Mundo suspendido, el comunicado de Global Ecotourism Network sobre el Covid-19

Ante la situación actual generada por la irrupción del COVID-19 en nuestras vidas, y ante los estragos que éste está causando sobre el sector de los viajes, son varios los agentes turísticos que expresan su postura en este periodo de incertidumbre. 

En este artículo te traemos un breve resumen del comunicado de Global Ecotourism Network (GEN), grupo global de pioneros en ecoturismo cuyo objetivo es compartir sus años de experiencia en ecoturismo y prácticas de turismo sostenible para inspirar y ayudar a otros. Puedes leer el documento completo clicando en el link que encontrarás al final del artículo.  

Por un lado, GEN está analizando el impacto ambiental, económico y humano del COVID-19 en el mundo, sobre todo enfocándose en microempresas y emprendedores del sector turístico. Por otro, están también analizando el impacto sobre los viajeros, como los cambios de planes de viaje o el estrés y la angustia que esta crisis genera sobre ellos. 

A raíz de estos análisis han identificado las siguientes oportunidades: 

  1. Recuperar el control. 
  2. Comprar tiempo. 
  3. Plan para un futuro sostenible. 
  4. Aprender nuevas habilidades. 
  5. Pedir ayuda. 
  6. Mostrar solidaridad. 
  7. Mantener a las personas conectadas. 

Estas oportunidades pueden ir dirigidas tanto a los destinos como a los viajeros. 

A los destinos les invitan a hacer varias reflexiones: ¿qué ha cambiado ahora que no hay turistas? ¿Qué ha mejorado? ¿Ahora las personas están listas para planificar un destino mejor y más sostenible? ¿Cómo va el medio ambiente? ¿Cómo está ayudando a las pequeñas empresas y a los trabajadores del turismo a sobrevivir? ¿Hay más colaboración? ¿Qué información le gustaría tener para avanzar?.  

Para los viajeros han preparado un conjunto de ideas para ayudarles a viajar de forma responsable: 

  • Actúe local. 
  • Apoye a las pequeñas empresas. 
  • Celebre la naturaleza.
  • Reserve directamente.
  • Viaje con un propósito. 
  • Recompense las buenas decisiones: gaste su dinero destinado para el turismo en destinos que actúen de manera responsable. 

El comunicado concluye con una frase que no podemos más que suscribir: Después del reinicio, es tiempo de regenerarse y contribuir con un mundo habitable en el que todos queramos vivir y viajar. 

Puedes leer el documento completo en este link.

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Deltaic: un ecosistema de turismo responsable en el corazón del Delta de l’Ebre

Deltaic es un proyecto de turismo responsable, ubicado en el Delta de l’Ebre, creado bajo criterios de sostenibilidad y con una motivación cultural ambiciosa. “Semillas para un mundo mejor” es la síntesis de su misión. Trabajan a través del ecosistema que han conformado a partir de personas, empresas, iniciativas culturales e instituciones afines a sus valores y en su mayoría de Les Terres de l’Ebre. Su objetivo fundamental es promover un estilo de vida saludable y con valores para generar un impacto positivo sobre las personas, el territorio y el medio ambiente. Promueven sinergias con todos los integrantes de su ecosistema con el objetivo de que se transformen en acciones reales de cambio. Te invitamos a saber más sobre este proyecto de la mano de su CEO, Daniel Montoya.

Laura: ¿Cómo ha sido el proceso de creación de este ecosistema de agentes afines a vuestros valores? 

Daniel: Al inicio del proyecto hicimos una prospección minuciosa para detectar aquellos actores que existían en el territorio que de una manera u otra compartieran valores e intereses. Sobre la base inicial de esta primera búsqueda hemos ido sumando a más gente, empresas, etc. a medida que hemos ido desarrollando el proyecto. Lo cierto es que una vez se conforma el ecosistema inicial, los canales para encontrar nuevas alianzas se multiplican. En la actualidad, es hasta sorprendente ver la cantidad de gente con la que tenemos relación, colaboramos, trabajamos… 

Laura: ¿Qué encontrarán los visitantes en Deltaic? ¿Qué es lo que lo diferencia de otros proyectos turísticos similares? 

Daniel: Van a encontrar 6 alojamientos para sentirse cómo en casa cuando visiten el Delta de l’Ebre, con sala de estar, cocina y 2 dormitorios, todos con vistas al paisaje y balcón, y un baño. Dos de ellos son áticos con una segunda planta diáfana para usar como estudio o como tercer dormitorio y con dos grandes terrazas con unas vistas espectaculares. En la planta baja tenemos un gran patio al aire libre y el bar-restaurante, abiertos al público en general, para desayunar o cenar a base de productos locales, en su mayor parte ecológicos, y con un 80% de los platos de cocina saludable de dieta mediterránea y ovo-lacto-vegetariana.

Lo que nos caracteriza respecto de otras opciones es que por un lado, todo lo descrito anteriormente ha sido diseñado y creado bajo criterios de sostenibilidad, tanto en los materiales utilizados (colchón de materiales 100% naturales y orgánicos, cortinas de lino orgánico, ropa de cama y toallas de algodón, lavandería ecológica, eco-wifi, maderas naturales, pinturas eco certificadas, etc), como en la procedencia de los mismos (buscando siempre la alternativa más local posible). Por otra parte, nuestro bar-restaurante y el patio, no sólo son un punto de encuentro gastronómico sino que promovemos acciones culturales con un calendario de eventos que incluye desde charlas para practicar idiomas, eventos de diferentes festivales que se hacen en la región (Deltebre Dansa, Terres Festival…), talleres, y otras actividades lúdico-culturales, ligados siempre a nuestros valores y filosofía. Promovemos también las acciones de artistas emergentes y se pueden encontrar intervenciones artísticas en los apartamentos, en nuestra fachada, en el patio…

Finalmente, de cara a las personas que se albergan en los alojamientos, hacemos un acompañamiento muy personalizado desde el momento en que reservan su estancia y les ayudamos a organizarse para que, en función de sus preferencias, disfruten al máximo de su estancia en el Delta y en Deltaic, a través de todo tipo de información, servicios y actividades alineados siempre con nuestra filosofía.

Laura: Esta apuesta por lo local y la creación de este ecosistema de agentes afines a los valores de Deltaic del que hablábamos antes, ¿cobran aún mayor importancia en un territorio tan singular y característico como el Delta de l’Ebre? 

Daniel: De hecho, el proyecto de Deltaic se gestó sin tener una ubicación predeterminada. Creemos que es una idea que se puede desarrollar en cualquier lugar donde existan o puedan generarse esas alianzas. Incluso sin que tenga que ser en el ámbito rural o relacionado con espacios naturales. En nuestro caso, en el momento de escoger el lugar donde desarrollar nuestro proyecto, la primera opción fue precisamente en un ámbito urbano, pero por diferentes motivos no llegó a materializarse. A posteriori, después de valorar diversas alternativas, el potencial que descubrimos en el Delta de l’Ebre nos cautivó. A parte de tener unos parajes naturales increíbles y muy singulares, y de contar con unas gentes abiertas y con un arraigo a sus tradiciones y a su manera de hacer encomiables, es cuna de muchísimos emprendimientos sostenibles que facilitan generar ecosistemas como el nuestro. A pesar de que buena parte de sus habitantes lo desconoce, Terres de l’Ebre es una de las regiones europeas donde se producen o elaboran más familias diferentes de productos con certificación ecológica, en concreto más de 25 familias de productos como pueden ser el aceite, el vino, la fruta, las verduras, carne, miel, infusiones, etc. Además todo hay que decirlo, las administraciones públicas, ya sea por si mismas o gracias a la presión popular, están muy concienciadas en trabajar de forma conjunta a nivel turístico sobre modelos de ecoturismo sin caer en la tentación de promover y desarrollar otros modelos turísticos más especulativos.

Laura: En este sentido, ¿os habéis sentido respaldados por las administraciones públicas a la hora de desarrollar vuestro proyecto? 

Daniel: Tampoco es que hayamos recibido un apoyo específico hasta el momento, pero la verdad es que palos en las ruedas no nos hemos encontrado. ¡Y eso ya es mucho! Como decía antes, lo más importante respecto de las administraciones públicas (Ayuntamientos, Diputación, Consell Comarcal…) que tienen competencia sobre el Delta, es que tienen claro el modelo turístico que quieren. Aunque luego la aplicación de esa voluntad sea compleja, sí que facilita mucho tener las ideas claras de cara a la visión que se proyecta y promueve del territorio.

Laura: ¿Cuál ha sido el mayor reto al que os habéis enfrentado a la hora de desarrollar el proyecto? 

Daniel: Nuestro proyecto se compone de diversas líneas de trabajo que por si mismas podrían tener camino propio como el restaurante, los alojamientos o los eventos que organizamos. Explicar que todo forma parte de un mismo proyecto de ecoturismo es una de las tareas más complejas a la que tenemos que enfrentarnos. Intentamos comunicar lo que hacemos para que se entienda que nuestra propuesta es un proyecto que lo engloba todo y que todas esas experiencias que ofrecemos tienen el mismo objetivo de plantar “semillas para un mundo mejor”. Y no es sencillo. Deltaic no es solo un hotel sostenible o un restaurante ecológico. Es un proyecto de ecoturismo desde el que proyectamos un replanteo de nuestros hábitos y de nuestra manera de estar y de ser en el mundo actual, de mostrar cómo las cosas se pueden hacer de otra manera, de plantear cuestiones que la inercia del devenir diario nos dificulta.

A otro nivel, hay otros aspectos que muy a nuestro pesar son también un reto de tamaño considerable. Hablo de todo lo relacionado con las vertientes legal, fiscal y laboral. Es decir, aspectos que no son la razón de ser del proyecto y en las cuales se ha de invertir mucho esfuerzo y recursos. Suena a tópico pero es una realidad que las leyes están hechas sin tener en cuenta el tamaño de las empresas y con un desconocimiento absoluto de lo que supone emprender e iniciar un proyecto de cero.

¡Muchas gracias Daniel! Recuerda que puedes seguir a Deltaic en Facebook e Instagram.

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Nace una nueva iniciativa para facilitar solvencia económica a los emprendedores de ecoturismo

Es inevitable, en los tiempos que vivimos, no imaginar el futuro cercano y cómo y cuándo se reactivará la demanda turística en España. Como viajeros, anhelamos el momento en el que podamos retomar la libertad confinada para volver a viajar, pero… ¿y si somos un pequeño emprendedor rural? Aquí el anhelo reside en el reencuentro con el otro y… en recuperar la solvencia económica. 

Desde el punto de vista del ecoturismo, esta crisis bien puede ser sinónimo de oportunidad. Las tendencias auguran un 2020 de turismo nacional que nos permitirá reconectar con nuestro propio país, redescubrir la España rural para regresar a la simplicidad de la vida en su propia esencia o visitar destinos en la naturaleza para disfrutarlos, conocerlos y ayudar con nuestra visita a conservarlos y a mejorar la calidad de vida de sus residentes. 

No cabe duda, uno de los efectos colaterales de la situación actual es que cuando todo termine, buscaremos el poder de la naturaleza para reencontrarnos con nosotros mismos. En este sentido, los espacios naturales protegidos van a jugar un papel fundamental en el turismo que está por venir. Viajar menos pero hacerlo mejor y creando un impacto positivo con nuestra visita beneficiando a la conservación de la naturaleza y al desarrollo local, es un fantástico punto de partida para comenzar a ser viajeros más responsables y convertirnos en verdaderos ecoturistas.  

Con el objetivo de fomentar los viajes de proximidad hacia los espacios naturales bien conservados y apoyar al emprendedor rural mientras se crea una oferta atractiva y con impacto para el viajero, nace el proyecto VitaminBox. Su propósito es inyectar una dosis de vitaminas a nuestro bienestar como viajeros, pero también a los emprendedores ecoturísticos, quiénes debido a esta crisis se encuentran en peligro de extinción

Imaginemos una VitaminBox como una caja de experiencias donde se incluyen un conjunto de propuestas de fin de semana por España a destinos sin masificar y de proximidad a las grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla. La “caja” incluye una cuidadosa selección de experiencias ecoturísticas en destinos como Sierra Nevada, Geoparque de la Costa Vasca, Tablas de Daimiel, Sierra de Aracena, La Garrotxa o Delta del Ebro y se combinan con estancias en alojamientos familiares, rurales y únicos.

La venta de estas experiencias en formato “caja de experiencias” tiene como propósito proveer de solvencia económica a anfitriones locales que forman parte del proyecto, ya que el importe por sus servicios es retribuido en su totalidad el momento de la venta. Mientras, el viajero dispone de hasta 60 días para confirmar la fecha concreta de su reserva y hasta dos cambios sin coste adicional relacionados con el transcurso de los acontecimientos derivados del Covid-19.

¿Quién está detrás de esta iniciativa? La agencia de viajes GenuineSpain y el Club  Ecoturismo en España, quiénes en su afán por apoyar a su red de proveedores de ecoturismo han unido fuerzas en esta alianza de comercialización para dar respuesta a los retos que éstos se enfrentan, mientras ponen sobre la mesa una propuesta de viaje ético y de conexión con nuestro propio patrimonio.

Para crear una oferta competitiva de ecoturismo hay que crear alianzas, adelantarnos a las necesidades de mercado con la sensibilidad que caracteriza este momento tan transcendental de nuestra historia y al mismo tiempo, facilitar a los viajeros la tarea de encontrar opciones de viaje de alto impacto positivo en el territorio. Ahora más que nunca, es el momento de regalar futuro, de planificar ese regreso a la naturaleza de acuerdo con unos valores renovados y de ser artífices de cambio con cada decisión de viaje que tomamos. 

Una nueva forma de viajar se está tejiendo en estos momentos para resurgir tras este proceso de transición y reflexión. Y tú, ¿también quieres ser parte del cambio?

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Ecoturismo de proximidad: 5 oportunidades pasada la pandemia

Son días de confinamiento, de sufrimiento, de reflexión. Como tantos otros sectores económicos, el turismo se encuentra en estado de shock. Seguramente por eso necesita, más que nunca, entender hacia dónde va el mundo y empezar a adaptar la actividad turística a la nueva realidad —y sociedad— que emergerá tras la pandemia. Esta necesidad del sector se está abordando en múltiples webinars y artículos en los que expertos en turismo intentan predecir (con todas las precauciones posibles por la gran incertidumbre del momento) cuál podría ser el futuro del turismo a medio y largo plazo (porque a corto plazo ya se asume un 2020 perdido).

Entre estos webinars destaco los siguientes: la conferencia (en catalán) «El turismo después del turismo» (a partir del min. 58:00), del siempre magistral José Antonio Donaire, en el marco de un debate sobre alojamiento turístico organizado por la Mesa de Turismo de Girona, los webinars organizados por Travindy, como “Propuestas para echar una mano desde un turismo responsable”, o el webinar de Reset the planet “Análisis crítico del modelo turístico actual: ¿cómo mejorar su resiliencia?”, con Josep Puigdengolas. Algunos artículos de interés son “Del “sobreturismo” al “infraturismo post covid-19”: reflexiones e ideas para hacer frente a la crisis”, de Julia Vera (Travelecoology), “Los días que vendrán”, de Chus Blázquez (Centro Español de Turismo Responsable) o “Viajar después del Coronavirus. Como cambiará el mundo y el turismo tras la pandemia«, de David Gómez (Cuaderno de viaje).

Después de escuchar y leer estos y otros webinars y artículos, con este post quiero aterrizar algunas de las ideas y reflexiones en el ámbito del ecoturismo. Porque, pasada la crisis sanitaria de la Covid-19, parece ser que el ecoturismo de proximidad, aquel que practicamos y practicaremos en los espacios naturales más cercanos, presenta buenas oportunidades. Aquí apunto cinco, aunque tal vez haya algunas más.

1. Grupos pequeños, destinos no masificados

Una de las características que definen el ecoturismo es que se debe practicar con grupos pequeños de personas. Esto evita impactos en el medio natural (como molestias a la fauna), garantiza una experiencia más satisfactoria y facilita una conexión más intensa con la naturaleza. Ahora, a estos beneficios, se añadirá otro: por el hecho de ser poca gente, el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas será bajo (que no nulo, porque eso dependerá de la responsabilidad de cada uno a la hora de respetar el distanciamiento social).

Más allá de la experiencia individual, los destinos ecoturísticos —es decir, los espacios naturales protegidos— suelen aplicar medidas para evitar y gestionar la masificación en ciertas épocas y momentos del año (si bien es cierto que no siempre lo consiguen). Esta gestión del uso público y de los flujos de visitantes ganará más relevancia que nunca; por lo tanto, habrá que destinarle más recursos y mejorar su eficacia.

2. Entornos saludables, destinos cercanos

Chus Blázquez, del Centro Español de Turismo Responsable, apunta que “la tendencia que ya existía en el mercado turístico hacia la vuelta a lo cercano y lo saludable, la cual se ha acelerado con esta crisis, coloca a los destinos de proximidad, rurales y de interior en una posición privilegiada». El profesor Donaire cree que cualquier estrategia de comunicación turística (tanto de empresas como de destinos) deberá ser capaz de transmitir y garantizar dos mensajes: que la experiencia turística se desarrollará en condiciones de seguridad y que lo hará en espacios saludables.

El ecoturismo de proximidad, aquel que se practica en espacios naturales cercanos, puede cumplir con estas demandas que vendrán. La seguridad, por el hecho de practicarse en grupos pequeños (ya hemos hablado de ello); la proximidad, porque de espacios naturales atractivos nuestro país está lleno, y la salud, porque qué mejor que el contacto con la naturaleza para fortalecer nuestra mente y nuestro cuerpo.

3. Espacios bien conservados para prevenir pandemias

En este artículo Raúl Rejón explica que “la destrucción de hábitats por las actividades humanas, que está causando una extinción masiva de especies, está detrás del origen y la expansión de enfermedades infecciosas que afectan a personas, algunas en forma de pandemia como la actual COVID-19″. Y en este otro artículo (en catalán) de Xavier Duran se dice que “la deforestación facilita el contacto de animales que llevan patógenos con las comunidades humanas», y que la pérdida de especies y de individuos implica que los virus «tienen menos diversidad de animales para infectar».

Leyendo estos dos artículos en positivo, se deduce que la conservación de hábitats y especies son estrategias clave para ayudar a frenar la expansión de enfermedades infecciosas. Si ya eran conocidas un montón de razones para tomarse en serio la conservación de la naturaleza y la biodiversidad, ahora se añade otra tan o más importante. Por lo tanto, hay que favorecer políticas, estrategias y actividades que contribuyan a la conservación del medio natural; el ecoturismo es una de ellas, ya que, sin naturaleza bien conservada, adiós ecoturismo.

4. Las cosas, mejor hechas que nunca

“Me gustaría pensar que entramos en la era de la ética”, decía el profesor Donaire en su charla, apuntando el clamor social que parece que llegará después de la pandemia para exigir que las cosas se hagan bien. El Centro Español de Turismo Responsable lo expresa en términos similares: «Estamos ante un cambio de paradigma de la industria turística mundial ante este momento de incertidumbre, hacia un mayor papel de los valores y del propósito en las empresas turísticas». Y no solo las empresas, sino que los propios visitantes responderán a un perfil «más comprometido, más consciente y con valores cada vez más alineados con la sostenibilidad».

El ecoturismo, por definición, es y debe ser un turismo responsable y sostenible. Por ello, todas las definiciones académicas insisten en una serie de principios que debe aplicar cualquier producto que quiera otorgarse la etiqueta de ecoturismo. Si estos valores de sostenibilidad y responsabilidad serán más demandados pasada la pandemia (esperemos que así sea), las empresas y los productos de ecoturismo se encontrarán en la pole position (y deberán recalcarlo y comunicarlo eficazmente).

5. Respeto por la naturaleza y más conexión presencial entre personas

La última oportunidad es la más profunda y sería una derivada (o tal vez el origen) de la anterior. Esta crisis ha evidenciado que las sociedades más acomodadas, y los países más ricos, viven (vivimos) al margen de la naturaleza y de los límites que impone el planeta que nos acoge. Asimismo, ha puesto de relieve que, a pesar del auge de las tecnologías de la comunicación y de las redes sociales, las relaciones interpersonales presenciales y de calidad seguirán siendo más necesarias que nunca.

Si algo promueve el ecoturismo y, en general, el turismo responsable y sostenible es el respeto por el medio natural y un acercamiento real a las personas que viven allí donde tiene lugar la actividad turística. Las relaciones humanas, ya sea entre los propios turistas como con los anfitriones, tomará más relevancia, y cualquier producto (eco)turístico las deberá enfatizar y cuidar.

Conclusión y un deseo

A pesar del desastre humano, social y económico que dejará la pandemia del coronavirus, también se abren oportunidades en muchos ámbitos que habrá que aprovechar. A menudo son cambios que ya se intuían pero que ahora se acelerarán. El ecoturismo de proximidad es uno de estos ámbitos que puede salir beneficiado, tanto a corto como a medio y largo plazo.

Me gustaría pensar, pues, que el ecoturismo, el turismo de proximidad y el turismo responsable se priorizarán, a partir de ahora, en las estrategias de promoción turística y de desarrollo local. Asimismo, reclamo una gestión y una regulación de las actividades ecoturísticas que disponga de recursos y conocimiento y que sirva para garantizar que estas nuevas necesidades sociales serán satisfechas adecuadamente.

Este artículo ha sido originariamente publicado en catalán en el Blog “Per terra, mar i aire” y reproducido en Travindy con permiso del autor, Xavier Basora: Ecoturisme de proximitat: 5 oportunitats passada la pandèmia.

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Agricultura Sostenible y Acuaponía en República Dominicana

A las afueras del pueblo surfero de Cabarete, escondido en un río tropical en la costa norte de la República Dominicana, se encuentra Taino Farm, un centro educativo y de demostración de agroturismo inspirado en la permacultura que produce alimentos sostenibles y nutritivos. Actualmente cuentan con modernos sistemas de manejo de agua, acuaponía, vermicultura, prácticas de cría de animales, así como apicultura y acuicultura. Hablamos con Robbie, uno de sus fundadores, quien nos ha trasmitido su pasión por la naturaleza,  la agricultura y la hermosa República Dominicana.

Jennifer: ¿Cómo surge Taino Organic Farms? 

Rob: Taino Farm comenzó hace 15 años, pero la inspiración y la pasión de cultivar alimentos comenzaron con mi abuelo italiano. Crecí comiendo tomates, pepinos y pimientos cosechados en el patio de mi abuelo.

Después de la universidad, pasé un tiempo viajando en bicicleta por el sudeste asiático. Durante estos viajes, descubrí mi pasión por las frutas tropicales. Me iba a lugares lejanos para poder sentarme debajo de un árbol y comer frutas frescas con los locales.

La República Dominicana tiene un clima diverso, suelo decente y agua abundante, por lo que es ideal para frutas tropicales de todo el mundo. Cuando comenzamos Taino Farm, aprendimos leyendo y siguiendo los principios de la Permacultura. A medida que ese término se hizo más popular, la información se hizo más accesible en línea. Aprendimos visitando otras fincas, a través de prueba y error y contratando a instructores para dirigir talleres en nuestro sitio. Siempre ha sido importante para mí que todos aprendamos y crezcamos en equipo.

Construir Taino Farm con una comunidad nos permite estar más cerca de la comunidad, ya que ellos son los que ayudan a lograrlo. Nuestra misión en Taino Farm es ser el cambio que deseas ver en el mundo. Para marcar la diferencia, debemos liderar con el ejemplo y, en el fondo, nos esforzamos por dar oportunidades a quienes normalmente no lo tendrían. Somos miembros activos de la comunidad en Sabaneta, Cabarete y, en general, la costa norte del D.R.

Taino Farm también es un gran lugar para pasar el rato. Estoy agradecido de poder sentarme debajo de un árbol y disfrutar de los placeres simples de la vida: sentarme junto al río, en la sombra y comer una fruta con un amigo.»

Jennifer: ¿Cuáles son las principales tareas que se llevan a cabo en la granja orgánica?

Rob: Las tareas principales de Taino Farm son la producción, distribución y turismo.

Nuestros procesos de producción se dividen en: apicultura (criar abejas), vermicultura (compostaje de lombrices), permacultura (sistema autosuficiente en un ciclo cerrado de cultivo de alimentos) y acuaponía (una combinación de cultivo de peces y plantas en medios sin suelo).

Nuestro departamento de distribución está experimentando un gran crecimiento dado que tanto el mercado local como el internacional tienen hambre de opciones sostenibles y éticas.

Por el momento, el turismo se refiere a nuestros populares Farm Tours o recorridos de la finca. Trabajamos con nuestros proyectos junto al eXtreme Collective  y cualquier persona interesada en explorar nuestras instalaciones. Por demanda popular, estamos trabajando para expandir nuestras opciones de turismo a grupos más grandes, retiros e incluir alojamiento ecológico para una experiencia inclusiva.

Jennifer: ¿Cómo benefician a la comunidad local con sus actividades?

Rob: La mayoría de nuestro personal son locales, en realidad, aparte de los estudiantes que entran y salen de la granja varias veces al año, Taino Farm se ha desarrollado con un grupo de miembros de la comunidad local. Todo nuestro personal tiene acceso a los productos cultivados en la finca y la libertad de explorar cómo cultivar todo lo que no tenemos actualmente. Parte de nuestro personal ha tomado talleres en Colombia y Costa Rica, entre otros,  a través de nuestro patrocinio. Estamos orgullosos de apoyar la educación continua de nuestro equipo. Taino Farm también es un centro educativo, recibimos estudiantes de las mejores universidades de las ciudades cercanas, así como invitados internacionales que buscan sumergirse en la agricultura sostenible y la cultura dominicana.

Jennifer: ¿Cuál es el proyecto del que se sienten más orgullosos?

Rob: Estoy orgulloso de nuestro sistema de ganancias compartidas en el que una parte de cada venta va a nuestro trabajadores. Taino Farm es un espacio abierto a cualquier miembro de la comunidad que quiera aprender sobre nuestros proyectos e involucrarse en nuestros esfuerzos de sostenibilidad. A lo largo de los años, nuestro equipo ha crecido con nosotros y valoramos sus aportes y su desarrollo personal.

Jennifer: ¿Ha sido dura la tarea de emprender en RD? ¿Destacaría algún reto en concreto?

Rob: Ha habido muchos desafíos logísticos, pero el mayor desafío es cómo motivar adecuadamente a nuestro equipo. Llegué como un extranjero y hay partes sensibles en la cultura dominicana y la ética laboral que han sido difíciles de equilibrar. Con el tiempo, hemos aprendido que una gran parte de hacer que todos trabajen juntos es la confianza. En un país en desarrollo no es suficiente ofrecer grandes intenciones cuando la mayoría no están preocupados por el mañana sino por lo que comerán hoy. Involucrar a todos y estar al tanto de las diferentes perspectivas es una experiencia de aprendizaje continuo.

Jennifer: ¿Apoyan el volunturismo o creen que una mala gestión puede suponer un riesgo para las comunidades?

Rob: En Taino Farm, apoyamos el voluntariado responsable y tenemos cuidado con “poverty porn” (la explotación de comunidades en subdesarrollo vía fotos, mercadeo y medios de comunicación) o la exotización de nuestras comunidades locales. Existen muchos riesgos con el trabajo voluntario, pero el más evidente cuando se trabaja con comunidades subrepresentadas y de color es el “white savior complex.” Las personas o grupos que buscan ser voluntarios deben alejarse de «lo que esta experiencia puede hacer por mí» o «así es como voy a resolver todos sus problemas» porque eso nunca acaba con la desigualdad sistémica.

Eso no quiere decir que los esfuerzos de los voluntarios no sean una oportunidad de aprendizaje. En Taino Farm, todos aquellos que se ofrezcan como voluntarios y / o internen con nosotros, trabajarán como parte de nuestro equipo para aprender nuestros sistemas y ofrecer sus habilidades donde sea valioso.

Jennifer: ¿Cómo se ven dentro de unos años? ¿Tienen objetivos a medio/largo plazo?

Rob: Estamos creciendo y expandiendo en todas las áreas, pero especialmente en distribución y turismo. Estamos trabajando con muchos proyectos interesantes, como cursos de acuaponía y permacultura. Y es importante para nosotros continuar nuestra misión de agricultura sostenible y servir como centro para el desarrollo local.

¡Muchas gracias por su tiempo Rob!

Recuerda que puedes seguir los pasos de Taino Farm en sus redes sociales Instagram y Facebook

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