15 Impactos del Turismo en la Cultura

Gran cantidad de destinos turísticos han tenido que enfrentarse a los efectos tanto positivos como negativos que provoca el turismo. Los retos que genera el desplazamiento masivo de personas obliga en primera instancia a conocer los diferentes impactos que se podrían presentar, para de esta manera tener un posible plan de acción que ayude a encausar hacía un desarrollo provechoso para ambos actores (turistas y comunidades receptoras).

La siguiente lista muestra una serie de efectos generados por el turismo a la cultura entre pueblos, aunque no todos ellos son negativos, la realidad es que hay mayores probabilidades de afectar que de beneficiar. Corresponderá a cada uno de nosotros ayudar a la conservación  y preservación de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, antes que a la destrucción y pérdida de ellas. Algunos de estos efectos son:

Erosión de la cultura local

La cantidad excesiva de turistas y la demanda de productos en las localidades receptoras, puede ocasionar que artesanos tradicionales elaboren productos por cantidad y no por calidad, lo que degrada los valores artísticos y simbólicos del arte producido localmente y a larga podría concluir en la desaparición de la cultura.

Hostilidad cultural

Si la comunidad local no participa directamente en el establecimiento del desarrollo turístico, pueden llegar a ser hostiles con los turistas; esto sucede porque es sabido que el turismo podría destruir modos de vida y economías tradicionales, creando dependencia y trabajos mal pagados.

Falta de autencidad en las experiencias turísticas

Con el fin de satisfacer al turismo de masas, se producen y se comercializan artículos “imitación”;  además, es común que se establezcan “falsas áreas” donde el turista solo percibe detalles de los verdaderos símbolos. Sin embargo, algunos investigadores (Cohen, 1995) afirman que el turista está de acuerdo con esto, siempre y cuando se beneficie a los grupos étnicos.

Puedes leer los 15 impactos del Turismo en la Cultura en el siguiente enlace.

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La gestión del turismo debe basarse en evidencias, no sentimientos o modas

En un mundo donde aumentan las voces que reclaman el “decrecimiento turístico” o que las personas viajen menos en avión, las empresas turísticas deben mantener la cabeza fría pero sin eludir sus responsabilidades sociales y medioambientales. “Si se hacen las cosas bien, se irá generando una mejor complicidad con la sociedad”, dice la experta Maria Abellanet, CEO del centro universitario CETT.

Las previsiones de la OMT apuntan a que llegaremos a los 1.800 millones de llegadas internacionales hacia 2030. En 2018 ya se alcanzaron los 1.400 millones, dos años antes de lo previsto ¿Cómo cree que el crecimiento del turismo a nivel global afectará a los destinos en la década 2020-2030?

La tendencia al alza del turismo en los próximos años tiene una afectación directa en el mercado global ya que no habrá ninguna región turística, según la OMT, que presente variaciones negativas desde un punto de vista de crecimiento cuantitativo. Por tipologías, se espera que el turismo urbano será el que experimentará un crecimiento más significativo respecto a otros entornos.

Se ha referido al turismo simplemente como “movimiento de personas”. ¿Quizá en el siglo XXI convendrá reformular el concepto clásico de turismo?

O podemos ampliar ese concepto, porque al final lo que acaba colapsando los lugares es: mucha gente en el mismo lugar y en el mismo momento. Lo que pasa es que si hilas fino encontrás muchos más matices de dónde procede la gente, por qué van a esos lugares, etc. Por ejemplo, hay miles de personas que van a estudiar a otro país, o que se desplazan para visitar amigos repartidos por todo el mundo, etc, eso también es turismo. O quizá en el futuro nos moveremos menos por temas de sostenibilidad, pero creo que no será así .

Hablando de sostenibilidad, las posturas más radicales dicen que sería necesario ir hacia el decrecimiento turístico en ciudades como Barcelona, que usted conoce bien ¿qué opina? ¿qué pros y contras ve?

Contras, todos. Tampoco digo crecimiento. Lo que digo es repensar y gestionar. Y si hablamos de Barcelona, no separaría la gestión del turismo de la gestión de la ciudad, que es un todo que integra movilidad, sostenibilidad, espacios, seguridad, vivienda… Todo ello afecta al turismo.

Pero también surgen otros movimientos, como la vergüenza a volar.¿Cree que estas tendencias sociales podrían llevar a un crecimiento en las llegadas de turistas por debajo de las previsiones de la OMT ?

Creo que en ese caso se produciría un cambio en el origen de las personas que visitan un lugar determinado. Si por ejemplo alguien decide no ir a París para no coger el avión, quizá viajará a los Pirineos en un coche eléctrico. Pero lo que no va a pararse es el deseo de la gente de vivir experiencias con otras personas, en la naturaleza, con otras culturas… Eso no lo podremos evitar porque es inherente en las personas. Aún así no creo que dejemos de volar en avión, creo que se desarrollarán tecnologías en la aviación que no contaminen tanto. Y en todo caso, tampoco se puede atribuir toda la contaminación del planeta al turismo. El turismo debe contribuir sin lugar a dudas a contaminar menos. Pero en la reciente Cumbre del Clima en Madrid apenas se han alcanzando acuerdos y grandes potencias ni han acudido y seguirán contaminando. Por tanto, lo que diría es menos hipocresía con todo esto.

Es decir…

Busquemos una gestión integral sostenible en un sentido amplio. Modifiquemos las medidas con las que se evalúan los impactos del turismo. Incorporemos estos tipos de temas socioeconómicos ambientales. Pero no seamos drásticos porque eso no nos llevará a buen puerto.

Ante estos nuevos retos ¿Qué objetivos prioritarios deberían perseguirse?

Más allá de la lectura de un crecimiento global, en los próximos años tomarán fuerza nuevos valores y factores a la hora de viajar. En este sentido, los destinos deben plantear escenarios distintos a los que hoy se presentan. Tendrán que adaptarse, principalmente, a la figura de un turista cada vez más exigente, más sensible y atento a los detalles relativos a su experiencia y a la utilización responsable de recursos en el marco de su viaje. En este sentido, se trata de un turista que da importancia al consumo de productos locales, consecuente con la huella ecológica que deja, y tecnológicamente preparado en todas las etapas del viaje.

Pero ese turista más respetuoso y tecnológico del que usted habla, me temo que no está suficientemente cuantificado ni estudiado a fondo…¿Sabemos realmente si existe?

Lo que sí sabemos es que se están produciendo cambios sociales que hacen que las personas evolucionen y deseen en general otro tipo de experiencias. Efectivamente faltan más estudios en profundidad de este tipo de nuevos perfiles de viajeros. Y también faltan datos de impactos que no sean solo el volumen de ingresos, el gasto medio, o el número de pernoctaciones.

¿Las empresas turísticas deben tener un papel más activo para ser más responsables con su propio destino?

Sin lugar a dudas. Creo que la responsabilidad es compartida por todos los actores que participamos en el turismo. También de los propios turistas. Pero las empresas no pueden eludir esa responsabilidad. Si se hacen las cosas bien, si se hacen mejor, se irá generando una mejor complicidad con la sociedad, una mejor comunicación. Por tanto creo que deben explicarse relatos reales, con ejemplos prácticos del territorio y con resultados tangibles.

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Cacao, desarrollo rural y cadena de valor

La producción del cacao, ha venido a menos y prácticamente ha desaparecido su consumo en las mesas de las familias convencionales en algunos de los principales países productores como México, República Dominicana, Colombia…cuando anteriormente, era considerado un producto de la canasta alimentaria básica, lo que impacta negativamente en toda su cadena de valor, especialmente a los grupos sociales más vulnerables como el agricultor/cacaotero que produce pero no transforma y tampoco comercializa. En contraparte su consumo se ha incrementado en tiendas productoras de chocolates, bombones, confitería y sus derivados que por altos precios, son accesibles a pocas personas con un alto poder adquisitivo y la mayor parte de la producción se va a países europeos. 

Ferran Gelis, Delegado de CODESPA en Ecuador, una ONG de Cooperación para el desarrollo (ONGD), menciona que “la estructuración de las cadenas productivas muchas veces impide que los eslabones más pobres puedan mejorar su participación en la cadena y por lo tanto mejorar las condiciones de vida de los integrantes de las mismas. Para identificar y enfrentar las problemáticas de los eslabones más débiles se introduce el concepto de enfoque de cadena de valor».  

Según la FAO “El valor añadido en las cadenas de valor se refleja en cinco aspectos: beneficios para los propietarios de activos, ingresos salariales, beneficios para los consumidores, recaudación tributaria y repercusiones en el medio ambiente, en términos generales. Este desglose del concepto de valor añadido permite realizar evaluaciones del rendimiento que vayan más allá de la competitividad y la inclusión de los pequeños agricultores. En su lugar, la repercusión se evalúa de forma simultánea para las tres dimensiones de la sostenibilidad: económica, social y medioambiental. Contribuyen al rendimiento de una cadena de valor alimentaria tanto la acumulación de riqueza en sentido amplio como el número y la naturaleza de los puestos de trabajo directos e indirectos creados, la mejora del suministro de alimentos, el refuerzo de la base tributaria y la reducción de la huella medioambiental de la producción y distribución de alimentos”. 

Según Gelis “las cadenas de valor, a diferencia de las productivas, tienen relaciones entre eslabones más transparentes, participativas, con mayor flujo de información y con servicios de apoyo a la cadena mejor estructurados, y esto se consigue en gran parte con actores sensibilizados y fortalecidos. Aplicar un enfoque de cadena de valor a una cadena productiva tradicional nos permite identificar y analizar todos los factores que afectan al desarrollo y competitividad de la cadena, y especialmente al desarrollo y competitividad de los pequeños productores y sus asociaciones, permitiendo encontrar las soluciones más sostenibles que permitan fomentar cadenas más equitativas”.

Por ejemplo en el caso del cacao, la organización de comercio justo, calcula que más de un 90% de la producción mundial de cacao procede de pequeñas plantaciones de tipo familiar, con extensiones medias de dos a cinco hectáreas que representan la principal actividad y fuente de ingresos para quienes las trabajan. El cultivo y cosecha del cacao emplea directamente entre 5 y 6 millones de personas, e indirectamente a otras 14 millones. En total, se estima que aproximadamente unos 50 millones de personas en todo el mundo dependen del cultivo del cacao.

Mientras que el cultivo de cacao tiene lugar en países tropicales empobrecidos, su transformación intermedia y la elaboración final de chocolate se sitúa por lo general en países enriquecidos de Europa, por lo que, según la organización de comercio justo “millones de pequeños agricultores y trabajadores agrícolas que proporcionan a las empresas de alimentación y bebidas sus materias primas más importantes no han visto mejorar su situación ni su salud. La mayoría de quienes forman parte de la cadena de suministro del cacao sigue viviendo en la pobreza y la malnutrición es un problema generalizado en las zonas productoras de cacao de todo el mundo”.

El cacao es un complejo sistema agroforestal que se compone de acuerdo acorde a su ubicación de: 

A) Frutales: Limón, tamarindo, naranja, plátano, mango, piña, aguacate o palta, noni, guanábana, papaya, chicozapote, jobo /jocote etc. 

B) Maderables: Cedro, teca, ceiba, roble, caoba, bambú entre otros. 

C) Especias y tubérculos: Laurel, achiote, vainilla, pimienta, cardamomo, canela, échalotte, camote, yuca, malanga, paterna, ñame, jinicuil o cuajinicuil etc.  

D) Flores: Bastón de emperador (Nombre científico etligera elatior), aves del paraíso, piña ornamental, heliconias, hawaianas, gingers…

E) Fauna: Se divide en animales domésticos como vaca, ovejas, caballos, cerdos, gallinas, abejas… y silvestres tales como pájaros (Búhos, colibríes, pájaros carpinteros…), chimpancés, rata de campo, insectos que son los principales polinizadores junto con las águilas y los agutíes. 

F) Otros que dependen de la climatología, biodiversidad y propiedades del territorio. 

Como resultado de la investigación realizada para este trabajo, a continuación enlisto una propuesta teórica-práctica de lo que podría ser la base de una cadena agroalimentaria de valor sostenible, considerando como producto al sistema agroforestal del cacao:  

Propuesta cadena de valor agroalimentaria sostenible del Cacao 

  1. Preservar la biodiversidad, reservas de la biosfera, microclimas, biomas, sistemas agroforestales y cultivos.
  2. Productores: emprendimientos individuales, familiares o cooperativas rurales.
  3. Planificación de la producción en base a la demanda y priorizando ingredientes endémicos.  
  4. Formación de competencias en manejo técnico de producción, cosecha y manejo poscosecha.
  5. Selección de proveedores de servicios financieros y no financieros, bienes, equipos…
  6. Infraestructura y equipamientos (Viveros, cajones/gavetas de fermentación, camas de secado…).
  7. Producción con energías renovables, inteligentes, innovación, tecnología y respeto a la  cosmovisión, usos, costumbres y cultura de las comunidades.
  8. Estándares de calidad para el consumo nacional e internacional (semillas lavadas o fermentadas).
  9. Obtención de certificados y/o sellos nacionales e internacionales (Orgánico, Sostenibilidad, Trazabilidad, Kilómetro “0” …). 
  10. Aprovechamiento de sobras y desperdicios (cascara, mucílago, elementos del sistema agroforestal como maderables, frutales, flores, especias y tubérculos, fauna…). 
  11. Procesamiento y venta del producto artesanal por productores pequeños a intermediarios en la región: 
    1. Recolectores minoristas
    2. Acopiadores
    3. Cooperativas
    4. Asociaciones 
  12. Procesamiento y venta del producto industrial por Cooperativas, Asociaciones, Proyectos Empresariales en la región a: 
    1. Mayorista en origen
    2. Industria alimentaria
    3. Mayorista en destino
    4. Exportaciones
  13. Plataformas de distribución y logística: Empaquetado, etiquetado, embalaje, transportación, bromatología, permisos, servicios complementarios…
  14. Reducción de pérdidas y desperdicios (desde la cosecha hasta la compra del consumidor final).
  15. Mercadotecnia y comercio tradicional y canales de distribución on y off line 
  16. Consumidor final de granos, licor, pasta o manteca de cacao, chocolate, confitería y otros derivados del sistema agroforestal del cacao: Hoteles, Restaurantes, Cafés, Empresas Gastronómicas, Mercados, Supermercados, Tiendas de Conveniencia, Confiterías, Hogares…
  17. Compostaje, reciclado y energias renovables.
  18. Creación de valor: Seguridad alimentaria, sostenibilidad, identidad, servicio post venta y programas de lealtad…..
  19. Sistemas de producción sistemicos (permacultura), regenerativos, restaurativos y resilientes.  
  20. Desarrollo del agroturismo e ingresos al ofrecer experiencias, tours, itinerarios, circuitos, rutas… y destinos agroturísticos sostenibles manteniendo el valor de los productos naturales.

A simple vista se denotan las principales problemáticas en los numeros 11, 12, 13 y 14, que es donde se incrementan los costes por el intermediarismo, la distancia y riesgo de perdida del producto en el traslado. Se estima que el precio que se paga por el cacao incluido en una tableta de chocolate apenas representa el 10% del precio final de esta. Pero las y los cacaoteros perciben incluso menos: apenas entre el 3% y el 6% del precio (organización de comercio justo, 2014). 

Los líderes del sector empresarial gastronómico y turístico, especialmente los que laboran en el área de alimentos y bebidas, tales como cocineros, reposteros, bartenders, gerentes y propietarios, así como el sector académico en sus líneas prioritarias de investigación o laboratorios de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I), pueden apoyar mucho estas iniciativas al fomentar las relaciones y compras directas con el productor y desarrollar propuestas que diversifiquen con innovación,  creatividad, y sostenibilidad minimizando las pérdidas y el consumo energético de los productos finales, al usar por ejemplo todos los derivados del sistema agroforestal del cacao, y no solo las semillas que se venden, originando un gran desperdicio de su biodiversidad con la cual se pueden elaborar nuevos platillos, bebidas y menús degustación, utilizando además de la semilla, la harina que se puede extraer de la cáscara de la mazorca del cacao y bebidas con el mucílago o el licor de cacao, talleres de elaboración de chocolate, confitería, coctelería…. 

Es relevante considerar de manera prioritaria en una cadena de valor agroalimentaria sostenible, los conceptos de Trazabilidad, Proximidad y Kilómetro “0”, Comercio Justo, Objetivos del Desarrollo Sostenible ODS, así como la asociatividad de los Productores, capacitación técnica, estructuración de servicios de apoyo (crédito, asistencia técnica, provisión de insumos, etc.).

Se deben romper paradigmas y cambiar de una economía lineal a una economía circular, donde desaparece el concepto de residuo y todo recurso es nutriente para la naturaleza, la industria o la sociedad. De esta manera se podrán acortar los eslabones, evadir el terrible intermediarismo si se contacta y compra directamente el productor en la región de origen, minimizando los efectos del cambio climático integración de stakeholders de todos los grupos de interés que son eslabones de la cadena y clusters agroalimentarios y turísticos por ser el agroturismo una excelente herramienta para poder obtener ingresos complementarios a los fijos que obtienen por las labores agrícolas, al ofrecer experiencias de turismo industrial, tours con senderismo, itinerarios, circuitos, rutas… hasta convertirse en destinos agroturísticos sostenibles.

Lo que incrementaría la demanda de sus productos finales y compra directa en el sitio, generando beneficios en las comunidades receptoras, principalmente con cacaotero y agricultores en general, que son el grupo social más vulnerable de la cadena de valor agrícola, culinaria, gastronómica y turística en países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

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«No, yo no llevo paraguas!» El engaño de los freetours

Soy plenamente consciente que el contenido de este articulo no gustará a todo el mundo, ni siquiera todo el sector turístico estará de acuerdo conmigo en muchos aspectos. Pero últimamente pienso mucho sobre cuál es el modelo de turismo que se merece mi ciudad, Girona, y hacia donde se dirige actualmente el sector de las visitas guiadas en la ciudad.

Los freetours y en general de las llamadas «economías colaborativas» son un tema polémico. Inevitablemente el tema nos conduce a pensar en la regularización de las profesiones.

En el caso que nos ocupa, actualmente en Cataluña los guías más jóvenes nos hallamos en una situación complicada. Por un lado, no somos guías oficiales. Y no lo somos no porque nos hayamos negado, o porque creamos en el sistema de evaluación basado en un solo examen que habilita para ser guía de todo un territorio (este es otro tema que también daría para mucho), sino porque no se convocan exámenes de habilitación des del 2009. Eso significa que todos los licenciados o graduados en historia, historia del arte, humanidades o turismo que han terminado la carrera con posterioridad al 2009 y quieran dedicarse a la profesión de guía cultural caen (caemos) en tierra de nadie porque no podemos ser, de ningún modo, guías oficiales. 

Sin embargo, los que nos hemos formado en patrimonio cultural, investigación y comunicación y hemos estado acumulando experiencia como guías en instituciones de prestigio como museos, galerías, instituciones culturales, etc. tendremos la oportunidad (espero más pronto que tarde) de ser reconocidos finalmente como guías oficiales por medio de un carné por puntos, que según parece, puede empezar a implementarse a partir del año que viene.

Estoy totalmente convencida que los freetours funcionan mucho y muy bien en algunas ciudades concretas. En Marrakech, por ejemplo, los guías de freetour tienen que ser, por ley, guías oficiales acreditados que ofrecen, por cierto, un muy buen servicio. En algunos casos, como en todos los sectores, hay personas que hacen bien su trabajo.

Pero lo que empezó como una estrategia informal para que los estudiantes de turismo se ganaran cuatro duros mientras estudiaban (como una especie de prácticas temporales), se transformó rápidamente en un modelo de negocio que no tiene nada de colaborativo ni de democratizador.

Igual que en el sector del transporte privado y las compañías como Uber, los pobres transportistas que se destrozan las piernas para compañías como Glovo y la especulación de los pisos turísticos a manos de grandes inmobiliarias como Airbnb, la palabra «democratización» parece el término de moda que esconde el capitalismo más violento y la precarización laboral más absoluta.

Lo primero que debemos tener en cuenta con un freetour es que la mitad de la palabra ya nos miente. De «free» no tienen nada. No conozco a nadie que haya hecho nunca un freetour y se haya marchado sin pagar. Quizás porque en el fondo todos sabemos, nos gusten más o menos los freetour, que los trabajos deben ser remunerados siempre, por una cuestión de dignidad. Por el otro lado, las plataformas donde se anuncian estos freetours cobran siempre una comisión a los guías, a veces totalmente arbitraria, por lo tanto estos de «free» nada, tampoco.

Y el tema de que el cliente ponga el precio es ya, bajo mi punto de vista, absurdo y perverso. Cuando alguien va a comprar el pan no le dice al panadero «oiga, póngame una barra de cuarto, pero hoy decido pagarle 0,40€, no 0,80€». ¡Y algunos me dirán: ya pero los guías freetour son particulares! No son como los panaderos, profesionales. 

¿Entonces en qué quedamos? ¿Es un trabajo o no lo es? Porque por lo que sé, hay algunos guías en Girona que se lucran (y no poco) con los freetours, aun teniendo visitas de pago entre sus productos.

Si hiciéramos un calculo grosso modo, los números nos escandalizarían. Y recordemos, por supuesto, que todo ese dinero es invisible. No pasa por hacienda, no se factura, no declara impuestos, ni los mismos guías están dados de alta como autónomos.

Y como siempre, no todo es una cuestión de dinero. Más allá de lo que implican para la ciudad los grupos de más de treinta personas colapsando el casco antiguo, sé muy bien que algunos de estos guías freetour de Girona no tienen ninguna formación en historia, ni en arte, ni en turismo ni ninguna experiencia previa haciendo visitas, más que lo que han vivido o saben – o creen que saben – de la ciudad.

Con este articulo, que es el fruto de mi opinión personal más sincera no quiero condicionar a nadie que no contrate freetours, ni mucho menos. Solamente quería poner sobre la mesa este modelo de negocio que implica, para los que nos dedicamos profesionalmente a esto, una desvirtuación de nuestro trabajo.

Aun así, también estoy segura (o quiero pensar que es así) que al final, los clientes deciden y muchos de ellos saben lo que quieren. Prefieren pagar un servicio a un profesional con experiencia y formación que les de una visión completa y verídica de la ciudad, anteponiendo la cualidad al entretenimiento.

Y no, yo no llevo paraguas.

Este artículo ha sido originariamente publicado en La Mosca Tours y reproducido en Travindy con permiso de la autora, Marta Grassot CEO de La Mosca Tours: No, yo no llevo paraguas! El engaño de los freetours.

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FiturNext 2020 ante el reto del desarrollo económico local

El Observatorio FiturNext 2020 se presenta como el foro que hará frente a dos de los objetivos clave para el sector turístico y el planeta: medioambiente y sociedad a través de la innovación. Dejando a un lado el “crear algo nuevo” para pasar a un “vamos a replicar lo que ya funciona”. La llamada “replicabilidad”, que genera un efecto multiplicador de efectos positivos a través de casos reales, contribuye activamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y genera valor añadido a empresas y destinos. 

El desarrollo económico local es el reto que FiturNext abordará este 2020 a través de la búsqueda de buenas prácticas que ya estén beneficiando a comunidades, colectivos y poblaciones. Se trata además de una perspectiva más holística, que asume la cooperación entre sectores  como elemento clave para mejorar las condiciones de crecimiento económico y generación de empleo. 

Se identifican tres formas clave para contribuir a este reto FiturNext 2020 desde el turismo. Y es que a la hora de analizar buenas prácticas replicables que abordan este desarrollo económico local, se han examinado aquellas que inciden en la descentralización del turismo, las oportunidades para emprendimientos locales y la oferta de empleo inclusivo y equidad social existente.

La descentralización del turismo se presenta como sinónimo de creación de nuevos destinos o emergentes para minimizar la capacidad de carga. La saturación de enclaves turísticos necesita de una respuesta rápida y contundente, tanto desde la perspectiva de la planificación, marketing y comercialización del propio destino como desde el punto de vista de las empresas que componen la planta turística.

En cuanto a las oportunidades de emprendimiento, se analiza el nivel de replicabilidad de aquellas que permiten distribuir los beneficios económicos entre las comunidades residentes. También se valoran aspectos como la capacitación y apoyo como formas de empoderamiento de proyectos de base local que posibiliten su integración en el ecosistema de consumo y provisión de servicios de la industria turística.

Por último, abordar el desarrollo económico local ha de estar ligado al fomento del empleo inclusivo. Aquí se analizan cuestiones como por ejemplo, el porcentaje del total de empleados en el sector turístico en un determinado destino, que responde a necesidades de personas en riesgo de exclusión social o con mayor vulnerabilidad. 

Un total de 12 son las iniciativas que se han preseleccionado a través del “barómetro de replicabilidad”, una herramienta que se ha desarrollado para evaluar las prácticas, con el fin de determinar sus debilidades y fortalezas para ser replicadas por otros actores y con otros recursos.  Las tres iniciativas ganadoras han sido: Apradina un Olivo, Fundación Startlight y Soap for Hope. Las recetas para contribuir al reto FiturNext2020, se comienzan a cocinar el próximo 22 de enero en el marco de Fitur 2020 con charlas, ponencias, mesas redondas y entrega de premios, con profesionales relevantes del sector.

Sin duda, FiturNext 2020 se propone inspirar al turismo sostenible del futuro y delimita aquellos aspectos en los que necesitamos incidir con dos conclusiones decisivas: que la innovación en turismo pasa por la transformación contributiva y la transversalidad entre sectores, siendo el turismo la palanca de cambio por una lado. Por otro,  que muchos proyectos turísticos con potencial transformador no se diseñan para ser replicados, por lo que la “replicabilidad” aún se ve como un factor de riesgo y no de oportunidad. ¿Nos queda un largo camino o estamos cada vez más cerca de abordar los retos de un futuro muy presente?

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