“Fuertes como el mar”: emprendimiento femenino y diversificación de la pesca artesanal

Según datos de la FAO, las mujeres representan cerca del 50% de la fuerza laboral dedicada a la pesca de captura y acuicultura en el mundo. Sin embargo, se ha vislumbrado históricamente como una actividad predominantemente masculina. Existiendo en la cadena de valor, una diversidad de actividades asociadas a este oficio, muchas de las cuales son realizadas por mujeres.

El libro Fuertes como el mar, recoge las historias de recolectoras de orilla, pescadoras e incluso la experiencia de una buza mariscadora que realizó duras faenas en las Guaitecas, durante la llamada época de la “fiebre del loco” en los años 90 en Chile. La publicación consiste en una compilación de ocho relatos de mujeres emprendedoras de la pesca artesanal que han desarrollado sus actividades productivas en la costa de la Región de los Ríos (Chile).

A través de los pasajes de vida de estas trabajadoras del mar, en la voz de sus propias protagonistas, conocemos, por una parte, su oficio y cómo posteriormente fueron forjando cada uno de sus emprendimientos ligados al mar.

Publicación del libro “Fuertes como el mar”

De manera muy respetuosa, tratamos de visibilizar sus conocimientos tradicionales y reconocer su trayectoria. Identificando los distintos roles de las mujeres en la pesca artesanal, además del esfuerzo y el empuje, para diversificar su actividad, llevándola a otros espacios como son el turismo, la gastronomía, entre otros. Lo que ha permitido, la autonomía económica y una mejor calidad de vida para ellas y sus familias.

Turismo y Gastronomía del mar

Sin duda, la labor de muchas mujeres de mar en la cocina es sumamente relevante en cuanto al aporte que realizan a las economías locales costeras. Muestra de ello son las historias de emprendimiento que se plasman en este libro, como la de Dominga Huichalaf Carrasco, pescadora de Valdivia y dueña del restaurant “La Minga”, quién comenzó con un pequeño emprendimiento de venta de pescados ahumados en el año 2010.

Fuertes como el mar: Dominga, pescadora de Valdivia
Dominga Huichalaf Carrasco, pescadora de Valdivia y dueña del restaurant “La Minga”

“El restaurant para mi es algo que hemos podido lograr como familia. Me siento realizada. Uno se da cuenta que si tiene ganas de hacer algo se puede cumplir. Hay personas que de repente, con más estudios que uno, no logran cosas así como nosotros lo hemos hecho. Es un logro familiar”, explica Dominga en su relato.

Restaurant que además suele ser muy concurrido en temporadas estivales, donde arriban cientos de turistas a degustar su gastronomía del mar, representada por pescados locales como la sierra y el róbalo.

En Chaihuín, a unos 30 kilómetros al sur de la comuna de Corral, Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla desde que tiene memoria, ofrece a los turistas no solo sus cabañas y tinajas calientes con vista al mar, sino también un tour de recolección de mariscos. Allí, junto a la belleza y magia del lugar, los visitantes pueden recolectar lapas, luche, mañihue y cochayuyo. Pero como además Teo es una apasionada por la cocina, una vez recolectados los mariscos y algas, los lleva hasta su cocina y les enseña algunas preparaciones típicas, en donde todos pueden degustar los sabores únicos de los recursos extraídos por ellos mismos.

Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla
Teodora Leal Rivera, recolectora de orilla

Las historias de Dominga y Teodora son solo un ejemplo de lo que ocurre en las zonas costeras de Chile y el mundo. Sin duda existe un sinnúmero de mujeres e historias por descubrir y contar. Esperamos que este libro sea el primero de muchos que permitan visibilizar el rol de la mujer en el mar y un ejemplo para otras mujeres y hombres que buscan emprender.

El libro Fuertes como el mar fue realizado por Fundación Cocinamar, con el apoyo de Fomento Los Ríos y The Nature Conservancy Chile. Disponible en formato digital en el sitio web www.cocinamar.cl.

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La descarbonización del turismo en acción: el caso de Valencia

Los cambios acontecidos durante los últimos años han ido transformando el paradigma turístico mundial , consecuencia -especialmente- de los retos del cambio climático y de la reacción de las comunidades de residentes, y plasmado en nuevas políticas nacionales e internacionales (como la Agenda 2030 de la ONU, la nueva Agenda Urbana (Habitat III), el Pacto Verde Europeo o la declaración Emergencia Climática en España, que impulsa una nueva ley de cambio climático con importantes efectos sociales, laborales y económicos y financieros, incluyendo una más que probable nueva fiscalidad para todo tipo de organizaciones).

Este cambio progresivo se ha visto dramáticamente acentuado en el último año por el dramático efecto de la pandemia COVID-19, que ha limitado la movilidad a todos los niveles minando la base de esta actividad. Con estos condicionantes, la industria y los destinos deben replantearse los parámetros de competitividad en términos de las 3S: entorno seguro, saludable y sostenible.

En este sentido, Valencia está trabajando en una estrategia enfocada en “un modelo de desarrollo turístico sostenible, capaz de ampliar la rentabilidad al plano social y medioambiental, contribuyendo eficazmente a la protección y puesta en valor del patrimonio cultural y natural, con especial énfasis a aquellos recursos que otorgan mayor autenticidad y singularidad al destino. El modelo debe minimizar los impactos negativos, promoviendo en todo momento la mejora de la calidad de vida de los residentes y una percepción positiva de la actividad turística en la ciudadanía.”

El mapa que rige esta ruta hacia la sostenibilidad está basado en los ODS. Se ha creado una serie de indicadores que conecten con cada ODS y con los que se espera identificar las áreas de mejora y garantizar el cumplimiento de los respectivos objetivos.

También destaca el esfuerzo que está invirtiendo la ciudad para convertirse en el primer destino mundial en verificar el cálculo de la huella de carbono de la actividad turística, además de calcular y próximamente certificar su huella hídrica.

No cabe duda de que Valencia se está convirtiendo en un referente de la descarbonización del turismo. A través de los ODS, del conocimiento, la experiencia y la aportación de recursos, tiene una visión clara de convertirse en un destino seguro, sostenible y saludable.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por unwto.org: La descarbonización del turismo en acción: el caso de Valencia.

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Retos y oportunidades del turismo sostenible en el Mediterráneo, el caso de la Región de Murcia

Foto: Francisco Soriano Rico en el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila (Murcia)

Con motivo del TravindyFest Edición Invierno, tuvimos la oportunidad de conversar con Francisco Soriano Rico, quien es parte del equipo de coordinación del proyecto Interreg MED Inherit en la Región de Murcia. En esta entrevista, estuvimos hablando sobre los retos y oportunidades del turismo sostenible en el Mediterráneo, pero muy especialmente, en la Región de Murcia.

Daza García: ¿Qué es el proyecto Inherit Interreg MED?

Francisco Soriano: Interreg MED es un programa europeo que cuenta con más de 20 proyectos de diferentes temáticas, siendo una de ellas el turismo sostenible. Inherit es un proyecto que forma parte de Interreg MED y en el cual participan 15 socios de 10 países mediterráneos distintos desde Portugal a Grecia, pasando por Malta y Chipre, entre otros. 

La visión del proyecto Inherit es la protección y puesta en valor del patrimonio natural, marítimo y costero de la zona mediterránea para contrarrestar los efectos del turismo de masas a través de estrategias más enfocadas en el ecoturismo y el turismo responsable. Para lograr este objetivo el proyecto cuenta con un triple enfoque: (a) la protección del patrimonio natural, (b) la puesta en valor del patrimonio natural como oferta alternativa al turismo de sol y playa, y (c) la implementación de iniciativas participativas que impliquen a los actores locales. 

Hemos detectado que las políticas y estrategias de turismo van por un lado y las de conservación del patrimonio van por otro, pero al final están muy interconectadas. Las áreas Inheritura son una de las iniciativas que estamos trabajando y que ayudan a contrarrestar esta desconexión entre política y conservación. Esta red surge a raíz de la Red Natura 2000, y su propósito será fomentar la conservación del patrimonio natural al mismo tiempo que se desarrollan iniciativas de turismo sostenible. La idea es unir esas áreas Inheritura a través de itinerarios temáticos multidestino. 

“Hemos logrado la gestión participativa de un espacio natural tan sensible y esto, al final, garantiza el éxito”

Francisco Soriano

Daza García: Tengo entendido que en España solo hay una región que participa en el proyecto Inherit, ¿cierto?

Francisco Soriano: Así es. En España, el proyecto Inherit cuenta con dos socios, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y la Fundación Séneca, ubicada en Murcia también. En la Región empezamos con dos parques regionales en la fase de estudio, uno con una red turística muy desarrollada y otro con mucho potencial de crecimiento. Al final, hemos propuesto el segundo para formar parte de la red Inheritura, y en esta fase inicial hemos logrado integrar una gestión participativa de este espacio natural tan sensible y rico. Es precisamente esta gestión que incluye a todos los actores (asociaciones, entidades privadas y públicas…) la que garantiza el éxito del proyecto.

Para conocer con más detalle qué parque español participa en el proyecto Inherit, las iniciativas que se prevén para dicha zona, así como los retos a los que se enfrentan, os invitamos a escuchar la entrevista completa en nuestro perfil de Instagram.

Asimismo, para conocer más sobre el proyecto Inherit podéis visitar su página web, la web del proyecto en la Región de Murcia y sus redes sociales Instagram, Twitter y LinkedIn.

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Once, la primera agencia de viajes para mujeres en México

Viaje de Mujeres - El camino del agua, por Camila Jurado

Once Journeys for Women, es pionera en el diseño de experiencias auténticas, responsables y transformadoras para mujeres que quieren viajar solas y seguras en México. Trabajamos en conjunto con proyectos comunitarios y sostenibles para fortalecer el turismo regenerativo visibilizamos a emprendedoras mexicanas, creando así una comunidad que conecta mujeres más allá de la experiencia de viaje.

Nuestro propósito está alineado con el ODS5 para crear conciencia a través de un turismo digno, que crea bienestar, regenera nuestra relación con nosotras mismas, las demás personas y la naturaleza. Queremos reconocer la sabiduría de las mujeres y comunidades anfitrionas, así como apoyar emprendimientos locales que cuiden de la Tierra.

Amalia Mateo, mujeres del barro rojo Oaxaca, por @Anadelcamino

Además, estamos creando un espacio colaborativo que reúne a viajeras emprendedoras para apoyarnos, emprender y empoderarnos a través de la iniciativa Tequio de Mujeres.

Nuestro próximo viaje: El viaje de mujeres – del 31 de marzo al 7 de abril.

Puedes encontrar más información sobre Once en su web y sus redes sociales: Facebook, Instagram y YouTube.

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Conversado con Graciela Cheuquepan de Rukas, decires y machos

Llegamos a su casa un poco antes de la 1:30. Graciela nos había invitado a almorzar pero antes quería mostrarnos la ruka. Hacía años la había visitado ahí mismo, cuando yo no sabía nada de rukas, ni de ceremonias, ni de catutos (esas masitas alargadas blancas de harina de trigo), ni de cómo se vivía la cosmovisión Mapuche en una gran ciudad como Santiago de Chile; cuando no me imaginaba cómo se podía ser mapuche en medio del cemento, la contaminación y la sequía.

Aquella había sido mi primera vez en una ruka, la primera de tantas que vinieron después. Recuerdo ese día haber sentido que Graciela tenía cosas importantes que decir y yo quería que me contara esas cosas, pero aquella vez la visité en el contexto de una celebración y no hubo tiempo para conversar. Hoy, años después volví a tenerla al frente para que me dijera aquello que yo creía que tenía para contar.

La anfitriona Mapuche

No alcancé a tocar el timbre cuando Graciela nos vio desde lejos y gritó “¡Hola!”. Los rayos del sol de invierno abrigaban y desde la calle podía verse el patio lleno de arbustos, algunas plantas medicinales y unas gallinas; en segundo plano la Ruka y en la entrada una bandera negra, símbolo de la lucha de su estigmatizado pueblo. Al fondo, la silueta de Graciela envuelta en el traje tradicional Mapuche: falda negra, blusa floreada, pañuelo de colores amarrado cerca de la nuca y un gran collar de plata adornaba su pecho. A paso firme caminó hacia la puerta donde nos abrazamos. Nos abrió la reja y tímidamente entramos a lo que ella llama orgullosa “el corazón de La Pintana”, la comuna al sur de Santiago donde vive.

La Ruka es una construcción de madera, con techo de paja y piso de tierra que siempre debe mirar al oriente para saludar al primer rayo de sol cada mañana. Todas las rukas tienen la misma estructura, al menos todas las rukas tradicionales. El interior es un gran espacio iluminado por un fogón al centro, alrededor del cual se ha tejido la historia y la cosmovisión de la Gente de la Tierra. La colorida mesa nos dice que hay celebración, y es que para los Mapuche las visitas son motivo de alegría. Sopaipillas, catutos, pebre y ensaladas son la antesala del plato principal, una cazuela de pavo con locro, plato típico de Lautaro, la tierra de la familia Cheuquepan.

Ruka
La Ruka de Graciela. Autor: Leo Prieto.

Los machos Mapuche

Le pido a Graciela que me cuente un poco más sobre las acciones de su organización social, sé que ella es guardiana de su patrimonio y que siempre está gestando algo nuevo para su comunidad. Entusiasmada y con evidente orgullo relata que están trabajando en salud intercultural, específicamente en la prevención del VIH y con el programa de indígena de gobierno. Hacen charlas sobre el VIH, sobre todo a los que ella nombra como “los hermanos Mapuche”. Dice que no ha sido fácil y que sobre todo los hombres adultos mayores son reacios a conversar de estos temas, que en los inicios de esta labor en el año 2000 los hombres le decían que era imposible que tuvieran VIH si ellos eran de sangre Mapuche “fortachona”.

Graciela Cheuquepan anfitriona mapuche
Graciela Cheuquepan, nuestra anfitriona. Autor: Leo Prieto.

Rápida e inevitablemente pienso en que el estereotipo de macho valiente fortachón ha permeado tantas sociedades y culturas.

Graciela comenzó este camino después de haber conocido a un vecino Mapuche portador del virus. Me cuenta que le vio sufrir mucha discriminación y eso mismo la hizo cuestionarse sobre la ignorancia que en esa época había sobre la enfermedad. Con la idea de ayudar a su vecino e informarse, organizaron un taller de prevención de transmisión sexual con la Universidad Católica. Bajo ese mismo techo de paja y con el peso de las creencias tradicionales sobre sus hombros, lograron hacer un taller para mujeres y otro para hombres. 

Al primero, recuerda que llegaron muchas hermanas Mapuche de todas las edades, hasta la Papay, la mujer más antigua de la comunidad, sin embargo, al de los hombres solamente asistieron unos pocos. Graciela se ríe y añade “Cuando están así juntos son buenos para pelar a las mujeres, pero en cosas así, que tienen que hablar de su sexo son muy cerrados y nosotras no; las mujeres somos más abiertas, estamos más acostumbradas. Imagínese con el doctor cuando tenemos wawa, una se entrega nomás, una ya ha mostrado todo ya! Acá desde el más chiquitito conoce el condón y también la Papay, la más viejita. Somos muy abiertos. Acá nadie se aflige”, reímos mucho juntas y yo rápida e inevitablemente pienso en lo mucho que Graciela tiene para decir.

Ruka
Conversaciones alrededor del fuego. Autor: Leo Prieto.

“Nos preguntan por qué nosotros como Mapuche hacemos esto, y es porque tuvimos hermanos que murieron por sida. Una vez hicimos un encuentro con hermanos de varias comunidades, vinieron de varias partes del sur y decían: pero cómo nosotros que somos machos machos a la antigua, ponerse un condón es como ponerse un calcetín! Esa vez estuvimos dos días, y cuando se fueron les entregamos cajas de condones para que ellos le hablaran a su comunidad. Yo no sé si lo habrán hecho o los usó todos el caballero”, ríe Graciela.

Terminadas las risas es hora de partir, compartir este almuerzo ha sido de alguna manera como detener el tiempo que tan rápido pasa en la ciudad o quizás alargarlo y no darnos cuenta. Es la magia del fuego que una vez más nos invita a seguir tejiendo nuestra red de relaciones.

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