Travolution Travel: turismo comunitario en Chile

Jorge Narbona

Travolution Travel es un tour operador chileno que tiene como propósito promover un desarrollo sustentable, propiciando encuentros de culturas diferentes a través de experiencias turísticas gestionadas por comunidades locales, favoreciendo así su desarrollo local. En esta entrevista, Jorge Narbona -Gerente de Travolution Travel- nos cuenta sobre el proyecto y cómo repercute su trabajo en las comunidades locales e indígenas. Travolution es finalista de los World Travel Market Latin America Responsible Tourism Awards 2020.

Pablo Giner: ¿Qué es Travolution Travel?

Jorge Narbona: Travolution Travel es un turoperador receptivo que tiene como propósito promover un desarrollo sustentable, estilos de vida armónicos y relaciones más conscientes a través de encuentros de culturas diferentes. Esto lo hacemos por medio de la promoción de experiencias turísticas gestionadas por comunidades locales, favoreciendo así su desarrollo local. Como resultado, se logra visibilizar, fortalecer y proteger la riqueza natural y cultural de Sudamérica. Algo fundamental de nuestro objetivo, es que las comunidades autogestionen su propuesta y la trabajen desde sus perspectivas.

Nuestro trabajo se enfoca en diseñar viajes a medida, promoviendo mayoritariamente servicios comunitarios locales en Chile. También operamos viajes en Bolivia y Argentina junto a partners locales que comparten la filosofía hacia este tipo de turismo, donde los beneficios son mutuos para anfitriones y por supuesto, para los viajeros, que conocen culturas diferentes, aprenden y se desconectan de su día a día normal en medio de hermosos entornos naturales.

Además de ser un turoperador, Travolution tiene una fundación que trabaja mano a mano con las comunidades en ámbitos de capacitación y desarrollo local, generación de redes, innovación y promoción. 

Turismo comunitario en Chile
Travolution y la comunidades locales

Pablo Giner: ¿Cómo reparte los ingresos Travolution Travel? ¿Genera repercusión real y cuantificable en la comunidad?

Jorge Narbona: Nuestros reportes anuales dan cuenta que el porcentaje de ingresos económicos aportados directamente a proveedores locales varía entre un 60% y un 70%. Más específicamente, entre un 35% y 40% va directo a comunidades rurales e indígenas y el 30% restante va a otros proveedores locales que ofrecen servicios de alojamiento, traslado, guiado con traducción e interpretación, etc. 

Actualmente, estamos llevando a cabo un estudio de impactos económicos y sociales en las comunidades con las que trabajamos. El estudio dura dos años y comenzó este 2019. Por lo que todavía no tenemos todos los datos para estudiar esta repercusión total, pero lo tendremos en un futuro cercano.

Por ahora, sí podemos afirmar que quienes han comenzado este camino en el turismo, declaran que los ingresos económicos extra generan posibilidades para mejorar su calidad de vida, generar trabajo de calidad, evitando así la migración de jóvenes a las ciudades, revaloración de sus culturas y estilos de vida y empoderamiento sobre sus territorios naturales.

Pablo Giner: Háblanos sobre la ONG, ¿qué tipo de proyectos llevan a cabo de forma paralela?

Jorge Narbona: Fundación Travolution cuenta ya con 10 años de experiencia y durante su trayectoria ha promovido el turismo de base comunitaria como una herramienta para el empoderamiento y desarrollo de los territorios.

Se ha trabajo de manera intensa en 4 ejes de acción: 

  1. Desarrollo Local: Promoviendo buenas prácticas turísticas en los territorios.
  2. Redes: Generando redes a nivel mundial, congregando a diversos actores de la industria como líderes de comunidades, entes gubernamentales, privados, ONG, Asociaciones, etc.
  3. Investigación y Desarrollo: Promoviendo metodologías innovadoras para el trabajo colaborativo.
  4. Tour Operador: Desde la necesidad de cerrar la brecha comercial de la mayoría de las comunidades, nace Travolution Travel.

Dentro de las actividades más destacadas que ha realizado Fundación Travolution, se encuentran los Encuentros de Turismo Comunitario. En estas instancias, los emprendedores y líderes de las comunidades tienen la oportunidad de conocer a más personas que están atravesando el mismo camino, compartiendo experiencias de casos exitosos y otros que están recién comenzando. En estas oportunidades comparten sus miedos, problemáticas, logros, etc. y se sienten mutuamente inspirados y apoyados. 

Además, tienen la oportunidad de interactuar con personas líderes de instituciones gubernamentales y plantear sus desafíos y complejidades. Por ejemplo, de la unión de los líderes participantes de estos encuentros, se ha formado la Asociación Nacional de Turismo Indígena, que participa de la Mesa Nacional de Turismo Indígena, donde pueden discutir directamente con entes gubernamentales acerca de sus problemáticas, normativas legales, etc. 

Dentro de estos encuentros, destacan: los 4 Encuentros Nacionales de Turismo Comunitario (en Chile), el Primer Encuentro Latinoamericano de Turismo Comunitario (Colombia, 2017) y el Primer Encuentro Centroamericano de Turismo Comunitario (Guatemala, 2018). 

Turismo comunitario en Chile

Pablo Giner: ¿Con qué retos os habéis enfrentado al trabajar turismo con comunidades rurales e indígenas?

Jorge Narbona: Las comunidades rurales y sobretodo indígenas, suelen tener desconfianza del mundo privado. Esta desconfianza tiene razones históricas desde la colonia y razones más actuales como discriminación, abusos, etc. El mayor desafío estuvo en generar una red de comunidades que estuvieran trabajando el turismo, que quisieran desarrollarlo y que confiaran en nuestro apoyo. 

Hoy en día, las confianzas generadas por años de trabajo permiten que seamos respetados y bien recibidos en el mundo rural e indígena, especialmente por comunidades que emprenden el camino del turismo comunitario. 

Uno de los retos al que nos enfrentamos actualmente, es ser el enlace entre las comunidades y el “mundo occidental”. El principal desafío aquí es setear las expectativas de velocidad con que nos movemos normalmente. Por ejemplo, en muchas comunidades viven de la agricultura, pesca artesanal y otros medios de subsistencia que han tenido ancestralmente, por lo tanto el turismo no es su principal fuente de ingresos ni su única prioridad. Esto, sumado a que la señal de teléfono o internet no es la mejor, hace que las respuestas no siempre sean rápidas. Por lo tanto, nuestro rol consiste en “educar” al viajero, orientarlo hacia el contexto del tipo de turismo que realizará, qué cosas puede esperar, qué cosas no puede hacer, etc. 

Por el otro lado, instamos a los proveedores a mejorar sus servicios y cumplir estándares mínimos para que los viajeros disfruten experiencias de calidad, sin perder su autenticidad. 

Este es un ámbito en el que estamos en mejora continua, aprendiendo día a día cómo hacer dialogar de mejor manera estos dos mundos. 

Comunidades rurales en Chile

Pablo Giner: ¿Qué visión de futuro tenéis desde el operador? ¿Qué perspectiva de recuperación del Covid-19 envisionáis?

Jorge Narbona: Nuestros objetivos a 10 años son seguir conectando a viajeros con las comunidades rurales mientras nos posicionamos como referentes de turismo comunitario en Sudamérica. También nos gustaría seguir planificando 1 Encuentro Comunitario anual en diferentes países del continente, mientras logramos generar al menos 1 estudio anual de impacto en las comunidades. Todo esto, sin olvidar nuestra prioridad de mejorar en torno a la sostenibilidad ambiental y cumplir nuestra meta para el 2021 de llegar a ser carbono neutral nivel 3, como mínimo.

En cuanto a nuestras perspectivas de recuperación post pandemia, al igual que todo el mundo, seguimos inmersos en la incertidumbre total, lo que no significa que estemos dormidos. Hemos aprovechado este tiempo para trabajar y mejorar nuestros puntos débiles, afiatarnos como equipo y plantearnos diferentes escenarios y estrategias.

Dentro de esas estrategias está, primeramente y como mencionaba antes, mejorar nuestros puntos débiles. Segundo, conocer al viajero nacional y ofrecerle una propuesta acorde a lo que buscan, invitándolos a conocer su país desde otra perspectiva. En tercer lugar, estamos planificando estrategias contra estacionales, de manera de revertir los pocos viajes en temporada baja, estudiando nuevos mercados y destinos. Y finalmente, estudiando nuevos nichos a los que por falta de tiempo, no habíamos podido llegar.

Sabemos que ninguna estrategia garantiza el éxito en un futuro tan incierto, pero estamos regularmente viendo todas las alternativas posibles para seguir promoviendo un tipo de turismo más amigable con lo local y con la naturaleza, promoviendo encuentros auténticos, de aprendizaje y de mutuo beneficio para viajeros y comunidades.

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Turimetría dinamiza los destinos rurales de Colombia

Matías Escudero es consultor de turismo y ha fundado Turimetría, una consultoría enfocada al desarrollo turístico de los destinos rurales. Participa en el encuentro digital de turismo comunitario organizado por Komú hablando del turismo como herramienta de paz.

Pablo Giner: ¿Qué tipo de turismo promovéis desde Turimetría en las poblaciones rurales?

Matías Escudero: Mi tarea en general está centrada en comunidades rurales. A través de talleres establezco transferencia de herramientas de gestión, estrategias de trabajos colectivos, posicionamiento de productos en mercados consolidados, promoción, re-ingeniería de experiencias, entre otros.

Mi labor depende del contexto, de la población objetivo, de la voluntad o de los recursos.

PG: En el contexto actual de Covid-19, ¿en qué situación se encuentran estos destinos rurales en Colombia?

ME: Presenta un gran desafío, ya que las empresas recientemente consolidadas aún no han logrado estabilizar un punto de equilibrio en la comercialización de sus productos. Por lo tanto, sus expectativas de captación de recursos están en vías de desarrollo.

Los nuevos emprendimientos rurales que han ingresado como consecuencia de los procesos de paz, se ven vulnerables y con pocas herramientas y técnicas para tomar decisiones en situaciones como la expansión del Covid.

Por otro lado, a nivel nacional, el Gobierno ha diseñado estrategias de alivio económico para los diferentes sectores turísticos. El problema es que este tipo de medidas son de difícil acceso para los emprendedores rurales, porque no tienen solvencia para asumir un crédito ni cumplen los requisitos exigidos por los bancos como capacidad de pago.

PG: ¿Desde Turimetría os especializáis en alguna parte del proceso o realizáis todo el acompañamiento a las comunidades en el diseño del servicio turístico?

ME: Turimetría trabaja dependiendo de las necesidades de los clientes, que pueden ser emprendimientos privados, asociaciones o directamente una gobernación.

El año pasado me tocó hacer toda una consolidación de rutas turísticas. La gente conocía el turismo comunitario y aunque nunca habían trabajado de manera comunitaria, tenían ganas de hacer algo. Pudimos hacer muy buenos procesos y en la actualidad cinco de los siete municipios siguen trabajando con turismo local.

Por ejemplo, de la Isla Gorgona, la gente de Guapi, que está situado al lado, pero en el río en vez de en el mar, no la conocen, no saben siquiera lo que es una ballena. Para mi ahí está el mayor desafío, en que la gente haga turismo local, aun cuando para ellos es muy difícil movilizarse por coste de combustible y aislamiento.

He estado realizando protocolos de seguridad, dando clases para las alcaldías municipales en Argentina sobre patrimonio turístico y como implementarlo en la política pública.

Varían mucho los trabajos entre uno y otro.

PG: ¿Consideras que hay deseo de desarrollo a través del turismo comunitario de comunidades rurales en Colombia?

ME: Depende de las culturas. Colombia es muy diverso en cultura, si le hablas a un indígena de un desarrollo comunitario se te ríen porque es lo que históricamente han hecho. En cambio, los colonos no lo tenían tan en claro al inicio.

Son ideas que surgieron con la política nacional y así llegaron al territorio. Igual que ocurrió con la necesidad de hablar inglés por la visita de turistas internacionales.

PG: ¿Cuales son los mayores retos con los que se encuentran estas comunidades rurales en el desarrollo de turismo comunitario?

ME: La continuidad. Creo que hay ideas muy bonitas y personas con muchas ganas de trabajar, pero solo conocen talleres de turismo comunitario, sin hacer actividades comunitarias.

Hay que llevar la teoría a la práctica: que conozcan su territorio, qué pueden producir y a quién lo pueden orientar. Es vital que conozcan la dinámica del turismo y que el turista no es solo un viajero con una cámara grande, que ellos pueden ser turistas en su territorio. Pero a eso ellos no lo llaman turismo.

Otro desafío es la inversión. Es difícil que los pocos recursos de que disponen las personas rurales los dispongan en actividades de este tipo, pues piensan que debería pagar el estado o no están en condiciones de asumir esos costos. No consideran importante su aporte. Hablando de territorios muy alejados, siendo el turismo una estrategia promovida por el gobierno.

PG: En el Encuentro de turismo comunitario que organiza Komú, entre otros organizadores, participas en el turismo como herramienta para la paz. ¿Cómo crees que se articula el turismo comunitario para este objetivo y que importancia tiene?

ME: El turismo en escenario del post acuerdo les permite aprovechar toda la historia que tienen y la oportunidad de quedarse en el territorio. De esta manera, apuestan por su lugar de origen, conociéndolo y transmitiendo lo mejor que tiene, incluyendo las dolencias que han tenido.

Quizás no sea la industria principal, pero puede ayudar a circular dinero en el territorio y que tengan una mejor calidad de vida.

PG: También participas en innovación social y nuevas dinámicas en la economía, ¿puedes contarnos un poco más sobre esto?

ME: Ese tema es excelente. El tema de moneda social, los bancos del tiempo y trueque como herramienta de intercambio, le permite a la gente circular recursos y generar confianza en el territorio.

Estas monedas permiten producir en la comunidad para el consumo de la propia comunidad, poniendo excedentes que no auto consumen. Pero no se puede producir lo que no interesa a la comunidad, sino que necesitan entender lo que la comunidad quiere consumir y producir esos recursos.

A través de estas herramientas fueron entendiendo cómo podían aportar a la comunidad y como la comunidad también podía aportarles riqueza. No en líquido, sino con capital humano, recursos o tiempo.

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Expediciones Sierra Norte: cómo surgen los Pueblos Mancomunados en Oaxaca, México

Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario que nace a partir de la organización de los Pueblos Mancomunados, conformado por 8 comunidades zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México. En esta entrevista, Angelina Martínez -Coordinadora General de Expediciones Sierra Norte- nos cuenta cómo se ha llevado a cabo el proyecto, finalista de los World Travel Market Latin America Responsible Tourism Awards 2020.

Pablo Giner: ¿Cómo surge Expediciones Sierra Norte?

Angelina Martínez: Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario, que nace a finales de 1993 a partir de la cooperación intercomunitaria de 8 poblaciones zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México, los Pueblos Mancomunados

Nuestra iniciativa tiene como fin contribuir al desarrollo de la región y promover la protección del patrimonio natural de nuestros pueblos. Esto mediante el desarrollo de un proyecto de turismo responsable en el territorio; vinculado al entorno natural, las tradiciones y costumbres de los mismos.

Pablo Giner: ¿Cuál es el tipo de organización que lleváis a cabo? ¿Qué os diferencia de otras iniciativas de comercialización de turismo comunitario?

Angelina Martínez: La característica más importante de nuestra iniciativa es nuestro modelo de organización. A diferencia de otras iniciativas de turismo -donde la actividad se centra en una sola entidad y la comercialización del destino se lleva a cabo por actores ajenos al territorio- en Pueblos Mancomunados hemos desarrollado un modelo de turismo basado en la comunidad. Este modelo garantiza que la operación, administración, comercialización y control de la actividad turística en el territorio, quede en manos de las propias comunidades.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Cómo habéis conseguido posicionar a Pueblos Mancomunados entre los diferentes emprendimientos comunitarios del Estado de Oaxaca?

Angelina Martínez: Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad del País, característica que lo convierte en el escenario ideal para el desarrollo del turismo de naturaleza y aventura. Los Pueblos Mancomunados se convirtieron en los pioneros del ecoturismo en la región. Pero en la última década, el número de emprendimientos ecoturístico ha crecido significativamente, trayendo consigo nuevos desafíos: desde una oferta estancada hasta una competencia desleal entre los sitios. En 2014, ante esta situación, Pueblos Mancomunados era considerado de los sitios más caros de la región para actividades ecoturísticas, así que trabajando de manera coordinada con los equipos locales y nuestros asesores, pensamos en lo que debíamos hacer para mantener el proyecto a flote y para que los viajeros quisieran seguir viniendo a Mancomunados.

Nuestras primeras ideas fueron implementar otras actividades, pero cuando consultamos la propuesta con un amigo muy cercano al proyecto y asesor en una etapa de su desarrollo, su respuesta fue: “Me parece que no se trata de ponerle adornos a las comunidades, sino más bien de pensar en aquello que siempre ha estado presente, y que por ser común, pasa desapercibido”.

Así fue como comenzamos a trabajar en un segundo inventario de atractivos en el territorio, del cual nació nuestro catálogo de experiencias “Inspirando nuevos caminos” pensado en experiencias de turismo rural y agroturismo, con productos como “Los 7 colores del maíz” que busca visibilizar la importancia del maíz dentro de la gastronomía y cultura zapoteca. Ahí fue cuando comprendimos que no éramos hoteleros, que lo que nosotros ofertábamos eran experiencias de viaje basadas en nuestro patrimonio biocultural.

Expediciones sierra norte
Los siete colores del maíz

Pablo Giner: En cuanto a vuestra organización interna, ¿cuál es la manera en la que os organizáis estando formados por varias comunidades diferentes?

Angelina Martínez: Al tratarse de una iniciativa comunitaria, se buscó que las poblaciones integrantes del Mancomún participaran de manera activa en todo el proyecto. Para ello se crearon oficinas y comités locales en 7 poblaciones integrantes del Mancomún y un equipo coordinador para la oficina central de Expediciones Sierra Norte en la ciudad de Oaxaca. A través de los años, nuestro proyecto ha adoptado un modelo simbiótico, mientras nuestros equipos locales en cada población (elegidos por cargos, siguiendo el sistema de usos y costumbres que rigen a nuestras comunidades) se hacen cargo de la operación de los servicios (hospedaje, alimentos, recorridos, actividades).

El equipo central de Expediciones Sierra Norte, bajo un modelo gerencial, se hace cargo de la etapa de diseño de producto, generación de alianzas y comercialización del destino.

Con el paso del tiempo también hemos ido generando alianzas con otras comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca, que no forman parte de los Pueblos Mancomunados, pero que tienen el interés de detonar un proyecto ecoturístico en su comunidad, fortaleciendo así la oferta turística de nuestra región y contribuyendo al empoderamiento de otras comunidades.

Pablo Giner:  Dado que uno de vuestros objetivos es servir como modelo de referencia, ¿qué acciones realizáis con otros proveedores de turismo comunitario?

Angelina Martínez: El trabajo que hemos realizado a lo largo de casi tres generaciones ha inspirado a otros colectivos indígenas. Cada año ofertamos viajes para el intercambio de experiencias, brindando a otras comunidades y organizaciones la oportunidad de hacer un viaje de aprendizaje con nosotros. En él compartimos nuestro modelo de negocio, el esquema de organización, así como los retos y aprendizajes que hemos tenido a lo largo de 26 años de trabajo.

Por otro lado, también brindamos asesoría especializada a grupos que lo requieran y participamos como conferencistas en eventos especializados de turismo y algunos organizados por universidades del país.

Buscamos compartir nuestra visión de que un turismo responsable y comunitario que conviva con los ecosistemas sin vulnerarlos, es posible. Lo hemos hecho durante tres generaciones; es posible integrar a mujeres y hombres de diferentes edades y es posible que todos aprendamos de cada uno aunque no hablemos el mismo idioma. Y por eso,  hemos asumido la responsabilidad de cambiar los imaginarios brindando el ejemplo de una realidad alternativa gracias al turismo.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué importancia tiene en vuestro proyecto la inclusión social?

Angelina Martínez: Nuestra iniciativa está basada en los sistemas tradicionales de organización comunitaria, donde los actores locales representan la parte más importante del proyecto. Es por ello que promovemos su participación activa en todas las etapas y planes de desarrollo. Como resultado, nuestra iniciativa genera empleos directos en 3 sectores poblaciones importantes.

1) Los jóvenes: representan el sector población más susceptible de emigrar.

2) Los adultos: que a diferencia de las ciudades donde después de los 60 años es difícil encontrar empleo, el turismo les permite mantenerse activos, por poseer un amplio conocimiento del territorio y la vida comunitaria.

3) Las mujeres: con el paso del tiempo, su participación ha alcanzado todos los ámbitos del proyecto turístico. No sólo en puestos de recamaristas o cocineras, también es común verlas guiando o en puertos administrativos.

Los recursos llegan de manera extensiva a las comunidades y se distribuyen directamente a los diversos prestadores de servicios, fortaleciendo así la economía local.

Pablo Giner: ¿Cuál es el impacto generado en el empleo, tanto en la oficina central en la ciudad de Oaxaca como en las comunidades?

Angelina Martínez: Actualmente nuestro proyecto genera 126 empleos locales directos, pero al tratarse de una empresa comunitaria los beneficios trasciende a más de 400 familias. A través de la cadena de valor que se ha generado, los recursos llegan de manera extensiva a diferentes actores de la comunidad: panaderos, artesanos, transportistas, comedores familiares, misceláneas, productores, por mencionar algunos. Por otro lado, las utilidades que genera la actividad son presentadas ante las asambleas locales y es la población en su conjunto quien decide cómo se invierten.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué pasos tenéis pensados dar en el futuro?

Angelina Martínez: A lo largo de la vida de nuestro proyecto hemos aprendido que el turismo pensado desde el territorio y la conciencia colectiva es un medio para evitar el despojo y erradicar la pobreza; que entendemos como el resultado de la ausencia de esperanza, de derechos humanos, de capacidades, de territorio, de cultura, de autodeterminación y de participación. Hoy, creemos firmemente que el turismo puede ir todavía más allá y convertirse en una herramienta poderosa para impulsar procesos regenerativos en nuestro planeta.

Es por ello que nuestros siguientes pasos están pensados en la creación de un programa de turismo regenerativo en el territorio, a través del fortalecimiento de capacidades locales y programas amigables con la biodiversidad.

Es importante mencionar que no pretenderemos nunca que la actividad turística sustituya las actividades primarias de la comunidad y su esencia, buscamos más bien que se convierta en un completo que permita contribuir al desarrollo de las comunidades al mismo tiempo que se protege su patrimonio biocultural.The

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