Islas Galápagos: un equilibrio único entre el ser humano y la naturaleza

Las Islas Galápagos han sido un ícono de conservación y han aplicado mecanismos y herramientas de manejo vanguardistas a nivel mundial. La prioridad de todas las instituciones que acá actúan, es preservar este sitio de la manera más natural posible y permitir que el desarrollo se realice bajo el paraguas de la sostenibilidad. El turismo en las islas Galápagos está bajo el enfoque de “Modelo de Ecoturismo” y en 2019, fueron reconocidos como el destino más sostenible de América por “Top 100 Destinos Sostenibles”. En este artículo contamos cómo lo han hecho y su historia de éxito.

Reserva de la Biosfera

Las islas Galápagos son Reserva de Biosfera declarada por la UNESCO en 1984. Actualmente, más del 98% de su territorio terrestre está bajo un estado de conservación. Este hecho ha sido tal vez lo que más ha definido el camino de sostenibilidad de las islas Galápagos.

Las Reservas de Biosfera son zonas de ecosistemas terrestres, marinos y/o costeros, donde se promueven soluciones para conciliar la conservación de la biodiversidad con su uso sostenible. Y son reconocidas como tales en un plano internacional en el marco delPrograma sobre el Hombre y la Biosfera de la UNESCO (Programa MaB). 

Las reservas de biosfera son «lugares de aprendizaje para el desarrollo sostenible». Son sitios para probar enfoques interdisciplinarios para comprender y gestionar los cambios y las interacciones entre los sistemas sociales y ecológicos, incluida la prevención de conflictos y la gestión de la biodiversidad. Son lugares que brindan soluciones locales a los desafíos globales (UNESCO). Es por eso que deben cumplir tres funciones de manera integrada:

  • Conservación de la biodiversidad y la diversidad cultural.
  • Desarrollo económico socio-cultural y ambientalmente sostenible.
  • Apoyo logístico a la investigación, la educación ambiental y la formación.

El archipiélago de Galápagos ha sido descrito como uno de los lugares más únicos, científicamente importante y biológicamente sobresaliente de la tierra (UNESCO, 2001). No por nada muchos viajeros describen su estadía en la isla como una experiencia transformadora que les cambió la vida.

La preservación como protagonista

Fragata Pecho Rojo

Com se ha comentado, la reserva de la biósfera Archipiélago de Colón – Galápagos fue creada en 1984. El gobierno Ecuatoriano aceptó su nominación y creación pensando en el desarrollo de la comunidad local dentro de la provincia de Galápagos. De hecho, se han establecido mecanismos y herramientas de manejo que son vanguardistas a nivel latinoamericano y del mundo. 

Las Islas Galápagos han sido un ícono de evolución y conservación desde que Charles Darwin llegó al archipiélago en 1835. La prioridad para las diferentes instituciones que acá actúan, es preservar este sitio de la manera más natural posible y permitir que el desarrollo se realice bajo el paraguas de la sostenibilidad. 

El turismo en las islas Galápagos está bajo el enfoque de “Modelo de Ecoturismo”, esto significa que todas las actividades turísticas deben asegurar:

  • Maximización de la participación local y distribución equitativa de beneficios.
  • Conservación de recursos naturales
  • Responsabilidad compartida entre las partes interesadas

El 99,8% de toda la provincia de Galápagos es zona núcleo. Y el 0,2% de la provincia de Galápagos corresponde a las zonas urbanas y rurales donde se desarrollan las comunidades locales.

La isla central del archipiélago es la Isla de Santa Cruz, que alberga la ciudad más poblada de Galápagos llamada Puerto Ayora. Es el núcleo turístico del archipiélago y acá se encuentra la estación científica Charles Darwin, donde se monitorean e investigan especies únicas del Parque Nacional Galápagos para su conservación. Además, tienen un programa de cría de las tortugas gigantes en peligro de extinción

Isla Plaza Sur, Galápagos. Fuente: http://www.galapagos.org/

La isla de Santa Cruz ha sido líder en las islas en procesos como reciclaje, educación ambiental y programas de turismo sostenible a través de mejores prácticas.

La visión de las Islas Galápagos se adaptó y reforzó en 2015 con el Plan de Desarrollo Sostenible y Uso de la Tierra de Galápagos

Pero el sentido de conservación entre la población que habita Galápagos es algo que ha existido siempre. Danny Rueda -Director del Parque Nacional Galápagos y oriundo de las islas Galápagos- comenta“Hay un sentido de pertenencia que creo que la mayoría de nosotros tenemos en Galápagos, que es tener esta relación con el ámbito natural y la conservación de Galápagos. Y sabíamos que teníamos que trabajar en algún momento conservando lo que nuestros papás y abuelos ya hicieron en su momento”.

Este destino participó en los Premios “Top 100 Destinos Sostenibles 2019” en la feria ITB Berlín. Presentaron su historia de turismo sustentable y ganaron el 1er lugar de la categoría “Best of Americas”.

Historia de éxito de turismo sustentable

Iguana Marina

¿Cómo lo han hecho? A continuación presentamos un extracto de su historia de éxito, presentada para Top 100 Destinos Sostenibles, donde cuentan su visión, modelo de ecoturismo, plan sustentable y estructura de gestión.

El destino de las Islas Galápagos consiste en: la Provincia de Galápagos y los Municipios e Islas dentro de la Provincia, incluyendo Santa Cruz, Isabela, San Cristóbal y Floreana; el Parque Nacional Galápagos; y la Reserva Marina de Galápagos.

Visión del destino de Galápagos

Como se establece en el nuevo Modelo de Ecoturismo adoptado el año  2011, la visión del destino es: “Galápagos, Patrimonio de la Humanidad, es el destino ecoturístico más importante del mundo gracias a un modelo de desarrollo turístico sostenible, la garantía de la conservación del medio ambiente, la plena satisfacción del visitante y el Buen Vivir de la comunidad»

Coordinación de Sostenibilidad y Plan de Turismo de Galápagos

Algo clave en la historia de éxito de Galápagos ha sido la coordinación de distintos organismos y la planificación bajo políticas y normas para asegurar el objetivo de que todo el turismo se desarrolle de manera sostenible.

La Junta de Galápagos (Pleno del Consejo de Gobierno de Galápagos) es la encargada de generar el Plan Sustentable de Galápagos y las políticas para cumplirlo. En relación con las actividades turísticas, la Junta de Turismo de Galápagos (Comité Provincial de Turismo) es una junta de múltiples partes interesadas que trabaja hacia la sostenibilidad en el turismo, como se indica en la Norma de la Ley Especial de Galápagos. Esta norma establece que todo el turismo en la provincia debe estar dentro del concepto de sostenibilidad

 Piquero de Patas azules

Desde 2010 se estableció un nuevo Modelo de Ecoturismo, el cual tiene 4 componentes: 

a) El Observatorio de Turismo de Galápagos (TOG). 

b) El fortalecimiento de la gobernanza.

c) La reingeniería del destino. 

d) El posicionamiento en el mercado.

Además, como herramienta de planificación, el destino cuenta con un Plan de Desarrollo Sostenible y Ordenamiento Territorial 2015-2020 para asegurar la conservación del Archipiélago. El actual Plan de Turismo de Galápagos se encuentra bajo el Plan Galápagos y se está actualizando. 

El Plan Galápagos se ha construido con base participativa. Todas las actividades turísticas de Galápagos están bajo el SIMAVIS (Sistema de Manejo de Visitantes), que es estrictamente aplicado por el Parque Nacional y monitoreado por el Parque y el Observatorio de Turismo. 

El Plan de Turismo de Galápagos depende del financiamiento de las tarifas de entrada de los visitantes, de los cuales se recaudan aproximadamente US $ 14 millones cada año. Este mecanismo permite la viabilidad financiera y la financiación del plan de acción. 

El Observatorio de Turismo de Galápagos (TOG) y el Parque Nacional Galápagos están a cargo de monitorear turismo y sostenibilidad en las Islas Galápagos. Los indicadores de consumo de agua y energía, gestión de residuos y desarrollo urbano se mantienen a nivel municipal, y cada municipio cuenta con un plan de sostenibilidad.

El TOG es una herramienta técnica diseñada para generar información turística que se utilizará en la planificación y gestión del turismo tanto a nivel local como regional.

Estructura de gestión

Tortuga gigante Isla Santa Cruz. Fuente: www.galapagos.org
  • Integración de la sostenibilidad en la estructura de gestión del destino: 

A la fecha, Galápagos cuenta con un marco legal específico para las islas donde en los primeros artículos se establece que el desarrollo sostenible es el único marco para todo tipo de actividades en las islas. El «Plan Galápagos», que es el principal documento de planificación de las islas, se enmarca dentro de la Ley Especial de Galápagos, estableciendo el desarrollo sostenible como un aspecto fundamental de todas las actividades. También el 97% del territorio de Galápagos se encuentra bajo el Plan de Manejo del Parque Nacional, que asigna el desarrollo sustentable, como única forma de desarrollo en áreas donde se permiten usos públicos u otros diferentes a la conservación.

  • Departamentos involucrados en la sustentabilidad:

A nivel municipal, cada comarca cuenta con un departamento de sustentabilidad para la planificación y ejecución de acciones. 

A nivel provincial, el Parque Nacional Galápagos es la institución gubernamental ecuatoriana responsable de la administración y manejo de las áreas protegidas de Galápagos. 

Y el Consejo de Gobierno de Galápagos es la institución gubernamental ecuatoriana responsable de la planificación y la administración de la provincia. 

El Parque Nacional Galápagos cuenta con un Departamento de Uso Público que se encarga del manejo del turismo y el uso público dentro del área protegida, ambas instituciones están a cargo de cumplir con el Plan Galápagos y el Plan de Manejo del Parque Nacional.

  • Financiamiento: 

El gobierno ecuatoriano financia todas las instituciones ejecutivas en Galápagos. Además de esto, se cobra una tarifa de visitante a cada turista. La tarifa (USD $ 100 para visitantes extranjeros y USD $ 6 para locales), está designada: 50% para actividades del Parque Nacional, 25% para Actividades del Concejo del gobierno (bajo el Plan Galápagos) y 25% a Municipios (este financiamiento no se restringe al desarrollo sustentable).

Participación de las partes interesadas

La Junta de Galápagos (Pleno del Consejo de Gobierno), está destinada a trabajar como un multi-partícipe donde los actores privados pueden participar a través de la Cámara de Turismo o como individuos. El sector privado ha contribuido a la sostenibilidad del destino al ser parte de una Campaña de Buenas Prácticas de Ecoturismo en estrecha colaboración con el Ministerio de Turismo, las Municipalidades y el Parque Nacional Galápagos. 

Las Mejores Prácticas incluyen: proponer ahorro de energía, consumo local, gestión del agua y reducción de residuos plásticos en hoteles, restaurantes y operadores turísticos. 

Desde 2016, este proceso se fortalece con la implementación de la Certificación Internacional TourCert, que se basa en un sistema de gestión empresarial sustentable para las operaciones turísticas. La Junta del Consejo de Gobierno de Galápagos, formada por varias instituciones (Consejo de Gobierno de Galápagos, Ministerio de Turismo, Parque, Oficina Nacional de Planeación, Municipios, Parroquias y Cámaras de Turismo) se reúne al menos cuatro veces al año para procesos de toma de decisiones que involucran aspectos relevantes para las islas.

Ampliación de la Reserva para incluir la superficie marina del archipiélago

León Marino en Puerto Ayora, Isla de Santa Cruz, Galápagos

Hasta el año 2019, la Reserva de Biósfera Galápagos cubría solo la zona terrestre del archipiélago con 772 mil hectáreas. Desde el año 2017, el programa MaB de la UNESCO a través de su proyecto BRESEP, apoya a Ecuador en la extensión de la reserva de biósfera para incluir la Reserva Marina de Galápagos, para lograr una gestión integral del territorio y un manejo compartido con la comunidad. 

Danny Rueda, Director del Parque Nacional Galápagos, señala la importancia de esta ampliación de la reserva: “La utilidad de tener a la Reserva Marina de Galápagos dentro de la Reserva de Biósfera, significa poder tener un esfuerzo aún mayor con las comunidades locales y sus usuarios (sector turístico y pesquero) para que ellos puedan integrarse en el área protegida Reserva Marina como zona núcleo de la reserva biósfera, pero pensando también en el desarrollo sustentable de las actividades que ellos realizan ahí”

La buena noticia es que en junio de 2019 la UNESCO aprobó la ampliación de la Reserva de Biósfera Galápagos a 14,6 millones de hectáreas, al incluir bajo esa denominación a la superficie marina del archipiélago ecuatoriano. 

Esto la convierte en una de las áreas marinas de importancia internacional más grandes del mundo. 

Danny Rueda señala tras la ampliación de la reserva“este es un logro para el país y para el mundo pues con el incremento de la reserva de biosfera como Ministerio de Ambiente impulsaremos y fortaleceremos mecanismos de conservación de los ecosistemas y diversidad biológica, desarrollo económico y humano sostenible de las poblaciones locales; y apoyo logístico a proyectos educativos e investigación sobre el ambiente”.

La designación reconoce que todos los servicios ambientales generados en la reserva de biosfera son prioritarios para satisfacer las necesidades de las comunidades locales. Los próximos pasos, serán la elaboración del plan de gestión y la creación de un comité de gestión de la Reserva de Biosfera, espacio que ofrece un papel protagónico a las autoridades de los gobiernos autónomos descentralizados y comunidades locales. Según se informa en un comunicado del Ministerio del Ambiente de Ecuador.

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¿Se ha creado de verdad una posibilidad de compromiso entre hombre y naturaleza?

Ahora que el tema del coronavirus ha sido objeto de muchas reflexiones y considerado desde innumerables puntos de vista, ¿qué nos has enseñado? Francesco Guccini, famoso cantautor italiano, escribió: “No seremos mejores personas cuando volvamos a la normalidad. Los hombres no aprenden, olvidan”. ¿Es realmente así?

Una mirada hacia a la pandemia y sus consecuencias

Al principio, tuvimos que lidiar con una actitud superficial hacia el virus. Luego, a medida que se acercaba cada vez más hacia nuestras áreas geográficas y comenzaba a afectar la vida cotidiana de nuestras vidas, comenzamos a tener miedo por nosotros mismos, por nuestros seres queridos. El miedo sustituyó a la desconfianza; hasta que el cierre forzoso nos obligó a reprogramar totalmente toda nuestra vida. Cambiamos la relaciones más íntimamente personales y los lazos familiares. Incluso, buscamos una nueva forma de socializar con los amigos y, para aquellos que estaban solos, encontraron una nueva forma de lidiar con la soledad en el encierro y el distanciamiento social.

Vimos innumerables imágenes en la televisión, en Internet y en WhatsApp representando al mundo entero en una nueva, grandiosa, única y universal forma de vivir la vida. Mientras la vida humana estaba forzada a una clausura obligada, una vida secular más grande y poderosa que nosotros, finalmente salió a la luz reclamando la facultad de recuperar la posesión de lo que le pertenecía por derecho y deber: la naturaleza.

Hemos visto por primera vez en años, cielos azules, aguas claras, animales que salían a la calle, los colores de la naturaleza que se volvían cada vez más limpios y poderosos. Todos estábamos maravillados por esta explosión de la naturaleza en su forma de ser más obvia.

Esto nos ha recordado por enésima vez, lo pequeños e insignificantes que somos si la Madre Naturaleza ya estaba restaurando su orden biológico natural en solo dos meses de cierre forzado.

Reflexiones para aprender de lo sucedido

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si la sustentabilidad realmente podría acompañar al poderoso motor económico de la sociedad moderna? ¿Cuántas veces  nos hemos dicho durante el encierro: «La naturaleza es tan hermosa, pero tenemos que volver a trabajar, volar, conducir, viajar, consumir, usar, comerciar…»?

Parece que las dos actividades, la de «madre naturaleza» y la de «ser humano», no pueden convivir pacíficamente en el único planeta en el que se nos permite vivir a ambos: la Tierra.

Parece que los seres humanos y la naturaleza no son capaces de convivir pacíficamente compartiendo respetuosamente los mismos ambientes. Más bien yo diría que el hombre es incapaz de respetar su espacio sin tener que usar, e incluso abusar, de lo que se le ha dado desde el nacimiento. Me recuerda una escena de la famosa película “Dirty dancing” mientras los dos protagonistas ensayan los pasos del mambo: “este es mi espacio y este es el tuyo; yo no entro en el tuyo y tú no entras en el mío”, creando así una equilibrada armonía de baile.

Llevamos años haciendo estas reflexiones. Sin embargo, con todas las tecnologías modernas que nos jactamos de poseer y con esa avanzada inteligencia artificial que presumimos haber logrado, todavía no somos capaces de encontrar un compromiso pacífico con la entidad más natural de siempre: nuestra casa. ¿Es realmente posible que todos los esfuerzos que estamos haciendo para salvaguardar nuestro planeta continúen inexorablemente dando un paso adelante y dos atrás ante una fuerza económica tan intrusiva? ¿Realmente tenemos que llegar al «punto sin retorno» para comenzar a tomar seriamente y rápidamente en consideración alternativas drásticas?

Me pregunto: si la publicidad tiene una función tan perfectamente persuasiva sobre la compra comercial de coches, perfumes, objetos, zapatos, bolsos o juguetes, -y lo podemos deducir del consumismo que arrecia nuestro planeta- ¿no podemos utilizar en la misma manera, la misma publicidad como fuente educativa al difundir cada vez más mensajes a favor del planeta y con conciencia ecológica? El mensaje de los medios tiene una impresionante capacidad sutil para grabarse en nuestra mente y dirigir nuestras elecciones de compra. ¿No podemos usar el mismo mensaje mental para comenzar a educar las conciencias civiles y eco-conscientes?

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Fortalecimiento del turismo comunitario desde la Investigación, innovación y desarrollo del turismo indígena

En el próximo Encuentro Digital de Turismo Comunitario Latinoamericano; Rocío Rojas, directora para Perú y España del Centro Mundial de Excelencia de Destinos, CED, y fundadora de Turistech, nos presentará un análisis que confirma la existente necesidad de reforzar el desarrollo del turismo indígena en Perú. Este análisis está vinculado fuertemente con la gestión territorial y administración de sus territorios ancestrales, que contribuye a la conservación de los ecosistemas y el bienestar de las poblaciones.

Uno de los puntos a destacar, es lo importante de concentrar esfuerzos en generar las condiciones favorables de las comunidades nativas y pueblos originarios, donde trascienden de condición de beneficiarios a socios, en un desarrollo de turismo indígena que fortalezca la gobernanza, la distribución equitativa de los beneficios, la conservación y el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones. 

En este aspecto, desde el CED vienen desarrollando una serie de estrategias enfocadas al desarrollo de la investigación en campo, conjuntamente con aliados nacionales e internacionales, basados en talleres co-creativos con las comunidades de Perú. Estos procesos, marcarán unos lineamientos claros en la implementación de la metodología SMED (Sistema de Medición de Excelencia de Destinos), desarrollada por el CED conjuntamente con sus miembros fundadores; la Organización Mundial del Turismo (OMT), la National Geographic, la Universidad de Québec en Montréal (Canadá) y la Universidad George Washington (EE.UU).

Una de las principales alianzas en este proceso se da a través del acuerdo de colaboración entre el Centro Mundial de Excelencia de Destinos y World Indigenous Tourism Alliance (WINTA). Este acuerdo permite reunir experiencias de investigación a nivel territorial, procesos de gobernanza,  conocimiento ancestral , para avanzar en el desarrollo del turismo indígena en Perú. Así también, este acuerdo se basa en los  lineamientos de la declaración de Larrakia sobre el desarrollo del turismo indígena (impulsada por la Alianza Mundial de Turismo Indígena WINTA), que resuelve adoptar los siguientes principios:  

  • Respeto: El respeto por el derecho consuetudinario y las costumbres, las tierras y las aguas, los conocimientos ancestrales, las expresiones culturales tradicionales y el patrimonio cultural sustentará cualquier decisión relacionada con el turismo.  
  • Protección: La cultura indígena, y las tierras y las aguas en que se asienta, se protegerán y promoverán mediante prácticas turísticas debidamente gestionadas y una interpretación apropiada.  
  • Empoderamiento: Los pueblos indígenas determinarán la extensión, la naturaleza y las disposiciones prácticas de la participación en el turismo, y los gobiernos y los organismos multilaterales apoyarán el empoderamiento de los pueblos indígenas.  
  • Consulta: Los gobiernos tienen el deber de consultar y tener en cuenta a los pueblos indígenas antes de adoptar decisiones sobre políticas o programas públicos destinados a fomentar el desarrollo del turismo indígena.
  • Empresa (Asociaciones de negocios): El sector turístico respetará los derechos de propiedad intelectual, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas, la necesidad de forjar alianzas empresariales sostenibles y equitativas y la obligación de cuidar debidamente del entorno natural y de las comunidades que las sustentan.  
  • Beneficio a la Comunidad: Alianzas equitativas entre el sector turístico y los pueblos indígenas incluirán esfuerzos de intercambio de sensibilización cultural y adquisición de destrezas que contribuyan al bienestar de las comunidades y permitan mejorar los medios de vida de las personas.

El desarrollo del turismo como actividad económica alternativa, requiere reforzar desde su planteamiento, en base a un enfoque realista a la propia cosmovisión originaria de las comunidades indígenas, centrando el trabajo colaborativo entre los diferentes sectores y actores del turismo comunitario, son oportunidades de desarrollo en beneficios de todos.  Con este fin, desarrollamos alianzas estratégicas con instituciones nacionales, públicas o privadas, como es el caso de:

Igualmente, cabe mencionar la labor y organización activa de la Red de Mujeres en Innovación y Gestión de Destinos, REDINTURP – Perú,  quienes vienen desarrollando una ardua labor de réplica, análisis y comunicación de los talleres co-creativos, así como la correcta información y gestión de la comunicación y objetivos de los talleres con las comunidades. Esta red está logrando un trabajo clave y sin precedentes  a favor del turismo comunitario, basados en la ética, la empatía, colaboración  e innovación social.

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Viajando con los pueblos originarios: consejos desde las intimidades de Colombia

Lorena en ruta a Caquetá

Lorena Gómez Ramírez es antropóloga, tour leader, emprendedora social, miembro de expediciones de ‘turismo y paz’  en Colombia, periodista y escritora de viajes. Lorena es una de las ponentes que participarán en el Encuentro Digital de Turismo Comunitario que coordina Komú Travel


Como la mayoría de artículos que se escriben sobre turismo y pueblos indígenas hablan sobre ellos, hoy quiero referirme a quienes trabajamos para apoyarlos. A “los solidarios”, como nos llaman los indígenas de las montañas del sur occidente de mi país.

“Usted ya ha caminado, se ha sentado lo suficiente con nosotros y ha visitado los sitios sagrados. Ha aprendido a escuchar y a entender cómo es que pensamos aquí. Ahora que ya conoce y que está por llegar a sus 30 años, ahora sí puede salir a hablar. Así es como funciona para nosotros.” 

Esto me lo dijo en febrero Taita Lorenzo, médico tradicional del pueblo Misak. Estábamos aprovechando el rato a solas mientras Marc, nuestro viajero invitado de Holanda, terminaba su meditación matutina. Era nuestro sexto y último día juntos después de haber caminado, convivido e incluso sanado ideas inconscientes y preconcebidas que ellos tenían el uno del otro. Después de entender con cada cual qué estaba pasando, nuestro viaje concluyó con una conversación entre ellos (aún sin hablar el mismo idioma) y un abrazo de unión.

Los últimos 7 años he tenido oportunidades únicas de compartir, volvernos amigos y trabajar en equipo en temas de turismo comunitario y educación intercultural con indígenas alrededor de Colombia, principalmente con los misak, los wayúu, los arhuacos y los murui.  

Ellos me han enseñado otra forma de entender mi existencia como parte de la naturaleza, a escucharla y dialogar con ella. Alrededor del fuego, de una laguna o de la hoja de coca, me han dado consejos para cultivar relaciones sanas y solucionar los conflictos haciendo uso de la palabra dulce. Asimismo, me han mostrado su humanidad al abrir sus historias de vida, compartiendo preguntas personales, contradicciones, conflictos internos y retos como familias, pueblos y organizaciones. 

En este proceso también he conocido a otros solidarios cercanos a las comunidades. He visto el nivel de conexión y compromiso que tienen con el bienestar y los valores humanos de los pueblos originarios. Me atrevo a decir que a la mayoría de nosotros conocerlos nos ha cambiado la vida y por eso creemos que su mensaje es digno de ser compartido con el resto del mundo. 

Sin embargo, también es cierto que llevar este compromiso a la práctica creando puentes  que sean humanos, interculturales y comerciales al mismo tiempo tiene sus retos. Al fin y al cabo nuestro trabajo consiste en facilitar diálogos entre realidades, idiomas, monedas, imaginarios y formas de ser que no solo son diferentes, sino que tocan las fibras emocionales más íntimas de cada quien. La verdad incómoda es que el proceso no siempre es color de rosa, pero todos vamos aprendiendo en el camino. Incluso los mismos médicos tradicionales. 

Cuando Planeterra publicó el texto ‘Pueblos Indígenas y la Industria de Viajes: Guía de Buenas Prácticas’ me sentí agradecida y un poquito menos sola. Aunque en Colombia hemos venido construyendo redes, soy consciente de que debemos enfocarlas más en el aprendizaje mutuo y no solo en la comercialización. Seguramente todos los colegas tenemos anécdotas valiosas para intercambiar. 

Es emocionante pensar que todavía tenemos todo por conversar. Comenzando por nuestras reflexiones sobre “la silla” (como dirían los amazónicos) que ocupamos dentro de esta red, lo que nos corresponde, lo que no, en qué nos hemos equivocado, qué nos ha funcionado, qué hemos descubierto a nivel individual y de nuestros países y cuál es el potencial transformador de estos encuentros. Y por supuesto, cómo nos vemos a nosotros mismos como personas “solidarias” con esta causa. Después de todo, apoyar la llegada o el desarrollo del turismo en pueblos originarios es una gran responsabilidad.  

Por eso, así como la Fundación Planeterra, aquí comparto los aprendizajes más sencillos pero vitales de mi experiencia como emprendedora social con IN-Spire, conectando líderes con  burnout con la sabiduría de los pueblos indígenas y la naturaleza en Colombia (y ojalá Perú). Espero que este sea el inicio de un intercambio dentro y fuera de Iberoamérica al que la pandemia parece estarnos invitando:

Comencemos con el para qué

Antes de iniciar cualquier idea turística, es importante sentarnos por la noche con las abuelas, los abuelos y los demás miembros de la comunidad para entender su visión de buen vivir en el futuro: ¿cómo ven a su cultura y territorio dentro de 10, 30 o 50 años? ¿Cuál sería el propósito y el papel del turismo comunitario para contribuir a esa visión, a sus prioridades? ¿Tiene sentido implementarlo?  

Intención espiritual

Trabajar en un equipo intercultural implica involucrarnos en su forma de hacer las cosas. Con los pueblos indígenas esto significa empezar por pedir permiso espiritual a los ancestros y a los dueños de los lugares, hacer las consultas u ofrendas pertinentes con los médicos tradicionales respetados y confiar en las palabras de consejo que nos digan tanto ellos como las plantas sagradas. El yagé es un ejemplo.

Los guías no solo somos guías, somos mediadores culturales

El rol de los guías es más que acompañar, es ayudar a comunicar para que las conexiones sean profundas y significativas para ambas partes. Podemos sensibilizar a los guías locales sobre “el mundo de afuera” y asegurarnos de que haya tour leaders que entiendan bien la cultura local para darle un contexto más amplio al grupo que acompañan. 

Todos tenemos algo nuevo que aprender y qué sanar

Indígenas o no indígenas (esta es una conversación para otro espacio), todos somos igual de humanos: llevamos heridas tanto en nuestro corazón, cuerpo y mente, como en el pasado familiar e histórico que tenemos. Entender al otro, nuestros prejuicios y lo que tenemos en común debe ser recíproco. Este es un ejercicio que nos corresponde a todos porque somos una sola familia.The following

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EcoRutas en Gran Canaria: Mundocreativo reactiva el turismo de forma sostenible

El turismo mundial necesita reactivarse de manera sostenible y, para eso, es necesaria una actitud positiva tanto de locales como de turistas. Para lograr esto, Mundocreativo, una asociación sin ánimo de lucro con base en Gran Canaria, propone el concepto de EcoRutas: recorridos en lugares de interés turístico con la premisa de disfrutar, conocer gente comprometida con el medio ambiente y dejar el trayecto mejor de lo que estaba.

El proyecto

El objetivo de Mundocreativo es fomentar una relación más sana con el medioambiente a través de un modelo de turismo sostenible. La asociación promueve el uso consciente y racional de los recursos naturales, el respeto y sensibilidad ante el entorno y la reducción de la huella ambiental del turismo a través de actividades divertidas e interesantes.

El proyecto enfatiza en el disfrute de las actividades organizadas. De esta manera, el cuidado del medioambiente se transforma en una actividad placentera y puede convertirse en un hábito, en vez de una acción de una vez en la vida.

Durante el último año, Mundocreativo organizó más de 80 rutas de senderismo con voluntarios en la isla de Gran Canaria. En ellas, conectaron a personas de más de 12 países, con quienes recorrieron playas, montañas y pueblos de interés turístico, crearon recuerdos maravillosos y limpiaron un volumen superior a 17.200 litros de basura.

La asociación

El lema de Mundocreativo es #mejorqueestaba. Esto significa, no dejar residuos en los lugares que cada persona visita y, además, llevarse algo de la basura que se encuentra en el camino. 

De esta manera, reducen poco a poco el impacto ambiental del turismo, fomentan la conciencia ecológica y realizan una actividad que, lejos de desgastar los ánimos, aumenta las ganas de cuidar a la naturaleza.

Para solventar sus gastos, Mundocreativo disponía de patrocinadores que han tenido que hacer un alto en sus donaciones a causa de la crisis del COVID-19. Por eso, han abierto un crowdfunding para generar una red de personas que apoyen el proyecto y así poder seguir adelante, dejando el planeta cada día mejor.

Por qué su trabajo es importante ahora mismo

Hoy, más que nunca, este tipo de actividades de concienciación se han vuelto urgentes. La crisis del COVID-19 ha exponenciado el uso de mascarillas, guantes, envases y utensilios de un solo uso, aumentando en gran medida la contaminación del medio ambiente por residuos no biodegradables.

Además, las limitaciones impuestas por la pandemia han golpeado fuerte al sector turístico, que exige una reactivación gestionada de manera sostenible, tanto para beneficio del medioambiente como de las economías y culturas locales. A través de los recorridos organizados por Mundocreativo se crean lugares más limpios, lindos y disfrutables para todos. Por eso, el concepto de EcoRutas resulta fácil de aplicar en cada rincón del planeta y su impacto positivo podría ser parte de la reactivación sostenible del turismo.

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