Cómo una empresa de bicicletas de Barcelona está transformando la sociedad, a golpe de pedal.

Xavi Prat

Biciclot nace con el objetivo de promocionar el uso de la bicicleta como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas. Laura Basagaña entrevista a su coordinador, Xavi Prat, para conocer qué acciones llevan a cabo y cómo una empresa ligada tanto al turismo como a la población local consigue cambiar vidas local y globalmente.


Laura: Me gusta el lema de transformar la sociedad a golpe de pedal. ¿Puedes darme ejemplos de acciones concretas que lleváis a cabo para conseguir este objetivo?

Xavi: En primer lugar, todas las actividades de Biciclot están dirigidas a promocionar el uso de  la bicicleta, ya sea a nivel escolar, de ocio o a nivel de desplazamientos cotidianos. Así se crea una aproximación de nuestros usuarios a la normativa, la seguridad, el uso cívico, y el funcionamiento mecánico. Por tanto, ganar un nuevo ciclista ya transforma esta sociedad: empoderamiento personal, autonomía, baja velocidad, bajo coste ambiental, bajo coste espacial, bajo coste de mantenimiento y posibilidad de reciclaje… Es fantástico.

Sin embargo pensamos que aún le podemos dar otra vuelta de tuerca: formar a nuevos profesionales en la mecánica, ya sean personas que no encuentran trabajo en la actualidad y están en fase de reciclaje profesional; o chicos y chicas con dificultades de adaptación, ya sea en centros escolares a nivel social. También facilitamos la búsqueda de empleo consiguiendo porcentajes significativos.

Otra acción es facilitar la salida al exterior y un desplazamiento seguro para personas de avanzada edad: a partir de triciclos conducidos por voluntarios formados específicamente. Muchos de ellos son alumnos de secundaria de diferentes institutos de la ciudad. Así mismo, tenemos programas de aprendizaje para ir en bici dirigidos a niños y jóvenes con diversidad funcional.

Laura: Nos hablas de la bici como elemento de empoderamiento personal, de transformación social y reivindicativa ¿Nos puedes explicar alguna historia personal que ejemplifique alguno de estos aspectos?

Xavi: Mor Tala, un chico senegalés que estuvo en los campamentos / ocupaciones de la calle Puigcerdà, con muchos otros compañeros africanos. Recogían chatarra y algunos de ellos han acabado formando la cooperativa Alencoop. Finalmente pudo entrar en un curso pre-laboral de mecánica. Su habilidad y su forma de trabajar y relacionarse nos llevaron a invitarlo a participar como ayudante en algunos talleres. Poco después lo contratamos como mecánico y también como pintor de cuadros de bici, ya que es un trabajo que hace con mucho detalle.  

También tenemos un convenio de cooperación con la ONG Bicicletes Sense Fronteres (Bicicletas Sin Fronteras). Con la ayuda de voluntarios hemos reciclado, arreglado y finalmente enviado 200 bicicletas a Senegal, para uso de escolares y de la población en general. Mor Tala ya fue a Senegal con Ferran, educador – mecánico de Biciclot. Estuvieron una semana para marcar las pautas de actuación y luego Ferran volvió a Barcelona. Mor Tala se quedará allí 3 meses, reparando bicis y formando a un compañero senegalés, que se encargará de un taller de mantenimiento y reparación mecánica allí, en Senegal. En otras palabras, Mor Tala está contratado por Biciclot, trabaja como cualquier otro y, además, todo lo que ha aprendido lo puede devolver a la población de su país, en forma de conocimientos y actitud. ¡Es un gran compañero de trabajo!

Un ejemplo de empoderamiento y solidaridad, pero también un ejemplo de que la gente que llega a Europa solo necesita una oportunidad para poder mejorar su futuro.

Laura: Desde el punto de vista de vuestro cliente, ¿se valora el valor social añadido  a vuestra actividad como empresa? 

Xavi: Creemos que lo valoran de forma muy positiva: ya sea a partir de los formularios de valoración, después de la realización de los servicios o actividades; ya sea boca a boca. Nuestros usuarios están muy contentos y además valoran esta parte de proyecto social que está inmersa en todo lo que hacemos.

«Un ejemplo de empoderamiento y solidaridad, pero también un ejemplo de que la gente que llega a Europa solo necesita una oportunidad para poder mejorar su futuro.»

Entidades y personas se ponen en contacto con nosotros, para saber las planificaciones de los diversos servicios y actividades con mucha anterioridad a la fecha. Cada vez son más las administraciones locales que están contactando con nosotros para reproducir proyectos formativos, con el objetivo de crear estructuras semejantes a la nuestra en sus ciudades. Y el ofrecimiento de muchas personas para participar voluntariamente en lo que hacemos es cada día más numeroso.

Laura: ¿Piensas que el sector público es cada vez más consciente de la necesidad de involucrar a la población local en el desarrollo económico, social y cultural del territorio? 

Xavi: Desde Biciclot vemos que este acercamiento es cada vez más real. Desde el apoyo a Can Batlló, al proyecto de Can Calopa, Taula Eix Pere IV, Mercat ImPorta y muchas otras iniciativas. Al menos en esta ciudad y con el gobierno actual. En otras ciudades también se están moviendo: Madrid, Zaragoza, Valencia… por ejemplo.   

Nuestro proyecto de rehabilitación del inmueble de Can Picó es un ejemplo a nivel de Catalunya y de todo el estado, a nivel de proyecto conjunto de la administración (Ayuntamiento de Barcelona, Distrito X y Comisionado de Economía Solidaria) y una pequeña cooperativa de trabajo e iniciativa social. Este nivel de colaboración entre la administración y una entidad de la economía social era impensable hace unos años. Desde otros lugares de España nos invitan a explicar nuestra experiencia, lo que nos sitúa como propuesta innovadora.    

Laura: Para terminar ¿nos puedes dar un ejemplo de lo que un cliente puede esperar si decide descubrir Barcelona en bici con vosotros? 

Xavi: Mira te pongo el ejemplo de la actividad que preparamos para el Festival Vilamon el pasado mes de mayo donde hicimos una yincana en el Parc de l’Escorxador: un circuito de habilidades con diferentes obstáculos y pruebas que habrá que superar. También incluimos  un tramo más “off-road”, entre los árboles y aprovechando el suelo de arenisca.  

Además, preparamos un itinerario que empezaba y terminaba en nuestro local Biciclot-Marítim, situado en el Paseo Marítimo de Barcelona, en el que mostramos diferentes proyectos de carácter social y los contrastes del distrito. Por un lado, la ciudad nueva, con edificios construidos a partir de las Olimpiadas y el Fórum; y, por otro, unos barrios afectados por la discontinuidad y el proyecto 22@, el turismo masivo, pero donde la población más autóctona quiere luchar para utilizar temporalmente los espacios y edificios paralizados, la recuperación del patrimonio histórico, el freno a la gentrificación, la fiscalización de la planificación adecuada a nivel urbanístico y a nivel de movilidad. Y, sobretodo, mantener el carácter de los barrios.

¡Muchas gracias Xavi! Recuerda que puedes seguir a Bicilot en Facebook, Twitter y visitar su página web

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FLOR ETHIC TOUR: las caras y el esfuerzo detrás de los productos que consumimos.

Ivana Oven

FLOR Ethic Tour nace con el objetivo de facilitar un consumo sostenible para la naturaleza, la sociedad y el individuo. Las letras FLOR representan 4 conceptos del consumo ético: Fairtrade (comercio justo), Local, 0 zero-waste  (cero-residuos) y Responsable. Laura Basagaña entrevista a su fundadora, Ivana Oven,  para conocer esta iniciativa que conecta a los consumidores con los productores en Barcelona, mejorando así la calidad de vida de ambos a través de valores comunes. 


Laura: ¿Qué tipo de productos y actividades encuentran los visitantes en vuestros tours? 

Ivana: Te voy a describir el tour que realizamos para el Festival Vilamón centrado en el mundo de la moda y los cosméticos éticos. Por lo general siempre empezamos nuestro tour con un buen café de origen ético, ya que este producto simboliza la vida social, las charlas y los encuentros. Después visitamos a Merche y su tienda familiar de productos de limpieza a granel de proximidad. Seguimos el paseo por un jardín escondido donde aprendemos a hacer nuestro propio jabón para la ropa, desodorante y otros productos para la casa.

Ésta es una tienda con productos éticos donde encontramos hermosas prendas de telas alternativas, papel de piedra y accesorios con una historia sostenible detrás. Luego pasamos por una tienda de segunda mano y entramos en otra que nos llevará a descubrir aceites cosméticos de plantas milenarias de África, preparados por cooperativas de mujeres rurales. Para terminar nos adentramos en una tienda “slow fashion” donde podemos confeccionar la prenda que más nos gusta con telas sostenibles.

En cada lugar que visitamos con nuestros tours, los propios emprendedores sociales nos presentar su historia y sus pasiones mientras dan a probar sus productos. Durante el tour se descubren alternativas fáciles, sostenibles, de calidad y divertidas. 

Laura: Es decir, a través de vuestras actividades ponéis en valor no solo los productos éticos sino las personas que hay detrás y sus proyectos sociales. 

Ivana: Efectivamente, un producto no puede ser ético si no se valoran las personas que están detrás. El tour ético es uno de nuestros proyectos en los cuales queremos conectar mejor a los productores y sus productos con los consumidores éticos. Creo profundamente que reforzando esa conexión se aprende a valorar mejor si un producto es ético o no.

Por ejemplo, durante el tour los visitantes pueden conocer a Carmen, que después de hacer un doctorado en economía conoció el mundo del café y dedicó su carrera a extraer los mejores aromas y sabores de cafés de especialidad y sobre todo de origen directo. O a Merche, que junto a su familia lleva una pequeña tienda de productos de limpieza de proximidad a granel. Quizás también puedan encontrar a Pedro y Carmen, que pasaron gran parte de su vida en Senegal, Ghana y otros países cercanos conectados a cooperativas de mujeres locales que producen manteca de karité y otros aceites de plantas silvestres milenarias. Es apasionante, ¿verdad?  

Laura: Seguro que durante los tours se dan situaciones muy emotivas entre los productores y los consumidores, ¿qué es lo que más sorprende a vuestros clientes durante las visitas?

Ivana: Lo que más sorprende es la cantidad de recursos, voluntad, conocimiento y horas de trabajo que hay detrás de productos que consumimos a diario como una simple taza de café, el chocolate del postre o un simple ingrediente como la manteca de karité desde su origen hasta nuestras manos.

«Estos pequeños cambios que se van generando en nuestra forma de consumir se extrapolarán a la hora de viajar y consumir tiempo de ocio, puesto que el consumo responsable pronto se convierte en una forma de vida.»

Se sorprenden también de cómo estos recursos están valorados en el mercado convencional cuando no hay criterios de eticidad. Cuando se conoce mejor el valor, los procesos, el esfuerzo de las personas y la calidad del producto es más fácil consumir mejor, pagar un precio justo que fomente una economía justa y sostenible y gastar menos por la misma o mejor calidad de vida. 

Laura: ¿Qué consejo darías a alguien que quiere consumir de una forma más ética y sostenible? 

Ivana: El consumo es algo muy personal: cada uno tiene hábitos, ritmos, prioridades y posibilidades distintas. Aconsejo siempre empezar por un concepto que se sienta más cercano y sea importante para la persona (comercio justo, local, cero basuras, salud, decrecimiento, etc.) y los demás vendrán solos, ya que están siempre de alguna manera conectados. Pero en general se pueden ayudar con las siguientes preguntas:

– ¿Verdaderamente lo necesito? ¿Podría seguir viviendo sin este producto? 

– Si verdaderamente lo necesito: ¿Puedo utilizar algo que tenga en casa? ¿Puedo pedirlo prestado de algún vecino, amigo o familiar? 

– Si no es posible: ¿Puedo comprarlo usado? 

– Si debe ser nuevo: ¿Puede ser local con ingredientes locales? ¿Puedo comprar un producto de larga vida? 

– Si no puede ser local: ¿Tengo información sobre el origen del producto, tiene algún certificado de comercio justo, comercio directo u otro control que verifique que no se explotan niños, adultos o el medio ambiente?

– ¿Es posible comprarlo sin embalaje? 

Laura: ¿En qué momento estas preguntas se enlazan con el ‘consumo turístico ético’?

Ivana: Estas preguntas son una guía general a la hora de decidir qué comprar. Lo importante es no tratar de ser perfectos ya que es muy posible que abandonemos el cambio. Mejor empezar paso a paso e ir cambiando hábitos compra a compra, informarnos, seguir páginas y organizaciones sobre el tema. Estos pequeños cambios que se van generando en nuestra forma de consumir se extrapolarán a la hora de viajar y consumir tiempo de ocio, puesto que el consumo responsable pronto se convierte en una forma de vida.  Creemos firmemente que el mismo consumidor terminará por demandar empresas y destinos más éticos con las personas y el medio ambiente durante sus viajes.

Con nuestro tour los participantes tienen la posibilidad de preguntar sobre cualquier hábito y sobre cómo dar los primeros pasos según su estilo de vida para tener una vida de mejor calidad, más barata y sobre todo, más ética. 

¡Gracias Ivana! Puedes seguir a FLOR Ethic Tour en Facebook y visitar su página web

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El valor de los famtrips de turismo responsable: el caso de Castellón

Participantes del Famtrip en Castellón. Crédito Itinerantur

Los famtrip, o viajes de familiarización, no son algo nuevo en la promoción de los destinos turísticos: llevan años ofreciéndose a operadores turísticos o agencias de viajes para que éstos tengan un mayor conocimiento del destino para así comercializarlo mejor; también a prensa y medios de comunicación especializados con el objetivo de que hablen de sus experiencias en el destino e influyan en la opinión de los clientes potenciales. Lo que es realmente novedoso en este caso es que se trata de un famtrip específico de turismo responsable.

El hecho de que una DMO (Destination Management Organization), como el Patronato de Turismo de Castellón, organice un famtrip específico de turismo responsable nos indica un cambio de dirección en el modelo de promoción turística tradicional de este tipo de destinos, basado en un turismo masivo de sol y playa; así como un cambio en el comportamiento de los visitantes, ya que la idea del mismo es dar a conocer la oferta a los clientes potenciales.

Con esta acción promocional se otorga valor añadido al destino para captar esta demanda más concienciada con el respeto al lugar que visita, que generalmente tiene un mayor interés hacia las costumbres locales. Cabe destacar, además, la importancia de la colaboración público – privada para el buen funcionamiento del famtrip: por un lado, el sector público financia y gestiona el evento; por otro, el sector privado se encarga de prestar los servicios a los participantes (logística, actividades, comidas, alojamiento…).

Esta colaboración indica un cambio de paradigma en el que la gestión y promoción turística ya no están solo en manos del sector público. El partenariado público – privado es una forma de cooperación que va más allá de la colaboración: se comparten tanto riesgos como beneficios; se basa en la creencia de que compartir objetivos y recursos es beneficioso para todos los participantes. El sector público puede obtener del sector privado una visión más amplia para las oportunidades de desarrollo económico, ya que son las empresas las que trabajan en el territorio en su día a día, siendo conscientes de los puntos fuertes y los puntos débiles del mismo. A su vez, las empresas privadas se benefician, en el caso de este famtrip, del acceso a nuevos mercado que a nivel individual pueden ser más difíciles de alcanzar.

La tendencia hacia el partenariado público-privado se da, principalmente, a escala nacional, pero cada vez se está desarrollando más a otras escalas, como la provincial en este caso. El famtrip de turismo responsable en Castellón es, además, un buen ejemplo de acción concreta que maximiza el alcance del Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo declarado por las Naciones Unidas.  

Tanto el Patronato como los empresarios de turismo responsable son conscientes de que hay que desarrollar un turismo sostenible para preservar esta privilegiada zona. Así mismo, para un auténtico desarrollo sostenible, son muy conscientes de que hay que implicar a los residentes en las iniciativas turísticas, proyectos de gestión del territorio, procesos de toma de decisiones… El hecho de poner en valor lugares más desconocidos nos indica la intención de diversificar la oferta turística, generando complementariedad entre la costa y el interior. Entre los sitios que visitamos destacan el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, los pueblos de la Setena de Benifassà, la Ruta de los Olivos Milenarios de Canet lo Roig y el embalse de la Alcora.

Para terminar el artículo, quiero dar mi más sincero agradecimiento a los organizadores del famtrip: Salvador Andrés Stüble, Técnico de Promoción del Patronato Provincial de Turismo de Castellón y Chema Rabasa, creador de Itinerantur junto a Belén Salvador, por haber invitado a Travindy a conocer todo el trabajo que hacen a favor del turismo responsable.

Empresas participantes del famtrip de turismo responsable de Castellón

Gastronomía: Restaurante Montemar de AlcossebreCasa – refugio El Boixar, donde nos hablan también del proyecto 7pobles.com, en el que se ofrecen rutas a pie o en bicicleta, Ca l’Estanquer, pequeña bodega en Canet lo Roig, Pou de Beca, en Vall d’Alba, el primer restaurante de Castellón certificado como Slow Food.

Actividades: Empresa de turismo cultural La Volteta, que nos hizo la visita guiada a Peñíscola, Centro de Interpretación del Parque Natural  de la Tinença de Benifassà, Maestrat Eqüestre y Cooperativa de turismo activo Viunatura.

Alojamientos: El Molí de l’AbadHostal de Cabrit y Turismo Rural El Mangranar.

Participantes del famtrip

Juanjo Alonso, alias Kapitan Pedales, de la revista OxígenoJorge Melo, de NattuleAlexander Pereda de La Gistería y Tupiq ViajesJosé Alberto Puertas de EcoWildLifeJuan Sarrión, de Rutas PangeaJaume Torres, de Tarannà Viatges y Creative Rural y una servidora, Laura Basagaña Illa.

Organizado por el Patronato de Turismo de Castellón e Itinerantur

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CultRuta: una amplia oferta de visitas culturales por Barcelona al servicio de los ciudadanos.

Joan Coll

CultRuta nació en 2008 con la voluntad de convertirse en una oferta de ocio cultural alternativa al teatro, al cine o a los museos: descubrir la propia ciudad de Barcelona con guías profesiones que la muestran de forma amena y rigurosa. Laura Basagaña entrevista a su fundador, Joan Coll, para hablar de esta actividad de turismo responsable y de proximidad: rutas en catalán o castellano, con grupos limitados a 24 personas, con el uso de radioguías para una correcta audición sin contaminación acústica, y con guías de turismo habilitados por la Generalitat de Catalunya.


Laura: Uno de los objetivos de CultRuta es descubrir la propia ciudad de la mano de guías profesionales, ¿vuestra oferta está enfocada principalmente a los mismos residentes de Barcelona?

Joan: Exacto, la oferta viene condicionada por el hecho de que por un lado realizamos rutas en catalán o castellano (lo que deja fuera la mayoría de turistas de Barcelona), y por otro son rutas temáticas que difícilmente interesan a alguien que está de paso: hasta dos horas de actividad sobre temas en ocasiones muy específicos, como por ejemplo el “barrio chino».

Y no solo es que nuestra oferta esta enfocada a los residentes sino que, efectivamente, la demanda va en este sentido: el 90% de nuestros clientes viven en Barcelona, ya sea en la propia ciudad o en el resto de la provincia. En muchas ocasiones son personas que aprovechan el fin de semana para venir a la ciudad a hacer gestiones, encontrarse con amigos, combinarlo con ocio gastronómico…

Laura: Es decir, que habéis cogido un producto tradicionalmente dirigido a los turistas y lo habéis adaptado para el disfrute de los propios residentes de la ciudad. En general, ¿cuál ha sido la acogida de este concepto innovador?

Joan: Puede ser visto así desde fuera, pero la génesis fue distinta. Yo tenía un conocimiento nulo del mercado turístico y su potencial; el acercamiento vino desde la vertiente cultural más que turística. Mi referente fueron las actividades de descubierta de barrios, patrimonio, etc. que ya hace décadas que organizan las bibliotecas, centros cívicos y otras instituciones, a menudo públicas de gestión privada, y alguna 100% privada que ya existía en 2008, como las rutas literarias de Icono Serveis Culturals y ItineraPlus. Las innovaciones que ha aportado CultRuta desde 2008 son:

– Ampliar temáticas (hemos sido los primeros en ofrecer de forma regular rutas sobre la Guerra Civil, comunidades migrantes, historias del metro, etc.).

– Gestión 100% privada e independiente, sin subvenciones, con voluntad de crear marca, fidelizar clientes, y a la vez mantener la independencia del discurso.

– Mejorar la experiencia del usuario (contratación fácil, atención 7 días a la semana, guías profesionales) y minimizar el impacto en el entorno (uso de radioguías, grupos limitados).

Laura: ¿Cómo se acaba acercando esta iniciativa al sector turístico?

Joan: Aunque inicialmente la había planteado como una actividad de ocio cultural, una vez establecida la actividad se va acercando más al concepto de turismo de proximidad, por dos factores:

  1. El único filtro oficial de guías profesionales existente a día de hoy es el de turismo y, por tanto, empecé a dar trabajo a profesionales del turismo.
  2. Nacer en pleno inicio de la crisis económica hizo que muchos clientes nos escogiesen como alternativa no al teatro o al cine, sino como alternativa a una escapada de fin de semana.  
Laura: En vuestros menos de diez años de trayectoria habéis ganado varios premios, ¿dirías que en los últimos años ha incrementado el interés de los residentes hacia su propio patrimonio?  
  

Joan: Rotundamente, ¡sí! Lo hemos visto desde muchos ámbitos como las iniciativas de visitas temáticas como CultRuta (y tantas otras que han aparecido en este tiempo), también desde el mundo editorial después de la novela histórica, al menos en Barcelona, ha habido un boom de las historias ocultas, secretos de las calles…

Además se ha incrementado la apertura de espacios que normalmente están cerrados al público (48h OpenHouse, Casas Singulares…), así como la aparición de portales web y aplicaciones móviles que incentivan a los residentes a hacer de guías / anfitriones para turistas (con diferentes grados de transparencia y rigor). Incluso nuevos estudios universitarios de posgrado (y otros no reglados) sobre la interpretación y difusión del patrimonio.

Laura: Ante toda esta oferta que comentas, generada por este interés creciente en el patrimonio de la ciudad, ¿qué es lo que diferencia CultRuta de la competencia?

Joan: En primer lugar, la profesionalidad y la cura de mimar el producto. No hacemos promociones agresivas para captar clientes, nos esforzamos en dejar muy satisfecho a quien viene para que éste repita, regale y recomiende: trabajamos básicamente la calidad y la sostenibilidad para conseguir la fidelización de tres ejes:   

– De los guías: tratos bilaterales con profesionales autónomos independientes, lo cual garantiza que hacen la actividad porque quieren y les compensa, no únicamente por necesidad económica.  

– De la propia actividad: rigurosa y amena, cómoda con las radioguías, respetuosa con los vecinos… Esta calidad es evaluada por los propios asistentes al terminar la actividad.

– De la atención al cliente: somos la única iniciativa con un punto de encuentro propio, con baños, agua y café, y atención presencial y telefónica 7 días a la semana.

Laura: Después de todos estos años de recorrido, ¿cuáles son vuestros sueños y proyectos para el futuro?

Joan: Un buen reto es ir más allá de la visita guiada. Es nuestra especialidad y no queremos dejarla, pero entendemos que dentro del concepto de “ruta cultural” debe poder entrar algo más. Bajo petición ya hacemos despedidas de soltero, pequeñas gincanas para empresa… El próximo mes de junio empezaremos una ruta por las bibliotecas de Barcelona que será la primera que haremos abierta al público individual. Ojalá a la larga podamos, además de las visitas, ofrecer al público general algo más interactivo e innovador y que seamos capaces de hacerlo igual de bien.  

Un buen sueño (porque es más a medio-largo plazo) es poder salir de Barcelona. Hay muchos retos, prejuicios y cuestiones logísticas a resolver, pero sería una gran satisfacción para mí poder mostrar el resto de Catalunya y ayudar a descentralizar todavía más el ocio cultural de nuestro país. Se lo merecen la ciudad y su ciudadanía, y se lo merecen muchísimo poblaciones donde realmente se desea este tipo de turismo, y donde hay patrimonio, historia y atractivos para mostrar, siempre que se haga de forma responsable y con calidad.  

Puedes visitar la web de CultRuta, seguirles en Facebook y en Twitter

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El auge del cicloturismo en Catalunya: naturaleza y sentido de lugar a golpe de pedal

Crédito: Cicloturisme i Medi Ambient

El cicloturismo es una actividad que cada vez atrae a más visitantes: descubrir el territorio a golpe de pedal tiene muchos beneficios, tanto para el visitante como para el destino que lo acoge.

En Catalunya, el cicloturismo es uno de los productos que promociona la Agència Catalana de Turisme. Según la entidad, “la práctica del cicloturismo de carretera y de la bicicleta todo terreno ha experimentado un notable crecimiento”. A partir de la década de los 80, fue aumentando el número de usuarios bien equipados deseosos de conocer el territorio de un modo respetuoso y sostenible, disfrutando de rutas en el entorno natural y alejándose de las carreteras más concurridas. Durante la década de los 90 esta actividad se consolidó y la práctica del cicloturismo en entornos rurales se fue extendiendo.

Entre los recorridos propuestos destacan las vías verdes, cuyo trazado transcurre a través de antiguas rutas ferroviarias abandonadas, actualmente acondicionadas para su uso por parte de caminantes y ciclistas. En general tienen un suave pendiente; salvo en los tramos señalizados, son accesibles para personas con movilidad reducida, fomentando así un turismo más inclusivo. La recuperación de estos caminos, que transcurren a través de zonas paisajísticas muy variadas, ha favorecido un desarrollo sostenible especialmente en las áreas rurales, ya que contribuye a la redistribución de los flujos turísticos. A lo largo de las rutas, el visitante cuenta con una amplia red de servicios, entre los que destacan los centros BTT: disponen de información turística de la zona, sanitarios y duchas, taller de reparación, alquiler de bicicletas…

La provincia de Girona es un buen ejemplo del auge del cicloturismo. Siguiendo con la línea del Año del Turismo Sostenible para el Desarrollo, el Patronat de Turisme Girona Costa Brava ha declarado el 2017 como el Año de la Bicicleta y la Sostenibilidad. Como argumenta la entidad, el territorio gerundenseestá categorizado como un auténtico paraíso para los practicantes del cicloturismo y los amantes de la bicicleta, ya sea todo terreno (BTT) o de carretera, gracias al clima suave, la diversidad orográfica y la riqueza de paisajes de la zona, desde el Pirineo hasta la costa, y a la amplia oferta de servicios turísticos del destino”.

En la provincia existen numerosas empresas privadas que prestan servicios a los cicloturistas. Cicloturisme i Medi Ambient, empresa pionera en la zona, es un buen referente. Tuve la oportunidad de trabajar allí hace unos años y fue una experiencia muy enriquecedora. Uno de los elementos que dan valor añadido a las rutas es el tipo de alojamiento escogido: pequeños hoteles con encanto o casas rurales, negocios familiares en su mayoría. Trabajando en esta empresa, me percaté de que los cicloturistas no solo se interesan por el paisaje natural por el que pedalean, sino que muestran también un gran interés por la cultura de la zona: las rutas en bici se combinan a menudo con actividades como visitas a mercados locales, catas de vinos, talleres de cocina… Se potencia de este modo el sentido de lugar, ya que se ponen en valor los recursos propios del territorio, aquello que lo hace único e irrepetible.

En el momento actual, en el que los efectos de la globalización se hacen cada vez más patentes sobre el territorio, el turista busca experiencias auténticas, con un mayor contacto con la comunidad local. Esta tendencia tiene en el cicloturismo un excelente aliado: esta forma de turismo slow permite descubrir el territorio a un ritmo más pausado, visitando pequeños pueblos al margen de las principales rutas turísticas, y propiciando un mayor contacto con la comunidad anfitriona. La vuelta a lo local, a lo autóctono, a lo tradicional, otorga un alto valor añadido a los destinos. Al potenciarse el sentido de lugar, el visitante experimenta una mayor conexión con el territorio que lo acoge. Los destinos tienen aquí la oportunidad de convertir al visitante en prescriptor a través de la fidelización. Por otro lado, la puesta en valor de los recursos del destino hace aumentar el orgullo de la comunidad anfitriona hacia su propio patrimonio.  

Así que monta en tu bici, respira aire puro y disfruta del trayecto!

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