Bhutan y su curiosa manera de entender el turismo.

Para Bhutan, un país pequeño situado en la cordillera del Himalaya, la masificación turística sería su ruina. Se caracteriza por tener el 60% de su territorio cubierto por bosque; el 80% de la población vive  de la agricultura y la ganadería; y su carretera principal tiene largos tramos sin asfaltar, convirtiéndose en un auténtico campo de batalla de barro cuando llueve. Además, se dice que es uno de los países más felices del mundo, y eso lo consiguen midiendo el desarrollo del país en función de la Felicidad Interior Bruta y no del Producto Interior Bruto. Estamos delante de un destino con muchos atractivos y a la vez con pocas infraestructuras desarrolladas. ¿Cómo hacer compatible el turismo sin perder su esencia? La respuesta es regulándolo.

Hoy en día oír hablar de regular el turismo parece algo extraño. ¿Quién se atreve a poner medidas para filtrar la entrada de turistas cuando es uno de los motores principales de la economía? Pero debemos reflexionar sobre cuál es el coste  para el ciudadano y el destino, y lo más importante, ¿quién se queda con estos beneficios? Los gobernantes de Bhutan han sabido cómo hacerlo, y han encontrado en la regulación del turismo una manera de proteger los recursos del país, tanto los naturales como los culturales, y en consecuencia es beneficioso para los ciudadanos.

¿Y en que se basa esta regulación? Muy fácil:
  • Un tour operador validado por el gobierno trazará un itinerario para el viajero en función de los días y de sus preferencias, y le asignará un guía.
  • Una vez validado el itinerario, el tour operador pedirá un visado para el viajero que será aprobado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Bhutan informando de los días y de donde estará.
  • Por cada día que el viajero está en el país debe pagar una tarifa de aproximadamente 240$, la cual ya incluye el visado, las dietas, el alojamiento, el guía, etc. Así el viajero solo debe preocuparse de llevar dinero para los extras y los suvenires.
¿Qué ventajas tiene este modelo turístico para el país?
  • Evitan sufrir masificación turística.
  • El guía que acompaña a los viajeros les ayuda a integrarse en el país, contándoles la importancia que tiene por ejemplo respetar la vida de los monjes cuando se visitan templos budistas.
  • Los beneficios obtenidos del turismo se quedan en el país, ya que una parte de lo que paga el visitante se destina a la educación y a la sanidad, y además, los negocios turísticos están gestionados solo por gente local.

Evidentemente esto tiene un coste para el país que se traduce en forma de burocracia, de esfuerzos para controlar quien entra y sale del país, y lo más importante, asegurar que das la calidad que estas ofertando ya que el viajero paga un precio alto.

Como dijo Susana Conde de Agrotravel en una charla enmarcada dentro del Festival Vilamon, porque Bhutan haya adquirido este modelo de turismo no debemos copiar. Mi consejo es que seamos un poco creativos y busquemos soluciones que encajen con las propias características del destino, eso sí, inspirándonos con los modelos que ya funcionan. De esta manera gestionaremos nuestro destino turístico en base a la sostenibilidad económica, social y ambiental, teniendo en cuenta que primero es la casa de nuestros ciudadanos, y así permitimos a los turistas que descubran nuestra forma de vivir, de ser y de hacer, en vivo y en directo, en vez de convertir un destino en un museo inhabitado donde los turistas solo ven copias de sí mismos inmortalizados en fotografías.

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