Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano

Rutopía, empresa que promueve el turismo de manera sustentable y justo para comunidades indígenas en México fue seleccionada para competir en la final del Hult Prize 2019.

“Aplicaron 20 mil empresas de todo el mundo y ahora quedan seis y somos la primera empresa latinoamericana que va a la final en las Naciones Unidas desde el 2017, donde participó un grupo del Tec de Guadalajara», explicó Emiliano Iturriaga fundador de Rutopía.

Más allá de obtener el primer lugar y el premio en efectivo, tanto Emilio como los demás integrantes de Rutopía, Sebastián Muñoz, Diego Espinoza y Leslie Pérez, buscan que esta plataforma sea dada a conocer en todo el mundo para promover el turismo responsable.

“Aunque siempre fue nuestro sueño, no creímos llegar tan lejos en tan poco tiempo y es muy importante para nosotros que, independientemente del premio, es darle visibilidad al proyecto y que la gente sepa de otro tipo de turismo.

“Un turismo más justo y sustentable y si realmente se dan cuenta de este tipo de proyecto el impacto positivo que tendrá es gigantesco. Estamos emocionados de hacer crecer la empresa”, agregó Emiliano.

Para apoyar a Rutopía puedes ingresar AQUÍ y realizar donaciones a partir de 20 pesos mexicanos y seguir las redes sociales de esta empresa en Facebook Instagram.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Tecnológico de Monterey: Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano”.

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Sustentabilidad en turismo, un negocio rentable (en un mundo que lo pide a gritos.)

El Amazonas se quema, el plástico inunda los océanos, Julio fue el mes más cálido desde que se tienen registros en el Planeta. El consumo consciente es, ahora más que nunca, una necesidad. Las personas están respondiendo y algunos mercados también. ¿Es la sustentabilidad en el turismo un negocio real? ¿Existe potencial Y, realmente, ¿qué es, de qué estamos hablando?

En primer lugar, la Organización Mundial del Turismo define el turismo sostenible como:

“El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.

En segundo lugar, ¿es negocio la sustentabilidad en turismo? Para empezar veamos los resultados, según la FAO, es uno de los segmentos de turismo que crece más rápido en todo el mundo y lo hace a un ritmo de más del 20 por ciento anual — dos o tres veces más rápido que la industria turística en general. En la actualidad de acuerdo con Meleddu y Pulina (2016), este segmento representa más del 7% de la demanda turística global y mueve casi 108 billones de euros anualmente. Además de los resultados y el potencial económico de este turismo, tenemos que pensar en nuestro ecosistema. América Latina con toda su riqueza natural, tiene en ella la principal fuente de atracción para el turismo. Es por esto que es fundamental invertir en sustentabilidad para preservar el negocio, y nuestro hogar.

Todo apunta que es un mercado con resultado hoy y potencial mañana. La encuesta sobre viajes sostenibles desarrollada por Booking, revela que el 42% de los encuestados dijeron que se consideran viajeros sostenibles y el 68% confirmó que tendrían más probabilidades de elegir el alojamiento si supiesen que era ecológico.

En cuanto a las generaciones más jóvenes según CREST, el 73% de los — Millennials y Generation Z — son más propensos a pagar más por la sostenibilidad, en comparación con el 51% de los Baby Boomers.

Para Global Wellness Institute, el crecimiento del turismo de bienestar, en donde se incluyen los viajes sustentables, se proyecta el doble que el del turismo en general, alcanzando los $919 billones de dólares en 2022. En la actualidad las ventas de este tipo de turismo ascienden a $639 y en América Latina y el Caribe la cifra llega a 34 billones de dólares y se estima un crecimiento de 9.5% para el período 2017–2022 en la región.

Nos dirigimos hacia a una época en que los destinos y todos los actores del trade, deben poner en marcha iniciativas y políticas públicas y privadas, para promover un consumo consciente y responsable. Vemos algunos ejemplos:

  • En el 2018 Airbnb lanzó la Oficina de Turismo Sostenible, una iniciativa desarrollada para impulsar el turismo local, auténtico y sustentable en ciudades y países en todo el mundo. 
  • Este año, Buenos Aires se unió a la red de observatorios de la Organización de Turismo Sostenible (INSTO) de la Organización Mundial del Turismo.
  • Recientemente, la Asociación de Amigos de la Patagonia, MADZEN, La Bioguía y ReforestArg lanzaron la campaña «Compensá tu huella», con esta iniciativa se busca que la comunidad turística apadrine la plantación de árboles nativos en la Patagonia, para de esta forma compensar la huella de carbono. 

Especialmente delante de situaciones como:

  • WRAP, organización para la acreditación mundial de producción responsable, estima que la cantidad de desechos plásticos generados anualmente en el Reino Unido es de casi 5 millones de toneladas.
  • Booking.com estima que los millennials y los viajeros de la Generación Z buscarán experiencias sostenibles en sus elecciones de destino, mientras que los proveedores de alojamiento buscarán reducir su uso de plástico y aumentar sus credenciales sostenibles.
  • Según los informes de ambas entidades, un 86 por ciento de los viajeros globales le dijeron a la compañía de vacaciones que estarían dispuestos a pasar algún tiempo en actividades que compensen el impacto ambiental de su estadía, con más del 37 por ciento dispuesto a limpiar el plástico y la basura de una playa u otra atracción turística.

La Organización Mundial del Turismo, plantea que “El desarrollo sostenible del turismo exige la participación informada de todos los actores relevantes, así como un liderazgo político firme para lograr una colaboración amplia y establecer un consenso. El logro de un turismo sostenible es un proceso continuo y requiere un seguimiento constante de sus incidencias, para introducir las medidas preventivas o correctivas que resulten necesarias.”

Es por esto que es importante que la infraestructura en destinos turísticos (y de todos los actores del trade)  tenga en cuenta los siguientes aspectos

  • Manejo responsable de energía y utilización de energías limpias.
  • Diseñar espacios que desde su arquitectura, tengan una aislación térmica y aprovechamiento de luz natural adecuada para un uso eficiente de la energía.
  • Edificios inteligentes y sostenibles: mediante la utilización de técnicas y materiales sostenibles combinadas con tecnología, se desarrolle infraestructura sostenible.
  • Tener un plan claro de reciclaje en ejecución.
  • Fomentar y comercializar productos locales y artesanales.
  • Fomentar las buenas prácticas de producción sostenible y promover la certificación adecuada.
  • Reducción del consumo de plásticos: desde la sustitución de bolsas hasta las botellas.
  • Revalorización y fomento de la cultura local
  • Gastronomía y alimentación saludable
  • Fomento de condiciones laborales justas y equitativas

El turismo sostenible debe generar  también un alto grado de satisfacción a los turistas y convertirse en  una experiencia de vida , que los haga más conscientes y fomente en ellos buenas prácticas turísticas .

Viajar te hace mejor persona. Descubrir nuevas geografías y culturas, compartir con otros y salir de nuestra zona de confort nos desafía y nos amplía el conocimiento. Como casi todo lo que hacemos, nuestros viajes generan una huella de carbono que nos impacta, es imposible negarlo.
Por esta razón es que desde Madzen apoyamos el programa Reforest-arg que busca la compensación de esa huella a través de la reinserción de bosques nativos que han sufrido incendios y convocamos a la industria del turismo a que se sume a la misión de contar como podemos seguir viajando compensando el impacto que generamos al hacerlo.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Lab Travel Experience: Sustentabilidad en turismo, un negocio rentable (en un mundo que lo pide a gritos.)”.

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Descubrimos la propuesta que pone en valor el patrimonio corchero del Baix Empordà

Durante los meses de junio y julio se ha llevado a cabo en el Baix Empordà la actividad “Del árbol al tapón, del tapón a la mesa”, en la que se transmite a los visitantes la importancia que tiene el corcho en este territorio y el trabajo de los sacadores, nombre que reciben las personas que se encargan de sacar el corcho del alcornoque. Se trata de una tradición milenaria que se mantiene a lo largo del tiempo y, aunque es poco conocida, está muy arraigada al territorio; junio y julio es la única época del año en que se puede sacar el corcho. La actividad relaciona el medio natural con los sectores patrimonial, industrial, cultural y turístico. 

La mañana empieza con una demostración de saca de corcho en alguno de los bosques dentro del espacio natural protegido de las Gavarres. En nuestro caso, la localización escogida es un bosque del pueblecito de Llofriu. Al llegar al alcornocal después de una breve caminata, lo primero que nos explica el sacador es que no cualquier árbol sirve: el corcho debe tener un grueso y unas características óptimas que faciliten su extracción. Todo el proceso es manual, con lo que hay que ir con cuidado para no dañar al árbol, al mismo tiempo que se intenta sacar la máxima cantidad de corcho posible. Durante la demostración de saca de corcho se puede apreciar la fuerza, destreza y experiencia con la que trabaja el sacador. Entre las explicaciones se conciencia a los asistentes sobre la importancia de conservar los bosques y de mantenerlos activos y se enfatiza que el funcionamiento de la industria corchera reduce el riesgo de incendios forestales y la desertización en el Mediterráneo

Demostración de saca de corcho

La actividad continúa en el Museu del Suro de Palafrugell, donde nos espera un desayuno de sacadores con productos típicos de la zona: pan con tomate, quesos, embutidos y fruta. Antes de visitar la colección permanente nos deleitamos con la exposición temporal “Súber”, compuesta por fotografías de Manutrillo, fotógrafo andaluz que ha hecho una inmersión en el mundo de los bosques, especialmente de los alcornocales. La exposición muestra el trabajo en diferentes alcornocales del Mediterráneo e ilustra un trabajo común que engloba una gran diversidad cultural en los diferentes territorios en los que se desarrolla. Son 40 fotografías en blanco y negro centradas en los hombres y las mujeres que trabajan el corcho: sus miradas, sus manos y sus expresiones son las auténticas protagonistas. La exposición tiene el compromiso de mostrar los bosques mediterráneos como productos sociales y la “comprensión entre culturas como la única forma de abordar los problemas de conservación en el marco de la crisis global”.  

La visita guiada a través de la colección permanente del museo nos sumerge en el apasionante mundo de la industria del corcho, actividad económica fuertemente arraigada en el Empordà desde el siglo XVIII. La antigua fábrica en la que se encuentra ubicado el museo fue una de las más importantes de la primera mitad del siglo XX en el Estado español. A través de distintos espacios, los objetos y las fotografías nos cuentan la historia no solo de la industrialización y del proceso de conversión de la materia prima en el producto final, sino también las historias humanas que hay detrás: las distintas profesiones relacionadas con el corcho, como los maestros taperos (artesanos que fabricaban los tapones), la introducción de las mujeres al mundo laboral, el cooperativismo… La última parte de la exposición está compuesta por un espacio interactivo donde se puede experimentar, manipular y observar algunas de las propiedades físicas del corcho. 

Y como colofón, después de conocer todo el proceso de elaboración de los tapones de corcho, desde el árbol hasta la mesa, disfrutamos de una cata de vinos de la DO Empordà. A parte de degustar unos estupendos vinos, se nos propone un pequeño juego: identificar, con la ayuda de una guía de símbolos, qué empresa ha elaborado cada uno de los tapones que tapaban las botellas. 

Desayuno de sacadores

El corcho representa no solo un motor económico para la región, sino también un elemento vertebrador de un paisaje, indústria y forma de vida. En el Empordà son muchas las bodegas que organizan catas de vino en sus instalaciones, pero solo esta actividad organizada por el Museu del Suro de Palafrugell reivindica la importancia del corcho en el mundo vitivinícola. “Del árbol al tapón, del tapón a la mesa” es una actividad que nos conecta con el territorio, que nos recuerda que el paisaje no es algo ajeno a nosotros, sino que formamos parte de él y es nuestro deber cuidarlo y respetarlo. La del sacador es una ardua tarea que implica muchas horas de trabajo bajo el sol del verano. Es también un modo de vida, una profesión en contacto directo con la naturaleza en la que prima el respeto a nuestros bosques; una profesión que debería gozar de mayor reconocimiento. Así que, cuando descorches una botella de vino, recuerda todo el trabajo que hay detrás de lo que, a simple vista, parece solo un tapón. ¡Salud! 

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Las amenazas del Chorlitejo Patinegro, ave del año 2019

Como cada año, desde 1988, la Sociedad Española de Ornitología ha distinguido con el título “Ave del año” a una especie que, gracias a las valoraciones de socios y simpatizantes de la ONG conservacionista, merece un especial reconocimiento, pero también destacar su especial vulnerabilidad y las amenazas a las que se enfrenta por el uso insostenible y/o la destrucción de su hábitat. Esta campaña de “Ave del año” impulsada por SEO/Birdlife trata de concienciar sobre la importancia de la conservación de la naturaleza, así como de impulsar y desarrollar políticas reales y efectivas para proteger nuestros ecosistemas y biodiversidad asociada.

Este año, y por primera vez, ha sido seleccionada un ave limícola, el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), un pájaro que habita en ecosistemas acuáticos, costeros o marismas interiores en las que se alimenta de pequeños insectos que encuentra en los lodos que frecuenta. Esta especie es, además, un ave incluida en el Libro Rojo de las Aves de España con la categoría “vulnerable”, debido a la merma que ha sufrido su población entre otras causas, por el turismo de masas que asola las playas, la destrucción de los ecosistemas litorales por la sobreconstrucción masiva, pero también la limpieza mecanizada de playas y sistemas dunares. En algunos puntos como la Costa de Andalucía, se ha visto reducida su población en un 70%.

El chorlitejo es ese pequeño pajarillo que, cuando estamos en la playa, vemos corriendo de un lado a otro esquivando las olas y buscando comida. Como ya hemos avanzado, el boom del turismo masivo, completamente insostenible, no solo destruye los hábitats, sino que sus habitantes se quedan sin territorio para formar su hogar. Esta especie comienza su época de cría en primavera, coincidiendo con la llegada masiva de turistas a nuestras costas, como sucede en Andalucía o Canarias, entre otros lugares, y, a diferencia de otras aves, no entierra sus huevos en la arena, es decir, no hace nidos, con lo cual, es muy fácil que se destruyan sus huevos con las pisadas o la limpieza mecanizada de las costas, pero también sus pollitos, si logran sobrevivir, sufren las consencuencias, y pueden no llegar a la edad adulta.

Pero, ¿qué podemos hacer para contribuir a mejorar su supervivencia? Lo primero es respetar las zonas protegidas, y no adentrarnos en dunas o zonas señalizadas y/o restringidas, donde anida esta especie u otras, tenemos que concienciarnos que la biodiversidad no es recurso renovable, pero también ser prudentes y respetuosos cuando vamos con nuestros animales sueltos a las playas, ya que debemos evitar que entren en estas zonas. La limpieza mecanizada de las playas es otro grave problema, ya que además de destruir nidos, e incluso amenazar a los chorlitejos y sus crías, arrasa con algas y otros restos vegetales y animales marinos, donde encuentran alimento muchas especies de aves, no solo el chorlitejo. Tenemos que ser conscientes que esto no es basura, forma parte del medio ambiente y la biodiversidad de la zona costera. Pero también se puede evitar resringiendo esta limpieza a los primeros metros de arena, o evitando este mecanizado fuera de la temporada estival.

Con este artículo queremos concienciar, ahora que está comenzando la temporada turística, y todos queremos disfrutar del placer, tranquilidad y beneficios que nos aporta el mar, sobre la importancia de conservar el medio ambiente. No solo tenemos el derecho de disfrutar de un medio ambiente digno, en perfecto estado de conservación, donde puedan habitar multitud de especies, y compartir, de una manera sostenible sus espacios, disfrutando de su compañía, sino que tenemos la obligación de que las personas que están por llegar también puedan deleitarse de estos mismos ecosistemas, porque Tierra solo hay una, y sino actuamos, la devastaremos. En esta nueva temporada turística que está a punto de comenzar, por favor, cuidemos el territorio que vamos a visitar, cuidemos la tierra, cuidemos el entorno, ¡los problemas del chorlitejo son tus problemas!

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De México a Camboya: la propuesta ecoturística de Kowabunga Ecoproject

Cuando, en un primer viaje a México, hace más de diez años, un biólogo que trabajaba en la conservación de tortugas marinas en un campamento tortuguero de la costa de Jalisco, me dijo que me planteara trabajar con tortugas marinas en el futuro, lo vi tan interesante como inalcanzable. Sin embargo, el germen de esa idea quedó en barbecho, y cuando años más tarde me tocó el turno de decidir en qué centrar mi proyecto final de carrera, la idea rebrotó, y moviendo los hilos adecuados terminé trabajando seis meses en la costa de Oaxaca, en el seno de la Universidad del Mar, dentro de una comunidad indígena zapoteca llamada “La Ventanilla”.

La suma de tantas vivencias me llevó a presentar un trabajo muy cuidado que se llevó al bolsillo una Matrícula de Honor, y que pasó a ser la masa madre de lo que posteriormente se convirtió en Kowabunga: del papel a la realidad.

Kowabunga Ecoproject es una asociación ecoturística española, fundada en 2013 en Madrid, que trabaja en la conservación de tortugas marinas en México, y de elefantes asiáticos en Camboya.

Nuestra filosofía es la de promover el desarrollo socioeconómico de las comunidades locales a través de la conservación de especies en peligro de extinción. Así, viajamos a estos dos países con personas que deciden hacer de sus vacaciones una experiencia diferente, realizamos trabajos comunitarios, intercambiamos cultura, tradiciones, y nos sentimos partícipes de un modelo sostenible que es un ejemplo a nivel mundial.

En el caso de México, comunidades muy pequeñas, de apenas 25 familias, que viven inmersas en un manglar, en algún punto de la costa del Pacífico, decidieron que la sostenibilidad era el camino. Por ello abandonaron, hace años, las prácticas de caza ilegal de tortugas marinas, y comenzaron a trabajar en su protección. Y no ha sido un camino fácil, ya que la exigencia de llenar la nevera complica el tener una visión a largo plazo. Sin embargo, estas comunidades persistieron. Y hoy en día viven del ecoturismo, con los múltiples beneficios que subyacen de esta actividad: se empodera a las comunidades, los beneficios se reparten entre todos los habitantes, los viajeros duermen en hoteles locales, realizan las actividades acompañados de guías locales, y los animales en peligro de extinción tienen asegurados unos cómplices que van a hacer lo imposible por salvaguardar su especie.

El equipo de guías del Centro Ecoturístico La Escobilla

En nuestro viaje proponemos una experiencia de dos semanas: una primera semana en un campamento tortuguero, en el caso de México, y en un santuario de elefantes, en el caso de Camboya, y una segunda semana en la que se realiza un recorrido ecoturístico por puntos del país que conocemos y que consideramos de interés. Un interés que se sale de las rutas turísticas habituales, para hacer de la experiencia algo inmersivo y respetuoso tanto con las costumbres locales como con la naturaleza.

En los cinco veranos que llevamos realizando esta experiencia, en Kowabunga Ecoproject hemos aprendido mucho, hemos “desidealizado” algunos conceptos, aterrizado otros, perfeccionado otros tantos. Y la recompensa de esta actividad, al margen de las tan importantes comentadas y conocidas, radica en una emoción personal: la de redescubrir la fascinación en las caras de tus viajeros cuando ven por primera vez un atardecer en el manglar, o se acuestan en la arena a esperar en silencio el proceso de desove de una tortuga marina.

Existen indicios, y nosotros hemos podido ser testigos privilegiados de ello, de que el turismo responsable es una herramienta emergente y muy poderosa. Nos encontramos en un momento en el que muchas comunidades y áreas potencialmente turísticas tienen que elegir un camino: un turismo convencional cuyos resultados ya se conocen, o bien un turismo sostenible, con beneficios más a largo plazo, pero que indudablemente empodera a las comunidades, entre otras condiciones.

El ecoturismo representa un apoyo hacia grupos de gente que han decidido tomar el camino alternativo. El Estado de Oaxaca, en México, o la jungla de Chi Path en Camboya, son escenarios privilegiados para probar ese tipo de desarrollo.

Y en eso trabajamos.

Día a día.

Paso a paso.


Autora: Clara Cordón Trujillo, co-fundadora de Kowabunga Ecoproject.

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