Barcelona Plan·It: el arte del turismo slow para visitar Barcelona

Cecilia  y Sandro

Barcelona Plan·it nace en Barcelona Activa, donde Cecilia Colonna y Sandro Madeira se conocen durante unos talleres para iniciativas emprendedoras. Cecilia, como bióloga y viajera, y Sandro, como agente de viajes e igualmente viajero, comparten el gusto por la buena comida y por Barcelona, ciudad de adopción de ambos. La idea motriz de las rutas que ofrece Barcelona Plan·it es escapar al turismo masificado y más obvio que sale en todas las guías; partiendo de este concepto surgieron tours concretos enfocados en el turismo slow. En esta entrevista, Laura Basagaña habla con ellos sobre qué representa visitar Barcelona desde la perspectiva del slow travel.


Laura: El slow travel nació en los años 80 como contestatario del ritmo de vida acelerado que vivimos en las ciudades. ¿Cómo surge la idea de aplicar este concepto a una gran urbe como es Barcelona?

Ceci y Sandro: En Barcelona Plan·it creemos que el Slow Travel es sobretodo un estado mental, una actitud de encarar un viaje como un acto de explorar y entrar en contacto con la realidad local del lugar que visitas. Con esto en mente y viviendo la masificación turística en primera persona, tanto como locales como profesionales del turismo en Barcelona, decidimos ofrecer una alternativa al free walking tour y al clásico “tapas tours”.

Creemos que se puede enseñar la ciudad desde otra perspectiva contando historias digamos «no turísticas», anécdotas relacionadas con la vida cotidiana de la gente que vive en Barcelona, de sus tiendas de toda la vida, de los barrios y sus plazas, para transmitir una sensación de cercanía con el lugar que visitas. Esto para nosotros es viajar slow, siempre con la calma, tomando el tiempo para pasear y disfrutar, sin necesidad de ir haciendo «un check» de los sitios visitados.

Y sobre todo tiempo para ¡comer! en restaurantes locales, informándose de cuáles son los platos típicos del lugar, lo que es de proximidad y de temporada, si vas a llevar un regalo que sea, si posible, de artesanos locales, y si conoces las prácticas sostenibles del alojamiento que eliges, ¡aún mejor!

Laura: ¿Qué lugares visitáis y qué actividades ofrecéis en vuestros tours?

Ceci y Sandro: ofrecemos tours guiados que nombramos Walk & Eat (Slow) por diferentes barrios de Barcelona basados en la gastronomía km0 y filosofía Slow Food. Los más habituales son:

  • Poble Sec & Sant Antoni: urban walk and slow food lunch.
  • Caminata por Montjuïc para disfrutar de sus vistas y las calles de Poble Sec para terminar comiendo en el Mercat de la Terra o restaurante Slow Food.
  • La Barceloneta: Slow food lunch & fish market visit: visita de acceso exclusivo a la Lonja de Barcelona para aprender sobre la sostenibilidad de los mares y consumo responsable de pescado, combinada con un menú Slow Food y paseo por el barrio marinero.
  • Montgat: Fish market & tapas by the sea. Visita a Montgat participando de la subasta local diaria de pescado del Maresme y comiendo tapas en un chiringuito o restaurante de proximidad junto al mar, disfrutando del ambiente mediterráneo.

Y para el viajero que busca experiencias más allá de Barcelona y de día completo organizamos por ejemplo una jornada gastronómica «Farm-to-table & Fish-to-fork» para participar en el día a día de un restaurante Slow Food, desde la visita a su huerto biodinámico, saboreando una comida “de pagès”, y hasta finalmente acompañar al propio dueño a la Lonja de La Barceloneta para la compra del pescado fresco.

Además, la sostenibilidad y la conciencia ambiental fueron ganando cada vez más protagonismo en nuestros tours. Llevamos a los viajeros a restaurantes Slow Food y/o que respeten y busquen usar alimentos de proximidad y de temporada. Nos encanta contar historias y anécdotas detrás de los negocios que visitamos, sea una tienda de granos de toda la vida, un restaurante nuevo vegetariano o una heladería artesana. Recorremos siempre las calles menos transitadas y ponemos en evidencia proyectos de la comunidad local, iniciativas ciudadanas, acercando el visitante a la realidad local de forma relajada pero consciente, para generar un sentimiento de respeto y empatía al entorno que se vista, más allá de lo turístico.

Y un factor clave es que las rutas son totalmente a medida y privadas, por lo tanto el viajero vive una experiencia realmente única y adaptada a su persona.

Laura: Una de las características del turismo slow es la interacción de los turistas con la gente local. ¿Cómo fomentáis esta interacción en vuestros tours?

Ceci & Sandro: Sí, ¡nos encanta charlar con la gente en los lugares, tiendas, mercados, etc. por donde pasamos! Te dejo con algunos ejemplos:

– En los mercados de los barrios siempre aprovechamos la parada para comprar unos frutos secos, una pieza de fruta de temporada y charlar con los vendedores. También hay varias tiendas donde nos conocen y saludan, charlamos e intercambiamos impresiones con la gente local. En un restaurante del Born nos invitan siempre a entrar, aunque sea horario de cierre.

– En Poble Sec en el Mercat de la Terra de Slow Food la interacción es más amistosa aún porque ya conocemos a los organizadores y siempre paramos para saludarles, igual que a los vendedores de las paradas.

– En la Lonja de La Barceloneta vemos cómo llegan los pescadores, nos cuentan qué pescados pescaron en el día y en la subasta una persona responsable nos explica su funcionamiento, así mismo el dueño del restaurante donde comemos también nos conoce y habla con los clientes.

– En Montgat asistimos a la subasta de pescado también e interactuamos con los pescadores.

Y para nombrar experiencias que ofrecemos de todo un día de excursión:
– Visitando una bodega y viñedos en el Penedès o yendo a una finca ecológica de un restaurante en el Maresme que conocemos obviamente estamos en contacto directo con los locales, como el responsable de la bodega o el payés y dueño del restaurante en su finca.

Laura: La gastronomía tiene un gran protagonismo en vuestros tours. ¿Se puede conocer la cultura de un país a través de sus platos?  

Ceci & Sandro: Sí, sin duda la gastronomía es el elemento que mejor retrata la identidad de un pueblo o país. “Food is an essential key to understand the local life” (¡lo ponemos en nuestra web!).

Cuando llegas a un lugar nuevo, aunque no hables el idioma, es a través de la comida que entiendes mejor la idiosincrasia local. ¿Qué, cuándo, cómo comen? Tipos de ingredientes y platos de temporada, manera de cocinarlos, combinarlos o servirlos, horarios de las comidas, costumbres alrededor de la mesa, todo cuenta para adentrarte en la cultura gastronómica de una región o país.

En nuestros tours siempre incluimos una comida de temporada, local y con una historia detrás. El mejor ejemplo es nuestro paseo por Poble Sec los sábados, donde terminamos en el Mercat de la Terra de Slow Food comiendo un menú popular, lo que toque en cada época del año: sardinas, alcachofas y ahora en invierno la tradicional y muy catalana calçotada.

Identificamos en la gran mayoría de los visitantes que recibimos un auténtico interés para saber más sobre la forma de comer aquí en Cataluña y España. Anécdotas y curiosidades sobre la comida entretienen normalmente mucho más que un simple relato histórico. Y ese es nuestro propósito en los Walk & Eat slow tours que ofrecemos.

Laura: Barcelona Plan·it nace en unos talleres para iniciativas emprendedoras dentro de Barcelona Activa. ¿Qué han aportado estos talleres a vuestro proyecto?

Ceci y Sandro: Los talleres que hicimos en Barcelona Activa realmente contribuyeron para motivarnos a emprender y sobre todo para organizar las muchas ideas que cada uno de los dos teníamos en mente. Yo Sandro, por ejemplo, barajé en su momento un proyecto totalmente diferente a Barcelona Plan·it: yo pensaba montar un food-truck de zumos tropicales.

Los talleres o cápsulas, cómo lo nombran en Barcelona Activa, te dan herramientas para crear, desarrollar y testear tus proyectos. Te ayudan con técnicas de coaching, desarrollo personal y profesional, te dan soporte técnico para la creación de empresa o alta de autónomo, en fin, te hacen posible lanzarte a hacer realidad tu negocio. ¡Muy recomendable!

¡Muchas gracias Ceci y Sandro! Recuerda que puedes seguir a Barcelona Plan·it en Facebook e Instagram.

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Cinelab Turisme: el festival que aborda el turismo desde una mirada antropológica

Fabiola Mancinelli

El festival “Cinelab Turisme: mirades des de l’antropologia”, que tuvo lugar entre octubre y diciembre de 2018 en Barcelona, surge del deseo de crear un espacio abierto para debatir en torno al turismo a partir de una mirada antropológica, facilitada por el visionado de películas temáticas y documentales etnográficos.

El “lab” evoca justamente eso: la idea del taller, de la producción compartida de conocimiento crítico. Aunque se trate siempre de interpretaciones, es decir, visiones subjetivas y concretas, los documentales nos permiten “viajar sin movernos” y traer a la realidad alguna situaciones turísticas, en contextos diversos, próximos y lejanos, dando voz a sus protagonistas.

Hablamos con Fabiola Mancinelli, Investigadora y Profesora Asociada en el Departamento de Antropología de la Universidad de Barcelona, Guía Acompañante de turistas internacionales y Directora del Cinelab Turisme, sobre esta primera edición del festival y sobre la mirada antropológica tan necesaria para entender el turismo.


Laura: ¿Qué características tienen las películas proyectadas en el Cinelab Turisme?

Fabiola: Las películas que forman parte del Cinelab abordan el viaje turístico desde perspectivas diversas. En una gran mayoría de casos, interrogan representaciones e imaginarios, problemáticas que aúnan tanto al cine, como al turismo y a la antropología.

Son documentales que nos invitan a reflexionar sobre cómo representamos al “otro”, es decir la población residente en los lugares que visitamos, pero también sobre ese Otro que somos nosotros cuando viajamos. De hecho, otro de los impulsos del Cinelab Turisme es la idea de estimular empatía. El turismo contemporáneo, sobre todo para los que vivimos en las grandes ciudades europeas, es un fenómeno omnipresente y familiar, pero resulta difícil de elaborar completamente, pues nos implica a la vez como anfitriones, y otras como viajeros.

De aquí surgen representaciones contradictorias: el turismo es al mismo tiempo una búsqueda de conocimiento y una experiencia mercantilizada de consumo; es un motor de la economía pero también una industria extractiva y generadoras de desigualdades sociales; es un productor de lugares y de imaginarios, pero coloniza los espacios públicos. Estas tensiones pueden provocar una erosión de la empatía hacia los turistas, esos Otros que a veces también somos nosotros.

Laura: ¿Cómo consiguen las películas temáticas y los documentales etnográficos generar esta empatía?

Fabiola: Los documentales acercan el mundo a sus espectadores de forma muy real. Nos permiten acercarnos a historias concretas y así crear conexiones a través del tiempo, de lugares y culturas diversas. Crean mensajes que llegan más rápidamente que cualquier otro tipo de texto. Ahora más que nunca, necesitamos historias que nos ayuden a entender y conectar con este mundo que cambia rápidamente.

Los documentales, y sobre todo las etnografías visuales, nos ayudan a expandir nuestro mundo, presentándonos valores, luchas, innovaciones y creencias más allá de nuestra experiencia diaria. Nos ayudan a tomar conciencia, social y emocionalmente, y a conectar con eventos y contextos actuales. El turismo, como marco de encuentros y dinámicas que atraviesan muchos ámbitos de la vida de nuestra sociedad contemporánea – política, economía, medioambiente, historia, psicología, cultura etc.- se presta muy bien a este tipo de aproximación.

A través de los documentales se puede tomar perspectiva, situarnos en un punto externo: ver a otros pero también a nosotros mismos. A partir de esta conexión, y a través del debate posterior, facilitado por la intervención de expertos y expertas cuyas intervenciones nos han ayudado a pensar más allá, en el Cinelab Turisme hemos hecho un ejercicio de comprensión antropológica, tratando de suspender el juicio, para llegar a una comprensión realmente más profunda de algunas prácticas y discursos que hoy en día se generan en un contexto turístico.

En muchos sentidos ha sido revelador. Varios asistentes me han comentado que los documentales les han hecho mirar críticamente a algunos de los comportamientos que habían tenido en viaje y que, a pesar de las mejores intenciones, iban acompañados de prejuicios occidentales, o bien de una mirada esencialista, o poscolonial.

Laura ¿Qué temas habéis tratado durante el Cinelab Turisme?

Fabiola: La idea del Cinelab es mirar al fenómeno turístico desde distintas facetas,  como en una especie de caleidoscopio. En un sentido metafórico, el ciclo mismo ha sido un viaje, a través de experiencias y contextos diversos.

Con “Framing the Other”, el documental de la primera sesión, hemos abordado el tema del turismo étnico como lugar de encuentros, representaciones a menudo estereotipadas, y conflictos. En la segunda noche hemos hablado del viaje como momento sagrado, desarrollando un paralelismo entre los “caminos comunes” que unen una peregrina-turista por el camino de Santiago y una mochilera que da la vuelta por el sureste asiático.

La tercera cita, con la película “Gringo Trails”, rodaba en torno al tema de los impactos económicos y medioambientales del turismo, – el llamado “efecto Lonely Planet”- , por el que la ansiedad de salir de los caminos más trillados acaba plasmando nuevas formas de masificación. La cuarta sesión ha tocado un tema candente: la relación de difícil convivencia entre el turismo y la ciudad, lugar donde confluyen intereses y usos del espacio diversos y a menudo generadores de conflictos. La realidad de Berlín, retratada en la película “Welcome, Goobye”, nos ha permitido reflexionar sobre lo que pasa en otras ciudades europeas, Barcelona entre ellas.

Con la quinta sesión hemos abordado el tema del turismo sexual en clave femenina. Hemos viajado a Bali con Cowboys in Paradise, investigando los encuentros entre unas turistas occidentales y chicos de la playa de Kuta. Relaciones informales que surgen al margen de la industria turística, y que mezclan de forma ambigua amistad, amor y dinero.

Finalmente, las dos últimas sesiones del Cinelab nos han acercado al llamado “turismo de la realidad”, en su vertiente social y en su vertiente más trágica y oscura, la de la muerte y del genocidio. Por una parte, el documental “Nosotros, los de allá” nos ha llevado a conocer cómo las condiciones de trabajo de los mineros de Potosí se convierten en objeto de atracción turística. Por otra, “Austerlitz”, película del director ucraniano Sergei Lonitza, nos ha ofrecido un espejo en el que mirar las prácticas de los visitantes del campo de concentración de Sachsenhausen, en Alemania.

Podría decir que el Cinelab ha sido un viaje con muchas paradas, con ojos abiertos y atención a los matices, a los discursos, a las miradas. Un viaje como tendrían que ser como todos los viajes: con mucha conciencia y tratando de detener el juicio para poder comprender con más profundidad.

Laura: Sin duda son todos aspectos muy interesantes. ¿Cuál dirías que es el tema o temas que mayor debate han generado entre los participantes?

Fabiola: El debate se ha ido construyendo a lo largo de las 7 sesiones, llevando a una reflexión orgánica sobre el fenómeno turístico, dinámica que ha sido para los organizadores del evento una de las sorpresas más gratas. Me explico: al principio quizás había más reticencia a compartir ideas libremente, pero a medida en que el espacio del Cinelab se convertía en una cita familiar, y gracias a las interesantes aportaciones de los expertos, que nos han ayudado cada vez a pensar más allá del documental, el intercambio de ideas se ha hecho más intenso y las reflexiones más profundas.

Evidentemente, temas como el turismo sexual, los impactos sociales y medioambientales del turismo o el turismo de la realidad han interpelado la conciencia del público. Pero, paralelamente al debate sobre casos concretos, se han esbozado hilos de reflexión que se repetían a cada sesión: por ejemplo, se ha reflexionado mucho sobre las sociedades emisoras de turistas, cuya estructura y funcionamiento determina lo que el turista busca en sus vacaciones y, en consecuencia, sus prácticas en el lugar de destino; del rol de la fotografía turística y de cómo marca las asimetrías – tecnológicas y de poder-  entre visitantes y residentes; se ha debatido críticamente entorno a la idea de turismo como derecho, y se ha reflexionado sobre la posibilidad de encuentros turísticos que vayan más allá de relaciones de puro consumo.

Laura: Es importante que existan estos espacios de debate en torno al fenómeno turístico. ¿Habrá una segunda edición del Cinelab Turisme?

Fabiola: Ya estamos trabajando en la próxima edición del Cinelab Turisme, para el otoño de 2019, donde seguiremos explorando las múltiples facetas de este fenómeno y esperamos dedicar un espacio a las condiciones de los trabajadores del turismo.

Asimismo, queremos reflexionar sobre la línea cada vez más delgada que hoy en día separa la experiencia de viajeros y migrantes, poniendo el foco en el creciente fenómeno del turismo residencial, por ejemplo, o de los nómadas digitales. Hablaremos de viajes iniciáticos y parques temáticos, y volveremos a observar cómo el turismo lleva a puestas en escena de la “autenticidad”.

Queremos seguir alimentando este espacio crítico, y esperamos que lleve a pensar en una idea de turismo más ético y respetuoso del entorno y de la gente que lo habita. De momento, estamos buscando documentales que relatan experiencias de turismo comunitario en los países de América Latina, así que si entre los lectores de Travindy hay alguien que nos quiera enviar sugerencias, estaremos muy interesados en recibirlas.

¡Muchas gracias Fabiola! Puedes encontrar más información del Cinelab Turisme en la web del Festival Vilamon , en la web del Institut Català d’Antropologia y también puedes seguirlo en Twitter.

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Sonido del Yaque, primer proyecto de turismo comunitario en República Dominicana.

Esperanza e Ivelisse
Esperanza e Ivelisse

Sonido del Yaque es considerado el primer proyecto de desarrollo comunitario de República Dominicana, y se encuentra ubicado en torno a la comunidad de Los Calabazos, en el municipio de Jarabacoa.

Este alojamiento rural, escondido entre las montañas de la Cordillera Central y a orillas del río Yaque, está formado por pequeñas cabañas que son íntegramente administradas por el Club de Madres Nueva Esperanza: un grupo de mujeres empoderadas y concienciadas de las necesidades de su comunidad que buscaban crear una fuente de empleo que mejorara la calidad de vida de las familias de Los Calabazos.

En nuestra visita al Sonido del Yaque, pudimos entrevistar a sus fundadoras: Esperanza Marte Vitoriano y su hija Ivelisse Bautista Marte, sobre los inicios y el presente de este inspirador proyecto.


Lucía: Sonido del Yaque se considera el primer proyecto de turismo comunitario en el país, ¿qué retos os habéis encontrado en el camino?

Esperanza: La verdad que el mayor reto fue iniciar sin tener ningún conocimiento, porque no tuve la oportunidad de estudiar. Sin embargo, a través del aprendizaje y la experiencia fuimos mejorando y prueba de ello es haber recibido el premio “Mujeres emprendedores que cambian el mundo” en Jarabacoa, y eso para mí es un orgullo y una gran motivación para creer que si uno se lo propone, todo se puede.

Al ser el primer proyecto de ecoturismo comunitario, otras comunidades de todo el país han venido a visitarnos, y a intercambiar y adquirir experiencia y conocimiento sobre cómo gestionar su proyecto, y eso siempre nos llena de alegría.

Lucía: ¿De qué forma cree que el proyecto ha mejorado su calidad de vida desde que se fundó en 1997 y cómo surgió esta idea?

Ivelisse: Todo comenzó cuando se empezó a hacer rafting en Jarabacoa, porque el río Yaque del Norte pasa por Los Calabazos y los turistas hacían aquí una parada para desayunar o comer algo. Así surgió la idea de tener un rancho restaurante, a raíz del cual las personas comenzaron también a hacer diferentes actividades como cursos y talleres. Después, la demanda se hizo más grande y también querían hospedarse porque les gustaba mucho el lugar, pero no teníamos dónde. Y así inició el proyecto de las cabañas. Recibimos varias ayudas y donaciones para construirlas y mi padre donó el terreno para que el alojamiento estuviera separado de nuestras viviendas, para mayor comodidad de las demás socias y también de los clientes y que, además así, estuvieran ubicadas donde ya teníamos el comedor.

Esperanza: Desde el inicio del proyecto se han logrado muchas cosas que han ido mejorando la calidad de vida de nuestra comunidad. Por ejemplo las mujeres, que lo único que hacíamos era cocinar, limpiar y cuidar la casa, ahora recibimos nuestros propios ingresos. También se ha conseguido que todas las viviendas tengan luz e inodoro propio en las casas, con un acueducto y seis estanques para que tengan descanso todas las tuberías y no haya riesgo de que los desperdicios lleguen al río.

La escuela que hay ahora era, en realidad, un club que utilizábamos como espacio de reuniones; pero después de que se cerrara la que había más cercana, cedimos el local para que los niños no se quedaran sin clases. Los libros y las mochilas también se han conseguido gracias al proyecto. Todo son cosas que, para nosotros, simplemente son patrimonio de la comunidad.

Lucía: ¿Qué tipo de actividades os distinguen como proyecto de turismo comunitario que no haga otro alojamiento aquí en Jarabacoa?

Esperanza: Bueno, tenemos las fogatas, las tardes alegres donde se hacen cuentos, y también ofrecemos distintos tours por la montaña y por nuestras fincas orgánicas. Aunque creo que lo que más les gusta a los clientes es que, a veces, dejamos que sea una familia de la comunidad la que les atienda. De esta forma, dicen que viven una experiencia más real, conocen mejor la cultura dominicana y se sienten como en casa. Lo que también dicen que más caracteriza a Sonido del Yaque es que se siente paz y tranquilidad.

Lucía: República Dominicana es la estrella del paquete de “sol y playa”, ¿qué tipo de experiencia buscan los viajeros que se alojan en Sonido del Yaque y qué es lo que más valoran del lugar?

Ivelisse: Es cierto que, aunque Jarabacoa no tenga playa, los turistas aprecian mucho la naturaleza que tenemos y la acogida y la atención que les damos. También desconectan y descansan de la ciudad, vienen a respirar aire puro y limpio y a disfrutar del río y la montaña. Esas son las cosas que les atraen más.

Lucía: ¿Cuáles son las actividades o talleres que más directamente significan para la comunidad una fuente de ingresos procedente del proyecto?

Ivelisse: Todos los ingresos se reparten por igual entre las familias de la comunidad; de hecho, la forma en que nos organizamos fue lo que más fama dio al proyecto. Las mujeres de la comunidad tenemos nuestro comité administrativo que se reúne de forma quincenal y, a través de los “sanes” o ahorros, distribuimos los ingresos que llegan directamente del proyecto.

Incluso, hacemos una lista con lo que las socias necesitan y lo sacamos de ahí para ayudarnos entre todas. También nos repartimos las tareas; como supervisar las habitaciones, la limpieza o la cocina; aunque el salario no sea fijo, sino que depende de la cantidad de clientes que tengamos cada mes. Por otro lado, hacemos cursos de artesanía, se venden pulseras y bolsos hechos a mano, otras venden café, cacao, miel, fresas… y esos ingresos les llegan a cada uno directamente.

Lucía: ¿Qué medida de ahorro destacaría en la gestión sostenible que se hace de energía, agua o residuos?

Esperanza: A través de la planta hidroeléctrica tenemos luz propia. También clasificamos toda la basura; utilizando como abono los desperdicios orgánicos, elaborando artesanía con lo que se pueden reciclar y llevando a un punto de recogida de basura el resto.

Tras años de esfuerzo, se ha reforestado gran parte de la loma que rodea el proyecto, que quedó arrasada tras un incendio mucho antes de que existiera Sonido del Yaque.

Siempre tratamos de concienciar a toda la comunidad de la importancia de cuidar y proteger el medio ambiente, incluso a los clientes que se alojan, que a veces colaboran para ayudarnos en esta labor. Vivimos y convivimos con la naturaleza, por eso tratamos de mejorar e incorporarlo en nuestro trabajo día a día.

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«Queremos contar la nueva historia de Colombia a través del turismo sostenible»

Colombia preside desde 2015 el Comité de Turismo y Sostenibilidad de la Organización Mundial de Turismo (OMT), un hecho que evidencia los esfuerzos que el Gobierno de este país está dedicando a impulsar el turismo sostenible y responsable. Más aún en este escenario postconflicto que Colombia vive tras la suscrición de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC. Os resumimos la entrevista que Soziable.es le hizo a la viceministra de Turismo.

Colombia vive un momento histórico tras la firma de los acuerdos de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. ¿Este escenario se está traduciendo en un crecimiento del sector turístico?

Sin duda. En el sector del turismo eso se ha reflejado en un incremento muy importante de los visitantes internacionales que han llegado a Colombia. También en el hecho de que los colombianos tenemos ahora la oportunidad de recorrer con confianza todo el territorio nacional y de descubrir una buena parte de nuestra geografía que, debido al conflicto, hasta ahora había estado vedada a la oferta turística. A partir de hoy queremos contar la nueva historia de Colombia a través del turismo.

¿Puede decirse que los tiempos de violencia y conflicto han quedado atrás?

La paz es un proceso que se construye día a día y con la colaboración de todos los ciudadanos. Nosotros estamos en ese proceso, en el de conseguir una paz que sea duradera, que sea para todos, y que sea además un nuevo modo de vida.

Su Gobierno enarbola también la bandera del turismo sostenible. ¿Qué acciones se están impulsando desde el Ejecutivo colombiano en este sentido?

Algunos de los temas que han estado en nuestra agenda tienen que ver con la dimensión de los impactos del turismo tanto en lo ambiental como en lo sociocultural, el impulso a los observatorios de turismo sostenible en todo el mundo, el hecho de generar una adecuada gobernanza entre las distintas instituciones que tienen que ver con lo que sucede en toda la cadena de valor del sector turístico. Siempre teniendo presente que la conservación de los recursos naturales, el respeto a nuestros pueblos y a su diversidad cultural son los pilares fundamentales sobre los que podemos construir un turismo de larga vía.

Esa apuesta por el turismo sostenible, ¿está suponiendo un fuerte esfuerzo inversor, sobre todo en esas zonas a las que aludía antes, que hasta ahora han permanecido al margen de la oferta turística?

Ponemos un foco especial en estas zonas, pero Colombia es un país que tiene otras muchas necesidades que seguir atendiendo en otros frentes. Para nosotros la oportunidad está en atraer inversión extranjera que quiera apostar por la mejora de estas regiones y generar un mayor compromiso con estas comunidades y con un proceso de integración social. Contamos con el apoyo de la OMT para atraer a esos inversores extranjeros, y debo decir que España ha sido un país con el cual tenemos una trayectoria de cooperación y de vinculación de empresas privadas muy importante.

¿Cómo valora la oferta del país en materia de turismo accesible?

Venimos trabajando con entidades internacionales y nacionales para crear cada vez mayor conciencia sobre la importancia de adoptar los criterios de la accesibilidad universal y de respeto a los derechos de las personas con discapacidad. En ese sentido ya hay unos elementos incorporados dentro de nuestros códigos de construcción civil, los hoteles cada vez avanzan más en accesibilidad y adaptación, cada uno de los prestadores de servicios turísticos han ido incorporando estos criterios. Desde el Gobierno generamos estrategias para identificar municipios accesibles y prestadores de servicios.

Este artículo es un resumen de la entrevista original publicada por Soziable: Queremos contar la nueva historia de Colombia a través del turismo sostenible”.

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Activando el desarrollo local a través del cicloturismo: entrevista con BikeSquare

BikeSquare nace con la misión de ofrecer un conjunto de servicios innovadores para las diversas entidades involucradas en la creación y promoción de circuitos cicloturistas, incluyendo administraciones públicas, alojamientos, cicloturistas y ciudadanos, a través del uso de las bicicletas eléctricas o e-bikes.

Su objetivo es transformar un gran número de territorios en «amigos de la bici», activando un proceso de desarrollo local: involucrando los operadores locales (alojamientos, atractivos turísticos, guías…), incrementando el número de ciclistas y transfiriendo una cantidad importante de kilómetros recorridos hoy en coche a medios de transporte más sostenibles. Laura Basagaña habla con Patrizia Massano, Expansion Manager de BikeSquare.

Laura: Vuestra idea es promocionar el cicloturismo con bicis eléctricas. ¿Qué ventajas dirías que ofrece este tipo de movilidad a la hora de disfrutar de un destino, en comparación a otros medios de transporte?

Patrizia: La bici eléctrica, respecto a la bicicleta normal, ofrece la posibilidad de visitar sitios situados sobre una determinada altura, como monasterios, castillos, fuertes, sin experimentar demasiada fatiga y ahorrando energías para otras actividades (por ejemplo una visita del edificio o a pequeños productores locales).

En particular la bici eléctrica resulta muy útil cuando se trata de organizar unas vacaciones o un fin de semana en familia, en pareja o en grupo, porque permite balancear el nivel de experiencia de todos y aprovechar más la experiencia. Además puede resultar útil a los aficionados de la bici que con los años pueden haber desarrollado problemas articulares y que encuentran difícil utilizar la bici como antes. En este sentido la bici eléctrica es menos impactante a nivel físico.

A nivel turístico permite disfrutar de más sitios que la bici normal porque se puede utilizar para subir alturas desde donde contemplar el panorama (se utiliza mucho en las grandes ciudades, especialmente las situadas sobre una colina como Barcelona, Lisboa, Nápoles, Génova, pero también en Grecia, Malta, Chipre, Turquía).

Además se utiliza para visitar sitios turísticos situados fuera del centro de la ciudad, como ruinas arqueológicas, sitios religiosos, parques científicos o de atracción (en Barcelona por ejemplo permite llegar al Park Güell de manera más sencilla y en Córdoba se utiliza para visitar las ruinas arqueológicas de Medina Azahara, a las afueras de la ciudad).

Así que permite valorizar más sitios en el área, no sólo los más céntricos, y distribuir el flujo turístico sobre un territorio, ofreciendo más oportunidades de promoción de pequeñas actividades localizadas en las afueras del centro.

Laura: ¿Qué servicios y recursos ofrecéis a vuestros clientes para conseguir vuestro objetivo de potenciar el cicloturismo en bicicleta eléctrica?

Patrizia: BikeSquare ofrece al cliente final una web y una APP sencilla, donde poder encontrar diferentes propuestas y reservar online desde el alquiler de las bicicletas, las rutas autoguiadas o con guías, hasta experiencias vacacionales con e-bike y eventos empresariales.

Además, ofrece servicios de asistencia personalizados, como servicios de transbordo, la entrega de las bicicletas directamente al alojamiento, el traslado de los equipajes a otros alojamientos, en caso de una ruta muy larga, además de un servicio de socorro en caso de emergencias, de reparación y sustitución de baterías para las e-bikes.

Por otro lado, BikeSquare ofrece a sus socios (los fletadores de bici eléctricas, los alojamientos, restaurantes y bodegas de vino) la oportunidad de ser parte de una red transnacional que los ayuda a promocionar sus servicios en su territorio con más profesionalidad. A través de la web y de la APP de BikeSquare, los socios pueden dar más visibilidad a sus actividades y obtener más posibilidades de reservas online, gracias a una poderosa acción de social media marketing sobre Google, Facebook y otras redes sociales.

En particular la red de BikeSquare favorece el intercambio de clientes entre los socios y la creación de experiencias más interesantes en cada territorio: por ejemplo, una ruta en e-bike en un pueblo rural, con parada en un punto panorámico y visita a una bodega de vino asociada. Además permite el lanzamiento de campañas de marketing transnacionales más importantes, como en ocasión de festividades como la Pascua, el 1º de Mayo, cuando se lanzó una campaña promocional con propuestas originales en cada país (España, Italia y Eslovenia).

Laura: ¿Qué tipo de impacto dirías que tiene sobre la población local el hecho de fomentar la movilidad sostenible mediante la bicicleta eléctrica, sobre todo en grandes ciudades como Barcelona?

Patrizia: Antes de todo, fomentar la movilidad sostenible y el turismo sostenible tiene un impacto positivo en el sentido de respetar el medioambiente y de no adjuntar tráfico y polución a la población local. En el caso de Barcelona esto es muy importante, considerado los altos niveles de tráfico y de polución. Además, se va a promocionar la bici eléctrica como un medio de transporte ecológico más potente que la bicicleta normal, perfecto para a ser utilizado diariamente, en sustitución del coche, para desplazamientos urbanos cortos hasta 10-15 kms.

Especialmente en ciudades como Barcelona, con desniveles importantes y colinas empinadas, como el Carmel, el Tibidabo y la Sierra de Collserola, la bici eléctrica facilita el uso diario para desplazarse al trabajo o hacia el centro de la ciudad. En efecto, se tiene que considerar que la bicis eléctricas tienen una larga autonomía y, en función de sus marcas y modelos, pueden llegar hasta los 120-130 kilómetros en llano.

Es más, BikeSquare es por sí mismo un proyecto de promoción y empoderamiento de la comunidad local, a través de la agregación de pequeñas empresas, alojamientos, bodegas de productos típicos, productores locales…. Así que BikeSquare promociona las empresas que han elegido la sostenibilidad, tanto en el área de la movilidad como de la hospitalidad turística, facilitando el trabajar de manera conjunta y fomentando un turismo más sostenible también en ciudades como Barcelona, donde las actividades sostenibles coexisten con el turismo de masas.

Laura: Comentas que BikeSquare es por sí mismo un proyecto de promoción y empoderamiento de la comunidad local. ¿Cuál ha sido el proceso que habéis seguido para lograr este objetivo?

Patrizia: La promoción y empoderamiento de la comunidad local derivan de dos cosas:

    1. Considerado el lado comercial de Bikesquare, la promoción del territorio a través del cicloturismo o turismo lento, junto a los socios locales, que son el valor añadido del fletador. De esta manera sabe siempre dónde enviar los cicloturistas y sus socios (restaurantes, hoteles, agroturismo, bodegas de vinos), pueden ofrecer nuevas fórmulas eco-friendly para conocer el territorio y atraer visitantes. Se ofrecen oportunidades de agregación y activación de la comunidad local, que especialmente en territorios más pequeños o aislados representan elementos importantes para la economía local (la así llamada economía circular).
    2. Por otro lado, BikeSquare ha lanzado portales regionales de cicloturismo en el norte de Italia, como CycloMonviso, Corona di Delizie, que están enfocados en la promoción del territorio, en colaboración con las instituciones locales. Estas últimas financian el lanzamiento del proyecto, invierten en la promoción del territorio y en seguida, los agentes privados, con sus adhesiones, garantizan la supervivencia y actualización del proyecto. Podemos decir que de esta manera BikeSquare propone un modelo «bottom-up» y al mismo tiempo «top down» para la promoción no solo del cicloturismo, pero también de la comunidad local de manera sostenible y respetuosa del ambiente.

Laura: En grandes ciudades como Barcelona hay ocasiones en las que los grupos de cicloturistas pueden molestar a los peatones, al circular por callejones y lugares peatonales. Desde Bike Square, ¿cómo trabajáis este uso compartido del espacio público?

Claramente las rutas y los tours que proponemos en las ciudades son solo por carriles bici y también en el caso de alquiler sugerimos de utilizar solo carriles bici. El problema de compartir el espacio con peatones se crea más por parte de los ciclistas urbanos que no respetan la circulación. Pero usualmente quien alquila las bicis, especialmente la eléctrica, pone mucha más atención.

Las otras rutas de BikeSquare son «off the beaten path», fuera de los centros urbanos, en pueblos rurales o de montaña, donde no se da esta problemática.

Laura: ¿Cómo valoran los clientes de BikeSquare esta oferta de actividades sostenibles? ¿Nos puedes poner un ejemplo de alguna de estas actividades?

Patrizia: A los clientes de BikeSquare les encanta la posibilidad de poder disfrutar de su tiempo libre pedaleando y descubriendo sitios poco conocidos. Por ejemplo, tenemos un tour en e-bike en Sierra Nevada, que les permite ver los picos más altos de las montañas, como Mulhacén, la segunda montaña más alta de Europa, y la naturaleza increíble de este paisaje: las florestas, los lagos y animales raros como el ibex, la cabra de montaña.

En Córdoba, gracias a las e-bikes, los visitantes interesados en la historia auténtica de la ciudad pueden pedalear hasta las ruinas de Medina Azahara, capital árabe-medieval de Al Andalus ubicada a 8 km desde el centro de la ciudad, y declarada recientemente Patrimonio de la Humanidad por Unesco.

En Barcelona los visitantes que quieran descubrir las dos caras de la ciudad, desde la montaña y desde el mar, pueden aprovechar las e-bikes para subir la colina olímpica de Montjuïc, ver el castillo, el estadio y la piscina olímpica, y disfrutar del panorama desde la terraza del MNAC.

En Málaga, ciudad rica en historia, museos y miradores como el de Castillo de Gibralfaro, los turistas pueden utilizar las e-bikes para visitar la ciudad y disfrutar de la vista de su bahía rodeada de montañas, y para pedalear a lo largo del paseo marítimo hasta el antiguo barrio de pescadores de Pedregalejo con los famosos Baños del Carmen.

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