Encuentro por un turismo sostenible innovador en los territorios con embalses: Lago de Andalucía, Iznájar

Los embalses son recursos de gestión compleja que bien gestionados pueden ser un interesante atractivo y complementar la oferta turística de aquellos destinos rurales bañados (y a menudo fraccionados) por sus aguas. Sin embargo, presentan grandes retos de planificación y gestión, como una normativa exigente y segmentada, la variabilidad de régimen hídrico (estacional e interanual, acrecentada por el cambio climático), la gestión de especies invasoras, y la propia convivencia de competencias y sectores que confluyen, a veces divergentes.  Además, son un activo prioritario para la población local en un entorno rural que ha de enmarcarse dentro de cualquier actuación de desarrollo sostenible, también a nivel turístico. 

El embalse de Iznájar, territorio de confluencia del río Genil entre Córdoba, Granada y Málaga, será durante el próximo 17 de octubre el espacio de convivencia de los profesionales del turismo y el desarrollo rural en el I Encuentro Lago de Andalucía: 50 años entre agua y olivos. Coincidiendo con la conmemoración del 50 aniversario del embalse de Iznájar, este se presenta como referente de turismo de interior sostenible en Andalucía,  siendo sus aguas, los olivares que lo rodean y su entorno privilegiado escenario protagonista de estas jornadas.

El Hotel Caserío de Iznájar (Iznájar, Córdoba), a pies del pantano, acogerá expertos y ejemplos de destinos referentes en nuestro país (Aragón, Extremadura, Portugal, Andalucía), para conocer modelos de éxito, innovar hacia un turismo de embalses sostenible (turismo de pesca, náutico, etc.), así como reinventarse en época de sequía, ante un escenario de crisis climática, con nuevas visiones para la dinamización turística a partir del ecoturismo y el turismo cultural.  Una oportunidad para los propios agentes vinculados a este recurso para conocerse, y poder analizar y exponer las potencialidades y acciones a futuro en torno al embalse. 

La mañana del jueves 17 de octubre, orientada a la reflexión y al intercambio de buenas prácticas, contará con dos mesas de debate de temáticas diferenciadas: pesca y otras actividades recreativas por un lado;  y nuevas oportunidades de dinamización e innovación turística en la segunda mesa. Se tratarán cuestiones claves para la mejora del futuro turístico del Lago de Andalucía, y otros embalses afines a través, como es la optimización de la gestión administrativa y colectiva, a través de diferentes ejemplos y visiones complementarias.  

La tarde del jueves 17 de octubre estará orientada a la definición de propuestas. Una panorámica y balance sobre el Plan Estratégico de Turismo Sostenible de Iznájar dará comienzo a este último día, así como la presentación de propuestas para poner en valor el Lago de Andalucía y su entorno  en una apuesta colectiva público-privada. Estas acompañarán dos sesiones de talleres participativos simultáneos, para sintetizar las principales ideas y propuestas sugeridas, y generar así una pequeña hoja de ruta, como resultado concreto. 

A continuación se trasladarán a los asistentes al Centro de Interpretación del Embalse de Iznájar, donde se inaugurará la Exposición fotográfica «Ni todo el agua del mundo… – 50 imágenes del Embalse de Iznájar» y la proyección del audiovisual  “El sonido del agua”. 

Dirigido a profesionales, decisores y técnicos, de ámbito público y privado vinculados al desarrollo rural, el turismo, y la gestión del patrimonio, los espacios naturales y fluviales y los embalses, e imprescindible para profundizar en la consolidación de un turismo sostenible en los destinos de interior vinculados a los embalses.  

Plazas limitadas. Imprescindible preinscripción aquí: https://bit.ly/30L6rdz

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¿Para qué viajamos en el siglo XXI?

«Los turistas somos lo que los pedos de las vacas al cambio climático.«

Pido perdón por ser sincera. Lamento si alguien se siente dolido por el subtítulo de esta reflexión, aunque la frase no es mía. Tal afirmación es de Juan Carlos Rodríguez, conductor de la radio asamblearia Radio-Actius en el barrio de Poble Sec (Barcelona), expresada durante el programa especial dedicado al viaje y al gentrificador veraniego.

Basta con ver las cifras y la cantidad de noticias durante este verano de 2019, año en el que ya se han terminado de colapsar muchos destinos. Informaciones todas relacionadas con el turismo y la invasión de éste para darse cuenta de que ya no es un problema, sino que es un cambio en el paradigma del viaje —de la sociedad, nos atreveríamos a decir—, y en el que se necesita una solución de manera urgente.

Viajar como símbolo de status y alimentado por las redes sociales

Efectivamente, viajar se ha convertido en un rasgo identitario de nuestra sociedad sobre todo cuando llega el verano. ¿Por qué nos empeñamos en viajar cada mes a algún lado? porque nos gusta el destino, por postureo, porque aquel/lla influencer me lo ha dicho por sus redes, porque no nos podemos quedar en casa, qué dirían los familiares y amigos… ¿Es necesario viajar cada periodo de tiempo tan corto? Reflexionemos.

Desde Babilonia’s Travel hemos preguntado a Raquel Herrera, profesora de Comunicación y Márketing en la Escuela de Turismo y Dirección Hotelera de la Universidad Autónoma de Barcelona, sobre el significado de viaje actual. «Sigue siendo un símbolo de estatus, es decir, de pertenencia, por lo menos, a la clase mínima, sigue considerándose una actividad socialmente aceptable a pesar de la huella ecológica que deja y las transformaciones urbanas que implica», añadiendo que «no solo cuenta el viaje, sino compartirlo y alardear de él a posteriori en redes sociales».

¿Cómo y qué comunican las empresas de turismo? ¿Viajar es sólo tener la información práctica?

Con estas cifras bajo el brazo está claro que viajamos demasiado, pero ¿qué tipo de información sobre viajes nos llega? En definitiva, ¿cómo se comunica en el sector del viaje? ¿Es periodismo de viajes o son datos prácticos para vender un destino?

Ana Almansa Martínez, profesora Titular en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Málaga, confiesa a Babilonia’s Travel en una pregunta de email que se viaja «para evadirnos del trabajo y de nuestra vida en general, para romper con la rutina, para conocer nuevos lugares, culturas y personas (…) pudiendo conocer un lugar «casi» como si lo hubiéramos visitado simplemente utilizando las tecnologías; pero es «casi», la vivencia en directo sigue siendo única».

Siendo así esa vivencia, ¿por qué nos empeñamos en reducir, en la mayoría de los casos, nuestra información previa a un destino buscando sólo información práctica (qué ver, dónde dormir…) y no añadimos a esa información más lecturas sobre cultura, historia y situación de la sociedad que visitamos?

En el caso de las personas individuales, María Moro, politóloga, asegura a Babilonia’s Travel en una entrevista que los viajeros «deben concienciarse sobre la necesidad de cuidar y proteger el entorno incluso cuando se viaja, aplicable cuando se está en casa y cuando se viaja de igual manera, contribuyendo, por ejemplo, a que los comercios locales puedan permanecer abiertos sin acudir de forma innecesaria a grandes empresas que abren negocios estratégicos en lugares turísticos sin tener en cuenta lo importante que es el trato humano y la cultura local, motivo principal por el que viajamos».

Destinos que se venden meramente como sol y playa y cuando los vives más allá de la información práctica, te das cuenta de que ese lugar se aleja bastante de la foto que se anunciaba en la marquesina del autobús. La política, los problemas sociales, la situación de la población… todo se deja fuera porque hay que mostrar una imagen idílica y paradisíaca. Un ejemplo bajado a tierra: ¿hay alguna comunicación turística que mencione cómo es el sistema sanitario o alimenticio en Cuba con entrevistas locales? Ahora busca en San Google «qué ver en Cuba» y mira lo que sale. Efectivamente, «Las X mejores cosas que ver y hacer», «Imprescindibles», «Top 10…»

Vendiendo esta información idílica, cómo puede ser que luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos saturado un destino si estamos diciendo al público que es lo mejor del mundo visitarlo enseñando una mínima parte del lugar. ¿Por qué no enseñarlo todo?

Sería muy egoísta pensar que nosotros (los que nos dedicamos al sector del viaje) no contribuimos a eso, porque lo hacemos. Al igual que sería muy egoísta y elitista pensar que nos estorban los turistas en un destino porque nosotros también lo somos. La autocrítica debería comenzar por uno mismo.

El cambio empieza por un mea culpa siendo turista ir-responsable

Sí, desde que hemos vuelto de este #viajarsincolonizar 2019 por el #Caribe no podemos dejar de pensar y de evaluar cómo se plantea el sector del viaje porque, ya no es sólo la huella ecológica, sino también la manera en la que dejamos nuestra huella social. Aunque lo más importante es darse cuenta de nuestros errores para comenzar a rectificar.

He conocido estos lugares de todas las maneras posibles, con viajes organizados, tours, a mi aire, de mochilera, de viaje de prensa, de escapadas de fin de semana a todo correr, tachando lugares… Y desde muchos ángulos, viendo el viaje sólo desde el visor de la cámara (con miles de fotos), no hablando con la gente, alojándome en sus casas, alojándome en albergues, en hoteles, en todos incluidos, en baratos, en lujosos… He montado en diferentes animales, he nadado con otras especies, he tenido experiencias egoístas, he sido turista irresponsable, vaya. Y, además, un día se me ocurrió cofundar la primera asociación de bloggers de viajes de Barcelona en donde solía oír la pregunta de «cuándo es el próximo viaje gratis». Una competencia para el sector periodístico de viajes y un acierto para algunas agencias de turismo. Nadie es perfecto.

Y de lo que me he dado cuenta después de todo este tiempo es que no quiero volver a cometer esos errores, al menos de manera consciente. Prefiero estar hablando horas con un local sobre sus problemáticas que visitar y tachar en mi lista los monumentos. Prefiero parar varios días y saborear el mismo lugar que no salir corriendo porque hay que ver todas las ciudades del país. Prefiero respetar sus costumbres que no estar cabreada durante días porque me molesta estar fuera de mi zona de confort. Prefiero dejar mi dinero a la comunidad local para no contribuir a esa desigualdad social tan bien explicada por Travindy, que no contratar el viaje a una multinacional. Prefiero viajar menos pero vivirlo más y con más calidad.

Termino Terminamos pidiendo perdón

Pedimos perdón por haber contribuido de alguna manera antes a lo que ahora ya no queremos ser. Babilonia’s Travel nació con la intención de contar el mundo desde otra perspectiva, para llegar al destino y mirar de tú a tú y de igual a igual comprendiendo su historia y su cultura. No quisimos ser desde un primer momento repetidores de información, tuvimos claro que en raras ocasiones publicaríamos textos sólo con datos prácticos, es por ello que algunas agencias no quisieron participar con nosotros porque no les seguíamos el rollo (perdiendo en el camino viajes “gratis”). Qué lástima (léase con ironía). Preferimos pagarlos de nuestro bolsillo y escribir lo que queramos.

Buscamos viajeros-turistas-lectores-gente inquieta que estén dispuestos a conocer el mundo más allá de las guías de viajes (no sólo quedarse en el qué ver y qué hacer), y a involucrarse en el día a día del local. Todo suma. Nuestro ROI (retorno de la inversión) será positivo para ti, para tu alma y para la experiencia compartida, no individual. Nosotros seguiremos contando el mundo como nadie te lo pinta, con historias de vidas dibujadas. ¿Te unes al próximo cambio o quieres seguir siendo lo que los pedos de las vacas al cambio climático?

Este artículo ha sido originariamente publicado en Babilonia’s Travel y en Travindy hemos reproducido un resumen con permiso de Bárbara M. Diez: ¿Para qué viajamos en el siglo XXI?. Te animamos a leer el artículo entero para conocer mejor sus reflexiones y qué decisiones han tomado para intentar ser más coherentes con su discurso.

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Reservas naturales privadas en Costa Rica: Entrevista con Alberto Quintana, Hacienda Pozo Azul

En Sarapiquí, Costa Rica visitamos “Hacienda Pozo Azul“, reserva natural que combina actividades de aventuras, alojamiento y educación ambiental. Aquí tuvimos el honor de que nuestro anfitrión fuera Alberto Quintana, su fundador y Presidente en ese momento de la Red Costarricense de Reservas Naturales Privadas. En esta entrevista, nos comparte más información sobre el importante rol de la red en la conservación de la naturaleza.

Laura: ¿Cómo surgió la creación de la Red Costarricense de reservas naturales privadas?

Alberto Quintana:  La creación de la Red Costarricense de reservas naturales privadas surgió en 1995. Durante los años 70’ y 80’ en Costa Rica se dio una gran preocupación por la deforestación que se había ocasionado durante la Segunda Guerra Mundial cuando se hizo la carretera de frontera a frontera. Así mismo, la sociedad costarricense basada en la meseta central formada principalmente por agricultores, encontró la forma de expandirse y convertirse rápidamente en grandes productores.

A su vez, se hicieron numerosos esfuerzos por recuperar la tierra; se estableció el sistema de parques nacionales y se creó una conciencia nacional relativa a este tema. Incluso, se creó el sistema de pagos por servicios ambientales como una forma de sostener e incentivar la conservación y disminuir la deforestación. El sistema consistía en otorgar fondos para que la gente mantuviera el bosque, dependiendo la cantidad de fondos de la extensión del terreno a proteger.

Después del inicio de este movimiento, los científicos que estaban muy involucrados con el gobierno en la creación de instituciones y organizaciones nacionales, entendieron que hay mucha gente con sus propiedades fuera de los parques nacionales. Entonces estos científicos decidieron crear la red de reservas.

Laura: ¿Desde cuándo está involucrado usted en la red?

AQ: Yo me involucré en la red una vez que ya tenía “Hacienda Pozo Azul” como lugar turístico. No teníamos sólo actividades turísticas sino también actividades agropecuarias. Ya era muy consciente en cuanto a sostenibilidad y tenía una parte de la tierra como reserva, con pago por servicios ambientales. Me uní a la red en el año 1997-98 y desde 2006 estuve activo en la organización.  Fui presidente desde 2012 hasta 2014 y ahora desde 2017 hasta 2019.

Laura: ¿Cuál es el compromiso de “Hacienda Pozo Azul” hacia la sostenibilidad?

AQ: Nuestro compromiso es muy fuerte. Nosotros vendemos sostenibilidad, conservación, digamos, porque estos conceptos están dentro de las actividades que hacemos. “Hacienda Pozo Azul” ofrece aventuras en la selva y actividades hechas completamente dentro de la naturaleza. Estoy convencido que el turismo es la forma de poder ganar dinero para la conservación de la naturaleza.

Laura: ¿El trabajo de las reservas naturales privadas complementa o sustituye el trabajo de los parques nacionales?

Fuente: Echoes of the Journey

AQ: Complementan fundamentalmente. Hay todo un programa hoy día que consiste en establecer corredores biológicos de manera que los parques nacionales no sean un área cerrada, en donde las variedades de toda la vida animal y vegetal están allí sin intercambio, en forma en que genéticamente se pueden deteriorar esas especies. Las reservas naturales privadas tratan de comunicar grandes áreas a través de corredores biológicos y esos corredores biológicos por ley, por ejemplo las cuencas, se deben conservar.

Laura: ¿Quién puede ser miembro de la red de reservas privadas y cuáles son los requisitos?

AQ: El requisito mínimo es que la reserva tenga al menos dos hectáreas de terreno en conservación y obviamente cumplir con los reglamentos internos.

Laura: ¿Entonces, no importa qué actividad se esté haciendo dentro de la reserva, lo importante es que destinen al menos dos hectáreas a conservación? ¿No son siempre empresas turísticas?

AQ: Exacto, no tienen que dedicarse a la actividad turística. En este momento, hay 220 reservas identificadas en Costa Rica que en total protegen alrededor de 98000 hectáreas. 25-30% de este territorio corresponde a instituciones educativas y casi 50% realizan actividades turísticas. Pero, por supuesto, cualquier persona que tenga una finca y realice agricultura o cualquier otra actividad, pero que tenga un área de reserva en conservación y que la mantenga, puede ser miembro de la red.

Laura: ¿El turismo es entonces la actividad primaria para los miembros de la red?

AQ: Como mencioné anteriormente, el 50% de las reservas que forman parte de la red realizan actividades turísticas. El turismo en Costa Rica es básicamente un turismo de naturaleza. En un territorio que ocupa tan sólo 0.3% del planeta, hay entre 3 y 5 % de toda la biodiversidad mundial. Además, está ubicada entre dos mases continentales grandes y entre dos océanos. Todo eso es un gran atractivo. Recibir turistas genera una gran fuente de ingresos económicos y en muchos casos el turismo es la principal fuente de ingresos que se usan para la conservación.

Laura: ¿En su opinión, cuáles son los retos actuales del desarrollo turístico en Costa Rica?

AQ: Pienso que los retos son, más o menos, externos. Costa Rica fue el pionero en ecoturismo y ahora en muchos lugares del mundo están siguiendo este ejemplo. No sólo en el Caribe sino también en países como Colombia, Ecuador, Chile y, entonces, hay más competencia hoy en día. El reto para Costa Rica es mantenerse competitivo.

Laura: ¿Usted opina que el fenómeno de “sobre densificación turística” podría afectar a Costa Rica como en otras partes del mundo? 

AQ: Pienso que no. En turismo de naturaleza, como el que tenemos en Costa Rica, el dinero se reparte y esto apoya mucho. Entonces, más turistas llegan más iniciativas van a aparecer. Acá en esta zona (Sarapiquí), nosotros fuimos pioneros en ofrecer actividades y hoy hay una variedad de emprendimientos que ofrecen servicios similares y los números se comparten. También hay lugares que fueron lugares de paso en pasado, pero se están convirtiendo en destinos turísticos.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Echoes of the Journey, puedes leer la entrevista entera en: Reservas naturales privadas en Costa Rica: Entrevista con Alberto Quintana, Hacienda Pozo Azul”.

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Principios del Diseño de Experiencias Regenerativas

El propósito del diseño de experiencias regenerativas es la co-creación de conexiones profundas y la integración de la comunidad local, el viajero y la naturaleza, develando la identidad de cada lugar (su ética y estética), posibilitando que la relación hombre-naturaleza sean saludables y simbióticas a largo plazo, y puedan prosperar hacia a su potencial evolutivo.

Para esto planteo algunos principios básicos que permitan diseñar desde una nueva visión que plantea tres ámbitos; El diseñador, el lugar y las relaciones.

La observación y el observador como punto de partida para una nueva ciencia de diseño

Estamos hace un tiempo viviendo en el paradigma de ver al mundo como una “cosa”, algo que existe afuera e independiente de nosotros, desde una mirada reduccionista, mecanicista, economicista y fragmentada. Así una persona puede estar frente a un bosque o “cosa” y ve solamente árboles aislados, reduciéndolos a abstracciones como el valor económico que este tiene, traduce los árboles a metros cúbicos de madera y la calidad de esta para ser vendida en el mercado, esto da un valor económico del bosque que esta mirando.

Otra persona puede mirar el mismo bosque y “ve” la relación entre el bosque, el de agua y aire, la biodiversidad que contiene, la paz y tranquilidad, la salud y el bienestar que pueden otorgar y, a través de esta mirada, los valores intrínsecos que este contiene. El paisaje estático se transforma así algo dinámico, lleno de vida, relaciones y en permanente interacción.

Desde donde o como observamos el mundo que nos rodea, nos hace interactuar con la realidad que vemos de una u otra manera. Esto quiere decir que cuando el observador puede ampliar y profundizar su mirada en las dimensiones, sensaciones y relaciones (muchas veces invisible a los ojos, pero no a los sentidos anímicos, imaginativos e intuitivos) de lo que está observando, se hace posible diseñar algo integrador, con pertenecía y acorde al lugar en sí mismo.

En gran medida más que encontrar soluciones y respuestas a la hora de diseñar, lo que aspiramos es permitir que emerja lo que el lugar necesita para la salud y bienestar de todos los que habitan ahí y facilite el movimiento de la vida en ese lugar. Es por esto, que sentir y reflexionar estas preguntas con el lugar y su gente es importante antes de diseñar; ¿cuál es la intención o propósito del lugar? ¿Qué es lo que el lugar necesita? ¿Qué es lo que se está queriendo expresar? ¿Cuál es mi rol en este proceso vivo?

El rol del Lugar y el Sense of place

El “lugar” ha sido construido a través del tiempo, y cada una de sus manifestaciones contienen toda la historia que les a tocado vivir y esto hay que honrarlo se ha generado una biografía e historia del lugar que podemos aprender a leer y que está en constante evolución.

Para trabajar desde un lugar vivo y el “Sense of place”, los esfuerzos de nuestras capacidades se orientan en observar e hilar la historia geológica, hidrológica y biológica (flora y fauna), las dinámicas ecológicas, así como sentir y observar los patrones que dan vida al lugar y que han dado origen a los patrones culturales humanos que luego se desenvuelven en él. Así como la vegetación a modelado el propio entorno en el cual emerge, transformándolo y creando nuevas posibilidades de expresión y nichos para que nuevas formas puedan habitar, el humano también es creado y creador de su entorno.

Trabajar con la comunidad local en procesos participativos de colaboración y recapitulación de la historia del lugar cumple con dos propósitos fundamentales, el primero es descubrir, a través de los ojos de quienes han habitado el lugar por años, su identidad, esencia y potencial; y como segundo ampliar el sentimiento de pertenencia y arraigo, lo que profundiza la conexión y el cuidado por el lugar a largo plazo.

Desentrañar la biografía viva es fundamental, ya que el humano entiende el mundo a través de historias, y el guía de experiencias debe facilitar, a través de ellas, un viaje de inmersión con ese proceso vivo y evolutivo, permitiendo al viajero conectar con la esencia e identidad del lugar, haciéndolo sentir parte y experimentar que su viaje colabora y esta unido a un propósito mayor.

Integrando y transformando a través de las tres relaciones y la regeneración

El turismo es básicamente movimiento y encuentro. Las personas viajan de su lugar para ir a otro y en este otro lugar ocurre el encuentro. A diferencia de otras industrias, en el turismo el ser humano es parte esencial de la experiencia, para esto es importante comprender más profundamente la esencia y el propósito profundo del viajero y por lo tanto la potencial relación que puede vivenciar con el lugar.

En el diseño de experiencias regenerativas trabajamos con tres relaciones; El ser humano consigo mismo, con los otros y con la naturaleza. Por lo que ha de estar siempre considerado y presente el tiempo y el espacio para que estas tres relaciones ocurran. Para esto es importante ralentizar al viajero, para que pueda ir bajando su ritmo de vida cotidiana (muchas veces un ritmo ciudadano) y pueda ir apreciando y sintonizando con el ritmo del lugar, la naturaleza y sus estaciones, los oficios de cada estación, las festividades y el momento único que se está viviendo, como una forma de traerlo al presente.

Fuente: Camina Sostenible

Por lo que el diseño de experiencias en turismo regenerativo, buscan siempre la transformación a través de la mayor conexión del viajero consigo mismo, con los otros y con la naturaleza (o entorno). Y a pesar de que la experiencia es diseñada, no debe perder autenticidad, originalidad e identidad, y debe esforzarse en cultivar una impronta única, un “flow” y movimiento propio, que esta conectado con el lugar desde sus fuerzas vivas y formativas (naturales y culturales) y a la vez está impregnado inevitablemente con la identidad de la organización (o empresa) que proporciona o facilita la experiencia misma.

Método Practico o aplicación práctica de los contenidos:

Estos son los 7 pasos simples y prácticos que para el del diseño de experiencia regenerativas que hemos desarrollado:

1. Definir mi identidad y propuesta de valor experiencial; Conectado con la identidad esencial de mi organización.
2. Sense of place; Conectar, sentir y comprender el lugar para un diseño co-evolutivo.
3. Soñar la experiencia regenerativa; Que desearía que ocurriera en el viajero
4. Identificar los momentos de verdad; Donde las tres relaciones cobran vida
5. Diseñar la experiencia óptima. Incluyendo la articulación de servicios, integrar diversas experiencias (psicológicas, sustentables, sociales – culturales, emocionales y espirituales), construir un relato y narrativa, y generar una conexión con el entorno
6. Aplicar estándares del encuentro, cuidando la calidad de experiencia deseada
7. La celebración, proceso de feedback y mejora continua

Espero que esto ayude a la comprensión del turismo regenerativo y el diseño de experiencias transformadoras. Cabe decir que, esto es solo la parte intelectual (por lo tanto, incompleto), y que cada uno de estos temas los profundizamos en los talleres de manera experiencial, dado que el diseñador debe desarrollar habilidades a través de las prácticas y vivencias que nos permitan ver el mundo de una manera diferente.

¡Bienvenidos a la Iniciativa Global de Turismo Regenerativo! Los dejo invitados a ver nuestros próximos cursos aquí  y seguir creciendo juntos.

Este artículo ha sido originariamente publicado en Turismo Regenerativo y reproducido en Travindy con permiso del autor: Principios del Diseño de Experiencias Regenerativas”.

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Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano

Rutopía, empresa que promueve el turismo de manera sustentable y justo para comunidades indígenas en México fue seleccionada para competir en la final del Hult Prize 2019.

“Aplicaron 20 mil empresas de todo el mundo y ahora quedan seis y somos la primera empresa latinoamericana que va a la final en las Naciones Unidas desde el 2017, donde participó un grupo del Tec de Guadalajara», explicó Emiliano Iturriaga fundador de Rutopía.

Más allá de obtener el primer lugar y el premio en efectivo, tanto Emilio como los demás integrantes de Rutopía, Sebastián Muñoz, Diego Espinoza y Leslie Pérez, buscan que esta plataforma sea dada a conocer en todo el mundo para promover el turismo responsable.

“Aunque siempre fue nuestro sueño, no creímos llegar tan lejos en tan poco tiempo y es muy importante para nosotros que, independientemente del premio, es darle visibilidad al proyecto y que la gente sepa de otro tipo de turismo.

“Un turismo más justo y sustentable y si realmente se dan cuenta de este tipo de proyecto el impacto positivo que tendrá es gigantesco. Estamos emocionados de hacer crecer la empresa”, agregó Emiliano.

Para apoyar a Rutopía puedes ingresar AQUÍ y realizar donaciones a partir de 20 pesos mexicanos y seguir las redes sociales de esta empresa en Facebook Instagram.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Tecnológico de Monterey: Rutopía: el Airbnb del ecoturismo mexicano”.

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