Turismo de naturaleza en Castilla y León con BUTEO y Juan Antonio Medina

Entrevistamos a Juan Antonio Medina, director de BUTEO, una empresa enfocada en promocionar y fomentar las actividades de turismo de naturaleza (especialmente turismo ornitológico), educación ambiental y consultoría en Castilla y León.


Verónica: ¿Qué es BUTEO? 

Juan Antonio: BUTEO es una empresa comprometida y con vocación conservacionista, pionera en Castilla y León en ser registrada por la Consejería de Cultura y Turismo como una empresa cuya actividad principal es, específicamente, el turismo de observación de la naturaleza, aunque también trabajamos mucho en otros campos como la educación ambiental y la consultoría.

Aunque BUTEO nació como una empresa unipersonal, desde el minuto uno hemos apostado por formar equipos de trabajo multidisciplinares y colaborar con especialistas en sus respectivos campos, para ofrecer experiencias y actividades más variadas y de mayor calidad a nuestros clientes. Creemos en la potencialidad de la economía colaborativa, nuestra sede se encuentra en un espacio de coworking y actualmente trabajamos en varios proyectos turísticos o formativos con entomólogos, bioacústicos, geógrafos, psicólogos, fotógrafos o agencias de viajes. Algunas de estas colaboraciones son estratégicas para BUTEO, por lo que nacieron con vocación de perdurar. En 2017 tenemos previsto ampliar plantilla para poder ofrecer actividades más atractivas, variadas e innovadoras.

Verónica: Entre tus servicios realizas actividades de observación de fauna, principalmente birdwatching. ¿Crees que es esta una buena manera de concienciación y educación ambiental de la población? ¿Está creciendo su práctica entre la población española?

Juan Antonio: Estoy convencido de que la concienciación y la educación ambiental deben ser transversales e impregnar todos los aspectos de nuestra vida, partiendo desde la escuela. La observación de fauna sin duda es una herramienta útil, aunque hay que tener en cuenta que los clientes están en su tiempo de ocio y es importante estar atentos a sus motivaciones, intereses e incluso su procedencia para poder adaptar el mensaje, por supuesto sin que éste consista en un bombardeo de datos o de conocimientos que pueden obtener en Internet o en una enciclopedia.

Como guía, intento transmitirles el respeto por los valores naturales (mantener distancias de observación, evitar molestias en época de cría, etc.), pero también por la cultura local y los modos de vida tradicionales y sostenibles. Hay que conseguir que relacionen lo que se les explica con sus propias experiencias y conocimientos, despertarles la curiosidad, que se planteen preguntas y aprovechar que han tomado la decisión de pasar una mañana en el campo, que no es fácil, y además pagar por ello.

En los últimos años se han creado Aulas de la Naturaleza, Casas del Parque o Centros de Interpretación donde se explica a mayores y adultos, con carísimos vídeos, fotografías y figuras de resina, qué especies podrían ver si salieran fuera; cómo cantan los pájaros (a través de sus cantos “enlatados”); cómo transcurren las estaciones, sin que sientan el viento en la cara, los distintos aromas, el frío ni el calor. Se crean observatorios, miradores, rutas autoguiadas con realidad aumentada, se insiste en la importancia y los beneficios de visitar los espacios protegidos…

Pero luego te encuentras a familias, con muchos folletos pero sin unos simples prismáticos, esperando ver las avutardas en Villafáfila o las cigüeñas negras en los Arribes del Duero, sin nadie que les explique dónde deben buscar, a qué horas, en qué época del año, cómo deben comportarse para evitar molestias, o ponga a su disposición el material adecuado para la observación. No se le da ninguna importancia a la figura del guía de naturaleza (basta echar un vistazo a la normativa de las distintas Comunidades Autónomas), ni se fomenta de verdad el contacto con nuestra propia naturaleza, con lo cual es inevitable que la mayoría de la población conozca mejor la vida y milagros de la fauna africana que la de la ibérica. Y como ya sabemos, lo que no se conoce tampoco se valora.

En cuanto a la segunda pregunta, todavía en España el turismo de observación de fauna está en mantillas si lo comparamos con otros países como Gran Bretaña, Estados Unidos, algunos países centroeuropeos o los países nórdicos. Nosotros tenemos menos tradición de contratar a guías o empresas especializadas, somos más autodidactas, y el perfil de los posibles clientes “domésticos” es distinto del de los clientes extranjeros (los españoles son en general más jóvenes y de menor poder adquisitivo).

“Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada.”

En algunos casos el turismo de observación de fauna en España se centra en intentar garantizar la observación (lo más cercana posible) de las especies más emblemáticas, lo cual es muy atractivo para un público generalista, pero no tanto para un público más especializado. Personalmente prefiero no garantizar la observación de ninguna especie, me gustan experiencias más completas en las que el cliente sabe previamente de la dificultad de la observación de animales en su medio y lo asume como un reto, pero aprecia que el fin no justifique los medios, y que le hablen de la importancia de los ecosistemas y de la cultura asociada. En este sentido también existen en España ejemplos muy interesantes, tanto dirigidos a la observación de aves como de otros grupos animales.

Verónica: Además de la Ruta del Vino, también tienes otra actividad en torno al aceite ecológico con una visita a una almazara. ¿Es importante buscar la cooperación con el sector agroalimentario para alcanzar un compromiso ambiental del sector primario? ¿Sirven este tipo de actividades turísticas para lograr el desarrollo socioeconómico del territorio?

Juan Antonio: Sin duda este tipo de cooperación es muy importante, y mi intención es crear otras experiencias innovadoras en el mismo sentido, promoviendo actividades respetuosas con el entorno, como la producción ecológica (ya sea de vino o de aceite), o dando preferencia a las colaboraciones con bodegas que cuenten con viñedo tradicional en vaso frente al de espaldera, cuyo impacto medioambiental es enorme.

Si no conseguimos que nuestras actividades aporten un granito de arena al desarrollo socioeconómico del territorio, no habremos conseguido nada. Desde BUTEO colaboramos con el proyecto de GREFA de control biológico de las plagas de topillo: una parte de lo que pagan los clientes de nuestras actividades sirve para que se instalen, en los campos de cultivo del territorio de la Ruta del Vino de Rueda, cajas nido de cernícalo y lechuza, que cazan al año miles de estos roedores, por lo que se está dando el caso de que agricultores que en principio eran reacios están pidiendo que se les incluya en el programa.

Al agricultor le supone un ahorro y disminuimos la presencia de veneno en nuestros campos, que no solamente afecta a los topillos sino a muchas otras especies de aves y mamíferos que pueden entrar en contacto con ese veneno. La mala noticia es que desde la Administración se promueven, desoyendo a los científicos, medidas radicales y poco efectivas como las quemas de rastrojos, los desbroces o la “siembra” indiscriminada de tubos con veneno en las tierras de cultivo.

Verónica: ¿Cómo ves el futuro del Ecoturismo en España?

Juan Antonio: En mi opinión tiene muchas oportunidades de crecimiento, aunque la situación en las distintas Comunidades Autónomas es muy desigual, tanto en desarrollo normativo como en el apoyo a las empresas especializadas y el presupuesto dedicado a este tipo de actividades. Esto hace, por ejemplo, que sea complicado acudir a las ferias especializadas con una oferta unitaria, sobre todo de cara a la promoción internacional.

En el caso de empresas pequeñas como BUTEO, nos resulta complicado poder llegar a clientes especializados extranjeros, que suelen venir a España con alguno de los grandes touroperadores británicos o de otros países, por lo que ese apoyo en la promoción es fundamental.

También es necesario convencer a algunas Administraciones Públicas del potencial y del valor intrínseco de las actividades ecoturísticas, que favorecen más que ninguna otra actividad el necesario equilibrio entre conservación, desarrollo económico y mantenimiento de la población en zonas rurales.En mi comunidad autónoma, Castilla y León, llevamos años esperando a que se desarrolle una normativa específica de Turismo de Naturaleza, para diferenciarlo de una vez por todas del Turismo Activo, y que se reconozca la figura profesional del Guía de Naturaleza, pero la conclusión es que no hay una voluntad real de hacerlo debido a la presión que ejercen determinados colectivos.

Por otra parte, para las empresas que no estamos situadas en un Parque Nacional o Natural, o bien en una Reserva de la Biosfera, pero sí en un espacio protegido de la Red Natura 2000, es muy importante que se empiece a dar a estos espacios por parte de las Administraciones Públicas el valor que merecen, teniendo en cuenta el Plan Sectorial de Turismo de Naturaleza y Biodiversidad, y que puedan beneficiarse de iniciativas tales como la Carta Europea de Turismo Sostenible.

Volviendo al caso de Castilla y León, los espacios protegidos de la Red Natura 2000 sólo cuentan con planes de gestión desde finales de 2015, y al menos en los espacios que yo mejor conozco no se está tomando ninguna medida efectiva. Se permite, por ejemplo, la creación de viñedos en espaldera, sin ningún control, en zonas ZEPA con buenas poblaciones de aves esteparias, o que pese a existir un decreto de colaboración entre la Confederación Hidrográfica del Duero y la Junta de Castilla y León, no se respeten los caudales ecológicos establecidos y se sigan permitiendo extracciones de agua excesivas del ya sobreexplotado acuífero de los Arenales.

Verónica: ¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?
Juan Antonio Medina recibiendo un reconocimiento en los Premios Acevin 2016

Juan Antonio: Para 2017 tengo previsto presentar nuevas propuestas innovadoras que conjuguen la naturaleza con el patrimonio cultural y artístico, potenciar las rutas de naturaleza y bodegas con nuevos recorridos, continuar con las actividades de consultoría y educación ambiental (que nos permiten a las empresas pequeñas superar la estacionalidad propia del sector turístico) y seguir trabajando para difundir y conservar los valores de la Red Natura 2000 a través de charlas, paseos guiados, cursos y talleres de diversas temáticas.

Actualmente colaboro desde BUTEO en dos proyectos europeos relacionados con el desarrollo sostenible en el medio rural, y durante el 2017 sin duda se van presentar oportunidades muy interesantes para mejorar nuestra competitividad y llegar a nuevos clientes, a la vez que trabajamos por nuestro territorio.

¡Muchas gracias Juan Antonio! Recuerda que puedes seguir a Buteo a través de Facebook & Twitter

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