Turismo sostenible y desarrollo rural

El turismo rural en España está a punto de extinción. El medio rural no tiene porvenir, y por ende, este sector también morirá, siendo una actividad sin futuro ni identidad, relegando sus áreas naturales y alojamientos como meros espacios de descanso anclados en el olvido.

Hace unos meses publicábamos un artículo titulado “El Turismo Rural agoniza”, en el que hablábamos sobre el declive y abandono de las zonas rurales en España, y la creación de nuevos complejos rurales en los que no solo no se mantiene la identidad de la zona, sino que en ellos se impone la introducción de costumbres y tradiciones de otros territorios. El turismo rural, una práctica cada vez más generalizada en España, y propia de territorios que no superan los 2000 habitantes, engloba diferentes tipologías de turismo como por ejemplo el Turismo de Naturaleza, Agroturismo, Enoturismo, Ecoturismo o Turismo Geológico… 

Podríamos seguir con la lista de actividades propias de estos entornos. Pero, ¿existe realmente el turismo rural? ¿Ir a descansar unos días a una aldea para disfrutar del paisaje es turismo rural? Realmente, lo importante del turismo rural es que las actividades catalogadas como tal contribuyan al desarrollo socioeconómico del territorio que se visita, mientras que sus beneficios se reparten entre los actores que hacen posible que estos territorios permanezcan vivos. Se trata, simplemente, de hacer desarrollo rural a través del turismo.

El medio rural español siempre ha estado caracterizado por la diversificación de la economía tradicional. Las personas vivían de la agricultura, ganadería, apicultura y comercio, nunca apostando ni centrando sus esfuerzos en una sola actividad. Actualmente, el medio rural español sigue buscando esa diversificación, y el turismo es un buen apoyo para ello.

Evidentemente, hay territorios que pueden permitirse vivir todo el año del sector turístico, sin embargo, existen otros que, debido a su marcada estacionalidad, o a su bajo porcentaje de ocupación, deben buscar alternativas para seguir viviendo en el territorio. Cuando se da esta situación, la combinación del turismo rural con el mantenimiento de las actividades económicas tradicionales, entonces el turismo se convierte en un excelente complemento beneficioso para todos: por un lado, los anfitriones obtienen ingresos extras, mientras que por otro, los viajeros se convierten en habitantes de un lugar detenido en el tiempo. Durante su estancia, el visitante es habitante de ese espacio, compartiendo cultura y conocimientos con sus anfitriones.

Cada espacio rural debe tener su propia propuesta de valor puesto que cada aldea, valle, montaña o río es único, con su propia cultura, tradición o gastronomía. La cooperación y la unión son algunas de las características que han marcado el carácter de los habitantes del medio rural español, esa ayuda mutua en lucha por la supervivencia para salir adelante, sin rendirse.

La búsqueda de sinergias debe seguir siendo un punto clave, sobre todo en el desarrollo de una estrategia de Turismo Sostenible, lo que bien podría llamarse una red rural local. Esto quiere decir que todos los actores que hacen único a un territorio ya sean ganaderos, agricultores, apicultores, artesanos, hosteleros, hoteleros, guías, empresas de actividades, agencias de viaje, e incluso clientes, deben unirse para posicionar el mismo. De este modo, un guía o una empresa de actividades pueden llevar a sus clientes a visitar a un productor o artesano, que a su vez comprarán los productos, y se marcharán satisfechos. El alojamiento puede comprar productos de kilómetro 0, para beneficiar a sus vecinos, pero también para que sus clientes degusten y experimenten la zona en todo su esplendor…etc., y así, hasta cerrar el círculo. Todos se benefician de todos, y todos colaboran con todos.

Buscar el auténtico desarrollo sostenible como estrategia turística debe ser la prioridad de todas las personas, pero también de los territorios en su conjunto. Tenemos las herramientas suficientes para transformar nuestro entorno, y generar un espacio más justo, equilibrado y, sobre todo, sostenible. La creación de sinergias en el medio rural es básica, porque, por un lado, estamos creando productos atractivos, interesantes, experienciales y, sobre todo, con valores. Pero, por otro lado, estamos tejiendo una red con materiales resistentes, con el objetivo de ser inquebrantables. Luchemos entre todas las personas en contra de la extinción del turismo rural a base de la creación de numerosas redes rurales locales que ensalcen y rescaten nuestra preciada ruralidad.

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Turismo y destrucción ambiental

El pasado mes de marzo se publicaba en la revista “Geomorphology” un estudio sobre la evolución del litoral de Gran Canaria, realizado por 3 investigadores del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En este estudio se constataba que debido al boom turístico que ha sufrido la Isla a partir de los años 60 se habían perdido el 65 % de sus dunas, el 22 % de sus humedales y el 11 % de sus playas.

Este grave problema, desgraciadamente, es un cáncer extendido en todo el litoral español, e incluso me atrevería a decir a nivel mundial. Según la organización ecologista Greenpeace, entre los años 1987 y 2005 se destruyeron 2 hectáreas al día solo en los primeros 500 metros de costa. Durante el período conocido como “burbuja inmobiliaria” los sistemas costeros españoles fueron los más dañados por este boom urbanístico, asociado principalmente a la actividad turística, a las viviendas de segunda residencia, las urbanizaciones o resorts, entre otros. En muchos casos ni tan siquiera fueron respetados los Espacios Naturales Protegidos, como fue el caso del Hotel de la playa El Algarrobico, en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, en Almería.

La zona del Mediterráneo es la zona más dañada por este boom turístico que realmente fue el punto de inflexión del deterioro de ecosistemas de gran valor ambiental. El caso de la Manga del Mar Menor es el más grave de todos con casi un 80% de superficie urbanizada, serios problemas de contaminación y la pérdida de biodiversidad que esto conlleva; además de ser una de las zonas de España con mayor riesgo de inundación debido a la construcción excesiva.

Sin embargo, también existen iniciativas de conservación ejemplares como el caso del Parc Natural de la Serra d’Irta, en la Provincia de Castellón, se caracteriza por ser prácticamente el último tramo sin urbanizar de toda la costa española desde Francia hasta el Cabo de Gata, en Andalucía. Apenas 14 Km de costa que han quedado como un refugio de biodiversidad y geodiversidad, y protegidos del boom turístico de la costa Mediterránea española. Esto ha sido aprovechado por empresas locales que han visto esto como una oportunidad para desarrollar estrategias y actividades ligadas al Turismo Sostenible y Responsable.

Además, Muros del Nalón o Villaviciosa, ambos en Asturias, se incluyen dentro de la lista de los apenas 150 municipios costeros españoles menos urbanizados. Villaviciosa cuenta con un estuario, con la categoría de Reserva Natural Pacial, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Humedal de Importancia Internacional (RAMSAR), lo que ha favorecido la atracción de un turismo de calidad al territorio, desde personas que vienen atraídas por el valor y el atractivo del paisaje, hasta amantes del birdwatching de todo el mundo.

España cuenta con casi 8.000 km de costa, y es que el litoral es un sistema especialmente sensible a los cambios antrópicos directos e indirectos. Por ejemplo, la construcción de una presa en un río puede hacer que playas y estuarios tengan un déficit de aportes de arena, ya que los ríos ceden sedimentos arenosos a estos ecosistemas. Por otro lado, construir cerca del litoral determinará que aumente el riesgo de erosión y la pérdida de infraestructuras, e incluso vidas humanas, debido a fenómenos de inundación, o los frecuentes temporales que se suceden durante el invierno. Hecho que se está acentuando con la subida del nivel del mar debido al deshielo de los casquetes polares.

Aún nos cuesta comprender estos riesgos y dejar de ver la protección ambiental como una barrera al desarrollo económico y turístico de un municipio, en lugar de una ventaja y un valor añadido para fomentar un turismo de calidad sostenible no sólo con el entorno, sino también con las personas que allí habitan.

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Itinerantur, embajadores del territorio y ‘Traductores de Paisajes’ de Castellón

Interpretando el paisaje de la Tinença de Benifassà

Belén Salvador

Entrevistamos a Belén Salvador una de las creadoras de Itinerantur, una empresa de rutas, cultura y naturaleza con sede en Castellón (Valencia). En Itinerantur se identifican como ‘traductores del paisaje’ ya que mediante el senderismo interpretativo hacen que el visitante descubra la cultura y la naturaleza de la zona de una forma diferente, divertida y como no, responsable.


Verónica: ¿Cuándo y cómo se forma Itinerantur? 

Belén: ITINERANTUR –Rutas. Cultura. Natura.- nace en 2013 de la vocación de dos amantes de la divulgación ambiental que no podían ejercer su pasión por falta de trabajo en el sector. El medio ambiente siempre está en crisis económica… Decidimos poner en marcha nuestro servicio de rutas interpretativas por los paisajes de Castellón porque detectamos una falta importante de este tipo de actividades aquí. No solo porque a nuestra provincia, una de las más montañosas y forestales de España, se la conoce sobre todo por sus playas y hoteles, sino porque no había empresas que se dedicaran a ello de forma profesional, original, apasionada.

Somos siempre dos personas trabajando y, debido a las exigencias laborales de los diferentes periodos del año, contamos con los servicios de muchos otros profesionales: guías, monitores, cartógrafos, diseñadores, dibujantes… Porque también realizamos trabajos técnicos de señalización y puesta en valor de senderos y su patrimonio natural-cultural asociado, lo cual nos está ayudando a desestacionalizar nuestra actividad.

Verónica: Estáis apostando por crear espacios de ocio en el medio rural de Castellón, ¿por qué consideráis que esto es necesario?

Belén: Nuestros paisajes mediterráneos, tan diversos en todos los sentidos, son sobre todo paisajes culturales resultado de la interacción ancestral entre Naturaleza y Humanidad. Es decir, sin las culturas que los han habitado no serían lo mismo. El interior de Castellón es, a la vez, uno de los más despoblados. Hay áreas donde en los últimos 50 años se ha marchado o fallecido el 80% de la población, zonas donde la media de edad es de más de 60 y 70 años.

Si juntas estas dos afirmaciones, te das cuenta de que el recurso natural-cultural de nuestros paisajes está en serio peligro de desaparición si no se consigue parar la sangría poblacional y revertir la situación: hay que devolver población y gente joven a las zonas interiores, y creemos que el turismo sostenible y responsable puede ser uno de los motores.

Verónica: ¿Qué es para vosotros el turismo sostenible? ¿Cómo veis el futuro de este sector?

Belén: Por definición, el turismo sostenible ha de ser cualquier tipo de turismo que no ponga en riesgo de desaparición y logre conservar el recurso del cual vive la propia actividad turística. Podríamos hablar de turismo de sol y playa sostenible si éste no hiciera peligrar las playas. Pero esto es difícil porque los hoteles y urbanizaciones que alojan a los turistas de sol y playa en nuestro territorio y con nuestro modelo económico actual, alteran la dinámica marina y, con ello, evitan la regeneración natural de las mismas playas, etc.

Por tanto, el turismo sostenible ha de ser también responsable, es decir ha de involucrar en la toma de decisiones a la población receptora, a las personas que viven en el destino turístico, para que decidan qué modelo quieren. Por ejemplo, si hoy se preguntara a la gente de ciertas zonas costeras si prefieren conservar su paisaje y su biodiversidad o los apartamentos que utilizan los turistas solo durante uno o dos meses al año, igual nos llevábamos una sorpresa, porque hoy estamos mucho más concienciados que cuando todo empezó durante el llamado ‘Desarrollismo’.

Con esto no queremos decir que haya que acabar con el modelo turístico predominante, pero si queremos que el turismo tenga futuro, sea un verdadero motor económico ambientalmente sostenible y sirva de factor de desarrollo cultural y social, habrá que seguir los principios del turismo responsable, uno de cuales es la participación de todos en la toma de decisiones. Si además favoreces, como en nuestro caso, que las actividades de ocio sean interpretativas de nuestro legado cultural y natural y se desarrollen en paisajes únicos, a la vez que sensibilizas a los visitantes… ¡Eso ya es lo más! 

Verónica: ¿Valora la población española este tipo de actividades guiadas innovadoras y sostenibles o creéis que aún queda mucho camino por recorrer?

Belén: Sí que se valoran y cada vez más. De hecho, y es algo que siempre decimos, entre las 10 motivaciones principales de los turistas para visitar un lugar, ya no encontrarás el alojamiento como pasaba hace tan solo dos o tres lustros. En cambio, sí que están los atractivos naturales, las actividades culturales, el paisaje, la gastronomía, la autenticidad… Cuando el turista tiene claro que encontrará eso en el destino que ha elegido visitar, luego ya se preocupa de buscar el alojamiento.

Traduciendo el patrimonio del Olivar Milenario

De ahí que nuestras actividades jueguen un papel tan fundamental en el éxito (o fracaso) de un país o territorio como destino turístico: son este tipo de actividades con personalidad, con sabor, que te llenan la mochila de experiencias inolvidables, las que hacen repetir visita al viajero. Aun así, sí que queda mucho camino por recorrer, y en ese camino habrá que atraer a mucho turista de playa hacia nuestras rutas interpretativas, hacerles ver que a muy poca distancia de su hotel o apartamento tienen todo un mundo de sensaciones y experiencias auténticas que, quizá, les harán planificar diferente sus próximas vacaciones.

Verónica: En vuestras actividades apostáis por integrar a la población rural y a las empresas agroalimentarias ubicadas en estos territorios, ¿por qué habéis apostado por esta fórmula?

Belén: Es la única vía para ofrecer experiencias auténticas a quien viene de fuera. Nadie mejor para ofrecer un maridaje de un vino procedente de micro viñas entre alcornoques y quesos de autor que los propios productores. Nadie mejor para conducir una cata de aceite de olivos milenarios que el que ha producido ese aceite durante 30 años y, además, es experto catador.

Almuerzo de productos locales en ruta

Igualmente, como los productores o habitantes de la zona no siempre pueden acompañarnos a lo largo del sendero, en nuestras rutas interpretativas siempre incluimos un almuerzo de productos locales de pan, quesos, embutidos, fruta de temporada, licores o vinos de la comarca que visitamos, porque la cultura no solo se aprende, se escucha, se toca, se observa… también se degusta, y nuestra enorme diversidad gastronómica nos ayuda a interpretar muchos aspectos de la sociedad local, de su economía, de su política, de sus tradiciones. Es sin duda una experiencia completa que enriquece al visitante y a la población local.

Verónica: Este año Itinerantur ha sido galardonada con uno de los Premios de Turismo Comunidad Valenciana 2015, en concreto en la categoría de Turismo Responsable. ¿Qué ha significado esto para vosotros?

Belén: Ha significado reconocimiento al trabajo de los últimos años pero, sobre todo, un empujón moral muy importante. Con ese premio nos han dicho “seguid por ese camino, no dudéis, esa es la manera, ese es el futuro”.

Verónica: ¿Qué consejos le darías a una persona que quiere emprender en tu sector?

Belén: Que haga un plan de negocio previo, por supuesto, pero sobre todo que se lo crea de verdad: no hay otra forma si no es con sensibilidad, responsabilidad y sostenibilidad. El turismo será responsable o no será, básicamente porque, si no, mataremos a la gallina de los huevos de oro. Y para conseguirlo se necesita a más gente implicada y que se lo crea de verdad, que trabaje por ello al 100%.

Esto último es importantísimo: si no estás dispuesto a dedicarle todo el tiempo que requiera tu idea, tu proyecto, para sacarlo adelante, mejor no empieces.

¡Muchas gracias Belén! Recuerda que puedes seguir a Itinerantur en Facebook o visitar su página web.

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Turismo de naturaleza en Castilla y León con BUTEO y Juan Antonio Medina

Entrevistamos a Juan Antonio Medina, director de BUTEO, una empresa enfocada en promocionar y fomentar las actividades de turismo de naturaleza (especialmente turismo ornitológico), educación ambiental y consultoría en Castilla y León.


Verónica: ¿Qué es BUTEO? 

Juan Antonio: BUTEO es una empresa comprometida y con vocación conservacionista, pionera en Castilla y León en ser registrada por la Consejería de Cultura y Turismo como una empresa cuya actividad principal es, específicamente, el turismo de observación de la naturaleza, aunque también trabajamos mucho en otros campos como la educación ambiental y la consultoría.

Aunque BUTEO nació como una empresa unipersonal, desde el minuto uno hemos apostado por formar equipos de trabajo multidisciplinares y colaborar con especialistas en sus respectivos campos, para ofrecer experiencias y actividades más variadas y de mayor calidad a nuestros clientes. Creemos en la potencialidad de la economía colaborativa, nuestra sede se encuentra en un espacio de coworking y actualmente trabajamos en varios proyectos turísticos o formativos con entomólogos, bioacústicos, geógrafos, psicólogos, fotógrafos o agencias de viajes. Algunas de estas colaboraciones son estratégicas para BUTEO, por lo que nacieron con vocación de perdurar. En 2017 tenemos previsto ampliar plantilla para poder ofrecer actividades más atractivas, variadas e innovadoras.

Verónica: Entre tus servicios realizas actividades de observación de fauna, principalmente birdwatching. ¿Crees que es esta una buena manera de concienciación y educación ambiental de la población? ¿Está creciendo su práctica entre la población española?

Juan Antonio: Estoy convencido de que la concienciación y la educación ambiental deben ser transversales e impregnar todos los aspectos de nuestra vida, partiendo desde la escuela. La observación de fauna sin duda es una herramienta útil, aunque hay que tener en cuenta que los clientes están en su tiempo de ocio y es importante estar atentos a sus motivaciones, intereses e incluso su procedencia para poder adaptar el mensaje, por supuesto sin que éste consista en un bombardeo de datos o de conocimientos que pueden obtener en Internet o en una enciclopedia.

Como guía, intento transmitirles el respeto por los valores naturales (mantener distancias de observación, evitar molestias en época de cría, etc.), pero también por la cultura local y los modos de vida tradicionales y sostenibles. Hay que conseguir que relacionen lo que se les explica con sus propias experiencias y conocimientos, despertarles la curiosidad, que se planteen preguntas y aprovechar que han tomado la decisión de pasar una mañana en el campo, que no es fácil, y además pagar por ello.

En los últimos años se han creado Aulas de la Naturaleza, Casas del Parque o Centros de Interpretación donde se explica a mayores y adultos, con carísimos vídeos, fotografías y figuras de resina, qué especies podrían ver si salieran fuera; cómo cantan los pájaros (a través de sus cantos “enlatados”); cómo transcurren las estaciones, sin que sientan el viento en la cara, los distintos aromas, el frío ni el calor. Se crean observatorios, miradores, rutas autoguiadas con realidad aumentada, se insiste en la importancia y los beneficios de visitar los espacios protegidos…

Pero luego te encuentras a familias, con muchos folletos pero sin unos simples prismáticos, esperando ver las avutardas en Villafáfila o las cigüeñas negras en los Arribes del Duero, sin nadie que les explique dónde deben buscar, a qué horas, en qué época del año, cómo deben comportarse para evitar molestias, o ponga a su disposición el material adecuado para la observación. No se le da ninguna importancia a la figura del guía de naturaleza (basta echar un vistazo a la normativa de las distintas Comunidades Autónomas), ni se fomenta de verdad el contacto con nuestra propia naturaleza, con lo cual es inevitable que la mayoría de la población conozca mejor la vida y milagros de la fauna africana que la de la ibérica. Y como ya sabemos, lo que no se conoce tampoco se valora.

En cuanto a la segunda pregunta, todavía en España el turismo de observación de fauna está en mantillas si lo comparamos con otros países como Gran Bretaña, Estados Unidos, algunos países centroeuropeos o los países nórdicos. Nosotros tenemos menos tradición de contratar a guías o empresas especializadas, somos más autodidactas, y el perfil de los posibles clientes “domésticos” es distinto del de los clientes extranjeros (los españoles son en general más jóvenes y de menor poder adquisitivo).

«Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada.»

En algunos casos el turismo de observación de fauna en España se centra en intentar garantizar la observación (lo más cercana posible) de las especies más emblemáticas, lo cual es muy atractivo para un público generalista, pero no tanto para un público más especializado. Personalmente prefiero no garantizar la observación de ninguna especie, me gustan experiencias más completas en las que el cliente sabe previamente de la dificultad de la observación de animales en su medio y lo asume como un reto, pero aprecia que el fin no justifique los medios, y que le hablen de la importancia de los ecosistemas y de la cultura asociada. En este sentido también existen en España ejemplos muy interesantes, tanto dirigidos a la observación de aves como de otros grupos animales.

Verónica: Además de la Ruta del Vino, también tienes otra actividad en torno al aceite ecológico con una visita a una almazara. ¿Es importante buscar la cooperación con el sector agroalimentario para alcanzar un compromiso ambiental del sector primario? ¿Sirven este tipo de actividades turísticas para lograr el desarrollo socioeconómico del territorio?

Juan Antonio: Sin duda este tipo de cooperación es muy importante, y mi intención es crear otras experiencias innovadoras en el mismo sentido, promoviendo actividades respetuosas con el entorno, como la producción ecológica (ya sea de vino o de aceite), o dando preferencia a las colaboraciones con bodegas que cuenten con viñedo tradicional en vaso frente al de espaldera, cuyo impacto medioambiental es enorme.

Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada. Desde BUTEO colaboramos con el proyecto de GREFA de control biológico de las plagas de topillo: una parte de lo que pagan los clientes de nuestras actividades sirve para que se instalen, en los campos de cultivo del territorio de la Ruta del Vino de Rueda, cajas nido de cernícalo y lechuza, que cazan al año miles de estos roedores, por lo que se está dando el caso de que agricultores que en principio eran reacios están pidiendo que se les incluya en el programa.

Al agricultor le supone un ahorro y disminuimos la presencia de veneno en nuestros campos, que no solamente afecta a los topillos sino a muchas otras especies de aves y mamíferos que pueden entrar en contacto con ese veneno. La mala noticia es que desde la Administración se promueven, desoyendo a los científicos, medidas radicales y poco efectivas como las quemas de rastrojos, los desbroces o la “siembra” indiscriminada de tubos con veneno en las tierras de cultivo.

Verónica: ¿Cómo ves el futuro del Ecoturismo en España?

Juan Antonio: En mi opinión tiene muchas oportunidades de crecimiento, aunque la situación en las distintas Comunidades Autónomas es muy desigual, tanto en desarrollo normativo como en el apoyo a las empresas especializadas y el presupuesto dedicado a este tipo de actividades. Esto hace, por ejemplo, que sea complicado acudir a las ferias especializadas con una oferta unitaria, sobre todo de cara a la promoción internacional.

En el caso de empresas pequeñas como BUTEO, nos resulta complicado poder llegar a clientes especializados extranjeros, que suelen venir a España con alguno de los grandes touroperadores británicos o de otros países, por lo que ese apoyo en la promoción es fundamental.

También es necesario convencer a algunas Administraciones Públicas del potencial y del valor intrínseco de las actividades ecoturísticas, que favorecen más que ninguna otra actividad el necesario equilibrio entre conservación, desarrollo económico y mantenimiento de la población en zonas rurales.En mi comunidad autónoma, Castilla y León, llevamos años esperando a que se desarrolle una normativa específica de Turismo de Naturaleza, para diferenciarlo de una vez por todas del Turismo Activo, y que se reconozca la figura profesional del Guía de Naturaleza, pero la conclusión es que no hay una voluntad real de hacerlo debido a la presión que ejercen determinados colectivos.

Por otra parte, para las empresas que no estamos situadas en un Parque Nacional o Natural, o bien en una Reserva de la Biosfera, pero sí en un espacio protegido de la Red Natura 2000, es muy importante que se empiece a dar a estos espacios por parte de las Administraciones Públicas el valor que merecen, teniendo en cuenta el Plan Sectorial de Turismo de Naturaleza y Biodiversidad, y que puedan beneficiarse de iniciativas tales como la Carta Europea de Turismo Sostenible.

Volviendo al caso de Castilla y León, los espacios protegidos de la Red Natura 2000 sólo cuentan con planes de gestión desde finales de 2015, y al menos en los espacios que yo mejor conozco no se está tomando ninguna medida efectiva. Se permite, por ejemplo, la creación de viñedos en espaldera, sin ningún control, en zonas ZEPA con buenas poblaciones de aves esteparias, o que pese a existir un decreto de colaboración entre la Confederación Hidrográfica del Duero y la Junta de Castilla y León, no se respeten los caudales ecológicos establecidos y se sigan permitiendo extracciones de agua excesivas del ya sobreexplotado acuífero de los Arenales.

Verónica: ¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?
Juan Antonio Medina recibiendo un reconocimiento en los Premios Acevin 2016

Juan Antonio: Para 2017 tengo previsto presentar nuevas propuestas innovadoras que conjuguen la naturaleza con el patrimonio cultural y artístico, potenciar las rutas de naturaleza y bodegas con nuevos recorridos, continuar con las actividades de consultoría y educación ambiental (que nos permiten a las empresas pequeñas superar la estacionalidad propia del sector turístico) y seguir trabajando para difundir y conservar los valores de la Red Natura 2000 a través de charlas, paseos guiados, cursos y talleres de diversas temáticas.

Actualmente colaboro desde BUTEO en dos proyectos europeos relacionados con el desarrollo sostenible en el medio rural, y durante el 2017 sin duda se van presentar oportunidades muy interesantes para mejorar nuestra competitividad y llegar a nuevos clientes, a la vez que trabajamos por nuestro territorio.

¡Muchas gracias Juan Antonio! Recuerda que puedes seguir a Buteo a través de Facebook & Twitter

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El patrimonio geológico y su potencial como recurso turístico

Si realizáramos una encuesta a la población sobre cuántas personas han realizado alguna vez Turismo Geológico, seguramente pocas personas responderían afirmativamente. En cambio, si la pregunta fuera “¿ha estado alguna vez en El Teide, Lagos de Covadonga, La Garrotxa, Costa Vasca, Monfragüe,…? Entonces, millones de personas responderían sí. Se podría decir un: si, usted ha hecho Turismo Geológico, aunque nadie se lo ha explicado nunca, y por eso lo desconocía.

El Turismo Geológico, que no es un concepto sinónimo de Geoturismo, es una manera de disfrutar del paisaje en todo su esplendor. Se trata de comprender cómo se forma el relieve, las rocas y los fósiles, entre otros recursos. Es una forma de conocer nuestra historia. Una historia de casi 4.600 millones de años y la evolución de nuestros paisajes. Sin duda, la geología es la base para entender y enriquecer algunos conceptos y actividades sobre la flora y la fauna (los suelos sobre los que se desarrollan las plantas y árboles y las rocas en las que habitan algunos mamíferos y aves). Pero también es importante para descubrir el patrimonio etnográfico y monumental. El Patrimonio Geológico es totalmente trasversal a nuestra historia. ¿Por qué entonces siempre nos olvidamos de este recurso turístico con un potencial interpretativo tan grande?

España es un laboratorio geológico al aire libre, y ya cuenta con algunos destinos que se han animado a apostar por una estrategia de Turismo Geológico. A lo largo y ancho de nuestro territorio, incluyendo las islas, podemos encontrar un rico y variado patrimonio de todas las épocas y períodos de nuestra historia. Algunos de estos territorios con gran atractivo turístico tienen una relevancia científica internacional. Un ejemplo de estos destinos son los Geoparques, una figura auspiciada por la UNESCO en el mundo. España ya cuenta con 11 geoparques, 2 de ellos en las Islas Canarias. La estrategia desarrollada en los Geoparques es el Geoturismo, aunque en estos espacios protegidos es, sin lugar a dudas, el mejor lugar para practicar el Turismo Geológico, ya que cuentan con itinerarios autoguiados y actividades guiadas por expertos para poder conocer el patrimonio geológico local.

Si el Patrimonio Geológico es tan variado e interesante, ¿por qué no tiene tanta notoriedad como otra tipología turística practicada en el entorno natural como, por ejemplo, el Turismo Ornitológico? Bajo mi punto de vista es fácil de explicar: el Turismo Geológico carece de buenos intérpretes de patrimonio. Todos recordamos en el cole aquella explicación incomprensible sobre la Tectónica de Placas. Ese recuerdo ha marcado nuestra juventud y cuando nos hablan de “geología” rápidamente nos viene ese recuerdo a la memoria. Esto se resume en que no hay buenos divulgadores de la geología, ni tampoco una profesionalización de esta disciplina. En cambio, cuando somos conscientes de consumir este turismo, completamente sostenible y respetuoso con nuestro entorno, ya que se trata de aprender a leer nuestro paisaje, nos encanta. Es como descubrir un mundo nuevo. Es aprender y entender nuestro entorno. Y eso, a todas las personas nos fascina.

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios. Este recurso, además de valorizar nuestro patrimonio, promueve la conservación del mismo, e incluso tiene un gran potencial como recurso pedagógico en Educación Ambiental. Se trata, por ello, de un Turismo Sostenible que puede promover la creación de empleo entre los especialistas en Interpretación del Patrimonio. Además, estos grandes divulgadores tienen la capacidad de transportarnos a una época completamente desconocida en la que el paisaje, la biodiversidad, e incluso el clima, son totalmente diferentes a la actualidad. Un viaje en el tiempo que despierta nuestros sentidos, imaginación y creatividad. Esto sí que es un Turismo de Experiencias del que tanto se habla actualmente en el sector turístico.

Este artículo fue publicado originariamente en la plataforma de turismo y desarrollo rural Lláscara.

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