La evolución del turismo tras la Guerra de Vietnam: retos y oportunidades de un país en auge

Dang Xuan Son

Creado por Dang Xuan Son, uno de los iniciadores del movimiento de turismo responsable en Vietnam, el operador turístico con base en Hanoi Footprint Travel es una de las empresas pioneras en el país en torno al turismo sostenible desde el 2001. Tuve el placer de reunirme con Dang Xuan en su oficina durante mi viaje en Vietnam para aprender sobre la evolución del turismo tras la guerra, pero también sobre los principales desafíos y oportunidades para lograr una industria más sostenible en el país.


Ángela: ¿Cómo ha sido la evolución del turismo en Vietnam?

Dang: El país abrió sus puertas al turismo justo después de la guerra en 1976. Sin embargo, en aquel entonces había pocos visitantes, ya que el país se encontraba en un estado de post conflicto y la infraestructura turística era aún casi inexistente. No fue hasta diez años más tarde, desde 1986 y hasta principios de los 90, que el turismo se volvió un factor importante en la economía de Vietnam. Posteriormente, en 1993 experimentamos un hito en la llegada de turistas, por lo que fue entonces cuando podemos decir correctamente que el país se abrió al mundo. Esto se debió en parte a un cambio del Gobierno a los requisitos del visado que facilitó la llegada de visitantes internacionales.

Hoi An – Cam Thanh fishing

Personalmente, empecé a trabajar en turismo en Hanoi en el 1999, y en ese momento ya venían muchos turistas, pero hasta 2007-2010 la infraestructura del turismo seguía siendo muy pobre: ​​transporte, servicios, estándares de calidad … no podíamos competir con otros destinos o proporcionar una buena experiencia para viajeros internacionales. Sin embargo, la imagen comenzó a cambiar al aprender del éxito de otros países y la opinión de los turistas. Recuerdo que en 2004, por ejemplo, teníamos que proporcionar a cada viajero que iba a Sapa su propio colchón de viaje para que pudieran dormir un poco más cómodamente en el tren. ¡Las camas en el tren eran demasiado duras!

Esta mejora continua se ha mantenido hasta el día de hoy, donde tenemos servicios creados para mejorar la experiencia turística pero que también benefician a la población local, como calles peatonales, servicios de salud, horarios de apertura de negocios, normas y regulaciones … en general, más y mejores estándares.

Ángela: ¿Ha desempeñado el gobierno un papel clave en el desarrollo del turismo en el país?

Dang: El Gobierno ha apoyado en parte los cambios, pero solo desde hace muy poco. Ha ayudado al facilitar el proceso de visado que permite la llegada de viajeros con estadías más cortas, así como a imponer las reglas y regulaciones para estandarizar procesos, pero creo que aún podrían brindar más apoyo, como por ejemplo en branding de destino.

Todavía no tenemos un buen presupuesto para marketing y promoción a nivel de destino. Sin embargo, hace dos años, el gobierno se unió al TAP (Consejo Asesor de Turismo) en un esfuerzo por crear un mejor posicionamiento en el mercado internacional.

Ángela: Entonces las acciones actuales se centran principalmente en aumentar el número de llegadas al país, ¿los impactos asociados al desarrollo se están teniendo en cuenta?

Dang: Tienes razón, sin embargo, hay dos cosas que debemos tener en cuenta. Una es aumentar el número de viajeros, ya que Vietnam tiene muchos más atractivos turísticos en comparación con otros países vecinos, pero el número de llegadas sigue siendo muy bajo en comparación con estos países. Por ejemplo, el porcentaje de crecimiento en el número de llegadas a Camboya o Laos es mucho mayor que en Vietnam, lo que significa que podríamos mejorar la comercialización de destinos.

Footprint team working alongside villagers in Hoang Su Phi Ha Giang

Lo primero es invitar a la gente a venir y lo segunda es el desarrollo sostenible, que es una historia muy diferente … Aquí el gobierno todavía no está haciendo mucho. Tenemos mucha discusión al respecto, pero todavía no hay ninguna aplicación o regulación. Por ejemplo, algunas compañías necesitan tener certificaciones ambientales, sin embargo, tienden a obtenerlas al principio ya que es bastante fácil cuando todo es nuevo. Cuando pasa el tiempo, nadie realmente verifica que se haga mantenimiento a la infraestructura que podría estar dañando el medio ambiente.

Ángela: ¿Cuáles dirías que son los tres retos clave para lograr un turismo más sostenible en Vietnam?

Dang: Vietnam es un país en desarrollo, por lo que diría que el primer desafío es que no existe un conocimiento de lo que realmente significa la sostenibilidad y las personas no son muy conscientes de los impactos de sus hábitos actuales. Por ejemplo, todavía se cortan los árboles para el uso propio ya que se cree más en el auto consumo que en tener árboles vivos. Vivimos con una mentalidad de ganar dinero a corto plazo donde la sostenibilidad aún no tiene lugar en los objetivos de las personas y los negocios.

Home Hosted Dinner in Hanoi

Lo segundo, como dije antes y enlazando con el primer desafío, tiene que ver con las comunicaciones del gobierno. Nuestro país necesita mucha comunicación con la población local sobre cómo adoptar prácticas de sostenibilidad. La información sobre esto es realmente pequeña y podría mejorarse enormemente.

El tercer reto sería la industria de viajes en si misma ya que en general, no se tiene un interés en crear regulaciones. Estamos trabajando en una industria que no se considera pesada, pero que usa muchos recursos y tiene un impacto en el medio ambiente. Sin embargo, estos impactos no son entendidos por las empresas del sector. Debemos tener regulaciones estandarizadas y cumplimiento de la ley para regular diferentes actividades y desarrollos actuales. Pero la creación de esta demanda debe venir de nosotros.

Ángela: Supongo que algo similar sucede con la enorme cantidad de plástico y la gestión de residuos en el país…

Dang: Exactamente. Como ya sabes, el turismo genera una enorme cantidad de residuos. No somos una industria pesada, pero estamos arrojando una gran cantidad de basura en el medio ambiente y debemos asumir nuestra responsabilidad de hacer algo al respecto. En Vietnam, con un clima como este, un viajero puede beber fácilmente de 4 a 6 botellas por día, que se tiran después de un solo uso. Si se mide el impacto de los viajeros por la cantidad de botellas que se queman y entran en vertederos, ríos y mares, el número es enorme.

Ángela: ¿Cómo crees que un operador turístico puede proporcionar soluciones para abordar el problema del plástico?

Dang: Estuve pensando mucho sobre ello, pero para mí, tomar medidas contra este problema global nada más que con Footprint parecía imposible. Entonces, decidí asociarme con el Responsible Travel Club en Hanoi y me puse en contacto con otros operadores turísticos del sur de Vietnam para unir fuerzas.
Juntos, identificamos algunas soluciones y nos pusimos en contacto con otros socios internacionales para establecer acciones específicas y reducir la cantidad de plástico de un solo uso en el turismo. También me uní a Impact Vietnam y, a través de ellos, al movimiento global Refill My Bottle, para construir una red de estaciones de recarga de agua potable y personalizar su aplicación para Vietnam. Sin embargo, para alentar a los viajeros a rellenar su botella no llegará de la noche a la mañana y somos conscientes de que uno de los mayores desafíos es transmitir el mensaje a nuestros clientes.

Tea Farm in Thai Nguyen

En Footprint, ya ofrecemos a los viajeros una botella reutilizable, pero solo 6 de cada 10 traen su botella a Vietnam y hasta un 40% realmente la usa mientras están aquí. Creo que hay muchas barreras para incitar a los viajeros a usar su botella de agua reutilizable y tener un lugar para rellenarla es uno de ellos, pero también otros factores como las preocupaciones sobre la calidad del agua, la preferencia por las botellas selladas, la lealtad y la confianza con la marca de agua o simplemente el hecho de que quieren beber agua fría en un momento específico.

Debemos aceptar que algunas personas no se sienten cómodas con la idea de volver a llenar su botella, pero debemos concentrarnos en aquellos que si quieren hacerlo y cuyo acto probablemente inspirará a otros a hacer lo mismo, ayudándonos a difundir el mensaje.

Ángela: Trabajas con varios proyectos de turismo comunitario en Vietnam. ¿Es este tipo de turismo exitoso?

Dang: Muchos proyectos tienen éxito. Trabajamos mucho en el Norte con proyectos que son realmente exitosos, mientras que en las tierras altas centrales y el sur son un poco menos. La mayoría de los proyectos de turismo comunitario en Vietnam se han desarrollado por sí mismos o por medio de ayuda externa, principalmente de ONGs y empresas privadas de turismo. El gobierno en este caso no les ha ayudado a establecerse, como sucede en otros países.

Pu Luong Thanh Hoa

Sin embargo, todavía hay un cierto número de proyectos que fracasan por varias razones … Puede ser una inversión insuficiente, tamaño, ubicación elegida o incluso deficiencias en el desarrollo de capacidades en términos de estándares de hospitalidad para que los viajeros se sientan cómodos, se brinde un buen servicio, etc.

Un ejemplo positivo es la reserva natural de Pu Luong, donde un grupo de aldeas recibió ayuda de una ONG de los EE. UU. para establecer varios proyectos y capacitar a los aldeanos en el turismo. Han logrado recibir visitantes y mantener su estilo de vida y tradiciones, al tiempo que comparten los beneficios del turismo al involucrar a familias enteras en diferentes roles donde trabajar unidos como un motor bien engrasado.

Ángela: ¿Cómo crees que se puede normalizar el turismo sostenible en Vietnam?

Dang: Creo que es muy importante involucrar cada vez más a los medios de comunicación para resaltar la necesidad de desarrollar un turismo más sostenible, porque ha sido un movimiento constante para personas como yo, pero aún no hay un gran cambio y necesitamos que todos los actores se impliquen, participen y desempeñen un papel.
Debemos poder transmitir el mensaje y dar a las personas la sensación de que la sostenibilidad se trata de equilibrar nuestro modelo de negocio y hacer que sea significativo. No se trata solo de centrarse en el trabajo y las ganancias, y ese es el mensaje más difícil de transmitir para inspirar el cambio.

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Guatemala será sede del I Encuentro Centroamericano de Turismo Comunitario


Del 25 al 28 de octubre de 2018 tendrá lugar en San Cristóbal El Alto (Guatemala) el primer Encuentro Centroamericano de Turismo Comunitario (ECATC), organizado por Fundación Travolution Internacional.
Este encuentro único en la región, estará destinado a emprendimientos y líderes de turismo comunitario centroamericanos, agencias y tour operadoras de viaje interesadas en la comercialización de este tipo de experiencias en mercados internacionales y representantes de organizaciones académicas, públicas y privadas.
Camilo Alvarado, miembro del equipo de Fundación Travolution Internacional afirma que, “el objetivo del ECATC se centra en potenciar el intercambio de experiencias y la construcción colectiva para co-crear la Red Centro Americana de Turismo Comunitario. Pero también buscamos poner en valor este tipo de turismo, generando un espacio donde consolidar alianzas comerciales y redes colaborativas”.

Durante el encuentro, serán las mismas organizaciones comunitarias quiénes compartirán sus experiencias, poniendo en relieve el poder transformador del turismo para propiciar comunidades sostenibles, la innovación social, el emprendimiento y las redes colaborativas, mostrando cómo el turismo comunitario puede ser un catalizador de desarrollo sostenible en sus tres niveles: social, económico y medio ambiental.
Además del intercambio de experiencias reales y la creación de espacios comerciales y de alianzas estratégicas, se han organizado varios encuentros interculturales donde todos los asistentes podrán aprender de la cultura de los diferentes países centroamericanos participantes.
El ECATC cuenta con el apoyo del gobierno de Guatemala, la Secretaría de Estado de Estados Unidos de América y el World Environment Center, organizaciones que integran la RED DE INNOVACION E IMPACTO a nivel mundial, El INGUAT, y el CAT de Sacatepequez.
Aún estás a tiempo de inscribirte para participar en este encuentro único. Puedes encontrar más información directamente en este enlace.

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Oportunidades del turismo comunitario para los guaraníes: el caso de Jasí Porá en Misiones

Durante nuestra visita a la provincia de Misiones en Argentina, tuvimos la oportunidad de visitar una de las comunidades guaraníes que está desarrollando con éxito el turismo comunitario.
Puerto Iguazú es un destino conocido en el noreste de Argentina, justo en la triple frontera con Brasil y Paraguay. Aunque el paisaje de toda la provincia de Misiones es sobresaliente, hay una razón por la cual las personas visitan esta ciudad: el Parque Nacional Iguazú con sus imponentes Cataratas, el sistema de cascadas más grande del mundo. Pero además de las cataratas, existe un gran legado cultural que es posible descubrir, visitando a las comunidades guaraníes.
Los guaraníes pertenecen a culturas prehispánicas que habitaban áreas de Paraguay, el norte de Argentina y el sur de Brasil mucho antes de la conquista española. Hoy en día, se basan predominantemente en Paraguay y Misiones. En Puerto Iguazú hay cuatro comunidades que se encuentran en la zona de las “600 hectáreas”; ésta es un área protegida que comparten los guaraníes con los llamados “Ecolodges de la selva”.
Gracias a la intermediación de Iván Piedrabuena del Ministerio de Turismo de Misiones, conocimos a Santiago, uno de los guaraníes involucrados en el turismo comunitario. Santiago proviene de Jasí Porá, una de las cuatro comunidades en Puerto Iguazú (otras tres son Ita Poty Miri, Yriapu y Tupamba’e). Jasí Porá está formada por 55 familias y en total entre las cuatro comunidades hay alrededor de 120 familias y 600 personas. El Ministerio de Turismo de Misiones presta atención al desarrollo del turismo comunitario y ha establecido varias iniciativas para apoyar e incluir a más guaraníes en el desarrollo turístico futuro. A través de una de estas acciones se creó un espacio para la promoción de la cultura guaraní en la oficina de turismo para que puedan ofrecer diferentes servicios a los viajeros.
Todo comenzó hace nueve años con el proyecto MATE que incluía diferentes comunidades guaraníes. Este proyecto terminó después de varios años y se lanzó otra iniciativa a principios de mayo de este año, con la idea de apoyar a las comunidades aborígenes y ayudarlos a desarrollar su oferta turística.

Creamos un código de conducta para que los visitantes puedan entender mejor lo que hacemos aquí. No queremos dañar a nuestra comunidad y crear efectos negativos.

“Fuimos contactados por la oficina de turismo y cuando nos dimos cuenta de que el turismo puede ser una actividad beneficiosa para nosotros, decidimos colaborar y desarrollarla juntos. Hoy ofrecemos diferentes tipos de tours que presentan a los viajeros nuestra cultura, costumbres e historia. “- comienza a explicarnos Santiago y continúa: ”La gente de nuestras comunidades realiza diferentes actividades y no todos estamos involucrados en el turismo. Es por eso que decidimos desarrollar esta actividad solo en circunstancias que son buenas para nosotros y que pueden ser beneficiosas para nuestro bienestar. Además de ésto, creamos un código de conducta para que los visitantes puedan entender mejor lo que hacemos aquí. No queremos dañar a nuestra comunidad y crear efectos negativos. El área en la que nos encontramos fue una vez completamente nuestra tierra, pero ahora solo una parte de las 600 hectáreas nos pertenece, ya que se entregaron muchas partes para la construcción de hoteles”, explica Santiago.

Las comunidades de Puerto Iguazú colaboran con otras comunidades guaraníes en otras partes de Misiones. Hay 170 en total y colaboran en diferentes áreas. Una de ellas es el turismo con la idea de difundir la actividad en toda la provincia. 10 de estas comunidades participan del recientemente creado programa de “Turismo comunitario para el desarrollo local”.
La gente de Jasí Porá intenta usar el turismo de la manera más beneficiosa posible. El 10% de todos los ingresos provenientes del turismo se reparte en la comunidad, el otro 10% se utiliza para mantenimiento y limpieza y el resto se divide entre los que tienen un rol más activo con la actividad turística. “Con esto queremos que todos sientan los beneficios. Una parte del dinero que ganamos se usa siempre para mantener nuestra comunidad y ayudar con las necesidades que tenemos. Queremos que cada familia sienta efectos positivos, incluso si no están involucrados en el turismo. Es por eso que tenemos cuidado y no queremos exagerar con el número de personas que llegan. Aquellos que vienen los consideramos viajeros y no turistas que sólo quieren ver otro lugar nuevo y luego seguir adelante.» Cuenta Santiago.
«Estamos intentando aprender más portugués e inglés para poder comunicarnos mejor con los visitantes. La cooperación con los hoteles que nos rodean también es importante,» sigue contando, «nuestro coro de niños canta a menudo en un ecolodge cerca de nosotros y a cambio ellos proporcionan comida para nuestra escuela. Finalmente, las personas que se quedan en estos hoteles vienen a visitarnos y pasan el día en nuestra comunidad». Lamentablemente la cooperación con los hoteles vecinos no siempre es posible y en muchos casos, el personal de los hoteles recomienda a los turistas tener precauciones o no acercarse a las comunidades, en vez de colaborar con ellos.

La vida en Jasí Porá

Sobre la vida en comunidad, hablamos con Roberto, cacique de Jasí Porá. Aunque esta palabra significa algo completamente diferente en su origen, todavía se usa hoy para nombrar a la persona más importante dentro de una aldea o líder. “Lo más importante para nosotros siempre ha sido nuestra conexión con la naturaleza y el medio ambiente,» cuenta Roberto, «sin eso no tenemos nada. Nuestra vida espiritual también depende de ello. Queremos que nuestros niños aprendan sobre la naturaleza y conozcan su importancia. El turismo es bueno porque puede ayudarnos a apoyar nuestra existencia y el futuro de nuestra gente. Pero queremos llevarlo a cabo de forma que no sea perjudicial para nosotros”.
Preguntamos a Roberto si los jóvenes están dispuestos a participar en estas actividades y asumir la responsabilidad. “Están interesados,» explica, «de hecho, pero como siempre, no todos quieren quedarse aquí. Algunos se van a las grandes ciudades y continúan su vida estudiando o trabajando. Es normal. Tenemos un número estable de personas, pero puedo notar que de vez en cuando la gente se va de Jasí Porá. En nuestra comunidad tenemos escuela primaria y en otra comunidad aledaña hay una secundaria. Nuestros niños aprenden guaraní y español para que puedan hablar dos idiomas. Para la educación superior tienen que ir a la ciudad”.
«No podemos saber qué trae el futuro.» Continúa Roberto con un tono nostálgico, «tuvimos más tierra en el pasado y ahora nos queda mucho menos. Todas las comunidades aquí tienen el mismo problema porque dependemos de la naturaleza. Tenemos un fuerte vínculo con ella. Nuestros antepasados ​​estuvieron aquí antes y esta tierra la heredamos de ellos. Los guaraníes permanecerán aquí, pero sin duda será difícil. La gente del mundo moderno no entiende nuestra posición y no se relaciona con la naturaleza de la misma manera que nosotros“.
La vida de los guaraníes alrededor de Puerto Iguazú no es fácil. Debido a un estilo de vida diferente, a veces tienen dificultades para involucrarse completamente en algunos aspectos de la sociedad argentina moderna. Además, la tierra que les queda no es tan amplia como lo era antes y se podría decir que está disminuyendo constantemente. Con las últimas iniciativas lanzadas por el Ministerio de Turismo, esperamos que las comunidades en el noreste de Argentina sientan los beneficios del turismo y los efectos positivos para su existencia futura.

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Los países amazónicos debaten cómo desarrollar el turismo en áreas protegidas

Hemos identificado que uno de los sectores estratégicos para la conservación del bioma amazónico es el turismo, particularmente el de naturaleza. Países como Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia tienen experiencias muy importantes en esta dirección», dijo a Efe el coordinador regional del proyecto IAPA, José Antonio Gómez.
Gómez, del programa de Integración de las Áreas Protegidas del Bioma Amazónico (IAPA), indicó que el propósito es «armonizar las agendas» de los países para ver al turismo como una «oportunidad» para el desarrollo de la Amazonía y para la conservación de las áreas protegidas.
Por su parte, el coordinador regional de Biodiversidad y Ecosistema de ONU Medio Ambiente, Alberto Pacheco Capella, afirmó que esta reunión de países amazónicos, además de abordar el tema de los ODS, permite entender cómo las áreas protegidas pueden fomentar el desarrollo económico.
«En nuestra región está incrementando mucho el turismo en áreas protegidas, y lo que buscamos es que sea sostenible. No queremos un incremento del turismo desmesurado, sino que tenga en cuenta los puntos de equilibrio ecosistémicos de cada parque nacional», señaló.
El bioma amazónico cuenta con 1.038 áreas protegidas y algunos ejemplos de turismo sostenible exitosos están en el estado brasileño de Acre, en el departamento peruano Madre de Dios y en el municipio boliviano de Cobija.
Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Hosteltur: “Turismo sostenible, una oportunidad para la Amazonia”.

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“Experiencias Rarámuri”, una inmersión a la cultura de la Sierra Tarahumara

Limpia tu vida de la ansiedad, de la impaciencia, de tantas cosas que te afanan pero te separan de nuestra madre tierra, así encontrarás tranquilidad. Destruye el deseo de poseerla, tú ya eres parte de ella, comparte sus frutos lo mejor que puedas dando cariño y amor sin esperar recompensa, así, encontrarás la paz duradera y comenzarás a ser un verdadero Rarámuri”.

Estas palabras de presentación nos impregnan del espíritu de Experiencias Rarámuri, proyecto ganador del Reconocimiento a la Diversificación del Producto Turístico Mexicano 2018 en la Categoría de Turismo Cultural. Experiencias Rarámuri no es un producto turístico habitual: sus propuestas envuelven al visitante en el corazón de la Sierra Tarahumara (Chihuahua, México) y le sumergen en su cultura.
Pero, para los que no conozcáis la cultura Rarámuri de la Sierra Tarahumara, ¿qué es lo que tiene de particular? ¿Qué es eso que la hace única, especial y diferente de las demás culturas del norte de América? Los tarahumaras son uno de los últimos grupos de América del Norte que han mantenido su lengua y tradiciones intactas. Además, son internacionalmente conocidos como los mejores corredores de larga distancia en el mundo.
Entre el equipo co-creador de Experiencias Rarámuri está La Mano del Mono y el Center for Responsible Travel (CREST), y destacan que “es una propuesta innovadora y exitosa, basada en un modelo de negocio social en el que convergen distintos elementos en un producto turístico”. La propuesta se enfoca en fortalecer medios de vida locales de familias de comunidades Rarámuri, concretamente las comunidades Bacajipare y Huetosachi, al mismo tiempo que les empodera en el manejo y cuidado de sus territorios.
La innovación no sólo radica en el producto en sí, sino en el proceso de co-creación del mismo con las comunidades. En el proceso de co-diseño participaron más de 50 empresarios y aliados comerciales, más de 50 personas de las comunidades Rarámuri, liderados por La Mano del Mono, CREST, CONTEC, El Parque de Aventura de Barrancas del Cobre y por la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico a través de la Dirección de Turismo del Estado de Chihuahua, en un proceso de 24 meses.
Con el proyecto se consiguen dos grandes objetivos: por un lado, diversificar la oferta del destino Barrancas del Cobre con productos turísticos culturales de alta calidad; por otro, se revaloriza la cultura Rarámuri como la esencia de la Sierra Tarahumara, al mismo tiempo que se diversifican los ingresos económicos de la comunidad. Es especialmente interesante la creación de empleos para jóvenes y mujeres en comunidades integradas por 100 familias.
Actualmente ofrecen seis experiencias basadas en el contacto directo con las comunidades. Las actividades denominadas “Pies ligeros”, “Sendero de Gigantes”, “Sendero de los Antiguos” y “Sendero Panóramico” tienen como protagonistas el impresionante paisaje de la Sierra Tarahumara y las historias de sus habitantes y sus antepasados. Las experiencias “Cocina Rarámuri” y “Tejiendo Historias” conectan con la parte más creativa del visitante, permitiéndole preparar sus propios alimentos Rarámuri en compañía de las mujeres de la comunidad y sus propias piezas de artesanía de la mano de las artesanas y los artesanos Rarámuri.

Crédito: Mauricio Miramontes para La Mano del Mono

Ante todo: transparencia

Con tan sólo el 3% de los turistas que visitan Barrancas del Cobre y eligen vivir experiencias Rarámuri, el modelo logra generar ingresos de $831.000 pesos anuales para las comunidades locales, además de la derrama generada en aliados y en el destino. El 20% de estos ingresos comunitarios se reinvierten en la propia comunidad para financiar necesidades como atención médica, captación de agua de lluvia, educación de los niños y mantenimiento de caminos, entre otras.
La innovación del producto se basa en 5 características:

  1. Globalmente único: remarca la especificidad de la cultura Rarámuri.
  2. Culturalmente auténtico: destaca la fuerte organización social como una de las principales razones que les permite reproducir su lengua y su cultura.
  3. Totalmente interactivo: las Experiencias Rarámuri están diseñadas para envolver al turista en sus sentidos. Tocan los tejidos de las artesanías, huelen los alimentos tradicionales, prueban la comida típica, observan el impresionante paisaje.
  4. Fuertemente inspiracional: la experiencia está diseñada para estar en contacto directo con la comunidad, con sus mujeres, sus jóvenes y sus ultramaratonistas. El turista vive algo único que le inspirará a seguir respetando la cultura de las tierras que visita.
  5. Localmente rentable: los productos turísticos son económicamente rentables para las comunidades. Destacan especialmente el valor de las artesanías y los alimentos Rarámuri, ya que está diseñado para tener una interacción directamente con la mujer artesana o la mujer en su cocina. También las y los guías aumentan sus ingresos al compartir sus propias historias mientras caminan por los paisajes de las Barrancas.

El proceso se basó en el Modelo Ecoturismo y Aventura Market Ready.

Se trata de un modelo internacional que fortalece cadenas de valor creando certidumbre en la industria de ecoturismo y aventura mientras se promueve la sustentabilidad y rentabilidad de proyectos que fomentan el desarrollo local y la conservación. El modelo empuja a los prestadores de servicio a estar “listos para mercado”, llevándolos por un proceso de descubrir, validar, desarrollar y diversificar nichos de mercado para fortalecer la sustentabilidad de las empresas a largo plazo generando beneficios a los diferentes actores de la cadena de valor.
El modelo identifica 4 perfiles de empresa; Experiencias Rarámuri tienen un perfil de experiencia emergente, caracterizada por tener oportunidades para comenzar en el segmento el turismo. Cuentan con un plan de trabajo para lograr en un año estar en un perfil Visitor Ready, con un producto turístico definido y preparada para recibir visitantes. Los resultados son aún modestos, pero cabe resaltar los persistentes esfuerzos de la comunidad en el proyecto.
Como dicen en Experiencias Rarámuri, “los límites de los sueños están en la mente, el poder para alcanzarlos en el corazón”. Desde Travindy estamos convencidos de que van a cumplir todos los sueños que se propongan. El viaje no ha hecho más que empezar.
Para conocer más sobre el proyecto, visita la página web de Experiencias Rarámuri.

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