El patrimonio geológico y su potencial como recurso turístico

Si realizáramos una encuesta a la población sobre cuántas personas han realizado alguna vez Turismo Geológico, seguramente pocas personas responderían afirmativamente. En cambio, si la pregunta fuera “¿ha estado alguna vez en El Teide, Lagos de Covadonga, La Garrotxa, Costa Vasca, Monfragüe,…? Entonces, millones de personas responderían sí. Se podría decir un: si, usted ha hecho Turismo Geológico, aunque nadie se lo ha explicado nunca, y por eso lo desconocía.

El Turismo Geológico, que no es un concepto sinónimo de Geoturismo, es una manera de disfrutar del paisaje en todo su esplendor. Se trata de comprender cómo se forma el relieve, las rocas y los fósiles, entre otros recursos. Es una forma de conocer nuestra historia. Una historia de casi 4.600 millones de años y la evolución de nuestros paisajes. Sin duda, la geología es la base para entender y enriquecer algunos conceptos y actividades sobre la flora y la fauna (los suelos sobre los que se desarrollan las plantas y árboles y las rocas en las que habitan algunos mamíferos y aves). Pero también es importante para descubrir el patrimonio etnográfico y monumental. El Patrimonio Geológico es totalmente trasversal a nuestra historia. ¿Por qué entonces siempre nos olvidamos de este recurso turístico con un potencial interpretativo tan grande?

España es un laboratorio geológico al aire libre, y ya cuenta con algunos destinos que se han animado a apostar por una estrategia de Turismo Geológico. A lo largo y ancho de nuestro territorio, incluyendo las islas, podemos encontrar un rico y variado patrimonio de todas las épocas y períodos de nuestra historia. Algunos de estos territorios con gran atractivo turístico tienen una relevancia científica internacional. Un ejemplo de estos destinos son los Geoparques, una figura auspiciada por la UNESCO en el mundo. España ya cuenta con 11 geoparques, 2 de ellos en las Islas Canarias. La estrategia desarrollada en los Geoparques es el Geoturismo, aunque en estos espacios protegidos es, sin lugar a dudas, el mejor lugar para practicar el Turismo Geológico, ya que cuentan con itinerarios autoguiados y actividades guiadas por expertos para poder conocer el patrimonio geológico local.

Si el Patrimonio Geológico es tan variado e interesante, ¿por qué no tiene tanta notoriedad como otra tipología turística practicada en el entorno natural como, por ejemplo, el Turismo Ornitológico? Bajo mi punto de vista es fácil de explicar: el Turismo Geológico carece de buenos intérpretes de patrimonio. Todos recordamos en el cole aquella explicación incomprensible sobre la Tectónica de Placas. Ese recuerdo ha marcado nuestra juventud y cuando nos hablan de “geología” rápidamente nos viene ese recuerdo a la memoria. Esto se resume en que no hay buenos divulgadores de la geología, ni tampoco una profesionalización de esta disciplina. En cambio, cuando somos conscientes de consumir este turismo, completamente sostenible y respetuoso con nuestro entorno, ya que se trata de aprender a leer nuestro paisaje, nos encanta. Es como descubrir un mundo nuevo. Es aprender y entender nuestro entorno. Y eso, a todas las personas nos fascina.

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios. Este recurso, además de valorizar nuestro patrimonio, promueve la conservación del mismo, e incluso tiene un gran potencial como recurso pedagógico en Educación Ambiental. Se trata, por ello, de un Turismo Sostenible que puede promover la creación de empleo entre los especialistas en Interpretación del Patrimonio. Además, estos grandes divulgadores tienen la capacidad de transportarnos a una época completamente desconocida en la que el paisaje, la biodiversidad, e incluso el clima, son totalmente diferentes a la actualidad. Un viaje en el tiempo que despierta nuestros sentidos, imaginación y creatividad. Esto sí que es un Turismo de Experiencias del que tanto se habla actualmente en el sector turístico.

Este artículo fue publicado originariamente en la plataforma de turismo y desarrollo rural Lláscara.

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Las 5 entrevistas más leídas del 2016 en Travindy.es

1: Ricardo Blanco: “El futuro del ecoturismo en España pasa por mejorar la coordinación de los actores implicados y consolidar la demanda”

Ricardo Blanco: «El ecoturismo se engloba dentro del turismo de naturaleza, término mucho más amplio que además incluye al turismo activo y al esparcimiento en la naturaleza, pero los tres se pueden diferenciar en función de la motivación principal del turista. En el ecoturismo la interpretación del patrimonio es un hecho diferencial y esto hace que esté muy ligado al uso público de los espacios protegidos, cuya importancia ha crecido al aumentar las visitas a los espacios protegidos. Dentro del producto se han desarrollado modalidades específicas que tienen una demanda muy especializada como el turismo ornitológico, el geoturismo, o la observación de estrellas. Además las actividades de educación ambiental juegan un papel prioritario dentro de la práctica del mismo.»

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2: Entrevista con emprendedores de turismo sostenible #4: David Carrizo & Mi Paisano Slow Hotels

David Carrizo: «Uno de los principales desafíos a los que nos enfrentamos es conseguir que en la hotelería haya una relación más honesta entre los alojamientos, sus clientes, sus trabajadores y su entorno. Esto significa que las propuestas supongan algo más que un lugar para dormir y comer para sus clientes, que tengan un carácter diferenciado que les haga conectar con su público, que los propietarios seleccionen personal que no se limite a realizar unas tareas concretas sino que sumen al establecimiento, cuidándoles y ayudándoles a desarrollarse, (la rotación de personal es uno de los problemas más graves de la hotelería y muchos parecen no haberse dado cuenta). Pero además significa que los establecimientos aporten valor a los lugares donde se encuentran, que utilicen y den a conocer los productos locales, que sepan aconsejar sobre lugares especiales para ellos fuera de los circuitos turísticos, que recomienden aquellas actividades cercanas más alineadas con su filosofía.»

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3: Caminos del Guadiana, ecoturismo en estado puro en Ciudad Real

Alejandro del Moral: «Emprender, ecoturismo y Ciudad Real, ya eran tres palabras que combinadas sin duda, suponían un gran reto. El principal inconveniente era que el destino es poco conocido, si bien Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es uno de los grandes reclamos de la provincia. Como jóven emprendedor de turismo responsable, podría decir que el hecho de poner en marcha el proyecto que tienes en mente y trasladarlo a la realidad, era el principal reto. Aplicar nuestra ética responsable al tipo de turismo que queremos fomentar y que esto a su vez fuese rentable, era y es un gran desafío. No solo para mí, sino también para el propio sector. Otro obstáculo a saltar dentro de esta carrera, era el hecho de ejercer todos los roles dentro de la empresa, desde la comercialización, al diseño de producto, administración ¡y guía!, que suponía además una gran responsabilidad.»

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4: La importancia de las experiencias auténticas en el turismo: el ejemplo de Alberto y sus abejas.

Alberto Uría: «No puedo decir que soy mejor que los demás, sino que prefiero contar a lo que yo me dedico. Yo lo ligo todo al territorio. Yo creo en un sistema, o en una forma de producir miel o productos derivados de la miel, totalmente natural, y ello implica cosas positivas y cosas negativas. Implica una menor producción, pero de mayor calidad. Implica un mayor arraigo cultural, porque produces siempre en el mismo valle y adquieres un conocimiento exhaustivo de la flora, y puedes garantizar una excelente calidad ambiental.

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5: El turismo étnico aflora para fortalecer las culturas originarias y biodiversidad local

Jose Eugenio Guevara: «El gran reto es demostrar tanto al mercado nacional como internacional, autoridades de turismo y a la sociedad que el turismo étnico tiene muchos beneficios desde cualquier punto de vista si se mantiene desde la perspectiva de los actores, que es respeto hacia ellos, al ambiente y su cultura. Somos conscientes que no tendremos (al menos en este momento) la capacidad de desplazar la idea del turismo masivo, pero esperemos que con el tiempo podamos acortar esta brecha y representar una forma responsable y auténtica de hacer turismo.»

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Descubriendo la riqueza biológica de la Península Ibérica con Más Que Pájaros.

Maru & Manu

Verónica Álvarez entrevista a Manu & María, emprendedores de ecoturismo con su empresa Más Que Pájaros, mediante la cual ofrecen actividades guiadas en la naturaleza poniendo al alcance de sus clientes toda la riqueza biológica de la Península Ibérica.


Verónica: ¿Cuándo y cómo se forma Más Que Pájaros?

María: Más que Pájaros se creó en el verano de 2013 para dedicarnos a nuestra pasión, la naturaleza, y contribuir a su divulgación y conocimiento. Para ello ofrecemos actividades guiadas en la naturaleza, actividades que completamos con servicios de consultoría ambiental para empresas y administraciones.

Verónica: ¿Cuáles son los mayores problemas a los que os habéis enfrentado a lo largo de estos años que lleváis trabajando? ¿Tenéis apoyo de la administración pública?

Manu: Los mayores problemas de Más que Pájaros son la monetización de los productos y servicios que ofrecemos. Lo más complicado para nosotros es obtener canales de comercialización útiles para llegar al público interesado. No tenemos, ni hemos tenido apoyo de ninguna administración pública. Ninguna de las ayudas nos ha servido, ni tampoco hemos encontrado demasiada ayuda para darnos a conocer a través de ellas.

Verónica: ¿Qué es para vosotros el Ecoturismo?

Manu: El ecoturismo para nosotros es el disfrute del medio natural, de su naturaleza, paisaje y paisanaje sin interferir negativamente en el ambiente visitado. En Más que Pájaros procuramos que nuestros clientes vivan el paisaje a través de un contacto real con el entorno, que vaya más allá de la mera observación, para ello interpretamos los recursos disponibles y ayudamos a entender al público la importancia de la conservación de la naturaleza.

Verónica: Realizáis actividades de observación de fauna. ¿Es esta una buena manera de concienciación y educación ambiental de la población o, en cambio, es una moda a la que se han sumado muchas empresas de Turismo Activo sin unos conocimientos, ética, regulación o gestión específica?
Visiones sagradas de los indios norteamericanos: el bisonte blanco. Crédito: Más Que Pájaros SL.

María: Sí, entre nuestras actividades tiene un gran peso la observación de fauna emblemática. Para nosotros este es un tema delicado, por lo que seguimos nuestro propio código ético. Para desarrollar este tipo de actividades, creemos que no vale todo, hay lugares, especies y formas que no son compatibles con la conservación de dichas especies.

«Intentamos que en nuestras actividades, los clientes no se sientan meros turistas y procuramos que exista un contacto real con la población local.»

Más que Pájaros, está formado por ambientólogos y biólogos de campo que llevan más de 10 años especializados en estudios y seguimiento de fauna. Para nosotros tan importante como la observación, es que los clientes que participan de nuestras actividades comprendan la importancia de la conservación de esas especies, conozcan su biología, su problemática, su hábitat y aspectos de su etología y comportamiento, así como, la relación de estas especies con el ser humano. También utilizamos algunos de los datos obtenidos en campo para realizar publicaciones divulgativas y científicas, con lo que de alguna manera, le devolvemos un poco de lo mucho que nos da la naturaleza, contribuyendo a su conocimiento.

Verónica: Algunas de vuestras actividades turísticas tratan de involucrar a la población rural. ¿Por qué consideráis que esto es importante? ¿Son muy demandadas este tipo de actividades que promueven el desarrollo rural?
Salidas de campo en busca de setas. Crédito: Más Que Pájaros SL

María: La mayor parte de nuestras actividades, se desarrollan en entornos que conocemos bien y dónde de alguna manera, tenemos lazos con el entorno y buenas relaciones con la población. Por ello, intentamos que en nuestras actividades, los clientes no se sientan meros turistas y procuramos que exista un contacto real con la población local. Para nosotros es importante, porque sin la colaboración y ayuda de muchas de estas personas (locales) sería mucho más difícil desarrollar nuestras actividades.

Verónica: Gracias al crowdfunding habéis realizado un magnífico documental sobre el Urogallo cantábrico denunciando su crítica situación. ¿Creéis que este tipo de acciones llegan a la población general o se quedan en un pequeño sector ya concienciado? ¿Qué os ha aportado este proyecto?

Manu: Más que Pájaros es una pequeña empresa con poca capacidad para promocionarse, por lo que llegar a un gran público es una tarea prácticamente imposible. Sin embargo, en el documental, hemos conseguido involucrar a un gran número de personas que han hecho al proyecto más potente. Hemos percibido la ilusión de muchos de los que han participado en el documental y en general estamos satisfechos con el resultado y nos gustaría seguir explorando esta vía y poder seguir contando la historia de otras especies en un futuro próximo.

Verónica: Cómo os imagináis Más Que Pájaros en un futuro? ¿Cuáles son vuestros sueños?

María: Nos gustaría que Más que Pájaros se consolidara como empresa de ecoturismo en la cordillera cantábrica y otros territorios como Madrid y Guadalajara y poder vivir de nuestro trabajo, haciendo lo que nos gusta y lo que mejor sabemos hacer, de forma independiente, cumpliendo con nuestra filosofía y nuestra ética.

Muchas gracias Manu & María por participar en nuestra serie de entrevistas con emprendedores de turismo responsable. 

Puedes seguir a Más Que Pájaros en su Facebook, Twitter y canal YouTube 

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El turismo rural agoniza

Este título, que refleja una situación de estar al borde de la muerte o de la extinción, bien podría ir acompañado de dos imágenes. La primera imagen posible sería la de una persona muy mayor con un semblante triste y apagado y al fondo una zona rural en grave proceso de abandono, con sus campos descuidados, casas cayendo y comenzando a colonizarse por flora oportunista y en el que no podamos identificar su patrimonio etnográfico. En contrapartida a esta situación, podríamos poner una imagen de una persona muy joven invitándonos a un núcleo de turismo rural que se apreciaría al fondo. En esta imagen veríamos reconstrucciones de hoteles en los que no mantienen su arquitectura tradicional, y los campos son jardines botánicos, y podríamos ver, incluso, razas de ganado autóctono a modo de zoológico para los turistas. Estas “hipotéticas” imágenes existen. Son totalmente reales.

En este artículo no se va a hablar de ocupaciones, aunque bien es verdad que está muy relacionado con ello. Para comenzar debemos preguntarnos qué buscamos cuando elegimos una zona rural para pasar unas vacaciones o unos días de descanso. Qué esperamos encontrar allí. Es cierto que, ocasionalmente, buscamos simplemente descanso y desconexión, o unos días con amigos y familiares en una zona aislada donde no molestemos a nadie. Pero estas situaciones son menos frecuentes de lo que nos imaginamos. La realidad es que cuando realizamos una escapada a una zona rural esperamos encontrar esto mismo: encanto rural y naturaleza. Y, para ser sinceros, es que el medio rural también agoniza, con lo cual, el turismo rural se encuentra en plena decadencia.

Las zonas rurales son los territorios que mayor declive han sufrido a lo largo de la historia, así como una gran influencia urbana. Esto ha desencadenado que no se conserven las tradiciones ni tan siquiera la gastronomía, introduciendo otras costumbres de otros entornos con el fin de agradar a los turistas. Estas áreas han perdido su identidad, y ello es completamente incompatible con un modelo de desarrollo turístico sostenible. Lo que más perjudicado ha resultado de esta pérdida de identidad ha sido la gastronomía local y, como consecuencia, el producto autóctono. Analizar la carta de restaurantes ubicados en núcleos de turismo rural es todo un ejercicio de lo que se podría llamar “ecología turística”. La mayor parte de los platos corresponden con las recetas más famosas de España. Si, a veces pueden coincidir con el territorio o la región en la que nos encontramos, pero otras veces, incluso, encontramos platos típicos que ni son españoles.

«Lo que más perjudicado ha resultado de esta pérdida de identidad ha sido la gastronomía local y, como consecuencia, el producto autóctono».

Esto, ni es ejemplo de desarrollo local o económico para la zona, ni es un modelo de desarrollo turístico responsable. Los empresarios que gestionan este tipo de negocios, así como los agentes turísticos locales y regionales, deben tener en cuenta una cuestión, que sigue pasando muy desapercibida. Si se sigue despreciando e infravalorando nuestra tradición y nuestra cultura, entonces, lo único que tendremos serán territorios que son destinos turísticos copiados unos de otros. No habrá innovación, no habrá actividades que puedan desarrollar los viajeros, no se podrán empapar de la cultura local. No importará el lugar que visitemos, ya que será lo mismo ir al Norte que al Sur o al Este que al Sureste. Lo único que cambiará será el paisaje, pero no podremos ofrecer nada nuestro a los visitantes, y debido a esto, tampoco podremos diferenciarnos para atraer nuevos turistas. Por supuesto, tampoco será un Turismo Sostenible.

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La Ponte: un ecomuseo gestionado por su comunidad

Pablo La Ponte

Hablamos con Pablo López quien nos cuenta la historia y la visión de La Ponte, un ecomuseo de gestión comunitaria en Santo Adriano, Asturias. Su modelo de gestión del patrimonio está caracterizado por el empoderamiento de la sociedad civil hacia el mismo, y por si fuera menos, este año han ganado los Oscar de los Museos en Londres «Soft Power Destinations Award».


Verónica: ¿Cuándo y cómo se forma La Ponte

Pablo: La asociación se formó en el año 2011, pero empieza a coger forma como lo que hoy conocemos como Ecomuséu en el año 2013. Para entender La Ponte creo que es importante ver un poco de dónde viene y dónde se gesta. Para ello yo destacaría dos cosas. Por un lado el trabajo del grupo de investigación de Arqueología Agraria en el que Villanueva de Santo Adriano es uno de los lugares en los que se centra la investigación de este grupo. Este proyecto liderado por la profesora Margarita Fernández Mier va más allá de la propia investigación arqueológica, ya que se ha convertido en todo un referente, y sobre todo de implicación con la población local y el desarrollo rural. Por otro lado, la agrupación de los 4 socios fundadores: Jesús, Cristina, Isabel y Álvaro, a los que se fueron sumando más gente hasta congregar a un grupo de entre 20 a 25 personas que constituyen actualmente La Ponte.

La Ponte es un proyecto que se mueve en tres ámbitos: por un lado el económico, generando riqueza en el ámbito de la economía social; la actividad investigadora, siendo un proyecto de investigación, difusión y divulgación científica; y por último, como un proyecto social en el que reivindicar nuevos modelos más igualitarios, sostenibles y ecológicos en el ámbito patrimonial y de desarrollo rural. La asociación cultural se formó para dar cabida jurídica a un proyecto de Ecomuseo, ya que en España los museos no tienen forma jurídica propia. Este proyecto consistía en una gestión desde la sociedad civil de diversos recursos patrimoniales, que permitieran generar riqueza en la zona y a la propia comunidad local, entre otras cosas generando un puesto de empleo en el mundo rural. Pero que también permitiera acercar ese patrimonio a los propios vecinos del concejo y al público en general. De esta manera se trata de socializar el patrimonio y a la vez hacer divulgación y difusión del mismo. Sin olvidar la propia actividad investigadora, tanto del pasado como la reflexión interna del funcionamiento del Ecomuséu.

Esta última reflexión es la que nos lleva al tercer ámbito de La Ponte, el ámbito social ya que no podemos dejar de reivindicar derechos sociales y denunciar desigualdades, tanto en el ámbito de lo patrimonial como en otro de los aspectos en los que más involucrados estamos, el de la lucha por la supervivencia del mundo rural. Podemos decir que en definitiva La Ponte es una forma de llevar al plano práctico todos los principios teóricos sobre una gestión patrimonial que fuera más ecológica, más social y más sostenible. En otras palabras innovación social en la gestión patrimonial y cultural.

Verónica: ¿Cuáles son los mayores problemas a los que os habéis enfrentado para iniciar la actividad y a lo largo de estos años que lleváis trabajando? ¿Tenéis apoyo de la administración pública?

Pablo: Bueno, el primer problema, además de dar con el modelo jurídico que se ajustara a un proyecto tan novedoso, fue sin duda el hacer entender a las administraciones qué era La Ponte, ya que se trataba de un proyecto novedoso y pionero en Asturias, y esto fue complejo. Somos un proyecto autogestionado, lo cual nos hace libres, y eso, por desgracia, se ve como algo extraño. Aun así, dependemos mucho de la administración pública, de cambios políticos y decisiones que pocas veces tienen que ver con lo que hacemos. En el pasado por ejemplo nos tuvimos que enfrentar a la oposición del anterior alcalde de Santo Adriano a la existencia de La Ponte, aunque la situación ha mejorado mucho con la actual corporación municipal.

La Ponte

Otro de los problemas que nos enfrentamos actualmente, derivado de nuestra condición de entidad autegestionada, es la difusión. Carecemos de fondos para llegar a nuestro público, ya que no tenemos recursos para invertir en publicidad, lo que hace plantear el futuro a medio-largo plazo. Por último, y como reto más importante para nosotros, es la barrera inicial con a población local. Al principio nos identificaban con la imagen que concordaba con la visión de la población local envejecida y acostumbrada a otro tipo de actividades. Aunque a través de nuestro trabajo, y de esforzarnos mucho en la profesionalización de lo que hacemos, hemos conseguido cambiar esta idea y ser respetados. Sin embargo, esta profesionalización generó un segundo problema, que es la barrera que la ciencia ha creado con la sociedad en la forma de frases como “yo de eso no entiendo” o “eso es cosa de estudiados”. Esto termina por ser una constante, lo que genera la necesidad de comunicar aspectos del patrimonio utilizando un lenguaje sencillo que integre a la comunidad local en las propias actividades a través de los talleres.

Verónica: ¿Por qué apostáis por crear espacios de ocio y dinamización social en el medio rural y por qué es esto necesario?

Pablo: Yo siempre digo una frase cuando hablo de nuestra implicación en el desarrollo rural, y es que yo quiero vivir en un pueblo del siglo XXI, no del siglo XIX. Y como cualquier persona del siglo XXI una de las cosas que se reivindican para tener una vida plena es el poder disponer de espacios de ocio y actividad social también en una zona rural. Por eso creemos necesario generar este tipo de actividades en el medio rural para que no sean solamente actividades del mundo urbano.

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También son necesarias por otro motivo, el de crear comunidad. Existen ciertos lugares denominados “no lugares” o que simplemente han desaparecido y eran espacios destinados a la socialización y la reunión de los miembros de la comunidad. Estos espacios en el mundo rural han quedado en desuso, bien por las nuevas costumbres de la sociedad actual o por la propia despoblación rural. Por eso hay que recuperarlos o crear otros nuevos espacios que sirvan para crear lazos y reformar ese sentido de comunidad que al fin y al cabo es la base para poder recuperar la vida rural. Al fin y al cabo fueron estos vínculos (trabajo comunal, solidaridad, gestión de su territorio…), los que permitieron  a los pueblos funcionar en el pasado y por eso urge fortalecerlos hoy en día.

Verónica: ¿Qué es para vosotros el Turismo Sostenible?

Pablo: Bueno, no sé si existe un turismo que sea sostenible ya que por definición el turismo es destructivo. Pero si creo que hay un turismo que puede ser lo más sostenible posible y en este caso añadiría un turismo rural sostenible, que es al que nos dedicamos. Este sería el turismo que revierte directamente en la propia población local. Un turismo que no sea de masas, que se adapte a la propia idiosincrasia del lugar que visita y que en definitiva funcione como un complemento económico que permita afianzar y asentar población en el medio rural. Un turismo que ayude a mantener el modelo tradicional de explotación de un territorio.

Verónica: ¿Cuál es la relación entre el turismo sostenible y el desarrollo rural? ¿Cuál crees que es el futuro del turismo sostenible?

Pablo: La relación entre un turismo sostenible y el desarrollo rural es vital. Creo que el uno sin el otro no podrían sobrevivir. El turismo tiene que ayudar a afianzar población y mantener los usos tradicionales de un territorio, y el desarrollo rural no se puede entender sin la conservación de estos modelos tradicionales. Por otra parte no puede haber turismo sostenible sin un territorio cuidado por unos usos y costumbres tradicionales ni mucho menos pude existir turismo sostenible si no se respetan y viven las experiencias de esa sociedad tradicional.

El futuro del turismo sostenible es incierto igual de incierto que es el del desarrollo rural. Muchas veces se confunde turismo sostenible con el mero turismo rural, o de masas que es por el que se está apostado actualmente en Asturias masificando zonas con un turismo poco responsable y que para nada revierte en la población local y mucho menos contribuye a mantener los sistemas tradicionales de explotación del medio.

Pablo en AsturiasCorremos un gran riesgo, y es que el turismo es hoy en día uno de los negocios en mayor auge del mundo, y en España en particular es la mayor fuente de ingresos. Por eso es importante sentarse, pensar y recapacitar sobre qué modelo de turismo se necesita para cada zona en concreto. Es muy fácil terminar sucumbiendo a la divisa (tanto nacional como extranjera) y a un “todo vale” en cuestión de turismo. Pero eso no es así, tenemos que ser capaces de reflexionar críticamente sobre nuestros propios actos, ver que es lo que está pasando en zonas turísticamente masificadas y ser capaces de generar nuestro propio modelo de turismo sostenible.

Verónica: ¿Crees que es importante abrir las empresas agroalimentarias al turismo?

Pablo: Si, como bien he dicho anteriormente el turismo tiene que ser el complemento económico que permita que las empresas rurales sean viables sin perder su carácter tradicional, lo cual no quiere decir que no puedan modernizarse. Y en esta modernización no pasa por implantar los sistemas tecnológicos más avanzados, si no por buscar nuevos mercados en los que vender el producto y el trabajo. Además en las empresas del sector primario es muy importante dar a conocer el modo de trabajo, ya que de esta forma el consumidor entiende cual es el motivo del posible sobrecoste del producto. Se trata simplemente de volver a poner en contacto al consumidor con el productor. 

Verónica: ¿Qué consejos le darías a una persona que quiere emprender en tu sector?

Pablo: Paciencia. Vivimos en una sociedad muy inmediata y cortoplacista (supongo que la política nos influye más de lo que pensamos), pero este tipo de proyectos tienen que ser pensados a medio y largo plazo y requieren sacrificio. Cualquier trabajo y más el social o comunal requieren de mucho esfuerzo y sacrificio personal, pero las recompensas personales son muchos mayores.

Si te gustaría saber más sobre La Ponte, puedes visitar su página web o seguirles en Facebook.
Esta entrevista forma parte de nuestra serie de entrevistas con emprendedores de turismo sostenible en Asturias.

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