Nuevas tecnologías, turismo y sostenibilidad

En los últimos años, la evolución de las tecnologías ha abierto una nueva oportunidad y una impresionante gama de canales de comunicación muy rápidos y eficaces. Las redes sociales se han convertido en la primera herramienta de promoción en la mayoría de los sectores, incluido el sector turístico. Tanto es así, que en un estudio realizado recientemente sobre la conducta de los viajeros, el 76% de los encuestados admitió haber publicado fotos de sus vacaciones en sus perfiles sociales. Mientras que el 52% confesó haber elegido sus últimas vacaciones inspiradas en fotos y publicaciones de otras personas, especialmente aquellas publicadas en Facebook.

Y por supuesto, a estas prácticas también se han sumado hoteles, aerolíneas, destinos turísticos y todos aquellos que quieren sacar a relucir su valor a través de estas ventanas virtuales.

Redes sociales y turismo
Fuente: Social Times

Estrategias en redes sociales

Pero no se trata solo de hacer una foto y publicarla. Para que la estrategia empleada en redes sociales sea realmente efectiva, se debe elaborar un estudio previo en el que se detallen los objetivos que se quieren alcanzar y definir las estrategias que contribuirán a alcanzar dichos objetivos.   También se deberá analizar cuáles son las redes sociales en las que se encuentra nuestro público objetivo y escoger aquellas en las que estemos en la capacidad de poder gestionar sin el riesgo de dejarlas abandonadas en el camino.

Los nuevos “influencers”

Es realmente interesante observar cómo las imágenes de la web, vídeos, música de vacaciones exóticas relacionadas con emociones y experiencias de amigos compartidas en las redes sociales, pueden estimular los sueños y deseos aunque nunca antes se haya pensado en visitar cierto lugar.

Antes de la llegada de Internet, los que querían conocer más sobre un destino debían dirigirse a una agencia de viajes para obtener mayor información; o quizás se veían inspirados con artículos publicados en alguna revista de viaje; o posiblemente, quedaban impresionados por los relatos y fotos compartidos por amigos o familiares en alguna reunión familiar.

Ahora, la influencia de los medios, las redes sociales y las personas a las cuales seguimos – y que nos inspiran- han revolucionado nuestras decisiones y elecciones básicas de compra. Ni siquiera tenemos que movernos del sofá para ver miles de imágenes y comentarios que nos activen el deseo de marcharnos de inmediato y yacer bajo el sol y las palmeras de alguna playa exótica, cóctel en mano.  

El marketing en el turismo

Por otra parte, el bombardeo masivo de propuestas de vacaciones e ideas de viaje se ha convertido en un fenómeno tan amplio y generalizado que se han generado diferentes alternativas dirigidas a segmentos de mercado más específicos. Porque, por ejemplo, nada tiene que ver un viaje de tipo religioso con uno ligado al turismo deportivo, o uno enogastronómico con otro de aventura, o un todo incluido con uno de turismo comunitario.

Lo que sí que es un factor común en todos los casos es que los viajeros demandan productos y servicios más especializados y adecuados a sus requerimientos. Es por ello que las empresas deben echar mano de estrategias de marketing claras en las que el consumidor sea siempre el centro.

Para conseguirlo, es necesario crear una comunidad alienada con unos principios y valores más o menos homogéneos. Así, le podemos ofrecer servicios de viaje más especializados y que estén abocados a satisfacer esos intereses comunes.

Las redes sociales y el turismo sostenible

Las redes sociales son un punto de contacto y una herramienta fundamental de visibilidad y marketing; no solo para las empresas de turismo y viajes que se dirigen a un objetivo típicamente millennial. La adopción de una estrategia de inbound marketing, enfocada en el uso óptimo de las redes sociales, puede ser el movimiento correcto para todas las empresas que operan en el sector de viajes. Sobre todo, en el caso de la sostenibilidad, que sirva para enfatizar, mejorar y resaltar la nueva tendencia hacia un turismo responsable y sostenible, que sea mucho más respetuoso con el ambiente y con las personas.

En este sentido es indispensable incluir en nuestra estrategia dos elementos fundamentales: 

  • La educación. Tanto de los niños en edad escolar para guiarlos hacia un turismo más responsable, como a adultos viajeros para sensibilizarlos y concienciarlos sobre una nueva forma de hacer turismo.
  • Ofrecer opciones de viaje especializadas en turismo responsable. Por medio de publicaciones atractivas, cargadas de contenido de valor y través de las cuales se le pueda informar al viajero sobre formas de viaje alternativas que puedan generar un impacto positivo en el destino y que, a su vez, puedan incluso propiciar una transformación a nivel personal.

Por lo tanto, encontramos que una adecuada estrategia de Marketing, que ofrezca contenido de calidad y que haga un uso efectivo de las redes sociales, y en la que la educación y la concienciación estén en el centro de la comunicación, puede generar una comunidad  que crezca en torno a los valores de la sostenibilidad.

De esta forma, el turismo sostenible iría ganando espacio entre consumidores activos y potenciales, que no se mueven solo por el deseo de comprar un viaje y ya, sino que desde el mismo instante en que eligen su próximo destino, asumen un papel activo y se interesan por el sitio que van a visitar. Además, se informan sobre lo que pueden hacer para que su impacto en el territorio sea el mínimo posible, e incluso se interesan por iniciativas que les permitan dejar una huella positiva.

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En el camino hacia la descarbonización del turismo: ¿cómo será el futuro de la aviación?

Uno de los temas candentes de este año en el programa de turismo responsable de la World Travel Market Virtual ha sido cómo el turismo está abordando las emisiones de carbono asociadas a la aviación, para que el sector esté alineado con la trayectoria del Acuerdo de París. Harold Godwin moderó un panel sobre la materia con representantes del sector donde se expuso la realidad actual y se conversó sobre cómo podemos avanzar para la descarbonización de la actividad más intensa en carbono de la cadena de valor del turismo.

La aviación antes y después de la pandemia 

No es nuevo decir que antes de marzo de 2020, las tarifas bajas en la industria de la aviación eran lo habitual. Existía un gran exceso de capacidad con muy pocas ganancias para las aerolíneas, favoreciendo las cortas escapadas en avión y sobrepasando la capacidad de carga en muchos destinos clave.

Noel Josephines, presidente de Sunvil Holidays, afirma que “según la Sustainable Aviation Coalition, las emisiones de carbono asociadas a la aviación turística han aumentado un 32% en los últimos cinco años”. También agrega que “de un enorme exceso de capacidad, hemos pasado a un parón muy brusco por la Covid-19 y ya conocemos los impactos que esto ha tenido en el sector de los viajes y el turismo hasta el día de hoy”.

En destinos altamente dependientes del turismo, como el Caribe, la pandemia ha puesto en el punto de mira la capacidad de resiliencia de las comunidades para sobrevivir. Ayesha Constable, fundadora de Young People for Action on Climate Change Jamaica, confirma que “los estados insulares que dependemos de los viajes de larga distancia veremos disminuir la afluencia turística en los próximos años debido al posible incremento de tarifas aéreas, y esto va a tener un impacto directo en las personas”.

Cambio de paradigma: Airbus lidera el camino para la descarbonización de la aviación

Hace diez años podría haber sonado como una película futurista, pero hoy es más real que nunca que la descarbonización de la aviación ocurrirá antes de 2050. Airbus está liderando el camino y ya está trabajando en tres nuevos demostradores propulsados ​​por hidrógeno para 2028, que estarán disponibles para uso comercial en 2030.

En este aspecto, Keith Bushell, Director de UK Environmental Affairs Stakeholder Airbus OL, afirma que “los aviones propulsados ​​por hidrógeno ofrecen un punto de inflexión. Sin embargo, el hidrógeno no es la única respuesta y pasar a combustibles sostenibles es la oportunidad inmediata de descarbonizar el sector ”.

Hidrógeno, el nuevo oro verde

Según Keith, uno de los desafíos principales para popularizar el hidrógeno como combustible es disponer de la infraestructura necesaria a nivel de distribución y almacenamiento. Sin embargo, Jason Chua, Director de Operaciones y Cofundador de Universal Hydrogen Co., admite que su empresa está abordando este reto creando una forma modular de distribución global de hidrógeno con bajos costes de almacenamiento y utilizando la infraestructura ya existente.

A diferencia de los combustibles fósiles, que se pueden almacenar y transportar, con el hidrógeno esto no es posible. Desde Universal Hydrogen están decididos a garantizar la disponibilidad de un sistema de distribución escalable y viable de hidrógeno para favorecer unos costes asequibles a medida que aumenta la demanda. Como Jason lo pone en perspectiva, “no solo tenemos un imperativo económico para descarbonizar la aviación, es un imperativo moral y social”.

Los aeropuertos en el centro de atención

Matthew Gorman, Carbon Strategy Director en el aeropuerto de Heathrow, reconoce que es necesario que la industria de la aviación avance rápidamente en la descarbonización en esta década. Según él, en Reino Unido el compromiso de llegar a cero emisiones netas para 2050 tiene 3 puntos clave: disponer de aviones más eficientes en consumo de combustible, cambiar a combustibles ecológicos e implementar nuevas tecnologías como el hidrógeno.

Matthew afirma que “los aviones propulsados ​​por hidrógeno pueden volar hasta 2.000 km y eso es aproximadamente el 30% del desafío de CO2 de la aviación. El 70% proviene de viajes más largos”. En Heathrow ya están buscando formas de transformar los aeropuertos hacia un mundo descarbonizado, trabajando junto con universidades, el sector turístico y el gobierno para asegurarse de que podamos volar el Atlántico sin generar emisiones.

Sin embargo, en Heathrow no están echando toda la carne en el asador con el hidrógeno y están prestando especial atención a la llamada segunda generación de combustibles. Matthew admite que “a corto plazo, buscamos que los residuos se conviertan en combustible con una menor huella ecológica. Necesitamos escalar los combustibles de aviación sostenibles ahora, si queremos llegar a cero emisiones en 2050”.

Aerolíneas de corta distancia para liderar la descarbonización

David Morgan, Director of Flights Operations de easyJet, afirma que “la descarbonización es un camino, no es algo que ocurre de la noche a la mañana. A lo largo de estos años veremos varias opciones. Los combustibles sostenibles son una opción, pero también la captura de carbono y las mejoras en el sistema de tráfico aéreo ”.

En 2030 y 2050, los aviones seguirán siendo aviones y el turismo seguirá siendo un componente importante de los destinos, las comunidades y las empresas. Ha llegado el momento de que el sector de la aviación se una para impulsar la transformación requerida por el Acuerdo de París, asegurándose de que las soluciones de hoy no se conviertan en los problemas de mañana.

Para continuar con la discusión sobre la descarbonización del turismo, te invitamos a dejar tus comentarios a continuación y descargar el informe de Turismo Responsable de la WTM: Decarbonising aviation. The route to zero for the travel and tourism industry.

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El miedo: cómo influye en nuestra vida y en nuestra forma de hacer turismo

Muchas veces dejamos de hacer cosas que deseamos y que son realmente importantes para nosotros por temor a lo que pueda ocurrir. Retrasamos viajes que nunca llegan y, si llegan, nos aseguramos de tener todo lo más atadito posible; declinamos invitaciones que nos lleven a la aventura, a lo desconocido; aparcamos la libertad y nos vestimos de miedo.

El miedo como mecanismo de supervivencia

El miedo, como otras emociones presentes en el mundo animal, es un estado de ánimo ancestral. Pero solo en los seres humanos ha cambiado tanto durante su existencia milenaria, en comparación con el resto de miembros del reino animal, en los que se ha mantenido casi intacto. Fundamentalmente, porque estos últimos todavía actúan hoy como hace miles de años: por instinto. El hombre, en cambio, ha visto en su evolución, un instrumento de comercio.

El miedo es un estado mental que se asocia con la supervivencia de la especie. Es tan natural, como innato y saludable, ya que nos permite escapar de un peligro inminente o futuro, para salvaguardar nuestra persona y nuestra futura especie.

Entonces, ¿cuándo comienza a volverse dañino para la psique humana y, en consecuencia, también para nuestro cuerpo? Cuando ya no podemos gestionarlo. Cuando permitimos que se apodere de nuestras ideas y de nuestro razonamiento, y nos dejamos llevar fácilmente por la excesiva emocionalidad.

¿Cómo combatirlo?

Una de las manifestaciones más frecuentes del miedo se produce cuando nos encontramos cara a cara con lo ignoto, en cualquiera de sus formas: la oscuridad, la noche… Miedo al otro, al que no conocemos, al que no pertenece a nuestro mismo entorno social, a otras razas, a otras formas de conocimiento… Hay miles de formas diferentes, lo único que marca la diferencia es cómo somos capaces de manejar las preocupaciones, los estados de ansiedad, las fobias. Y si la raíz común del miedo es lo desconocido, la terapia casi obvia para combatirlo es el conocimiento.

Pero conocimiento no entendido como el saber concreto y académico de la historia del mundo, sino aquel que deriva de una experiencia real que nos permite usar nuestro pasado para construir un equipaje para enfrentar lo desconocido de una manera más segura en el futuro.

Cuando nos atrevemos a superar las barreras culturales manifestadas muchas veces en forma de racismo, por ejemplo, entendemos que el otro es simplemente como nosotros, con nuestros propios miedos, o quizás otros, y las mismas maneras, u quizás otras, de afrontarlos. Y justo en ese entender es cuando el miedo se disipa y le ganamos la batalla.

El miedo como instrumento de comercio

El uso del miedo como objeto de manipulación ha sido utilizado desde la antigüedad, cuando los sabios empleaban su conocimiento para influir en la mente de los pueblos en asuntos religiosos, políticos, económicos y sociales.

En la actualidad, nuestros temores se ven más bien alimentados por las sugerencias, recomendaciones y, en ocasiones, obligaciones que nos vienen impuestas desde el sistema: la compra obligatoria por ley de asientos anti-abandono para niños en automóviles; la publicidad veraniega palpitante sobre dispositivos antirrobo para el hogar; el florecimiento de seguros para todos los tipos y necesidades, y así, un largo etcétera de miedos impuestos que no son más que la fórmula perfecta para mercantilizar a partir de su existencia.

Pero, ¿cómo afectan nuestros miedos en nuestra manera de ejercer el turismo?

Nuestros miedos también afectan nuestras elecciones personales: desde el no querer salir de nuestra zona de confort, hasta elegir el turismo de masas, organizado y controlado de arriba abajo, como forma de viajar. Sin dejar, paradójicamente, ningún margen para el verdadero viaje.

Normalmente, el turismo de masas se fundamenta en el principio del miedo. Trata de todas las maneras posibles de proveer al turista de esa ansiada “tranquilidad” a través de las comodidades que lo mantengan tan cerca como sea posible de lo que conoce como forma de vida. Está todo tan bien preparado, que no queda nada al azar o a la aventura.

El hombre necesita certezas para sentirse seguro. No quiere sorpresas, tampoco inconvenientes. Quiere consuelo. Y en este caso el turismo de masas es ideal porque proporciona al turista todos los servicios indispensables que le aporten esa deseada certidumbre en todo momento: itinerarios, estadías, hoteles, gastronomía, ocio.

Otro aspecto que hace tan atractivo este tipo de turismo es la rebaja en los precios, la practicidad y una mayor accesibilidad a las vacaciones por parte de muchos, pero realmente estos factores son tan solo la consecuencia de una producción de y para masas.

Salir de la zona de confort

Por el contrario, el viaje que es concebido de una forma más alternativa y, en consecuencia, también más sostenible, deja estos patrones atrás. Pero, claro, salir de estos patrones es como salir de la zona de confort y requiere lidiar con un margen de inseguridad e incertidumbre importante. La espontaneidad es el factor diferencial, y las expectativas y sensaciones generadas pueden ser tan variadas como el número de viajeros que se atrevan a ir más allá.

Viajar significa, en ocasiones, tolerar medios de transporte lentos y polvorientos, llenos de olores, sabores y, tal vez, animales a cuestas. Comer en los mercados del pueblo, dormir en hoteles regentados por los lugareños, con ventiladores viejos o mosquiteras en las ventanas. Caminar, ensuciarse, descubrir, seguir sintiendo la adrenalina de lo incierto.

El verdadero viaje se hace cuando perdemos el miedo, cuando no tenemos el control de todo. Así que no tengáis miedo al mundo y aprended a enfrentar al mundo sin miedo.         

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Movilidades turísticas: una categoría útil y en desarrollo

Con el objetivo de aportar al turismo y sus fuentes de investigación, a continuación, se plantean tres ejes que pueden ser trabajados para reflexionar desde una perspectiva anclada en las movilidades turísticas.

Contexto de las movilidades turísticas

Uno de los principales aportes del sociólogo británico John Urry (1946-2016), proviene de la importancia del paradigma de la movilidad para dar cuenta del desarrollo de sociedades en movimiento, donde objetos ideas, personas y actividades requieren de la movilidad -como categoría multifactorial que implica pensar, sentir y reflexionar el devenir de sociedades globales-, para transformarse en un sistema social en sí.

Dentro de las diversas prácticas que han sido analizadas desde el paradigma de la movilidad, el turismo adquiere un papel cada vez más protagónico en la sociedad contemporánea. En este sentido, la movilidad turística se define como aquella práctica de viaje que se desarrolla con fines de autorrealización en un espacio-tiempo vinculado al ocio (Riquelme Brevis, 2020).

Tres ejes para el desarrollo de las movilidades turísticas

En primer lugar, resulta necesario analizar el turismo como una experiencia en sí y en estrecha relación con la autorrealización. En este punto, la historia de la humanidad implica un permanente encuentro entre el cultivo del cuerpo y la mente, donde el ocio se torna trascendental. Desde la Antigua Grecia hasta los días actuales, los momentos de ocio han sido tensionados, cuestionados y debatidos por diferentes teóricos.

La reivindicación y la negación de actividades de ocio responderá a las culturas y los modos de vida de las sociedades. Al respecto, existe cierto consenso entre los investigadores del ocio al plantear que, en el mundo occidental, se tiende a poner en el centro de la vida el trabajo, dejando al margen otras actividades igual de relevantes. Esta visión lineal y con énfasis en lo productivo se contrapone con la versatilidad y circularidad de ciertas culturas donde el ocio cumple un papel central en la vida cotidiana.

En segundo lugar, la movilidad debe ser comprendida como una práctica, que trasciende la conexión de diferentes puntos en el espacio urbano. De esta forma, parafraseando a Gutiérrez (2012), la movilidad no solo involucra el tiempo de viaje, sino que el pre-viaje y el post-viaje son igual de relevantes para pensar y percibir la movilidad. La planificación del viaje turístico (selección del destino, compra de pasajes, reserva de hospedaje, compra de boletos para visitas, movilidades virtuales de reconocimiento de lugares, entre otras acciones) cumple un papel igual de relevante. Asimismo, el retorno a la residencia habitual (las conexiones, los tiempos de espera, entre otras acciones) también es forma y parte de la movilidad turística.

En tercer lugar, y desde la síntesis de los dos puntos anteriores, movilidad y turismo deben considerarse de manera simbiótica. Ambas categorías se potencian y permiten ampliar la perspectiva analítica, lo cual robustece y expande la capacidad reflexiva de la movilidad turística, como también sus objetos y enfoques de investigación. Las movilidades turísticas albergan diferentes entradas analíticas como rutas, experiencias, movimientos, mercados, culturas, objetos, ideas, lugares, tecnologías, globalización, entre muchos otros, que pueden ser analizados de manera particular, general o mixta para caracterizar cómo, por qué y cuándo se desarrollan este tipo de prácticas.

Las movilidades turísticas una oportunidad de investigación

A partir de los tres ejes mencionados, tanto las experiencias como los objetos que se encuentran en las movilidades turísticas conforman una línea de investigación aún incipiente en nuestro contexto sudamericano, donde poco a poco los académicos y gestores turísticos comienzan a interesarse por este fenómeno social.

Finalmente, desde el proyecto ANID-FONDECYT 3200682 “Visitantes en movimiento: Etnografía de las prácticas y experiencias de movilidad en las zonas Lacustre, Andina, Continental e Insular-Costera de la Región de Los Lagos, Chile”, instamos a aquellas y aquellos que estén interesados en esta temática a seguir reflexionando y creando espacios de discusión, sobre todo en el actual contexto de crisis sociosanitaria, donde el turismo necesita repensarse y problematizarse.


Referencias

Gutiérrez, A. (2012). ¿Qué es la movilidad? Elementos para (re) construir las definiciones básicas del campo del transporte. Bitácora Urbano Territorial, 21 (2). Extraído de https://revistas.unal.edu.co/index.php/bitacora/article/view/29076

Riquelme Brevis, H. (2020). “Movilidades turísticas en contexto de crisis sanitaria”. Extraído de  https://ciencias.uautonoma.cl/noticias/movilidades-turisticas/

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WTM Turismo Responsable: Certificación y Elección del Consumidor

En el marco del WTM Turismo Responsable 2020 se desarrolló el panel sobre Certificación y Elección del Consumidor con el objetivo de indagar sobre la situación actual de la certificación en turismo sostenible y cómo mejorarla. Participaron en el panel el moderador Harold Goodwin (WTM Responsible Tourism) y los panelistas: Kelly Bricher (University of Utah y miembro de GSTC), Andrea Nicholas (Green Tourism), Lee-Anne Bac (Fair Trade Tourism) y Eric Ricaurte (Green View). 

Situación actual de la certificación en turismo sostenible

Durante el panel se señaló que hay pocos negocios certificados en turismo sostenible. Kelly Bricher explica que el acceso a la certificación es difícil por costos y tiempo, especialmente para negocios pequeños. Así mismo, el reconocimiento de los certificados por parte de los consumidores es bajo.  En general, por parte de los panelistas se reconoce que es necesario involucrar a más negocios y que los consumidores conozcan sobre lo que significa estar certificado.

Por su parte, Eric Ricaurte resalta que cuando una certificación es buena, debe ser fuerte, es decir debe: 

  1. Ser reconocida: su logo y nombre debe ser capaz de transmitir lo que representa.  
  2. Estandarizar: tener un lenguaje común que permita identificar las mejores prácticas y ser consistente.
  3. Tener una estructura definida que ayude a saber por dónde empezar.
  4. Buscar generar impacto significativo en temas relevantes (Por ejemplo, cambio climático, derechos humanos). 

Las certificaciones permiten mostrar a los inversionistas, que la compañía evalúa sus riesgos y oportunidades en sostenibilidad y los gestiona. Los sellos y certificaciones de turismo sostenible no siempre son exigidos por el consumidor, pero muchas veces el cliente y el consumidor son distintos. El cliente corporativo si demanda que las empresas que contrata cumplan con ciertos estándares.

Sobre algunas certificaciones existentes 

Lee-Anne Bac de Fair Trade Tourism explicó que esta certificación surgió en Sudáfrica como un medio para lograr posicionar el turismo sostenible en África. El proceso de certificación bajo este estándar es exigente, por lo que algunos negocios no están dispuestos a llevar todo el proceso a cabo. A veces el negocio solo es fuerte en uno de los aspectos y para estar certificado debe cumplir con todo.  Por otra parte, Lee-Anne comenta que Fair Trade Tourism tiene la ventaja que es una marca en la que los consumidores creen. Un desafío para ellos es lograr identificar si la certificación genera mejores ventas a las empresas. Normalmente, los negocios reciben más reservas después de la certificación, pero no pueden asegurar que haya una relación directa. 

Por su parte Andrea Nicholas habló de Green Tourism, una certificación del Reino Unido.  Ésta es una herramienta que ofrece un marco y un proceso para que los negocios sepan por dónde empezar, reciban consejos y apoyo. Algo que los distingue es que otros procesos de certificación hacen una inspección cada año o dos años, mientras que Green Tourism ofrecen un proceso de mejoramiento continuo en línea, con planes de acción y acompañamiento. Además, cuentan con redes para hacer benchmarking y compartir los logros y avances con otras empresas similares. Por otra parte, pueden asegurar que esta certificación les ha permitido a los negocios incrementar sus ingresos, ya que el sector público en Reino Unido exige este tipo de certificaciones para contratar.

Fair Trade Tourism y Green Tourism son certificaciones que funcionan bien en sus lugares de origen. En Asia hay otras, el resto de Europa y Estados Unidos funcionan otras. Es importante tener en cuenta que el Consejo Global de Turismo Sostenible  (GSTC, por sus siglas en inglés) establece y gestiona los estándares mínimos de sostenibilidad en el turismo a nivel mundial. GSTC avala a organismos certificadores que utilizan los criterios GSTC, para que éstos certifiquen a las empresas que cumplen con los estándares y les dan su propio sello. Aunque no todos los organismos certificadores están avalados por GSTC. 

La comunicación es clave de la certificación

Entre los diferentes certificados que existen y que la mayoría de los consumidores desconocen sobre lo que realmente representan estos sellos, es importante que los negocios certificados comuniquen sus logros en materia de sostenibilidad. El sello se convierte en un respaldo de las acciones que se cuentan. 

Así mismo, se señaló que la comunicación de doble vía ayuda a mejor continuamente. Los consumidores pueden dar retroalimentación de lo que se puede mejorar y unas felicitaciones pueden ser motivantes. Se debe contar con espacios para que los viajeros se puedan expresar.  

Reflexiones finales

Dentro del panel surgió la discusión sobre si es más fácil identificar buenas prácticas laborales que ambientales. Lee-Anne comentaba que al estar en el lugar es más fácil preguntarles a los empleados sobre cómo eran tratados, que sobre indicadores ambientales. Sin embargo, concuerdo con Harold Goodwin en que es difícil saber si las personas son tratadas adecuadamente. En medio de unas vacaciones o viaje de trabajo, no todos tenemos la misma empatía para que al cruzarnos con la camarera le preguntemos cómo la tratan en el hotel y obtener una respuesta sincera, además de haber barreras idiomáticas y culturales. 

Hasta que no conocí del movimiento en España de Las Kelly (las que limpian) no dimensionaba las condiciones laborales de las camareras de los hoteles. Quizás por esto, porque hay muchos temas que ignoramos, es que debemos seguir impulsando las certificaciones. La tarea de la sostenibilidad no solo les corresponde a las empresas. Los consumidores debemos aprender más sobre sostenibilidad y motivar a que más negocios implementen prácticas sostenibles. La certificación permite que haya menos Greenwashing y nos permite confiar que una tercera parte experta verificó que se cumplen con los criterios de sostenibilidad. Entre más conozcamos, mejor podremos saber si los certificados son solo un sello en un papel o la empresa efectivamente está trabajando para mejorar continuamente.

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