía, tiene el alma de sus vecinos que históricamente han permanecido acá unidos en las dificultades, siendo casi una gran familia de vecinos. Esta es la principal razón por la que hemos trabajado desde acá la ruta de turismo comunitario La Matriz.

Vista del Cerro Santo Domingo y Población Márquez de Valparaíso

Lucía: ¿Qué papel tienen los guías y otros miembros en la corporación?

Felipe: Nuestro equipo de guías son fundamentales para desarrollar nuestras experiencias. Ellos trabajan con nosotros en modalidad freelance y nosotros entregamos un calendario mensual abierto donde cada uno selecciona las fechas que desea trabajar. Ecomapu ha sido también una escuela, ya que la mayoría de nuestros guías fueron estudiantes en práctica de Universidades e Institutos locales que finalmente siguieron trabajando con nosotros. Además, nuestra metodología consiste en que ellos aprendan nuestras formas de trabajo para que idealmente puedan crear sus propios emprendimientos que pudieran ser alianza del Ecomapu. De esa forma, captamos nuevas rutas y experiencias pero ya en manos de ellos y ellas directamente.

Nuestra red no está completa sin las comunidades de vecinos y locatarios de comercio local, por lo que participamos activamente en organizaciones vecinales y asociaciones gremiales del rubro turístico de manera que podamos trabajar en red y en comunidad.

Lucía: ¿Cuáles son los mayores retos que habéis encontrado en el camino?

Felipe: Conectar con las comunidades locales, comprendido que son un tejido complejo especialmente en una ciudad como Valparaíso que posee muchísimas organizaciones sociales y barriales, donde varias de ellas ven el Turismo, razonablemente, como una amenaza a estos tejidos sociales; por lo que es importante el trabajo progresivo y consciente, informando e integrando a aquellos barrios que muestran interés en desarrollar el turismo.

Existen también retos relacionados con aspectos culturales de los chilenos, ya que muchos de ellos estigmatizan y ahuyentan  viajeros a la ciudad, debido a prejuicios  basados en noticias vistas en TV sobre delincuencia y otros aspectos negativos de la ciudad. Favorablemente, gracias al posicionamiento internacional de la ciudad reconocida como un patrimonio cultural de la Humanidad, muchos chilenos han ido cambiando esta percepción, vienen y recorren la ciudad, convirtiéndose luego en perfectos embajadores de Valparaíso.

Por último, hace 8 años atrás cuando comenzamos a aplicar aspectos que luego se denominó Turismo Sustentable, y nos costó que empresas locales, especialmente de mediano y gran tamaño, confiaran y dieran valor a nuestra propuesta como parte fundamental para el desarrollo de un turismo armonioso y sobretodo que se orientara a crear una experiencia de visita a los viajeros que llegaban a Valparaíso.

Recepción y degustación  de productos artesanales en comedor social 421

Lucía: ¿Qué impacto tienen este tipo de rutas en la comunidad local del destino?

Felipe: Ha sido positivo, aunque no exento de dificultades, dada la reticencia inicial de algunos vecinos a recibir turistas, pero una vez que nos conocen comprenden lo que buscamos y queremos hacer de forma respetuosa y armoniosa con el barrio, generando lazos de confianza e incluso amistad que fortalece aún más la relaciones humanas, tomando un papel secundario las eventuales relaciones comerciales que pueden generarse al desarrollar turismo en el sector.

Gracias al trabajo en conjunto con otras organizaciones locales como Asociaciones Gremiales, Vecinales, académicas e incluso con la misma Iglesia La Matriz (actor fundamental en el barrio), hemos ido integrando el turismo de forma responsable, comenzando a verse como una oportunidad real de desarrollo económico; aunque la pandemia hoy nos ha enseñado que nada para es siempre y que el turismo es una actividad frágil, lo que al mismo tiempo nos da la oportunidad de desarrollar un turismo a escala humana desde el barrio y sus patrimonios.

Lucía: ¿Encuentras alguna diferencia entre los viajeros que hacen este tipo de tours con Ecomapu?

Felipe: Sí, sin duda nuestros viajeros buscan una experiencia diferente al visitar Valparaíso, queriendo conocer de cerca la cultura local, costumbres, gastronomía y formas de vida que un turista tradicional no conocería. El lujo para nuestros viajeros es tener la oportunidad única de, por ejemplo, almorzar con una familia porteña, conocer un almacén de barrio o disfrutar de comida típica en un restaurante popular del Barrio Puerto. De hecho, nos gusta referirnos a ellos como viajeros y no como turistas, ya que buscan vivenciar su estadía, son conscientes y valoran mucho la autenticidad y la cercanía con los habitantes de la ciudad, más allá de buscar la postal típica o tratar de recorrer todo en un par de horas.

 Plaza Echaurren en Barrio Puerto Valparaíso

Lucía¿Qué otros servicios ofrece Ecomapu?

Felipe: Hoy Ecomapu se encuentra  en un proceso de renovación y cambios, partiendo por el cambio de casa que nos llevará desde Playa Ancha al cerro Santo Domingo con nuestro hogar y oficina física, lo que no implica dejar las rutas de Playa Ancha, al contrario gracias al trabajo desarrollado con vecinos hoy nos asociamos para impulsar el turismo post pandemia en este sector de Valparaíso.

Este cambio al cerro Santo Domingo será la piedra inicial para uno de nuestros grandes sueños: crear la primera Escuela-Taller de Turismo Comunitario y Sustentable de Valparaíso, convirtiendo nuestra casa en un centro de encuentro para el turismo en armonía con el barrio y sus habitantes.

Hemos también terminado de re enfocar todas nuestras rutas a Experiencias locales integrando actividades y contacto con la comunidad local, además de introducir el aprendizaje del patrimonio natural de la ciudad, reconociendo flora y fauna nativa al interior de la ciudad.

Continuamos también consolidando nuestras Experiencias Online, para que sean también una puerta de entrada a viajeros que deseen conocer la ciudad antes de viajar.

Seguiremos también impulsando nuestras Experiencias Creativas en Gastronomía con la ruta por las “picás” del Barrio Puerto (restaurantes y bares populares) o en la Música con la ruta con un músico local aprendiendo del tradicional bolera y cueca chora, como parte del folclore que Valparaíso ofrece.

Solo estamos a la espera de que comience el proceso de re-activación para mostrarles estas y otras novedades, en una nueva forma donde el mundo ha debido aprender a viajar y hacer turismo.


Gracias a Felipe por su tiempo. Podéis encontrar más información sobre Ecomapu en su webinstagramfacebooktwitter y youtube.

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Expediciones Sierra Norte: cómo surgen los Pueblos Mancomunados en Oaxaca, México

Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario que nace a partir de la organización de los Pueblos Mancomunados, conformado por 8 comunidades zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México. En esta entrevista, Angelina Martínez -Coordinadora General de Expediciones Sierra Norte- nos cuenta cómo se ha llevado a cabo el proyecto, finalista de los World Travel Market Latin America Responsible Tourism Awards 2020.

Pablo Giner: ¿Cómo surge Expediciones Sierra Norte?

Angelina Martínez: Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario, que nace a finales de 1993 a partir de la cooperación intercomunitaria de 8 poblaciones zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México, los Pueblos Mancomunados

Nuestra iniciativa tiene como fin contribuir al desarrollo de la región y promover la protección del patrimonio natural de nuestros pueblos. Esto mediante el desarrollo de un proyecto de turismo responsable en el territorio; vinculado al entorno natural, las tradiciones y costumbres de los mismos.

Pablo Giner: ¿Cuál es el tipo de organización que lleváis a cabo? ¿Qué os diferencia de otras iniciativas de comercialización de turismo comunitario?

Angelina Martínez: La característica más importante de nuestra iniciativa es nuestro modelo de organización. A diferencia de otras iniciativas de turismo -donde la actividad se centra en una sola entidad y la comercialización del destino se lleva a cabo por actores ajenos al territorio- en Pueblos Mancomunados hemos desarrollado un modelo de turismo basado en la comunidad. Este modelo garantiza que la operación, administración, comercialización y control de la actividad turística en el territorio, quede en manos de las propias comunidades.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Cómo habéis conseguido posicionar a Pueblos Mancomunados entre los diferentes emprendimientos comunitarios del Estado de Oaxaca?

Angelina Martínez: Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad del País, característica que lo convierte en el escenario ideal para el desarrollo del turismo de naturaleza y aventura. Los Pueblos Mancomunados se convirtieron en los pioneros del ecoturismo en la región. Pero en la última década, el número de emprendimientos ecoturístico ha crecido significativamente, trayendo consigo nuevos desafíos: desde una oferta estancada hasta una competencia desleal entre los sitios. En 2014, ante esta situación, Pueblos Mancomunados era considerado de los sitios más caros de la región para actividades ecoturísticas, así que trabajando de manera coordinada con los equipos locales y nuestros asesores, pensamos en lo que debíamos hacer para mantener el proyecto a flote y para que los viajeros quisieran seguir viniendo a Mancomunados.

Nuestras primeras ideas fueron implementar otras actividades, pero cuando consultamos la propuesta con un amigo muy cercano al proyecto y asesor en una etapa de su desarrollo, su respuesta fue: “Me parece que no se trata de ponerle adornos a las comunidades, sino más bien de pensar en aquello que siempre ha estado presente, y que por ser común, pasa desapercibido”.

Así fue como comenzamos a trabajar en un segundo inventario de atractivos en el territorio, del cual nació nuestro catálogo de experiencias “Inspirando nuevos caminos” pensado en experiencias de turismo rural y agroturismo, con productos como “Los 7 colores del maíz” que busca visibilizar la importancia del maíz dentro de la gastronomía y cultura zapoteca. Ahí fue cuando comprendimos que no éramos hoteleros, que lo que nosotros ofertábamos eran experiencias de viaje basadas en nuestro patrimonio biocultural.

Expediciones sierra norte
Los siete colores del maíz

Pablo Giner: En cuanto a vuestra organización interna, ¿cuál es la manera en la que os organizáis estando formados por varias comunidades diferentes?

Angelina Martínez: Al tratarse de una iniciativa comunitaria, se buscó que las poblaciones integrantes del Mancomún participaran de manera activa en todo el proyecto. Para ello se crearon oficinas y comités locales en 7 poblaciones integrantes del Mancomún y un equipo coordinador para la oficina central de Expediciones Sierra Norte en la ciudad de Oaxaca. A través de los años, nuestro proyecto ha adoptado un modelo simbiótico, mientras nuestros equipos locales en cada población (elegidos por cargos, siguiendo el sistema de usos y costumbres que rigen a nuestras comunidades) se hacen cargo de la operación de los servicios (hospedaje, alimentos, recorridos, actividades).

El equipo central de Expediciones Sierra Norte, bajo un modelo gerencial, se hace cargo de la etapa de diseño de producto, generación de alianzas y comercialización del destino.

Con el paso del tiempo también hemos ido generando alianzas con otras comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca, que no forman parte de los Pueblos Mancomunados, pero que tienen el interés de detonar un proyecto ecoturístico en su comunidad, fortaleciendo así la oferta turística de nuestra región y contribuyendo al empoderamiento de otras comunidades.

Pablo Giner:  Dado que uno de vuestros objetivos es servir como modelo de referencia, ¿qué acciones realizáis con otros proveedores de turismo comunitario?

Angelina Martínez: El trabajo que hemos realizado a lo largo de casi tres generaciones ha inspirado a otros colectivos indígenas. Cada año ofertamos viajes para el intercambio de experiencias, brindando a otras comunidades y organizaciones la oportunidad de hacer un viaje de aprendizaje con nosotros. En él compartimos nuestro modelo de negocio, el esquema de organización, así como los retos y aprendizajes que hemos tenido a lo largo de 26 años de trabajo.

Por otro lado, también brindamos asesoría especializada a grupos que lo requieran y participamos como conferencistas en eventos especializados de turismo y algunos organizados por universidades del país.

Buscamos compartir nuestra visión de que un turismo responsable y comunitario que conviva con los ecosistemas sin vulnerarlos, es posible. Lo hemos hecho durante tres generaciones; es posible integrar a mujeres y hombres de diferentes edades y es posible que todos aprendamos de cada uno aunque no hablemos el mismo idioma. Y por eso,  hemos asumido la responsabilidad de cambiar los imaginarios brindando el ejemplo de una realidad alternativa gracias al turismo.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué importancia tiene en vuestro proyecto la inclusión social?

Angelina Martínez: Nuestra iniciativa está basada en los sistemas tradicionales de organización comunitaria, donde los actores locales representan la parte más importante del proyecto. Es por ello que promovemos su participación activa en todas las etapas y planes de desarrollo. Como resultado, nuestra iniciativa genera empleos directos en 3 sectores poblaciones importantes.

1) Los jóvenes: representan el sector población más susceptible de emigrar.

2) Los adultos: que a diferencia de las ciudades donde después de los 60 años es difícil encontrar empleo, el turismo les permite mantenerse activos, por poseer un amplio conocimiento del territorio y la vida comunitaria.

3) Las mujeres: con el paso del tiempo, su participación ha alcanzado todos los ámbitos del proyecto turístico. No sólo en puestos de recamaristas o cocineras, también es común verlas guiando o en puertos administrativos.

Los recursos llegan de manera extensiva a las comunidades y se distribuyen directamente a los diversos prestadores de servicios, fortaleciendo así la economía local.

Pablo Giner: ¿Cuál es el impacto generado en el empleo, tanto en la oficina central en la ciudad de Oaxaca como en las comunidades?

Angelina Martínez: Actualmente nuestro proyecto genera 126 empleos locales directos, pero al tratarse de una empresa comunitaria los beneficios trasciende a más de 400 familias. A través de la cadena de valor que se ha generado, los recursos llegan de manera extensiva a diferentes actores de la comunidad: panaderos, artesanos, transportistas, comedores familiares, misceláneas, productores, por mencionar algunos. Por otro lado, las utilidades que genera la actividad son presentadas ante las asambleas locales y es la población en su conjunto quien decide cómo se invierten.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué pasos tenéis pensados dar en el futuro?

Angelina Martínez: A lo largo de la vida de nuestro proyecto hemos aprendido que el turismo pensado desde el territorio y la conciencia colectiva es un medio para evitar el despojo y erradicar la pobreza; que entendemos como el resultado de la ausencia de esperanza, de derechos humanos, de capacidades, de territorio, de cultura, de autodeterminación y de participación. Hoy, creemos firmemente que el turismo puede ir todavía más allá y convertirse en una herramienta poderosa para impulsar procesos regenerativos en nuestro planeta.

Es por ello que nuestros siguientes pasos están pensados en la creación de un programa de turismo regenerativo en el territorio, a través del fortalecimiento de capacidades locales y programas amigables con la biodiversidad.

Es importante mencionar que no pretenderemos nunca que la actividad turística sustituya las actividades primarias de la comunidad y su esencia, buscamos más bien que se convierta en un completo que permita contribuir al desarrollo de las comunidades al mismo tiempo que se protege su patrimonio biocultural.The

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The Future of Tourism Coalition: Entrevista con Jeremy Sampson

The Future of Tourism Coalition se lanzó el mes pasado y reunió a actores clave de la industria que comparten la misión global de colocar a los destinos en el centro de las estrategias de recuperación. En esta entrevista, Jeremy Sampson CEO de The Travel Foundation, uno de los miembros fundadores de la Coalición, habla con Rebecca Waller sobre la visión y los objetivos de la Coalición, y por qué es optimista sobre el futuro.

Travindy se complace en ser media partner oficial de esta Coalición donde esperamos compartir más actualizaciones sobre su trabajo en los próximos meses.

REBECCA: ¿Puedes contarnos brevemente cómo surge la Coalición? ¿Estaba en las cartas antes de la pandemia?

JEREMY: La idea comenzó antes del golpe de la pandemia. Personalmente, hacía poco que me había incorporado a la Travel Foundation como CEO, y varios de los otros socios también estaban viviendo transiciones de liderazgo, por lo que era el momento adecuado para explorar nuevas vías de cooperación. Todos reconocimos la necesidad de un mayor impacto, una voz más fuerte y fuerza en la colaboración, y esas discusiones se volvieron aún más urgentes y relevantes una vez que llegó Covid-19. Esto nos llevó a The Future of Tourism Coalition.

REBECCA: ¿De qué manera la pandemia ha brindado la oportunidad de «restablecer» la industria del turismo?

JEREMY: No nos hagamos ilusiones, la pandemia ha devastado el sector. El impacto en los medios de vida y destinos que dependen del turismo aún no se ha sentido y entendido completamente, y existe el riesgo de que, con la supervivencia económica en juego, haya una «carrera hacia el fondo» a medida que las restricciones de viaje disminuyan. Es probable que las empresas y los gobiernos vuelvan a los modelos antiguos a menos que se implementen cambios reflexivos y deliberados. Pero ante todo, nuestra generación se encuentra ante una oportunidad única para reiniciar.

Jeremy Sampson, CEO of Coalition founding member the Travel Foundation

Jeremy Sampson, CEO of Coalition founding member the Travel Foundation

Hay varias razones por las que soy optimista. Los sectores público y privado reconocen su dependencia mutua ahora más que nunca. Los destinos se han vuelto a involucrar con sus comunidades como actores principales, y la ausencia de turismo les ha permitido reflexionar sobre los beneficios y las desventajas que trajo. Los flujos de visitantes y las capacidades de carga ahora se están gestionando, con fines de distanciamiento social, de una manera que era impensable hace seis meses. Y los paquetes de apoyo de recuperación pueden incentivar los retornos sociales y ambientales (así como financieros), para ayudar a diversificar y mejorar la oferta turística y mejorar las infraestructuras. Lo cierto es que las organizaciones han estado mucho más preparadas para colaborar en los últimos meses, como lo demuestra esta Coalición y la respuesta de los firmantes.

REBECCA: ¿Cuáles son los objetivos principales de la Coalición?

JEREMY: En el corto plazo, queremos hacer que nuestro mensaje se escuche en este momento crítico, y construir un movimiento de organizaciones que se apoyen. Todos los destinos y todas las empresas ahora tienen la tarea de reconstruir el turismo, y hemos establecido un nuevo camino y una mejor visión para ese futuro, a través de nuestros 13 principios.

A más largo plazo, nuestro objetivo es apoyar a los firmantes a adherirse a esos principios, buscando comprender mejor las barreras y brindando soluciones para superarlas. Las siete ONG tienen fortalezas diferentes, y creemos que trabajando juntas podemos ser mayores que la suma de nuestras partes.

REBECCA: La Coalición reúne a diversos grupos de interés dentro del sector de los viajes y turismo. ¿Cuál es el elemento clave que une a los firmantes?

JEREMY: Cualquier organización puede registrarse, ¡este no es un club exclusivo! Quiénes se unen, se están alineando con nuestros principios rectores, están de acuerdo con la necesidad de establecer un nuevo rumbo para el turismo y están dispuestos a colaborar. Para el lanzamiento, contactamos a una amplia gama de organizaciones que ya estaban están liderando el camino a través de su propia actividad. Sin embargo, alentamos a cualquier organización a registrarse y demostrar su apoyo.

REBECCA: ​Los principios rectores hablan de mitigar los impactos climáticos. ¿Es esto suficiente dada la emergencia climática que enfrentamos?

JEREMY: Por supuesto, no es suficiente tener principios rectores, necesitamos medidas urgentes, y sin duda el cambio climático es la mayor amenaza de nuestros tiempos. Pero la emergencia climática se refleja en muchos de los principios, ya que todos son interdependientes e interrelacionados. Por ejemplo, no puede hacer la transición a una economía verde sin tener en cuenta los impactos ambientales (principio 6), sin colaboración y administración del destino (principio 3), sin redefinir el éxito económico (principio 7) y sin empresas responsables (principio 13), todo de los cuales podría sumarse a un importante esfuerzo de descarbonización que será necesario en el futuro.

REBECCA: Las protestas de Black Lives Matter han resaltado nuevamente las desigualdades raciales sistemáticas en todas las industrias y naciones. ¿Cómo se ha incorporado la igualdad racial y la inclusión en general en los principios rectores de la Coalición?

JEREMY: Esta es una pregunta importante, y creemos que los temas de inclusión y equidad son críticos para el futuro del turismo. Nuevamente, dada la naturaleza interconectada de los principios, la igualdad, la diversidad y la inclusión se reflejan en muchos de ellos, más claramente en el principio 2 «Colaborar en la gestión de destinos», donde pedimos la representación de la diversidad en las comunidades, y el principio 5 «Demanda de justa distribución de ingresos ”, que trata de desafiar los beneficios desiguales del turismo dentro de las comunidades de destino. En nuestra fase de escucha actual, nos comprometemos intencionalmente y solicitamos comentarios y perspectivas de una variedad de grupos subrepresentados, para garantizar que nuestro trabajo como Coalición incorpore conscientemente objetivos de justicia social a medida que desarrollamos nuestras iniciativas.

REBECCA: Se pide a los signatarios que completen un cuestionario sobre sus retos actuales con respecto al turismo sostenible. ¿Cómo planeáis usar esta información?

JEREMY: La información recopilada ayudará a la Coalición a comprender mejor las necesidades de los signatarios y ayudará a determinar cómo desarrollamos nuestro apoyo. Estamos analizando toda esa información en este momento, y sacaremos temas clave y comenzaremos las discusiones sobre estos en los próximos meses, antes de identificar las actividades que tendrán el mayor impacto.

REBECCA: ¿Qué apoyo práctico podéis ofrecer a las entidades turísticas en sus estrategias para trabajar con los destinos y las comunidades?

JEREMY: Actualmente estamos analizando cada una de las seis ONG de la Coalición (más GSTC como organización de apoyo) para identificar nuestras fortalezas, experiencias, recursos existentes y la mejor manera de combinarlos. También fomentaremos el diálogo y la colaboración entre todos aquellos los participantes para identificar las mejores prácticas y la innovación. Hablando desde la perspectiva de la Travel Foundation, hemos desarrollado procesos de capacitación, investigación y análisis de datos y participación para apoyar una «agenda compartida» entre organizaciones públicas y privadas que pone las necesidades de los destinos en su centro y crea cadenas de valor más localizadas. Nuestra colaboración con Future of Tourism Coalition hará que esta oferta sea aún más fuerte.

REBECCA: ¿Cómo envisionáis el éxito a corto, mediano y largo plazo?

JEREMY: A corto plazo, estamos ampliando nuestro mensaje, alentando a las organizaciones a inscribirse y alinear sus planes de recuperación con los principios rectores, y comenzar un diálogo con nosotros. A mediano plazo, juzgaremos el éxito en función de la eficacia de las iniciativas que desarrollamos y el nivel de participación de nuestros signatarios. A largo plazo, me gustaría ver un sector de ONG mucho más fuerte y bien respaldado que esté facilitando la transición a un nuevo modelo para el turismo y que pueda responsabilizar a los rezagados.

REBECCA: ¿Cómo planeáis medir el éxito?

JEREMY: Principalmente a través del compromiso y el éxito de nuestros signatarios, quienes son los que tendrán un impacto real en el terreno.

Para obtener más información sobre The Future of Tourism Coalition o para firmar y compartir sus principios, visita su página web aquí.

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Agroecología en las montañas tropicales de los Andes Venezolanos

Vista panorámica del área bajo cultivos intensivos
Vista panorámica del área bajo cultivos intensivos.

Su pasión por la agricultura, por el campo y por un sistema de producción alternativo, regenerativo del ecosistema, del espacio rural, creador de cultura, conservacionista, llevó a Lina y Julia a crear la Finca La Isla Agroecológica. Ninguna de las dos viene del medio rural ni tiene antepasados ligados a la producción agrícola, así que son neocampesinas.

Julia, viene del área de la geografía, una disciplina hermana de la ecología pero en el caso de Lina, fue un sueño de larga data que fue madurando poco a poco mientras se dedicaba, desde el ámbito universitario, a la enseñanza y a la investigación en el área de la ecología y de la agroecología. Hoy hablamos con ella para que nos cuente más sobre esta bonita aventura en un enclave tan mágico como son los Andes Venezonalos.

Jennifer: ¿Cómo surgió la creación de la Finca La Isla Agroecológica?

Lina: Para contestar esta primera pregunta debo comenzar diciendo que La Isla Agroecológica no surge como una actividad económica sino como un proyecto de vida. Hay una diferencia sustancial entre ambas cosas. Si bien comercializamos nuestros productos y hay una actividad económica ligada a la finca, lo que nos motiva es una combinación entre la pasión por el campo y la firme creencia de que muchas de las respuestas que necesitamos en estos tiempos de cambio climático, de crisis ambiental generalizada y de cuestionamiento del modelo civilizatorio, están en el modo en que producimos nuestros alimentos.

Creemos firmemente en que el agronegocio, la producción de alimentos a través del uso masivo de energía e insumos, muchos en forma de agrotóxicos, el monocultivo, la desconexión del consumidor con el productor, deben llegar a su fin porque no solo son inviables a largo plazo sino que también están en el origen de gran parte de los problemas que experimentamos. No solo como sociedad sino como integrantes de lo que Capra llama la trama de la vida y Lovelock llama Gaia, el planeta viviente. Es decir que, en la creación de esta pequeña finca, ubicada en los Andes venezolanos, hay una dosis grande de idealismo.

Pensamos que a nivel de acciones individuales, la actividad agrícola proporciona un área privilegiada desde donde ser proactivos en aportar soluciones que puedan transformar desde lo pequeño. Sobre todo, como le sucede a la mayoría de las personas, lo grande nos es inasible y escapa de nuestras posibilidades individuales.

Los canteros. Donde se producen las hortalizas como lechugas, rúcula, cebollin, perejil, rabanitos o col rizada.
Los canteros. Donde se producen las hortalizas como lechugas, rúcula, cebollin, perejil, rabanitos o col rizada.

Uno de los aspectos que más nos motivó para la creación de la Isla Agroecológica fue la existencia de pocos referentes sobre producción agrícola alternativa en ambientes de montaña tropical. Cuando uno busca bibliografía sobre producción orgánica la mayoría se refiere a ambientes templados y muy poco al trópico y menos aún al trópico de montaña. Nos pareció entonces un reto el tratar de, a la escala de unas pocas hectáreas, crear un posible modelo que pudiera ser replicado, servir de inspiración o incluso de punto de partida para otros productores agroecológicos.

Este proyecto surge desde la firme creencia  de que en la agricultura a pequeña escala, intensiva o semiintensiva, amigable con el ambiente, diversa, dirigida a los consumidores locales, regenerativa del suelo y conservacionista, es parte de la respuesta a la crisis ambiental planetaria que enfrentamos. Además es un modelo de vida creativo, de constantes retos y en contacto permanente con la realidad más primaria: el suelo, las plantas, los animales, el agua, el sol. Es improbable que vayamos a cambiar el mundo, pero es seguro que nuestra vida cambió y se enriqueció con infinitas experiencias a través de este proyecto que está y estará en construcción porque es el proyecto sin fin. Y lo bonito es ver cómo en tantos rincones del planeta surgen iniciativas parecidas, cada una particular, pero hermanadas.

El bosque comestible o conuco. Donde se cultiva bajo sombra: café, plátanos, tomates de árbol, lulos, chachafrutos, etc.

El bosque comestible o conuco. Donde se cultiva bajo sombra: café, plátanos, tomates de árbol, lulos, chachafrutos, etc.

Jennifer: Supongo que no ha sido tarea fácil ¿cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado?

Lina: Esta pregunta podría desencadenar un torrente de lamentos, pero intentaremos no caer en esa tentación. Me encantaría poder dar una respuesta simple. Por ejemplo, decir que la mayor dificultad fue emprender un proyecto agrícola siendo mujeres en un país machista. Pero no fue así, para nada. En realidad, creo que Venezuela es un país poco machista, aunque las apariencias engañen. Aquí las mujeres están bastante empoderadas y son muchas veces las líderes en sus comunidades. La verdad es que la mayoría de los hombres venezolanos que conozco son gentiles y colaboradores.

Otra respuesta simple sería decir que la falta de experiencia práctica en las complejidades de la agroecología fue el mayor reto; esto estaría más cerca de la verdad. Otro reto indudable fue la comercialización en un país no acostumbrado a comer vegetales y menos vegetales “raros». Aún menos a dar valor a lo agroecológico.

Una de las limitaciones concretas más importantes que enfrentamos fue durante los largos meses de protestas de la oposición más radical. Su estrategia fue trancar las principales calles con barricadas custodiadas por individuos encapuchados y altamente violentos para no dejar pasar a nadie, ni siquiera a las ambulancias. En esos momentos, que se prolongaron por meses, para ir a la finca había que salir antes del amanecer, cuando los encapuchados descansaban y, tomando todo tipo de riesgos, atravesar las humeantes  barricadas que además estaban sembradas de clavos para reventar los neumáticos. Y luego el problema era el regreso. Cuántas veces quedamos atrapados entre lluvias de piedras y violencia, esperando una oportunidad para pasar.

Recogiendo la cosecha.

Recogiendo la cosecha.

Después de eso construimos una vivienda en la Finca para no tener que someternos más a este tipo de situaciones. Nos terminó sirviendo para no tener que ir y venir cuando comenzó a escasear la gasolina.

La Agroecológica, como la permacultura, se basa en crear soluciones en  intentar hacer de las limitaciones oportunidades. En ese sentido, tal vez haya sido un privilegio tener que desarrollar este proyecto en Venezuela. Aquí hemos tenido una escuela en resolución de problemas y sustitución de insumos.

Jennifer: ¿Consideras que la agricultura orgánica es un modelo económico que puede ayudar al progreso de la región de los Andes?

Lina: Considero que la agricultura agroecológica puede traer progreso a la región andina venezolana, pero que hay un largo camino para andar o más bien desandar, revirtiendo, enderezando y reaprendiendo. Tenemos algo a nuestro favor que es ese hermoso legado de cultivos de origen andino que propagar y popularizar e intercalar con otros que sin ser andinos encuentran aquí condiciones propicias para su desarrollo. Los Andes venezolanos, por su amplitud altitudinal, su clima tropical de montaña, son espacios donde casi todo puede cultivarse y ofrecen un escenario maravilloso para el juego de la diversidad. Sus permutaciones infinitas de cultivos que nos llenarían de sabores, nutrientes y placeres.

Secado de amaranto en el corredor. Agroecología en los Andes Venezolanos

Secado de amaranto en el corredor.

Mi idea un poco utópica de progreso sería un paisaje andino rural formado por pequeñas fincas familiares manejadas agroecologicamente, surtiendo de vegetales, huevos, queso, miel y otros productos a la región andina y al resto del país. Puedo imaginar una sociedad rural reestructurada, recampesinada, habitada por personas comprometidas y viviendo en armonía con su entorno. Pero hay un concepto clave que puede reemplazar al de progreso y es el concepto de buenvivir, el cual es central en la visión de los pueblos andinos primigenios. Lleva implícito el vivir en armonía y como integrante del entorno natural, sin esa connotación de dominación que lleva el progreso a la occidental.

Esa sería la meta, buenvivir con nuestros Andes, con nuestros territorios, en tiempos de cambio climático, de cambios de paradigmas, de cambios estructurales, de pandemias y postpandemias, de posmodernidades. ¿Será que lo lograremos? ¿Será que los jóvenes de tu generación y las que te suceden darán esa batalla?

Jennifer: ¿Pertenecéis a alguna cooperativa o red de agricultores en la región?

Lina: Si, pertenecemos a una Asociación Civil llamada Mano a Mano Intercambio Agroecológico. Su objetivo es promover la práctica de la agroecología, la agrodiversidad, el intercambio justo y la alimentación sana. Una de las actividades de mano a mano es el mercadito agroecológico que tiene lugar dos veces por mes y en el cual los productores comercializan directamente sus productos. De allí el nombre de Mano a Mano.

La asociación se aproxima a su primera década de existencia. En este país es meritorio, ya que todo tiende a ser efímero. Hemos ido sorteando, con bastantes dificultades los obstáculos que nos impone la crisis. Algunos productores no pudieron seguir participando porque no les fue posible mantener sus vehículos funcionando, o porque no lograron un nivel de rentabilidad apropiado. Pero, aunque algo debilitada, la asociación sigue en pie y es un punto de referencia para el movimiento Agroecológico en Mérida.

Personal de la finca.

Personal de la finca. Se muestra la equidad de género como principio del trabajo agroecológico.

¡Muchas gracias por tu tiempo Lina!

Recuerda que puedes seguir los pasos de Finca La Isla Agroecológica desde su cuenta de Instagram

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