Turismo astronómico en San Pedro de Atacama – Entrevista con Etnikus

Tour Astronómico. Crédito Etnikus

Felipe Arredondo

Presentamos a Felipe Arredondo, CEO de la empresa de viajes y aventuras con carácter comunitario, Etnikus Chile en San Pedro de Atamaca. Entre su oferta rescatamos su fantástico tour astronómico nocturno donde guías cualificados muestran al visitante planetas, galaxias y objetos lejanos además de explicar cómo los antiguos indígenas de la zona andina interpretaban el cielo y vivían de forma diaria según lo que ellos observaban.


Ángela: ¿Cómo surgió la idea de crear un tour astronómico?
Tour Astronómico. Crédito Etnikus

Felipe: Nos apasiona el tema de las estrellas, las culturas andinas, nos gusta mucho el turismo responsable y el contacto con la naturaleza. Somos aficionados a la astronomía occidental y étnica. Queríamos crear un trabajo en donde pudiéramos unir todas estas áreas, traspasando toda esta pasión y conociendo a más personas en el mundo y surgió la idea de hacer turismo Etno-astronómico sustentable, en un lugar donde no existía esta propuesta al público.

Para esto, generamos un proyecto de turismo, el cual postulamos a una institución gubernamental para obtener financiamiento. Logramos obtener el dinero, lo que nos permitió crear una infraestructura de calidad, sustentable e inclusiva, además de la compra de dos excelentes telescopios. Y es así como comenzamos con este lindo proyecto.

Ángela: ¿Cuál es el reto principal al que os estáis enfrentando con Tour Astronómico?

Felipe: El principal reto es diario y consiste en lograr fascinar a nuestros turistas en el tiempo que dura el tour (aproximadamente 1, 15 min), que ellos tomen amor al cosmos y consciencia de lo bello e infinito que es. También es prioritario para nosotros que los turistas comprendan y aprendan lo sabias que fueron las culturas originarias con el tema de la cosmovisión andina.

Ángela: ¿Cómo Tour Astronómico contribuye al desarrollo sostenible en el desierto de San Pedro de Atacama?

Felipe: El tour contribuye de varias formas:

  1. El observatorio posee un sistema de energía eléctrica fotovoltaica para todas las actividades que se realicen del tour, de esta forma aportamos con energía limpia para el cuidado de nuestro planeta y así bajamos notablemente el impacto ambiental que pudiera causar nuestro producto.
  2. Reciclamos todos los envases de tetrapack, vidrio y plásticos que se generan en los servicios de cafetería propios del tour. Los dejamos en un punto limpio que se encuentra en la ciudad de Calama que es la más cercana a San Pedro de Atacama (100 kms de distancia.)
  3. Uno de nuestros objetivos como empresa, es generar responsabilidad social con el entorno en el que trabajamos. Para esto hacemos tour sin costo a los niños de bajos recursos y/o con movilidad reducida que vivan en San Pedro de Atacama. También liberamos la entrada a las comunidades indígenas de la zona.
Tour Astronómico. Crédito Etnikus
  1. El lugar donde está el observatorio se encuentra rodeado de árboles, lo que nos limitaba el campo visual para nuestro tour. Para no cortarlos construimos plataformas en altura (1,5 mt. sobre el suelo) con el objetivo de ampliar nuestra visual hacia el cielo sin dañar el entorno natural de la zona.
  2. La empresa está recuperando suelos abandonados dentro del observatorio plantando árboles nativos.
  3. Este año, invertiremos parte del dinero recaudado en colmenas con abejas, con el fin de ayudar a la polinización local y preservación de la especie.
  4. Optimizamos los recursos de agua potable del observatorio, instalando sistema de ahorro de agua en WC y llaves o grifos.
Ángela: ¿Qué estrategias seguís para comunicar la sostenibilidad y vuestro trabajo de interpretación de las estrellas?

Felipe: Usamos las redes sociales (principalmente Facebook, Instagram y la website), para transmitir nuestra cultura sustentable como empresa, además mostramos nuestro trabajo en ellas subiendo fotografías de nuestros pasajeros que posan felices con la vía láctea y las maravillosas estrellas del lugar.

Las fotografías las sacamos sin costo alguno, de esta forma las personas pueden descargarla en nuestra fanpage de Facebook y se llevan un hermoso recuerdo. Muchos de ellos nos promocionan a través de estas plataformas.

Ángela: De todo lo que habéis conseguido hasta ahora, ¿de qué estáis más orgullos@s?
Tour Astronómico. Crédito Etnikus

Felipe:

Nos da mucho gusto que los visitantes, llegados de muchas partes del mundo, nos recomienden cuando llegan a sus países y sus amigos nos busquen para asistir a nuestro tour en sus próximas visitas a San Pedro.

Además nos enorgullece ver a esos niños que viven en San Pedro de Atacama, que no tienen los recursos para hacer un tour de este tipo, fascinados por las estrellas, aprendiendo, descubriendo y participando de nuestro tour.

Por otro lado, en el ámbito empresarial, fuimos reconocidos como uno de los mejores emprendimientos del año 2016 por CORFO (institución gubernamental Chilena que premia a nivel regional y nacional los mejores emprendimientos del país).

Ángela: En tu opinión, ¿cuál crees que es la situación del turismo responsable en Chile?

Felipe: Considero que aún nos falta seguir aprendiendo e implementando más cultura de sustentabilidad, si nos comparamos con otros países del mundo. En Chile, cada vez se unen más empresas con este estilo de turismo pero aún estamos lejos de implementarlo como sello país. Debemos crear conciencia de que el turismo de bajo impacto ambiental y responsable con nuestras especies y entorno natural es posible y puede llegar a ser incluso más competente y vigente que el turismo tradicional.

¡Gracias Felipe! Recuerda que puedes seguir a Etnikus en Facebook, Instagram y visitar su página web.

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¿Puede la brisa o la contemplación de las estrellas ser un patrimonio natural inmaterial? El turismo sostenible y la ciencia

Si llamamos “patrimonio” a toda herencia natural o cultural digna de apreciarse y protegerse, ¿por qué sólo se habla de patrimonio intangible dentro del cultural y no del natural, cosificándolo? ¿Qué son el viento, los rayos de sol o la lluvia para el paisaje? ¿Qué son las sensaciones que despierta la naturaleza en los seres vivos: el olor a tierra mojada, el sonido del mar, el frío o el calor? La mayor parte de la naturaleza es intangible, una interrelación que subyace al paisaje que vemos, y cada región tiene un patrimonio natural inmaterial único, una melodía paisajística propia que depende de su clima, su suelo, su agua o su biodiversidad. Por ejemplo, en las Islas Canarias aparece el Mar de Nubes, mientras en Cataluña la Tramontana, de la que Dalí se enamoró y para la que soñó construir un órgano de viento.

Se dirá que es absurdo patrimonializar algo así porque no puede protegerse, pero además de que por protegerse entendemos “poner en valor”, y de que a veces se protegen tradiciones más absurdas, la ciencia ya lo ha hecho en la Declaración de La Palma (2007), cuando reconoció que la contemplación del cielo estrellado es un “derecho inalienable del ser humano”. Parece un derecho poético, pero ya es un hecho, y desde entonces el certificado Starlight para destinos astroturísticos, sin contaminación lumínica y excelente visibilidad nocturna, se ha extendido revalorizando lugares antes olvidados. Es cierto que las estrellas, más allá de un espectáculo natural, son una fuente de valor cultural y cosmológico. Pero todos estos fenómenos intangibles son el lazo que nos mantiene vivos y conectados al resto de la naturaleza. Son el equivalente natural a nuestro patrimonio artístico, a nuestras canciones o tradiciones, pero infinitamente más valiosos, pues de estos fenómenos dependemos para vivir aunque lo olvidemos, y tomar conciencia de ellos nos despierta de la cultura para devolvernos a la realidad.

«No se trata de caer en el animismo, en la moda del marketing de sensaciones o de embriagarnos con cualquier experiencia novedosa, sino de revalorizar los aspectos naturales de los que dependemos y que influyen sobre nuestro organismo y territorio: la estructura de la biosfera..»

Así que mientras valoramos la cultura doblemente (de forma material e inmaterial) reducimos la naturaleza a un mobiliario estético: formaciones físicas o biológicas (paisaje y especies), como si fuera un museo. Pero la naturaleza no es un bien decorativo, sino un mar de estímulos, un lenguaje de nuestro organismo con una realidad mucho más amplia que se extiende hasta las estrellas. En un contexto de crisis medioambiental y desconexión de la naturaleza, y de acuerdo al modelo de progreso sostenible asumido por la ONU, el patrimonio inmaterial debiera incluir esta realidad mucho antes que a manifestaciones simbólicas y etnocéntricas. ¿Cómo? Haciendo presente en la cultura social que todas estas cosas existen, que existen con anterioridad a los bienes culturales. De igual forma que culturalmente solo apreciamos el patrimonio material (como una catedral) gracias al patrimonio inmaterial que lo interpreta (como la lengua o la historia), la sociedad no valorará realmente el patrimonio natural si no es consciente del lenguaje que le une a ella: su patrimonio natural inmaterial.

No se trata de caer en el animismo, en la moda del marketing de sensaciones o de embriagarnos con cualquier experiencia novedosa, sino de revalorizar los aspectos naturales de los que dependemos y que influyen sobre nuestro organismo y territorio: la estructura de la biosfera. La clave para acreditar este tipo de patrimonio es la ciencia. Como argumentaba la bióloga Rachel Carson en El sentido del asombro, ante la naturaleza «conocer no es la mitad de importante que sentir», y como demuestra la neurociencia, la emoción es la llave del conocimiento. El turismo sostenible tiene la oportunidad de patrimonializar todo lo que aporte emoción al conocimiento científico, y la realidad natural es fecunda a todos los niveles, desde la geosfera o la hidrosfera (el mar o los ríos) a la atmósfera pasando por la biosfera (ecosistemas). El reto es integrarlos en el destino con sentido para el viajero. Al margen del patrimonio natural estaría el cultural (urbano, arquitectónico o industrial), que forma parte de la tecnosfera o capa artificial con la que forramos el planeta. Más allá de que no todo paisaje artificial es sinónimo de progreso, el problema son los elementos que lejos de integrarse en la biosfera, la sepultan de forma irreversible.

Conclusión: si el paisaje es la forma en que percibimos o interpretamos el territorio, éste no solo entra por los ojos, sino por fenómenos inmateriales. Sin estos, la naturaleza es una construcción cultural y decorativa. Los viajeros deben ser parte activa del paisaje e interrelacionarse con él. La ciencia es clave para reflotar toda esa riqueza natural inmaterial.

Este artículo ha sido escrito por Aldán, al que puedes seguir en LinkedIn o en su cuenta Twitter.

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El turismo industrial y creativo como nuevas oportunidades turísticas

Antes de entrar en materia, pretendo contribuir a una reflexión sobre la relación entre el Patrimonio Cultural, el Turismo Industrial, y el Turismo Creativo y su importancia para la diferenciación de los destinos, territorios y de sus ofertas turísticas.

Debemos tener en cuenta la siguiente premisa y trabajar en base a ella:
 “La gente no quiere comprar PRODUCTOS, quiere CONSUMIR EXPERIENCIAS, quieren ser parte de las historias”.

Desde el propio sector debemos emocionar. El turismo es emoción y si no hay emoción, no hay turista. Ser capaces de elaborar una buena historia es lo que convierte nuestra actividad de trabajo, empresa, industria o territorio en un buen producto de turismo industrial, de turismo creativo o de marketing territorial.

Nuestro objetivo debe de ir orientado a convertir turistas observadores en turistas participativos. Creo que es indispensable que fomentemos un turismo responsable y acerquemos al turista a la población local, dando un valor añadido a sus profesiones, cultura, tradiciones y patrimonio buscando un enriquecimiento colectivo.

Para que haya un desarrollo local debe existir un equilibrio en cada experiencia buscando siempre la implicación de un viajero consciente de su actuación, solo así, conseguiremos que el propio visitante se convierta en un embajador entusiasta de nuestro territorio.

La sensibilización es clave si queremos transmitirle la importancia que tiene el consumo de productos locales, a través, por ejemplo, del llamado turismo industrial.

El turismo industrial es un sector novedoso que se centra en aquellos perfiles de personas que no se conforman con leer la etiqueta de las materias primas o ingredientes de los productos, sino que quieren vivir una experiencia única, adentrarse en el mundo del producto y conocer su proceso más de cerca.

El turismo ya no se reduce a la experiencia contemplativa. Ahora el turista se siente atraído por las peculiaridades de un lugar, por la singularidad de las experiencias que ofrece, por la posibilidad de participar activamente en la cultura, tradiciones y modo de vida de los residentes. En definitiva, la curiosidad, la participación, la indagación, el aprendizaje y la experimentación son factores decisivos a la hora de elegir destino.

Como consecuencia de este cambio de perspectiva podemos observar un mayor interés por experiencias turísticas ligadas a las artes, las tradiciones, la cultura local y el patrimonio.

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¿Es la autenticidad en las experiencias turísticas aprovechada cuando es (finalmente) encontrada?

Vivimos en una era en la que el turismo se ha vuelto más exigente. Una exigencia caracterizada por la cacería de lugares y culturas auténticas. Para el propósito de este artículo definiremos auténtico como aquello que muestra sus cualidades originarias o ancestrales y que no han sido afectadas por el tiempo o el espacio.

Esta incesante búsqueda lleva asociada una transversalidad que en muchos casos es obviada u olvidada; y es que debido a la globalización, pocos destinos conservan al 100% la autenticidad demandada por el turista y/o por el operador para denominar a la experiencia como tal. Nos enfrentamos por consiguiente a un problema que inconscientemente hemos solucionado de dos maneras: la primera, hemos decidido calificar como experiencias auténticas a experiencias que son semi-auténticas (es decir, donde las culturas y/o lugares aún conservar determinadas características que marcan y delimitan sus orígenes en cierta medida).

La segunda tiene que ver con el sentido opuesto de la mera autenticidad, la llamada “staged autenticity” (o autenticidad escenificada). Aquí, contrariamente a los principios de turismo responsable, personas (que en ocasiones no tienen ninguna relación con la cultura que promueven), se aprovechan de está ‘demanda’ realizando un show que satisface al visitante a la vez que les reporta una ganancia económica significativa. Véase el ejemplo de los gladiadores romanos a las puertas del Coliseo o los shows de estereotipos culturales en los hoteles ‘todo incluido’.

Hay una cosa, sin embargo, que no hemos llegado a comprender todavía en esta búsqueda; y es que de poco importa cuán auténtico sea el lugar que promovemos como tal, que al fin y al cabo la satisfacción del visitante únicamente será complacida si el mismo está dispuesto a entrar de lleno en los confines de la propia cultura. De poco sirve encontrar lugares que puedan satisfacer las ansias de autenticidad si luego llevamos a turistas que no está dispuestos a salir de su zona de confort. Turistas que piensan que nada más por encontrarse en un determinado destino van a ser artífices de las experiencias culturales más genuinas.

Quizás es un problema de comunicación por parte de los operadores que no saben cómo llegar a un viajero que está dispuesto a ir más allá cuando visita un destino; que se preocupa por saber el nombre de sus anfitriones y la historia del lugar donde se hospeda. Un viajero que está dispuesto a gastar algo más que lo que tiene incluido en su paquete para encontrar esa convivencia, esas relaciones naturales con artesanos, con la persona que le sirve un café o con la que ve la vida pasar sentado en su mecedora en la puerta de su casa.

Del mismo modo también puede ser un problema de los propios turistas, que en ocasiones simplemente tienen el ansia de visitar lugares recónditos por el status que les otorgan las fotografías cuando regresan a sus hogares. Este turista en muchas ocasiones ni siquiera se siente a gusto cuando llega a tales destinos, se puede llegar incluso a sentir incómodo fuera de la hojalata de la camioneta y durante su estancia se suele quejar que el lugar no es ‘tan auténtico’ como creía.

Llevamos equivocados todo este tiempo, la autenticidad no la busca el operador y tampoco la busca el turista cuando prepara su viaje. La autenticidad se encuentra en las relaciones que el turista crea con las personas del lugar que visita durante su estancia. Entender esto es clave tanto para poder transmitir las emociones que incitan el viaje, como para poder llegar a una audiencia adecuada: el viajero que sabe entender y valorar es esfuerzo que significa vivir bajo la estela de una cultura auténtica y originaria en pleno siglo XXI.

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Ecoturismo en Oaxaca, premiado a nivel internacional

Sierra Norte, Oaxaca (México).- Con una visitación anual de 17,000 turistas (40% de ellos internacionales), ingresos por más de 3 millones de pesos (más de 135 mil euros), seis comunidades beneficiadas de forma directa, y cinco de los seis centros certificados como empresas de ecoturismo sustentable, Expediciones Sierra Norte se consolida como un modelo de turismo comunitario a nivel global.

Doblemente premiado por organismos internacionales en el 2016, Expediciones Sierra Norte, representan un ejemplo exitoso de empresas de turismo operada por indígenas bajo un modelo sustentable que les genera beneficios económicos directos sin excluir la preservación de la naturaleza y la integración social.

Con el fin de dar a conocer su caso de éxito, Sustentur conversó con Angelina Martínez, coordinadora general de Expediciones Sierra Norte, Red Integradora de Turismo de los Pueblos Mancomunados de Oaxaca:

Sustentur.– Han pasado 22 años de que un grupo de visionarios vieron en el turismo una alternativa de desarrollo para los Pueblos Mancomunados. Cuéntanos acerca de la historia del proyecto. 
Crédito: Expediciones Sierra Gorda

Angelina Martínez (AM).- Los habitantes de los Pueblos Mancomunados han demostrado desde siempre ser comunidades que luchan, que no se detienen ante las dificultades y que como serranos pueden hacer las cosas. En la década de los años 50, el Gobierno federal concesionó por un periodo de 25 años, la explotación de los bosques a empresas madereras y papeleras con el objetivo de dar bienestar a las comunidades de Oaxaca, promesa que no fue cumplida; en los años 80 después de una segunda concesión por el mismo número de años, las comunidades se unieron para que, el 23 de marzo de 1983, lograran un amparo en contra del decreto de concesión, y recuperaran sus tierras. Ahí empieza la vida empresarial de los pueblos de la Sierra.

En el caso de los Pueblos Mancomunados inicia con el tema forestal y en 1993 nace la idea de desarrollar ecoturismo en la región. En lugar de pensar en beneficio para una sola comunidad, las autoridades de los pueblos deciden que es necesario pensar a largo plazo, y en un beneficio para toda la región; así se crea un programa completo para desarrollar el turismo en los Pueblos Mancomunados, que asegura que los recursos queden en manos comunitarias.

Sustentur.– A inicio de 2016, como Expediciones Sierra Norte recibieron dos premios internacionales. ¿Cuál fue la experiencia con estos premios?
Crédito: Expediciones Sierra Norte

AM.- El primero de ellos fue el premio “TO DO” por un turismo socialmente responsable de la Fundación Turismo y Desarrollo, con base en Alemania, que nos fue entregado en el marco de la feria ITB en Berlín; este premio reconoce el trabajo de organizaciones que no tan solo desarrollen acciones para disminuir impactos ambientales sino también acciones para hacer que el turismo sea socialmente incluyente. De 20 países que se postularon ganaron dos, la India por Kabani, The Other Direction y los Pueblos Mancomunados representando a México.

Previamente, en noviembre de 2015, nos habíamos postulado al premio “Tourism for Tomorrow” del World Travel and Tourism Council (WTTC) en la categoría de “Comunidad”, una de las más peleadas cada año; en enero nos notificaron que estábamos entre los tres finalistas junto con proyectos en Indonesia y Vietnam. En febrero Randy Durban, CEO del Global Sustainable Tourism Council y parte del jurado nos visitó en Sierra Norte para hacer una evaluación del proyecto. El premio nos fue entregado en abril, en Dallas, en el marco del Global Summit del WTTC, lo cual fue una gran satisfacción ya que los proyectos de Indonesia y Vietnam eran muy buenos.

«Lo que nos ha funcionado a nosotros como grupo es promocionarnos como un solo destino, formar una red integradora que es el paso más difícil de dar.»

Para nosotros fue una manera de demostrar que el trabajo que han hecho las comunidades en 22 años está rindiendo frutos muy palpables, que estamos listos para apostarle a las grandes ligas; por supuesto hay que mejorar algunos aspectos de trabajo pero sabemos que estamos en un muy buen nivel; el hecho de haber sido seleccionados ganadores entre 62 países habla mucho de lo que la organización está haciendo.

Sustentur.- Ustedes como grupo llevan ya un largo camino recorrido. ¿Cuál sería su recomendación para otros grupos que quieren impulsar turismo en zonas indígenas? 

AM.- El cuello de botella siempre es el tema de la comercialización, lo que nos ha funcionado a nosotros como grupo es promocionarnos como un solo destino, formar una red integradora que es el paso más difícil de dar ya que como mexicanos estamos acostumbrados a trabajar de forma independiente, a ver nuestros propios intereses, pero Mancomunados es un caso real de que el trabajo en equipo funciona.

Crédito: Expediciones Sierra Norte

Si intentáramos promocionar por separado cada uno de los centros, seguramente tendríamos impacto a nivel local, pero para apostarle a mercados nacionales e internacionales siempre es mejor promover un destino en su conjunto que una sola comunidad.

Ahora, en términos administrativos y de comercialización las alianzas abaratan costos, se comparte la renta, los gastos del personal y se tienes un producto mucho más enriquecedor.

En este sentido, otra recomendación muy importante es “diversificar”, no ofrecer lo mismo en todos los centros, ya que estancamos la oferta; hay que pensar lo que tengo yo y la oferta de los otros pueblos, y con base en nuestras fortalezas desarrollar nuestros propios productos, eso es lo que estamos haciendo ahora en Pueblos Mancomunados, estamos trabajando en la creación de nuevos productos que tengan un plus, nos complementen y nos permitan permanecer en el mercado.

Esta entrevista es un resumen de la entrevista original escrita por Sustentur que puedes leer completa visitando este enlace.

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