¿Es la higiene un impedimento para reducir el uso de plástico en los hoteles?

Desde hace más de 30 años, los operadores turísticos han priorizado la salud, la seguridad y la calidad de sus hoteles, y lo siguen haciendo. Sin embargo, a medida que se exige cada vez más que las opciones de alojamiento también cumplan con estándares de sostenibilidad, los hoteleros acaban intentando cumplir con una serie de criterios que, aparentemente, son contradictorios. 

Algunos hoteles arguyen, sinceramente, que las expectativas de salud, seguridad y calidad que tienen los operadores turísticos evitan la implementación de opciones sostenibles que, de otra manera, serían perfectamente viables. Esto tal vez se evidencia más en los restaurantes de los hoteles.

Comencemos con el desayuno

Particularmente, con la mantequilla, la mermelada, la miel y la crema de chocolate. Estos productos se pueden ofrecer de distintas maneras: en porciones individuales envueltas, en cubos o rizos, en pequeños envases de plástico o de vidrio, en envases comestibles hechos de oblea o en jarros o contenedores de mayor tamaño. 

En un hotel todo incluido de tamaño promedio en Europa, nos dijeron que sus huéspedes usan aproximadamente 120 000 envases de plástico y porciones de mantequilla envuelta cada año. 

¡1 hotel = 120 000 artículos de un solo uso por año solo porque nos gusta desayunar con tostadas!

Al preguntar en otros hoteles sobre sus elecciones, a menudo nos han dicho que está prohibido ofrecer mantequilla y mermelada a granel por razones de higiene, pero no queda claro de dónde surge esta prohibición: ¿de las autoridades locales, los estándares de calidad o la propia política del hotel? Nunca llegamos al fondo del asunto. 

Los expertos en seguridad alimentaria tienden a estar de acuerdo en que la mantequilla y la mermelada no suelen ser medios propicios para la proliferación de bacterias debido a la proporción sumamente alta de grasa o sal y agua en la mantequilla y la alta proporción de azúcar en la mermelada. Por supuesto, al ofrecer estos productos en jarros o contenedores abiertos en el bufet, se puede producir contaminación física (por la caída de cabello y el depósito de suciedad de los huéspedes o el personal) y contaminación bacteriana (como consecuencia de los estornudos de los huéspedes o el personal), pero esto también puede suceder con todos los otros alimentos disponibles. Entonces, ¿por qué tantos hoteles aplican esta “política de un solo uso por motivos de higiene” únicamente a la mantequilla y las mermeladas? He trabajado siete años en Thomas Cook procesando reclamaciones por enfermedad y nunca me topé con un caso en que los responsables fueran la mantequilla o la mermelada.

Si es posible, observe el bufet de un hotel. Preste atención a cómo los propios huéspedes son responsables de la contaminación cruzada en el bufet; por ejemplo: 

  • Al levantar carne con las pinzas para pescado o viceversa 
  • Al dejar caer un trozo de atún o de jamón donde se encuentran las hortalizas o la ensalada
  • Al tocar el pan tal vez sin haberse lavado las manos
  • Al tomar con los dedos algunos tomates cherry de la barra de ensaladas para saborear mientras eligen otras comidas 
  • Al usar los mismos utensilios para servirse chocolate, glaseado o crema y así esparcir estos alimentos de un postre a otro 

¿Significa esto que los hoteles deberían ofrecer todo en porciones envasadas de un solo uso? ¿Por qué no nos inmutamos al ver todo lo anterior (y muchos otros ejemplos), pero creemos que, para que un bufet sea realmente higiénico, la mantequilla y la mermelada deben servirse en porciones individuales? ¿Es posible que, de alguna manera, se nos haya condicionado para creer que esto se hace para preservar la higiene cuando, en realidad, deberían tenerse en cuenta otros factores?

En el caso de un pequeño número de hoteles, la higiene no es el motivo principal para ofrecer porciones en envases individuales; tienen otras razones, que suelen incluir una o más de las siguientes:

  1. Evitar el desperdicio de alimentos
  2. Mantener el orden y la limpieza del bufet
  3. Practicidad

1) Evitar el desperdicio de alimentos

En nuestra guía Reduzcamos el Uso Único, dejamos en claro que jamás le pediríamos a un hotel que implemente un cambio que pudiera ocasionar otro flujo significativo de residuos o problema grave. Se debe considerar cuidadosamente si la solución de un problema no es la causa de otro, ¿pero es cierto que los envases de un solo uso evitan el desperdicio de alimentos?

Según una investigación reciente realizada por el Instituto para la Política Ambiental Europea (IPAE), los envoltorios de plástico no necesariamente evitan el desperdicio de alimentos en la cadena de suministro. Por lo tanto, ¿se podría aplicar la misma lógica a los hoteles? 

La mayoría de los hoteles no realizan un seguimiento adecuado del desperdicio de comida, pero si lo hicieran, descubrirían que el bufet es, por lejos, uno de los mayores responsables del desperdicio de alimentos. 

Muchos huéspedes flexibilizan sus dietas cuando se encuentran de vacaciones y están impacientes por probar comidas nuevas y típicas del lugar, a menudo en demasía. Apilan comida sobre los platos al punto que parece imposible que hubiera espacio para más, pero, de todas maneras, ¡continúan agregando! La frustración de ver que tanta comida intacta se desecha debido a este tipo de comportamiento indulgente debe ser abrumadora, por no hablar de las consecuencias económicas para el hotel y el impacto ambiental de la producción desechada y su consecuente deterioro.

¿Alguna vez ha visto un plato apilado con la cantidad equivalente de porciones de mantequilla y mermelada? Tal vez, en comparación, estos productos no producen tanto desperdicio después de todo.

El hecho de que la mermelada no se sirva en envases de plástico no significa que no se desperdicie. Los jarros de vidrio que, además de ser atractivos, cumplen con las normas de higiene, garantizan que el bufet esté ordenado y ofrecen comodidad al personal y a los huéspedes, a menudo contienen demasiada mermelada para una persona. El resultado no solo es el desperdicio de alimentos, sino la posibilidad de que los envases de vidrio no se reciclen, a menos que el personal del hotel les quite la tapa de metal, los limpie y los coloque en el cesto de recolección de vidrio, siempre y cuando haya uno.

Para los hoteles que verdaderamente deseen solucionar el problema del desperdicio de alimentos, recomendamos este recurso detallado y gratuito. Simplemente deben asegurarse de ofrecer las porciones individuales en platos y vasos reutilizables y con cubiertos reutilizables.

2) Mantener el orden y la limpieza del bufet

¿Podría ser este el motivo principal detrás de las porciones individuales de mantequilla y mermelada? 

A nadie le gusta servirse comida de un bufet desordenado. En algunas ocasiones, generalmente en hoteles más grandes y con mayor flujo de huéspedes, he observado que los mostradores donde se encuentra la mermelada están desordenados. El denominador común suele ser que no hay suficientes utensilios para servirse, o que los huéspedes no esperan a que otros huéspedes terminen de usarlos. Entonces, sumergen la cuchara de la mermelada de frutilla en la jalea y la “contaminan”. 

Después de un tiempo, las mermeladas se pueden mezclar al punto que otros huéspedes las encuentran poco apetecibles y es necesario quitar, desechar y reemplazar todo. Sin duda, esto puede hacer que se desperdicie comida en buen estado, pero nunca en las cantidades mencionadas anteriormente. Prestar atención al bufet y poner un suministro abundante de utensilios a disposición de los huéspedes puede ayudar a evitar esta situación.

La mantequilla, si se sirve en contenedores grandes y no se ofrecen suficientes utensilios, también puede quedar a merced de los caprichos de las cucharas para mermelada, y algunos huéspedes la untarán directamente sobre el pan que han tostado. Esto deja una estela de migajas que puede dar un aspecto desordenado al contenedor, pero usar contenedores más pequeños podría ayudar a disminuir el desperdicio.

Algo parecido sucede con el helado. 

Todos lo hemos vivido: 4 cucharas para helado y un solo contenedor con agua para limpiarlas a todas (¡y algunos huéspedes ni siquiera lo hacen!).

Hacemos lo que podemos con el agua blanquecina, ¡solo para descubrir que también dejamos restos de helado de chocolate o frutilla en el contenedor del helado de vainilla! Llega un momento en que es necesario retirar y reemplazar el helado.

En muchos casos, la solución a estas situaciones continúa siendo los envases de un solo uso, pero esto hace exactamente lo que intentamos evitar: resuelve un problema solo para crear otro. El bufet se mantiene ordenado, pero se utilizan miles y miles de artículos de un solo uso, cuya mayoría probablemente no sea apta para reciclaje por estar “contaminada” con comida. ¿Existirá un círculo más vicioso?

3) Practicidad

Tal vez los envases de uso único se emplean por conveniencia. Servir la mantequilla en “cubos” o “rizos” requiere mucho tiempo, y mantener varios jarros de mermelada limpios y llenos tal vez sea una molestia. Por el contrario, verter una caja de porciones individuales de mantequilla o mermelada en un cuenco es fácil y rápido. Además, las porciones que quedan sin usar pueden guardarse para el día siguiente, sin desorden y sin tener que limpiar ni recargar nada.

Ofrecer en el bufet cientos de cuencos pequeños de cerámica para que los huéspedes se sirvan mermelada y mantequilla requiere una inversión inicial. También requiere tiempo, ya que estos cuencos se deben retirar de las mesas para evitar que se rompan y se deben colocar en el lavavajillas, escurrir, secar, apilar y colocar en el bufet para la mañana siguiente. Por el contrario, los envases individuales para mermelada y los envoltorios de la mantequilla se pueden colocar inmediatamente en el cesto de residuos ¡y listo!

A veces, la practicidad puede llevarse al extremo.

En 2017, al hospedarme en varios hoteles en EE. UU. y las islas Caimán, observé que todos los elementos del desayuno, incluidos los platos y los cubiertos, eran de uso único, porque los hoteles no tenían el espacio ni el personal suficiente para ofrecer un bufet ni servicios de cocina, y porque era más práctico para los huéspedes.

¡Lo único que se preparaba en el lugar era la mezcla para panqueques! Todo lo demás se servía en plástico; entre otras cosas, ¡manzanas y plátanos envueltos individualmente, y huevos cocidos pelados envueltos en papel film!

Si bien comprendemos completamente que la higiene es sumamente importante, nos cuesta ver cómo puede ser la razón principal para generar tantos residuos, sobre todo si se tiene en cuenta la presentación de los otros alimentos del bufet. 

Nos encantaría conocer su experiencia y sus opiniones sobre este tema.

  • Si usted tiene operaciones comerciales en un país donde, según las normas de higiene, es obligatorio ofrecer mantequilla, mermelada, miel y crema de chocolate en porciones individuales de uso único, háganoslo saber. 
  • Si es por política de la empresa, nos encantaría saber si usted cree que se podrían implementar cambios progresivos. 
  • Y si a usted realmente le preocupa la higiene, comuníquese con nosotros; nos encantaría explorar todas las soluciones posibles. 

Comprendemos que las circunstancias no siempre son las mismas y que no existe una solución que pueda aplicarse a todos los casos. 

En vista de que cada vez más países proponen la prohibición total de los plásticos de un solo uso, conviene adelantarse a la legislación. Implementar cambios ahora le ayudará a saber qué funciona en su hotel y le dará tiempo para adaptarse, si es necesario.

Si desea obtener más información sobre cómo reducir los artículos de uso único y disminuir costos, inscríbase en una de nuestras consultas GRATUITAS de 30 minutos de duración y cuéntenos qué tipo de plástico desea reducir o eliminar de su hotel.

Este artículo ha sido traducido por nuestra colaboradora Eugenia Puntillo, traductora profesional. Puedes encontrar el artículo original en inglés en este enlace.

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¿Tours sostenibles para cruceros contaminantes?

La compañía de cruceros Royal Caribbean Cruises ha anunciado que ya puede ofrecer a sus clientes y están disponibles para su reserva un total de 1.400 itinerarios sostenibles por el Caribe y el Mediterráneo. ¿Puede calificarse de sostenible el itinerario de un crucero cuando contaminan más que todos los coches de Europa?

Carnival Corporation emitió en 2017 casi 10 veces más dióxido de azufre (SOX) alrededor de las costas europeas que el total de los 260 millones de coches de Europa y Royal Caribbean Cruises lo superó en cuatro veces. Lo asegura un informe de Transport & Environment (T&E), una organización no gubernamental que trabaja desde hace 30 años promoviendo el transporte sostenible en Europa, dado a conocer este pasado verano.

Estas conclusiones ya fueron contestadas por la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), que aprovechó para reivindicar el «compromiso de toda la industria con la sostenibilidad». Y eso piensa Royal Caribbean Cruises al anunciar sus itinerarios sostenibles.

Puede que las actividades que hacen los cruceristas puedan ser sostenibles, pero los cruceros contaminan. Según Transport & Environment, las emisiones de dióxido de azufre de estos barcos forman aerosoles de sulfato (SO4) que aumentan los riesgos para la salud humana y contribuyen a la acidificación del medio ambiente terrestre y acuático.

Barcelona, Palma de Mallorca y Venecia son, por ese orden, las ciudades portuarias europeas más afectadas, seguidas por Civitavecchia (Roma) y Southampton. En concreto, los cruceros que llegaron a Palma en 2017 emitieron casi 10 veces más dióxido de azufre que todos los coches de la ciudad. En el caso de Ibiza, esta misma ratio alcanzó el valor de 7,36.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por 20 minutos: ¿Tours sostenibles para cruceros contaminantes?.

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Lograr la neutralidad climática en los viajes y el turismo para 2050

La responsable de ONU Cambio Climático, Patricia Espinosa, habló en la Conferencia Mundial sobre Viajes y Turismo (WTTC) en Nueva York, donde presentó el Plan de Acción para la Sostenibilidad del WTTC (en inglés), una nueva y audaz iniciativa del sector de los viajes y el turismo que cuenta con el apoyo de ONU Cambio Climático. El objetivo es animar y ayudar a todo el sector a tomar medidas más firmes y ambiciosas para abordar el cambio climático.

En su discurso, dijo que, si bien la industria de los viajes y el turismo ha crecido hasta convertirse en una fuerza económica mundial, que genera el 10,4 % del producto interior bruto en 2018, también representa alrededor del 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático, lo que ella calificó como «la mayor amenaza para el sector de los viajes y el turismo».

La Secretaria Ejecutiva de ONU Cambio Climático calificó el Plan de Acción de Sostenibilidad del WTTC como una «iniciativa oportuna e importante» y acogió con satisfacción la oportunidad de cooperar en la búsqueda de la forma de lograr la neutralidad climática en el sector para el año 2050.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por United Nations: Nuevo plan de acción para lograr la neutralidad climática en los viajes y el turismo para 2050.

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‘Inyectan’ agua azul al mar para recuperar el tono turquesa de las playas

El Protocolo Puerto Morelos realiza pruebas, con la finalidad de identificar un proceso que ayude al retorno del color turquesa al mar del Caribe mexicano, el cual aún es café por el sargazo, lo que afecta en la llegada del turismo.

Carlos Gosselin Maurel, presidente del Protocolo Puerto Morelos, informó que para el proceso invierten al mes hasta 150 mil pesos, pero servirá para tener de vuelta las tonalidades del mar y así atraer a los turistas que se quejan del color del agua, pese a que ya es mínimo el sargazo que llega a las playas del municipio.

 “Ese color chocolatoso obedece al sargazo que se hundió el año pasado y está a las orillas de la playa, por ello con ayuda de un dron lo estamos registrando, mientras que en el hotel Paraíso la Bonita, en Puerto Morelos, hacemos el experimento, que consiste en un bombeo de agua azul a 150 metros para generar una corriente que traiga agua con el color azul”.

“El protocolo de Puerto Morelos ha sido un éxito, pero ahora tenemos este problema, del que creemos podremos resolver ante la queja de los mayoristas, que si bien ven positivo los trabajos hechos y el poco arribo del sargazo, es necesario tener el azul turquesa”.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Sipse: ‘Inyectan’ agua azul al mar para recuperar el tono turquesa de las playas.

Desde Travindy nos preguntamos: ¿es necesario tener el agua azul turquesa únicamente para satisfacer al turista que busca las idílicas fotos prometidas en los catálogos de viaje? ¿Hasta cuándo nos empeñaremos con intentar ganarle a la naturaleza para que siga primando el beneficio económico de una industria voraz?

Y tú, ¿qué opinas?

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¿Para qué viajamos en el siglo XXI?

«Los turistas somos lo que los pedos de las vacas al cambio climático.«

Pido perdón por ser sincera. Lamento si alguien se siente dolido por el subtítulo de esta reflexión, aunque la frase no es mía. Tal afirmación es de Juan Carlos Rodríguez, conductor de la radio asamblearia Radio-Actius en el barrio de Poble Sec (Barcelona), expresada durante el programa especial dedicado al viaje y al gentrificador veraniego.

Basta con ver las cifras y la cantidad de noticias durante este verano de 2019, año en el que ya se han terminado de colapsar muchos destinos. Informaciones todas relacionadas con el turismo y la invasión de éste para darse cuenta de que ya no es un problema, sino que es un cambio en el paradigma del viaje —de la sociedad, nos atreveríamos a decir—, y en el que se necesita una solución de manera urgente.

Viajar como símbolo de status y alimentado por las redes sociales

Efectivamente, viajar se ha convertido en un rasgo identitario de nuestra sociedad sobre todo cuando llega el verano. ¿Por qué nos empeñamos en viajar cada mes a algún lado? porque nos gusta el destino, por postureo, porque aquel/lla influencer me lo ha dicho por sus redes, porque no nos podemos quedar en casa, qué dirían los familiares y amigos… ¿Es necesario viajar cada periodo de tiempo tan corto? Reflexionemos.

Desde Babilonia’s Travel hemos preguntado a Raquel Herrera, profesora de Comunicación y Márketing en la Escuela de Turismo y Dirección Hotelera de la Universidad Autónoma de Barcelona, sobre el significado de viaje actual. «Sigue siendo un símbolo de estatus, es decir, de pertenencia, por lo menos, a la clase mínima, sigue considerándose una actividad socialmente aceptable a pesar de la huella ecológica que deja y las transformaciones urbanas que implica», añadiendo que «no solo cuenta el viaje, sino compartirlo y alardear de él a posteriori en redes sociales».

¿Cómo y qué comunican las empresas de turismo? ¿Viajar es sólo tener la información práctica?

Con estas cifras bajo el brazo está claro que viajamos demasiado, pero ¿qué tipo de información sobre viajes nos llega? En definitiva, ¿cómo se comunica en el sector del viaje? ¿Es periodismo de viajes o son datos prácticos para vender un destino?

Ana Almansa Martínez, profesora Titular en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Málaga, confiesa a Babilonia’s Travel en una pregunta de email que se viaja «para evadirnos del trabajo y de nuestra vida en general, para romper con la rutina, para conocer nuevos lugares, culturas y personas (…) pudiendo conocer un lugar «casi» como si lo hubiéramos visitado simplemente utilizando las tecnologías; pero es «casi», la vivencia en directo sigue siendo única».

Siendo así esa vivencia, ¿por qué nos empeñamos en reducir, en la mayoría de los casos, nuestra información previa a un destino buscando sólo información práctica (qué ver, dónde dormir…) y no añadimos a esa información más lecturas sobre cultura, historia y situación de la sociedad que visitamos?

En el caso de las personas individuales, María Moro, politóloga, asegura a Babilonia’s Travel en una entrevista que los viajeros «deben concienciarse sobre la necesidad de cuidar y proteger el entorno incluso cuando se viaja, aplicable cuando se está en casa y cuando se viaja de igual manera, contribuyendo, por ejemplo, a que los comercios locales puedan permanecer abiertos sin acudir de forma innecesaria a grandes empresas que abren negocios estratégicos en lugares turísticos sin tener en cuenta lo importante que es el trato humano y la cultura local, motivo principal por el que viajamos».

Destinos que se venden meramente como sol y playa y cuando los vives más allá de la información práctica, te das cuenta de que ese lugar se aleja bastante de la foto que se anunciaba en la marquesina del autobús. La política, los problemas sociales, la situación de la población… todo se deja fuera porque hay que mostrar una imagen idílica y paradisíaca. Un ejemplo bajado a tierra: ¿hay alguna comunicación turística que mencione cómo es el sistema sanitario o alimenticio en Cuba con entrevistas locales? Ahora busca en San Google «qué ver en Cuba» y mira lo que sale. Efectivamente, «Las X mejores cosas que ver y hacer», «Imprescindibles», «Top 10…»

Vendiendo esta información idílica, cómo puede ser que luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos saturado un destino si estamos diciendo al público que es lo mejor del mundo visitarlo enseñando una mínima parte del lugar. ¿Por qué no enseñarlo todo?

Sería muy egoísta pensar que nosotros (los que nos dedicamos al sector del viaje) no contribuimos a eso, porque lo hacemos. Al igual que sería muy egoísta y elitista pensar que nos estorban los turistas en un destino porque nosotros también lo somos. La autocrítica debería comenzar por uno mismo.

El cambio empieza por un mea culpa siendo turista ir-responsable

Sí, desde que hemos vuelto de este #viajarsincolonizar 2019 por el #Caribe no podemos dejar de pensar y de evaluar cómo se plantea el sector del viaje porque, ya no es sólo la huella ecológica, sino también la manera en la que dejamos nuestra huella social. Aunque lo más importante es darse cuenta de nuestros errores para comenzar a rectificar.

He conocido estos lugares de todas las maneras posibles, con viajes organizados, tours, a mi aire, de mochilera, de viaje de prensa, de escapadas de fin de semana a todo correr, tachando lugares… Y desde muchos ángulos, viendo el viaje sólo desde el visor de la cámara (con miles de fotos), no hablando con la gente, alojándome en sus casas, alojándome en albergues, en hoteles, en todos incluidos, en baratos, en lujosos… He montado en diferentes animales, he nadado con otras especies, he tenido experiencias egoístas, he sido turista irresponsable, vaya. Y, además, un día se me ocurrió cofundar la primera asociación de bloggers de viajes de Barcelona en donde solía oír la pregunta de «cuándo es el próximo viaje gratis». Una competencia para el sector periodístico de viajes y un acierto para algunas agencias de turismo. Nadie es perfecto.

Y de lo que me he dado cuenta después de todo este tiempo es que no quiero volver a cometer esos errores, al menos de manera consciente. Prefiero estar hablando horas con un local sobre sus problemáticas que visitar y tachar en mi lista los monumentos. Prefiero parar varios días y saborear el mismo lugar que no salir corriendo porque hay que ver todas las ciudades del país. Prefiero respetar sus costumbres que no estar cabreada durante días porque me molesta estar fuera de mi zona de confort. Prefiero dejar mi dinero a la comunidad local para no contribuir a esa desigualdad social tan bien explicada por Travindy, que no contratar el viaje a una multinacional. Prefiero viajar menos pero vivirlo más y con más calidad.

Termino Terminamos pidiendo perdón

Pedimos perdón por haber contribuido de alguna manera antes a lo que ahora ya no queremos ser. Babilonia’s Travel nació con la intención de contar el mundo desde otra perspectiva, para llegar al destino y mirar de tú a tú y de igual a igual comprendiendo su historia y su cultura. No quisimos ser desde un primer momento repetidores de información, tuvimos claro que en raras ocasiones publicaríamos textos sólo con datos prácticos, es por ello que algunas agencias no quisieron participar con nosotros porque no les seguíamos el rollo (perdiendo en el camino viajes “gratis”). Qué lástima (léase con ironía). Preferimos pagarlos de nuestro bolsillo y escribir lo que queramos.

Buscamos viajeros-turistas-lectores-gente inquieta que estén dispuestos a conocer el mundo más allá de las guías de viajes (no sólo quedarse en el qué ver y qué hacer), y a involucrarse en el día a día del local. Todo suma. Nuestro ROI (retorno de la inversión) será positivo para ti, para tu alma y para la experiencia compartida, no individual. Nosotros seguiremos contando el mundo como nadie te lo pinta, con historias de vidas dibujadas. ¿Te unes al próximo cambio o quieres seguir siendo lo que los pedos de las vacas al cambio climático?

Este artículo ha sido originariamente publicado en Babilonia’s Travel y en Travindy hemos reproducido un resumen con permiso de Bárbara M. Diez: ¿Para qué viajamos en el siglo XXI?. Te animamos a leer el artículo entero para conocer mejor sus reflexiones y qué decisiones han tomado para intentar ser más coherentes con su discurso.

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