Conservación, diversión, educación y turismo responsable. Con Kowabunga todo es posible.

Clara

Lejos de los habituales paquetes turísticos de voluntariado con animales, Kowabunga Ecoproject ofrece una experiencia anual en Oaxaca (México), donde el viajero participa activamente en la conservación de una especie amenazada: las tortugas marinas. Clara, su fundadora, nos explica a continuación la clave del éxito de esta elaborada proposición de viaje: participación activa, educación social y ambiental y experiencias únicas que no dejarán al viajero indiferente. Sin olvidarnos del ecoturismo responsable como filosofía de empresa, el cual maximiza en el bienestar animal y genera un impulso económico en la población local.


Ángela: Cuando llevan a sus clientes a ver el desove de las tortugas ¿de qué forma garantiza el bienestar de las mismas?

Clara: Kowabunga Ecoproject trabaja con guías locales, muy conocedores del área, que desarrollan durante prácticamente todos los días del año la labor de conservación de tortugas marinas. Nosotros, el primer día de la experiencia, realizamos una reunión con los viajeros en la que explicamos las pautas de comportamiento tanto durante los recorridos como durante la estancia en la comunidad. Los patrullajes se hacen con grupos de personas reducidos, sin luz que pudiera disuadir a la tortuga de salir del mar, y manteniendo un volumen de conversación que no perturbe a los animales que podamos encontrar en el camino (no sólo se ven tortugas, también cocodrilos, distintas aves, etc.). Una vez visualizamos a la hembra de tortuga, no nos acercamos a ella hasta que haya elegido su lugar y empieza a hacer el nido. Nos preocupamos así de mantener una distancia de seguridad que no interfiera en la labor de la tortuga.

No tocamos a los animales en la medida de lo posible, y las cámaras se emplean si flash, gracias al alumbrado de una linterna especializada para luz nocturna que porta el guía. Si tenemos que ayudar a las crías a llegar al mar porque las circunstancias así lo requiriesen, enseñamos cómo hacerlo (es importante no transmitir olores a los animales, tener las manos limpias de repelentes anti mosquitos, y frotadas con arena de la playa, etc.). Así mismo se dan instrucciones sobre cómo manipular los huevos… En definitiva, se enseñan pautas de comportamiento medioambiental para que la labor de conservación sea realizada con éxito.

Ángela: ¿Qué estrategias siguen para comunicar la sostenibilidad y vuestro trabajo a favor del bienestar animal?

Clara: Según los grupos a los que nos dirijamos, la estrategia cambia. Realizamos labores de educación ambiental con niños: en España dando talleres en colegios, donde tratamos de transmitir que nuestras acciones, aunque estemos alejados del mar (en nuestro caso, que somos de Madrid) pueden tener una acción directa y contaminante de los océanos. Tratamos de contar que tenemos una pequeña responsabilidad, y que por ello debemos esforzarnos. Y en Ventanilla (la comunidad indígena zapoteca en la que trabajamos en México) realizamos talleres con los niños de la comunidad, lo que también resulta muy enriquecedor para los viajeros, que obtienen una perspectiva más global de la problemática que se da en el lugar.

El grupo de Kowabunga haciendo talleres con niños en Ventanilla

En España, además, damos conferencias en universidades, nos movemos por todos los medios de comunicación que nos brindan un espacio. El mensaje que transmitimos es sencillo: una pequeña región del planeta ha optado por la sostenibilidad ambiental como alternativa de futuro, teniendo al ecoturismo como aliado. Antes, nuestra comunidad vivía de la caza del cocodrilo y de la tortuga. Ahora viven de enseñar su patrimonio natural, es decir, promueven la conservación. Ha habido un cambio de paradigma. Si eso sucede en ese lugar, se puede extrapolar a otros minúsculos puntos del planeta, por lo que el mensaje de que el desarrollo sostenible funciona se convierte en algo real y tangible.

«Una pequeña región del planeta ha optado por la sostenibilidad ambiental como alternativa de futuro, teniendo al ecoturismo como aliado […] el mensaje de que el desarrollo sostenible funciona se convierte en algo real y tangible.»

Ángela: De todo lo que habéis conseguido hasta ahora, ¿de qué estáis más orgullos@s?

Clara: Hay muchos puntos que nos enorgullecen. Muchas barreras que hemos salvado. Sacar adelante un proyecto con un océano de por medio (la burocracia no es fácil cuando hay siete horas de diferencia, y los vuelos son siempre un problema para el bolsillo), trabajando con comunidades con una cultura y una tradición bien distinta. Ser aceptados por ellos, formar parte de un objetivo común, de una misma sociedad, es muy gratificante.

Otra cosa que nos enorgullece es poder ver en los viajeros, esas personas ajenas que han confiado en ti, en tu proyecto y en tu mensaje, la emoción y el sobrecogimiento ante tanta belleza (el paisaje es apabullante), y los nervios previos a cada patrullaje por encontrar ante sus ojos a un animal en peligro de extinción al que, al menos en ese momento no le va a pasar nada porque nuestra presencia le protege… Nervios que sentiste tú mismo el primer día que hiciste un patrullaje, y que sigues sintiendo aunque acuse el cansancio… Ese sentimiento de gratitud es inmenso, y muy hermoso.

Ángela: En tu opinión, ¿cuál crees que es la situación del turismo responsable en México?

Clara: Sin ninguna duda hay muchos indicios, y hemos podido ser testigos privilegiados de ello, de que el turismo responsable es una herramienta emergente que además es muy poderosa. Creemos que se han dado una serie de circunstancias que hacen crucial este momento en el sentido de cómo se va a usar esta herramienta. Es el momento en el que muchas comunidades y zonas tienen que elegir un camino: un turismo convencional cuyos resultados ya se conocen, o bien un turismo sostenible, con beneficios más a largo plazo, pero que indudablemente empodera a las comunidades, entre otras condiciones. Así que el ecoturismo representa un apoyo hacia grupos de gente que ha decidido tomar el camino alternativo.

México es un país megadiverso, tiene distintos ecosistemas, y muchos atractivos culturales. Es un escenario privilegiado para probar ese tipo de desarrollo, y en muchos lugares, como en Oaxaca, donde Kowabunga opera, se está dando. También ha sido un país en el que se ha probado la explotación no sostenible y se conocen sus consecuencias. Pero algunos lo han tomado como un punto de partida hacia lo diferente… y de aprendizaje.

¡Muchas gracias Clara! Recuerda que puedes seguir a Kowabunga Ecoproyect visitando su página web, siguiéndoles en Facebook & en Twitter

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El turismo industrial y creativo como nuevas oportunidades turísticas

Antes de entrar en materia, pretendo contribuir a una reflexión sobre la relación entre el Patrimonio Cultural, el Turismo Industrial, y el Turismo Creativo y su importancia para la diferenciación de los destinos, territorios y de sus ofertas turísticas.

Debemos tener en cuenta la siguiente premisa y trabajar en base a ella:
 “La gente no quiere comprar PRODUCTOS, quiere CONSUMIR EXPERIENCIAS, quieren ser parte de las historias”.

Desde el propio sector debemos emocionar. El turismo es emoción y si no hay emoción, no hay turista. Ser capaces de elaborar una buena historia es lo que convierte nuestra actividad de trabajo, empresa, industria o territorio en un buen producto de turismo industrial, de turismo creativo o de marketing territorial.

Nuestro objetivo debe de ir orientado a convertir turistas observadores en turistas participativos. Creo que es indispensable que fomentemos un turismo responsable y acerquemos al turista a la población local, dando un valor añadido a sus profesiones, cultura, tradiciones y patrimonio buscando un enriquecimiento colectivo.

Para que haya un desarrollo local debe existir un equilibrio en cada experiencia buscando siempre la implicación de un viajero consciente de su actuación, solo así, conseguiremos que el propio visitante se convierta en un embajador entusiasta de nuestro territorio.

La sensibilización es clave si queremos transmitirle la importancia que tiene el consumo de productos locales, a través, por ejemplo, del llamado turismo industrial.

El turismo industrial es un sector novedoso que se centra en aquellos perfiles de personas que no se conforman con leer la etiqueta de las materias primas o ingredientes de los productos, sino que quieren vivir una experiencia única, adentrarse en el mundo del producto y conocer su proceso más de cerca.

El turismo ya no se reduce a la experiencia contemplativa. Ahora el turista se siente atraído por las peculiaridades de un lugar, por la singularidad de las experiencias que ofrece, por la posibilidad de participar activamente en la cultura, tradiciones y modo de vida de los residentes. En definitiva, la curiosidad, la participación, la indagación, el aprendizaje y la experimentación son factores decisivos a la hora de elegir destino.

Como consecuencia de este cambio de perspectiva podemos observar un mayor interés por experiencias turísticas ligadas a las artes, las tradiciones, la cultura local y el patrimonio.

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Turismo de naturaleza en Castilla y León con BUTEO y Juan Antonio Medina

Entrevistamos a Juan Antonio Medina, director de BUTEO, una empresa enfocada en promocionar y fomentar las actividades de turismo de naturaleza (especialmente turismo ornitológico), educación ambiental y consultoría en Castilla y León.


Verónica: ¿Qué es BUTEO? 

Juan Antonio: BUTEO es una empresa comprometida y con vocación conservacionista, pionera en Castilla y León en ser registrada por la Consejería de Cultura y Turismo como una empresa cuya actividad principal es, específicamente, el turismo de observación de la naturaleza, aunque también trabajamos mucho en otros campos como la educación ambiental y la consultoría.

Aunque BUTEO nació como una empresa unipersonal, desde el minuto uno hemos apostado por formar equipos de trabajo multidisciplinares y colaborar con especialistas en sus respectivos campos, para ofrecer experiencias y actividades más variadas y de mayor calidad a nuestros clientes. Creemos en la potencialidad de la economía colaborativa, nuestra sede se encuentra en un espacio de coworking y actualmente trabajamos en varios proyectos turísticos o formativos con entomólogos, bioacústicos, geógrafos, psicólogos, fotógrafos o agencias de viajes. Algunas de estas colaboraciones son estratégicas para BUTEO, por lo que nacieron con vocación de perdurar. En 2017 tenemos previsto ampliar plantilla para poder ofrecer actividades más atractivas, variadas e innovadoras.

Verónica: Entre tus servicios realizas actividades de observación de fauna, principalmente birdwatching. ¿Crees que es esta una buena manera de concienciación y educación ambiental de la población? ¿Está creciendo su práctica entre la población española?

Juan Antonio: Estoy convencido de que la concienciación y la educación ambiental deben ser transversales e impregnar todos los aspectos de nuestra vida, partiendo desde la escuela. La observación de fauna sin duda es una herramienta útil, aunque hay que tener en cuenta que los clientes están en su tiempo de ocio y es importante estar atentos a sus motivaciones, intereses e incluso su procedencia para poder adaptar el mensaje, por supuesto sin que éste consista en un bombardeo de datos o de conocimientos que pueden obtener en Internet o en una enciclopedia.

Como guía, intento transmitirles el respeto por los valores naturales (mantener distancias de observación, evitar molestias en época de cría, etc.), pero también por la cultura local y los modos de vida tradicionales y sostenibles. Hay que conseguir que relacionen lo que se les explica con sus propias experiencias y conocimientos, despertarles la curiosidad, que se planteen preguntas y aprovechar que han tomado la decisión de pasar una mañana en el campo, que no es fácil, y además pagar por ello.

En los últimos años se han creado Aulas de la Naturaleza, Casas del Parque o Centros de Interpretación donde se explica a mayores y adultos, con carísimos vídeos, fotografías y figuras de resina, qué especies podrían ver si salieran fuera; cómo cantan los pájaros (a través de sus cantos “enlatados”); cómo transcurren las estaciones, sin que sientan el viento en la cara, los distintos aromas, el frío ni el calor. Se crean observatorios, miradores, rutas autoguiadas con realidad aumentada, se insiste en la importancia y los beneficios de visitar los espacios protegidos…

Pero luego te encuentras a familias, con muchos folletos pero sin unos simples prismáticos, esperando ver las avutardas en Villafáfila o las cigüeñas negras en los Arribes del Duero, sin nadie que les explique dónde deben buscar, a qué horas, en qué época del año, cómo deben comportarse para evitar molestias, o ponga a su disposición el material adecuado para la observación. No se le da ninguna importancia a la figura del guía de naturaleza (basta echar un vistazo a la normativa de las distintas Comunidades Autónomas), ni se fomenta de verdad el contacto con nuestra propia naturaleza, con lo cual es inevitable que la mayoría de la población conozca mejor la vida y milagros de la fauna africana que la de la ibérica. Y como ya sabemos, lo que no se conoce tampoco se valora.

En cuanto a la segunda pregunta, todavía en España el turismo de observación de fauna está en mantillas si lo comparamos con otros países como Gran Bretaña, Estados Unidos, algunos países centroeuropeos o los países nórdicos. Nosotros tenemos menos tradición de contratar a guías o empresas especializadas, somos más autodidactas, y el perfil de los posibles clientes “domésticos” es distinto del de los clientes extranjeros (los españoles son en general más jóvenes y de menor poder adquisitivo).

«Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada.»

En algunos casos el turismo de observación de fauna en España se centra en intentar garantizar la observación (lo más cercana posible) de las especies más emblemáticas, lo cual es muy atractivo para un público generalista, pero no tanto para un público más especializado. Personalmente prefiero no garantizar la observación de ninguna especie, me gustan experiencias más completas en las que el cliente sabe previamente de la dificultad de la observación de animales en su medio y lo asume como un reto, pero aprecia que el fin no justifique los medios, y que le hablen de la importancia de los ecosistemas y de la cultura asociada. En este sentido también existen en España ejemplos muy interesantes, tanto dirigidos a la observación de aves como de otros grupos animales.

Verónica: Además de la Ruta del Vino, también tienes otra actividad en torno al aceite ecológico con una visita a una almazara. ¿Es importante buscar la cooperación con el sector agroalimentario para alcanzar un compromiso ambiental del sector primario? ¿Sirven este tipo de actividades turísticas para lograr el desarrollo socioeconómico del territorio?

Juan Antonio: Sin duda este tipo de cooperación es muy importante, y mi intención es crear otras experiencias innovadoras en el mismo sentido, promoviendo actividades respetuosas con el entorno, como la producción ecológica (ya sea de vino o de aceite), o dando preferencia a las colaboraciones con bodegas que cuenten con viñedo tradicional en vaso frente al de espaldera, cuyo impacto medioambiental es enorme.

Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada. Desde BUTEO colaboramos con el proyecto de GREFA de control biológico de las plagas de topillo: una parte de lo que pagan los clientes de nuestras actividades sirve para que se instalen, en los campos de cultivo del territorio de la Ruta del Vino de Rueda, cajas nido de cernícalo y lechuza, que cazan al año miles de estos roedores, por lo que se está dando el caso de que agricultores que en principio eran reacios están pidiendo que se les incluya en el programa.

Al agricultor le supone un ahorro y disminuimos la presencia de veneno en nuestros campos, que no solamente afecta a los topillos sino a muchas otras especies de aves y mamíferos que pueden entrar en contacto con ese veneno. La mala noticia es que desde la Administración se promueven, desoyendo a los científicos, medidas radicales y poco efectivas como las quemas de rastrojos, los desbroces o la “siembra” indiscriminada de tubos con veneno en las tierras de cultivo.

Verónica: ¿Cómo ves el futuro del Ecoturismo en España?

Juan Antonio: En mi opinión tiene muchas oportunidades de crecimiento, aunque la situación en las distintas Comunidades Autónomas es muy desigual, tanto en desarrollo normativo como en el apoyo a las empresas especializadas y el presupuesto dedicado a este tipo de actividades. Esto hace, por ejemplo, que sea complicado acudir a las ferias especializadas con una oferta unitaria, sobre todo de cara a la promoción internacional.

En el caso de empresas pequeñas como BUTEO, nos resulta complicado poder llegar a clientes especializados extranjeros, que suelen venir a España con alguno de los grandes touroperadores británicos o de otros países, por lo que ese apoyo en la promoción es fundamental.

También es necesario convencer a algunas Administraciones Públicas del potencial y del valor intrínseco de las actividades ecoturísticas, que favorecen más que ninguna otra actividad el necesario equilibrio entre conservación, desarrollo económico y mantenimiento de la población en zonas rurales.En mi comunidad autónoma, Castilla y León, llevamos años esperando a que se desarrolle una normativa específica de Turismo de Naturaleza, para diferenciarlo de una vez por todas del Turismo Activo, y que se reconozca la figura profesional del Guía de Naturaleza, pero la conclusión es que no hay una voluntad real de hacerlo debido a la presión que ejercen determinados colectivos.

Por otra parte, para las empresas que no estamos situadas en un Parque Nacional o Natural, o bien en una Reserva de la Biosfera, pero sí en un espacio protegido de la Red Natura 2000, es muy importante que se empiece a dar a estos espacios por parte de las Administraciones Públicas el valor que merecen, teniendo en cuenta el Plan Sectorial de Turismo de Naturaleza y Biodiversidad, y que puedan beneficiarse de iniciativas tales como la Carta Europea de Turismo Sostenible.

Volviendo al caso de Castilla y León, los espacios protegidos de la Red Natura 2000 sólo cuentan con planes de gestión desde finales de 2015, y al menos en los espacios que yo mejor conozco no se está tomando ninguna medida efectiva. Se permite, por ejemplo, la creación de viñedos en espaldera, sin ningún control, en zonas ZEPA con buenas poblaciones de aves esteparias, o que pese a existir un decreto de colaboración entre la Confederación Hidrográfica del Duero y la Junta de Castilla y León, no se respeten los caudales ecológicos establecidos y se sigan permitiendo extracciones de agua excesivas del ya sobreexplotado acuífero de los Arenales.

Verónica: ¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?
Juan Antonio Medina recibiendo un reconocimiento en los Premios Acevin 2016

Juan Antonio: Para 2017 tengo previsto presentar nuevas propuestas innovadoras que conjuguen la naturaleza con el patrimonio cultural y artístico, potenciar las rutas de naturaleza y bodegas con nuevos recorridos, continuar con las actividades de consultoría y educación ambiental (que nos permiten a las empresas pequeñas superar la estacionalidad propia del sector turístico) y seguir trabajando para difundir y conservar los valores de la Red Natura 2000 a través de charlas, paseos guiados, cursos y talleres de diversas temáticas.

Actualmente colaboro desde BUTEO en dos proyectos europeos relacionados con el desarrollo sostenible en el medio rural, y durante el 2017 sin duda se van presentar oportunidades muy interesantes para mejorar nuestra competitividad y llegar a nuevos clientes, a la vez que trabajamos por nuestro territorio.

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Ecoexperience pone a prueba los sentidos del viajero a través de rutas sensoriales en Cuenca

Fernando Carreras buen conocedor de la Serrania Alta de Cuenca, trabaja en más de 20 espacios naturales de la provincia. Combina tradición, cultura y naturaleza bajo el paraguas de Ecoexperience, su empresa de ecoturismo que ahora cumple un año. Es su particular forma de dinamización rural y su apuesta firme por lo local, ofreciendo al viajero experiencias sensoriales cuyo mantra es la conservación.


 Nuria: De guía en el Pirineo Catalán regresas a tu Cuenca natal con una idea de negocio y pones en marcha Ecoexperience ¿qué te motiva a regresar y poner en marcha tu proyecto de ecoturismo?

Fernando: Desde que acabé la carrera de Ciencias Ambientales en 2005 en Madrid, tuve muy claro que quería trabajar en el mundo de la educación ambiental. Mi trayectoria profesional siempre ha estado vinculada precisamente a eso, aunque los años de crisis hacían que te replantearas poner o no en marcha un proyecto propio y en solitario. No fue solo esa pasión por la educación ambiental, sino la posibilidad de dar a conocer mi tierra e intentar trabajar en pro de la profesionalización del sector a través de mi proyecto.

Para “salir al campo” hace falta estar formado en muchos aspectos, y un día me dije que todos mis esfuerzos debían centrarse en la gente que no se refugia en el “todo vale” sin pensar en la calidad o el valor de lo que vive en un destino. Éstos, principalmente fueron los grandes alicientes que me llevaron a regresar a mi tierra y poner en marcha un sueño larvado desde hacía años.

Nuria: Ecoexperience alude a “experiencias” “eco”. ¿qué aspectos os hacen ser una empresa de ecoturismo tan diferenciada y posicionada en Castilla-La Mancha?
Experiencia Barefoot. Ecoexperience

Fernando: Ningún nombre podia expresar mejor lo que hacemos. Algo que nos ayudó mucho desde el principio es la posibilidad de realizar nuestras experiencias en tres idiomas: castellano, catalán e inglés. Hemos trabajado cuidadosamente nuestro producto. El “barefoot” o senderismo descalzo, por ejemplo. Una forma de reconectar con la tierra en espacios naturales únicos. Trabajamos mucho la parte sensorial, de forma que más viajeros puedan disfrutar y conocer Cuenca, utilizando los cinco sentidos. Pintamos cuadros en plena naturaleza con nuestros clientes aunando arte y medio natural, senderismo nocturno o rutas fotográficas en las que además de conocer el medio natural y la cultura de lo visitado, nuestros clientes aprender a mejorar su técnica ¡con cámara de fotos o dispositivo móvil!.

Nos esforzamos mucho en comunicar nuestra filosofía y enseñar el alma de Ecoexperience a través de las redes sociales, una ventana a Ecoexperience, para que todo aquel que lo desee pueda, al menos asomarse. Además tenemos una colaboración semanal con Cadena Ser Cuenca. La combinación producto diferenciado que de cobertura a una mayor abanico de la sociedad y nuestra permanente presencia en diferentes canales de comunicación, han sido un gran impulso para llegar a donde estamos.

Nuria: En Castilla-La Mancha, Cuenca es uno de los destinos punta de lanza ¿a qué retos te enfrentas en tu día a día por este hecho?

Fernando: Cuenca comienza a ser un referente turístico, consiguiendo diversificar su oferta. Cuando uno piensa en esta provincia lo primero que imagina son las Casas Colgadas y la Ciudad Encantada. Pocos saben que el tren de alta velocidad AVE llega a Cuenca desde Madrid y Valencia. Parece que comenzamos a proyectar la imagen de que Cuenca es algo más, tenemos Mancha, Alcarria y Sierra en una sola provincia. Somos ciudad Patrimonio de la Humanidad, las Hoces del Júcar y Huécar y un sinfín de atractivos que la hacen única y aún por explorar, como las Majadas.

Sin duda uno de los grandes retos a los que el sector privado se enfrenta es a cómo hacer frente a los grandes proyectos de infraestructuras que se ponen en marcha y mueren sin ni siquiera haber sido usados. El olvido al que someten a algunos pueblos rurales, no ayuda a la hora de intentarlos dinamizar a través del ecoturismo, y la imposibilidad de enseñar recursos son factores limitantes muy presentes en nuestro día a día. Trabajo con mis clientes mucho para que valoren el silencio y la tranquilidad que aún encontramos en muchos puntos de la provincia como algo único y positivo, sin duda un gran reto en la sociedad actual, concienciar al turista.

Nuria: ¿Qué te hace sentir más orgulloso cuando echas la vista atrás, después de tanto esfuerzo y dedicación?

Fernando: Sobre todo pienso en que sólo ha pasado un año, y Ecoexperience ha logrado mejores pronósticos de los que podría imaginar cuando todo comenzó. Recibir felicitaciones por tu trabajo, es sin duda algo que me hace sentir muy orgulloso, el mayor reconocimiento al esfuerzo, dedicación y sentirte valorado por tu entorno, tus clientes. Colaborar con empresas locales y hoteles de primer nivel en nuestro primer año, como Finca la Estacada, Posada de San José o Casita Cabrejas o formar parte de la Asociación para la Promoción y el Desarrollo del Ecoturismo en Castilla-La Mancha “Ecoturismo CLM” o recibir curriculums de estudiantes y profesionales interesados en formar parte de este proyecto.

«El “barefoot” o senderismo descalzo: una forma de reconectar con la tierra en espacios naturales únicos. Trabajamos mucho la parte sensorial, de forma que más viajeros puedan disfrutar y conocer Cuenca, utilizando los cinco sentidos.»

A nivel externo, nos alegra mucho haber sido premiados con los Premios Lanzadera de la Diputación de Cuenca, haber sido finalista y recibir el reconocimiento en los premios AJE como empresario del año 2016 o el hecho de haber podido desarrollar el Programa de excursiones didácticas de Sensibilización Ambiental «Desconecta la tele, conecta con la Naturaleza» de la Dirección Provincial de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Cuenca, el cual tendrá continuidad en el 2017 y en el que participaron más de 300 personas de Cuenca y provincia conociendo y disfrutando Áreas Naturales de la provincia.

Nuria: La concienciación, es un papel fundamental dentro del ecoturismo ¿cuál de las herramientas que utilizáis para transmitir sostenibilidad o responsabilidad en turismo os resulta más efectiva?

Fernando: Trabajamos mucho la parte de concienciación a través de la comunicación oral en nuestras visitas antes, durante y después de cada experiencia. El viajero conoce de primera mano no solo el paisaje que interpretamos sino la situación actual y los problemas de conservación que ponen en peligro estos espacios. Cuando llegamos a algún tramo del río que está seco, lo utilizamos para explicar porqué se producen estas sequías. Digamos que utilizamos el paisaje para explicar los cambios que se producen en el mismo como consecuencia del cambio climático. De esta forma, el viajero se va con la sensación no solo de haber aprendido cosas nuevas, sino de haber descubierto algo que merece la pena conocer y conservar.

Educación ambiental con Ecoexperience

Incluimos en nuestros itinerarios paradas en zonas rurales donde se pueden encontrar productos locales y artesanía, para nosotros es muy importante transmitir que estos oficios están en peligro de extinción forman parte de nuestra cultura. La forma de comunicar a los más pequeños, la realizamos a través de diversos talleres, entre los que destacamos los realizados con pastores y otros vecinos que les enseñan de primera mano el valor de lo local y la importancia de sus tradiciones. La educación ambiental es nuestro idioma, hablamos desde reciclaje a consumo responsable, biodiversidad o especies amenazadas, entre un amplio abanico de temáticas con tintes de responsabilidad con el medio que nos rodea.

Nuria: Ecoexperience pone a prueba los sentidos del viajero a través de sus rutas sensoriales ¿estamos ante un cambio actitudinal del viajero ante una mayor demanda de este tipo de actividades? ¿qué crees que motiva esta tendencia?
Fotografía con Ecoexperience

Fernando: Sin duda hay un cambio en el comportamiento de los viajeros. El viajero quiere sentir, y explorar, quiere hacer cosas nuevas, comer comida tradicional que no pueden cocinar en casa o dormir en alojamientos auténticos. Además busca experiencias que pueda compartir, nos guste o no, las redes sociales e internet son parte de nuestra vida, y son cada vez más los turistas que comparten de este modo sus experienicas, quizá también como una forma de reivindicación o llamada a un turismo más responsable, o una forma de dar a conocer entre sus contactos ecoturismo.

El turismo de naturaleza y el ecoturismo, sin duda se están adaptando rápidamente a estas nuevas tendencias, así como al hecho de la relevancia que ha tomado entre los que viajan el hecho de vivir experiencias únicas. Nosotros lo hemos visto por ejemplo con el “barefoot”. Dar un paseo por el espacio natural más cercano a casa, lo puede hacer cualquiera, pero el ecoturista, va más allá de eso.

¡Muchas gracias Fernando! Puedes seguir a Ecoexperience visitando su página web, en Facebook o en Twitter 

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Presentan el primer portal internacional de turismo sostenible de Río de Janeiro

La Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que la demanda actual de ecoturismo es del 10% del turismo global. Además, el informe añade que los ingresos anuales mundiales provenientes del ecoturismo son de 260.000 millones de dólares (únicamente en Brasil este sector ya aporta $ 70 mil millones de dólares anuales). El ecoturismo es un sector que ha registrado proporcionalmente el mayor crecimiento en el mundo: mientras que el turismo convencional está creciendo 7,5% al ​​año, el ecoturismo crece entre un 15% y un 25% anual.

Esta oportunidad ha sido observada por cuatro eco-viajeros: Wagner Matheus (portugués), Hugh Church (inglés), Kosma Korwin-Piotrowski (alemán) y Eliana Oliveira (estadounidense); que han creado recientemente un portal web, llamado Eco @ Rio dedicado en exclusiva a iniciativas de turismo sostenible en el estado de Río de Janeiro.

«El mercado brasileño de ecoturismo aún no está lo suficientemente desarrollado y aun que hay múltiples iniciativas sostenibles de calidad, como alojamiento, comida, tours y otros productos, es muy difícil encontrarlas. Por este motivo nuestro sitio web tiene como objetivo dar apoyo logístico a miles de turistas que buscan estos productos y servicios», destaca Wagner Matheus, director general de Eco @ Rio.  

¿Por qué decidieron enfocarse inicialmente en Río?  

«La ciudad de Río de Janeiro es definitivamente la principal puerta ecológica de Brasil. Está rodeada de montañas, lagos y por el mismo océano Atlántico. Aguas cristalinas se pueden encontrar en todo el estado de Río de Janeiro, también enmarcado por paisajes de en sueño donde encontrar  la fauna y la flora más típica de la selva atlántica. Aquí, hay una gran oferta de caminatas por la naturaleza, senderismo y paseos en bicicleta por senderos que conducen a escenarios raramente explorados «, explica Matheus.

Además, según añade Kosma (director operativo de Eco) «Río de Janeiro es uno de los mejores lugares para el turismo sostenible en el mundo, ya que cuenta con todo lo relacionado con los ecotrips. Justo en el corazón de la ciudad, hay un bosque tropical de 4.200 hectáreas llamado Bosque de la Tijuca donde los visitantes pueden entrar en contacto con una flora increíble, y también encontrar lagos, fuentes, sitios históricos y maravillarse con más de 200 especies de aves y otros animales. «

Puedes visitar la página web de Eco @ Rio o seguirles en Facebook.

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