El turismo sostenible como germen del turismo

¿Apostar por un turismo sostenible es fomentar el nacimiento de una nueva forma de hacer turismo o es quizás volver al origen del ser humano? Para esta pregunta hay tantas respuestas como personas a las que se pregunte. Sin embargo, la conexión que nos une al medio ambiente natural parece indicar que practicar turismo sostenible es conectar con el tipo de turismo más primitivo de la humanidad.

La sociedad de hoy día, vive inmersa en un ir y venir de actividades diarias que ocupan nuestro tiempo y consumen nuestra energía. Por ello, llegar a “final de curso” y poder disfrutar de unas vacaciones, se ha convertido en una cuestión casi de vida o muerte anímica.

¿Es más sostenible el turismo actual o el que practicaban nuestros antepasados?

La gran mayoría de la población actual, no contempla promover unos valores de sostenibilidad durante sus días de desconexión. Por ello, termina fomentando un tipo de turismo masificado y concentrado en determinados puntos del planeta. Este modelo de viajes promueve un muy rápido crecimiento económico. Y éste, no tiene en cuenta el ecosistema en el que se encuentra ni las comunidades que lo sostienen.

Sin embargo, debemos viajar al pasado y analizar las diferentes rutas y modelos de viaje puestos en marcha por el ser humano. Así descubrimos que son bastante más parecidos al turismo sostenible que queremos conseguir en el futuro, que al turismo de masas predominante hoy en día en gran parte del mundo.

La Organización Mundial del Turismo define turismo como “el conjunto de actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno natural por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros motivos”. Siendo así, es fácil identificar como turísticos, los diferentes tipos de viajes comerciales, por motivos de salud o religiosos. Segmentos que, a su vez, coinciden con los motivos de viaje más primitivos del ser humano.

La sostenibilidad de los viajes tradicionales

Si nos centramos, por ejemplo, en los viajes comerciales tradicionales, no es difícil imaginar que eran bastante más sostenibles de lo que son actualmente. Al menos así lo fue hasta la llegada de la Revolución Industrial. Durante milenios se usó como medio de transporte el propio caminar o la tracción animal. Los viajeros comerciantes no conseguían ni intentaban transformar la sociedad que les recibía en destino. Además, procuraban establecer relaciones sociales y ambientales que les permitieran continuar con la misma actividad en el futuro.

Y es que, también la OMT, en su descripción de turismo sostenible, nos dice que éste debe cumplir tres características para ser considerado como tal. El turismo sostenible debe “dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas y asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo”.

Atendiendo a estos parámetros podemos afirmar que, efectivamente, los viajes con fines comerciales que eran practicados, como mínimo, desde el Neolítico, podían enmarcarse dentro del turismo sostenible.

El respeto a la cultura y la sociedad como ejemplo de sostenibilidad histórica

Habitualmente, los viajeros, en general, salvo en casos concretos de colonialismo o imperialismo, solían respetar a las comunidades autóctonas con las que se encontraban en el camino. Incluso, interactuaban y formaban parte de los diferentes grupos sociales. Cierto es que, muchas veces, aquellos viajes podían durar meses. Por ello, integrarse en las diferentes comunidades anfitrionas debía ser algo de lo más natural.

Un buen ejemplo de ello, lo podemos ver cuando analizamos el turismo religioso cuyo punto álgido se produjo durante la Edad Media debido al aumento de viajeros tanto cristianos como musulmanes.

Uno de los grandes centros de peregrinación, sin lugar a dudas, es el histórico Camino de Santiago. Desde la aparición de los restos del apóstol en el siglo IX, se abrieron numerosas rutas que tenían como destino final la famosa localización gallega. ¿Era el Camino de Santiago una ruta de peregrinación prototipo de turismo sostenible? La respuesta, de nuevo, debería ser afirmativa.

Así lo expuso también la profesora asociada de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Rey Juan Carlos, María Rosa Vázquez Rodríguez. En en su trabajo “El Camino de Santiago, un modelo de turismo sostenible” analiza detalladamente los diferentes aspectos que demuestran la importancia de la sostenibilidad en las localizaciones que recorre. Además, en su estudio, examina las diferentes características que sitúan esta ruta centenaria entre uno de los viajes más sostenibles, incluso, de nuestros días.

Cambio de paradigma

Por todo ello, podemos deducir que ya desde el primero de todos los viajes del ser humano, la inmensa mayoría de ellos deben enmarcarse en un modelo de turismo sostenible.

El informe Brundland (1987) nos dice que el desarrollo sostenible consiste en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro”. Y analizando uno a uno los múltiples y diversos grupos sociales que han habitado el planeta, hacemos un descubrimiento: efectivamente, a través de sus desplazamientos, consiguieron satisfacer sus propias necesidades, pero nunca pusieron en riesgo las de la población que estaba por venir.

La prueba de ello es que son las generaciones actuales las que se han encontrado un planeta en peligro. Son numerosos los informes que ponen de manifiesto que, la actuación del ser humano en las últimas décadas del siglo XX y primeras del siglo XXI, ha sido clave en cuanto al daño producido al medio. También la imposibilidad de repararlo. Y también su modelo de turismo. Pero hasta entonces, estos viajes sostenibles, fueron la norma durante los últimos milenios. De esta manera, decir que el germen del turismo es precisamente el turismo sostenible, es toda una declaración de principios.

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Turismo sostenible para combatir la gentrificación turística

La gentrificación es una realidad que viene intensificándose cada vez más en las grandes ciudades y que supone un gran problema no sólo para la población local, sino también para los turistas que masifican los destinos de manera cada vez más preocupante.

Debido a este turismo de masas y a las consecuencias que esto trae, se genera un cambio de paradigma en el entorno de la vivienda en los centros urbanos de ciudades que tienen una elevada tasa de visitas turísticas.

Gentrificación y turismo

El término de gentrificación define cuando la población que vive en una ciudad se ve obligada a abandonar la misma por la subida general de los precios que se produce (afectando en mayor medida al de la vivienda) siendo sustituida por una población con un mayor poder adquisitivo y por turistas que se alojan en viviendas destinados al uso turístico.

Normalmente, cuando una ciudad se promociona como destino turístico, se crean y ofrecen una serie de servicios para satisfacer las necesidades de los turistas. Si este crecimiento no se hace de manera sostenible, nos encontraremos con ciudades donde absolutamente todos estos servicios e instalaciones estarán únicamente preparados y enfocados al turista.

De esta manera, la ciudad irá perdiendo su propia identidad como destino, enfocándose únicamente en el “turismo líquido” o “turismo express” para aumentar el ingreso económico que se recibe de estos, de manera directa o indirecta.

Un ejemplo claro sería la ciudad de Venecia, Italia. Esta ciudad se ha convertido realmente en una ciudad escaparate, donde apenas vive gente local y se convierte en una parada más de un itinerario turístico, como si de un parque de atracciones se tratase.

Por desgracia, no solo se genera una “turismofobia” por parte de la población local, sino que también, este tipo de turismo afecta a la ciudad como tal, comprometiendo la calidad del aire, daños en sus canales, calles y un largo etcétera que hacen morir de éxito a la ciudad debido a una falta de un plan preventivo y ausencias de medidas para acabar con este modelo de negocio turístico.

Cómo mantener el equilibrio entre el turismo y la población local

Esta tendencia a hacer “dinero fácil” aprovechando y explotando al máximo las ventajas que tiene el destino para la atracción del turismo es una visión cortoplacista, ya que cuando este muera de éxito y se vea comprometido por el turismo de masas y el efecto que esto conlleva, los turistas acabarán yendo a otro destino alternativo y novedoso, donde se acabe repitiendo los mismos pasos.

Si se quiere evitar esto, hay que establecer un plan sostenible de crecimiento en las ciudades incluyendo el turismo sostenible como unos de los principales ejes para combatir este turismo de masasdescontrolado y sus consecuencias directas como la gentrificación.

Este plan para la generación de una convivencia sostenible entre el turismo y la población local abarcan tanto a agentes encargados de gestionar el sector inmobiliario y turístico como también a los residentes del destino y las características del entorno y la localidad.

gentrificación_turística

Las principales acciones asociadas al plan de turismo sostenible que habría que llevar a cabo por parte de los diferentes agentes, son las siguientes:

  • Establecer límites legales para frenar el auge de las viviendas turísticas:

Hay que evitar que la gran mayoría de las viviendas tengan un uso turístico, ya que esto hará que la oferta de los pisos de alquiler de larga duración baje, subiendo así sus precios de manera descontrolada.

  • Ayudar a habitantes que han sido desplazados por la gentrificación o que estén en situación de vulnerabilidad a través de políticas respecto a la vivienda:

Por un lado, estableciendo un porcentaje de viviendas de protección oficial de edificios de viviendas de nueva construcción, blindando así el derecho a una vivienda digna y, por otro lado, rehabilitando viviendas existentes para un uso de alquiler de larga duración para familias en situación de vulnerabilidad.

  • Cambios en el paisaje urbano y usos del espacio público enfocados no solo en el turismo si no en el uso y disfruto de la población local:

A través de la creación de infraestructuras para residentes, como, por ejemplo, bibliotecas públicas, centro de salud o asociaciones vecinales, entre otros.

Según un informe de turismo y gentrificación por Ostelea, vemos que ya hay ciudades que están implementado una serie de medidas para frenar el avance de la gentrificación como Londres o París, donde se limitan a 90 días el uso de viviendas turísticas o donde se establecen impuestos elevados a las viviendas que se destinen al uso turístico de corta estancia.

Por lo que, no solo habría que ir en la línea de estas acciones de sostenibilidad turísticas para atajar el gran problema de la gentrificación turística que se da, sobre todo, en las grandes ciudades, sino también establecer protocolos y acciones de prevención para evitar acciones derivadas de este tipo de problemáticas.

Fuentes de referencias:

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La Subbética Cordobesa: el mejor aceite del mundo y ammonites conforman un buen producto ecoturista

Nuestro viaje por la Subbética empezó de la mejor manera: el taxista que nos acercaba a Almedinilla era todo un guía ecoturista. Estuvimos conversando sobre la situación del aceite en la comarca y nos fue situando en nuestro primer contacto con el Parque Natural. ¿Sabes lo que hacen las cigüeñas de la zona en invierno, para no pasar frío? Más abajo hablaremos de todo esto.

La comarca de la Subbética Cordobesa está, como su eslogan profesa, en el centro de Andalucía. Pertenece a la provincia de Córdoba, pero hay municipios que casi están más cerca de Málaga que de Córdoba. ¿Qué destacaría de la comarca? Que pertenece a un parque natural y a un parque geológico. Todo esto le confiere un poder natural para desarrollar la marca ecoturista que te explico a continuación.

Todos sabemos que es imposible ser 100 % sostenible. No obstante, hay quien se acerca bastante y quien cada día va a mejor. Es el caso de la Hospedería La Era de Almedinilla. Allí te esperan Raúl y Davinia con su calidez y su saber hacer. Las energías renovables se nutren de su entorno más inmediato: caldera de agua caliente alimentada con huesos de aceituna y estufas de leña proveniente de la poda de los olivos. ¡Será por olivos en la Subbética! Además, todos los productos y comidas que te preparan vienen, como muy lejos, de Málaga. Esto es posible gracias a que pertenecen a una cooperativa que vela por los agricultores de la zona. Pero lo mejor sin lugar a duda es que se les nota en la mirada que no solo trabajan y viven en la Subbética, sino que la aman.

El mar de olivos de la Subbética

¿Qué actividades puedes llevar a cabo en la comarca de la Subbética? Primero que nada, es imprescindible que recorras tranquilamente campos de olivos. Más que nada porque allí la cultura del olivo y del aceite está bien instaurada (hay varios aceites que han recibido el premio a mejor aceite del mundo). Cuando vayas, entenderás por qué lo digo. Olivos, olivos y más olivos. Te recomiendo que dediques al menos una mañana a perderte sin mirar atrás por lo que algunos llaman el mar de olivos. Si visitas las plantaciones de Fermín, de Aceites Vizcántar, podrás ver olivos centenarios y algún que otro milenario. Una de las cosas que más te sorprenderá de Fermín es que es un agricultor tradicional que te dará una clase magistral sobre agricultura ecológica, edafología y botánica. La experiencia lo ha hecho experto no solo en agricultura, sino también en Biología. 

Ecoturismo en su estado puro

Pero no te conformes con ver olivos. En la Subbética están tan comprometidos con el ecoturismo que han creado, fruto de una concesión público-privada, el Centro Ecoturista El Castillejo. Este proyecto nace del amor por Carcabuey y la Subbética que profesan sus creadores. ¿Cuál es su objetivo? Hacerte amar su tierra y su cultura tanto como ellos lo sienten. Para ello te ofrecerán rutas interpretativas, rutas culturales, actividades multiaventura y eventos en su rinconcito del mundo: el paraje molinero de El Castillejo. Si lo que te gusta es la tranquilidad e ir a tu aire, te acogerán igualmente. Llévate tu picnic o hazte tu barbacoa y ellos se encargarán del resto. Fácil, sencillo y ecoturista. Es importante que sepas que El Castillejo no es un proyecto cerrado y terminado, todo lo contrario: van implementado actividades poco a poco y están abiertos a otros nuevos proyectos e irán añadiendo servicios a medida que se consolide el proyecto.

El Parque Geológico de la Subbética

De Carcabuey vamos en dirección a Cabra (cuyo gentilicio es egabrense), pero antes tenemos una parada obligatoria en uno de sus montes para adentrarnos en el Parque Geológico. Lapiaces, ammonites y un enorme poljé se complementan con vistas a Sierra Nevada y a Sevilla. Puedes disfrutar de todas estas vistas desde el Restaurante Vaquena, un superproyecto que vela por conservar la vaca negra andaluza y que asume todo el proceso: desde la crianza de las vacas, hasta servir la carne en el restaurante. Conscientes del lugar privilegiado en el que se encuentran, hay una cristalera desde donde se vislumbra media Andalucía mientras comes sus delicias. Lo sorprendente, tanto aquí como en la población de Cabra, es la cantidad de fósiles de ammonite que se pueden ver en las construcciones. Ya lo ves, pasamos del mar de olivos al mar de ammonites.

Hablando de geología y de cómo se integra en el paisaje, Zuheros es una visita obligatoria. No solo porque está declarado como uno de los pueblos más bonitos de España, sino por su trasfondo. Me gusta llamarlo el puzle geológico. Me explico. Si ves Zuheros desde la distancia te darás cuenta de que está situado en un lugar estratégico. En lo alto de un picacho se encuentra su antiguo castillo, que emula la continuación de la masa rocosa; justo al lado de la población vemos el cañón del río, un conjunto de rocas artísticamente excavadas por el río; y si subes un poco carretera arriba, podrás visitar la Cueva de los Murciélagos que, aunque sí verás estos mamíferos alados, la Cueva impresiona por sus formas calcáreas. ¿Sabías que aquí dentro hay una sala llamada la Sala de la Imaginación? Cada persona ve una cosa diferente en esta sala. Yo vi la torre de Pisa. Visítala y en comentarios me dices qué ves tú. Justo en esta Cueva, diferentes estudios arqueológicos han encontrado al primer agricultor andaluz.

De Zuheros volvimos a Cabra para alojarnos y cenar por la ciudad de los ammonites (hay disponible una ruta por distintos edificios donde verás infinidad de ammonites estampados). Lo que más me sorprendió fue que en el Círculo de la Amistad de Cabra, lugar donde cenamos, había ammonites ¡incluso en las baldosas de mármol! No tengo palabras para describir cómo nos recibieron y nos sirvieron en este lugar tan auténtico y con ese patio cordobés de 1ª categoría. Nos alojamos en el Hotel Villa María, el perfecto complemento a nuestra escapada ecoturista. Silencio, paz y tranquilidad en el pueblo de los ammonites.

Siguiente parada: Doña Mencía. Visita a la Vía Verde del Aceite desde el Centro Cicloturista. Este centro es un negocio que demuestra que no todo es el dinero si de lo que se trata es de dar vida a tu tierra y atraer ecoturistas. Por eso, no es solo una tienda de alquiler de bicis, sino que es un Centro Cicloturista, es decir, puedes ir con tu bici, con tu caravana o como quieras y Antonio te atenderá igual con su sonrisa y te asesorará para que tengas un viaje perfecto. La Vía Verde del Aceite (cuando la hagas, entenderás de dónde viene este nombre) es la más larga de Andalucía y pasa por varios municipios de la comarca de la Subbética Cordobesa. 

No pudimos visitar todos los municipios pertenecientes a la Mancomunidad, pero no podíamos irnos sin pasar por Rute. Pueblo de anises y licores. Anselmo, con su gran energía vital, y Carmen, con ese amor que desprende, nos recibieron en El Rincón de Carmen, un alojamiento con vistas al embalse de Iznájar. Encantador es una palabra que se queda corta para hablar de este alojamiento rural. Carmen tiene una gracia de alto nivel para decorar y lo demuestra con su gran patio cordobés. La siguiente parada era el Museo del Anís, donde nos llevaron por toda la historia anisera de Rute y nos mostraron cómo Destilerías Duende ha ido innovando a lo largo de sus más de 100 años de historia. No nos podíamos ir sin visitar el patio cordobés de Anselmo que es a la vez su casa y su obra de arte.Nos despedimos de Rute y de la Subbética viendo a una cigüeña encima de una farola. En invierno se ponen encima de las farolas (porque están calientes) y es muy curioso ver una cigüeña por farola, como si coronaran su nido. La Subbética es una comarca con un potencial 

Este artículo ha sido realizado gracias al viaje de prensa al que Travindy fue invitado en la Subbética Cordobesa como parte del I Congreso de Ecoturismo de la Subbética 2022.

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La tecnología digital cambia las reglas del juego de la sostenibilidad

La estrategia digital y la sostenibilidad son cada vez más importantes y están cada vez más entrelazadas.

Una nueva encuesta elaborada por Bain & Company y el Foro Económico Mundial (WEF) subraya el enorme impacto que la tecnología digital está teniendo en los programas de sostenibilidad de las organizaciones. Se trata de una aliada que cada vez está cobrando más peso en las entidades que apuestan por el desarrollo sostenible. 

Tecnologías digitales, sostenibilidad y empresas

En la actualidad, las tecnologías digitales se utilizan para medir y hacer un seguimiento del progreso de la sostenibilidad, optimizar el uso de los recursos, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y hacer posible una economía más circular, entre otras cosas. Pero las tecnologías digitales también permiten la innovación y la colaboración.

La inteligencia artificial (IA) en el diseño, la fabricación aditiva y los gemelos digitales son solo algunas de las poderosas herramientas que permitirán, según el estudio, la próxima ola de soluciones para el cambio climático. Las autenticaciones basadas en blockchain, las plataformas de intercambio de datos y las aplicaciones de juego son ejemplos de tecnologías que fomentan la colaboración en toda la cadena de valor y alinean a los participantes en métricas y objetivos comunes.

Si bien se trata de una herramienta que brinda múltiples oportunidades y beneficios, el estudio advierte que lo digital también trae consigo inconvenientes. Concretamente, uno de cada diez encuestados cree que las tecnologías digitales representan un riesgo para la sostenibilidad. Les preocupa especialmente el impacto en la salud mental y el bienestar, la privacidad de los datos, las habilidades para el futuro y la garantía de la diversidad y la inclusión.

Transformación como un plan de juego

Expertos del WEF analizan que, ante este panorama de cambio vertiginoso y múltiples desafíos, es importante que las organizaciones actúen con una estrategia premeditada en pos de la sostenibilidad. La investigación afirma que esta estrategia debe tener en cuenta tanto los aspectos positivos como los negativos de la tecnología digital. Haciendo una analogía con el deporte, el documento afirma que los ejecutivos que integran las tecnologías digitales y la sostenibilidad se benefician de pensar en esta transformación como un plan de juego de tres partes, presionando a través de la ofensiva, el centro del campo y la defensa para crear un equipo alineado y eficaz.

Así, el documento explica que, cuanto más se orientan las organizaciones hacia los datos, más importante es gestionar bien la privacidad y la seguridad de los mismos. Salvaguardar los sistemas es algo imprescindible, pero también hay otros riesgos, como la forma en que se utilizan los datos y la ética e integridad de los algoritmos y plataformas de IA que utilizan muchas empresas hoy en día.

Sin duda, la mayor preocupación de los ejecutivos es el impacto de la automatización en los puestos de trabajo de sus empleados. Es imperativo volver a capacitar a los empleados, así como crear nuevas y prometedoras trayectorias profesionales para garantizar que tengan la formación necesaria para prosperar en una era de automatización.

El estudio concluye que, para construir un futuro digital sostenible, es necesario gestionar todos los aspectos del juego a la vez:  el ataque, el centro del campo y la defensa. Esa es la única manera de aprovechar lo digital para ofrecer las soluciones de sostenibilidad innovadoras y colaborativas que necesitamos hoy y, al mismo tiempo, reconocer y gestionar los riesgos que lo digital puede suponer para el futuro.


Este articulo es un resumen de la noticia original publicada en Diario Responsable “La tecnología digital cambia las reglas del juego de la sostenibilidad

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El Delta del Ebro: un milenario pacto de paz y armonía entre tierra y agua amenazado por el hombre

El Delta del Ebro es la región del río Ebro localizada al suroeste de la provincia de Tarragona en Cataluña, España. Está situada sobre el mar Mediterráneo, y es el punto más septentrional del golfo de Valencia. Con una superficie de 7700 hectáreas, el delta del Ebro es la zona húmeda más grande de Cataluña y una de las más importantes de Europa occidental detrás del parque regional de la Camarga en Francia y del Parque Nacional de Doñana en el sur de España.

Patrimonio de la Humanidad

Ya el solo hecho de que sea parte del Patrimonio de la Humanidad, indica la singularidad y la maravilla natural del lugar. Aquí, tierra y mar se encuentran en una intersección de aguas saladas, salobres y dulces, tierras y arenas, pantanos y estanques, lagunas e increíbles extensiones de aguas sumergidas, arrozales y estrechos pasillos para cruzar y visitar estos espacios infinitos respetando su fauna y flora. Además, hasta ahora, la actividad humana en el Delta del Ebro ha sido verdaderamente el huésped insertado con cautela y diligencia en su hábitat natural.

Afortunadamente, además del reconocimiento de la Unesco, el parque del Ebro también forma parte de figuras protegidas, como:

  • Parque Natural:  espacio natural con características biológicas o paisajísticas especiales en el que se pretende garantizar su protección.
  • Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA): una categoría de área protegida catalogada por los estados miembros de la Unión Europea como «zonas naturales de singular relevancia para la conservación de la avifauna amenazada de extinción».
  • Zonas Especiales de Conservación (ZEC): áreas de gran interés medioambiental para la conservación de la diversidad, las cuales han sido designadas por los estados miembros de la Unión Europea para integrarse dentro de la Red Natura 2000.

Reconocido, por tanto, que esta particularidad naturalista debe ser protegida y tutelada, hay un problema mayor que va más allá de los límites de la protección humana: una vez más la crisis climática está dañando gravemente todo el ecosistema del parque del Ebro.

A continuación, presentamos algunas de las consecuencias, visibles e invisibles, inmediatas y de largo plazo, que la crisis climática está ocasionando en toda la zona mediterránea.

¿Erosión natural del delta o crisis climática?

Actualmente, instalaciones de grandes presas hidroeléctricas en el cauce del río Ebro han frenado el crecimiento del Delta. La erosión marina es mayor a los sedimentos depositados por el río, contribuyendo así a la desaparición de muchos metros de tierra y favoreciendo el retroceso del Delta.

A estos problemas habría que añadir el hundimiento de la zona del delta, la intrusión salina, la introducción de especies foráneas, la problemática de nuevos trasvases, la disminución del caudal del río Ebro, los contaminantes acumulados en el pantano de Flix, la presencia en especies invasoras como el cangrejo azul, etc…

Si admitimos que la crisis climática tiene un origen antrópico, debemos aceptar que sus consecuencias también. No podemos asistir a la desaparición del Delta del Ebro atribuyéndolo a una “causa natural”, una especie de darwinismo geográfico. El sistema dinámico de la plataforma deltaica ha sido alterado por la acción del ser humano, por lo que no es de recibo atribuir su retroceso a la dinámica natural. Por ello, hay que poner en marcha un plan de acción urgente que garantice la recuperación de los aportes y frene la desaparición del Delta.

Arroz, mejillones, ostras y almejas

Recordemos que, además de su valioso patrimonio natural, el Delta acoge también una intensa actividad económica entre la que destaca la producción agrícola con más de 150.000 toneladas anuales de arroz (el arroz del Delta del Ebro es un producto DOP -Denominación de Origen Protegida – y un 65% de la superficie del Delta del Ebro se dedica al cultivo del arroz), una floreciente acuicultura de la ostra y el mejillón, y está experimentando un importante auge del turismo de naturaleza, gastronomía y ocio activo.

La subida del nivel del mar pone en una situación de vulnerabilidad al Delta del Ebro debido a la poca elevación del terreno, al hundimiento natural y a la disminución de la entrada de sedimentos. El incremento del nivel del mar induce a la inundación costera y a la salinización del suelo. El aumento de la concentración de sal del suelo afecta directamente a la producción de arroz, provocando pérdidas cada vez mayores en las cosechas.

Por otro lado, el fondo de la Bahía del Fangar está cubierto de praderías de algas que convierten este ecosistema en un lugar muy fértil y en el origen de su gran diversidad biológica. Estas aguas son ricas en nutrientes y alimentan la gran concentración de algas planctónicas, base de la cadena trófica tanto de la Bahía del Fangar como de Alfacs. Estas condiciones son inmejorables para el cultivo de los reputados mejillones, así como de las apreciadas ostras rizadas y de las almejas.

La falta de sedimentos que llegan del río frena el crecimiento del mejillón, un hecho que se agrava con una primavera de lluvias y temperaturas suaves. A esta preocupación se suman los daños que provocan en el sector los depredadores, tanto los habituales, como las doradas y los sardos, o como el cangrejo azul, que consigue cortar y atravesar las redes de protección de los viveros y comerse los mejillones y las ostras, y la muerte de las crías cuando las temperaturas se disparan en verano.

La arena y los sedimentos del río hace años que provocan tapones en la bocana de las bahías. El agua no se renueva «como toca» y el problema, a diferencia de otros países, no se soluciona. Con la bocana colapsada, la temperatura del agua aumenta más, mueren algunas crías y se genera «un efecto dominó» que acaba matándolas todas. El Delta es ya una reivindicación histórica, y Miguel Carles, presidente de la federación de productores del Delta, FEPROMODEL, insiste en la necesidad de crear elementos como son los trabucadores. «Aquí tenemos la peor gestión de un delta, comparado incluso con África», ha sentenciado.

Quiero agradecer especialmente a Mercè Mariano Geira, mi guía personal en el Delta y principal fuente de inspiración y noticias.

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