Turimetría dinamiza los destinos rurales de Colombia

Matías Escudero es consultor de turismo y ha fundado Turimetría, una consultoría enfocada al desarrollo turístico de los destinos rurales. Participa en el encuentro digital de turismo comunitario organizado por Komú hablando del turismo como herramienta de paz.

Pablo Giner: ¿Qué tipo de turismo promovéis desde Turimetría en las poblaciones rurales?

Matías Escudero: Mi tarea en general está centrada en comunidades rurales. A través de talleres establezco transferencia de herramientas de gestión, estrategias de trabajos colectivos, posicionamiento de productos en mercados consolidados, promoción, re-ingeniería de experiencias, entre otros.

Mi labor depende del contexto, de la población objetivo, de la voluntad o de los recursos.

PG: En el contexto actual de Covid-19, ¿en qué situación se encuentran estos destinos rurales en Colombia?

ME: Presenta un gran desafío, ya que las empresas recientemente consolidadas aún no han logrado estabilizar un punto de equilibrio en la comercialización de sus productos. Por lo tanto, sus expectativas de captación de recursos están en vías de desarrollo.

Los nuevos emprendimientos rurales que han ingresado como consecuencia de los procesos de paz, se ven vulnerables y con pocas herramientas y técnicas para tomar decisiones en situaciones como la expansión del Covid.

Por otro lado, a nivel nacional, el Gobierno ha diseñado estrategias de alivio económico para los diferentes sectores turísticos. El problema es que este tipo de medidas son de difícil acceso para los emprendedores rurales, porque no tienen solvencia para asumir un crédito ni cumplen los requisitos exigidos por los bancos como capacidad de pago.

PG: ¿Desde Turimetría os especializáis en alguna parte del proceso o realizáis todo el acompañamiento a las comunidades en el diseño del servicio turístico?

ME: Turimetría trabaja dependiendo de las necesidades de los clientes, que pueden ser emprendimientos privados, asociaciones o directamente una gobernación.

El año pasado me tocó hacer toda una consolidación de rutas turísticas. La gente conocía el turismo comunitario y aunque nunca habían trabajado de manera comunitaria, tenían ganas de hacer algo. Pudimos hacer muy buenos procesos y en la actualidad cinco de los siete municipios siguen trabajando con turismo local.

Por ejemplo, de la Isla Gorgona, la gente de Guapi, que está situado al lado, pero en el río en vez de en el mar, no la conocen, no saben siquiera lo que es una ballena. Para mi ahí está el mayor desafío, en que la gente haga turismo local, aun cuando para ellos es muy difícil movilizarse por coste de combustible y aislamiento.

He estado realizando protocolos de seguridad, dando clases para las alcaldías municipales en Argentina sobre patrimonio turístico y como implementarlo en la política pública.

Varían mucho los trabajos entre uno y otro.

PG: ¿Consideras que hay deseo de desarrollo a través del turismo comunitario de comunidades rurales en Colombia?

ME: Depende de las culturas. Colombia es muy diverso en cultura, si le hablas a un indígena de un desarrollo comunitario se te ríen porque es lo que históricamente han hecho. En cambio, los colonos no lo tenían tan en claro al inicio.

Son ideas que surgieron con la política nacional y así llegaron al territorio. Igual que ocurrió con la necesidad de hablar inglés por la visita de turistas internacionales.

PG: ¿Cuales son los mayores retos con los que se encuentran estas comunidades rurales en el desarrollo de turismo comunitario?

ME: La continuidad. Creo que hay ideas muy bonitas y personas con muchas ganas de trabajar, pero solo conocen talleres de turismo comunitario, sin hacer actividades comunitarias.

Hay que llevar la teoría a la práctica: que conozcan su territorio, qué pueden producir y a quién lo pueden orientar. Es vital que conozcan la dinámica del turismo y que el turista no es solo un viajero con una cámara grande, que ellos pueden ser turistas en su territorio. Pero a eso ellos no lo llaman turismo.

Otro desafío es la inversión. Es difícil que los pocos recursos de que disponen las personas rurales los dispongan en actividades de este tipo, pues piensan que debería pagar el estado o no están en condiciones de asumir esos costos. No consideran importante su aporte. Hablando de territorios muy alejados, siendo el turismo una estrategia promovida por el gobierno.

PG: En el Encuentro de turismo comunitario que organiza Komú, entre otros organizadores, participas en el turismo como herramienta para la paz. ¿Cómo crees que se articula el turismo comunitario para este objetivo y que importancia tiene?

ME: El turismo en escenario del post acuerdo les permite aprovechar toda la historia que tienen y la oportunidad de quedarse en el territorio. De esta manera, apuestan por su lugar de origen, conociéndolo y transmitiendo lo mejor que tiene, incluyendo las dolencias que han tenido.

Quizás no sea la industria principal, pero puede ayudar a circular dinero en el territorio y que tengan una mejor calidad de vida.

PG: También participas en innovación social y nuevas dinámicas en la economía, ¿puedes contarnos un poco más sobre esto?

ME: Ese tema es excelente. El tema de moneda social, los bancos del tiempo y trueque como herramienta de intercambio, le permite a la gente circular recursos y generar confianza en el territorio.

Estas monedas permiten producir en la comunidad para el consumo de la propia comunidad, poniendo excedentes que no auto consumen. Pero no se puede producir lo que no interesa a la comunidad, sino que necesitan entender lo que la comunidad quiere consumir y producir esos recursos.

A través de estas herramientas fueron entendiendo cómo podían aportar a la comunidad y como la comunidad también podía aportarles riqueza. No en líquido, sino con capital humano, recursos o tiempo.

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