Turismo de Portugal busca cómplices para un turismo más sostenible

“Hola España, soy el mañana” es un desafío que acaba de ser lanzado a todos los españoles por Turismo de Portugal y que apela a la promoción de un turismo más responsable y sostenible. Es un manifiesto por el planeta y será difundido durante el primer trimestre de 2021, exclusivamente en medios digitales, y de forma totalmente orgánica (sin inversión en publicidad).

El video muestra los activos naturales de España, ilustrando el momento en que futuro y presente se encuentran, personificados en un protagonista que apela a la responsabilidad de un turista y de un sector más sostenible, traducido en la firma “Tomorrow is today” (mañana es hoy). Será esta la fuerza motora que nos hará a todos redescubrir nuevas formas de viajar.

Es con esta apuesta en la sostenibilidad que Turismo de Portugal se compromete a liderar el turismo del futuro, uno de los principales objetivos de la Estrategia Turismo 2027, que define una visión hacia el turismo nacional, establece prioridades y se responsabiliza con metas de sostenibilidad económica, social y ambiental.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Diario de Hosteltur: Turismo de Portugal busca cómplices para un turismo más sostenible.

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Sombreros tejidos con alma desde Montecristi, Ecuador

Sombreros tejidos con alma
Jéssica Chávez, fundadora de Carludovica

Carludovica surge de un profundo amor y respeto por el trabajo hecho a mano por los tejedores de un pequeño pueblo llamado Pile, del cantón Montecristi, provincia de Manabi, Ecuador. Jéssica lleva toda su vida viéndoles trabajar, día a día, con tanta dedicación, entrega y con un talento que corre por sus venas. Su admiración y conmoción por su bonita labor la llevó a emprender y fundar Carludovica, una marca sostenible de sombreros de toquilla, más conocidos mundialmente como Panama Hat.

Jennifer: ¿Cómo nace tu proyecto? 

Jéssica: Siempre me pareció mágico ver como de una única materia prima, la Carludovica Palmata, lograban crear sombreros tan bellos. Ya desde hace muchos años atrás, alcanzaron la fama mundial por ser como son: finos, sencillos y elegantes al mismo tiempo; como la naturaleza misma. Una fama que mantienen hasta el día de hoy.

Surge también de la necesidad de dar a conocer a quienes están detrás de esos famosos sombreros: agricultores, tratadores de cogollos, hebradores, tejedores, azocadores, apaleadores, planchadores y rematadores de sombreros. Gente sencilla y honesta que recibió de sus ancestros una técnica de tejido que ha logrado sobrevivir durante muchísimos años; y que hoy, al enfrentarse a un mundo cada vez más industrializado, donde casi todo se fabrica en masa, corre grave peligro.

Surge de la urgencia de llevar estos sombreros al mundo entero a través de un comercio justo, honesto con los artesanos y con quienes los compran. Conocer cómo ha sido explotado el trabajo de los tejedores es indignante. Para mi es frustrante visitar Pile y encontrarse con un pueblo abandonado, perdido en el tiempo y ver a los artesanos viviendo en pequeñísimas casas llenas de carencias. He visitado muchas veces Pile y en todas ellas tenía el deseo latiendo en mi corazón de hacer algo, pero no encontraba la forma. Yo nunca había vendido nada ya que mi vida profesional iba por otro lado. La cosa cambió cuando conocí a Doña María, una tejedora de 71 años que me pedía ayuda para comprar su medicina porque se sentía muy enferma y el médico le había dado una receta de medicamentos que no podía comprar por no tener dinero. Eso fue como el golpe, la patada, la señal de que el momento de hacer algo, era ahora.

Pensé y pensé mucho durante varios días. Me surgían ideas de cómo ayudar a mis coterráneos, aunque eran ideas lindas, no vibraban. Hasta que se concretó: debía crear una tienda, una galería, una marca que, a más de vender los preciosos sombreros, llevara al mundo el rostro de los artesanos, sus manos encallecidas de tanto tejer, sus historias, sus risas, su mirada clara y tierna. Contar las historias de ese casi ritual de tejer un sombrero con tanto esfuerzo y amor, pues para hacerlo deben sacrificar las horas de la madrugada porque es ahí donde la paja tiene la flexibilidad necesaria para lograr un tejido único. Contar las historias de ese trabajo que hacen con amor sin medir el tiempo, porque el sombrero más fino es tejido durante 6 meses aproximadamente. Para mi es maravilloso contar esas historias de vida lenta, sencilla y honesta. Esas imágenes de trabajo en silencio, concentración y entrega absoluta, había que difundirlas porque son arte, Ellos son arte puro. 

Jennifer: ¿Qué es lo que hace única a tu marca sostenible? ¿Cuál dirías que es su misión? 

Jéssica: El alma. Nuestro eslogan es “Tejidos con alma”. En el tejido de los sombreros está escrita la historia de los tejedores; la historia de un pueblo que lucha por salir adelante. Siempre digo que quien compra un sombrero se lleva, no solo un accesorio, sino un pedacito de la vida de los artesanos montecristenses. Los Panama Hat auténticos están hechos con el alma y con el corazón. Esto no es sólo una metáfora, porque los artesanos al tejer inclinan su cuerpo sobre un tronco que les permite colgar las hebras de la paja mientras presionan con su pecho el tejido, creando cada sombrero como en un abrazo activo.

Sombreros tejidos a mano
Doña María tejiendo un sombrero de toquilla

La misión de Carludovica es ser una marca sostenible. En ninguna parte de la cadena de elaboración del sombrero se utiliza maquinaria alguna, ni siquiera electricidad para plancharlos, ya que se hace con una plancha antigua de hierro. La planta crece abundante y generosamente en las zonas húmedas de la costa ecuatoriana donde las frecuentes lluvias crean el escenario propicio para que crezca sin químicos ni fertilizantes. Por lo tanto, cero contaminaciones. Hasta en el momento de tomar los cogollos de la planta hay el ritual de pedir permiso y agradecer a la madre tierra. Nuestro trato con los artesanos, en cuanto a lo económico, es justo y respetuoso, ya que ellos son el alma, la parte más importante de la cadena de sombreros, por eso siempre quisiera hacer más por ellos, pero entiendo todo toma su tiempo.

Por ahora necesitamos vender los sombreros que ellos tejen, y que por la situación mundial que vivimos, su venta y exportación ha bajado demasiado. Hay muchos sombreros en stock, no solo de los tejedores de Pile, sino también de otros rincones de Manabi donde se teje con la misma técnica, como Jipijapa, Picoazá, Jaramijó. Hay gente que se aprovecha de esta situación y los compra a precios ridículos, ya que los tejedores deben venderlos porque necesitan dinero para sobrevivir. Esa explotación no es justa y tiene que acabar en algún momento. 

Sombreros tejidos con alma
Carludovica palmata, conocida popularmente como jipijapa, puerto rico o toquilla

Jennifer: ¿Cuál es el verdadero origen del tradicional “Sombrero Panamá”? 

Jéssica: El tejido del sombrero de toquilla de Pile y Jipijapa, llegó a tener tanta fama hace mucho tiempo atrás, que se han creado varias historias al respecto. Según los historiadores, se le dio el nombre de PANAMA HAT porque fue en y durante la época de la construcción del Canal de Panamá (1880-1914) cuando se popularizó su uso y hubo una gran demanda, pues los sencillos sombreros de toquilla protegían del intenso sol a los trabajadores. También habían los más finos que eran usados solo por las altas autoridades como aquel sombrero tan exquisito que usó en 1906 T. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, en su visita al Canal. Este evento tan importante fue cubierto por la prensa estadounidense y es entonces cuando lo mal denominaron como Panama Hat, al famoso sombrero que lo acompañó en todo su recorrido y que nunca se quitó.

También se cuenta que el nombre se le atribuye a la primera Exposición de productos agrícolas, industriales y de Bellas Artes en Paris en 1855. En ese evento fue donde el emperador Napoleón III recibió uno como obsequio y se convirtió de inmediato en el objeto del deseo. Sin saber su verdadero origen, y ante las preguntas que de qué lugar provenía el bello sombrero, lo llamaron Panamá por ser el puerto de embarco de donde partían.

Lo cierto es que ese enigmático sombrero fue tejido desde siempre en Montecristi y Jipijapa por hombres y mujeres humildes y desconocidos. Al decirles que su trabajo es una obra de arte, se asombran, porque para ellos tejer, es vivir, y los famosos “Panama Hats”, son simplemente sus “Sombreritos de Paja” no importa de que otro modo les llamen fuera de ahí. 

Doña María tejiendo sombreros en la mañana
Doña María tejiendo en la mañana

Jennifer: ¿Crees que esa confusión ha desprestigiado el trabajo de los artesanos? 

Jéssica: No podría decir algo tan radical como “ha desprestigiado el trabajo de los artesanos” porque no lo es. Cada vez más se conoce que el Panama Hat es hecho en Ecuador, y esa también es una de nuestras tareas como Carludovica. Lo que si ha sucedido es que mucha gente se ha aprovechado de la fama de su nombre para llamarle “Panama Hat” a cualquier sombrero de paja, sean o no de toquilla. Hay tantas otras palmas con las que se hacen bellos sombreros; no sé por qué no ponerles un nombre propio y empeñarse en llamarlos con un nombre que evoca a otros sombreros, solo porque es un nombre que resuena en el mundo. Eso sí me parece deshonesto, no el trabajo de los artesanos, sino el de las personas que ponen y venden sus sombreros como “Panama Hat” tejidos con otra técnica y otros materiales. Eso, aunque suene fuerte es una estafa. No todo sombrero de paja es un Panama Hat y eso debe quedar muy claro. 

Jennifer: Cuéntanos cómo conseguiste que la UNESCO declarase los sombreros de paja toquilla, Patrimonio Intangible de la Humanidad?  ¿Ha sido tu mayor logro?

Jéssica: Me parece muy pretencioso decir que he conseguido que la UNESCO declare Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, porque no es simple. Conseguir algo así es un largo, larguísimo proceso, del que formé parte junto a Rodrigo Robalino, en un inicio; y esto fue a través de nuestra investigación y producción de un reportaje para el programa de televisión donde él era uno de los directores.

En el año 2006, nos enteramos que el sombrero de toquilla estaba en peligro de desaparecer porque los tejedores se podían contar con los dedos de las manos; ya nadie quería aprender a tejer porque este trabajo no les generaba los suficientes ingresos para vivir. Así que viajamos, comenzamos la investigación y la producción. Nos encontramos con una triste realidad: los tejedores de sombreros finos eran apenas 7 y ya ancianos, además sus hijos habían tenido que emigrar para buscar un futuro mejor. Era verdad que ya nadie quería aprender a tejer, porque no les daba el dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Me sorprendía ver cómo aquellas personas que tejían esos maravillosos sombreros, podían vivir en esas condiciones. Vi que había una dura realidad escondida detrás de un sombrero de fama mundial.

Una vez que regresamos a Quito, para el proceso de edición, pensábamos que era necesario hacer algo más por los tejedores, por el tejido, por el arte del sombrero para que no se extinguiera, como parecía ser. Así que, respaldados por nuestro reportaje que tuvo mucha acogida y fue replicado por varios medios, escribimos al Instituto de Patrimonio Cultural pidiendo que se hiciera algo urgente y todo lo necesario para que se reconociera a esta práctica ancestral como Patrimonio y de esta manera se ayudara a los tejedores. Nos dijeron que era un largo proceso pero que se pondrían en marcha.

Fue solo el granito de arena inicial, por eso decir que el logro es nuestro es una pretensión y exageración. Hicimos solo lo que nos correspondía, de ahí el proceso fue largo y estuvo acompañado de peticiones de la asociación de artesanos, del Instituto de Patrimonio, del Gobierno, muchos trámites en las que ya nosotros no tuvimos nada que ver.

Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla
Pastor realizando un corte al sombrero de toquilla

Jennifer: ¿Consideras que el turista que viaja a Ecuador muestra interés por conocer la artesanía local?

Jéssica: Total, claro que sí. De hecho, siempre cuento como anécdota que recuerdo claramente que cuando yo era muy pequeña, veía con curiosidad como los turistas que llegaban al puerto de Manta en cruceros, venían a Montecristi y se dirigían hacia la casa de uno de nuestros vecinos llamado Don Rosendo – que fue uno de los pioneros en exportar sombreros – en busca del famoso Panama Hat. Para mí aún son muy frescas las imágenes en donde ellos llegaban con sus shorts, camisetas, gafas y una gorra que rápidamente dejaban a un lado, para poner sobre sus cabezas, el “Panama Hat” y lucir felices.

Entre los productos ecuatorianos con mayor fama mundial está el Panama Hat, sin lugar a dudas, por eso los turistas que llegan a Ecuador muestran interés en conocer nuestra artesanía, pero quizá de forma superficial; pues Pile, el Aromo (lugares donde nace el sombrero) no son destinos turísticos. Hay que tomar en cuenta que la mayoría de turistas que vienen a Ecuador, lo hacen para ir a Galápagos, que está muy lejos del Ecuador continental; pero hasta ahí siempre están pendientes de hacerse con un Panama Hat.

En Cuenca, una linda ciudad de la sierra ecuatoriana, también se tejen sombreros de toquilla y los llaman igual “Panama Hat”, pues aprendieron a tejer en Montecristi. Aunque la técnica y el tiempo empleado es diferente ya que las tejedoras -en su mayoría mujeres- lo hacen sentadas y les toma de 2 a 3 días lograr un sombrero, hay quienes lo hacen incluso en 1 solo día. Es por ello que es mucho más barato, pero es un trabajo muy bonito igualmente. Muchos de los turistas que llegan a Ecuador, también adquieren estos sombreros; al ser tejidos en Cuenca es más posible que puedan ver el proceso de cerca, porque Cuenca es una ciudad muy turística también y es parte de nuestra artesanía por la que sentimos igual orgullo.


Muchas gracias Jéssica, por el tiempo y el cariño que has puesto en contarnos con todo detalle tu proyecto, su historia y por transmitirnos en la distancia la labor tan hermosa que desempeñan los artesanos/as de Montecristi.

Puedes seguir los pasos de Jéssica en su web y cuenta de Instagram

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Manifiestos para la reactivación turística

2021 tendría que ser un punto de inflexión y de reconstrucción. Tras el balance de daños se tendrán que tomar decisiones sobre qué senda seguir para la reactivación del turismo en los próximos años. Pero, ¿hacia dónde?

En 2017, en el marco del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, ya se pusieron sobre la mesa debates que con la COVID-19 toman más fuerza. Ahora, en 2020, han surgido diversas iniciativas como respuesta a la crisis y a las tendencias de consumo que se han observado durante los últimos meses de convivencia con el virus. En forma de manifiestos, declaraciones o llamadas a la acción formulan propuestas sobre cómo emerger del naufragio de una forma más sostenible.

El rango es amplio y hay donde elegir. Veamos algunos de los faros que se vislumbran en el horizonte y qué proponen.

Por dimensión y representatividad hay que destacar, en primer lugar, el European Tourism Manifesto, una alianza europea de más de 60 organizaciones privadas y públicas que abarcan toda la cadena de valor del turismo. En su Call for Action: Speed up social and economic recovery by fostering Sustainable Tourism Development de noviembre de 2020 aportan una lista no exhaustiva de prioridades de inversión que permitan generar empleos y crecimiento a la vez que contribuyen a la transición ecológica y digital. También urgen a los Estados miembros de la UE para que el turismo sea un elemento estratégico de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia y, durante de la crisis, han desarrollado un papel activo en solicitar a los Estados miembros la armonización de protocolos y restricciones de viaje.

Una de las organizaciones firmantes del European Tourism Manifesto, la Network of European Regions for a Competitive and Sustainable Tourism (NECSTouR), promulgó en 2018 la Declaración de Barcelona  – Better places to live, better places to visit con el objetivo de incrementar el impacto social y cultural del turismo. Ya en el 2020 lanzó la Call for action: the European Tourism Marshall Plan, you can make it possible!  que reclama un plan de rescate europeo para el turismo.

Surgido al albur de la crisis de la COVID-19 e iniciado por un conjunto de profesionales del sector turístico, el Manifiesto Tourism Reset defiende la regeneración del sector turístico a través de un modelo socialmente equitativo, ambientalmente respetuoso y económicamente sostenible alrededor de cinco ejes principales: la catalización del desarrollo socioeconómico, la promoción de la igualdad y unas condiciones laborales dignas; la generación de mejoras en la calidad de vida de las personas, la preservación y potenciación de la identidad cultural y la adopción de la gobernanza como cimiento de la gestión con las comunidades locales. En la actualidad cuenta con más de 1.100 personas adheridas de 35 países.

De forma análoga, el movimiento Future of Tourism Coalition, impulsado por seis asociaciones no gubernamentales, invita a adherirse a sus 13 principios rectores para la mejora del destino y la experiencia turística: ver la imagen completa, usar estándares de sostenibilidad, colaborar en la gestión del destino, elegir calidad en vez de cantidad, exigir una distribución justa de los ingresos, reducir los impactos invisibles del turismo, redefinir el éxito económico, mitigar los impactos climáticos, cerrar el ciclo en el uso de recursos, limitar el uso del suelo por parte de la actividad turística, diversificar los mercados de origen, proteger el sentido de pertenencia al lugar y gestionar los negocios de manera responsable.

Transforming Tourism Initiative, una plataforma de ONGs, profesionales del turismo y de la academia creada en 2017 demanda la transformación del turismo en línea con la Agenda 2030 según se desprende de su Declaración de Berlín (2017). En septiembre de 2020 dirigieron una Carta abierta a la Organización Mundial del Turismo (OMT) en la cual destacaban cómo la pandemia brinda una oportunidad única para llevar a cabo esa transformación.

La propia OMT ha desplegado toda una serie de iniciativas y herramientas en el contexto de la crisis pandémica, entre ellas la Declaración de Tbilisi: medidas para una recuperación sostenible. La Declaración reconoce al turismo como uno de los sectores más afectados por la pandemia y considera la paralización mundial como una oportunidad para redireccionar el sector hacia un futuro más sostenible e inclusivo.

También resulta de interés el Policy Brief “COVID-19 and Transforming Tourism” que traza una hoja de ruta con cinco prioridades para el reinicio de la actividad turística. Otras organizaciones internacionales como la OCDE también han publicado orientaciones para la recuperación Rebuilding tourism for the future: COVID-19 policy responses and recovery en las que el mensaje clave es que recuperar el turismo es una prioridad, pero el sector debe ser más sostenible y resiliente en el futuro. La European Travel Commission ha publicado, a su vez, el manual Covid-19 recovery strategies for national tourism organisations.

En el Mediterráneo, la Comunidad MED de Turismo Sostenible, formada por 24 proyectos financiados con fondos europeos, impulsó en 2017 la Declaración de Atenas y una serie de Policy fachsheets que marcan las prioridades para el desarrollo del turismo sostenible. La Conferencia de Regiones Periféricas Marítimas de Europa (CRPM), por su parte, adoptó en la asamblea de octubre de 2020 una Declaración en la que identifican las prioridades para la recuperación en la cuenca mediterránea.

Otras iniciativas de diversa índole podrían ser las de Forward Keys Reshaping the new era of tourism o, en Catalunya, las del Manifest Descobrir, promovido por la revista homónima y un conjunto de asociaciones vinculadas con el sector turístico.

Como se puede observar en esta recopilación (no exhaustiva) no han faltado declaraciones y otro tipo de documentos y, como comentaba al principio, algunas no son más que una evolución de debates preexistentes y que la pandemia no ha hecho más que acelerar.

Si se analizan cuáles son los puntos en común entre todos ellos, se podrían identificar cuatro.

En primer lugar, siempre aparece el mantra de la sostenibilidad. Probablemente éste es el aspecto en el que ya se ha comenzado a trabajar hace unos años y que, sin duda, ahora se verá reforzado. Razones no faltan. El segundo punto es el que ha emergido con fuerza a raíz de la pandemia: la digitalización. Temas como el uso del big-data, la capacidad de carga, los eventos y experiencias virtuales, los dispositivos y procesos sin contacto, el teletrabajo, etc. parece que han venido para quedarse. El tercero, una visión del turismo que tiene en cuenta su encaje integral en el destino. Y el cuarto es la necesidad de transformar el modelo, aunque en este sentido, se aprecia la falta de visiones compartidas, ya que las propuestas transitan desde el decrecimiento, el reinicio, la reactivación o a la recuperación de la actividad perdida.

Por último, es imprescindible destacar cómo la crisis de la COVID-19 ha situado el turismo en la agenda de las instituciones europeas. Por primera vez en la historia se presta mayor atención a un sector que representa un porcentaje importante del PIB europeo. Ello ha llevado a la puesta en marcha de diferentes iniciativas. Como ejemplo, en la European Tourism Convention del pasado octubre de 2020, se debatió sobre las prioridades para garantizar una experiencia turística segura y fluida, fomentar vacaciones más verdes y caminar hacia un turismo impulsado por datos. También el Dictamen del Comité de las Regiones Hacia un turismo sostenible y competitivo para las regiones y ciudades o la propuesta del Parlamento Europeo para la creación de una Estrategia europea de turismo sostenible. El Parlamento Europeo, asimismo, ha reclamado la existencia de financiación directa para el sector y propuso la creación de una línea específica para el desarrollo del turismo sostenible en el presupuesto europeo 2021-2027.

Pero si hay algo a resaltar en Europa serán los fondos Next Generation EU como palanca y combustible para la necesaria transformación del turismo. Se trata de un volumen de recursos sin precedentes vehiculado a través de los Planes de Recuperación y Resiliencia de los Estados miembros y de los que el turismo podrá formar parte. Las estrategias de recuperación de las regiones más afectadas en el turismo deberán definir acciones e inversiones en aspectos como la transición ecológica y digitalización, la economía circular, el desarrollo de soluciones basadas en datos para medir y gestionar de forma inteligente los flujos turísticos, la innovación en la creación de productos, los programas de calidad, las infraestructuras más ecológicas, la capacitación y la mejora de la gobernanza. Una oportunidad única, pues, para convertir las declaraciones de intenciones y manifiestos en hechos.

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Reflexiones sobre el desperdicio de alimentos en el sector turístico

El desperdicio de alimentos en el turismo es uno de los problemas más importantes a nivel mundial. Dentro del sector, la industria hotelera es la que contribuye más a este problema. De hecho, anualmente pierde o desperdicia aproximadamente 1.300 millones de toneladas de alimentos. Esta cantidad equivale a un tercio o incluso a la mitad de todos los alimentos destinados al consumo humano. Por lo tanto, el desperdicio de alimentos es un problema ambiental, social y económico importante al que se debe hacer frente. Y no podemos olvidar que está muy ligado al objetivo nº2 de los ODS: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Fuentes de desperdicio de alimentos

¿Cuántas veces, en muchas ocasiones estando de viaje, nos hemos enfrentado a una importante sensación de desperdicio de alimentos? Personalmente hablando, me gustaría reportar algunos ejemplos que siempre me han dejado bastante perpleja:

Cruceros

Me he preguntado más de una vez por qué en los cruceros la comida debe usarse de una manera tan inútil y persuasiva, y al mismo tiempo, como un pasatiempo fácil para distraerse del aburrimiento durante los largos viajes. Siempre he creído que, detrás de los pasajeros que desfilan con cautela, como para no ser vistos, frente a las largas mesas de buffet llenando, hay una motivación psicológica moderna: la de la abundancia, la del consumismo, o también, la del miedo a la escasez. Cuántos platos, al final del almuerzo, siguen tan llenos e inutilizables. Familias que educan a sus hijos sobre la riqueza y el despilfarro sin decir simplemente: “llévate comida poco a poco, y luego, si todavía tienes hambre, harás una segunda vuelta.”

Hoteles y resorts “todo incluido”

Encontramos buffets acogedores llenos de una variedad infinita de gustos y sabores diferentes. Casi el mismo escenario que el anterior, pero en tierra firme. ¿Entonces, qué diferencia hay entre un resort y un crucero? De hecho, cuando elegimos unas vacaciones “todo incluido” tendemos a confortarnos en una burbuja turística ya preparada con las comodidades de nuestro hogar. Los bufés se extienden a lo largo de comedores decorados con flores, llenos de estatuas de frutas y fuentes de chocolate, invitando como las sirenas de Ulises a la lujuria y la glotonería. Como si estuviéramos entrando en una fase en la que nuestros sentidos se embriagan y una vez que volvemos a la mesa nos quedamos con nuestras montañas de comida en los platos que desbordan por los lados, de los que al final solo probamos una pequeña parte.

Refugios y pequeños hoteles

En este caso, la costumbre era que los platos de los invitados fueran ricos y mostraran corpulencia y pompa. Como para ocultar casi un sentido de humildad y sencillez. El invitado es sagrado, pero la comida lo es aún más.

Invertir los roles establecidos

Desperdicio de alimentos

Durante años siempre hemos tenido los roles sociales bien definidos – gracias también a los hechos históricos en curso – enmarcados en  la idea de que mucha comida está automáticamente ligada al concepto de riqueza; una combinación que en los últimos años ya no tiene sentido que exista. Los tiempos han cambiado con el boom económico de la posguerra, las guerras en los países de acogida de turistas, el hambre, la pobreza, la humildad, la sencillez o la atención a nuestras necesidades básicas. La economía mundial ha cambiado, y también, el sentido de la responsabilidad.

Entonces, ¿por qué si todos estos valores cambian tan rápidamente de década en década, dada la velocidad de los tiempos en los que cambia el mundo, no podemos igualmente cambiar estos roles esquemáticos y fosilizados en nuestra opinión pública, o en el sentido civil o simplemente en el sentido común?

La estructura receptiva no debe hacer alarde de riqueza mediante la producción exagerada de alimentos e igualmente de desperdicio. El cliente debe ser tratado bien, con imparcialidad, equidad y amabilidad, no con atracones de comida.

En este sentido, un pequeño truco psicológico que podría ser útil como buen disuasivo del abuso de los buffets, sería la vergüenza. Si el buffet es gratis y libre, la gente no tiene sentido común y se vierte sobre las mesas, llenando montañas de comida en sus platos. Pero si se controla el buffet y los camareros preparan los platos, habría un mayor control tanto de las dosis en los platos como de un filtro inhibidor psicológico por parte del cliente que le obligaría a reducir su hambre exagerada y muchas veces ficticia.

El desperdicio de alimentos más allá del alojamiento tradicional

Según el investigador Juho Pesonen de la Universidad de Finlandia Oriental, “ya podemos ver que hay expertos en la industria del turismo que han logrado reducir el desperdicio de alimentos e incluso han logrado convertirlo en un activo. Sin embargo, no es suficiente que solo los establecimientos tradicionales de alojamiento y servicio de alimentos reduzcan su desperdicio de alimentos, necesitamos que los pisos turísticos se unan. A medida que el sector turístico cambia, la investigación sobre el desperdicio de alimentos y la sostenibilidad se vuelve cada vez más importante.”

Según los investigadores, la reducción integral del desperdicio de alimentos requiere que se identifiquen sus fuentes y cantidades y que se aborde su eliminación por parte de los turistas. Además, es necesario estudiar los factores que impulsan el desperdicio de alimentos en los pisos turísticos y las barreras para su reducción. Finalmente, Juho Pesonen señala que “necesitamos modelos que describan cómo se genera el desperdicio de alimentos en los pisos turísticos y cómo eso posiblemente cambie con el tiempo. Además, necesitamos identificar plataformas e intersecciones donde se pueda abordar el desperdicio de alimentos, por ejemplo, a través de las redes sociales. Al final, todo se reduce al turismo sostenible y la economía circular”.

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Nace Turismo Declara para invitar al sector turístico a declarar el estado de emergencia climática

Turismo Declara es un proyecto colectivo que invita al sector turístico a declarar el estado de emergencia climática y a actuar para reducir las emisiones y construir resiliencia climática. 

Turismo Declara Emergencia Climática es una iniciativa liderada por Cuidadores de Destinos (Chile), Travindy (España), Komù Travel (México) y Travolution (Chile). El proyecto nace en 2020 como Tourism Declares (en inglés) gracias a Much Better Adventures y a Jeremy Smith. En 2021 se estrena con la versión en español para llegar a la comunidad turística Iberoamericana que comparte la necesidad de actuar por la emergencia climática. 

Actualmente más de 147 iniciativas de turismo ya han firmado el compromiso lanzado por Turismo Declara Emergencia Climática. La campaña insta a las empresas turísticas de todos los tamaños, comunidades rurales, destinos y profesionales del sector a sumarse con su declaración, comprometerse con 5 puntos y a crear un plan de acción climática en los próximos 12 meses. 

Según Karen Bellato, co-fundadora de Turismo Declara, “Buscamos trabajar en comunidad para que podamos reconstruir un turismo mucho más sostenible y regenerativo. Ya no solamente es ser conscientes de la emergencia climática que estamos viviendo, sino pasar a la acción creando planes y actuando”. 

Los objetivos de Turismo Declara

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) advierte que el mundo necesita reducir las emisiones globales de carbono en un 55% por debajo de los niveles de 2017 para 2030. El turismo es responsable del 8% de las emisiones globales y aún estando ahora mismo operando a muy bajo rendimiento, el sector es complejo debido a su transversalidad y dispone de escasos recursos para descarbonizar su cadena de valor.

Turismo Declara es un movimiento que sigue la línea de otros sectores económicos que han declarado colectivamente la existencia de una emergencia climática dentro de su área de actividad. En lo que respecta al turismo, la campaña busca crear un conglomerado de buenas prácticas, ofrecer recursos para iniciar la transición hacia un turismo bajo en emisiones y poner foco en las soluciones basadas en la naturaleza para transformar el sector.  

Marco Lucero, co-fundador de Turismo Declara admite que, “un discurso muy potente de esta iniciativa es la voz de las comunidades latinoamericanas. Comunidades que viven en contacto estrecho con la naturaleza y que llevan muchos años tratando de hacer notar la importancia de actuar ahora y no mañana”.

Turismo Declara espera inspirar y motivar a empresas, comunidades, profesionales y emprendedores a declarar la existencia de una emergencia climática que necesita de acciones urgentes y de la que todos formamos parte activa para encontrar soluciones.

Para conocer más sobre la iniciativa, declarar o participar como voluntario visita su página web o escribe un correo a contacto@turismodeclara.com.

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