Escribe tus textos sobre Turismo Sostenible sin decir “turismo” ni “sostenible”

A la hora de redactar tu web es completamente normal que quieras vender el hecho de que tu destino o tus experiencias son sostenibles. De hecho, tienes que hacerlo. El problema es que poco consigues diciendo «practicamos un turismo sostenible» o algo parecido. Hay que concretar. A la clientela, le gusta que se lo des todo masticado.

Lo que te quiero decir es algo parecido a lo que Xavier Font nos cuenta en este artículo.  “Turismo sostenible” funcionaría como una etiqueta que la gente no entiende demasiado.

Ahora quiero hacerte una pregunta: ¿qué es el turismo sostenible (para ti)? ¿Sabrías decírmelo? ¿Podrías desgranarlo en acciones concretas que realiza tu empresa?

Una vez hayas desgranado esas acciones, descríbelas y enséñaselas a tu clientela. ¡Escríbelas! Por ejemplo, estarás de acuerdo conmigo en que parte del turismo sostenible es conservar el patrimonio y la cultura local. Imaginemos, pues, que tu hotel contribuye a la preservación de las tradiciones locales a partir de un museo. Un museo cofinanciado por el hotel. Ahora pensemos y escribamos (texto para web, el hotel se llama Las Ventas):

Mira el museo que cofinanciamos. Las Ventas es igual a cultura local. Somos locales. Eso es para nuestra gente un turismo sostenible.

Texto sencillo, pero que ahonda en la pregunta de “¿por qué eres sostenible?” que se puede plantear tu clientela. Este simple texto, acompañado de una imagen real, da fundamento a esa etiqueta que te colocas de la sostenibilidad en el turismo.

Sigamos con otro ejemplo: Las Ventas participa del enriquecimiento de las gentes y del paisanaje contratando a gente del lugar y proveyéndose de productos fabricados y cultivados por empresas locales. Redactemos, pues:

[Acompañado de una imagen] Este es Toni, nuestro recepcionista. Se ha criado en el pueblo, le puedes preguntar cualquier cosa sobre Las Ventas o sobre el origen de nuestros productos. Lo sabe (casi) todo. Somos locales.

Fíjate en los detalles. Ya hemos dejado de lado las palabras abstractas que poco o nada dicen como “turismo sostenible” o “defendemos lo local” (sin dar prueba de ello). Ahora hemos pasado a lo concreto, lo real. Lo que conecta de verdad con la persona que está mirando tu web a través de una pantalla a miles de kilómetros de tu destino.

Se puede dar el caso de que no encuentres nada concreto a lo que hacer referencia en tus textos para demostrar tu sostenibilidad turística. Esto puede ser por dos razones:

  • No tienes nada.

No te preocupes. Eso pasa a veces. Queremos hacer algo, tenemos esos valores, pero no los sabemos concretar en actos cotidianos. Ahora es el momento de empezar a hacerlos (y a comunicarlos). Siempre hay una primera vez.

  • Tienes pruebas difíciles de mostrar.

Desgránalas hasta encontrar algo tangible y demostrable. Hay que buscar la manera porque siempre hay una manera. Si quieres, deja un comentario con tu situación y lo vemos en equipo.

En conclusión, el concepto “turismo sostenible” es muy amplio y a veces puede generar confusión en tu clientela. Hay que concretar más. Decir y escribir sobre acciones concretas.

No es necesario ser tan drástico como lo soy yo en el título de este artículo. Claro que puedes decir “turismo sostenible”, pero no tiene que ser la bandera. La bandera, tienen que ser los actos concretos. Si no, parecería que estás haciendo greenwashing y estoy seguro de que no quieres que tu clientela piense eso.

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Agroturismo: la práctica que marca la diferencia

Una palanca para el crecimiento económico del territorio, una diversificación de los ingresos de los agricultores, una experiencia de inmersión en un entorno rural y la concienciación social y medioambiental: este es el cóctel explosivo del agroturismo. Esta forma de turismo, que ha tenido cierto éxito en los últimos años, contiene los elementos esenciales para ayudar a construir el turismo del mañana. Hoy me acompaña Emilie Couillard, cofundadora de Exquisito Perú y de la Fundación Impact Eat, para dar un poco de luz a esta tendencia que está marcando la diferencia para los tiempos post-pandemia.

El agroturismo es una forma alternativa de turismo que pretende crear experiencias en entornos agrícolas para compartir la gastronomía, la pericia y las historias de los territorios. Rico por las diversas actividades presentes en la producción agrícola, el agroturismo cuenta con un variado y atractivo catálogo de productos, que van desde el simple alojamiento en la granja hasta la inmersión en la actividad junto a los agricultores-anfitriones, pasando por las visitas temáticas, la gastronomía y la venta de productos agroalimentarios. En Quebec, el agroturismo ha tenido éxito gracias a la creciente atracción por el medio rural, acompañada de un importante éxodo urbano.

Un turismo lleno de significado

Mientras las tendencias del turismo del futuro convergen cada vez más hacia una práctica más consciente y responsable en las zonas rurales, el agroturismo se asoma inteligentemente. De hecho, los turistas buscan un significado en su consumo turístico, aspiran dar y recibir, así como a explorar y aprender. Por su parte, el agroturismo ofrece un concentrado de actividad, encuentro e inmersión a través de experiencias agrícolas cada vez más diversas y variadas. Los agricultores no son originalmente profesionales del turismo, por lo que hay una cierta autenticidad en su relación con los visitantes, así como en las actividades ofrecidas, que invitan al turista a sumergirse en el campo, descubrir una historia, establecer un diálogo, escuchar anécdotas y conocer actividades.

«También es una oportunidad para promover las prácticas ancestrales y las tradiciones patrimoniales que tiene cada una de las comunidades, para valorar la biodiversidad respetando el medio ambiente.»

Emilie Couillard
Agroturismo la práctica que marca la diferencia

Una visión sostenible y una ambición regeneradora

El agroturismo nos invita a redescubrir la gastronomía local directamente en las raíces de su concepción, animando a los turistas a cambiar su perspectiva sobre la comida y a repensar su consumo. Esta actividad turística también reduce las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el transporte de productos alimenticios, al ofrecer la degustación y la venta directamente en el lugar. Una forma diferente de vender y consumir, acompañando la transición ecológica y sostenible de cada vez más actores de la agricultura ecológica o biodinámica. La noción de desarrollo sostenible está, pues, muy impregnada en el agroturismo, aportando también una visión regenerativa sobre el territorio a través de la producción y el consumo local, la participación en talleres y actividades, así como la transmisión de conocimientos agrícolas, sin olvidar la regeneración del interés de los lugareños por su territorio.

«Otro aspecto que motiva a las comunidades es la revitalización de las zonas rurales, para ellas es fundamental que los jóvenes encuentren formas de implicarse en su entorno y quieran quedarse. El éxodo rural es un problema importante en Perú, así que si el turismo puede limitar sus efectos nocivos, ¡misión cumplida!»

Junto al agroturismo, la «regeneración» se plantea en tres dimensiones: la regeneración de los recursos a través de agro experiencias inmersivas, la regeneración sociocultural con la transmisión de conocimientos, historia y saber hacer, así como la regeneración como visión y modelo, con el lugar del turismo en el desarrollo territorial.

Un enfoque de la diversificación económica

Esta misma visión regenerativa del turismo implica una transición a aplicar en la industria, en un modelo de complementariedad y diversificación. La crisis económica provocada por la situación sanitaria del covid-19 nos ha mostrado rápidamente que todas las estructuras y actividades relacionadas exclusivamente con el turismo se han encontrado en grandes dificultades. A diferentes escalas y según el grado de concentración de la actividad turística en el destino, nos dimos cuenta de que para ser sostenibles, o incluso regenerativos, es necesaria una cierta diversificación económica.

«Nuestra iniciativa nació, en primer lugar, de la evolución de nuestra propia empresa. De hecho, nuestro operador turístico Exquisito Perú se especializa en turismo gastronómico y nuestra principal clientela está compuesta por turistas internacionales. Obviamente, nos ha afectado mucho la crisis relacionada con COVID-19, por lo que hemos tratado de diversificar nuestras actividades para acercarnos al público local sin perder de vista nuestra misión.»

Las estructuras se han visto obligadas a encontrar una actividad sustitutiva para sobrevivir a la ausencia de turistas en los territorios, según las habilidades, los medios y las aspiraciones de cada uno. Nacido de la fusión de la agricultura y el turismo, la esencia del agroturismo presenta una visión complementaria y dinámica de la actividad turística dentro de un territorio, con el objetivo de mejorarla y enriquecerla, y no hacerla dependiente.

“Los productores están muy motivados para desarrollar una actividad […] El turismo es una forma de diversificar su economía, sin dejar de lado su actividad principal, la agricultura. […] Uno de los principales objetivos de Impact Eat es formar a los productores para que puedan utilizar el turismo como herramienta de desarrollo. Es decir, generar una nueva actividad económica, complementaria a la suya, ofreciendo visitas más largas o más cortas, siempre en función de la capacidad de cada uno.»

Forma de adaptación e innovación, el agroturismo se presenta como una tendencia que marca la diferencia, tanto por su práctica a escala territorial como por su visión en el sector. Esta forma alternativa podría afirmarse como una verdadera palanca de crecimiento y dinamización territorial, ya que estamos en la fase de emprender el turismo de forma diferente y viajar de forma diferente.

Mira la charla completa en el idioma original

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Sostenible no es sinónimo de caro

La primera vez que me acerqué al concepto de sostenibilidad fue en 2001. En ese momento, entre cursos de estudio y un trabajo en el extranjero, fui voluntaria en una tienda de comercio ético y sostenible. Allí vendíamos artesanía y comida, entre otros productos, que principalmente, provenían del hemisferio sur: América Latina, África o Asia. Sus precios de venta eran, obviamente, bastante más caros que los que se podían encontrar en tiendas habituales. Hoy en día, la sostenibilidad se sigue asociando a un precio elevado. ¿Por qué?

Comercio justo y sostenible (CES Commercio Equo Sostenibile) 

El comercio justo y sostenible es esencialmente una práctica comercial basada en el compromiso de crear una economía mundial más justa y equitativa, capaz de garantizar los derechos tanto de los trabajadores como de los consumidores.

El CES ofrece a los productores del Sur un precio justo, generalmente superior al precio de mercado, por los productos adquiridos, garantizando así, una continuidad a medio-largo plazo de la relación comercial. Además, se privilegia a los productores organizados en estructuras comunitarias, cuya actividad productiva también va acompañada de intervenciones de protección social o ambiental. Para los consumidores del Norte, el CES ofrece productos de alta calidad y toda la información posible, para que a través del consumo, puedan realizar sus ideales de solidaridad social.

Además de los productos en venta, que no son baratos por su propia razón ética, las tiendas de comercio justo por sí mismas tienen precios más altos debido a que no disponen de una distribución a gran escala. Aunque todo esto tiene una razón: su función. Me gustaba mucho explicar a los clientes por qué los productos tenían ese precio, que era algo en lo que yo realmente creía. De esta  manera, les aportaba conocimiento y una mayor conciencia, además de reducir su desconfianza y la generación de los “rumores”, los prejuicios y los preconceptos habituales sobre el aumento inadecuado de los precios de estos productos.

Viajes sostenibles 

Paralelamente al comercio justo, también comenzaron a circular los primeros folletos de viajes solidarios. Y es desde aquel 2001, que comencé a apasionarme e interesarme cada vez más por la sostenibilidad aplicada a los viajes, sentí que tenía razón, que había encontrado mi camino; pero desafortunadamente, me había anticipado unos 20 años.

En Italia, como creo un poco en todo el mundo occidental que viaja, este nuevo concepto era todavía muy inmaduro. La AITR (Asociación Italiana de Turismo Responsable), nació en 1998 con muy pocos (11) operadores en el sector (agencias y operadores turísticos) repartidos por todo el territorio italiano. En 2018 habían crecido a 100 miembros y comenzaban a desarrollar y difundir una ética diferente. Pero la palabra sostenibilidad seguía siendo sinónimo de caro y costoso, obviamente, debido a la singularidad del viaje. 

No hace falta ser un experto en economía y comercio para entender la conexión entre la sostenibilidad (ya sea una artesanía hecha a mano o piezas únicas de producción familiar, comunitaria y local) con un precio superior a la producción a gran escala que se vende en los supermercados a precios mucho más baratos.  Lo mismo pasa con el turismo: un viaje a algún destino turístico desconocido, particular, único y casi inalcanzable, quizás es aún más fascinante y caro, por su singularidad, en todos los aspectos. En definitiva, una economía sostenible prioriza la calidad sobre la cantidad y pone el desarrollo por encima del crecimiento.

La responsabilidad comienza con nosotros 

Viajar sostenible y responsable es, ante todo y simplemente, una extensión de los buenos hábitos que traemos de casa: reducir el desperdicio diario, reciclar, apagar la luz cuando no es necesaria, ducharse en un tiempo adecuado, comer con cuidado tratando de reducir la cantidad de desperdicio de alimentos, usar una cantimplora en lugar de botellas de plástico, etc. Aparte de estos sencillos gestos diarios, las partidas más importantes que pesan en el precio y contribuyen a la sostenibilidad de un viaje son: el vuelo (que lamentablemente, además de ser un ítem importante en el presupuesto total, lo es también en términos de emisiones de CO2), el alojamiento, el transporte interno y una hipotética guía (preferiblemente local).

Recordemos que una gran cantidad de establecimientos turísticos ya se están comenzando a adaptar a las regulaciones gubernamentales para lograr los 17 objetivos sostenibles para 2030; esto significa que además de ser cada vez más sofisticados y cómodos, todos los aspectos del alojamiento están cada vez más atentos a temas sensibles como el ahorro energético o el bajo impacto medioambiental.

De nuestra casa a todas partes 

Cuando se trata de viajes sostenibles o responsables, todavía se piensa que es solo para destinos en desarrollo. Esta creencia existe porque la gente ve un mayor impacto del ecoturismo en los destinos “pobres” que en los destinos occidentales “ricos”. Nuevamente, es absolutamente necesario cambiar el paradigma: la responsabilidad de viajar se extiende a todos los continentes y todos los destinos. Se puede ser un viajero responsable en una escapada a la ciudad tanto como en un recorrido por la naturaleza. Por ejemplo, se puede reducir los desechos de plásticos, elegir un hotel ecológico, tomar una ruta en bicicleta o tener otras experiencias ecológicas. El ecoturismo significa que la economía, el medio ambiente y las comunidades locales no deben ser dañados por el turismo, sino que deben beneficiarse de él. 

Un viaje para todos

Hace años el turismo responsable se consideraba un nicho de mercado y esto lo hacía aún más “preciado”, solo apto para un determinado segmento económico de clase media-alta. Seguramente, porque era algo nuevo y «alternativo», además que  contrastaba fácilmente con los viajes masivos y de bajo coste. Ahora el viaje responsable siempre se opone a los viajes masivos, pero no tanto por el precio, sino por el sentido y la respetabilidad hacia la economía local, el medio ambiente y la cultura. No es el precio lo que marca la diferencia, sino el significado intrínseco del viaje.

No debería haber recorridos de ecoturismo especializados solo para el turismo sostenible. Más bien, cada segmento turístico, cada empresa y cada viajero, debe hacer todo lo posible para hacer del ecoturismo una realidad. De esta manera, los viajes responsables y sostenibles ya no se asociarían a un precio elevado.

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Viaje sostenible. La guía esencial para aventuras con impacto positivo

Estos últimos días he tenido el placer de tener en mis manos el nuevo libro de Holly Tuppen, “Viaje Sostenible. La guía esencial para aventuras con impacto positivo”. Y a medida que voy leyendo, ha despertado en mí muchas reflexiones sobre cómo viajamos y sin duda marcará mis elecciones para futuros viajes y aventuras. 

Algo que me ha gustado de la visión que transmite Holly, es que no solo habla de un viaje más sostenible, sino también de cómo viajar dejando un impacto positivo. Creo que va un paso más allá de lo que hasta ahora estamos acostumbrados y tenemos en mente como concepto de  “sostenible”. No basta con compensar impactos y quedar en cero, sino que el reto es a sumar. A dejar un impacto positivo y hacer que el viaje valga la pena.

Pero el libro Viaje Sostenible no es todo color de rosa. Expone algunas cuestiones peliagudas que merece la pena saber y reflexionar. Cosas que comúnmente no nos detenemos a pensar.  “La sostenibilidad es compleja y debemos iniciar un debate y realizar acciones conscientes para evolucionar” – dice Holly.

¿Podemos viajar mejor?

Viaje sostenible. La guía esencial para aventuras con impacto positivo

Holly plantea en este libro la difícil y dolorosa pregunta que muchos nos hacemos: ¿podemos justificar un viaje durante una crisis climática como la que estamos viviendo? 

Nos explica por qué se formula la pregunta, por qué debería preocuparnos (si al fin y al cabo estamos de vacaciones), y establece la base para un enfoque de viaje sostenible.

Nos ayuda a entender el carbono y la crisis climática. Y cómo nuestras vacaciones no son una excepción en la generación de emisiones de carbono que calientan el planeta. Por ejemplo, se menciona en el libro que “según un informe de la universidad de Lund, un viaje alrededor de Australia desde Europa, genera 4 toneladas de emisiones: 20 veces más que el carbono que ahorra una persona en un año de reciclaje. Y casi 2 veces más de la cantidad responsable de emisiones por persona, establecida por el Instituto de Recursos Mundiales (2,5 toneladas al año)”.

Pero finalmente la respuesta es esperanzadora, solo debemos cambiar la forma de viajar y ser conscientes de que nuestras opciones viajeras tienen un importante impacto en nuestra huella de carbono. Ya que sí hay opciones vacacionales bajas en emisiones, que se acercan a la media diaria sostenible y que incluso están casi a la mitad de la media actual diaria por persona. Por lo que en lugar de sentirnos mal, debemos “tomar decisiones bajas en emisiones” y podríamos conseguir dejar incluso menos huella de carbono que en casa.

Pero, ¿cómo lo hacemos?

Hay muchas formas de reducir la huella de carbono al viajar, pero mejor una que ninguna, dice Holly. Realizar un par de acciones es mejor que no hacer nada.

Por eso Holly dedica un capítulo entero a mostrarnos con datos prácticos qué es y qué no es responsable a la hora de tomar decisiones viajeras. “Pronto sabrás que la opción más sostenible suele ser la más inspiradora”.

Desde el impacto de los medios de transportes que usamos al viajar y cómo escoger la mejor manera de movernos en cada caso. Incluso si debemos volar, cómo volar mejor y con menos impacto negativo.

Es un libro lleno de herramientas y datos concretos que nos enseña a identificar opciones sostenibles en cada ámbito del viaje y planificar mejor nuestro destino: cómo escoger destinos menos concurridos, cómo llegar, dónde alojarse, qué hacer, cómo optar por lo local y dar apoyo a las comunidades.

Personalmente disfruté mucho los ejemplos de destinos y experiencias muy inspiradoras para soñar en un próximo viaje. En fin, un libro muy inspirador, que te empodera con información concreta y muchas reflexiones y cuestionamientos para ser un mejor viajero y ¿por qué no?, hacer del mundo un mejor lugar.  


Más información sobre el libro

Holly Tuppen

Autora: Holly Tuppen.

Publicado en España por: Anaya Touring.

Acerca del autor: Holly es escritora y experta en viajes sostenibles con sede en el Reino Unido. Después de dar la vuelta al mundo sin volar en 2010, regresó para esparcir la palabra sobre viajes de impacto positivo trabajando para empresas como Greentraveller y International Tourism Partnership. Holly ahora escribe para The Guardian, The Independent, The Long Run y Conde Nast Traveler. Además de hacer consultorías sobre sostenibilidad, conservación y planes de acción climática.

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Turismo Rural: cultivo y cultura

Finca de turismo rural. Autor: Dolomitesfarm.

Lorena Beas Secas, en el libro “El enfoque evolutivo: las transformaciones de los mercados turísticos”, define el turismo rural como “el conjunto de actividades turísticas llevadas a cabo en el medio rural, sin distinguir la motivación, el tipo de alojamiento o el producto. Aun así, el turismo rural se compone de varias modalidades, y hay algunas que forman parte del turismo alternativo, como el turismo de activo, agroturismo o el enoturismo.”

Añade que, “en relación con el grado de implicación de los turistas, los podemos encontrar de dos tipos: 

  • Los que se alojan en la propia casa del labrador, donde él vive con su familia y lleva a cabo las actividades propias del sector primario. El turista conoce y participa de los trabajos cotidianos. 
  • Los que se alojan en una casa destinada a actividades agrarias o ganaderas, pero no tiene por qué ser la residencia permanente del labrador. El turista no está tan motivado para participar de la vida rural.” 

Concluye que “se puede demostrar la importancia del agroturismo en un ámbito mundial por la cantidad y diversidad de asociaciones que se dedican a facilitar y regular el alojamiento en granjas. Por otro lado, a pesar de que en un principio se pensó que esta modalidad tendría un destacado impacto positivo sobre los países en vías de desarrollo, donde realmente ha manifestado un mejor funcionamiento ha sido en las zonas rurales de los países desarrollados.”

Turismo rural, ¿favorece o perjudica a la naturaleza?

Turismo Rural cultivo y cultura
Pueblo rural con encanto

La gestión que se haga de este negocio en crecimiento, será determinante para su viabilidad en el futuro:

  • Por un lado, se han mejorado las vías de acceso e infraestructuras en núcleos rurales antes abandonados
  • En estos mismos lugares, se ha llevado a cabo un proceso de cuidado y mejora del patrimonio histórico y monumental
  • Además, se ha puesto en valor la protección de numerosas zonas naturales, como principal activo para atraer al visitante

Pero no todo son efectos positivos. Muchas veces se produce una alteración del paisaje precisamente, por el aumento de las edificaciones y la mejora en infraestructuras, que quizás solo se utilizan en verano, puentes y fines de semana. 

¿Está justificada entonces su construcción?

Nos encontramos con otros problemas como:

  • El desplazamiento de la fauna salvaje por la habitual presencia humana en su medio natural (senderismo, deportes de aventura)
  • Aumento de los residuos generados por los ‘excursionistas’ poco concienciados y falta de control en los accesos a zonas protegidas

Debemos ser conscientes de que ni todos los propietarios de alojamientos rurales están concienciados con la protección del medio natural, ni todo el público que practica este tipo de turismo es precisamente, ecologista.

Entonces, el turismo rural ¿favorece o perjudica? ¿Deberían exigirse mayores garantías a los empresarios?

Al menos, una cosa está clara, la única vía de supervivencia para este sector es mantener en buen estado su mayor activo: la naturaleza. El turismo rural o agroturismo es un potente instrumento que puede y debe incorporar la sostenibilidad  en términos de estrategia y que, a través de su compromiso, podrá garantizar el uso y aprovechamiento de los recursos de los que depende.

Historia de una finca

Dolomitesfarm, la finca en Alta Badia (Dolomitas, Italia) que ofrece senderismo con alpacas. 

Turismo Rural cultivo y cultura
Autor: Dolomitesfarm

Daniel nació y se crio en la ciudad de Bolzano (Italia). Hace unos años se casó con una chica de Colfosco (Alta Badia), y decidió renunciar a su carrera como técnico deportivo para mudarse con ella, formar una familia y comenzar un pequeño proyecto conformado por perros, gallinas, abejas, cabras tibetanas, conejos, llamas y alpacas, el gran orgullo de Daniel y su esposa Alisa.

La madre de Alisa quiso apoyarlos en la realización de este sueño otorgándole el antiguo establo de su padre (el abuelo de Alisa), en el que criaba vacas. Después de duros meses de restauración y saneamiento, finalmente lograron construir un hogar para sus amados animales y fundar la «Dolomitesfarm» en el pueblo de Colfosco. 

Las alpacas son esquiladas por Daniel y su padre. Mientras uno le quita la lana, el otro masajea la cabeza y las encías del animal para calmarlo. Su pelaje se usa luego para crear prendas súper suaves y muy cálidas. La lana de las alpacas tiene de hecho una mayor retención de calor que la de las ovejas y no contiene lanolina, por lo que no crea alergias en contacto con la piel.

Senderismo con alpacas

Senderismo con Alpacas

Después de haber experimentado la práctica del senderismo al Lago de Garda, y gracias al increíble y quieto carácter de estos animales, a Daniel se le ocurrió la maravillosa idea de proponer una experiencia junto a alpacas y llamas también en Alta Badia.

El actividad se realiza en la localidad de Colfosco y tiene una duración aproximada de dos horas. La ruta es muy fácil y llana, por lo que es igualmente apta para niños.

Además de alpacas y llamas, la finca aloja también gallinas de diferente tipología que ofrecen huevos orgánicos todos los días. En el gallinero hay tres de las aproximadamente 600 gallinas tirolesas existentes y Daniel está comprometido con la reintroducción de esta raza ahora casi extinta.

En la finca se encuentran también cabras tibetanas, perros y conejos. Daniel es también un apicultor certificado y produce miel de sus abejas que viven todo el año a 1700 metros y son tratadas con pesticidas orgánicos. Durante los meses de verano, hay 50.000 abejas en la granja Dolomitesfarm.

En resumen, en el «Dolomitesfarm» se pueden tener las siguientes experiencias: 

  • Visitas guiadas a la finca. 
  • Senderismo con alpacas. 
  • Comprar miel y huevos orgánicos. 
  • Hacer yoga con alpacas. 
  • Alojarse en el Garni Sirio, que se encuentra a pocos metros de la finca y que es administrado por la madre de Alisa.

Este es solo uno de los muchos ejemplos que podemos encontrar de agroturismo o finca ecológica, eco-sostenible que realmente puede marcar la diferencia.

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