El regreso de la Patagonia salvaje: cómo el rewilding convirtió una estancia ganadera en un parque nacional

El valle Chacabuco fue una de las haciendas ovejeras más grandes de la Región de Aysén, pero la ganadería intensiva degradó profundamente un paisaje que antes era poblado por la estepa patagónica, bosques de coigüe, huemules, pumas, entre otros. Después de ser adquirida por una fundación, protagonizó un proceso de restauración activa y rewilding que culminó con la creación del Parque Nacional Patagonia.

Imagina que tienes un complejo sistema de engranajes para echar a andar una gran máquina. Si alguna de sus piezas es eliminada o sufre una fractura por sobrecarga, es de esperarse que el artefacto se averíe y deje de realizar sus funciones de manera óptima. Si lo extrapolamos a la intrincada trama de la vida, algo así es lo que ha ocurrido en los ecosistemas del planeta por la intervención humana, lo que nos tiene actualmente sumidos en fenómenos como el cambio climático, la crisis de extinción de especies, y la pandemia del coronavirus que constituye un incómodo recordatorio de nuestra complicada relación con la naturaleza.

Frente a este complejo escenario han surgido propuestas como el rewilding. Este método, que podríamos traducir como “reasilvestramiento” o “renaturalización”, posee más de una definición y no ha estado exenta de críticas, pero consiste básicamente en devolver a la naturaleza sus “piezas” o “engranajes” originales, permitiéndole recuperar su funcionamiento, procesos y estado salvaje del cual ha sido despojado por la incauta mano del Homo sapiens.

Justamente, Chile cuenta con un exponente único de rewilding a nivel nacional, que convirtió a una de las haciendas ovejeras más grandes de la Región de Aysén en un área protegida que ha ido recuperando paulatinamente su biodiversidad después de 100 años de ganadería intensiva. Ese mismo sitio acogió en su seno a 14 ñandúes que fueron liberados hace pocos días, en el marco de un programa de reintroducción de esta especie que pudo haberse extinto localmente si nadie hacía nada.

Esa es la historia del valle Chacabuco, una estancia de ganadería ovina que fue adquirida por la fundación Conservación Patagónica en el año 2004, con la ayuda de Douglas Tompkins, y que se convirtió en 2018 en parte del Parque Nacional Patagonia. El parque se creó a través de la unión de las reservas nacionales Lago Jeinimeni y Lago Cochrane (Tamango), con los terrenos del valle Chacabuco que luego fueron donados al Estado, sumando así una superficie protegida de 304.527 hectáreas.

Para hacerse una idea, el fundo se estableció en 1908 y pasó por varios manos, llegando a tener en sus casi 70.000 hectáreas alrededor de 30 mil ovejas, 4 mil vacas y otros elementos que degradaron y transformaron profundamente el paisaje que antes era poblado por la estepa patagónica, bosques de coigüe, huemules, pumas, ñandúes, entre tantos otros.

“El caso del Parque Nacional Patagonia es único en Chile. Durante 15 años de trabajo, nuestro eje ha sido la restauración y transformación de un lugar de uso productivo para traspasarlo a la conservación y al patrimonio natural de Chile. Esto ha significado un manejo activo para el restablecimiento o fortalecimiento de sus especies y ambientes, y con ello de sus funciones ecológicas. Hemos hecho desde el retiro de cercos y la exclusión de la ganadería, hasta el monitoreo de animales como huemules y pumas, viendo cómo la ecología del lugar evoluciona desde el momento en que intentamos volver a lo natural o lo más cercano a lo natural”, explica Ingrid Espinoza, directora de Conservación en Tompkins Conservation Chile.

Una vez que adquirieron la estancia ganadera, la directora ejecutiva de Tompkins Conservation, Carolina Morgado, cuenta que “como este valle era prioridad de conservación, lo enfrentamos desde el punto de vista de la restauración, del rewilding, de cómo reasilvestrar una propiedad que llevaba muchos años bajo un sistema de ganadería intensiva. La primera pregunta que nos hicimos fue: ¿qué ser vivo falta aquí?Sabíamos que por la actividad ganadera faltaba el huemul, que estaba muy acorralado en la Reserva Tamango, hacia el sur, y también en la zona más fronteriza con Argentina había una escasísima población de ñandú”.

Ñandu en Puesto Ñandu – Reproduccion ©Johanna Zajc
Ñandú ©Johanna Zajc

Por ello, a través de una serie de medidas implementadas durante 15 años han logrado recuperar la naturaleza local, lo que ha quedado de manifiesto de varias maneras.

“Uno de los efectos más evidentes de las acciones de conservación implementadas en el área, ha sido la recuperación los mamíferos mayores y carnívoros en el sector de Valle Chacabuco. Ello, luego de ser una de las principales haciendas de producción ganadera del territorio, y a partir de un trabajo intencionado a la exclusión del ganado doméstico y otras acciones de conservación y manejo de fauna. Con las intervenciones realizadas se logró volver a generar las condiciones de recuperación de la flora del lugar y, posteriormente, la recuperación gradual de la fauna, a partir de la recolonización natural de su hábitat”, señala José Manuel Rebolledo, director ejecutivo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la cual mantiene un convenio de colaboración con la fundación.

Pero, ¿cómo lo hicieron?

Sin duda, fue un proceso dilatado y de diversos frutos.

El regreso del huemul

Según cuentan, el valle Chacabuco era una clase de “jamón en el sándwich” entre dos grandes áreas protegidas que Conaf ya administraba en ese entonces: la Reserva Jeinimeni, por el sector norte, y la Reserva Nacional Tamango por el sur. Por lo tanto, la estancia se emplazaba en un territorio estratégico porque permitiría unir estos dos sectores para generar una gran área de conservación.

Sin embargo, el cometido no era del todo sencillo en un lugar marcado por la cultura patagónica ganadera, donde un proyecto de conservación de este calibre no solo era visto como algo excéntrico, sino como un factor de riesgo al implicar una mayor presencia de especies que despiertan amores y odios como el puma.

Precisamente, y como ha sido la tónica a lo largo del país, la convivencia con la vida silvestre no era del todo armónica. Por un lado, carnívoros nativos como el puma y el zorro eran vistos como amenazas para el ganado debido a los ataques que experimentaban los animales criados por los productores. Herbívoros como el guanaco, en tanto, eran concebidos como una “competencia” al consumir el mismo alimento que las ovejas y vacas. Todo esto motivó, por décadas, acciones como la caza, la construcción de cercos para impedir el acceso a las especies nativas, y el creciente desplazamiento de las criaturas autóctonas.

Por ello, luego de comprar la estancia completa en 2004, el equipo de la fundación realizó su primera salida a terreno para evaluar las acciones de rewilding y restauración. Recuerdan un panorama dominado por las ovejas, que podía verse expresado – a lo lejos – como diversas motitas blancas que colmaban el paisaje.

El coironal, la estepa y los bosques habían sufrido mucho por el sobrepastoreo. Se había colocado más ganado de lo que el territorio era capaz de soportar, y eso significó que las plantas no alcanzaban a semillar para regenerarse de forma natural. Por lo tanto, la cobertura o número de plantas por superficie iba disminuyendo, y avanzando con ello la erosión”, cuenta Cristián Saucedo, administrador de Vida Silvestre – Rewilding de Tompkins Conservation.

Por ello, una de las primeras tareas consistió en la remoción de cercos y en el retiro del ganado, principalmente a través de su venta. Eso se hizo de manera gradual, aclara Saucedo, ya que “es un gran cambio para cualquier sistema, porque pese a que había esta permanente pugna entre depredadores y ganaderos, igual los predadores lograban sacar una tajada [oveja] de la torta. Sacar del sistema esa oferta de alimento, de la noche a la mañana, podía tener consecuencias que nadie podría predecir”.

Pero el objetivo no solo era darle respiro a la vegetación local, sino también permitir que las especies autóctonas recuperaran su antiguo territorio. Un caso prioritario lo constituía el huemul (Hippocamelus bisulcus)el cual se encuentra en peligro de extinción debido a sus diezmadas y fragmentadas poblaciones, que estarían compuestas por aproximadamente 1.500 o 2.000 ejemplares a nivel mundial, reflejando su crítico estado y, a su vez, la mala salud de los ecosistemas.

En ese sentido, Cochrane constituye un refugio para este ciervo nativo, ya que actualmente más del 10% de la población remanente de huemules se encuentra al interior del Parque Nacional Patagonia, y de la provincia en la cual se inserta esta área protegida.

Huemul Macho adulto ©Johanna Zajc
Huemul macho adulto ©Johanna Zajc

Definido como “tímido”, el ciervo más austral del planeta es territorial, sin importar si es macho o hembra. Conforma grupos pequeños y prefiere ambientes de bosques de lenga y matorral de ñirre, combinados con sectores rocosos y de fuertes pendientes que le proporcionan una mayor diversidad de alimento y un menor riesgo de predación.

En cuanto al valle Chacabuco, Saucedo puntualiza que “los huemules no eran cazados en forma intensiva ni tampoco había una intención de querer eliminarlo, primero porque no eran tan abundantes, y segundo porque no eran vistos como competencia como sucedía con el guanaco. Pese a ello, se veía bastante afectado por la presencia de las vacas y por los perros que eran ocupados para arrear al ganado. Los huemules trataban de mantenerse, pero no ocupaban los mejores lugares para ellos, en términos de alimentación y refugio”.

De esa manera, a partir del 2005 se inició el monitoreo de huemules con radiocollares en distintos sectores para determinar su condición inicial, con la ayuda de guardaparques que anteriormente habían trabajado como puesteros para la estancia ovejera.

Cuando capturaron algunos huemules para identificarlos y equiparlos con los radiocollares, aprovecharon de evaluar su estado sanitario. Así fue posible detectar la exposición de estos ciervos a agentes de enfermedades infecciosas provenientes del ganado doméstico.

Saucedo, quien es médico veterinario, relata que “encontramos en ese momento que había evidencia de enfermedades virales que estaban circulando desde el ganado hacia el huemul y, por lo tanto, demostraron que lo que estábamos haciendo iba en la línea correcta”.

Uno era el caso del virus de la diarrea bovina, el cual causa abortos y nacimientos de terneros débiles. Es posible que lo anterior se relacione con la detección de casi un 8% de crías de huemul que nacen frágiles o que mueren a los pocos días de haber sido dadas a luz, en áreas donde antes hubo ganado en el valle Chacabuco.

También se diagnosticaron casos de huemules que padecían cuadros severos de sarna ovina, con presencia de costras y descamación. Los expertos observaron que, cuando se manifestaba en las orejas, la capacidad auditiva de estos ciervos se veía perjudicada por las secreciones y el engrosamiento de su piel, aumentando su vulnerabilidad frente a amenazas como la depredación. Debido a los riesgos que esto revestía para estas poblaciones tan deprimidas, se le otorgaron tratamientos con antiparasitarios a algunos huemules afectados.

Pero eso no era todo.

Los equipos fueron estudiando otros factores que interactuaban o causaban la muerte de estos animales. Entre 2008 y 2015, por ejemplo, se encontró en el sector de Puesto Huemul y Tejuela a un 45% de los huemules adultos muertos por acción del puma, su predador natural, mientras que al mismo porcentaje de huemules se les perdió el rastro.

A esto se suma la muerte de crías de huemul en Puesto Huemul y Tejuela entre los años 2008 y 2014, mayoritariamente asociada a los depredadores naturales, siendo los zorros responsables de un 31% de los ataques y los pumas de un 54%. El resto se trató de causas no naturales y vinculadas a actividades humanas, como la caza y enfermedades asociadas a la ganadería.

Pese a lo anterior, cabe destacar que el huemul representa alrededor de un 0,7 % de la dieta del puma en esta zona, ya que es el guanaco la presa preferida de este felino, conformando entre un 80 y 90% de su alimentación.

No obstante, esto se combina con otros carnívoros que no son nativos, y que han sido introducidos por el ser humano: los perros. La mayoría proviene de la localidad de Cochrane y alrededores, aumentando su presencia por la expansión urbana, así como por el abandono y la escasa supervisión de los canes, tanto en el ámbito urbano como rural.

A lo largo de diez años de trabajo se constató el efecto negativo de los perros sobre los huemules en diferentes zonas del río y lago Cochrane. Por ejemplo, entre los años 2005 y 2015, la mortalidad detectada de individuos adultos por ataques de canes alcanzó valores de hasta un 20% en la Reserva Nacional Tamango, por su cercanía a la ciudad de Cochrane.

Además, en ese mismo lugar se registró entre 2005 y 2007 un importante impacto de perros sobre las crías de huemul, ocasionando un 30% de las muertes, equivalente a la mortalidad producida por los zorros. Esto no es menor si consideramos que estos ciervos comienzan a reproducirse a partir de los tres años, y que las hembras paren solo una cría anualmente.

Aunque las presiones y amenazas externas continúan, la recuperación de esta especie en la zona ha sido evidente. “Si en el primer año teníamos tres o cuatro huemules en un área, al año 10 veíamos en esos mismos lugares entre 30 y 35 huemules, o sea se ha visto una notable recuperación. Nosotros no éramos capaces de medir en todos lados, porque la verdad es que los territorios son extensos, pero también vimos que había nuevas áreas donde aparecían huemules”, detalla Saucedo.

Hace pocos días, se lanzó de forma oficial el programa “Corredor del Huemul” en la zona norte del Parque Nacional Cerro Castillo, también en Aysén. La iniciativa es impulsada por Tompkins Conservation, en alianza con el Ministerio de Agricultura, CONAF y SAG, con el fin de promover la conservación de este ciervo en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. Para ello contemplan acciones que le otorguen conectividad ecológica, como la remoción de cercos para reducir lesiones en los huemules y permitirles el libre tránsito.

Hacia una buena convivencia

No solo el huemul comenzó a prosperar en la zona. La vegetación local como la estepa patagónica también experimentó su lenta restauración, al igual que el guanaco, como bien recuerda la directora de Conservación de Tompkins Conservation. “Cuando compramos la estancia había ovejas por todos lados, y recién podías escuchar las vocalizaciones de los guanacos cuando ibas a los cerros, pero no se veían cerca. A medida que fuimos sacando la ganadería de forma paulatina, el guanaco fue recuperando su valle, porque él era el gran herbívoro del valle, no las ovejas, y ese proceso de recuperación fue súper bonito”, expresa Espinoza.

Guanacos curiosos ©Johanna Zajc
©Johanna Zajc

Y como es de esperarse, donde hay guanacos, hay pumas.

Por ello, desde los inicios del rewilding, el monitoreo también se enfocó en el mayor felino del país, no solo para levantar información, sino también para promover una mejor convivencia entre este animal y las comunidades vecinas, por ejemplo, probando métodos para disminuir los ataques al ganado.

Morgado cuenta que “sabíamos que, en todo este proceso paulatino de retiro de cercos y del ganado, volverían especies a su hábitat, entre ellos el puma. Por eso comenzamos su monitoreo, queríamos ver cuál iba a ser su interacción con otros animales y también porque había mucho temor por el puma en las comunidades”.

Tal como lo hicieron con los huemules, a los pumas también se los monitoreó con métodos como los radiocollares y cámaras trampa. De esa forma pudieron seguir su vida y obra, ya fueran sus movimientos, las especies que se convertían en su menú, entre otros datos de interés.

Dado que, en ese entonces, todavía les quedaban ovejas de la antigua hacienda, probaron distintas técnicas para evitar ataques de puma, aceptando que siempre iban a ocurrir esos eventos por el hecho de estar al lado de una zona silvestre.

Saucedo relata que “usamos una técnica bien antigua que se ocupaba en Europa, que se basa en perros de gran talla y raza especializada, en este caso gran pirineo, para cuidar al ganado. Los improntábamos, es decir, desde muy temprana edad interactúan con las ovejas para que se sientan miembros de la familia. Básicamente, lo que hacen esos perros es mantener a los depredadores a distancia, porque marcan a través de la orina y fecas, ladran toda la noche, y de alguna forma con eso obligan a los depredadores a desplazarse o impactar de forma mucho menor al rebaño”.

Constataron por esa vía que la presencia de estos canes disminuyó considerablemente los ataques de pumas a ovejas. “Logramos a través de la implementación de ese programa demostrar a muchos de nuestros vecinos que había formas de poder producir con algún grado de coexistencia con los predadores”, asegura Saucedo.

Además, durante este camino de rewilding se han realizado otras acciones, como las liberaciones de cóndores y ñandúes. Esta última ave es emblemática de la estepa patagónica, pero ha estado al borde de la extinción debido a factores como la caza, la recolección de huevos, la depredación por perros, y la destrucción de nidos. Su situación era tan crítica, que cuando llegaron al valle Chacabuco existía una población extremadamente pequeña, de alrededor de 10 o 12 individuos en la zona. Por este motivo se inauguró en 2015 el Centro de Reproducción para la Conservación del Ñandú en el Parque Nacional Patagonia, el único en su tipo en Sudamérica.

Fue en el marco de ese mismo proyecto que se liberaron 14 ñandúes en el parque nacional el pasado 11 de mayo.

Al respecto, el director ejecutivo de Conaf sostiene que “es necesario relevar el trabajo asociado a ejecución de un programa de reproducción, cría y liberación controlada del ñandú que, a pesar de su relativo reciente desarrollo e instalación, posee resultados auspiciosos respecto del uso de prácticas y técnicas complementarias de conservación in situex situ. Por otra parte, ha permitido desarrollar la técnica del manejo de una especie nativa, para contribuir desde la conservación activa y asistida a su conservación”.

A través de este manejo activo, Saucedo explica que “lo que hacemos anualmente es liberar al medio silvestre entre 10 y 15 ñandúes criados en cautiverio, de manera de fortalecer numéricamente la población, y con ello ayudar a que colonicen nuevos espacios, reduciendo de forma considerable su riesgo de extinción”.

Una propuesta para tiempos inciertos

En estos tiempos de pandemia y crisis sociambiental, esta labor adquiere un nuevo tenor. Mientras que Tompkins Conservation continúa trabajando en distintos lugares con varias instituciones, incluyendo a su fundación hermana Rewilding Argentina, organismos como Conaf impulsan iniciativas para la conservación, recuperación y restauración activa de especies nativas y su hábitat, siendo algunas de ellas el proyecto de conservación de la vicuña en el Parque Nacional Lauca y Reserva Nacional Las Vicuñas, y del huemul en la cordillera de Chile Central, específicamente en la Reserva Nacional Ñuble y Huemules de Niblinto.

“Sin lugar a duda, las aproximaciones a la restauración ecológica, como el rewilding, son herramientas indispensables que es necesario desarrollar e implementar, para la gestión exitosa en la conservación de la diversidad biológica presente en las áreas silvestres protegidas, principalmente en el contexto de cambio climático que vive el planeta en la actualidad”.

En cuanto a las proyecciones, la directora ejecutiva de Tompkins sostiene que “nuestro foco está en la Ruta de los Parques de la Patagonia, es decir, todo el territorio que está entre Puerto Montt y Cabo de Hornos. Nuestra estrategia de rewilding es seguir trabajando ahí, es seguir conservando al huemul como especie ancla, y en todos los lugares estratégicos donde existen sus poblaciones, para que florezcan, se fortalezcan y sobrevivan. Al sobrevivir el huemul sobreviven un montón de otras especies que van asociadas a su ciclo”, asevera Morgado.

Para Saucedo, “todavía no tenemos el completo entendimiento sobre los impactos positivos o beneficios que tiene el regreso de especies en los ecosistemas. Experiencias de otros lugares a nivel mundial, como el clásico ejemplo de Yellowstone, muestran que el regreso de especies nativas, ya sean predadores o herbívoros, trae beneficios sobre el suelo, los bosques y el agua, entonces, nuestras especies nativas son verdaderos barómetros o indicadores de salud. Si somos capaces como chilenos y humanidad de recuperar especies, estamos transitando o ayudando a frenar crisis como la de extinción de especies”.

Por su parte, Espinoza recalca que “el coronavirus está reforzando nuestra visión. Al afectar los ecosistemas naturales, estamos provocando el traspaso de las enfermedades infecciosas de la vida silvestre, como por ejemplo la perdida de bosques”.

“Por eso se habla mucho del enfoque ‘Una Salud’, donde la salud de nosotros depende de la salud de los ecosistemas. La naturaleza tiene la capacidad de recuperarse y sus procesos naturales son resilientes, pero lo más importante en este minuto es que, frente a esta crisis ambiental, es necesario tener acciones mucho más activas y directas. Por ahí va el rewildiingNecesitamos seguir generando estas cuentas de ahorro de patrimonio natural que son parte de esta protección, y que nos van a producir un mejor bienestar para todos”, sentencia.

Este artículo ha sido replicado en Travindy con permiso de su autora, Paula Díaz Levi escrito para el medio Ladera Sur.

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Expediciones Sierra Norte: cómo surgen los Pueblos Mancomunados en Oaxaca, México

Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario que nace a partir de la organización de los Pueblos Mancomunados, conformado por 8 comunidades zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México. En esta entrevista, Angelina Martínez -Coordinadora General de Expediciones Sierra Norte- nos cuenta cómo se ha llevado a cabo el proyecto, finalista de los World Travel Market Latin America Responsible Tourism Awards 2020.

Pablo Giner: ¿Cómo surge Expediciones Sierra Norte?

Angelina Martínez: Expediciones Sierra Norte es una iniciativa de turismo comunitario, que nace a finales de 1993 a partir de la cooperación intercomunitaria de 8 poblaciones zapotecas de la Sierra Norte de Oaxaca, México, los Pueblos Mancomunados

Nuestra iniciativa tiene como fin contribuir al desarrollo de la región y promover la protección del patrimonio natural de nuestros pueblos. Esto mediante el desarrollo de un proyecto de turismo responsable en el territorio; vinculado al entorno natural, las tradiciones y costumbres de los mismos.

Pablo Giner: ¿Cuál es el tipo de organización que lleváis a cabo? ¿Qué os diferencia de otras iniciativas de comercialización de turismo comunitario?

Angelina Martínez: La característica más importante de nuestra iniciativa es nuestro modelo de organización. A diferencia de otras iniciativas de turismo -donde la actividad se centra en una sola entidad y la comercialización del destino se lleva a cabo por actores ajenos al territorio- en Pueblos Mancomunados hemos desarrollado un modelo de turismo basado en la comunidad. Este modelo garantiza que la operación, administración, comercialización y control de la actividad turística en el territorio, quede en manos de las propias comunidades.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Cómo habéis conseguido posicionar a Pueblos Mancomunados entre los diferentes emprendimientos comunitarios del Estado de Oaxaca?

Angelina Martínez: Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad del País, característica que lo convierte en el escenario ideal para el desarrollo del turismo de naturaleza y aventura. Los Pueblos Mancomunados se convirtieron en los pioneros del ecoturismo en la región. Pero en la última década, el número de emprendimientos ecoturístico ha crecido significativamente, trayendo consigo nuevos desafíos: desde una oferta estancada hasta una competencia desleal entre los sitios. En 2014, ante esta situación, Pueblos Mancomunados era considerado de los sitios más caros de la región para actividades ecoturísticas, así que trabajando de manera coordinada con los equipos locales y nuestros asesores, pensamos en lo que debíamos hacer para mantener el proyecto a flote y para que los viajeros quisieran seguir viniendo a Mancomunados.

Nuestras primeras ideas fueron implementar otras actividades, pero cuando consultamos la propuesta con un amigo muy cercano al proyecto y asesor en una etapa de su desarrollo, su respuesta fue: “Me parece que no se trata de ponerle adornos a las comunidades, sino más bien de pensar en aquello que siempre ha estado presente, y que por ser común, pasa desapercibido”.

Así fue como comenzamos a trabajar en un segundo inventario de atractivos en el territorio, del cual nació nuestro catálogo de experiencias “Inspirando nuevos caminos” pensado en experiencias de turismo rural y agroturismo, con productos como “Los 7 colores del maíz” que busca visibilizar la importancia del maíz dentro de la gastronomía y cultura zapoteca. Ahí fue cuando comprendimos que no éramos hoteleros, que lo que nosotros ofertábamos eran experiencias de viaje basadas en nuestro patrimonio biocultural.

Expediciones sierra norte
Los siete colores del maíz

Pablo Giner: En cuanto a vuestra organización interna, ¿cuál es la manera en la que os organizáis estando formados por varias comunidades diferentes?

Angelina Martínez: Al tratarse de una iniciativa comunitaria, se buscó que las poblaciones integrantes del Mancomún participaran de manera activa en todo el proyecto. Para ello se crearon oficinas y comités locales en 7 poblaciones integrantes del Mancomún y un equipo coordinador para la oficina central de Expediciones Sierra Norte en la ciudad de Oaxaca. A través de los años, nuestro proyecto ha adoptado un modelo simbiótico, mientras nuestros equipos locales en cada población (elegidos por cargos, siguiendo el sistema de usos y costumbres que rigen a nuestras comunidades) se hacen cargo de la operación de los servicios (hospedaje, alimentos, recorridos, actividades).

El equipo central de Expediciones Sierra Norte, bajo un modelo gerencial, se hace cargo de la etapa de diseño de producto, generación de alianzas y comercialización del destino.

Con el paso del tiempo también hemos ido generando alianzas con otras comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca, que no forman parte de los Pueblos Mancomunados, pero que tienen el interés de detonar un proyecto ecoturístico en su comunidad, fortaleciendo así la oferta turística de nuestra región y contribuyendo al empoderamiento de otras comunidades.

Pablo Giner:  Dado que uno de vuestros objetivos es servir como modelo de referencia, ¿qué acciones realizáis con otros proveedores de turismo comunitario?

Angelina Martínez: El trabajo que hemos realizado a lo largo de casi tres generaciones ha inspirado a otros colectivos indígenas. Cada año ofertamos viajes para el intercambio de experiencias, brindando a otras comunidades y organizaciones la oportunidad de hacer un viaje de aprendizaje con nosotros. En él compartimos nuestro modelo de negocio, el esquema de organización, así como los retos y aprendizajes que hemos tenido a lo largo de 26 años de trabajo.

Por otro lado, también brindamos asesoría especializada a grupos que lo requieran y participamos como conferencistas en eventos especializados de turismo y algunos organizados por universidades del país.

Buscamos compartir nuestra visión de que un turismo responsable y comunitario que conviva con los ecosistemas sin vulnerarlos, es posible. Lo hemos hecho durante tres generaciones; es posible integrar a mujeres y hombres de diferentes edades y es posible que todos aprendamos de cada uno aunque no hablemos el mismo idioma. Y por eso,  hemos asumido la responsabilidad de cambiar los imaginarios brindando el ejemplo de una realidad alternativa gracias al turismo.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué importancia tiene en vuestro proyecto la inclusión social?

Angelina Martínez: Nuestra iniciativa está basada en los sistemas tradicionales de organización comunitaria, donde los actores locales representan la parte más importante del proyecto. Es por ello que promovemos su participación activa en todas las etapas y planes de desarrollo. Como resultado, nuestra iniciativa genera empleos directos en 3 sectores poblaciones importantes.

1) Los jóvenes: representan el sector población más susceptible de emigrar.

2) Los adultos: que a diferencia de las ciudades donde después de los 60 años es difícil encontrar empleo, el turismo les permite mantenerse activos, por poseer un amplio conocimiento del territorio y la vida comunitaria.

3) Las mujeres: con el paso del tiempo, su participación ha alcanzado todos los ámbitos del proyecto turístico. No sólo en puestos de recamaristas o cocineras, también es común verlas guiando o en puertos administrativos.

Los recursos llegan de manera extensiva a las comunidades y se distribuyen directamente a los diversos prestadores de servicios, fortaleciendo así la economía local.

Pablo Giner: ¿Cuál es el impacto generado en el empleo, tanto en la oficina central en la ciudad de Oaxaca como en las comunidades?

Angelina Martínez: Actualmente nuestro proyecto genera 126 empleos locales directos, pero al tratarse de una empresa comunitaria los beneficios trasciende a más de 400 familias. A través de la cadena de valor que se ha generado, los recursos llegan de manera extensiva a diferentes actores de la comunidad: panaderos, artesanos, transportistas, comedores familiares, misceláneas, productores, por mencionar algunos. Por otro lado, las utilidades que genera la actividad son presentadas ante las asambleas locales y es la población en su conjunto quien decide cómo se invierten.

Expediciones Sierra Norte

Pablo Giner: ¿Qué pasos tenéis pensados dar en el futuro?

Angelina Martínez: A lo largo de la vida de nuestro proyecto hemos aprendido que el turismo pensado desde el territorio y la conciencia colectiva es un medio para evitar el despojo y erradicar la pobreza; que entendemos como el resultado de la ausencia de esperanza, de derechos humanos, de capacidades, de territorio, de cultura, de autodeterminación y de participación. Hoy, creemos firmemente que el turismo puede ir todavía más allá y convertirse en una herramienta poderosa para impulsar procesos regenerativos en nuestro planeta.

Es por ello que nuestros siguientes pasos están pensados en la creación de un programa de turismo regenerativo en el territorio, a través del fortalecimiento de capacidades locales y programas amigables con la biodiversidad.

Es importante mencionar que no pretenderemos nunca que la actividad turística sustituya las actividades primarias de la comunidad y su esencia, buscamos más bien que se convierta en un completo que permita contribuir al desarrollo de las comunidades al mismo tiempo que se protege su patrimonio biocultural.The

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The Future of Tourism Coalition: Entrevista con Jeremy Sampson

The Future of Tourism Coalition se lanzó el mes pasado y reunió a actores clave de la industria que comparten la misión global de colocar a los destinos en el centro de las estrategias de recuperación. En esta entrevista, Jeremy Sampson CEO de The Travel Foundation, uno de los miembros fundadores de la Coalición, habla con Rebecca Waller sobre la visión y los objetivos de la Coalición, y por qué es optimista sobre el futuro.

Travindy se complace en ser media partner oficial de esta Coalición donde esperamos compartir más actualizaciones sobre su trabajo en los próximos meses.

REBECCA: ¿Puedes contarnos brevemente cómo surge la Coalición? ¿Estaba en las cartas antes de la pandemia?

JEREMY: La idea comenzó antes del golpe de la pandemia. Personalmente, hacía poco que me había incorporado a la Travel Foundation como CEO, y varios de los otros socios también estaban viviendo transiciones de liderazgo, por lo que era el momento adecuado para explorar nuevas vías de cooperación. Todos reconocimos la necesidad de un mayor impacto, una voz más fuerte y fuerza en la colaboración, y esas discusiones se volvieron aún más urgentes y relevantes una vez que llegó Covid-19. Esto nos llevó a The Future of Tourism Coalition.

REBECCA: ¿De qué manera la pandemia ha brindado la oportunidad de «restablecer» la industria del turismo?

JEREMY: No nos hagamos ilusiones, la pandemia ha devastado el sector. El impacto en los medios de vida y destinos que dependen del turismo aún no se ha sentido y entendido completamente, y existe el riesgo de que, con la supervivencia económica en juego, haya una «carrera hacia el fondo» a medida que las restricciones de viaje disminuyan. Es probable que las empresas y los gobiernos vuelvan a los modelos antiguos a menos que se implementen cambios reflexivos y deliberados. Pero ante todo, nuestra generación se encuentra ante una oportunidad única para reiniciar.

Jeremy Sampson, CEO of Coalition founding member the Travel Foundation

Jeremy Sampson, CEO of Coalition founding member the Travel Foundation

Hay varias razones por las que soy optimista. Los sectores público y privado reconocen su dependencia mutua ahora más que nunca. Los destinos se han vuelto a involucrar con sus comunidades como actores principales, y la ausencia de turismo les ha permitido reflexionar sobre los beneficios y las desventajas que trajo. Los flujos de visitantes y las capacidades de carga ahora se están gestionando, con fines de distanciamiento social, de una manera que era impensable hace seis meses. Y los paquetes de apoyo de recuperación pueden incentivar los retornos sociales y ambientales (así como financieros), para ayudar a diversificar y mejorar la oferta turística y mejorar las infraestructuras. Lo cierto es que las organizaciones han estado mucho más preparadas para colaborar en los últimos meses, como lo demuestra esta Coalición y la respuesta de los firmantes.

REBECCA: ¿Cuáles son los objetivos principales de la Coalición?

JEREMY: En el corto plazo, queremos hacer que nuestro mensaje se escuche en este momento crítico, y construir un movimiento de organizaciones que se apoyen. Todos los destinos y todas las empresas ahora tienen la tarea de reconstruir el turismo, y hemos establecido un nuevo camino y una mejor visión para ese futuro, a través de nuestros 13 principios.

A más largo plazo, nuestro objetivo es apoyar a los firmantes a adherirse a esos principios, buscando comprender mejor las barreras y brindando soluciones para superarlas. Las siete ONG tienen fortalezas diferentes, y creemos que trabajando juntas podemos ser mayores que la suma de nuestras partes.

REBECCA: La Coalición reúne a diversos grupos de interés dentro del sector de los viajes y turismo. ¿Cuál es el elemento clave que une a los firmantes?

JEREMY: Cualquier organización puede registrarse, ¡este no es un club exclusivo! Quiénes se unen, se están alineando con nuestros principios rectores, están de acuerdo con la necesidad de establecer un nuevo rumbo para el turismo y están dispuestos a colaborar. Para el lanzamiento, contactamos a una amplia gama de organizaciones que ya estaban están liderando el camino a través de su propia actividad. Sin embargo, alentamos a cualquier organización a registrarse y demostrar su apoyo.

REBECCA: ​Los principios rectores hablan de mitigar los impactos climáticos. ¿Es esto suficiente dada la emergencia climática que enfrentamos?

JEREMY: Por supuesto, no es suficiente tener principios rectores, necesitamos medidas urgentes, y sin duda el cambio climático es la mayor amenaza de nuestros tiempos. Pero la emergencia climática se refleja en muchos de los principios, ya que todos son interdependientes e interrelacionados. Por ejemplo, no puede hacer la transición a una economía verde sin tener en cuenta los impactos ambientales (principio 6), sin colaboración y administración del destino (principio 3), sin redefinir el éxito económico (principio 7) y sin empresas responsables (principio 13), todo de los cuales podría sumarse a un importante esfuerzo de descarbonización que será necesario en el futuro.

REBECCA: Las protestas de Black Lives Matter han resaltado nuevamente las desigualdades raciales sistemáticas en todas las industrias y naciones. ¿Cómo se ha incorporado la igualdad racial y la inclusión en general en los principios rectores de la Coalición?

JEREMY: Esta es una pregunta importante, y creemos que los temas de inclusión y equidad son críticos para el futuro del turismo. Nuevamente, dada la naturaleza interconectada de los principios, la igualdad, la diversidad y la inclusión se reflejan en muchos de ellos, más claramente en el principio 2 «Colaborar en la gestión de destinos», donde pedimos la representación de la diversidad en las comunidades, y el principio 5 «Demanda de justa distribución de ingresos ”, que trata de desafiar los beneficios desiguales del turismo dentro de las comunidades de destino. En nuestra fase de escucha actual, nos comprometemos intencionalmente y solicitamos comentarios y perspectivas de una variedad de grupos subrepresentados, para garantizar que nuestro trabajo como Coalición incorpore conscientemente objetivos de justicia social a medida que desarrollamos nuestras iniciativas.

REBECCA: Se pide a los signatarios que completen un cuestionario sobre sus retos actuales con respecto al turismo sostenible. ¿Cómo planeáis usar esta información?

JEREMY: La información recopilada ayudará a la Coalición a comprender mejor las necesidades de los signatarios y ayudará a determinar cómo desarrollamos nuestro apoyo. Estamos analizando toda esa información en este momento, y sacaremos temas clave y comenzaremos las discusiones sobre estos en los próximos meses, antes de identificar las actividades que tendrán el mayor impacto.

REBECCA: ¿Qué apoyo práctico podéis ofrecer a las entidades turísticas en sus estrategias para trabajar con los destinos y las comunidades?

JEREMY: Actualmente estamos analizando cada una de las seis ONG de la Coalición (más GSTC como organización de apoyo) para identificar nuestras fortalezas, experiencias, recursos existentes y la mejor manera de combinarlos. También fomentaremos el diálogo y la colaboración entre todos aquellos los participantes para identificar las mejores prácticas y la innovación. Hablando desde la perspectiva de la Travel Foundation, hemos desarrollado procesos de capacitación, investigación y análisis de datos y participación para apoyar una «agenda compartida» entre organizaciones públicas y privadas que pone las necesidades de los destinos en su centro y crea cadenas de valor más localizadas. Nuestra colaboración con Future of Tourism Coalition hará que esta oferta sea aún más fuerte.

REBECCA: ¿Cómo envisionáis el éxito a corto, mediano y largo plazo?

JEREMY: A corto plazo, estamos ampliando nuestro mensaje, alentando a las organizaciones a inscribirse y alinear sus planes de recuperación con los principios rectores, y comenzar un diálogo con nosotros. A mediano plazo, juzgaremos el éxito en función de la eficacia de las iniciativas que desarrollamos y el nivel de participación de nuestros signatarios. A largo plazo, me gustaría ver un sector de ONG mucho más fuerte y bien respaldado que esté facilitando la transición a un nuevo modelo para el turismo y que pueda responsabilizar a los rezagados.

REBECCA: ¿Cómo planeáis medir el éxito?

JEREMY: Principalmente a través del compromiso y el éxito de nuestros signatarios, quienes son los que tendrán un impacto real en el terreno.

Para obtener más información sobre The Future of Tourism Coalition o para firmar y compartir sus principios, visita su página web aquí.

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Naturalwalks o cómo aplicar la interpretación del patrimonio para crear turismo sostenible

Evarist March, Naturalwalks
Foto: Naturalwalks

Evarist March es el director de Naturalwalks. Un día convirtió su pasión por la naturaleza en su profesión. Lleva más de 20 años transmitiendo conocimientos botánicos y ambientales, que relaciona con gastronomía y salud bajo el paraguas del ecoturismo desde su proyecto Naturalwalks. Desde 2014 es formador acreditado por Interpret Europe en materia de interpretación, desarrollando su labor en Europa y Latinoamérica. Hablamos de interpretación del patrimonio y de la necesaria integración en turismo con él.

Nuria Mohedano: ¿Cómo explicaríais a alguien la interpretación del patrimonio?

Evarist March: Podríamos decir que es una caja de herramientas que puede usar el turismo con el propósito de mejorar la comunicación. En turismo por un lado tenemos al viajero, al guía intérprete y al recurso que se visita. Los recursos son interesantes, pero no brillan por sí solos, para eso, el guía como facilitador, es quien crea un puente entre el visitante y el lugar a visitar, generando una relación mágica en torno a esta experiencia con el recurso patrimonial. Y digo mágica porque en cada caso será distinta y única.

Nuria Mohedano: Uno de los objetivos, si no el principal de la interpretación del patrimonio, es cambiar la actitud del visitante para provocarle un sentimiento de salvaguarda hacia el bien interpretado, ¿es esto posible? ¿Cómo se suele conseguir?

Evarist March: Es imposible hacer turismo de calidad, si no conseguimos que el lugar visitado esté mejor que antes de llegar. Ese es el principal objetivo de la interpretación del patrimonio si lo aplicamos a turismo. La interpretación sirve para valorizar el territorio y crear un puente directo entre el recurso -un museo, un paisaje, la naturaleza, etc.- y la gente.  Crea sensibilidad, emociones e implicación en el lugar. Trasciende al “like” en las redes sociales y transmite lo que implica nuestro comportamiento en la calidad de vida de las personas que viven en estos lugares. Genera conexión, sensibiliza y conmueve. Esto es algo que tenemos muy presente en Interpret Europe: “A través de la interpretación del patrimonio generamos la reflexión en torno a un cambio de actitud con respecto al recurso visitado”.

Evarist March, Naturalwalks
Foto: Naturalwalks

Nuria Mohedano: ¿Cómo se integra la interpretación del patrimonio en la actualidad en turismo y cómo la integráis en Naturalwalks?

Evarist March: Las herramientas de interpretación deberían ser el ACB de los profesionales: guías, informadores, gestores, consultores y técnicos. Con ello conseguiríamos una experiencia más enraizada en el lugar donde se desarrolla generando algo más que un buen rato de diversión o más información sobre el territorio. En Naturalwalks ofrecemos experiencias integradas por la interpretación del patrimonio. Integrarla, es fácil porque es multidisciplinar. Se aplica a un panel informativo, a un recorrido en el terreno, al diseño de una visita, a una guía, a un viaje, etc. Una vez en Costa Rica a pie de taquilla de un centro de naturaleza, antes de tener mi entrada, leí un cartel gigante que decía “¿Qué es la vida?”. Esto me conmovió, me tambaleó y estaba directamente relacionado con lo que iba a visitar, que era un entorno lleno de vida. Me obligó a reflexionar sobre lo que yo entiendo que es la vida. Esto es interpretación del patrimonio.

Nuria Mohedano: ¿Podemos aplicar la interpretación del patrimonio a cualquier ámbito o esto es solo para servicios turísticos vinculados a “guías intérpretes del patrimonio”?

Evarist March: Sí, claro que sí. Recomendaría que en muchos sectores profesionales aprendieran técnicas de interpretación del patrimonio, necesitamos conmover a los viajeros. La interpretación no es marketing, no queremos vender. Vendemos cuando impactamos sobre el público y cuando se lleva una impresión profunda, personal, vivencial de lo que ha visitado. Deberíamos preguntarnos como profesionales del turismo a nuestros huéspedes, ¿usted se ha sentido el protagonista de la acción durante su estancia o su visita?. La persona siente en primera persona, está dentro de la acción o si quieren de la “película” y no es un mero espectador.

Nuria Mohedano: ¿Qué habéis logrado en Naturalwalks integrando como filosofía y política de empresa esta disciplina?

Evarist March: La interpretación es parte del ADN de todo el equipo Naturalwalks. Todos mis guías disponen de formación en interpretación, no podría entender nuestro trabajo sin ellas. En la situación actual se hace aún más necesario. No nos quedamos con los datos, nos permite incluir a la persona dentro de la vivencia y hacerla suya. Todos vendemos autenticidad y experiencias, y realmente es difícil encontrarlas. Es una pena, porque tendríamos más viajeros felices, lugares turísticos más desarrollados en todos los sentidos y obviamente un planeta más sostenible. Necesitamos desconfinarnos en turismo. En Naturalwalks aprendimos a aplicar interpretación del patrimonio a través de Interpret Europe, y nos parece una herramienta fundamental para ofrecer calidad y minimizar impactos.

Evarist March, Naturalwalks
Foto: Naturalwalks

Nuria Mohedano: Eres uno de los formadores más activos en Interpret Europe. En base a tu experiencia ¿Qué objetivos tiene la oferta formativa de Interpret Europe y qué han logrado tus alumnos a través de ella?

Evarist March: ¿Dónde no necesitamos tener un buen plan de comunicación? Lo puede hacer todo el mundo, somos seres sociales. Mejora nuestra comunicación. ¿Cómo hacer un buen plan de manejo de un espacio natural si no dominamos la interpretación del patrimonio? ¿Cómo seleccionar un buen equipo de guías? Nos encanta la transversalidad y es una cualidad de nuestros cursos donde se produce un flujo de miradas muy distintas donde la verdad no existe, la construimos entre todos. Podemos hacer un curso en un Parque Natural e integrar a gestores, guías, conservacionistas, población local, y cualquier otro agente de la cadena de valor. Esto nos permite reconocer a buenos profesionales. ¿Dónde no deberíamos implementar la interpretación del patrimonio?

Si miro desde la experiencia de formación en países y entornos tanto naturales como culturales la formación de Interpret Europe me encanta porque es muy estructurada, simple y práctica.  Los contenidos que se explican en la pizarra se practican en su totalidad en el campo de forma real. En mi caso siempre las complemento con demostraciones prácticas de campo, porque necesitamos enseñar siendo el ejemplo, y la sostenibilidad es un elemento fundamental y transversal en Intepret Europe que en los momentos que estamos viviendo tiene más sentido que nunca. Lo que hemos heredado deberíamos mejorarlo para los que lleguen después.

Necesitamos más interpretación del patrimonio, y que se integre a todos los niveles.

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El mapa de turismo sostenible de España tiene nombre: el WECOmapa

¿Tienes una empresa de turismo sostenible? Entonces tienes que estar en el WECOmapa, una herramienta que pone a tu disposición Wecoplan, la iniciativa que busca centralizar la oferta de turismo responsable en España. Wecoplan quiere aportar su granito de arena a la reactivación del sector turístico, dando visibilidad a las empresas y emprendedores cuyo eje central gira en torno a la sostenibilidad. 

Gracias a esta plataforma, las empresas pueden subir una ficha gratuita con las características de su oferta de turismo sostenible para aparecer en su mapa y buscador. Mientras tanto, los viajeros tienen a su disponibilidad en un mismo lugar alojamientos, empresas de actividades, restaurantes y productores locales para planear sus vacaciones y escapadas. 

“Nuestra fuerza como viajeros reside en nuestra capacidad de elección y Wecoplan está disponible para ayudarnos a hacer elecciones informadas que apoyen, ahora más que nunca, el turismo español. Si elegimos servicios locales gestionados de forma responsable conseguimos aumentar el índice de ingresos que se queda repercutiendo positivamente en las poblaciones que visitamos. Así, cada uno de nosotros pasamos a tener una parte activa en la recuperación económica de nuestro país derivada de la crisis del Covid-19”. Admite Uwe Schneider, impulsor de la plataforma. 

Wecoplan se posiciona como el buscador de oferta de turismo sostenible de España más completo. Pero los beneficios de esta plataforma no terminan aquí. Además, se busca crear comunidad entre los empresarios del sector de forma activa a través de su alianza con Travindy, añadiendo valor a sus prácticas sostenibles y generando contenido y herramientas útiles donde la sostenibilidad sea un nexo de unión y no un aspecto competitivo.

Ángela Rodríguez, impulsora de Travindy  añade, “Wecoplan busca que la sostenibilidad sea entendida como una forma de gestión y no como un fin en sí misma. Es fundamental que el sistema turístico español regrese tras el parón reforzando su resiliencia y esto no será posible sin una visión a largo plazo del modelo que se quiere construir, traducir las políticas en acciones concretas que tengan como base el desarrollo sostenible y dotarlas de recursos.”

En el ecosistema de turismo sostenible español actual, Wecoplan es un eslabón fundamental para centralizar la oferta y hacerla más accesible al viajero de hoy en día, revitalizar a los emprendedores rurales y de ecoturismo al dotarles de visibilidad (no hace falta tener una página web propia para subir la oferta) y siendo un eje conductor para sumar esfuerzos y mostrar el potencial del sector español para ir más allá de una oferta tradicional.

Ahora es el momento de unir esfuerzos y tener claro cuál es el cambio que queremos ver en el mundo y el impacto que buscamos con nuestras empresas y emprendimientos. La propuesta de valor de Wecoplan apuesta por la colaboración y  por visibilizar a todos/as aquellos/as profesionales que están haciendo las cosas bien en España para que cada uno de nosotros, cuando volvamos a viajar, podamos formar parte de un futuro prometedor y colectivo. Si tu también lo piensas así, no tardes en unirte a Wecoplan a través de este enlace.

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