Claves para potenciar la venta de turismo sostenible

El turismo sostenible podría venderse mucho mejor. Una de las barreras a las que nos estamos enfrentando en la venta de experiencias de viaje responsables es simplemente que no existe suficiente información acerca del producto. El fallo reside en la forma en la que los productos ofrecidos están establecidos por el mercado: la sostenibilidad no es algo tangible que se pueda encontrar en las estanterías de los supermercados.

Diversas encuestas muestran que en general el consumidor prefiere comprar viajes sostenibles, pero existe una brecha gigantesca entre esta expresión y el comportamiento final de compra. Es como si preguntásemos a un grupo de personas si prefieren llenar su carro de la compra semanal con alimentos bio o con alimentos de marca blanca. En general nos van a contestar que con alimentos bio, pero que luego realmente realicen esta acción cuando se encuentren en el supermercado, es algo poco probable.

La solución se centra en vender turismo sostenible ‘por accidente’. El turismo sostenible vende autenticidad, y esa búsqueda de autenticidad es un factor que sin duda está creciendo en la venta de experiencias turísticas; por consiguiente, la demanda de turismo sostenible también se incrementará – aunque seguirá sin ser el factor principal de compra por parte de los clientes.

Realmente existe una demanda activa de turismo sostenible, pero sin duda falta un mayor conocimiento de lo que esto significa. Se necesita un cambio transformacional en cómo se comunica el turismo sostenible en todas las capas empresariales para lograr más ventas. Para ello es primordial que la oferta y la demanda trabajen engranadas, pero si no atacamos por la parte de la demanda, la oferta nunca va a seguir el ritmo que buscamos.

Si queremos que el turismo sostenible sea introducido en la oferta de viajes tradicional es primordial empezar por las agencias de viaje, donde los empleados deberían capacitarse para ser más competentes a la hora de vender experiencias de viaje sostenibles. El personal necesita vender el producto entendiendo el valor añadido de la sostenibilidad en los viajes, pero sobre todo necesita entender el concepto en sí, saber identificar estas experiencias y poder ser capaz de transmitir el mensaje adecuadamente. En ocasiones incluso se confunden y al final terminan implorando que por el mero hecho de viajar estamos dañando el medio ambiente. Debe haber un cambio en este paradigma y poder capacitar a los agentes de viaje para comunicar la sostenibilidad de manera efectiva.

Para lograr este objetivo, se necesita que el sector entero adopte el concepto de sostenibilidad como una política más de cada empresa. Hay que lograr un involucramiento de todos los actores independientemente de cuánto crece la demanda de turismo sostenible. La sostenibilidad debe ser algo intrínseco al producto, al servicio y a la empresa con un beneficio claro y directo para los diferentes actores.

Debemos ser la fuerza que guía a los consumidores en esta dirección ya que éstos no piden la sostenibilidad como tal, sino que es nuestra labor informar y potencializar los productos sostenibles para que sean bien percibidos. Tenemos que convencer a los consumidores que como sociedad, hay que actuar conjuntamente en pro de la sostenibilidad en todos los sentidos.

Este artículo recoge las ideas de la conferencia: «Climate – Customer – Communication: How can sustainable travel offers be marketed successfully?» Moderada por Matthias Beyer y parte de el programa de CSR de la ITB Berlin 2017.

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Twitter chat recap: ‘calidad vs. cantidad’

En el segundo Twitter Chat del pasado 11 de enero, debatimos durante una hora el concepto de cantidad y calidad a nivel de destino turístico. Este tema consiguió generar un debate crítico y abierto dentro y fuera de la hora chat. No obstante, si hubo algo en lo que todos los participantes estuvieron de acuerdo fue que ‘hay que limitar la cantidad de turismo, especialmente en zonas sensibles. Cada día leemos más casos de masificación’ (Cristina Serrano) .

Inicialmente nos preguntamos ¿a qué nos referimos con calidad? Pues bien, este concepto es entendido de diferentes formas: para Laura Basaganya por ejemplo, calidad es ‘la satisfacción de las expectativas creadas en los visitantes potenciales a través de la promoción’. Algo que Totonal Viajes comparte y agrega ‘calidad debe ser sinónimo de mejores relaciones entre el visitante y el visitado’.

Lláscara añade un tono más crítico (y necesario) al sistema actual cuando admite que ‘calidad en turismo es entendido como sinónimo de gasto medio diario y beneficios de las grandes empresas’. A lo que Elisabet Arlandes apunta: ‘sería muy importante debatir la calidad desde un punto de vista responsable, igual no todo se traduciría en impacto económico’. Y es que según Nadiu Viatges, calidad no significa ‘buscar a turistas ricos, sino a los que revierten su dinero en la economía local’.

La situación actual en España con respecto al sistema tradicional de gestión de destinos basado en cantidad en vez de calidad fue explicada por Nadiu Viatges con una simple frase: ‘En España nos tomamos el número de visitantes como un partido de fútbol. Hay que ganar a cualquier precio.’ Es obvio para los que trabajamos en el ámbito del turismo responsable que se necesita un cambio urgente en este enfoque, según Wecoplan ‘la cantidad de turistas debe ser un pilar en la planificación de destinos. Es fundamental estudiar la capacidad de carga. Las herramientas de análisis de capacidad de carga existen, los actores debemos demandarlas, aplicarlas y mejorarlas.’

Por el contrario corremos el riesgo de tener destinos masificados que no satisfacen las expectativas de los visitantes que a la vez menguan la calidad de vida de los residentes y de los recursos naturales. Al fin y al cabo ‘el recurso del que vivimos depende del control de la cantidad y la mejora de la calidad’ (Caminos del Guadiana).

No podemos negar que en los tiempos que corren, la mayoría de los destinos perciben el éxito del mismo con el incremento del número de llegadas. Sin embargo, el sector se empieza a dar cuenta de que esta forma tradicional de analizar el impacto del turismo en el destino esta viviendo una catarsis programada; y más en el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

El próximo miércoles 18 de enero no podremos organizar la hora Twitter Chat ya que nos encontraremos en Fitur. Pero estaremos de vuelta el 25 de enero de 19:00 – 20:00 (CET). ¡No te olvides seguirnos en nuestras redes sociales para descubrir cuál será el próximo tema de debate.

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Twitter chat recap: Turismo Sostenible vs. Turismo Responsable

El pasado miércoles 4 de enero tuvo lugar el primer Twitter chat en español sobre turismo responsable organizado por Travindy en colaboración con Lláscara, Totonal Viajes, Caminos del Guadiana y el Centro Español de Turismo Responsable. El chat contó con empresas y profesionales de varias comunidades de España (Barcelona, Castilla La-Mancha, Asturias o Cantabria), a la vez que se creó un puente de diálogo necesario con Centro y Sur América al contar con participantes de Brasil y México.

El chat dejó claro que existe un problema para entender el significado de turismo sostenible, responsable e incluso del ecoturismo tanto por parte de los profesionales del sector como por los mismos turistas. Este problema se hace palpable no sólo en las estrategias de comunicación a la hora de vender turismo, sino también en la forma en la que operan determinadas empresas que, según apuntó Lláscara (@Geoviajeros) se quieren ‘subir’ a la moda del ‘turismo sostenible’.

Así @CaminosGuadiana admitió que «el turismo responsable puede tomar muchas formas, para nosotros es una metodología transversal y herramienta de gestión». Por su parte @EcoturismoCLM definió el turismo sostenible como «el paraguas bajo el que se aglutinan el resto de tipologías». En su intento de resumir las divergencias de términos @Tamara_RamosTR (quien moderaba el chat) punteó: «el turismo responsable es el camino para llegar al turismo sostenible, la meta». Sin embargo no siempre la diferencia es clara, lo que se vio reflejado en el comentario de @elibeta3 cuando opinó que «son conceptos muy parecidos para la mayoría, aunque uno sea el medio y el otro el fin».

No obstante, al saltar el charco nos damos cuenta que, según @ViajarVerde, en países como Brasil «todavía existen dudas acerca de la diferencia entre ecoturismo y turismo sostenible». Opinión más que compartida por @TotonalViajes quién además añade que, «en México apenas se entiende el concepto de turismo responsable, sino que generalmente se habla de ecoturismo o turismo sustentable». A este debate semántico @Cintallano anotó, con cierta razón que, «quizá no sea tanto definir sino apostar por un sólo término para no liar al turista».

Algo en lo que todos los participantes estuvieron de acuerdo es un factor que @Nattulecom explicó muy bien: «el objetivo es la unión de todos los actores implicados: DESTINO, EMPRESAS, ASOCIACIONES, POBLACION LOCAL y ADMINISTRACIÓN». Algo que @Mireia_mun entiende como imprescindible pues «sin la colaboracion de organismos públicos no podremos avanzar». Por supuesto esta unión no es algo sencillo pues según apuntó @Laurabasaganya «la actual tendencia a la microsegmentación en los destinos no ayuda a que éstos se entiendan como un todo». Sin embargo, desde Travindy confiamos en que poco a poco conseguiremos colaborar de una forma más amena y genuina, con pequeños gestos, como poder juntarnos a dialogar una vez por semana en este chat. Ya que como @NadiuViatges apuntó de manera muy acertada: «el #turismoresponsable es imprescindible para la sostenibilidad del planeta».

Gracias a tod@s l@s participantes por dedicar una hora de su ajetreada semana a crear un espacio de diálogo abierto. Sigue atento a nuestras RRSS para conocer el tema del próximo Twitter Chat el miércoles 11 de enero.

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Más de la mitad de los hoteles no comparten sus prácticas sostenibles en sus websites

Hoteles y otros alojamientos de todo el mundo están llevando a cabo cada vez más iniciativas de sostenibilidad en sus establecimientos, según una nueva encuesta. Sin embargo, más de la mitad de los hoteles no comparte información sobre lo que hacen en su sitio web.

El Green Lodging Trends Report 2016 ha sido publicado recientemente por Greenview y Green Lodging News. El informe se basa en datos de más de 2.000 hoteles en 44 países y cubre temas que van desde la calidad del aire hasta la gestión de la energía y la participación del personal. «Estoy emocionado de anunciar el lanzamiento de este informe innovador», dice Glenn Hasek, editor de Green Lodging News. «Desde que nació la idea del informe hace más de un año, Greenview y Green Lodging News han trabajado duro para desarrollar una encuesta que muestre las prácticas más comunes, mejores y más innovadoras, determine qué es la tendencia y cree un mecanismo para el seguimiento de mejora continua. Este informe hace justamente eso». El informe incluye los resultados de más de 100 preguntas hechas en 11 categorías. Algunos puntos destacados del Green Lodging Trends Report 2016:

  • La mayoría de los encuestados (el 65%) indicó que actualmente ofrecen un ambiente 100% libre de humos para sus clientes.
  • El 70% indicó que ha pasado por lo menos el 75% de su iluminación a los LEDs.
  • El 71% practican el reciclaje en todas las áreas comunes de la propiedad.
  • La mitad de los encuestados indican que sub-miden el consumo de agua.
  • El 69% reutilizan sus aguas grises (agua de los sumideros, duchas, baños, lavadoras, lavavajillas).
  • El 62% indica que al menos la mitad de los productos de limpieza ecológicos utilizados están certificados por un tercero.
  • El 52% cultivan ingredientes in situ, como hierbas o verduras.
  • Entre los encuestados en las Américas, el 82% tiene a alguien a cargo de las iniciativas sostenibles.
  • El 73% da a los empleados la oportunidad de ofrecer su tiempo para diversos eventos y campañas ambientales durante la jornada de trabajo.
  • El 44% tiene requisitos específicos de sostenibilidad para su adquisición de bienes y servicios de su cadena de suministro.
  • El 16% indica que el cambio climático no tiene ningún impacto en sus decisiones de mejoras operativas e inversiones.

Sin embargo, cuando se trata de comunicar estas iniciativas, solo el 48% de los encuestados dijo que asignan espacio en sus páginas web para compartir sus prácticas de sostenibilidad. Y solo el 54% había emitido un comunicado de prensa sobre alguna de sus prácticas sostenibles que habían emprendido. Además de publicar Green Lodging Trends Report 2016, se preparó un informe de comparación para cada participante de la encuesta, sirviendo como indicador para entender el estado de cada práctica específica dentro del universo general de participantes.

Solo el 48% de los encuestados dijo que asignan espacio en sus páginas web para compartir sus prácticas de sostenibilidad. Y solo el 54% había emitido un comunicado de prensa sobre alguna de sus prácticas sostenibles emprendidas.

«Si le preguntas a la mayoría de los hoteleros si su hotel es sostenible, dirán que sí y enumerarán algunas prácticas básicas o, una pequeña minoría, su certificación», dice Eric Ricaurte, fundador y CEO de Greenview. «Pero, ¿cómo saben realmente si se están manteniendo al día respecto a sus competidores? La encuesta Green Lodging nos brinda información sobre lo que los hoteles están haciendo, qué hacer y dónde mejorar. Y colectivamente, podemos acelerar las mejores prácticas juntas «. El Green Lodging Survey es el primero de un ejercicio anual para las tendencias de la industria y el benchmarking. La encuesta de 2017 se abrirá en el segundo trimestre de 2017, con los resultados publicados en el cuarto trimestre de 2017. La encuesta se mejorará el próximo año para agregar nuevas e innovadoras mejores prácticas a las preguntas. Se mejorará aún más sobre la base de la retroalimentación de los participantes, particularmente en la segmentación o ajuste de las preguntas por tipo de propiedad, de modo que las propiedades puedan ser comparadas según el tipo de propiedad. El informe (en inglés) está disponible gratuitamente aquí.

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Turismo rural, un problema semántico (y por tanto, de marketing)

Turismo rural es turismo real. Más que turismo, viajar, volver a viajar. Las trampas del lenguaje condicionan nuestra forma de pensar y por tanto, nuestros juicios. La palabra turismo la carga el diablo y ya poco tiene que ver con la que en tiempos debió significar recorrer mundo. La expresión “hacer turismo” se usa hoy como sinónimo de entretenimiento contemplativo, de matiz despectivo. Cuando decimos de alguien “parece un turista”, además de pinta hortera le atribuimos un interés por las cosas tan frívolo como efímero, fotográfico; cuando decimos de un sitio que “es muy turístico”, es que destila masificación, artificialidad o negocio.

“Turismo” es un ejemplo de concepto corrompido por el lucro. Y es que desde que la publicidad fagocitó al turismo, haciendo del clásico viajero un consumidor y del clásico destino un producto, el mundo se concibe ya como un mercado por el que la gente se mueve con la impaciencia o desidia de un ascensor que la lleva de destino en destino como de planta en planta, escaparates tras los que se exhibe la vida, empaquetada y de oferta: la naturaleza, la historia, poblaciones autóctonas, paisajes, animales… Todo pintoresco y dispuesto para sacar cuatro fotos y volver al hogar, al mismo estilo de vida, sin que lo visto interfiera lo más mínimo en tu rutina.

Pero el mundo es muchísimo más, y sorprende la facilidad con que se olvida, cegados por la globalización y su idea de que hoy el mundo es más pequeño. Un simple experimento revela el engaño: si uno echara a andar sin tecnología el planeta le resultaría igual de grande e inexpugnable que hace 10 mil años. La diferencia entre una perspectiva y otra da la medida del error, la deriva y delirio de nuestra idea de “mundo”. Nada hay más fácil que respirar. Por eso lo olvidamos. Siendo la función más vital y desesperada, y definiéndonos más que cualquier otro acto cotidiano, es la menos consciente. Uno prioriza y se identifica más con las cosas que llenan su agenda desde que se levanta hasta que se acuesta, sin recordar que lo único indispensable es respirar, y que el artículo más lujoso y sagrado es el oxígeno que tiene ante sí. ¿Cómo puede vivir tan lejos de la realidad? El turismo rural es turismo real porque más que ningún otro tipo de turismo tiene lugar en esa realidad, la realidad material y biológica de la que dependemos.

Irónicamente, desde la mirada urbana, “turismo” no acaba de casar con “rural” porque «turismo» sugiere en el imaginario urbanita paseo, confort o hedonismo, y «rural» sugiere aperos de labranza, aislamiento, incomodidad, antigüedad, o sea, falta del sex appeal urbano o de progreso. A veces hay que sacudir de tópicos las palabras para poder ver lo que significan, y hoy en día, “rural” o «turismo rural» merecen redefinirse, porque la imagen de pintoresquismo que arrastran sigue perteneciendo a la óptica dominante e insostenible. La ventaja competitiva del turismo rural, por encima de los valores eventuales que busca en él el turista convencional (el encanto, la salud, la paz) como quien va a un museo, está en que la naturaleza no es un simple producto turístico, sino la única realidad indispensable y el horizonte de las energías renovables y el progreso sostenible.

El reto del marketing rural es cambiar esa óptica, concebir “el campo” no como un  patio de recreo urbano o un bucólico reducto del pasado, sino como un horizonte y una realidad necesaria más allá del ocio: las novedades técnicas amortiguan los rigores ambientales, y no sería tan descabellada la idea de que la naturaleza haya esperado el momento en que la cultura, de tan sofisticada e inocua, hiciera posible el regreso del hombre.

El turismo ha tendido a una forma de desplazamiento en la que no sólo la travesía es lo de menos, sino en la que el destino debe adaptarse a las condiciones culturales del turista, a su forma y nivel de vida. Desde que sale hasta que llega, y durante el tiempo que se hospeda, dispone de los lujos con los que suele contar o a los que aspira. De forma que si algunos destinos son paradisíacos pero incómodos al forastero, los coloniza con hoteles y centros comerciales para hacérselos más habitables. Lo de menos es cómo sea el destino, sólo si se transforma le será útil. El turismo rural es turismo real porque no transforma ni disfraza el entorno, exige por el contrario que sea el turista el que se adapte, readapte, a las condiciones naturales. Eso sí, siempre que el turismo rural sea ecológico y sostenible.

Turismo rural es turismo real porque conecta con la verdad de la que todos -conscientes o no- dependemos, con la experiencia biológica, la aventura, el deporte… Valiosos ecosistemas están desapareciendo por culpa de un modelo de progreso basado en valores caducos. Si “el campo” se ha vaciado por ello como se borra un encerado, es hora de volver a llenarlo, de dotarlo de nuevos sentidos, usos y significados. Atendiendo a esto, turismo rural es turismo real, o más que turismo, viajar. Volver a viajar.

Este artículo es un resumen del original escrito por el periodista Aldán, quien ha otorgado derecho a publicarlo en Travindy, y  puedes seguir en su cuenta Twitter.

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