Barcelona Plan·It: el arte del turismo slow para visitar Barcelona

Cecilia  y Sandro

Barcelona Plan·it nace en Barcelona Activa, donde Cecilia Colonna y Sandro Madeira se conocen durante unos talleres para iniciativas emprendedoras. Cecilia, como bióloga y viajera, y Sandro, como agente de viajes e igualmente viajero, comparten el gusto por la buena comida y por Barcelona, ciudad de adopción de ambos. La idea motriz de las rutas que ofrece Barcelona Plan·it es escapar al turismo masificado y más obvio que sale en todas las guías; partiendo de este concepto surgieron tours concretos enfocados en el turismo slow. En esta entrevista, Laura Basagaña habla con ellos sobre qué representa visitar Barcelona desde la perspectiva del slow travel.


Laura: El slow travel nació en los años 80 como contestatario del ritmo de vida acelerado que vivimos en las ciudades. ¿Cómo surge la idea de aplicar este concepto a una gran urbe como es Barcelona?

Ceci y Sandro: En Barcelona Plan·it creemos que el Slow Travel es sobretodo un estado mental, una actitud de encarar un viaje como un acto de explorar y entrar en contacto con la realidad local del lugar que visitas. Con esto en mente y viviendo la masificación turística en primera persona, tanto como locales como profesionales del turismo en Barcelona, decidimos ofrecer una alternativa al free walking tour y al clásico “tapas tours”.

Creemos que se puede enseñar la ciudad desde otra perspectiva contando historias digamos “no turísticas”, anécdotas relacionadas con la vida cotidiana de la gente que vive en Barcelona, de sus tiendas de toda la vida, de los barrios y sus plazas, para transmitir una sensación de cercanía con el lugar que visitas. Esto para nosotros es viajar slow, siempre con la calma, tomando el tiempo para pasear y disfrutar, sin necesidad de ir haciendo “un check” de los sitios visitados.

Y sobre todo tiempo para ¡comer! en restaurantes locales, informándose de cuáles son los platos típicos del lugar, lo que es de proximidad y de temporada, si vas a llevar un regalo que sea, si posible, de artesanos locales, y si conoces las prácticas sostenibles del alojamiento que eliges, ¡aún mejor!

Laura: ¿Qué lugares visitáis y qué actividades ofrecéis en vuestros tours?

Ceci y Sandro: ofrecemos tours guiados que nombramos Walk & Eat (Slow) por diferentes barrios de Barcelona basados en la gastronomía km0 y filosofía Slow Food. Los más habituales son:

  • Poble Sec & Sant Antoni: urban walk and slow food lunch.
  • Caminata por Montjuïc para disfrutar de sus vistas y las calles de Poble Sec para terminar comiendo en el Mercat de la Terra o restaurante Slow Food.
  • La Barceloneta: Slow food lunch & fish market visit: visita de acceso exclusivo a la Lonja de Barcelona para aprender sobre la sostenibilidad de los mares y consumo responsable de pescado, combinada con un menú Slow Food y paseo por el barrio marinero.
  • Montgat: Fish market & tapas by the sea. Visita a Montgat participando de la subasta local diaria de pescado del Maresme y comiendo tapas en un chiringuito o restaurante de proximidad junto al mar, disfrutando del ambiente mediterráneo.

Y para el viajero que busca experiencias más allá de Barcelona y de día completo organizamos por ejemplo una jornada gastronómica “Farm-to-table & Fish-to-fork” para participar en el día a día de un restaurante Slow Food, desde la visita a su huerto biodinámico, saboreando una comida “de pagès”, y hasta finalmente acompañar al propio dueño a la Lonja de La Barceloneta para la compra del pescado fresco.

Además, la sostenibilidad y la conciencia ambiental fueron ganando cada vez más protagonismo en nuestros tours. Llevamos a los viajeros a restaurantes Slow Food y/o que respeten y busquen usar alimentos de proximidad y de temporada. Nos encanta contar historias y anécdotas detrás de los negocios que visitamos, sea una tienda de granos de toda la vida, un restaurante nuevo vegetariano o una heladería artesana. Recorremos siempre las calles menos transitadas y ponemos en evidencia proyectos de la comunidad local, iniciativas ciudadanas, acercando el visitante a la realidad local de forma relajada pero consciente, para generar un sentimiento de respeto y empatía al entorno que se vista, más allá de lo turístico.

Y un factor clave es que las rutas son totalmente a medida y privadas, por lo tanto el viajero vive una experiencia realmente única y adaptada a su persona.

Laura: Una de las características del turismo slow es la interacción de los turistas con la gente local. ¿Cómo fomentáis esta interacción en vuestros tours?

Ceci & Sandro: Sí, ¡nos encanta charlar con la gente en los lugares, tiendas, mercados, etc. por donde pasamos! Te dejo con algunos ejemplos:

– En los mercados de los barrios siempre aprovechamos la parada para comprar unos frutos secos, una pieza de fruta de temporada y charlar con los vendedores. También hay varias tiendas donde nos conocen y saludan, charlamos e intercambiamos impresiones con la gente local. En un restaurante del Born nos invitan siempre a entrar, aunque sea horario de cierre.

– En Poble Sec en el Mercat de la Terra de Slow Food la interacción es más amistosa aún porque ya conocemos a los organizadores y siempre paramos para saludarles, igual que a los vendedores de las paradas.

– En la Lonja de La Barceloneta vemos cómo llegan los pescadores, nos cuentan qué pescados pescaron en el día y en la subasta una persona responsable nos explica su funcionamiento, así mismo el dueño del restaurante donde comemos también nos conoce y habla con los clientes.

– En Montgat asistimos a la subasta de pescado también e interactuamos con los pescadores.

Y para nombrar experiencias que ofrecemos de todo un día de excursión:
– Visitando una bodega y viñedos en el Penedès o yendo a una finca ecológica de un restaurante en el Maresme que conocemos obviamente estamos en contacto directo con los locales, como el responsable de la bodega o el payés y dueño del restaurante en su finca.

Laura: La gastronomía tiene un gran protagonismo en vuestros tours. ¿Se puede conocer la cultura de un país a través de sus platos?  

Ceci & Sandro: Sí, sin duda la gastronomía es el elemento que mejor retrata la identidad de un pueblo o país. “Food is an essential key to understand the local life” (¡lo ponemos en nuestra web!).

Cuando llegas a un lugar nuevo, aunque no hables el idioma, es a través de la comida que entiendes mejor la idiosincrasia local. ¿Qué, cuándo, cómo comen? Tipos de ingredientes y platos de temporada, manera de cocinarlos, combinarlos o servirlos, horarios de las comidas, costumbres alrededor de la mesa, todo cuenta para adentrarte en la cultura gastronómica de una región o país.

En nuestros tours siempre incluimos una comida de temporada, local y con una historia detrás. El mejor ejemplo es nuestro paseo por Poble Sec los sábados, donde terminamos en el Mercat de la Terra de Slow Food comiendo un menú popular, lo que toque en cada época del año: sardinas, alcachofas y ahora en invierno la tradicional y muy catalana calçotada.

Identificamos en la gran mayoría de los visitantes que recibimos un auténtico interés para saber más sobre la forma de comer aquí en Cataluña y España. Anécdotas y curiosidades sobre la comida entretienen normalmente mucho más que un simple relato histórico. Y ese es nuestro propósito en los Walk & Eat slow tours que ofrecemos.

Laura: Barcelona Plan·it nace en unos talleres para iniciativas emprendedoras dentro de Barcelona Activa. ¿Qué han aportado estos talleres a vuestro proyecto?

Ceci y Sandro: Los talleres que hicimos en Barcelona Activa realmente contribuyeron para motivarnos a emprender y sobre todo para organizar las muchas ideas que cada uno de los dos teníamos en mente. Yo Sandro, por ejemplo, barajé en su momento un proyecto totalmente diferente a Barcelona Plan·it: yo pensaba montar un food-truck de zumos tropicales.

Los talleres o cápsulas, cómo lo nombran en Barcelona Activa, te dan herramientas para crear, desarrollar y testear tus proyectos. Te ayudan con técnicas de coaching, desarrollo personal y profesional, te dan soporte técnico para la creación de empresa o alta de autónomo, en fin, te hacen posible lanzarte a hacer realidad tu negocio. ¡Muy recomendable!

¡Muchas gracias Ceci y Sandro! Recuerda que puedes seguir a Barcelona Plan·it en Facebook e Instagram.

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Cinelab Turisme: el festival que aborda el turismo desde una mirada antropológica

Fabiola Mancinelli

El festival “Cinelab Turisme: mirades des de l’antropologia”, que tuvo lugar entre octubre y diciembre de 2018 en Barcelona, surge del deseo de crear un espacio abierto para debatir en torno al turismo a partir de una mirada antropológica, facilitada por el visionado de películas temáticas y documentales etnográficos.

El “lab” evoca justamente eso: la idea del taller, de la producción compartida de conocimiento crítico. Aunque se trate siempre de interpretaciones, es decir, visiones subjetivas y concretas, los documentales nos permiten “viajar sin movernos” y traer a la realidad alguna situaciones turísticas, en contextos diversos, próximos y lejanos, dando voz a sus protagonistas.

Hablamos con Fabiola Mancinelli, Investigadora y Profesora Asociada en el Departamento de Antropología de la Universidad de Barcelona, Guía Acompañante de turistas internacionales y Directora del Cinelab Turisme, sobre esta primera edición del festival y sobre la mirada antropológica tan necesaria para entender el turismo.


Laura: ¿Qué características tienen las películas proyectadas en el Cinelab Turisme?

Fabiola: Las películas que forman parte del Cinelab abordan el viaje turístico desde perspectivas diversas. En una gran mayoría de casos, interrogan representaciones e imaginarios, problemáticas que aúnan tanto al cine, como al turismo y a la antropología.

Son documentales que nos invitan a reflexionar sobre cómo representamos al “otro”, es decir la población residente en los lugares que visitamos, pero también sobre ese Otro que somos nosotros cuando viajamos. De hecho, otro de los impulsos del Cinelab Turisme es la idea de estimular empatía. El turismo contemporáneo, sobre todo para los que vivimos en las grandes ciudades europeas, es un fenómeno omnipresente y familiar, pero resulta difícil de elaborar completamente, pues nos implica a la vez como anfitriones, y otras como viajeros.

De aquí surgen representaciones contradictorias: el turismo es al mismo tiempo una búsqueda de conocimiento y una experiencia mercantilizada de consumo; es un motor de la economía pero también una industria extractiva y generadoras de desigualdades sociales; es un productor de lugares y de imaginarios, pero coloniza los espacios públicos. Estas tensiones pueden provocar una erosión de la empatía hacia los turistas, esos Otros que a veces también somos nosotros.

Laura: ¿Cómo consiguen las películas temáticas y los documentales etnográficos generar esta empatía?

Fabiola: Los documentales acercan el mundo a sus espectadores de forma muy real. Nos permiten acercarnos a historias concretas y así crear conexiones a través del tiempo, de lugares y culturas diversas. Crean mensajes que llegan más rápidamente que cualquier otro tipo de texto. Ahora más que nunca, necesitamos historias que nos ayuden a entender y conectar con este mundo que cambia rápidamente.

Los documentales, y sobre todo las etnografías visuales, nos ayudan a expandir nuestro mundo, presentándonos valores, luchas, innovaciones y creencias más allá de nuestra experiencia diaria. Nos ayudan a tomar conciencia, social y emocionalmente, y a conectar con eventos y contextos actuales. El turismo, como marco de encuentros y dinámicas que atraviesan muchos ámbitos de la vida de nuestra sociedad contemporánea – política, economía, medioambiente, historia, psicología, cultura etc.- se presta muy bien a este tipo de aproximación.

A través de los documentales se puede tomar perspectiva, situarnos en un punto externo: ver a otros pero también a nosotros mismos. A partir de esta conexión, y a través del debate posterior, facilitado por la intervención de expertos y expertas cuyas intervenciones nos han ayudado a pensar más allá, en el Cinelab Turisme hemos hecho un ejercicio de comprensión antropológica, tratando de suspender el juicio, para llegar a una comprensión realmente más profunda de algunas prácticas y discursos que hoy en día se generan en un contexto turístico.

En muchos sentidos ha sido revelador. Varios asistentes me han comentado que los documentales les han hecho mirar críticamente a algunos de los comportamientos que habían tenido en viaje y que, a pesar de las mejores intenciones, iban acompañados de prejuicios occidentales, o bien de una mirada esencialista, o poscolonial.

Laura ¿Qué temas habéis tratado durante el Cinelab Turisme?

Fabiola: La idea del Cinelab es mirar al fenómeno turístico desde distintas facetas,  como en una especie de caleidoscopio. En un sentido metafórico, el ciclo mismo ha sido un viaje, a través de experiencias y contextos diversos.

Con “Framing the Other”, el documental de la primera sesión, hemos abordado el tema del turismo étnico como lugar de encuentros, representaciones a menudo estereotipadas, y conflictos. En la segunda noche hemos hablado del viaje como momento sagrado, desarrollando un paralelismo entre los “caminos comunes” que unen una peregrina-turista por el camino de Santiago y una mochilera que da la vuelta por el sureste asiático.

La tercera cita, con la película “Gringo Trails”, rodaba en torno al tema de los impactos económicos y medioambientales del turismo, – el llamado “efecto Lonely Planet”- , por el que la ansiedad de salir de los caminos más trillados acaba plasmando nuevas formas de masificación. La cuarta sesión ha tocado un tema candente: la relación de difícil convivencia entre el turismo y la ciudad, lugar donde confluyen intereses y usos del espacio diversos y a menudo generadores de conflictos. La realidad de Berlín, retratada en la película “Welcome, Goobye”, nos ha permitido reflexionar sobre lo que pasa en otras ciudades europeas, Barcelona entre ellas.

Con la quinta sesión hemos abordado el tema del turismo sexual en clave femenina. Hemos viajado a Bali con Cowboys in Paradise, investigando los encuentros entre unas turistas occidentales y chicos de la playa de Kuta. Relaciones informales que surgen al margen de la industria turística, y que mezclan de forma ambigua amistad, amor y dinero.

Finalmente, las dos últimas sesiones del Cinelab nos han acercado al llamado “turismo de la realidad”, en su vertiente social y en su vertiente más trágica y oscura, la de la muerte y del genocidio. Por una parte, el documental “Nosotros, los de allá” nos ha llevado a conocer cómo las condiciones de trabajo de los mineros de Potosí se convierten en objeto de atracción turística. Por otra, “Austerlitz”, película del director ucraniano Sergei Lonitza, nos ha ofrecido un espejo en el que mirar las prácticas de los visitantes del campo de concentración de Sachsenhausen, en Alemania.

Podría decir que el Cinelab ha sido un viaje con muchas paradas, con ojos abiertos y atención a los matices, a los discursos, a las miradas. Un viaje como tendrían que ser como todos los viajes: con mucha conciencia y tratando de detener el juicio para poder comprender con más profundidad.

Laura: Sin duda son todos aspectos muy interesantes. ¿Cuál dirías que es el tema o temas que mayor debate han generado entre los participantes?

Fabiola: El debate se ha ido construyendo a lo largo de las 7 sesiones, llevando a una reflexión orgánica sobre el fenómeno turístico, dinámica que ha sido para los organizadores del evento una de las sorpresas más gratas. Me explico: al principio quizás había más reticencia a compartir ideas libremente, pero a medida en que el espacio del Cinelab se convertía en una cita familiar, y gracias a las interesantes aportaciones de los expertos, que nos han ayudado cada vez a pensar más allá del documental, el intercambio de ideas se ha hecho más intenso y las reflexiones más profundas.

Evidentemente, temas como el turismo sexual, los impactos sociales y medioambientales del turismo o el turismo de la realidad han interpelado la conciencia del público. Pero, paralelamente al debate sobre casos concretos, se han esbozado hilos de reflexión que se repetían a cada sesión: por ejemplo, se ha reflexionado mucho sobre las sociedades emisoras de turistas, cuya estructura y funcionamiento determina lo que el turista busca en sus vacaciones y, en consecuencia, sus prácticas en el lugar de destino; del rol de la fotografía turística y de cómo marca las asimetrías – tecnológicas y de poder-  entre visitantes y residentes; se ha debatido críticamente entorno a la idea de turismo como derecho, y se ha reflexionado sobre la posibilidad de encuentros turísticos que vayan más allá de relaciones de puro consumo.

Laura: Es importante que existan estos espacios de debate en torno al fenómeno turístico. ¿Habrá una segunda edición del Cinelab Turisme?

Fabiola: Ya estamos trabajando en la próxima edición del Cinelab Turisme, para el otoño de 2019, donde seguiremos explorando las múltiples facetas de este fenómeno y esperamos dedicar un espacio a las condiciones de los trabajadores del turismo.

Asimismo, queremos reflexionar sobre la línea cada vez más delgada que hoy en día separa la experiencia de viajeros y migrantes, poniendo el foco en el creciente fenómeno del turismo residencial, por ejemplo, o de los nómadas digitales. Hablaremos de viajes iniciáticos y parques temáticos, y volveremos a observar cómo el turismo lleva a puestas en escena de la “autenticidad”.

Queremos seguir alimentando este espacio crítico, y esperamos que lleve a pensar en una idea de turismo más ético y respetuoso del entorno y de la gente que lo habita. De momento, estamos buscando documentales que relatan experiencias de turismo comunitario en los países de América Latina, así que si entre los lectores de Travindy hay alguien que nos quiera enviar sugerencias, estaremos muy interesados en recibirlas.

¡Muchas gracias Fabiola! Puedes encontrar más información del Cinelab Turisme en la web del Festival Vilamon , en la web del Institut Català d’Antropologia y también puedes seguirlo en Twitter.

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Los olivos milenarios del Sénia, protagonistas de un nuevo proyecto turístico

El pasado 23 de enero se presentó en FITUR la web del producto turístico de la “Ruta de los Olivos Milenarios” dentro del plan de creación, promoción y comercialización de producto turístico entorno a los olivos milenarios, fruto del convenio de colaboración entre la Agència Catalana de Turisme y Turisme Comunitat Valenciana, con la complicidad de la Mancomunitat de la Taula del Sénia y el Patronat de Turisme de Terres de l’Ebre. La web muestra los recursos a visitar (áreas de olivos, museos y rutas señalizadas) y las actividades y escapadas creadas por las diferentes empresas del Territorio Sénia que han participado en el proyecto. La web incluye también un blog con noticias, artículos y menciones relacionados con los olivos milenarios.

Tourislab, por encargo de la Agència Catalana de Turisme, fue la empresa encargada de la creación de producto turístico y la definición del plan de promoción y comercialización. Durante el proceso de creación del producto, Tourislab acompañó a las empresas de la Taula del Sénia en la definición de una serie de actuaciones y estrategias con el objetivo de crear, promocionar y comercializar productos turísticos y experiencias competitivas para el segmento del oleoturismo, orientadas al mercado, estructuradas por motivaciones y perfiles de viajeros que permitan la internacionalización de la oferta y mejorar la competitividad. Entre otras acciones, destaca el acompañamiento al sector en la creación de productos turísticos de oleoturismo de diferentes temáticas relacionadas: senderismo, cultura, cicloturismo, escapadas de descubierta del entorno…

La Mancomunidad de la Taula del Sénia es una entidad local compuesta por 27 municipios de tres Comunidades Autónomas vecinas: 15 valencianos, 9 catalanes y 3 aragoneses. Todos estos municipios están situados alrededor del río Sénia y del macizo de Els Ports y entre todos superan los 111.000 habitantes en 2.070 km2. Los habitantes de este territorio pertenecen a tres Comunidades Autónomas distintas pero tienen mucho en común. Por un lado, la geografía, la historia, la cultura y la lengua son similares; por otro lado, comparten también características menos agradables, como su renta, la emigración de los jóvenes y el envejecimiento de la población, especialmente en las zonas del interior.

Esta unión nace para impulsar objetivos comunes, como el de poner en valor el patrimonio único que representan los olivos milenarios. Como detallan en su página web, “su nombre, Taula (punto de encuentro y diálogo) y Sénia (río que es el límite natural entre los tres territorios), explica su objetivo principal: ser un instrumento para trabajar en común para mejorar las condiciones de vida de todos sus habitantes.” Para ello es necesario una mayor y mejor coordinación entre las administraciones y conseguir de todas ellas las inversiones necesarias. La fuerza de la Mancomunidad se basa en “buscar el máximo consenso entre los municipios, colaborar con todas las administraciones y cooperar con los sectores económicos y sociales”. La Mancomunidad Taula del Sénia y la Asociación Territorio Sénia (50% la Mancomunidad y el otro 50% sectores económicos de la zona) trabajan juntas para la promoción del territorio.

Pero, ¿porqué son tan importantes los olivos milenarios? Personalmente, hasta hace un par de años no tenía conocimiento de estos peculiares árboles y de su interesante historia. Fue durante el Famtrip de Turismo Responsable en Castellón, organizado por el Patronato de Turismo de Castellón, cuando conocí esta maravilla natural. En este viaje supe del grave problema del expolio de los olivos, que durante décadas fueron arrancados y vendidos a otros lugares para decorar jardines, urbanizaciones… Fueron los propios residentes los que hicieron presión para conseguir una ley de protección para estos impresionantes y valiosos árboles. En 2006 se aprobó la Ley de Patrimonio Arbóreo Monumental Valenciano, promovida por el sindicato agrario Unió de Llauradors i Ramaders del País Valencià. Es gracias a estas personas que hoy podemos disfrutar de estos increíbles árboles y del delicioso aceite que se elabora a partir de su fruto. Los olivos forman parte de la identidad cultural del Mediterráneo; si se arrancan, una parte de nuestra cultura, una parte de nosotros, se va con ellos.

La “Ruta de los Olivos Milenarios” es una muestra de la necesidad de unir sinergias entre administraciones y territorios para proteger y promocionar un patrimonio común de gran valor natural y cultural. Los olivos milenarios son un patrimonio vivo al que se le está dando el valor que merece y que hay que seguir manteniendo vivo para las generaciones futuras.   

Si te interesa este tema, te recomiendo la película “El olivo” (2016), dirigida por Icíar Bollaín. Una historia bellísima que cuenta como Alma, una chica de un pueblo de Castellón, inicia todo un periplo con el objetivo de recuperar un olivo que su familia vendió años atrás.

*Gracias a David Esteller, de la empresa Tourislab, por la facilitación de la información referente a la presentación del proyecto en FITUR.

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Cómo desarrollar un turismo responsable en comunidades indígenas

La supervivencia cultural de los 370 millones de personas indígenas está en peligro. Por si esto no fuera poco, los miembros de las comunidades indígenas se encuentran entre las personas más empobrecidas y desfavorecidas del planeta. Ante las pocas opciones disponibles las personas indígenas deciden desarrollar sus preciosos recursos naturales para sobrevivir económicamente. En este contexto, el turismo puede ser una alternativa viable que además asegure la pervivencia del tejido cultural y los recursos ambientales de la comunidad. Es por todos estos motivos que las empresas turísticas que trabajan con comunidades indígenas tienen una especial responsabilidad en apoyar a garantizar la sostenibilidad de sus recursos.

Ante esta situación, la George Washington University International Institute of Tourism Studies, G Adventures y Planeterra Foundation han elaborado la guía práctica “Indigenous people and the travel industry. Global good practice guidelines” con el objetivo de fomentar conductas responsables que sirvan y protejan tanto los intereses de las comunidades indígenas como de las empresas turísticas, al mismo tiempo que se producen experiencias auténticas para el visitante. Las directrices pretenden dar un marco para las buenas prácticas de las empresas pero no son estándares. Han sido diseñadas para poder adaptarse a las condiciones locales y ajustarse en el tiempo.

Principios rectores del turismo indígena responsable
  • Participación plena y efectiva: asegurar que las comunidades indígenas y los proveedores participen en todas las discusiones estratégicas y compartan la toma de decisiones en base a las costumbres y leyes locales.
  • Relación equitativa: garantizar que las comunidades indígenas son tratadas de forma equitativa como socios y que entienden claramente las implicaciones de todas las acciones para garantizar su participación equitativa.
  • Consentimiento informado: informar las comunidades indígenas de todas las actividades que pueden afectar a su bienestar y asegurar su derecho a la autodeterminación.
  • Valores empresariales: respetar los valores tradicionales, las costumbres y las convenciones en todas las transacciones empresariales.
  • Compras locales: dar prioridad a los proveedores indígenas a la hora de ofrecer bienes y servicios.
  • Apoyo a la comunidad: asegurar relaciones equitativas con las comunidades indígenas y los proveedores. Ofrecer empleo y oportunidad de formación a las comunidades indígenas locales.
  • Propiedad local: asegurar que los miembros de la comunidad local obtienen beneficios directos del turismo.
  • Trabajo decente: respetar los derechos laborales, proveer un entorno de trabajo seguro, así como un salario digno.
  • Leyes y costumbres locales: entender, respetar y aceptar las normas tradicionales, los derechos de propiedad sobre las tierra y los sistemas de gestión.
  • Conocimiento tradicional: asegurar que el conocimiento local y sus representaciones (arte, artesanía, ceremonias, rituales…) sean protegidas de la explotación comercial.
  • Monitorización y evaluación: las empresas turísticas deben monitorizar los impactos de la actividad, con tal de minimizar los potenciales efectos negativos y garantizar resultados positivos.
  • Interacción cultural: promover interacciones respetuosas visitante – anfitrión que fomenten el entendimiento intercultural.
  • Interpretación colaborativa: asegurar que las historias y la narrativa explicadas sobre las comunidades indígenas son acuradas y aprobadas por la misma comunidad con respeto hacia las lenguas tradicionales.
  • Administración del patrimonio: trabajar para conservar los recursos naturales y culturales y apoyar a las comunidades indígenas a administrar y proteger estos activos.

El documento establece 18 directrices agrupadas en diferentes temas que resumimos a continuación.

Directrices para desarrollar experiencias turísticas
  • Creación de la relación. Se recomienda a las empresas turísticas investigar de forma exhaustiva sobre la organización y la gestión de la comunidad antes de iniciar la relación empresarial con sus miembros, así como familiarizarse con aspectos referentes a la comunidad que puedan afectar a la actividad turística. Es necesario identificar, junto con la comunidad indígena o el proveedor, las personas y grupos involucrados en la relación empresarial o que estén directamente afectados por ella.
  • Compromiso. Establecer un proceso para la comunicación continua conforme a los métodos usados por la comunidad indígena o el proveedor y tener en cuenta la tecnología disponible; establecer también los objetivos de la relación empresarial con la colaboración de la comunidad indígena o el proveedor, teniendo en cuenta los costes y los beneficios. Es importante consultar con los principales stakeholders, sobretodo si el turismo es desarrollado por primera vez.

Establecer un acuerdo acerca del volumen de visitantes que la comunidad indígena puede acoger realmente, acuerdo que debe ser revisado y adaptado si es necesario.

En este punto es importante generar confianza y establecer expectativas mutuas.

  • Acuerdo comercial. Obtener aprobación explícita de la comunidad indígena o el proveedor, para el uso de los recursos naturales y culturales, como los trajes tradicionales, música, arte, ropa, gastronomía, storytelling, etc. Es recomendable que las empresas se reúnan al menos una vez al año con los líderes de la comunidad indígena y otros stakeholders con el objetivo de debatir sobre la visión compartida y los objetivos.
Directrices para el funcionamiento de las experiencias turísticas
  • Interpretación. Desarrollar experiencias turísticas de forma que presenten la cultura, las costumbres y la lengua actuales, así como la conexión con los recursos naturales, históricos y lugares locales conforme a la narrativa indígena, sus protocolos y sus costumbres.

El objetivo de las actividades turísticas en comunidades indígenas debe ser el intercambio cultural entre visitantes y anfitriones, incluyendo talleres de artesanía o cocina o experiencias en la naturaleza.

  • Empleo y crecimiento. Dar preferencia de empleo y contratación a los miembros de la comunidad indígena, así como pagar salarios y precios iguales o superiores a los que marca el mercado.
  • Educación del visitante. Las empresas turísticas deben proporcionar a los directivos de las empresas indígenas, a los guías turísticos, a los anfitriones y a los proveedores información actualizada sobre el tipo de visitante y sus expectativas. También deben establecer un código de conducta para sus empleados y para los visitantes en cooperación con la comunidad indígena.

Reconocer el conocimiento tradicional y las costumbres de la comunidad indígena y trabajar activamente con la comunidad para prevenir el uso indebido, la apropiación cultural y la explotación.

Conclusiones

Como hemos visto al inicio, “Indigenous people and the travel industry. Global good practice guidelines” pretende ser un marco de buenas prácticas para las empresas turísticas. En este sentido, el hecho que se trate de recomendaciones genéricas en distintos ámbitos (economía, cultura, educación, empleo, etc) hace posible la adaptación de estas directrices a las distintas realidades y contextos que empresas turísticas, comunidades indígenas y stakeholders puedan encontrar a la hora de desarrollar una actividad turística.

A lo largo del documento se insiste en la necesidad de una buena comprensión, entendimiento y compromiso entre todos los implicados en la actividad para mitigar los posibles efectos negativos derivados de la actividad turística y potenciar los impactos positivos. El turismo puede ser una oportunidad de desarrollo para las comunidades indígenas, pero solo si se trabaja desde la sostenibilidad social, económica y medioambiental.

Aquellas empresas turísticas que quieran desarrollar un turismo indígena responsable, que contribuya a preservar la cultura y las tradiciones indígenas y a fomentar un auténtico intercambio cultural entre visitantes y anfitriones, tienen en este documento una valiosa guía para conseguir tan preciado objetivo.

Puedes leer y descargarte gratuitamente el documento completo en este enlace.

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Activando el desarrollo local a través del cicloturismo: entrevista con BikeSquare

BikeSquare nace con la misión de ofrecer un conjunto de servicios innovadores para las diversas entidades involucradas en la creación y promoción de circuitos cicloturistas, incluyendo administraciones públicas, alojamientos, cicloturistas y ciudadanos, a través del uso de las bicicletas eléctricas o e-bikes.

Su objetivo es transformar un gran número de territorios en “amigos de la bici”, activando un proceso de desarrollo local: involucrando los operadores locales (alojamientos, atractivos turísticos, guías…), incrementando el número de ciclistas y transfiriendo una cantidad importante de kilómetros recorridos hoy en coche a medios de transporte más sostenibles. Laura Basagaña habla con Patrizia Massano, Expansion Manager de BikeSquare.

Laura: Vuestra idea es promocionar el cicloturismo con bicis eléctricas. ¿Qué ventajas dirías que ofrece este tipo de movilidad a la hora de disfrutar de un destino, en comparación a otros medios de transporte?

Patrizia: La bici eléctrica, respecto a la bicicleta normal, ofrece la posibilidad de visitar sitios situados sobre una determinada altura, como monasterios, castillos, fuertes, sin experimentar demasiada fatiga y ahorrando energías para otras actividades (por ejemplo una visita del edificio o a pequeños productores locales).

En particular la bici eléctrica resulta muy útil cuando se trata de organizar unas vacaciones o un fin de semana en familia, en pareja o en grupo, porque permite balancear el nivel de experiencia de todos y aprovechar más la experiencia. Además puede resultar útil a los aficionados de la bici que con los años pueden haber desarrollado problemas articulares y que encuentran difícil utilizar la bici como antes. En este sentido la bici eléctrica es menos impactante a nivel físico.

A nivel turístico permite disfrutar de más sitios que la bici normal porque se puede utilizar para subir alturas desde donde contemplar el panorama (se utiliza mucho en las grandes ciudades, especialmente las situadas sobre una colina como Barcelona, Lisboa, Nápoles, Génova, pero también en Grecia, Malta, Chipre, Turquía).

Además se utiliza para visitar sitios turísticos situados fuera del centro de la ciudad, como ruinas arqueológicas, sitios religiosos, parques científicos o de atracción (en Barcelona por ejemplo permite llegar al Park Güell de manera más sencilla y en Córdoba se utiliza para visitar las ruinas arqueológicas de Medina Azahara, a las afueras de la ciudad).

Así que permite valorizar más sitios en el área, no sólo los más céntricos, y distribuir el flujo turístico sobre un territorio, ofreciendo más oportunidades de promoción de pequeñas actividades localizadas en las afueras del centro.

Laura: ¿Qué servicios y recursos ofrecéis a vuestros clientes para conseguir vuestro objetivo de potenciar el cicloturismo en bicicleta eléctrica?

Patrizia: BikeSquare ofrece al cliente final una web y una APP sencilla, donde poder encontrar diferentes propuestas y reservar online desde el alquiler de las bicicletas, las rutas autoguiadas o con guías, hasta experiencias vacacionales con e-bike y eventos empresariales.

Además, ofrece servicios de asistencia personalizados, como servicios de transbordo, la entrega de las bicicletas directamente al alojamiento, el traslado de los equipajes a otros alojamientos, en caso de una ruta muy larga, además de un servicio de socorro en caso de emergencias, de reparación y sustitución de baterías para las e-bikes.

Por otro lado, BikeSquare ofrece a sus socios (los fletadores de bici eléctricas, los alojamientos, restaurantes y bodegas de vino) la oportunidad de ser parte de una red transnacional que los ayuda a promocionar sus servicios en su territorio con más profesionalidad. A través de la web y de la APP de BikeSquare, los socios pueden dar más visibilidad a sus actividades y obtener más posibilidades de reservas online, gracias a una poderosa acción de social media marketing sobre Google, Facebook y otras redes sociales.

En particular la red de BikeSquare favorece el intercambio de clientes entre los socios y la creación de experiencias más interesantes en cada territorio: por ejemplo, una ruta en e-bike en un pueblo rural, con parada en un punto panorámico y visita a una bodega de vino asociada. Además permite el lanzamiento de campañas de marketing transnacionales más importantes, como en ocasión de festividades como la Pascua, el 1º de Mayo, cuando se lanzó una campaña promocional con propuestas originales en cada país (España, Italia y Eslovenia).

Laura: ¿Qué tipo de impacto dirías que tiene sobre la población local el hecho de fomentar la movilidad sostenible mediante la bicicleta eléctrica, sobre todo en grandes ciudades como Barcelona?

Patrizia: Antes de todo, fomentar la movilidad sostenible y el turismo sostenible tiene un impacto positivo en el sentido de respetar el medioambiente y de no adjuntar tráfico y polución a la población local. En el caso de Barcelona esto es muy importante, considerado los altos niveles de tráfico y de polución. Además, se va a promocionar la bici eléctrica como un medio de transporte ecológico más potente que la bicicleta normal, perfecto para a ser utilizado diariamente, en sustitución del coche, para desplazamientos urbanos cortos hasta 10-15 kms.

Especialmente en ciudades como Barcelona, con desniveles importantes y colinas empinadas, como el Carmel, el Tibidabo y la Sierra de Collserola, la bici eléctrica facilita el uso diario para desplazarse al trabajo o hacia el centro de la ciudad. En efecto, se tiene que considerar que la bicis eléctricas tienen una larga autonomía y, en función de sus marcas y modelos, pueden llegar hasta los 120-130 kilómetros en llano.

Es más, BikeSquare es por sí mismo un proyecto de promoción y empoderamiento de la comunidad local, a través de la agregación de pequeñas empresas, alojamientos, bodegas de productos típicos, productores locales…. Así que BikeSquare promociona las empresas que han elegido la sostenibilidad, tanto en el área de la movilidad como de la hospitalidad turística, facilitando el trabajar de manera conjunta y fomentando un turismo más sostenible también en ciudades como Barcelona, donde las actividades sostenibles coexisten con el turismo de masas.

Laura: Comentas que BikeSquare es por sí mismo un proyecto de promoción y empoderamiento de la comunidad local. ¿Cuál ha sido el proceso que habéis seguido para lograr este objetivo?

Patrizia: La promoción y empoderamiento de la comunidad local derivan de dos cosas:

    1. Considerado el lado comercial de Bikesquare, la promoción del territorio a través del cicloturismo o turismo lento, junto a los socios locales, que son el valor añadido del fletador. De esta manera sabe siempre dónde enviar los cicloturistas y sus socios (restaurantes, hoteles, agroturismo, bodegas de vinos), pueden ofrecer nuevas fórmulas eco-friendly para conocer el territorio y atraer visitantes. Se ofrecen oportunidades de agregación y activación de la comunidad local, que especialmente en territorios más pequeños o aislados representan elementos importantes para la economía local (la así llamada economía circular).
    2. Por otro lado, BikeSquare ha lanzado portales regionales de cicloturismo en el norte de Italia, como CycloMonviso, Corona di Delizie, que están enfocados en la promoción del territorio, en colaboración con las instituciones locales. Estas últimas financian el lanzamiento del proyecto, invierten en la promoción del territorio y en seguida, los agentes privados, con sus adhesiones, garantizan la supervivencia y actualización del proyecto. Podemos decir que de esta manera BikeSquare propone un modelo “bottom-up” y al mismo tiempo “top down” para la promoción no solo del cicloturismo, pero también de la comunidad local de manera sostenible y respetuosa del ambiente.

Laura: En grandes ciudades como Barcelona hay ocasiones en las que los grupos de cicloturistas pueden molestar a los peatones, al circular por callejones y lugares peatonales. Desde Bike Square, ¿cómo trabajáis este uso compartido del espacio público?

Claramente las rutas y los tours que proponemos en las ciudades son solo por carriles bici y también en el caso de alquiler sugerimos de utilizar solo carriles bici. El problema de compartir el espacio con peatones se crea más por parte de los ciclistas urbanos que no respetan la circulación. Pero usualmente quien alquila las bicis, especialmente la eléctrica, pone mucha más atención.

Las otras rutas de BikeSquare son “off the beaten path”, fuera de los centros urbanos, en pueblos rurales o de montaña, donde no se da esta problemática.

Laura: ¿Cómo valoran los clientes de BikeSquare esta oferta de actividades sostenibles? ¿Nos puedes poner un ejemplo de alguna de estas actividades?

Patrizia: A los clientes de BikeSquare les encanta la posibilidad de poder disfrutar de su tiempo libre pedaleando y descubriendo sitios poco conocidos. Por ejemplo, tenemos un tour en e-bike en Sierra Nevada, que les permite ver los picos más altos de las montañas, como Mulhacén, la segunda montaña más alta de Europa, y la naturaleza increíble de este paisaje: las florestas, los lagos y animales raros como el ibex, la cabra de montaña.

En Córdoba, gracias a las e-bikes, los visitantes interesados en la historia auténtica de la ciudad pueden pedalear hasta las ruinas de Medina Azahara, capital árabe-medieval de Al Andalus ubicada a 8 km desde el centro de la ciudad, y declarada recientemente Patrimonio de la Humanidad por Unesco.

En Barcelona los visitantes que quieran descubrir las dos caras de la ciudad, desde la montaña y desde el mar, pueden aprovechar las e-bikes para subir la colina olímpica de Montjuïc, ver el castillo, el estadio y la piscina olímpica, y disfrutar del panorama desde la terraza del MNAC.

En Málaga, ciudad rica en historia, museos y miradores como el de Castillo de Gibralfaro, los turistas pueden utilizar las e-bikes para visitar la ciudad y disfrutar de la vista de su bahía rodeada de montañas, y para pedalear a lo largo del paseo marítimo hasta el antiguo barrio de pescadores de Pedregalejo con los famosos Baños del Carmen.

¡Muchas gracias Patrizia! Recuerda que puedes seguir a BikeSquare en su página de Facebook y Twitter.

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