Fitur hace entrega de sus premios anuales

La Feria Internacional de Turismo (Fitur 2017) ha hecho entrega de sus premios anuales, con los que reconoce la excelencia de los Mejores Stands, los Mejores Productos de Turismo Activo y el mejor trabajo de investigación académica relacionado con el sector turístico.

Los galardonados nacionales con el premio al Mejor Producto de Turismo Activo –desarrollado por Fitur en colaboración con la revista Aire Libre- son: en la modalidad Aventura, Conocer Cantabria, Especial Aventura; en Naturaleza, El Quinto Lago. Pirineu Emoció; en Cultura, el Cortijo en Jaén, un templo singular para conocer la naturaleza; y en Enogastronomía, Los 3 sabores de las Medianías de la Orotava. Asimismo, se otorgó una Mención del Jurado a Jaén llave en mano, de la Concejalía de Turismo, Promoción Económica y Casco Histórico del Ayuntamiento jienense.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Efe:tur Viajes: «Fitur hace entrega de sus premios anuales.»

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El turismo rural y el valor de lo artesano

En un mundo plastificado, forrado de redes interurbanas, materiales sintéticos y no biodegradables, el turismo rural representa la rebelión y emancipación de lo orgánico. La pulsión vital de lo que queda debajo y reclama su derecho a existir y alimentar el ciclo. Si levantamos la costra del asfalto, reaparecen los caminos, reoxigenamos la tierra, recuperamos la sustancia de sus alimentos o redescubrimos el valor de lo artesano.

¿Qué es un artesano?

A las nuevas generaciones este personaje les será extraño… La persona que con sus manos elaboraba o tranformaba los productos de la naturaleza. Un artesano nos mantiene unidos a la naturaleza porque entre ella y los productos que consumimos hay un vínculo orgánico: sus manos, fruto de la misma naturaleza que manipulan. Por eso su obra, a diferencia de la artificial, guarda un rastro de vida.

En la obra de un artesano está su vida, su experiencia, toda la tradición de su oficio. Hasta el paisaje del que proceden los materiales o en el que les dio forma. El esfuerzo o el ánimo que el artesano pone en su trabajo lo transmite a su obra: ése es su valor. Cada pieza es distinta y única. A diferencia de los seriados y perfectos productos industriales, tan asépticos como estériles y sin rastro de vida.

El mundo de los artesanos, hecho a mano, sobrevivió hasta la generación de nuestros abuelos. Era un mundo orgánico y biodegradable, comestible al tiempo y a la vida, como las casas de madera o los tejados de pizarra y de paja. Los carpinteros, los alfareros, las tejedoras, las lecheras… Igual que el pájaro construye su nido con el pico, yendo y viniendo del bosque, los artesanos construyen su aldea con las manos, yendo y viniendo del bosque o de los campos…

Este artículo fue escrito originalmente para CERES Ecotur y ha sido reproducido en Travindy con permiso del autor. Puedes seguir y contactar con Aldán en su cuenta Twitter y LinkedIn

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CultRuta: una amplia oferta de visitas culturales por Barcelona al servicio de los ciudadanos.

Joan Coll

CultRuta nació en 2008 con la voluntad de convertirse en una oferta de ocio cultural alternativa al teatro, al cine o a los museos: descubrir la propia ciudad de Barcelona con guías profesiones que la muestran de forma amena y rigurosa. Laura Basagaña entrevista a su fundador, Joan Coll, para hablar de esta actividad de turismo responsable y de proximidad: rutas en catalán o castellano, con grupos limitados a 24 personas, con el uso de radioguías para una correcta audición sin contaminación acústica, y con guías de turismo habilitados por la Generalitat de Catalunya.


Laura: Uno de los objetivos de CultRuta es descubrir la propia ciudad de la mano de guías profesionales, ¿vuestra oferta está enfocada principalmente a los mismos residentes de Barcelona?

Joan: Exacto, la oferta viene condicionada por el hecho de que por un lado realizamos rutas en catalán o castellano (lo que deja fuera la mayoría de turistas de Barcelona), y por otro son rutas temáticas que difícilmente interesan a alguien que está de paso: hasta dos horas de actividad sobre temas en ocasiones muy específicos, como por ejemplo el “barrio chino».

Y no solo es que nuestra oferta esta enfocada a los residentes sino que, efectivamente, la demanda va en este sentido: el 90% de nuestros clientes viven en Barcelona, ya sea en la propia ciudad o en el resto de la provincia. En muchas ocasiones son personas que aprovechan el fin de semana para venir a la ciudad a hacer gestiones, encontrarse con amigos, combinarlo con ocio gastronómico…

Laura: Es decir, que habéis cogido un producto tradicionalmente dirigido a los turistas y lo habéis adaptado para el disfrute de los propios residentes de la ciudad. En general, ¿cuál ha sido la acogida de este concepto innovador?

Joan: Puede ser visto así desde fuera, pero la génesis fue distinta. Yo tenía un conocimiento nulo del mercado turístico y su potencial; el acercamiento vino desde la vertiente cultural más que turística. Mi referente fueron las actividades de descubierta de barrios, patrimonio, etc. que ya hace décadas que organizan las bibliotecas, centros cívicos y otras instituciones, a menudo públicas de gestión privada, y alguna 100% privada que ya existía en 2008, como las rutas literarias de Icono Serveis Culturals y ItineraPlus. Las innovaciones que ha aportado CultRuta desde 2008 son:

– Ampliar temáticas (hemos sido los primeros en ofrecer de forma regular rutas sobre la Guerra Civil, comunidades migrantes, historias del metro, etc.).

– Gestión 100% privada e independiente, sin subvenciones, con voluntad de crear marca, fidelizar clientes, y a la vez mantener la independencia del discurso.

– Mejorar la experiencia del usuario (contratación fácil, atención 7 días a la semana, guías profesionales) y minimizar el impacto en el entorno (uso de radioguías, grupos limitados).

Laura: ¿Cómo se acaba acercando esta iniciativa al sector turístico?

Joan: Aunque inicialmente la había planteado como una actividad de ocio cultural, una vez establecida la actividad se va acercando más al concepto de turismo de proximidad, por dos factores:

  1. El único filtro oficial de guías profesionales existente a día de hoy es el de turismo y, por tanto, empecé a dar trabajo a profesionales del turismo.
  2. Nacer en pleno inicio de la crisis económica hizo que muchos clientes nos escogiesen como alternativa no al teatro o al cine, sino como alternativa a una escapada de fin de semana.  
Laura: En vuestros menos de diez años de trayectoria habéis ganado varios premios, ¿dirías que en los últimos años ha incrementado el interés de los residentes hacia su propio patrimonio?  
  

Joan: Rotundamente, ¡sí! Lo hemos visto desde muchos ámbitos como las iniciativas de visitas temáticas como CultRuta (y tantas otras que han aparecido en este tiempo), también desde el mundo editorial después de la novela histórica, al menos en Barcelona, ha habido un boom de las historias ocultas, secretos de las calles…

Además se ha incrementado la apertura de espacios que normalmente están cerrados al público (48h OpenHouse, Casas Singulares…), así como la aparición de portales web y aplicaciones móviles que incentivan a los residentes a hacer de guías / anfitriones para turistas (con diferentes grados de transparencia y rigor). Incluso nuevos estudios universitarios de posgrado (y otros no reglados) sobre la interpretación y difusión del patrimonio.

Laura: Ante toda esta oferta que comentas, generada por este interés creciente en el patrimonio de la ciudad, ¿qué es lo que diferencia CultRuta de la competencia?

Joan: En primer lugar, la profesionalidad y la cura de mimar el producto. No hacemos promociones agresivas para captar clientes, nos esforzamos en dejar muy satisfecho a quien viene para que éste repita, regale y recomiende: trabajamos básicamente la calidad y la sostenibilidad para conseguir la fidelización de tres ejes:   

– De los guías: tratos bilaterales con profesionales autónomos independientes, lo cual garantiza que hacen la actividad porque quieren y les compensa, no únicamente por necesidad económica.  

– De la propia actividad: rigurosa y amena, cómoda con las radioguías, respetuosa con los vecinos… Esta calidad es evaluada por los propios asistentes al terminar la actividad.

– De la atención al cliente: somos la única iniciativa con un punto de encuentro propio, con baños, agua y café, y atención presencial y telefónica 7 días a la semana.

Laura: Después de todos estos años de recorrido, ¿cuáles son vuestros sueños y proyectos para el futuro?

Joan: Un buen reto es ir más allá de la visita guiada. Es nuestra especialidad y no queremos dejarla, pero entendemos que dentro del concepto de “ruta cultural” debe poder entrar algo más. Bajo petición ya hacemos despedidas de soltero, pequeñas gincanas para empresa… El próximo mes de junio empezaremos una ruta por las bibliotecas de Barcelona que será la primera que haremos abierta al público individual. Ojalá a la larga podamos, además de las visitas, ofrecer al público general algo más interactivo e innovador y que seamos capaces de hacerlo igual de bien.  

Un buen sueño (porque es más a medio-largo plazo) es poder salir de Barcelona. Hay muchos retos, prejuicios y cuestiones logísticas a resolver, pero sería una gran satisfacción para mí poder mostrar el resto de Catalunya y ayudar a descentralizar todavía más el ocio cultural de nuestro país. Se lo merecen la ciudad y su ciudadanía, y se lo merecen muchísimo poblaciones donde realmente se desea este tipo de turismo, y donde hay patrimonio, historia y atractivos para mostrar, siempre que se haga de forma responsable y con calidad.  

Puedes visitar la web de CultRuta, seguirles en Facebook y en Twitter

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Bhutan y su curiosa manera de entender el turismo.

Para Bhutan, un país pequeño situado en la cordillera del Himalaya, la masificación turística sería su ruina. Se caracteriza por tener el 60% de su territorio cubierto por bosque; el 80% de la población vive  de la agricultura y la ganadería; y su carretera principal tiene largos tramos sin asfaltar, convirtiéndose en un auténtico campo de batalla de barro cuando llueve. Además, se dice que es uno de los países más felices del mundo, y eso lo consiguen midiendo el desarrollo del país en función de la Felicidad Interior Bruta y no del Producto Interior Bruto. Estamos delante de un destino con muchos atractivos y a la vez con pocas infraestructuras desarrolladas. ¿Cómo hacer compatible el turismo sin perder su esencia? La respuesta es regulándolo.

Hoy en día oír hablar de regular el turismo parece algo extraño. ¿Quién se atreve a poner medidas para filtrar la entrada de turistas cuando es uno de los motores principales de la economía? Pero debemos reflexionar sobre cuál es el coste  para el ciudadano y el destino, y lo más importante, ¿quién se queda con estos beneficios? Los gobernantes de Bhutan han sabido cómo hacerlo, y han encontrado en la regulación del turismo una manera de proteger los recursos del país, tanto los naturales como los culturales, y en consecuencia es beneficioso para los ciudadanos.

¿Y en que se basa esta regulación? Muy fácil:
  • Un tour operador validado por el gobierno trazará un itinerario para el viajero en función de los días y de sus preferencias, y le asignará un guía.
  • Una vez validado el itinerario, el tour operador pedirá un visado para el viajero que será aprobado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Bhutan informando de los días y de donde estará.
  • Por cada día que el viajero está en el país debe pagar una tarifa de aproximadamente 240$, la cual ya incluye el visado, las dietas, el alojamiento, el guía, etc. Así el viajero solo debe preocuparse de llevar dinero para los extras y los suvenires.
¿Qué ventajas tiene este modelo turístico para el país?
  • Evitan sufrir masificación turística.
  • El guía que acompaña a los viajeros les ayuda a integrarse en el país, contándoles la importancia que tiene por ejemplo respetar la vida de los monjes cuando se visitan templos budistas.
  • Los beneficios obtenidos del turismo se quedan en el país, ya que una parte de lo que paga el visitante se destina a la educación y a la sanidad, y además, los negocios turísticos están gestionados solo por gente local.

Evidentemente esto tiene un coste para el país que se traduce en forma de burocracia, de esfuerzos para controlar quien entra y sale del país, y lo más importante, asegurar que das la calidad que estas ofertando ya que el viajero paga un precio alto.

Como dijo Susana Conde de Agrotravel en una charla enmarcada dentro del Festival Vilamon, porque Bhutan haya adquirido este modelo de turismo no debemos copiar. Mi consejo es que seamos un poco creativos y busquemos soluciones que encajen con las propias características del destino, eso sí, inspirándonos con los modelos que ya funcionan. De esta manera gestionaremos nuestro destino turístico en base a la sostenibilidad económica, social y ambiental, teniendo en cuenta que primero es la casa de nuestros ciudadanos, y así permitimos a los turistas que descubran nuestra forma de vivir, de ser y de hacer, en vivo y en directo, en vez de convertir un destino en un museo inhabitado donde los turistas solo ven copias de sí mismos inmortalizados en fotografías.

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El Hotel de Banksy en Belén, es un ejemplo de cómo el turismo puede ser político

Todos hemos sido alguna vez turistas, y por lo tanto creemos saber lo que es el turismo. En el mundo moderno, el turismo es visto como una industria importante, que proporciona empleo y crecimiento económico. Al mismo tiempo, el turismo y los turistas son a veces menospreciados, vistos como torpes e ignorantes. Quedó atrás la época en la que el turismo era visto como una herramienta de la política y un tema de análisis político.

Un buen ejemplo de esto último se menciona en el libro de Linda Richter, The Politics of Tourism in Asia. Richter demostró cómo el turismo podría contribuir a fines políticos a través de varios estudios de casos asiáticos

Sin embargo, desde el inicio de la era de los mercados, el turismo ha sido considerado como una «industria» de gran importancia económica para los gobiernos nacionales. Lo cual ha opacado su capacidad para fomentar el compromiso político, la defensa política y el activismo.

El Hotel `Walled Off´ de Banksy

El Hotel Walled Off del célebre artista del grafiti Banksy, ha sido recientemente inaugurado en Belén (Palestina) el pasado mes de marzo de este año.

El hotel está situado frente al Muro de la Separación, el cual ha sido construido por Israel para separarse de sus territorios Palestinos ocupados. Promocionado como «el hotel con la peor vista del mundo», el hotel de Banksy está reavivando el perfil del turismo como una herramienta política.

Banksy ya ha demostrado anteriormente solidaridad con Palestina y los Palestinos. Pero la apertura de un hotel que albergue tanto a visitantes internacionales, como a israelíes y a palestinos es un enfoque novedoso que ha despertado interés y controversia.

La controversia ha surgido a raíz de las discusiones de expertos sobre si es un instrumento legítimo para la intervención en el conflicto Palestino-Israelí, o es un simple ejercicio de privilegio de élite.

Un análisis hace referencia al concepto de «ocu-turismo”, para describir el voyerismo en que algunos turistas participan, cuando durante sus visitas hacen poco para revertir la injusticia en Palestina o frente a un contexto global más amplio. En lugar de ver el Walled Off como una instalación de arte con mensajes políticos, es más útil verlo como un hotel igual que los demás,  pero con la capacidad de despertar una conciencia política.

Banksy ha financiado este hotel de nueve habitaciones para que funcione por lo menos durante el 2017, y posiblemente más allá. El Walled Off está dirigido por el personal del hotel que trabajará mientras esté abierto; cabe resaltar que no son actores sino trabajadores normales.

Ocupando una habitación bajo ocupación

Instalar un hotel en un sitio desde donde los huéspedes pueden sentir la opresión de la pared y la experiencia de ser supervisados desde una torre de vigilancia israelí permite incorporar a los visitantes en el contexto de la ocupación.

Aunque hay habitaciones de lujo («la suite palaciega está equipada con todo lo que un jefe de estado corrupto necesitaría»), también hay una habitación económica equipada con literas militares israelíes por US$30 la noche. Este tipo de alojamiento demuestra el deseo de que el rango de clientes sea amplio y que no sólo se limite a los fans de élite del arte de Banksy.

Los visitantes del Walled Off experimentarán estar amurallados por paredes, puestos de control y controles de seguridad. Tales experiencias tienen el objetivo de provocar empatía y una mejor comprensión de la realidad.  

La experiencia en el Walled Off hace contraste con los habituales tours a Tierra Santa, donde los turistas internacionales pueden no darse cuenta de que su visita a Belén los ha llevado al Territorio Palestino ocupado (debido a que los mapas israelíes no identifican este territorio como separado de Israel y los tours de medio día son organizados por empresas israelíes).

Igual que su instalación Dismaland del 2015 en el Reino Unido, el Hotel Walled Off de Banksy nos anima a cuestionarnos sobre nuestras opciones y nuestros papeles en un mundo cada vez más desigual e injusto. ¿Debemos ser voyeurs usando nuestras oportunidades de turismo y ocio para fines egoístas? ¿O podemos sentir las experiencias de otros en lugares como Walled Off y movilizarnos hacia la defensa y la acción? ¿Es este hotel un espacio de compromiso político prometedor, donde a través del turismo podemos cambiar algo más allá del hedonismo egoísta, del escapismo que actualmente se promociona?

El Turismo: ¿una prometedora herramienta de cambio político?

Aquellos que organizan y desarrollan el turismo para la defensa política demuestran compromiso con su eficacia. Desde los viajes de solidaridad cubanos, las visitas guiadas a los revolucionarios zapatistas de Chiapas, hasta el alojamiento en el Hotel Bauen (un hotel recuperado por trabajadores de Buenos Aires), los defensores acuden a este tipo de proyectos reivindicadores en manada para descubrirlos y apoyarlos.

En términos más generales, la organización de derechos humanos Global Exchange, con sede en Estados Unidos, ha ofrecido visitas de derechos humanos a sitios de todo el mundo para defender la justicia.

En Palestina, el Grupo de Turismo Alternativo ha creado el «turismo de justicia» y ha ayudado a los turistas a aprender de los defensores de los derechos humanos palestinos (e israelíes) sobre los asuntos de la región.

El Hotel Walled Off de Banksy nos invita a considerar el valor del turismo como una herramienta política. Los Palestinos quieren ser escuchados, y Banksy ha utilizado su plataforma como celebridad para llamar la atención sobre las injusticias de la ocupación.

Al ocupar una habitación en el Walled Off, un turista puede observar de una manera real quién se está movilizando y quién no; y cómo nuestras decisiones inciden en tales circunstancias.

Freya Higgins-Desbiolles, Profesor Titular de Turismo, University of South AustraliaEste artículo fue publicado originalmente en The Conversation y traducido por Jenny Reyes.  Puedes leer el artículo original

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