Estas son las 10 startups de turismo sostenible que participaran en el Booking Booster 2019

Fuente: depositphotos.com

La plataforma Booking.com, que conecta viajeros con una variedad de alojamientos, anunció este lunes cuatro de marzo, cuales son las 10 startups de turismo sostenible que participaran en la edición 2019 del programa Booking Booster que tendrá lugar en Ámsterdam entre abril y mayo del presente año.

El evento consiste en una serie de conferencias, talleres prácticos y sesiones de asesoramiento que culminan con la asignación de un subsidio de 500,000 euros que vienen del fondo de 2 millones de euros que la plataforma utiliza para apoyar el crecimiento de startups.

Las empresas que participaran en el programa fueron seleccionadas entre cientos de solicitudes procedentes de nueve países distintos. Entre ellas se incluyen productos que utilizan la tecnología para promover la conservación de la fauna y el entorno, así como plataforma que ayudan a comunidades en riesgo a prosperar a través de un enfoque inclusivo de turismo.

Conoce cuáles son las startups seleccionadas son:

IMPULSE Travel | Colombia

Avy | Países Bajos

Clean Travel | Australia

Hydrao | Francia

I Like Local | Países Bajos

NotOnMap | India

Okra Solar | Australia

The Picha Project | Malasia

SASANE Sisterhood Trekking and Travel | Nepal

Sumba Hospitality Foundation | Indonesia

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Entrepeneur: Estas son las 10 startups de turismo sostenible que participaran en el Booking Booster 2019”.

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Sonido del Yaque, primer proyecto de turismo comunitario en República Dominicana.

Esperanza e Ivelisse
Esperanza e Ivelisse

Sonido del Yaque es considerado el primer proyecto de desarrollo comunitario de República Dominicana, y se encuentra ubicado en torno a la comunidad de Los Calabazos, en el municipio de Jarabacoa.

Este alojamiento rural, escondido entre las montañas de la Cordillera Central y a orillas del río Yaque, está formado por pequeñas cabañas que son íntegramente administradas por el Club de Madres Nueva Esperanza: un grupo de mujeres empoderadas y concienciadas de las necesidades de su comunidad que buscaban crear una fuente de empleo que mejorara la calidad de vida de las familias de Los Calabazos.

En nuestra visita al Sonido del Yaque, pudimos entrevistar a sus fundadoras: Esperanza Marte Vitoriano y su hija Ivelisse Bautista Marte, sobre los inicios y el presente de este inspirador proyecto.


Lucía: Sonido del Yaque se considera el primer proyecto de turismo comunitario en el país, ¿qué retos os habéis encontrado en el camino?

Esperanza: La verdad que el mayor reto fue iniciar sin tener ningún conocimiento, porque no tuve la oportunidad de estudiar. Sin embargo, a través del aprendizaje y la experiencia fuimos mejorando y prueba de ello es haber recibido el premio “Mujeres emprendedores que cambian el mundo” en Jarabacoa, y eso para mí es un orgullo y una gran motivación para creer que si uno se lo propone, todo se puede.

Al ser el primer proyecto de ecoturismo comunitario, otras comunidades de todo el país han venido a visitarnos, y a intercambiar y adquirir experiencia y conocimiento sobre cómo gestionar su proyecto, y eso siempre nos llena de alegría.

Lucía: ¿De qué forma cree que el proyecto ha mejorado su calidad de vida desde que se fundó en 1997 y cómo surgió esta idea?

Ivelisse: Todo comenzó cuando se empezó a hacer rafting en Jarabacoa, porque el río Yaque del Norte pasa por Los Calabazos y los turistas hacían aquí una parada para desayunar o comer algo. Así surgió la idea de tener un rancho restaurante, a raíz del cual las personas comenzaron también a hacer diferentes actividades como cursos y talleres. Después, la demanda se hizo más grande y también querían hospedarse porque les gustaba mucho el lugar, pero no teníamos dónde. Y así inició el proyecto de las cabañas. Recibimos varias ayudas y donaciones para construirlas y mi padre donó el terreno para que el alojamiento estuviera separado de nuestras viviendas, para mayor comodidad de las demás socias y también de los clientes y que, además así, estuvieran ubicadas donde ya teníamos el comedor.

Esperanza: Desde el inicio del proyecto se han logrado muchas cosas que han ido mejorando la calidad de vida de nuestra comunidad. Por ejemplo las mujeres, que lo único que hacíamos era cocinar, limpiar y cuidar la casa, ahora recibimos nuestros propios ingresos. También se ha conseguido que todas las viviendas tengan luz e inodoro propio en las casas, con un acueducto y seis estanques para que tengan descanso todas las tuberías y no haya riesgo de que los desperdicios lleguen al río.

La escuela que hay ahora era, en realidad, un club que utilizábamos como espacio de reuniones; pero después de que se cerrara la que había más cercana, cedimos el local para que los niños no se quedaran sin clases. Los libros y las mochilas también se han conseguido gracias al proyecto. Todo son cosas que, para nosotros, simplemente son patrimonio de la comunidad.

Lucía: ¿Qué tipo de actividades os distinguen como proyecto de turismo comunitario que no haga otro alojamiento aquí en Jarabacoa?

Esperanza: Bueno, tenemos las fogatas, las tardes alegres donde se hacen cuentos, y también ofrecemos distintos tours por la montaña y por nuestras fincas orgánicas. Aunque creo que lo que más les gusta a los clientes es que, a veces, dejamos que sea una familia de la comunidad la que les atienda. De esta forma, dicen que viven una experiencia más real, conocen mejor la cultura dominicana y se sienten como en casa. Lo que también dicen que más caracteriza a Sonido del Yaque es que se siente paz y tranquilidad.

Lucía: República Dominicana es la estrella del paquete de “sol y playa”, ¿qué tipo de experiencia buscan los viajeros que se alojan en Sonido del Yaque y qué es lo que más valoran del lugar?

Ivelisse: Es cierto que, aunque Jarabacoa no tenga playa, los turistas aprecian mucho la naturaleza que tenemos y la acogida y la atención que les damos. También desconectan y descansan de la ciudad, vienen a respirar aire puro y limpio y a disfrutar del río y la montaña. Esas son las cosas que les atraen más.

Lucía: ¿Cuáles son las actividades o talleres que más directamente significan para la comunidad una fuente de ingresos procedente del proyecto?

Ivelisse: Todos los ingresos se reparten por igual entre las familias de la comunidad; de hecho, la forma en que nos organizamos fue lo que más fama dio al proyecto. Las mujeres de la comunidad tenemos nuestro comité administrativo que se reúne de forma quincenal y, a través de los “sanes” o ahorros, distribuimos los ingresos que llegan directamente del proyecto.

Incluso, hacemos una lista con lo que las socias necesitan y lo sacamos de ahí para ayudarnos entre todas. También nos repartimos las tareas; como supervisar las habitaciones, la limpieza o la cocina; aunque el salario no sea fijo, sino que depende de la cantidad de clientes que tengamos cada mes. Por otro lado, hacemos cursos de artesanía, se venden pulseras y bolsos hechos a mano, otras venden café, cacao, miel, fresas… y esos ingresos les llegan a cada uno directamente.

Lucía: ¿Qué medida de ahorro destacaría en la gestión sostenible que se hace de energía, agua o residuos?

Esperanza: A través de la planta hidroeléctrica tenemos luz propia. También clasificamos toda la basura; utilizando como abono los desperdicios orgánicos, elaborando artesanía con lo que se pueden reciclar y llevando a un punto de recogida de basura el resto.

Tras años de esfuerzo, se ha reforestado gran parte de la loma que rodea el proyecto, que quedó arrasada tras un incendio mucho antes de que existiera Sonido del Yaque.

Siempre tratamos de concienciar a toda la comunidad de la importancia de cuidar y proteger el medio ambiente, incluso a los clientes que se alojan, que a veces colaboran para ayudarnos en esta labor. Vivimos y convivimos con la naturaleza, por eso tratamos de mejorar e incorporarlo en nuestro trabajo día a día.

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¿Es posible un Airbnb más ético? Esta nueva plataforma cree que sí

Surgidos al calor de la llamada economía colaborativa, las plataformas de alquiler de pisos turísticos permiten viajar de forma económica y cercana. Pero también es cierto que se acompañan de no pocas controversias, como la subida de los precios de alquiler, molestias a los vecinos, gentrificación o turismofobia. Pero un nuevo concepto quiere volver a los orígenes aplicando una fórmula ética, justa e inteligente.

Frente a esta situación, un grupo de activistas, programadores, investigadores y creativos de todo el mundo se unieron en Fairbnb con el fin de crear una solución viable económicamente y que pueda ser una alternativa válida a las actuales plataformas comerciales.

La iniciativa, que pretende facilitar a anfitriones y vecinos decidir colectivamente junto con los ayuntamientos sobre el modelo de alquiler de la estancia y, sobre todo, reinvertir parte de los beneficios en las comunidades en las que opera. Ya en fase de pruebas, el modelo funcionará en cinco ciudades europeas: Barcelona Ámsterdam, Bolonia, Venecia y Valencia.

En su manifiesto se comprometen a reinvertir parte de los beneficios “en proyectos sociales que luchen contra los efectos negativos del turismo” y que irán desde cooperativas alimentarias a áreas de juegos para niños, proyectos medioambientales y espacios comunitarios.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Cerodosbe: ¿Es posible un Airbnb más ético? Esta nueva plataforma cree que sí”.

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Cómo construir resiliencia social y ecológica para enfrentar crisis ambientales

Antes (segunda foto) y después (primera foto) fomentar la resiliencia ecológica en la orilla del rio.

Triem Tay es un pueblo en la isla de Cam Kim, rodeado por el río Thu Bo, a tres kilómetros de la ciudad Patrimonio de la Humanidad Hoi An, en el Vietnam central. La ubicación de Triem Tay es propensa a las inundaciones durante la temporada de lluvias (el agua puede alcanzar hasta 3 metros), arrastrando ecosistemas y cultivos enteros, aumentando dramáticamente la erosión de la orilla del río y forzando la migración hacia el interior de los residentes locales.

En 2015, Triem Tay recibió ayuda de la Organización Internacional del Trabajo (OITS) y de la UNESCO para promover el ecoturismo en la isla junto con la cooperativa de aldeanos. Uno de los resultados de este plan fue la creación de restaurantes flotantes como una forma innovadora de atraer visitantes a la isla. En general, este proyecto permitió a las personas adaptarse a su situación actual y proporcionar trabajo en la aldea a través del turismo, pero no proporcionó las herramientas para resolver el problema real: actuar contra la erosión de la tierra.

Sin embargo, también en 2015, un grupo de visionarios se reunieron y compraron un pedazo de tierra en una de las orillas del río que más sufría de la erosión. Aquí crearon An Nhien Farm, un lugar donde la restauración de los bancos naturales del río, la jardinería regenerativa y la capacitación en habilidades sostenibles se fusionan para crear oportunidades para la naturaleza, y para las personas.

Construyendo resiliencia social 

«Al principio, nuestro objetivo era crear herramientas para restablecer las vidas humanas en un área amenazada donde, debido a problemas ambientales y políticos, la comunidad había quedado olvidada», me dice Hanh Vu, mientras nos sentamos al atardecer en la parte delantera de mi cabaña. Ella es quien se ocupa de la granja, que también es el centro de The Green Youth Collective, una empresa social liderada por Hanh y centrada en trabajar con los jóvenes y los agricultores locales para desarrollar habilidades empresariales sostenibles.

La trayectoria profesional de Hanh es tan emocionante como la historia detrás de la granja. Durante años, ha estado participando activamente en iniciativas sostenibles y adaptación al cambio climático en Vietnam. Hasta que descubrió Triem Tay. Hace tres años, decidió mudarse a este lugar desde Hanoi para comprender qué es lo que da forma a las personas en el área, tanto natural como socialmente.

«No fue fácil», recuerda, «incluso si hablas el mismo idioma, es difícil ser aceptado en una comunidad donde eres visto como un extraño. Sin embargo, nuestro objetivo era implicar a todos y trabajar juntos. No queríamos ser vistos como un grupo de personas que venían de la gran ciudad e imponían su propia manera de hacer las cosas «.

Tareas cotidianas en la granja de los voluntarios y los agricultores locales.

Aunque la granja es el corazón y el alma del proyecto, The Green Youth Collective es su herramienta para reunir tradiciones agrícolas y usos ancestrales de la tierra. El proyecto está dirigido a agricultores, jóvenes y personas interesadas en la sostenibilidad como una forma de vivir y trabajar con la tierra.

Independientemente de su origen étnico y económico, la granja también puede proporcionar becas para jóvenes locales desfavorecidos. “No pretendemos producir, sino devolver al suelo. De esta manera, los voluntarios aprenden a trabajar con la naturaleza y a compartir, evitando la presión sobre los ecosistemas y pudiendo replicar nuestro modelo cuando regresan a casa», admite Hanh.

Construyendo resiliencia ecológica para frenar la erosión de la orilla del rio.

El enfoque que tomaron sobre evitar la erosión de la tierra se ha centrado en fomentar la resiliencia a través de la regeneración del sistema ecológico de la orilla del río. Al utilizar especies nativas de pastos y manglares, cuyo sistema de raíces puede soportar las inundaciones, se crea una barrera natural que detiene la erosión.

¿Cómo se crea esta barrera natural? La respuesta es bambú y bio-locks. El bambú se utiliza como el primer bloqueo biológico, ya que es lo suficientemente flexible como para sacar el agua y proteger el bosque de manglar. Una vez que se agarra, las raíces del bambú se utilizan para el segundo bloqueo biológico que sigue al primero. El proceso termina con la implementación de una red gigante de bandas de bambú donde se plantará el manglar y el pasto nativo. Cuando estas especies crecen fuertes, tienen el potencial de mantener la tierra y resistir las inundaciones. «Después de estas acciones, recibimos retroalimentación de la naturaleza. Solo debes observar y ver cómo reacciona la orilla del río a lo que estás haciendo. Se trata simplemente de observar», explica Hanh.

Sin embargo, a fines de 2017, una inundación causada sorprendió inesperadamente la aldea antes de la temporada de lluvias y se llevó el aún joven bosque de manglares cuyas raíces no eran lo suficientemente profundas para resistir una inundación. Todo menos la barrera de bambú fue arrastrado por el desastre. Sin embargo, la orilla del río se mantuvo casi intacta, lo que no fue lo mismo en la orilla de los vecinos, donde la erosión de la tierra fue significativamente evidente.

 La primera foto que Hanh está mostrando es el impacto sufrido tras la inundación

La inundación probó un hecho: su enfoque hacia la construcción de resiliencia iba por el buen camino. «Las autoridades locales entendieron que habíamos desarrollado un sistema con el  potencial para detener la erosión de la tierra y ahora estamos en el proceso de trabajar con ellos y crear el mismo sistema en sus tierras», dice Hanh con gran esperanza.

El programa de farmstay

Hoy, An Nhien Farm sigue construyendo resiliencia en la orilla del río y ha comenzado a ofrecer alojamiento y experiencias a los visitantes en un esfuerzo por financiar sus programas. La granja no solo cuenta con cabañas de madera en el bosque de bambú, sino también con experiencias que le permiten al visitante conectarse con la tierra junto con el actual equipo de voluntarios.

Durante mi corta estancia, me reuní con visitantes curiosos que vinieron a conocer más sobre el enfoque de An Nhien y su proceso regenerativo. Durante el último año, cientos de personas han visitado la granja para aprender sobre su trabajo. “Es con mi mayor ilusión que explico la metodología a cualquier persona interesada. Sería asombroso si pudiéramos ser una inspiración para otras personas que enfrentan desafíos similares «, comenta Hanh.

El turismo de Vietnam está experimentando un rápido crecimiento en las últimas décadas. Esto ya presenta muchos desafíos que solo seguirán creciendo a mediano y largo plazo. An Nhien es un claro ejemplo de cómo el turismo regenerativo se lleva a cabo en un lugar muy cercano a la ruta turística tradicional en Vietnam. Hospedarse aquí y aprender el valor de trabajar con la naturaleza mientras se proporciona las herramientas para que prospere, crea una experiencia transformadora única en momentos en los que el ser humano está más desconectado de la naturaleza que nunca.

Puedes seguir Anh Nien Farm en Facebook y aprender más sobre cómo construyen resiliencia social y ecológica en este artículo.

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Startups en pro de la sostenibilidad… de una manera diferente

Fuente: Hosteltur

Cada vez más startups empiezan a dar sus primeros pasos tras detectar una oportunidad de negocio en el sector al no existir soluciones similares a las que ellas ofrecen. El foco en la sostenibilidad reúne a muchas de ellas, que en ocasiones optan por alternativas innovadoras y en algunos casos hasta disruptivas. Valgan estas tres como ejemplo demostrativo de esta tendencia: Too Good To Go, Punta de Mar y Runnin’City.

Desperdiciar los alimentos también contamina

Actualmente un tercio de los alimentos que se producen en el mundo acaba directamente en la basura, lo que representa 1.300 millones de toneladas, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Con la cuarta parte de lo que se desperdicia se podría resolver el problema del hambre en el mundo, pero es que además reducir esas cifras también contribuye a preservar el medioambiente, disminuyendo las emisiones de CO2.

Too Good to Go es un movimiento que nació hace tres años en Dinamarca y ya cuenta entre sus filas con más de siete millones de ciudadanos europeos de nueve países, entre ellos España, que han salvado más de nueve millones de packs de comidas. Su app conecta a más de 14.000 establecimientos en toda Europa que venden su excedente de comida diario a usuarios de su entorno, que pueden conseguir así packs de alimentos a un precio muy competitivo.

Su responsable para España, Oriol Reull, ha destacado que “tras sólo unos meses estamos viendo cómo hay un creciente interés por parte de las cadenas hoteleras de reducir su desperdicio de alimentos.»

Una startup que cambiará la convivencia con el mar

El equipo de arquitectura Mano de Santo y KMZero, Open Innovation Hub han creado Punta de Mar, un alojamiento sobre el agua con un cuidado diseño minimalista, funcional y respetuoso con el medioambiente que consigue que el huésped experimente el entorno con los cinco sentidos y tenga el control de todos los aspectos domésticos de la habitación (iluminación, sonido, climatización o aromas, entre otros) a través de una app, uno de sus aspectos más innovadores.

Este proyecto empresarial emplea la tecnología y la innovación para acercar la naturaleza al usuario con una oferta turística experiencial, innovadora y sostenible. El primer prototipo se encuentra en el Real Club Náutico de Dénia.

Una app de running turístico

La startup francesa Mile Positioning Solutions creó en otoño de 2016 la aplicación Runnin’City, que permite descubrir más de 150 ciudades del mundo corriendo… o caminando, a la vez que contribuye a descongestionar las rutas más trilladas con alternativas más desconocidas.

Así, para cada destino la app propone varias rutas de running con audioguía que permiten descubrir los mejores lugares turísticos. La aplicación da indicaciones GPS y también breves comentarios turísticos sobre los diferentes puntos de interés que se encuentran en el itinerario.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Hosteltur: Startups en pro de la sostenibilidad… de una manera diferente”.

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