La ONU proclama el 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Crédito: Travindy.es

En respuesta a la recomendación del Foro Permanente de 2016, la Asamblea General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) proclamó el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas con el fin de llamar la atención sobre la pérdida, que trae consigo la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y fomentarlas a nivel nacional e internacional.

La importancia de abordar este tema es crucial para los pueblos indígenas, puesto que representan otra forma de ver al mundo, guardan conocimientos amplios y complejos que se han desarrollado por miles de años, siendo así fundamentales para la cultura e identidad de los pueblos originarios.

De acuerdo a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, ellos tienen derecho a revitalizar, utilizar, fomentar y transmitir a las generaciones futuras sus lenguas, tradiciones orales, sistemas de escritura y literaturas.

En la actualidad, solo el 3 % de la población mundial habla el 96 % de las casi 6700 lenguas que hay en el mundo. Aunque los pueblos indígenas constituyen menos del 6 % de la población mundial, hablan más de 4000 lenguas.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Notimia: “La ONU proclamó el 2019 como Año Internacional de Lenguas Indígenas”.

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El pueblo Mapuche: conflictos y retos entorno al desarrollo turístico de su territorio

Sra. Alicia y el pequeño Eduardo en Quinquen. Crédito Nelson Martínez para Travolution.org

El pueblo Mapuche es una comunidad originaria de la Patagonia, asentada allí desde antes de que el territorio se dividiera entre los países de Chile y Argentina, y dejando a esta comunidad sin reconocimiento étnico ni identidad.

A lo largo de las últimas décadas el pueblo mapuche ha sufrido una exterminación de su cultura, una forzosa asimilación de las culturas fronterizas y una expropiación de su propio territorio. Esta situación ha generado conflictos raciales y territoriales a raíz de la adquisición de grandes extensiones de terreno por parte de empresarios y multinacionales extranjeras.

Según la CNN Latinoamericana “Una de las adquisiciones más conocidas fue la que hizo Carlo Benetton, familiar de la conocida marca italiana de ropa. El empresario compró terrenos que suman 900.000 hectáreas (unas 132 veces el área de Manhattan) en territorio de la Patagonia argentina.”
El mayor desafío para estas comunidades radica en las dinámicas existentes entre el estado, las corporaciones privadas y las propias comunidades. En la mayoría de los casos establecidas históricamente en diferentes estadios de poder. Y es fundamental conocer este tipo de relaciones para poder crear estrategias de actuación efectivas para las comunidades indígenas.

El caso del pueblo Mapuche y su papel dentro de la actividad turística también supone muchos retos a superar. Su territorio y cultura sufrió lo que algunos autores denominan “expansionismo turístico”, el uso indiscriminado del territorio para su posterior explotación turística sin la involucración directa de la población indígena en su desarrollo.

A este fenómeno también debemos añadir las políticas de la Administración de los Parques Nacionales, a través de las cuales las comunidades que se encuentran dentro de su jurisdicción remplazan total o parcialmente sus actividades tradicionales (agricultura y ganadería) por el turismo, hecho que en la mayoría de los casos, surge por imposición a través de las limitaciones legales del desarrollo de estas actividades por parte de los organismos estatales.

Mientras todo esto sucede, las comunidades luchan por una mayor visibilización como Pueblo Mapuche y reivindican el derecho a ser los gestores y los principales agentes turísticos en su propio destino. Ellos, como comunidad, desean hacer un uso de su territorio (administrado actualmente por la figura de Parque Natural) y tener el control de la actividad turística que en él se está desarrollando.

Sin embargo, la realidad es que el pueblo mapuche representa, en casi la totalidad, la mano de obra barata del sector turístico de la provincia, no tienen acceso a puestos de trabajo de responsabilidad o de gestión, representan la mano de obra no cualificada de la hostería y hotelería y por supuesto no pueden acceder a generar un proyecto turístico basado en su perspectiva territorial y en sus costumbres. No poseen ni apoyo financiero, ni técnico, ni los medios necesarios para poder iniciar este tipo de estrategias correctamente.

El reto está en conseguir que el turismo sea para ellos un elemento dinamizador de su cultura, sus tradiciones y su identidad como población indígena. Cambiar la perspectiva de las administraciones públicas y de los miembros de las instituciones responsables para poder encontrar una alternativa viable y sostenible a través de la cual el territorio Mapuche pueda resurgir, obtener su identidad y ser reconocidos como comunidad indígena originaria y única.

Fuentes adicionales de utilidad:

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Cinco retos para que el turismo sea totalmente accesible

Esta temporada hemos asistido a una ralentización del turismo en España, que hace necesario definir una hoja de ruta para recuperar los niveles de años anteriores. Entre otras medidas, se ha hablado de la diversificación de flujos, el refuerzo de la oferta digital o el incremento de la calidad de la oferta turística. En este sentido, la accesibilidad se ha convertido en un requisito básico para medir la calidad de los servicios turísticos.

Es necesario invertir en accesibilidad, no sólo por una cuestión de justicia social, sino de rentabilidad, al ser la llave para incrementar el volumen de turistas, hacer frente a la estacionalidad del sector, así como generar puestos de trabajo sostenibles, que permitan incrementar los ingresos a trabajadores que, debido a la estacionalidad, se encuentran en situación de desempleo el resto del año.

¿Cuáles son los retos de un turismo accesible?

1) Construir una “cadena de accesibilidad” completa. La accesibilidad debe estar presente en todos los eslabones, pero actualmente existe una gran desconexión entre los mismos, siendo habitual que alguno de ellos presente carencias de accesibilidad.

2) Contemplar a todas las personas (experiencias integrales). En nuestro país se han publicado guías de viaje que son meros inventarios de recursos que no contemplan las necesidades de las personas con otro tipo de discapacidades (sensoriales, intelectuales), por lo que resultan muy deficitarias.

3) Homogeneizar criterios de accesibilidad- creación distintivo oficial. No existe un distintivo único de turismo accesible en España. Como resultado, la oferta turística accesible no es fiable, la información es inexacta y ello revierte en continuas reclamaciones de los usuarios, que se ven obligados a llamar previamente para contrastar la información que han encontrado.

4) Reducir los costes. Las “habitaciones adaptadas” están ubicadas en hoteles de un poder adquisitivo alto, incrementando el coste que tiene que asumir una persona que quiera acceder a dichas habitaciones.

5) Accesibilidad como un elemento normalizado y desapercibido. En la actualidad, las actuaciones de accesibilidad siguen siendo demasiado evidentes y especiales; sin embargo, la accesibilidad de calidad es la que pasa desapercibida. Aquella que tiene como objetivo simplificar la vida de todos, haciendo que los productos, servicios, espacios, comunicaciones y entornos sean más útiles para un mayor número de personas, con un coste económico adicional bajo o nulo y un diseño normalizado.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Diario Responsable: “Cinco retos para que el turismo sea totalmente accesible”.

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Un panorama sobre la precarización del trabajo turístico en Brasil

Aunque el turismo es una importante fuente de ingresos y empleo para Brasil, poco se ha problematizado sobre el nivel de precarización de las ocupaciones en el turismo por parte de la academia y los medios de comunicación. La precariedad del trabajo no es algo nuevo, pero hay un cierto desconocimiento sobre esta característica del trabajo en el mundo capitalista dentro del área del turismo, que es comúnmente fetichizado.

Un breve análisis del perfil de la clase trabajadora del turismo puede dar pistas sobre esa precariedad. En este artículo presento algunos datos procedentes del Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA). Es importante subrayar que el IPEA sólo mide la empleabilidad formal del sector en el país. Y esa dimensión ya es la primera característica de la precariedad del trabajo en el turismo. Según las estimaciones del Instituto, la formalidad de las ocupaciones en el sector representa sólo el 43% del total de las ocupaciones en el turismo. Esto significa que el 57% de los trabajadores no tienen un contrato de trabajo firmada y no tienen ningún derecho laboral, como vacaciones remuneradas, descanso semanal y seguro de desempleo.

En el ámbito del trabajo formal, en Brasil tenemos cerca de 2 millones de empleados en actividades vinculadas al turismo. La gran mayoría de los trabajadores de turismo (90%) trabaja más de 41 horas por semana. Este número de horas entra en la jornada permitida por la legislación brasileña, es decir, las 48 horas semanales (44 horas regulares + 4 horas de hora extra), sin embargo no se contabiliza el segundo empleo, normalmente informal, llamado “bicos”, que ayuda a complementar su renta.

Finalmente, la remuneración media de los trabajadores es la que más confirma la precariedad en el trabajo turístico en Brasil. Según la IPEA, la remuneración media pagada en el sector turístico es de 2.286 reales (517 euros). Las menores retribuciones son pagadas por los subsectores de alimentación (1.226 reales o 277 euros) y alojamiento (1.476 reales o 334 euros). La mayor remuneración es pagada por el transporte aéreo, que tiene un salario medio de 5.529 reales (1.251 euros).

Los datos de formalidad, jornada de trabajo y remuneración aquí presentados muestran parte de las condiciones de trabajo del turismo en Brasil. Sumadas a éstas, dimensiones como baja organización sindical, baja cualificación y trabajo exhaustivo, evidencian porqué el trabajo turístico en el país está marcado por una profunda precariedad.

Este artículo es un resumen de la noticia original publicada por Albasud: “Un panorama sobre la precarización del trabajo turístico en Brasil”.

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Tan otro turismo que casi no es turismo, es algo mejor

El movimiento neo-zapatista de Chiapas, México, atrae una importante cantidad de personas de distintas partes del planeta que se desvelan por conocer sus municipios autónomos y sus centros administrativos (caracoles). Desde el propio movimiento invitan, a su manera, a visitarles y con su alegre rebeldía reivindican la ¿industria? de la hospitalidad. Pero entonces, ¿es posible hablar de un turismo neo-zapastista? Y en tal caso, ¿Qué tipo de turismo es?

“Agradecemos las visitas que recibimos de todo el mundo. Queremos que se compartan diferentes experiencias. Por esto nuestras puertas están abiertas para todos y todas aquellas que con respeto quieran visitarnos”.  (Junta de Buen Gobierno, Caracol IV Morelia, 2018)

La máxima manifestación turística con la que se relaciona el movimiento que deriva del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es la visita al Caracol Oventik. Este centro administrativo es el más cercano a la ciudad históricamente turística San Cristóbal de las Casas y por eso es el que más se visita.
Se recomienda que toda persona que quiera visitar algún caracol zapatista se registre en la oficina del CIDE en San Cristóbal. De todas formas, si no lo hace, será también bienvenido/a. Para llegar a Oventik se puede tomar un taxi-colectivo desde San Cristóbal y lo dejan justo frente al ingreso. Una vez allí los guardias piden los datos y te designan un/a “guía” que te acompañará durante el recorrido por el Caracol. No cobran absolutamente nada por el ingreso. Adentro hay tiendas donde se pueden comprar remeras, agendas, buzos, zapatos, imanes, afiches…

Entrada Caracol Morelia

Sin lugar a dudas, esta es una actividad turística gestionada por el movimiento neo-zapatista. Aunque desde el movimiento no le llamen turismo, lo es. El tema es que es otro turismo, totalmente distinto al que predomina en el sistema mundial. Y es otro porque su concepción es muy diferente.
El Neo-Zapatismo no ve al turismo como una actividad netamente económica o como un negocio, -aunque exista un ingreso derivado de esta actividad por la compra de diferentes artículos elaborados por cooperativas zapatistas-, sino que lo ve como un hecho de intercambio socio-político-cultural. Amablemente abren sus portones rojos y negros y reciben con gusto a quienes muestran interés en conocer el movimiento y compartir experiencias. Tan simple y humano como eso. Sin enredos políticos ni estrategias de mercado para vender más. Es el turismo en su estado más puro y transparente. Tan así que pareciera no serlo.
Los eventos políticos organizados por el movimiento son también manifestaciones turísticas importantes, además de culturales por supuesto. Movilizan un importante flujo de personas que se trasladan desde diferentes países para confluir en un sitio en particular. El “Encuentro de las Mujeres que luchan” y el “Festival CompARTE por la Humanidad” son ejemplos del tipo de turismo que se desarrolla alrededor del EZLN y sus bases ciudadanas de apoyo.

Mural en Caracol Morelia

En este caso, militantes de todo el mundo llegan hasta el Caracol designado y, además de asistir a talleres y charlas de formación política, conocen las instalaciones zapatistas, sus murales y alrededores. Conocen algunos municipios autónomos y su gente, sus tradiciones, sus bailes, sus vestimentas y sus comidas. Esto también es turismo. Pero como dije antes, está tan alejado del sistema dominante, y por lo tanto es tan sano, que pareciera no serlo.
Si cualquier persona se acerca con respeto y humildad a cualquier caracol y/o municipio los y las zapatistas estarán encantadas de recibirles, mostrarles sus murales y compartirles su estilo de vida. Lógicamente toman recaudos porque la situación de hostigamiento a la que están sometidas por el gobierno federal así lo requiere. Pero que no se dude de la hospitalidad del movimiento neo-zapatista. Es única. Como es único su turismo. Ese Otro Turismo.
Tal vez demasiado otro como para llamarlo turismo. Pero creo que todavía estamos a tiempo de salvar ese turismo dominante que mucho destruye y poco construye. Ese otro turismo, el de los y las neo-zapatistas, es en realidad la esencia más pura y limpia que en algún lugar de este turismo opresor y depredador existe.
Seguramente está muy en el fondo, pero hay que buscarlo. Como el arqueólogo rastrea, excava y después limpia con su pincel los restos encontrados, así los y las profesionales (y quienes trabajamos) en turismo debemos encontrar y luego desempolvar ese otro turismo, el que gestionado desde abajo y colectivamente sea capaz de contribuir con el entendimiento entre los pueblos y luchar contra el hambre y la pobreza del mundo.

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