Evolución, retos y oportunidades del turismo sostenible en Japón. Entrevista con Masaru Takayama.

Masaru Takayama

Spirit of Japan, agencia de viajes especializada en turismo de base comunitaria, ecoturismo y patrimonio cultural, trabaja codo con codo con las comunidades rurales para fomentar el turismo sostenible en Japón. Durante mi viaje al país asiático tuve el placer de reunirme con su propietario, Masaru Takayama, fundador de Japan Ecolodge Association y actual director de Asian Ecotourism Network. Tuve el placer de conversar con él en su ciudad, Kyoto, sobre los retos y oportunidades que representa el aumento del turismo internacional en el país del sol naciente.

Laura: ¿Cómo describiría la evolución del turismo en Japón?

Masaru: Japón sufre una situación de despoblación y tiene una población envejecida, lo que hace que el volumen de negocio esté decreciendo. Para compensar la falta de divisa extranjera el gobierno ha decidido desarrollar el turismo como parte del comercio para que sea un superávit económico. Hasta ahora Japón no ha tenido ningún ministerio relacionado con el turismo; recientemente se ha creado la Oficina Nacional de Turismo de Japón (JNTO por sus siglas en inglés). Los responsables de la oficina son bastante ambiciosos: quieren alcanzar 40 millones de llegadas de turistas internacionales.

Con eventos como la Copa Mundial de Rugby este pasado mes de octubre y la celebración de los Juegos Olímpicos el próximo año en Tokio se está invirtiendo mucho para atraer visitantes; creo que los responsables de la oficina conseguirán el objetivo. También hay que tener en cuenta que el número de japoneses visitando su propio país está disminuyendo y se está intentando compensar esta disminución incrementando las llegadas de turistas extranjeros. 

Tradicionalmente, Japón ha sido considerado un país elitista pero ahora se está abriendo, aunque hay dos aspectos importantes a tener en cuenta. El primero es el tema del idioma: no estamos realmente preparados para los mercados internacionales. El segundo es que los mercados extranjeros no llegan a las zonas rurales. Y, sobre todo, hay una falta de gestión de un excesivo número de llegadas de turistas. 

Laura: Entonces, el gobierno está trabajando para atraer más turismo a Japón pero no para gestionar los flujos turísticos una vez ya están en el país. 

Masaru: Sí, han estado haciendo el marketing y la promoción, pero una vez llegan los turistas no hay una buena gestión, con lo cual encontramos grandes concentraciones de gente en los atractivos turísticos. Es por esto que vemos overtourism en algunas áreas en particular: Kyoto, el Monte Fuji, Tokio… Pero cuando vas a las zonas rurales la situación es distinta. No se analiza la capacidad de carga en relación a las comunidades.

La satisfacción de los residentes en el destino turístico, por ejemplo, Kyoto, disminuye a medida que incrementan las llegadas de turistas. En Kyoto, por ejemplo, si quiero reservar en un restaurante, no puedo porque hay demasiada gente. Otro ejemplo: la gente mayor que tiene derecho a autobús gratuito debido a su avanzada edad no puede acceder a este servicio porque hay demasiados turistas. Hay muchos impactos derivados de la actividad humana y demasiadas personas visitando los destinos turísticos. 

Laura: ¿Tiene el Gobierno algún plan para manejar esta situación?

Masaru: no hay una gestión clara para medir la satisfacción de los residentes, por ejemplo. No se ha hecho ningún benchmark. No podemos ver si ha habido impactos negativos ya que no disponemos de información previa a la situación actual. En cooperación con Global Sustainable Tourism Council (GSTC) estamos intentando introducir sus estándares en nuestra agenda turística de modo que se puedan ver las diferencias que se producen y redirigir la situación. Se está trabajando en ello pero lleva tiempo. 

Laura: ¿Cómo decidió establecer la Japan Ecolodge Association?

Masaru: trabajaba como intérprete de inglés a japonés y también hacía traducciones en el campo de la conservación energética y sobre oceanografía; también me gusta mucho viajar. Durante un viaje de buceo a Costa Rica participé en un tour en la selva, una excursión por el pueblo, que resultó ser un tour de turismo comunitario y ecoturismo.

Me gustó mucho la idea de que el dinero que gastamos permaneciera en la comunidad local. El guía estuvo muy contento de contarnos que el hospital y la aldea fueron construidos gracias al dinero generado por el turismo; me di cuenta de los beneficios que representaba participar en esta actividad en vez de solo bucear. Regresé a Japón tratando de descubrir qué pasaba en nuestro país en este sentido. No había muchos ejemplos: en esos tiempos, en los años noventa, sólo existía la Japan Ecotourism Society

Yo conocía a personas trabajando en el campo de la conservación y conocía algunos de los ecolodges que había visitado anteriormente y a los cuales les gustó la idea de unirse para buscar una mayor sostenibilidad como parte del valor agregado de su producto. Por eso, contando con unas diez personas, decidí fundar la Japan Ecolodge Association.

Laura: ¿Cuál ha sido el logro más significativo que ha conseguido con la Japan Ecolodge Association? 

Masaru: queríamos tener una backlist, teníamos 110 criterios en 2005 para mostrar a los lodges miembros una evaluación fundamentada: si estaban haciendo lo correcto, darles nuevas ideas sobre lo que deberían estar haciendo en términos de sostenibilidad… Unos años después, en 2008, se fundó el GSTC. Ellos sabían que nosotros teníamos nuestro estándar, por lo que trabajamos juntos y finalmente nos acogimos a su estándar: fuimos uno de los primeros países en Asia en conseguir este reconocimiento.

Japan Ecologde Association era una pequeña ONG con lo cual los miembros no veían los beneficios de trabajar con estos estándares globalmente. Tuvimos algunos problemas y finalmente la asociación se fusionó con la Asian Ecotourism Network, organización que también dirijo. El GSTC cambió los estándares porqué los revisó, los mejoró, y nosotros también cambiamos algunos criterios porque estos fueron creados pensando principalmente en el mercado japonés.

Trabajamos con los miembros de ambas organizaciones para analizar si era práctico aplicar los estándares a las comunidades en Asia; recreamos y renombramos un nuevo estándar que ahora está en marcha desde la Asian Ecotourism Network. Empezaremos la formación el próximo año con los estándares del GSTC y esperamos difundirlo entre al menos 15 países. 

Laura: durante esta semana que llevo visitando Japón he visto ciudades enormes como Tokio y lugares más pequeños como Hakone, en el lago Ashi. ¿Cómo se manejan los impactos derivados del turismo en unos escenarios tan distintos dentro del mismo país? 

Masaru: en Japón hay muchas DMO reconocidas que reciben subsidios del gobierno para desempeñar su trabajo. Estamos intentando crear y aplicar un estándar japonés a las DMO. Estos criterios incluyen a los residentes, a las comunidades, a los visitantes… es un enfoque holístico del turismo para ser más sostenibles.

Llevará tiempo pero espero que veamos algunos ejemplos de lugares que consiguen este objetivo, para que puedan establecerse como ejemplos a seguir por parte de otros lugares. No obstante, lo que me da miedo es que cuando el gobierno lleva a cabo este tipo de acciones, hay DMO que extienden la mano porque hay dinero de por medio y una vez se acaba el dinero, no siguen con su labor. Es por eso que nosotros queremos estar seguros de que estas DMO son sostenibles a largo plazo cuando implementen los estándares. 

Laura: en su agencia de viajes, Spirit of Japan, ¿cómo trabaja con las comunidades locales? 

Masaru: inicialmente trabajábamos con diez comunidades diferentes; ahora nos hemos centrado en seis comunidades con las que tenemos una larga relación de al menos veinte años. Tenemos nuestra sede en Kyoto y  oficinas satélite, para evitar que la mayor parte del dinero se quede en Kyoto y maximizar de este modo los beneficios para las comunidades. Estas oficinas satélite nos permiten contratar gente en diferentes lugares: ellos conocen el lugar, el tiempo, el tráfico… con lo cual pueden tomar mejores decisiones en el día a día que nosotros desde Kyoto.

Sin embargo, no tenemos tours cada día, con lo cual ellos siguen con su trabajo como granjeros, empleados en la ciudad… Solo pueden destinar un tiempo específico a coordinar los tours. Esto es lo mejor, que no trabajan solo en turismo: los granjeros siguen siendo granjeros; de otro modo sería como un tipo de parque temático, cosa que no queremos. Nos gusta enfatizar la autenticidad. Ofrecemos a nuestros clientes tours exclusivos con la gente del lugar, no hay otras personas visitando esa comunidad al mismo tiempo. Se vive la sensación de estar visitando un pariente lejano por primera vez. 

Laura: ¿Y qué opinan los granjeros y los otros residentes de la comunidad sobre el hecho de recibir turismo en sus pequeños pueblos? 

Masaru: se han dado cuenta de que pueden tener un producto turístico solo plantando cebollas o cualquier otro producto. A los turistas les gusta porque ellos también pueden experimentar la siembra, la cosecha… Y de este modo saben que las verduras y las frutas que comen son locales y frescas. Creo que esto hace felices a los granjeros.

Es divertido porque, al principio, a algunas personas no les gustaba la idea de recibir turismo pero cuando llevamos al primer grupo de mujeres europeas con ojos azules, los hombres dijeron: “Oh, ¡es gracioso!”. También las mujeres, cuando vieron a hombres atractivos que parecían modelos, se mostraron contentas con la iniciativa. La comunidad está muy orgullosa de lo que hace porque hay gente viniendo de lugares muy lejanos para conocer su estilo de vida.  

Laura: ¿Cómo comunica la sostenibilidad a sus clientes? 

Masaru: En Spirit of Japan no vendemos a gran escala porque no podemos asumir una gran cantidad de gente; un 80% de nuestros clientes vienen por el boca-oreja. Cuando nos hacen una petición, les informamos de nuestros términos y condiciones incluyendo la política de sostenibilidad. Si aceptan, seguimos adelante. Intentamos mostrar qué porcentaje del precio que pagan permanece en la comunidad y qué cantidad de CO2 están produciendo con su viaje; también intentamos compensar esta cantidad como parte de nuestra misión, trabajando para llegar a ser neutrales. El cliente tiene toda esta información y decide si le gusta o no, es parte del contrato.  

Laura: ¿Cómo percibe el futuro del turismo sostenible en Japón y en Asia de una forma más amplia? ¿Qué retos y oportunidades cree que veremos en los próximos años? 

Masaru: hay muchos retos pero también oportunidades porque hace veinte años nadie mencionaba el turismo sostenible o el ecoturismo; ahora se está intentando que estos conceptos sean tendencia. Sin embargo, existe la dificultad de que mucha gente que aboga por el turismo sostenible puede no entender completamente qué es lo que significa. En este sentido, junto con otros dos compañeros ubicados en Japón, somos formadores en el GSTC Asia.

Nos gustaría formar a otros  formadores, incluyendo los trabajadores del gobierno para hacerles entender cómo deberían hacer la política basada en un estándar global, no basada en su interpretación, ya que a veces lo que pensamos que es sostenible en algunos aspectos puede no serlo en otros. Otro reto es superar la distancia entre los gobiernos locales y la comunidad; hay mucho trabajo que hacer. Si solo se impone la política a las personas sin explicarles el porqué, pueden no entenderlo.

Está claro que las políticas deben tener un sentido económico pero la gente también tiene que ser feliz. Los habitantes tienen que ver que el turismo crea dinero pero también que mejora su calidad de vida. Por tanto, hay muchos retos como este en las grandes ciudades, mientras que en comunidades más pequeñas los residentes deben confrontarse con nuevas tendencias que nunca antes han visto. Equilibrar el uso y la protección is always the game

En este sentido, hace poco estuve hablando con los habitantes de una isla cuyo patrimonio natural es muy importante, cuenta con varias especies endémicas. En este lugar, la comunidad no ha visto nunca extranjeros antes. Un guía de habla japonesa puede llevar a los turistas allí y hacer un tour sin ningún consentimiento por parte de la comunidad, que no tiene candados ya que se trata de una zona rural. De repente pueden aparecer  30 o 40 personas viniendo por el bosque, en medio de la noche, hablando un idioma que ellos no entienden. ¡Imagina qué amenazante les puede resultar esta situación!

Creo que el destino debe tener algún tipo de coordinación en la que todos los tour operadores que vayan se deban registrar y tener un código de conducta de forma que viajen de forma responsable y la comunidad entienda quiénes son, con qué objetivos les visitan y, también, obtener dinero de estas visitas. 

Laura: ¿Qué consejo daría a alguien que quiere visitar Japón de forma responsable? 

Masaru: Como miembro de Japan Alliance of Responsible Travel Agencies, junto con otras diez pequeñas compañías, recomiendo visitar la web y escoger los tour operadores en la región de forma que sepas que todo tu dinero se queda en la zona local. Se trata de operadores responsables que se están formando con los estándares de  Travelife. En Spirit of Japan, tomaremos el liderazgo en términos de turismo responsable como tour operador. La siguiente recomendación es que si quieres visitar Kyoto y otras atracciones puedes combinarlo con zonas rurales: Japón goza de un importante entorno natural.

Creo que tenemos el tercer mayor porcentaje de territorio cubierto por bosques, un 68,5%, por detrás de Finlandia y Suecia, y el 90% de la gente vive en el 10% del territorio. También tenemos buenos Parques Nacionales: son nuevos destinos que se pueden explorar desde el norte hasta el sur tropical. Aprovecha el Japan Railpass para ir a las zonas rurales, desafíate con algunas caminatas o, incluso, haz submarinismo. ¡Japón puede ser visto como una experiencia natural y un viaje de aventura! 

¡Muchas gracias Masaru! Recuerda que puedes seguir a Spirit of Japan en su página de Facebook y Twitter.

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Empoderamiento femenino en la Mixteca Oaxaqueña: del rescate de las tradiciones al ecoturismo

En El Almacén, comunidad enclavada en las montañas de la sierra Mixteca de Oaxaca, existe un grupo de mujeres que lucha por rescatar la tradición de sus antepasados en la elaboración de pulque y cosecha de aguamiel, que se remonta a la época prehispánica. Además, esta actividad es fuente de ingresos para mejorar su precaria situación económica.

Localizado en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, El Almacén es un pequeño poblado con menos de 60 habitantes, en su mayoría mujeres, porque los hombres se ven obligados a emigrar a la Ciudad de México, Oaxaca y otras comunidades, con el fin de obtener trabajo y mejorar sus condiciones de vida.

La esencia de esta localidad, liderada por mujeres, es la elaboración de pulque. La producción de éste se inicia con una ceremonia y ofrenda a la madre tierra, en agradecimiento al elixir que nos comparte. Esas mujeres, quienes se comunican en mixteco, cocinan y tejen con palma, se hacen cargo de la educación de sus hijos y son sostén del hogar.

Viviana Bautista, ingeniera forestal, expone: “La organización de Mujeres Milenarias nació con las primeras ferias del pulque que se realizaron en la comunidad (12 y 13 de mayo) en 2012, cuando empezaron a participar uno o dos productores. Posteriormente, a integrarse y a reunirse. Fue en 2016 cuando se logró agrupar a ocho productores. En 2017, la organización compitió en un concurso que les permitió darse a conocer”.

Señala que a partir de ese año comenzaron a llegar visitantes a El Almacén para conocer el proceso de producción artesanal del pulque. “El proceso de crecimiento del maguey es largo, porque tarda entre 12 y 13 años en crecer y madurar. Muchas veces la gente se desespera, al no ver un ingreso rápido, y muchos tienden a emigrar a otras ciudades y comunidades a trabajar”.

La ingeniera forestal, perteneciente a la comunidad, expresa que en 2018 lo que las ayudó mucho fue obtener la categoría Slow food como el decimosegundo baluarte en México. Esta categoría se otorga a comunidades de productores de pequeña escala que preservan alimentos tradicionales, saberes antiguos y territorios.

Es así como el pulque pasa de ser exclusivamente una bebida alcohólica a una alimenticia, medicinal y salvaguarda los conocimientos, los utensilios, para transmitirlos a las generaciones siguientes.

Emiliano Iturriaga, uno de los fundadores de Rutopía, plataforma que conecta a comunidades indígenas que tienen proyectos de turismo con mercados de todo el mundo con el fin de hacer un desarrollo regenerativo en las comunidades más allá de lo sustentable, plantea que el modelo económico es invertir la cadena de valor: “Lo que está pasando actualmente en el turismo de aventura, en comunidades indígenas de México, es que hay muchos operadores externos que están llevando grupos a las comunidades y la mayor parte del ingreso se está quedando fuera de ellas».

“Queremos invertir esa cadena fortaleciendo a las comunidades para que ellas mismas operen 100 por ciento el viaje a través de nuestra plataforma, y ahora con la de Airbnb Aventuras Solidarias cualquier viajero pueda reservar una experiencia en esas comunidades y nosotros gestionamos todo el servicio al usuario”.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por La Jornada: El Almacén: mujeres, del rescate de las tradiciones al ecoturismo.

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Puerto Rico al Sur: turismo comunitario para vivir experiencias únicas

Tras el paso del huracán María, el sector turístico comenzó a recuperarse de la tragedia en apenas 8 meses. Esto fue posible gracias a una gran estrategia integral y el agresivo plan publicitario implementado por la Compañía de Turismo de Puerto Rico y el sector privado quienes consiguieron facilitar una recuperación acelerada.

Se ha apostado por la regionalización turística en vista a desarrollar regiones como destinos competitivos en Puerto Rico y el Caribe, fomentando así el concepto de destinos dentro del destino. Hemos tenido el placer de conocer un proyecto muy inspirador en esta misma línea, se trata de Puerto Rico al Sur, un tour operador de turismo comunitario fundado por Ray David Rodriguez, cuyo objetivo principal es dar a conocer las riquezas culturales, históricas y ecológicas del sur de Borikén.

Jennifer: ¿Cómo surge Puerto Rico al Sur?

Ray: Puerto Rico al Sur surge cómo un proyecto socio económico el 20 de abril de 2015 cuando en conversación con la co-fundadora (Dra. Janis Díaz) le contaba sobre mi sueño de una organización filantrópica y educativa que pudiese ayudar a las comunidades del sur de las islas de Puerto Rico a través del ecoturismo. Ella me dijo que la vida es muy corta y que no podía esperar mucho para comenzar.

Luego poco a poco bajo la autogestión, fuimos dándole forma y estructura al proyecto hasta el día de hoy. Hoy día ofrecemos desde la base de la comunidad experiencias de ecoturismo, hiking y camping integrando la interpretación ambiental y la eco terapia. Las comunidades, al disfrutar la compañía de viajero tanto locales como foráneos, nos abren sus casas, patios y cocinas permitiendo que el visitante tenga una experiencia auténtica de cómo vive el local.

Jennifer: ¿Cuál es el impacto que pretenden generar?

Ray: Pretendemos impactar a las comunidades del sur de las islas de Puerto Rico (desde Patillas hasta Guánica-15 municipios) proveyéndoles una plataforma y un modelo profesional socio económico que les provea una oportunidad de desarrollo económico sostenible.

Puerto Rico es mucho más que playas paradisíacas, Viejo San Juan o El Yunque, ya que el sur de nuestra tierra tiene riquezas inimaginables que podemos dar a conocer de una forma respetuosa con el ambiente. Sin embargo, creemos en que el mejor recurso que tenemos es nuestra gente. Deseamos que puedan ver lo importante que es que protejan sus tesoros naturales e históricos así como la cultura en transacciones justas (intercambio de bienes) entre los miembros de las comunidades y los visitantes. Así evitamos el éxodo de talentos que buscan el famoso e irreal “sueño americano” y así aprendan a manejar y co-administrar responsablemente su tesoro borincano.

Jennifer: Las tendencias muestran que, cada vez son más los viajeros interesados en opciones sostenibles en sus viajes. ¿Observa esto en su público objetivo?

Ray: Por lo general recibimos todo tipo de viajeros pero últimamente llegan muchos que apoyan el turismo sostenible y se suman a nosotros al igual que otros proyectos con la misma visión y misión.

Jennifer: También se busca conectar con la cultura local de una manera auténtica y contribuir económicamente para formar parte del desarrollo. Desde su experiencia, ¿considera que el turismo es el medio adecuado para favorecer a las comunidades?

Ray: El turismo de base comunitaria en mi experiencia, es una de las maneras más efectivas para un desarrollo económico sostenible. En cada experiencia hay un intercambio de bienes que va más allá del dinero. Es un hermoso proceso de educación y de sanación donde el viajero y la comunidad crecen y aprenden con cada junte.

Jennifer: ¿Considera que la operativa de grandes operadores turísticos debería ser más consciente y sostenible para evitar la destrucción de la biodiversidad y los ecosistemas de la isla? ¿Cree que los cruceros generan una riqueza en el país y sus comunidades?

Ray: En Puerto Rico algunos de los lugares turísticos han sido impactado a grandes proporciones sin embargo en otros muchos se están realizando grandes esfuerzos para su conservación. Los que han llegado al límite permanecen cerrados o bien les controlan el acceso.

Nos encantaría que los cruceros incluyan nuestras experiencias en sus programas pero es complicado por la burocracia y otros negocios que monopolizan estas transacciones.

Jennifer: Al parecer la isla se encuentra prácticamente recuperada de los efectos del huracán María de septiembre de 2017 ¿Cómo afectó el fenómeno a la industria turística de Puerto Rico? ¿Percibe un antes y un después a nivel ambiental y de recursos turísticos?

Ray: El huracán María nos dio muy duro al punto que estremeció cada fibra de nuestra sociedad boricua. Hay todavía muchos lugares históricos y naturales que no han podido reabrirse. Pero que en ese momento se afectaron múltiples sectores de hospederías, negocios y servicios transportes aéreos. Por otro lado, el turismo del voluntariado ha tenido una mayor participación ya que el huracán nos expuso al ojo público en cada rincón del planeta. Definitivamente, Puerto Rico tiene un antes y un después del huracán María.

Rehabilitación de senderos tras el huracán

Jennifer: ¿Cómo ve el futuro del turismo sostenible en el país? ¿Está el gobierno concienciado e implicado en la causa?

Ray: Puerto Rico tiene un gran potencial y futuro para con el turismo sostenible pero aún nos queda un largo camino por andar.

Sí, el gobierno está consciente y la directora ejecutiva tiene una base profesional en esa línea del turismo sostenible pero dentro de la Compañía de Turismo la división de turismo sostenible está limitada en presupuesto y aunque ya cuenta con un catálogo verde muy bueno se necesita mucho más apoyo para manejar a nivel global la nueva visión.

Jennifer: En su opinión, ¿cuáles son los retos actuales del desarrollo turístico en Puerto Rico? Y como tour operador, ¿los retos a los que se enfrentan?

Ray: En mi opinión Puerto Rico tiene varios retos que sobrepasar. Desde la necesidad de un transporte colectivo accesible, medir el turismo con los parámetros reales (no midiendo habitaciones de hoteles llenas o vacías), flexibilizar los requisitos de licenciamiento para ser guía turístico, entre otros. Pero apremia el tener una nueva forma de hacer cumplir una política pública a favor de un turismo sostenible. Una nueva visión del turismo sostenible es necesario para el país en todos los estratos de nuestra sociedad para que se colabore de manera eficiente.

Puerto Rico al Sur se enfrenta a diferentes retos como por ejemplo lidiar con la gente que no está legal en el país que ofrecen tours de forma insegura y sin la certificación de guía turístico. Esto incluye el “UBER experience” que igual no necesita la certificación de guía turístico y crea muchos conflictos con los que si estamos certificados.

Jennifer: ¿En qué ODS se encuentra directamente implicado Puerto Rico al Sur?

Ray: Principalmente nos encontramos comprometidos con los ODS 1 y 2 (Fin de la pobreza, Hambre Cero) puesto que, en cada una de nuestras experiencias, las familias de la comunidad implicadas reciben un porcentaje del ingreso, de este modo pueden liberarse de la pobreza y del hambre.

Por otro lado, con los ODS 5 y 8 (Igualdad de género, Trabajo decente y Crecimiento económico) buscamos ofrecer una educación de calidad en cada experiencia, equidad de género ya que no existe discriminación por su identidad sexual o de género para participar u ofrecer en conjunto las experiencias además reducimos en lo posible las brechas de inequidad de género y promovemos un crecimiento económico igualitario dónde el mayor beneficio lo recibe la comunidad.

Apoyamos el ODS 12 (Producción y Consumo Responsable) evitando en lo máximo posible, la emisión de basura innecesaria, es por ello que promovemos utensilios reusables en las actividades y productos 100% locales desde la comunidad. Por último, también estamos implicados con el ODS 14 (Vida Submarina) ya que contamos con un programa de reciclaje en la Comunidad de Las Mareas en Salinas y aprovechamos nuestras diferentes actividades como por ejemplo hiking por el manglar y zona costera de esta comunidad realizar limpiezas para concientizar a los visitantes.

Actualmente estamos en contacto con la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), en caso de ser aceptada nuestra carta de intención someteremos una propuesta para la prevención de la basura marina en la cuenca del Río La Lapa hasta el estuario de la Bahía de Jobos en el pueblo de Salinas.


¡Muchas gracias por tu tiempo Ray! Recuerda que puedes seguir los pasos de Puerto Rico al Sur desde sus redes sociales Facebook, Twitter e Instagram

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Arranca la segunda edición del festival «Cinelab Turisme, miradas desde la antropología» en Barcelona

El próximo 13 de noviembre empieza el Festival Cinelab Turisme en Barcelona. En esta segunda edición el ciclo se estructura en 4 sesiones, con documentales sobre Barcelona, Mongolia, Gambia y China. Las proyecciones tendrán lugar entre el 13 de noviembre y el 4 de diciembre. 

El festival surge del deseo de crear un espacio abierto para debatir en torno al turismo a partir de una mirada antropológica, facilitada por el visionado de películas temáticas y documentales etnográficos.

A través del visionado de documentales temáticos, se propone generar reflexión y debate alrededor de las diversas realidades del turismo contemporáneo. Las obras seleccionadas para esta segunda edición del ciclo abordan de nuevo el fenómeno turístico desde perspectivas diversas, interrogando las dinámicas, las representaciones y los conflictos que aparecen en diferentes tipos de encuentros turísticos.  Los destinos protagonistas de esta edición son Barcelona, Mongolia, Gambia y China. Cada sesión está configurada por un bloque temático, con una duración de unas dos horas y un formato interactivo: presentación de la película, visionado y debate. 

Puedes ver el programa completo en la web del Institut Català d’Antropolgia y en la web del Festival Vilamon

Si quieres saber más, te invitamos a leer la entrevista que hicimos haces unos meses a Fabiola Mancinelli,  Investigadora y Profesora Asociada en el Departamento de Antropología de la Universidad de Barcelona, Guía Acompañante de turistas internacionales y Directora del Cinelab Turisme, en motivo de la primera edición del festival.

Desde Travindy te animamos a asistir al Cinelab Turisme, este espacio de divulgación y debate del que seguro vas a salir con nuevos conocimientos y también, por qué no, con nuevos interrogantes sobre los que reflexionar.

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La mujer rural y su papel en la lucha contra la crisis climática

El 15 de octubre se celebró el Día Internacional de la Mujer Rural, una fecha que se eligió con el objetivo de reconocer el papel fundamental de la mujeres en el desarrollo, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza.

En España las mujeres suponen un 49,15% de la población en zonas rurales según datos oficiales. Estas mujeres ejercen un rol fundamental en el mantenimiento de las sociedades rurales, garantizan la seguridad alimentaria de sus poblaciones y ayudan en la adaptación de las comunidades al cambio climático.

Compartimos un resumen de la reflexión de Lorea, que es coordinadora de movilización de Greenpeace en Euskadi y Navarra.

“En el contexto de la crisis climática, social y de cuidados que vivimos es necesario poner la mirada en las mujeres y niñas rurales, ya que son un sector que se verá especialmente afectado por los impactos del cambio climático pero que, a su vez, pueden ser (somos) un colectivo crucial para la adaptación necesaria para afrontar la crisis climática.

Las mujeres hemos sido tradicionalmente las que hemos asumido (y esto es aún más evidente en el entorno rural) labores de cuidado, educación o administración de los recursos del hogar, tareas que, a pesar de ser cruciales para la sociedad, han sido ampliamente infravaloradas. Pero es que, además, es en el entorno rural donde generalmente el control moral, físico, social y sexual sobre las mujeres ha sido más evidente, limitando así nuestras libertades. De esta situación provienen las principales reivindicaciones de las huelgas del 8 de marzo, donde las feministas quisimos sacar a la luz esta crisis de los cuidados.

En esta ola feminista confluye ahora la ola ecologista, que reclama un cambio del sistema para poder hacer frente a la crisis climática y de biodiversidad provocada por el ser humano. Es ahora, en el proceso de empoderamiento de la mujer, donde se está visibilizando mucho más el papel de la mujer en el entorno rural, y donde muchas emprendedoras están creando proyectos de futuro que buscan reforzar el entorno rural, conservar tradiciones y hacer un uso de los recursos naturales más razonable.

La lucha feminista es especialmente necesaria en el entorno rural, ya que es donde tradicionalmente las mujeres más hemos visto limitadas nuestras libertades. Por otro lado en el entorno rural abundan los recursos naturales que están siendo afectados por la crisis climática y que necesitan ser protegidos.

Son cada vez más las mujeres que se convierten en líderes de la lucha en contra de la destrucción de la naturaleza, que denuncian la opresión generada por grandes corporaciones que acaban con nuestros recursos y amenazan derechos humanos y, como ejemplo, me gustaría compartir este vídeo creado por el colectivo de ganaderas en red

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Greenpeace: La mujer rural y su papel en la lucha contra la crisis climática.

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