Alguita de Mar: una mirada sustentable a la comercialización de algas comestibles

Noemí Solar Bacho, es bióloga marina y comercializadora de algas para consumo humano, las que son recogidas por mujeres recolectoras de orilla en la Región de Los Ríos y buzos en la Isla de Chiloé. Desde que comenzó con la venta de algas, sus principales clientes fueron reconocidos restaurantes como Boragó en Santiago y luego, Tres Peces en Valparaíso. Sin embargo, tras la pandemia todo cambió. Muchos restaurantes tuvieron que cerrar sus puertas y otros reinventarse a través del delivery, lo que redujo considerablemente las ventas de su tienda en Instagram @alguitademar.

¿Qué ocurrió entonces? El mercado cambió y Noemí tuvo que adaptarse a este cambio. Uno de ellos, fue dirigirse a otro público: el consumidor final. “Como cerraron los restaurantes, algunos cocineros empezaron a hacer sus propios emprendimientos porque necesitaban seguir trabajando y ahí aparecieron nuevos clientes, por ejemplo, el chef Jin Sun Yoo de Experiencia Omakase en Valdivia, o la chef mapuche, Cecilia Loncomilla en Santiago. Por otro lado, se me fueron acercando personas veganas, celíacas, con alergias alimentarias o familias que comenzaron a cambiar su alimentación por una más saludable y con menos chatarra. Hay personas que me escriben directamente porque quieren comer mejor y probar algo diferente. Desde la pandemia, de este tipo de nuevos clientes, me escribe por lo menos, uno al día”, explicó Noemí.

Del mar al mercado en distintos formatos

Una de las características más importantes de las algas que comercializa Noemí, es que son deshidratadas, lo que las convierte en un alimento con mayor durabilidad, algo que según destaca, ha sido súper relevante en tiempos de pandemia. “Como la gente no tenía la posibilidad de ir a comprar tan seguido, empezó a buscar productos que pudieran permanecer en sus despensas, como por ejemplo, las algas deshidratadas. Además, de los cambios que empezaron a experimentar algunas familias, como cocinar y ser más responsables con su alimentación. En ese contexto, muchos clientes me pedían harina de cochayuyo para incorporar a los panes que ellos mismos realizaban. Creo que todo esto abrió una puerta para aumentar ese segmento de consumidores finales”.

Actualmente, Noemí vende algas seleccionadas y deshidratadas en formato individual de 4 gramos, que es el que generalmente ofrece a aquellos consumidores que recién se están acercando al consumo de algas comestibles, como una manera de darles a conocer el producto; otro de sus formatos más exitosos es el envase de 20 gramos, que comercializa principalmente en tiendas especializadas y que explica, puede durar hasta dos semanas. Para cocineros, principalmente ofrece una caja que puede ser de 100, 200 y 300 gramos de algas deshidratadas o la cajita mix, que incluye 4 sobres individuales, de 4 gramos de algas como luche, carola, chicorea de mar o cochayuyo.

Además de esto, junto a mujeres recolectoras de orilla y emprendedoras de la Región de Los Ríos, desarrolla harina de cochayuyo, que comercializa en formato de 250 y 500 gramos. Un producto muy apetecido en estos tiempos por su durabilidad y características saludables.

Venta de algas en el programa  “Aquí hay Pescado”

Mediante el proyecto Innova Región, “Desarrollo y validación comercial de prototipos en base a algas comestibles de la Región de Los Ríos”, apoyado por Fomento Los Ríos, Noemí ha desarrollado una caja con un mix de 4 tipos de algas, que ha lanzado al mercado recientemente a través del programa de suscripción en línea “Aquí hay Pescado”, en Valdivia.

Carlos Riquelme, director de Fomento Los Ríos destacó la oportunidad que este proyecto entrega a emprendedoras como Noemí, “acá estamos en presencia de un circulo virtuoso y encadenamiento productivo, donde emprendedoras como Noemí con sus algas tienen la ocasión de generar y abrir nuevos mercados de comercialización para sus productos, lo cual valoramos profundamente y buscamos con el apoyo de iniciativas como “Aquí hay Pescado”.

Este programa de consumo responsable de productos del mar, durante todos sus meses de venta a través de un pack del mar, que incluye pescados, mariscos y algas de origen artesanal, ha comercializado el formato de algas en sobre de 4 gramos, diversificando los productos del mar y abriendo una oportunidad comercial para esta emprendedora.

“Con el apoyo de la Fundación Cocinamar y mediante el programa Aquí hay Pescado, se están validando 2 empaques de algas: uno individual, que se comercializó durante los meses de abril y mayo, y la cajita mix que estuvo disponible en el pack de julio y queremos incluirla también en el de agosto”, señaló Griselda Ilabel, directora del programa.

Para Noemí, Aquí hay Pescado se ha convertido en uno de sus principales clientes.  “Les he vendido tres veces y tengo la intención que, de seguir funcionando la suscripción, continuar participando en el proyecto, porque creo que es una iniciativa con mucho potencial”.

Nuevos proveedores para nuevos públicos

Recientemente Noemí llegó de una gira por el norte para conseguir nuevos proveedores y así poder cubrir toda la demanda de algas, ya que como se trata de un recurso estacional, algunas especies como la chicorea de mar son difíciles de conseguir en verano y también en invierno producto de las recurrentes marejadas.

Según explica la bióloga marina, “en los lugares donde hay cultivo, las algas son de fácil acceso, entonces mi idea es cubrir toda la demanda anual en función de algunas praderas naturales, como ya lo hago, e ir incorporando ahora algunas especies de cultivo, principalmente para meses del año en donde no se encuentran las algas en su hábitat natural”.

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Travesía turismo comunitario apuesta por la inclusión junto a pescadores artesanales en la Región de Los Ríos

El proyecto de innovación social financiado por Fomento Los Ríos y ejecutado por la Fundación Cocinamar, no solo reúne la oferta turística de pescadores y recolectoras de orilla en la zona costera de la región, sino que además trabaja para sumar dos rutas inclusivas.

Un paso más allá en la innovación social es el que ha querido dar Travesía Turismo Comunitario en la Región de Los Ríos, apostando por un turismo inclusivo, centrado en el mar, al que puedan acceder todos y todas.

Para ello, han trabajado de la mano de dos asociaciones que los asesoran. Por una parte, la Organización Ciegos del Sur y por otra, el Consejo Comunal de la Discapacidad, ambas de Valdivia. Según explica el director de la iniciativa y miembro de Fundación Cocinamar, Claudio Barrientos, “se contactó a un equipo local de expertos en temas de discapacidad y nos asociamos con organizaciones locales centradas en esta misma temática, para generar un trabajo de co-creación desde el inicio, al igual que como lo hicimos con pescadores y recolectoras de orilla cuando partimos el proyecto”.

“Realizamos una visita a terreno, donde pudimos identificar las brechas de acceso y de diseño para evaluar la factibilidad técnica de una ruta de turismo inclusivo. Se realizó un co-diseño de esta experiencia, para finalmente hacer una validación con la Agrupación Solidaria de Sordos de Valdivia, quienes realizaron la ruta piloto por las islas Mancera y del Rey y nos aportaron con comentarios y soluciones que se pueden ir implementando en el mediano y largo plazo”, explicó la asesora de la Organización Ciegos del Sur de Valdivia, Macarena Fontanilla.

Actualmente se estima que en Chile el 20% de la población se encuentra en situación de discapacidad, según cifras del Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), vale decir aproximadamente 2,6 millones de personas. Considerando este dato, Carlos Riquelme, Director de Fomento Los Ríos, agrega “evidentemente el turismo inclusivo es un tremendo desafío y también una oportunidad para la industria. Mejorar la accesibilidad, alojamiento, instalaciones etc., es el primer paso para el desarrollo de un turismo accesible, pero también es necesario fomentar el turismo accesible desde todos los sectores, y en ese sentido, el proyecto Travesía está haciendo un gran trabajo con la incorporación de rutas inclusivas”.

Travesía turismo comunitario apuesta por la inclusión junto a pescadores artesanales en la Región de Los Ríos
Pasarela de acceso a la Playa de Chaihuín

Ruta inclusiva por las islas

Este recorrido comienza en el muelle de Niebla. Desde allí, los visitantes toman la lancha a cargo de Gerardo, pescador artesanal con más de 20 años de experiencia en navegación, quien relata un poco de la historia del lugar mientras se dirigen a Isla Mancera, en una ruta alternativa que bordea la Isla del Rey. Ya en Mancera, podrán degustar un almuerzo con productos locales como los pejerreyes en el Centro Gastronómico La Herradura, liderado por las socias del Sindicato de Pescadores y Recolectoras de Orilla de la isla, para finalizar con un paseo por la playa, que se ubica justo frente al restaurant y luego regresar a Niebla disfrutando de la navegación.

María Cristina Martínez es asesora en el diseño de esta ruta y presidenta de la Organización Ciegos del Sur de Valdivia, quién además participó en este recorrido y destacó la experiencia sensorial que vivió, incluso con su baja visión, disfrutando del relato de Gerardo, los olores, recuerdos y sensaciones que le evocó esta navegación.

Ruta inclusiva en la Región de los Ríos
Ruta inclusiva

Hacia una segunda ruta inclusiva

Con miras en seguir ampliando la oferta turística y además poder incluir a las personas en situación de discapacidad, Travesía se encuentra trabajando actualmente para incorporar una segunda ruta inclusiva en los sectores costeros de Chaihuín y Huiro, identificando nuevos emprendedores turísticos e incorporando conceptos de turismo inclusivo en restaurantes, cabañas y otros emprendimientos de la zona.

Tarea que realizan junto a los asesores del Consejo Comunal de la Discapacidad de Valdivia, Verónica Lovera y Ricardo Venegas, quienes visitaron restaurantes y cabañas, para informar sobre las brechas que existen en estos lugares, y lograr en un mediano plazo, plasmar una segunda ruta de acceso universal en este territorio.

Según comentó Ricardo Venegas, kinesiólogo y asesor del Consejo Comunal de la Discapacidad de Valdivia, “en este ejercicio, nos encontramos con la voluntad de las personas, de los dueños y dueñas de cabañas y de restaurantes, que están empoderados y quieren generar cambios para poder recibir a personas con discapacidad, tienen la actitud de querer incluirlos en estas rutas y lo más importante, es que para diseñarlas, se está tomando en cuenta a las mismas personas con discapacidad, como en este caso, a la señora Verónica Lovera, quien lidera esta evaluación en terreno”.

“Cabañas Elsa”, diseño Universal en Chaihuín

Chaihuín se ubica a unos 30 kilómetros al sur de la comuna de Corral, una hermosa y tranquila localidad que vive de la pesca y que cuenta con hermosos atractivos turísticos naturales. Allí Elsa Oyarzún ha sido una de las pioneras en este rubro, pues su madre fue la primera en construir cabañas, pensando en fomentar el turismo en la localidad.

Ruta inclusiva en la Región de los Ríos
Elsa Oyarzún

Actualmente, junto a su marido construyen su séptima cabaña, que no será igual a las anteriores, pues la construyen bajo los estándares del diseño universal, abriendo así la posibilidad a que personas en situación de discapacidad, puedan disfrutar con total tranquilidad de los espacios.

“Estamos recién construyéndola, mi marido está haciendo la base de cemento y pensamos terminarla para septiembre u octubre. La idea es tenerla lista para la próxima temporada”, explicó Elsa, quién además señaló que siempre habían pensado en la posibilidad de adaptar alguna de sus cabañas, “incluso cuando hicimos la bajada a la playa, no la hicimos con escaleras, sino como una pasarela, para que pudiesen bajar personas en silla de ruedas o una madre con su coche”.

Una alternativa que podría formar parte de la segunda ruta inclusiva que espera ofrecer Travesía Turismo Comunitario, potenciando las localidades de Chaihuín y Huiro; integrando actividades como un trecking inclusivo, visitas a restaurantes que promueven los productos locales de la zona, entre otras.

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Soluciones innovadoras mejoran la competitividad y comercialización de pescadoras artesanales en la Región de Los Ríos

Mediante el proyecto “Aumento en la competitividad de plantas pesqueras artesanales bajo el estándar de comercio justo”, ejecutado por la Fundación Cocinamar y financiado por Corfo, dos plantas de proceso lideradas por mujeres en Valdivia mejoran sus capacidades productivas y comerciales. 

A un año de instalarse la pandemia del Covid 19 en el mundo, Dominga Huichalaf, pescadora y emprendedora de la pesca artesanal en Niebla, localidad costera de Valdivia, hace un balance positivo. Y es que al igual que otros pescadores y pescadoras a lo largo de todo Chile, Dominga tuvo que reorientar su negocio, cerrando las puertas de su restaurant “La Minga” en marzo de 2020 y adaptarse a la nueva modalidad de reparto a domicilio. 

Pesca artesanal
Dominga Huichalaf en los ahumadores. Autor: Fernando Ruz.

Junto con esto, Dominga ha hecho alianzas positivas con programas de venta de productos del mar de manera online como “Aquí hay Pescado”, un prototipo de innovación social en Valdivia, a quienes provee no solo de sus pescados congelados, sino que también de otros productos que ha lanzado al mercado este año, como conservas de navajuelas al pil pil, pesquería que se encuentra en proceso de certificación con sello Fair Trade Certified. 

“Nos ha ido bien, hemos vendido harto, nos ha ido mejor que hasta antes de la pandemia”, dice Dominga contenta, porque además mediante el proyecto “Conecta y Colabora” de Corfo, se le han reparado sus instalaciones y entregado algunos equipos. Por ejemplo, se refaccionó la sala de ahumados y se le entregaron dos ahumadores de acero inoxidable de mayor tamaño, lo que implica, según Dominga, duplicar su capacidad de producción y facilitar su limpieza luego de usarlos, además de una congeladora de mayor capacidad para guardar sus productos, unas pinzas para despinar y una hidrolavadora. 

“Antes me demoraba mucho en lavar las bandejas donde pongo el pescado, porque no son bandejas lisas las que utilizamos, entonces se van impregnando de residuos, los que tenía que limpiar a mano con una escobilla. Ahora, con la fuerza que tiene la hidrolavadora, les tiro agua y sale toda la suciedad. Lo que hacía en una hora, ahora lo puedo hacer en diez minutos”, explicó Dominga. 

Congelado IQF artesanal. Autor: Fernando Ruz.

Griselda Ilabel, socia de la Fundación Cocinamar y directora de esta iniciativa, reconoce que es muy potente lo que se ha logrado mediante este proyecto, pues “ellas solas no hubiesen podido hacer las mejoras que necesitaban. El emprendimiento en general, no genera excedentes para invertir, se convierte todo en capital de trabajo para seguir operando, difícilmente tienes los recursos para invertir en tu negocio, a no ser con deuda y eso es muy arriesgado en este momento”, señaló. 

También en Niebla, se ubica la pequeña planta de proceso de Elsa Neira, en la cual trabajan cuatro familiares, donde procesan navajuelas, choritos maltones y en menor medida jaibas, ya que como explica la misma Elsa, en invierno se pierden un poco estas últimas. 

Método artesanal
Elsa Neira. Autor: Fernando Ruz.

A esta planta también se le realizaron mejoras en cuanto a infraestructura, ampliando los metros cuadrados construidos y separando las áreas de trabajo. Además, se les está construyendo un cocedor de mariscos, con la finalidad de mecanizar un poco el proceso que realizan de manera manual, afuera de la planta. “Hasta ahora cocíamos los mariscos en un fogón a leña que prendemos todas las mañanas. Al fogón se le pone un tambor con agua y ahí cocemos los mariscos. Ahora instalaremos dentro de la planta, una combustión lenta que también lleva un tambor con agua y otro pequeño dentro, donde se va a colocar el marisco para cocerlo”, explica Elsa. 

Una solución innovadora que ella encontró en otro emprendimiento, ya que este cocedor es utilizado para cocer avellanas. “Las avellanas pasan por ese proceso, pasan primero por agua caliente para soltar la cutícula. Cuando lo vi, me di cuenta de que esto podía servir para cocer mariscos”, dijo. 

Sin embargo, “este tipo de soluciones no están disponibles en el mercado. En una ferretería, por ejemplo, tú no vas y te compras un ahumador de las dimensiones que estamos haciendo, encuentras un ahumador eléctrico, que pierde el sentido de lo que ellas tradicionalmente hacen. Tampoco encuentras un cocedor de mariscos con estas características, esta es una adaptación de lo que vio una de las emprendedoras como una solución para mejorar su proceso, además ellas son co-ejecutoras de la iniciativa y están orgullosas de lo que están logrando”, señaló la directora de Fundación Cocinamar y ejecutora del proyecto.

La pesca artesanal se reinventa en la Región de lo Ríos para adaptarse a los cambios que ha supuesto la pandemia del Covid-19.
Dominga Huichalaf y Elsa Neira. Autor: Fernando Ruz.

Otra de las innovaciones adaptadas de manera artesanal, a esta planta de pequeña escala, es el emparrillado IQF, que en sus siglas en inglés significa, “Individual Quick Freezing” o “congelado rápido individual”, un método por el cual se congelan los productos de forma rápida, eficiente y de manera individual”. 

“Son unas latas de acero inoxidable, en las que vamos poniendo de a una las navajuelas o los choritos enteros y después los sacamos y ponemos en bolsitas. Es práctico para el cliente porque pueden tomar un puñado de mariscos (no en bloque) y se descongelan súper rápido. Me gusta mucho ese trabajo porque con esto buscamos la comodidad y una mejor calidad para los clientes”, aseguró Elsa. 

Navajuelas en conserva Dominga Huichalaf. Autor: Fernando Ruz.

Carlos Riquelme, director de Fomento Los Ríos y Corfo en la región, valoró esta iniciativa y destacó la importancia del proyecto. “Como institución estamos convencidos de que la innovación es un elemento vital para aumentar la competitividad y la productividad, sin embargo esta innovación también en muchos casos conlleva inversión productiva y en ese sentido estamos felices de que estos programas hayan complementado ambas áreas, de manera de entregar todas las herramientas para que estas mujeres desarrollen sus emprendimientos de manera exitosa”.

“Como Fundación Cocinamar estamos muy contentos de trabajar con estas emprendedoras y en el camino, hemos identificado otros emprendimientos en la pesca artesanal, que esperamos poder apoyar también en otra oportunidad”, señaló Griselda Ilabel.


Este artículo ha sido originariamente publicado en Chef and Hotel y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Gilda Medina: Soluciones innovadoras mejoran la competitividad y comercialización de pescadoras artesanales en la Región de Los Ríos.

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Harina de cochayuyo: historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos

Una red de mujeres emprendedoras y recolectoras de orilla, forman parte del proyecto Corfo “Desarrollo de Harina de Cochayuyo para aportar a las economías locales costeras”, desarrollado por APP Chile.

Se trata de un modelo de trabajo colaborativo y con enfoque de género, que genera por una parte, una red de trabajo independiente para estas mujeres, desde sus propios hogares; y por otra, las provee de equipamiento técnico para que puedan mejorar sus procesos. Muestra de ello es la reciente entrega de un molino automático para cada una de ellas, y la instalación de una línea completa de trabajo con maquinaria para deshidratar cochayuyo y producir harina, en el Sindicato de Recolectoras de Orilla de Mehuín.

Junto con esto, cada una de estas emprendedoras, de manera independiente, ha innovado en cuanto a este recurso, tan abundante en nuestras costas, pero a veces poco valorado, considerando la cantidad de propiedades y beneficios que tiene el consumirlo.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Cochayuyo molido

Beneficios que la señora Arlette Rettig en Valdivia, supo apreciar junto a sus hijos, al crear una longaniza de carne a la cual agregan harina de cochayuyo y que comercializan en su pequeña fábrica “Cecinas Elena”, que nació con la idea de producir cecinas y embutidos más saludables y aptos para todo tipo de público. “Nuestra idea es poder enriquecer la cecina con el yodo y la fibra que tiene el cochayuyo. Además, lo vimos como una alternativa para que las personas consuman este alimento”, explicó Arlette. 

El cochayuyo lo recolecta ella misma cuando el mar lo bota en la playa Curiñanco, y lo seca a la orilla de su cocina a leña. Antes lo molía en la juguera, sin embargo, con la entrega del molino, ahora podrá mejorar este proceso 100% artesanal. El próximo paso de Arlette, es producir más alimentos en base a productos del mar, como un embutido vegano, elaborado 100% en base a cochayuyo.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Arlette Retting en Valdivia, crea una longaniza de carne a la cual agregan harina de cochayuyo y que comercializan en su pequeña fábrica «Cecinas Elena»

También en Valdivia, Sandra Ramírez, la primera productora en Chile de alforfón y fundadora de “Alforfón Valdivia”, realizará pruebas para producir un nuevo e innovador producto: harina de alforfón y cochayuyo. “Es una buena idea de desarrollo la posibilidad de hacer una harina que mezcle estas dos materias primas. Tenemos que hacer las pruebas, ver el porcentaje de harina de cochayuyo, etc., realizar un piloto para lanzar al mercado y tener una nueva línea”, explicó.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Sandra Ramírez aprendiendo cómo funciona la maquinaria

Panes, masas de pizza, galletones y otros productos con el cochayuyo como materia prima, producen desde hace varios años Patricia Madrid en Isla Mancera y Mónica Ulloa en Mehuín.

Harina de cochayuyo historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos
Patricia Madrid, recolectora de orilla

Patricia es recolectora de orilla y presidenta del Sindicato de Pescadores de Isla Mancera. Durante su infancia, junto a su abuela y su madre conoció el oficio de la recolección de algas, siendo el cochayuyo un alimento que siempre ha abundado en su hogar y que decidió utilizar a prueba y error hasta llegar a elaborar distintos productos.

Al principio, según cuenta, sacaba el cochayuyo, lo cortaba en trocitos y lo vendía. Luego, la primera vez que hizo harina la utilizó para aliñar ensaladas y actualmente, elabora productos como, galletas, pan y masa de pizza. “Estoy contenta porque ha sido una experiencia muy bonita. Yo misma fui experimentando con el alga hasta llegar a todo esto, a innovar y dar valor agregado a un producto que siempre estuvo en mis pies”, señaló.

Con muchas ganas de innovar y viendo cómo el cochayuyo quedaba varado en la playa de Mehuín (ubicada al noroeste de Valdivia), Mónica Ulloa comenzó a recogerlo para elaborar de manera artesanal harina de cochayuyo, la que posteriormente utilizó para desarrollar un nuevo producto: galletones de avena, miel y harina de esta tradicional alga. Un producto súper nutritivo y altamente demandado por los surfistas de la localidad y los que visitan la zona para campeonatos y eventos deportivos.

Mónica Ulloa en Mehuín, produce panes, masas de pizza y galletones
Mónica Ulloa en Mehuín, produce panes, masas de pizza y galletones con el cochayuyo

En el marco del proyecto Corfo del que forman parte, se están realizando pruebas para obtener información nutricional de sus productos, con lo cual Patricia y Mónica, podrán finalizar su proceso de etiquetado nutricional. Al respecto, Griselda Ilabel, directora de la iniciativa, destacó la importancia que tiene para las emprendedoras contar con este etiquetado, pues “se trata de un análisis nutricional realizado por especialistas. Por lo tanto, ellas con propiedad pueden decir que sus productos no son altos en grasas, azúcares o sodio. Además, esto le da mayor seguridad al consumidor y les permite comercializar sus productos en canales más formales, entregándoles una oportunidad de crecimiento aún mayor a sus emprendimientos”.

En tanto Carlos Riquelme, director regional de Corfo y Fomento Los Ríos destacó el desarrollo de esta iniciativa y su dimensión social, económica e innovadora “este proyecto es súper potente, porque toma tres ejes fundamentales. El fortalecimiento de pymes lideradas principalmente por mujeres; el desarrollo de economías locales y territoriales con un fuerte componente identitario y por supuesto la innovación en la generación de nuevos productos con alto valor agregado”.

Conectar y Colaborar 

Noemí Solar llegó el año 2010 a trabajar a Mehuín como bióloga marina, donde conoció de cerca el oficio de la recolección de algas. Luego, se encadenó con mujeres recolectoras de orilla para comercializar algas de manera sustentable a diversos restaurantes del país, a través de su emprendimiento de venta de algas deshidratadas en Instagram @alguitademar, mediante el cual apoyará a las emprendedoras como canal de venta para la comercialización de esta materia prima. 

Noemí en la hidrolavadora del sindicato

“Somos un equipo en el que todas colaboramos para avanzar en conseguir una harina de algas de calidad, que sea reconocida y consumida en Chile. Recientemente tuvimos reuniones con Nün Seaweed Food, donde se entregaron muestras de la harina para análisis y con eso, considerarnos como proveedoras de la materia prima, lo que sería una muy buena oportunidad”, señaló Noemí, co-ejecutora del proyecto.

“Me parece que la base de esta iniciativa y del instrumento Corfo, “Conecta y Colabora”, se cumplió con creces. Tuvimos el apoyo y colaboración de Cecilia Masferrer, presidenta de la Federación de Pescadores Artesanales de Navidad, quien constantemente asesoró el proyecto mediante vía telefónica, mostrándonos lo que utilizan en Navidad para elaborar harina de cochayuyo; además, del aporte de Sandra Ramírez de Alforfón Valdivia, quien visitó la planta de Mehuín para enseñar a otras mujeres a operar las máquinas y mejorar el triturado. Entonces, lo que más destaco, es que a través de este proyecto, las mujeres empezaron a colaborar orgánicamente como ancestralmente lo han hecho siempre”, enfatizó la directora de la iniciativa.


Este artículo ha sido originariamente publicado en Chef and Hotel y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Gilda Medina: “Harina de cochayuyo: historias de emprendimiento femenino e innovación en la Región de Los Ríos”.

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“Fuertes como el mar”: emprendimiento femenino y diversificación de la pesca artesanal

Según datos de la FAO, las mujeres representan cerca del 50% de la fuerza laboral dedicada a la pesca de captura y acuicultura en el mundo. Sin embargo, se ha vislumbrado históricamente como una actividad predominantemente masculina. Existiendo en la cadena de valor, una diversidad de actividades asociadas a este oficio, muchas de las cuales son realizadas por mujeres.

El libro Fuertes como el mar, recoge las historias de recolectoras de orilla, pescadoras e incluso la experiencia de una buza mariscadora que realizó duras faenas en las Guaitecas, durante la llamada época de la “fiebre del loco» en los años 90 en Chile. La publicación consiste en una compilación de ocho relatos de mujeres emprendedoras de la pesca artesanal que han desarrollado sus actividades productivas en la costa de la Región de los Ríos (Chile).

A través de los pasajes de vida de estas trabajadoras del mar, en la voz de sus propias protagonistas, conocemos, por una parte, su oficio y cómo posteriormente fueron forjando cada uno de sus emprendimientos ligados al mar.

Publicación del libro «Fuertes como el mar»

De manera muy respetuosa, tratamos de visibilizar sus conocimientos tradicionales y reconocer su trayectoria. Identificando los distintos roles de las mujeres en la pesca artesanal, además del esfuerzo y el empuje, para diversificar su actividad, llevándola a otros espacios como son el turismo, la gastronomía, entre otros. Lo que ha permitido, la autonomía económica y una mejor calidad de vida para ellas y sus familias.

Turismo y Gastronomía del mar

Sin duda, la labor de muchas mujeres de mar en la cocina es sumamente relevante en cuanto al aporte que realizan a las economías locales costeras. Muestra de ello son las historias de emprendimiento que se plasman en este libro, como la de Dominga Huichalaf Carrasco, pescadora de Valdivia y dueña del restaurant “La Minga”, quién comenzó con un pequeño emprendimiento de venta de pescados ahumados en el año 2010.

Fuertes como el mar: Dominga, pescadora de Valdivia
Dominga Huichalaf Carrasco, pescadora de Valdivia y dueña del restaurant “La Minga”

“El restaurant para mi es algo que hemos podido lograr como familia. Me siento realizada. Uno se da cuenta que si tiene ganas de hacer algo se puede cumplir. Hay personas que de repente, con más estudios que uno, no logran cosas así como nosotros lo hemos hecho. Es un logro familiar”, explica Dominga en su relato.

Restaurant que además suele ser muy concurrido en temporadas estivales, donde arriban cientos de turistas a degustar su gastronomía del mar, representada por pescados locales como la sierra y el róbalo.

En Chaihuín, a unos 30 kilómetros al sur de la comuna de Corral, Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla desde que tiene memoria, ofrece a los turistas no solo sus cabañas y tinajas calientes con vista al mar, sino también un tour de recolección de mariscos. Allí, junto a la belleza y magia del lugar, los visitantes pueden recolectar lapas, luche, mañihue y cochayuyo. Pero como además Teo es una apasionada por la cocina, una vez recolectados los mariscos y algas, los lleva hasta su cocina y les enseña algunas preparaciones típicas, en donde todos pueden degustar los sabores únicos de los recursos extraídos por ellos mismos.

Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla
Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla

Las historias de Dominga y Teodora son solo un ejemplo de lo que ocurre en las zonas costeras de Chile y el mundo. Sin duda existe un sinnúmero de mujeres e historias por descubrir y contar. Esperamos que este libro sea el primero de muchos que permitan visibilizar el rol de la mujer en el mar y un ejemplo para otras mujeres y hombres que buscan emprender.

El libro Fuertes como el mar fue realizado por Fundación Cocinamar, con el apoyo de Fomento Los Ríos y The Nature Conservancy Chile. Disponible en formato digital en el sitio web www.cocinamar.cl.

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