Re-descubriendo el patrimonio de Aragón a través del geoturismo y el turismo geológico con Qeteo

Olga y Javier

El Estado Español cuenta con innumerables recursos patrimoniales que pueden ser utilizados con fines turísticos de una manera responsable y sostenible. Los paisajes que observamos a diario por ejemplo tienen una historia que se remonta a más de 500 millones de años. Olga y Javier se dieron cuenta del potencial del turismo geológico para atraer turismo en Aragón a la vez que crean concienciar sobre la importancia de la geología en la sociedad. Os invitamos a re-descubrir Aragón con Qeteo:


Verónica: ¿Qué es exactamente Qeteo?

Javier: Qeteo somos Olga y Javier, ambos geólogos de profesión y especializados en la dinamización del patrimonio cultural y natural en general y del geológico en particular. Qeteo se compone de 4 servicios clave: MAPPACHE, una App creada y diseñada en colaboración con otros profesionales a través de la cual cada territorio o espacio de ocio puede ofrecer visitas autoguiadas sugerentes e interactivas a sus turistas. ESCAPADAS a lugares desconocidos y sorprendentes de Aragón a través de las cuales los turistas pueden conocer mucho mejor nuestro planeta. CURSOS sobre patrimonio geológico y su relación con el turismo y ACTIVIDADES (talleres y salidas) sobre Geología para escolares.

Verónica: ¿Cuáles son los mayores problemas a los que os habéis enfrentado para iniciar la actividad, y a lo largo de estos años que lleváis trabajando? 

Olga: El problema más acuciante es la falta de concienciación medioambiental por parte de la sociedad. La inversión de dinero y recursos en el conocimiento de nuestro planeta es fundamental para frenar las malas prácticas y conservar mejor la Naturaleza. Si bien la falta de inversión es el mayor problema, también cabe resaltar como barreras para poder llevar a cabo proyectos la competencia desleal, el amiguismo y la falta de formación por parte de las áreas competentes.

Verónica: En Qeteo desarrolláis servicios de turismo geológico y geoturismo. ¿Puedes explicarnos qué es cada uno de estos términos?

Olga: El turismo geológico aún no está rigurosamente definido por la OMT pero, aquí en España, entre geólogos y turismólogos, se considera aquel que basa su actividad en el aprovechamiento sostenible del patrimonio geológico o de los elementos geológicos del paisaje.

El Geoturismo en cambio contempla un plano más amplio de recursos, sustenta y mejora la identidad de un territorio, considerando su geología, medio ambiente, cultura, valores estéticos, patrimonio y bienestar de su población.

Verónica: Actualmente se habla mucho sobre el Ecoturismo, ¿por qué consieráis que en España, a diferencia de otros países de la Unión Europea o América Latina, no se habla tanto de Geoturismo o de Turismo Geológico?

Javier: Puede que se deba a la falta de formación existente en relación a estas tipologías de turismo, confundiendo así conceptos y modos de actuación.  La falta de inclusión de los elementos geológicos dentro de las estrategias de desarrollo turístico es evidente.  

Verónica: El Geoturismo es la estrategia principal que siguen los Geoparques. ¿Creéis que la figura del Geoparque es conocida por la sociedad española?

Javier: Realmente es un nombre y un concepto desconocido para la sociedad. Si bien las figuras protegidas como parques naturales, paisajes protegidos, parques culturales, etc. funcionan como “marcas” que enfatizan la importancia del destino, todavía no sucede esto con los geoparques.

Creemos que aún queda por realizar bastante trabajo en lo relativo a la promoción, comunicación y difusión de los geoparques. Sobre todo en lo relacionado con la generación de mensajes sugerentes y adecuados para promocionarlo a través de vídeos, redes sociales, folletos, etc. a prácticamente cualquier segmento de la sociedad.    

Verónica: Apostáis muy fuerte por la Interpretación del patrimonio geológico en Aragón, un recurso turístico desconocido y poco valorado. ¿Cuál creéis que es el futuro del turismo geológico?

Olga: La Geología es una disciplina del conocimiento poco conocida en la sociedad española. Algo que, probablemente, sea propiciado por su falta de protagonismo en los planes educativos. Por eso, el término de Turismo Geológico suena todavía raro en la sociedad y se tiene la impresión de que es aquel que está dirigido a personas versadas y frikis.

Pero, por otro lado, desde nuestra experiencia, podemos decir que cualquier persona puede disfrutar de las actividades turísticas basadas en la interpretación del Patrimonio Geológico, sin duda las rocas y las formas del relieve cuentan las historias más antiguas jamás narradas y esto sorprende y despierta gran curiosidad entre los visitantes. Creemos que aún hay bastante trabajo por hacer y, sobre todo, que hay que realizarlo en colaboración con otros muchos profesionales del sector turístico para obtener un buen resultado.   

¡Muchas gracias Olga y Javier! Puedes visitar la página web de Qeteo, seguirles en Facebook y en Twitter.

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¿Un turismo que genera hermandad y humanidad? ¡Bienvenidos al Perú!

Perú es uno de los destinos favoritos y más famosos de América Latina. Un territorio en el que visitarlo es adentrarse en una historia viva. En esta ocasión, Verónica Álvarez Cachafeiro ha tenido la oportunidad de hablar con Carlos Orihuela Gonzales, promotor de “Casas del Perú”, una red de alojamientos en el medio urbano y rural, que ofrecen una experiencia turística única e inolvidable conviviendo con la población local.


Verónica: ¿Qué es y cómo surge “Casas del Perú”?

Carlos: “Casas del Perú”, es una Marca de Calidad que agrupa una red de casas de hospedaje familiares en diferentes partes del territorio peruano, tanto en el medio urbano como en el medio rural. Cuando hablamos de calidad, la marca se compromete a que cada casa identificada tendrá un valor agregado único en su género en el ámbito a donde pertenece.  

Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo. Nuestro objetivo principal es la participación de la población local amante de su territorio. Actualmente somos 5 personas en el equipo de trabajo. Dos personas están plenamente dedicadas a la gestión de reservas y otras dos cuyo trabajo es el desarrollo y diseño del producto, y luego también estoy yo.

Verónica: ¿Cual es vuestro factor de diferenciación con otras redes de alojamientos rurales en el Perú?

Carlos: En Perú no hay una Marca de Calidad para alojamientos familiares en medio urbano y rural y eso es lo que proponemos, además hacemos el acompañamiento del poblador desde las mejoras de sus viviendas. También ponemos mucho ahínco en territorios nuevos para el turismo y nos interesa mucho apoyar a emprendedores locales que lleven proyectos de impacto inmediato en sus poblaciones.   

Verónica: ¿Qué territorio ocupa vuestra red de alojamientos?

Carlos: La red de 25 alojamientos ocupa Huaraz, Lima, Arequipa, Moquegua, Puno y Cusco. Éstas son además las áreas donde se concentra la mayor demanda turística del país. La oficina de Casas del Perú, sin embargo, está en Arequipa, y tenemos previsto abrir una filiar en Cusco.  

Verónica: ¿Cuál es el valor añadido de vuestros alojamientos y el beneficio que conlleva esto para los viajeros y la población local?

 

Carlos: Son varios los valores añadidos de Casas del Perú. En primer lugar, se ofrecen intercambios culturales entre los visitantes y la población local. Además, Las Casas del Perú son propiedad de peruanos talentosos que tienen proyectos en tres ejes: revalorización del patrimonio inmaterial, desarrollo de economías locales y proyección social. Por último, además de poner en valor a las familias peruanas, se ofrece una oportunidad para los visitantes de experimentar la vida con una familia peruana desde su casa y descubrir el Perú a través de sus habitantes.

Actualmente vemos a muchos pobladores casi suplicando a los turistas que les compren artesanías, nosotros creemos que estos pobladores podrían beneficiarse de una manera más digna como por ejemplo realizando talleres artesanales desde sus casas e impactando favorablemente a su localidad. Que la familia tenga un proyecto por el bien de su comunidad es tan importante, o tal vez más, al hecho de tener una casa adecuada al recibimiento.

Verónica: ¿De qué forma se materializa el intercambio cultural genuino entre visitantes y anfitriones?

Carlos: El intercambio cultural genuino y real se lleva a cabo a través de diferentes aspectos como en la mesa compartiendo las comidas, ellos mismos pueden preparar comidas y compartir en familia.  Si los visitantes coinciden en fiestas familiares o de la localidad, van a participar de ellas, e incluso se les puede invitar a salidas que la familia haya previsto, jugar futbol… todo de forma natural sin costo extra.

Como por ejemplo en la casa de Enrique en Lucmabamba, provincia de la Convención, Cusco, ubicada directamente en una comunidad dentro de la Rutá del Café que nos lleva hasta Machupicchu. Como te puedes imaginar este territorio está dotado de una gran riqueza de plantaciones de café, granadillas y producción de miel (un tipo de fruta típica de Perú). Enrique, junto con su esposa Teófila, acogen a los visitantes en su linda casa, así que durante su estadía les muestran a los huéspedes el proceso de producción del café, desde la cosecha, el secado, el tostado la molienda, hasta la degustación. Los clientes pueden acompañar a Enrique y Teófila en sus actividades agroganaderas diarias, así como descubrir el territorio a través de la población local.

Verónica: ¿Los viajeros que recibís son personas que buscan la sostenibilidad, o llegan atraídos por el destino en sí?

Carlos: Actualmente estamos concentrados en el mercado francófono, pero queremos que todo el mundo venga a visitarnos. Los viajeros llegan atraídos por el destino y la propuesta que hacemos apuntando a una experiencia o viaje más humano y de entendimiento entre pueblos a través de las estadías en las casas de hospedaje familiares.

Nuestros clientes simplemente buscan compartir momentos y experiencias con los habitantes peruanos de la Red “Casas del Perú”, y descubrir todas las cosas valiosas en las que ellos están trabajando. Además, también buscan encontrarse consigo mismo y exteriorizar algunas capacidades o lados desconocidos del interior del ser humano. La experiencia Casas del Perú es un enriquecimiento mutuo en busca de un turismo humano.

Verónica: ¿El turista francés está más concienciado en cuestiones de sostenibilidad que el visitante de otros países?

Carlos: Creo que es el único perfil que conocemos bien hoy en día, eso no quiere decir que los hermanos de otros países no tengan esa concientización, lo que pasa es que aún no lo hemos abordado. El turista francés por lo general es una persona muy culta y abierta, de espíritu curioso, que quiere saber más cosas del territorio que visita, es decir, con hambre de conocimiento.

«Trabajamos con unos objetivos y valores muy firmes: generar una fuente de ingresos para las familias peruanas, crear una convivialidad entre el turista y el poblador local, generar una oferta hotelera innovadora en nuestro país y un hermanamiento y humanidad gracias al turismo.»

El turista francés ha respondido de buena manera a la oferta que estamos llevando a cabo, es respetuoso con la población local, con el medio ambiente, y responsable con sus compras a los habitantes locales.

Verónica: ¿Cuál es el valor de la sostenibilidad en vuestra forma de trabajar?

Carlos: La sostenibilidad es algo muy transversal pero en lo que se refiere a alojamientos, estaríamos hablando de un factor que respete los 3 pilares que para nosotros son muy importantes. Por un lado, la parte social, es decir, que se tenga en cuenta y se implique a la población local, además, esto incrementa su economía, ya que se generan empleos bien remunerados.

Por otro lado, debemos tener en cuenta y considerar al medio ambiente, es decir, respetar el uso del agua, fomentar el ahorro energético, y una fuerte política de recuperación de deshechos y reciclaje. Por último, y no menos importante, promover y proteger la cultura local en cualquier forma y expresión de esta.

Además, Casas del Perú realiza capacitaciones con las comunidades locales con las que trabajamos. Esta es una tarea fundamental y necesaria, ya que para muchos el turismo es algo nuevo, por lo que hay que acompañarlos con varios procesos y métodos de trabajo.

Verónica: ¿Cómo veis el futuro de Casas del Perú?

Carlos: Casas del Perú se ve como una red nacional en donde promovemos estadías en familias locales que defienden tres ejes fundamentales: la revalorización de patrimonio inmaterial, el desarrollo de las economías locales y la proyección social. Necesitamos, y creemos justo, que los habitantes se beneficien del turismo, así como que el turista vea y disfrute del país gracias a sus especialistas, que para nosotros son los pobladores de cada lugar.

Estamos pensando en ofrecer varias actividades en un futuro próximo, como, por ejemplo, experiencias que vamos a poner en marcha con familias de ceramistas, medicina natural, criadores de caballos de paso, familias que desean apoyar a los niños con sus tareas después del colegio… hay varias opciones en las que estamos trabajando.

Quiero agradecer y acabar esta entrevista con nuestro lema “No hay turismo sin patrimonio y no hay patrimonio sin los habitantes, por lo tanto, el turismo debe de beneficiar directamente a los habitantes”.

¡Muchas gracias Carlos! Recuerda que puedes visitar la página web de Casas del Perú, seguirles en Facebok y en Twitter.

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El turismo slow en Galicia es altamente contagioso entre los empresarios turísticos

Galicia: tierra asociada a la cultura celta, el descanso, la lentitud y el tiempo que parece detenerse. Se trata sin duda de la ecuación perfecta identificada por Turismo Slow Norte de Galicia, para contagiar a los empresarios de la región con el movimiento slow travel. En esta entrevista Verónica Álvarez habla con María Traveso sobre cómo el concepto slow gana fuerza, tanto en la oferta como en la demanda.


Verónica: ¿Cómo surge Turismo Slow Norte de Galicia?

María: Turismo Slow Norte de Galicia nace a partir de un proceso de formación participativa dirigida al sector empresarial, en el que se implicaron mayoritariamente mujeres responsables de alojamientos y que formaban parte (en ese momento) de la directiva de la Asociación de Empresarios Turísticos de la comarca de Ortegal. Durante estas mesas de trabajo surgieron varios temas que en un principio se identificaron para configurar una oferta turística en el destino (turismo industrial, turismo surf, rutas de senderismo, turismo marinero, etc).

Sin embargo, este grupo de empresarias sirvieron de locomotora para impulsar el Turismo Slow y contagiar a otros empresarios turísticos para empezar a configurar una oferta coherente con la percepción general asociaban al Norte de Galicia (“cultura celta”, “descanso”, “lentitud” y “tiempo que parece que se detiene”).

A partir de este momento, desde el ente de gestión, se empezó a trabajar sobre el Turismo Slow, empezando por la configuración de una oferta de recursos y servicios turísticos coherentes con la filosofía del Movimiento Slow. 

Verónica: Mencionas que la idea surge a través de un grupo de mujeres, ¿disponéis de producto exclusivo para este género?

María: No, aunque la iniciativa surge de un grupo de mujeres gerentes de alojamientos turísticos, el proyecto se diseñó sin especialización, al menos por la parte del diseño y configuración del producto. Sí que han surgido, sin embargo, actividades orientadas para mujeres, aunque han sido de tipo puntual.

Un ejemplo de esto fue nuestro encuentro Esencia Mujer que llevamos a cabo el pasado año durante el mes de septiembre. Se trató de un fin de semana dedicado a retomar el contacto con el entorno y con uno mismo con actividades dedicadas al desarrollo personal y en contacto con la naturaleza. Este taller además fue puesto en marcha por una de las empresarias que formaban parte de la mesa de trabajo donde surge el Turismo Slow.

Verónica: ¿Cómo se diferencia el norte de Galicia de otros destinos que están desarrollando su modalidad de Slow Travel?

María: El Norte de Galicia como destino turístico cuenta con ventajas comparativas (basadas en los recursos), y con el potencial necesario para apostar por la diferenciación, basándose en el valor añadido del destino, la explotación sostenible del entorno y la mejora de los procesos de información para el turista.

Uno de los puntos clave para lograr esta diferenciación es la atención al cliente, que es comentada y valorada por todos los turistas. No sólo se destaca el destino por su posicionamiento basado en la naturaleza y diversidad del entorno, sino que se realza sobre todo la hospitalidad del territorio, como una característica intrínseca de los gallegos.

Precisamente sobre esta hospitalidad, junto a la calidad de su gastronomía y su patrimonio material e inmaterial, se crea la base del producto configurado en este destino y destinado al perfil de turista slow.

Se trata, además, de un destino muy acogedor, con un enorme patrimonio sociocultural y un gran potencial gracias a la riqueza de sus recursos y a la hospitalidad de sus gentes, propiciada y perfeccionada a lo largo de los siglos por las primeras visitas al destino: las de las personas que peregrinaban a Santiago de Compostela.

Verónica: Para llegar a desarrollar este concepto, ¿analizásteis las tendencias del perfil del turista slow?

María: Si, además a la hora de analizar el perfil del “turista slow”, fue especialmente interesante el hecho de que este tipo de turista prioriza el transporte público. Es en este momento cuando surge la posibilidad de incorporar en la oferta un elemento fundamental para vertebrar el destino y los desplazamientos internos: los trenes de la red ferroviaria de Feve del Norte de España que, por ser de vía estrecha, se caracterizan por su lentitud y las vistas espectaculares por la costa.  

Contar con Renfe-Feve en el destino se convirtió en una prioridad puesto que permite incorporar un elemento atractivo para este tipo de oferta, ya que se ofrece un desplazamiento público con viaje regular y, por lo tanto, más sostenible.

Verónica ¿Qué puede encontrar un visitante que decida descubrir Galicia con vosotros?

María: Ofrecemos al visitante una experiencia a través de una vivencia sensorial, con valores emocionales, cognitivos y de relación con la gente del lugar. Una experiencia en la que se muestra la autenticidad del destino para garantizar la preservación de los recursos locales (tanto el patrimonio cultural como natural) y la toma de conciencia y respeto mutuo entre los turistas y las personas que viven en el territorio.

Se trata simplemente de una vivencia que preserva los estándares de calidad en turismo, pero maximizando los beneficios sociales y económicos para la comunidad local, el patrimonio y el medio ambiente, y la minimización de los impactos negativos.

Verónica: ¿El cliente busca esa diferenciación que estáis trabajando a través de la sostenibilidad?

María: Por lo general observamos que sí se busca la diferenciación con lo sostenible. Pero sobre todo se busca el trato cercano y la hospitalidad de las personas anfitrionas, interesándose por las recomendaciones que les puedan ofrecer en cuanto a actividades y zonas a visitar, recursos, etc.

Verónica: ¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro?

María: Como proyecto para el destino, el objetivo es posicionar el Norte de Galicia como un destino sostenible y de calidad, logrando un flujo de turistas estable a lo largo del año y  adecuado a su capacidad, sin masificaciones, para asegurar unas actividades económicas viables pero dando un uso óptimo a los recursos ambientales y manteniendo los procesos ecológicos esenciales.

Queremos atraer a turistas con conciencia, que vengan a pasar una estancia de varios días y a disfrutar, de forma respetuosa, de las emociones que les despierten los diferentes recursos y experiencias que encontrarán, pero que no nos hagan perder la identidad sociocultural propia, sino que se integren en el estilo de vida del Norte del Norte.

¡Gracias María! Puedes visitar la página web de Turismo Slow Norte de Galicia en este enlace.

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Avistamiento de fauna en su hábitat natural, ¿lo estamos haciendo bien?

Una de las estrategias turísticas que actualmente está en auge en el medio rural/natural es la observación de fauna. Este tipo de modalidad turística, busca por una parte atraer un turismo de calidad, principalmente extranjero con un alto nivel adquisitivo, y que generalmente viaja fuera de la temporada alta.  Y por otra, busca también promover diferentes destinos rurales menos conocidos con índices de ocupación relativamente bajos durante todo el año.  

En España, no solo no se están regulando este tipo de actividades, sino que tampoco se cuenta con la población local para su desarrollo. Es decir, no hay restricciones en el número de personas, ni lista de lugares donde está permitido o no ponerlo en práctica (por su cercanía o sensibilidad hacia el espacio/especie). Además, existe una brecha en el sistema que regula esta actividad ya que cualquier empresa de turismo activo, de cualquier parte del mundo, puede operar en el destino sin siquiera contar con guías locales.

Cabe resaltar que varias empresas y asociaciones han desarrollado  manuales de buenas prácticas (decálogos y otros documentos del turista responsable para el avistamiento de fauna). Sin embargo hasta la fecha no existe una normativa firme al aspecto. Esto ni va acorde con los valores del Turismo Sostenible, ni promueve la conservación de la biodiversidad, ni tan siquiera existe un diálogo con la población local en ver cómo llegar a un acuerdo para llevar a cabo este tipo de actividades. Este último caso puede llegar a suponer graves problemas, como por ejemplo el traspaso de propiedad que sufren algunos propietarios cuando empresas privadas o turistas invaden sus terreros ilegalmente en busca de las especies que han venido a ver.

Este tipo de actividades, ocasionalmente, llevan aparejadas una dudosa ética profesional y de respeto a la biodiversidad. Para facilitar la observación de la fauna se instalan cebaderos, conocidos como hides, en los que se añaden complementos alimenticios que hacen que las especies se acerquen, y así puedan los turistas fotografiar a los animales.

La naturaleza no debería ser un zoo. Los turistas en teoría llegan atraídos por visitar el hábitat de una especie en cuestión, a la que esperan y desean ver en estado de libertad, no a una mascota que es alimentada a determinadas horas del día. Esto no es ético ni responsable, ni tampoco favorece la conservación. Si mañana esa empresa desaparece, por los motivos que sean, no habrá ninguna persona que “alimente” a esas especies, tras un largo período de tiempo acostumbrándoles a nuestros aperitivos. No es entendible que una empresa de observación de fauna se le permita alimentar de manera artificial a una especie concreta para favorecer su observación, y a un ganadero, no se le permita dejan los cadáveres en el monte, cuando, de manera natural, pueden favorecer la conservación de numerosas especies de aves.

Las actividades de observación de fauna no deberían estar enfocadas a fotografiar, únicamente, una determinada especie, sino que deberían fomentar la conservación, cuidado y respeto, no solo de la biodiversidad, sino de todo el entorno. La Educación Ambiental junto con la Interpretación del Patrimonio son dos herramientas básicas y fundamentales que todas las empresas de este sector deberían conocer para concienciar a los visitantes de la importancia de mantener los espacios naturales/rurales en perfecto estado de conservación. Los productos turísticos cada vez más ofertados y promocionados en España se están desarrollando en torno a especies en peligro de extinción. La prioridad debería ser garantizar la supervivencia de la especie, y para ello el objetivo fundamental debería ser regular este tipo de actividades.

En el sector turístico siempre se habla de cifras, y el número de visitantes es uno de los datos que más importan, evidentemente, porque generalmente se traduce en beneficios. Sin embargo, cuando hablamos del avistamiento de animales, el número de visitantes debería definitivamente limitarse y controlarse.

La naturaleza no es ningún zoo, y, en contra de lo que muchos llegan a decir, en turismo no todo vale.

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Ecoturismo, medio rural y perspectivas de futuro

En los últimos tiempos parece que hay un auge del término Ecoturismo, pero siempre asociado a Espacios Naturales Protegidos. De hecho, la propia definición de la TIES nos dice “viaje responsable a áreas naturales, preferentemente espacios naturales protegidos, para conservar el medio ambiente y mejorar el bienestar de las personas locales”. España es el país de Europa con mayor número de áreas protegidas, lo que resulta un gran atractivo para nuestros vecinos europeos.

Siempre que hablamos o pensamos en Ecoturismo, rápidamente, viene a nuestra cabeza la Red Natura 2000, Parques Nacionales o Reservas de la Biosfera, entre otros, así como la observación de flora o fauna.  Sin embargo, hay una cosa que debemos tener clara: el Ecoturismo no es sinónimo de Turismo de Naturaleza. Tanto La biodiversidad como la población local, conviven a diario con el paisanaje, que es quien construye el paisaje, y los primeros interesados en que este se conserve. Sin estas personas no habría atractivo en estos espacios. El Ecoturismo no es sólo observación de flora y fauna, sino que es una actividad que favorece el conocimiento de la cultura tradicional y el desarrollo rural, y debe buscar la fórmula de incluir a la población local en sus actividades, porque visitar a un ganadero, artesano, o productor agroalimentario también es ecoturismo.

Por otro lado, es importante destacar aquellos espacios rurales/naturales que no gozan de ningún tipo de protección pero donde también se puede desarrollar una estrategia de ecoturismo. Son territorios que gozan de una espectacular biodiversidad, geodiversidad, patrimonio cultural o legado tradicional. Sin embargo, la idea de Ecoturismo expandida por todo el territorio español sólo incluye a los espacios naturales protegidos, o la biodiversidad, dentro de la promoción y comercialización, pero se olvida completamente de la parte humana.

Imagínate que estamos en una zona rural cualquiera, y un guía nos lleva a visitar un molino hidráulico, donde antiguamente se molía el cereal autóctono que se cultivaba en el entorno. El molino está ubicado en un río de aguas cristalinas, donde hay una enorme biodiversidad, así como en los campos de cereal colindantes, con aves adaptadas a este entorno. El guía nos habla de la labor del campesino, de cómo se molía el pan, de la biodiversidad, de la vida rural y de la arquitectura tradicional. Incluso terminamos degustando pan y otros dulces elaborados con cereales cultivados en el entorno. Esto es puro Ecoturismo, pero desgraciadamente nadie promocionará esta experiencia porque no estamos en un territorio protegido. Una oportunidad perdida.

También podemos irnos al caso contrario. Actualmente hay municipios en España que, estando dentro de un Parque Nacional o una Reserva de la Biosfera y beneficiándose turísticamente de los visitantes que llegan animados para conocer estos espacios, están solicitando no pertenecer a los mismos, ya que lo ven como un freno a su desarrollo socioeconómico. Quizás esto suceda porque no hemos sabido integrar al paisanaje, quien construye, conserva y mantiene el paisaje, ni en las estrategias turísticas ni en las de conservación. Nadie les ha explicado a estas personas los beneficios de estar dentro de un Espacio Natural Protegido, ni tampoco nos hemos sentado con estos habitantes para definir ni discutir las estrategias turísticas que se desarrollan en estos territorios.

Les hemos impuesto el modelo turístico que hemos querido, sin contar con su opinión, que al fin y al cabo son las personas que viven y trabajan ahí a diario. Un modelo que se basa en que, a partir de un territorio catalogado como protegido, cuyo fin principal es la conservación de la biodiversidad, se promociona hasta su límite, superando en miles de personas la capacidad de acogida del espacio. Esto ni favorece la conservación del entorno, ni el desarrollo socioeconómico de sus habitantes, ni tampoco facilita la vida o el trabajo de las personas.

El Ecoturismo, por supuesto, incorpora los principios del Turismo Sostenible, pero este último no es ningún producto turístico como actualmente nos quieren vender los destinos y/empresas. El futuro del Ecoturismo en el medio rural debe centrarse en combinar el desarrollo de experiencias en la naturaleza con actividades que incluyan a las personas, así como la biodiversidad de la que son garantes. Las especies de flora y fauna que cuidan a diario, es decir, las actividades de agricultura y ganadería, que también forman parte de nuestra cultura, benefician el desarrollo local del territorio, y son experiencias muy valoradas por los viajeros.

Convivir durante una jornada con el paisanaje, dentro de un espacio protegido o no, es toda una aventura inolvidable para cualquier persona que visite un territorio. Por ello, no nos olvidemos de integrar a estas poblaciones en cualquier estrategia turística, para garantizar un turismo de calidad, sostenible con el medio ambiente y las personas, evitando modelos turísticos impuestos desde grandes centros de población, y teniendo en cuenta la idiosincrasia del entorno.

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