ORNITOCYL se posiciona como el mayor evento de ornitología y ecoturismo en Castilla y León

Empresas, artistas, amantes y aficionados a la naturaleza, asociaciones e instituciones se dan cita los próximos 24, 25 y 26 de mayo la provincia de Ávila. Las localidades de Campo Azálvaro y Pinares Peguerinos son los escenarios elegidos para desarrollar la completa programación de Ornitocyl, una feria de ornitología y ecoturismo que se estrena este 2018.

Si hay algo que marca la diferencia entre eventos de esta índole es el grado de autenticidad, participación local y vinculación a la sostenibilidad. Tres pilares que aunque se presuponen implícitos, no todas las citas que congregan al sector de la naturaleza logran estructurarse bajo premisas eco-lógicas.

Ornitocyl se celebra en plena naturaleza, y tiene unos objetivos muy específicos. Empresas del sector podrán dar a conocer sus proyectos y actividades, a modo de espacio de co-working al aire libre. Bolsa de contratación, ponencias y charlas girarán en torno al sector más profesional, mientras se desarrolla un programa de actividades de lo más completo para el público general. Los artistas, toman gran protagonismo en Ornitocyl. Y es que la artesanía no deja de ser el reflejo de nuestra cultura y por tanto una pieza clave en ecoturismo. Tendrán un espacio para mostrar sus obras, en las que transmiten su especial forma de entender los espacios naturales y su capacidad para conectarnos con los mismos a través de una pieza de artesanía. Realizarán talleres y demostraciones de forma que el visitante pueda integrarse y ser parte activa de este evento. Además administraciones públicas y otras organizaciones y entidades podrán dar a conocer sus proyectos en ejecución y futuros. No cabe duda de que el disfrute de la naturaleza es el hilo conductor de esta inciativa, basado en el respeto y conservación del medio natural.

La propia organización de Ornitocyl, lleva meses trabajando en la creación y estructuración del evento. Tarea que compaginan con la promoción del mismo en los principales escaparates de la ornitología y el ecoturismo del territorio nacional, asistiendo por ejemplo a otros destinos donde este tipo de acciones son ya referentes para darse a conocer y buscar fuentes de inspiración. Se confirma la asistencia de grandes referentes en este tipo de ferias como Svarowski Optik, Grefa, Fundación Quebrantahuesos, SEO Birdlife o Fotografiarte.

¿Estamos ante un nuevo paradigma de eventos vinculados al turismo responsable? Eso parece, dado el formato, asistentes y propuestas que Ornitocyl plantea para el último fin de semana de mayo. Un evento inclusivo, apto para todos los públicos. Un proyecto participativo en el que todo aquel que crea en la puesta en valor desde la responsabilidad de los recursos naturales a través del ecoturismo tiene cabida. Y sobre todo, una acción que posiciona y dinamiza sus pueblos y donde la población local adquiere un gran protagonismo.

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Turismo responsable aplicado a alojamientos: innovación en el sector hostelero de Uruguay

Natalia Díaz Kopec

Natalia Díaz Kopec, viajera y titulada en Administración de Empresas y Turismo, lejos de la utopía, ha construido con barro su nido, inspirado en el Hornero un ave autóctona de América del Sur. El resultado es un Bed & Breakfast, que se posiciona como el primer alojamiento sustentable en Uruguay. Todo un reto en un destino, en el que la gestión sostenible de alojamientos acaba de aterrizar.


Nuria: Innovación en turismo se suele asociar a la aplicación de nuevas tecnologías. Sin embargo ¿cómo se aplica el término innovación a vuestro proyecto?

Natalia: Innovar es cambiar, reformular, es replantearse para cualquier situación, producto o servicio que tengamos, modificando el orden del “como se ha venido haciendo”. En La Casa del Hornero la innovación viene dada por una propuesta de turismo vivencial que pretende posicionarse como un emprendimiento sustentable en el rubro hotelero. Innovamos en la construcción de nuestra infraestructura, utilizando materiales propios de la zona que minimizan el impacto ambiental.

También se quiere sensibilizar y capacitar, especialmente, a personas socialmente vulnerables. Se trata de lograr su empoderamiento, estableciendo vínculos, desarrollando el trabajo en equipo y motivándolos a generar nuevos emprendimientos mediante el aprendizaje de técnicas en construcción natural. Y todo esto, también es innovación.

Nuria: ¿Qué significa que La Casa del Hornero ofrece una experiencia de turismo vivencial?

Natalia: El turismo vivencial busca experimentar en destino a un nivel más local y reconoce una conexión más fuerte y cercana con su historia, población y cultura. Desde que regresamos del programa “Young Leaders of the Americas Initiative” supimos que el impacto de nuestro proyecto iba más allá de la rentabilidad económica. Algo que se materializa fomentando el desarrollo del trabajo en equipo, trabajando la empatía con la población local y mejorando el vínculo interpersonal entre aquellos que se involucraron en la gestación de La Casa del Hornero.  Creemos haber logrado generar impactos positivos, ya que hemos conseguido que este concepto se traslade a la construcción de casas familiares que quieren vivir bajo un techo más sustentable.

“Entendemos que si bien la responsabilidad es de todos, no todos están abiertos a minimizar los impactos que generamos”

Nuria: La Casa del Hornero se encuentra en “fase piloto”. Aún así tiene clara su vertiente: ofrecer algo más que alojamiento y desayuno ¿en qué consiste vuestra propuesta de valor?

Natalia: Involucramos al viajero con el lugar en el que se aloja desde la llegada. Conocen cómo se construyó el lugar donde van a alojarse y cuáles son los beneficios de construir siguiendo estas técnicas. Forman parte de la gestión de residuos que hacemos y la gestión del agua.
Aunque en otros lugares del mundo el reciclaje sea algo muy protocolizado y aceptado socialmente, aquí aún tenemos que trabajar este concepto a un nivel más “micro” para conseguir que pase al siguiente nivel y forme parte del día a día de un municipio.

Nuria: ¿Podrías citarnos alguno de vuestros objetivos prioritarios para saltar a la siguiente fase?

Natalia:  Tras la fase piloto, este proyecto incluye la integración de lo que llamamos un “centro multipropósito”. Este espacio que completaría nuestro Bed & Breakfast aglutinará talleres y agenda vinculada a la educación ambiental y experiencias sensoriales que pongan al viajero en contacto directo con la cultura y el entorno.

Para lograrlo, trabajamos por hacer llegar este proyecto a personas que reconozcan la importancia de la sostenibilidad económica, social y ambiental y quieran invertir en este proyecto que busca construirse bajo esos principios. Planteamos un retorno de la inversión inicial durante los dos primeros años. Quienes inviertan podrán participar, apoyar y aportar desde diferentes áreas a la dirección de la empresa.

Nuria: Contamos con un perfil de viajero muy experimentado ¿qué es lo que más valoran aquellos que se alojan en La Casa del Hornero?

Natalia: Valoran el proyecto en su conjunto. La simplicidad en la aplicación del concepto de sustentabilidad. Demostramos que lo complejo se puede convertir en acciones prácticas que se pueden aplicar a su día a día. Les gusta la funcionalidad del lugar en el que se encuentra La Casa del Hornero y el trato personalizado que quizá en cadenas hoteleras más grandes se pierde.

Pero sobre todo es la identidad lo que genera en ellos una reacción más positiva. Sentirse como en casa y ser conscientes de que la aplicación de las 3 “erres”: reducir, reutilizar y reciclar, son una realidad en este alojamiento. Formamos parte del entorno, de ahí su localización. Los viajeros valoran salir de la rutina y entrar a la naturaleza como parte de nuestra propuesta de hospedaje. Despertarse cada mañana al son del canto del Hornero, es algo que trasciende al mero hecho de dormir en un hotel.

Nuria: En vuestro caso como proyecto innovador piloto en Uruguay, ¿a qué retos hacéis frente?

Natalia: Por estas latitudes el principal reto es la captación de inversores que se sientan identificados con la rentabilidad social, económica y ambiental sobre la que se fundamenta La Casa del Hornero. Hoy ofrecemos a todos aquellos que comparten el reto de hacer más sustentable y por ende que reconozcan la importancia de una sostenibilidad en sus tres ejes la oportunidad de lograr juntos el mismo reto a través de su inversión en nuestro proyecto.

Nuestro proyecto además persigue cruzar fronteras, ya que este reto que nos une, es un hecho expandido a nivel global. Queremos contagiar de sustentabilidad a nuestros futuros aliados.

Nuria: En Uruguay se ha trabajado el producto “sol y playa”, ¿podemos encontrar el equilibrio entre modelos tan dispares si lo comparamos con el turismo vivencial?

Natalia: Sí, claro. Depende también en gran medida de las políticas dirigidas a este sector que cada país tenga, las reglas del juego y los intereses que primen. Si bien la responsabilidad es de todos. El equilibrio ha de estar en la optimización de recursos en el entorno que se encuentran.
Las alternativas al modelo “sol y playa” inician andadura, y esto también conlleva un cambio en las dinámicas de trabajo de los operadores turísticos. Creemos que en ese equilibrio debemos considerar minimizar la estacionalidad, de ahí que La Casa del Hornero se presente como una alternativa para todo el año.

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Alojamientos “eco”, más allá de “lo verde” pasando por lo humano: Hostal Posta de Purmamarca

Lucy Carolina Vilte

En Jujuy, Argentina, a los pies del Cerro de los Siete Colores, el Hostal Posta de Purmamarca lleva abriendo sus puertas durante algo más de 20 años. Lucy Carolina Vilte gestiona este ecohotel, cuyo paradigma gira en torno a la responsabilidad social empresarial, no exento de mucho esfuerzo y compromiso. Analizamos el sector en general y este caso de éxito en particular, cuya objetivo es claro: transformar aspiraciones sustentables en resultados concretos.


Nuria: El Hotel Purmamarca es un Ecohotel ¿Qué certificaciones acreditan al sector hotelero en Argentina como alojamiento sostenible y porqué decidisteis incorporarlos a vuestro proyecto?

Lucy: En 2014 fuimos el primer establecimiento en la provincia de Jujuy y el tercero en Argentina en obtener la eco-etiqueta “Hoteles Más Verdes”, otorgada por la Asociación de Hoteles de Turismo de Argentina (AHT), que es la certificación que nos acredita como “ecohotel” siguiendo criterios internacionales. Es un programa voluntario, que además está validado por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) y cuenta con el reconocimiento y auspicio de la Dirección de Gestión de Calidad Turística del Ministerio de Turismo de la Nación.

Apostar por la sustentabilidad era y es una ventaja competitiva. Nos permitió rápidamente dar respuesta a un nicho de mercado desatendido, el turismo responsable. Además, estos valores coincidían con los valores que han formado parte de nuestro día a día familiar, así que digamos que cada proyecto social o ambiental iba surgiendo de manera natural.

Posteriormente y a través de la certificación revelamos al detalle nuestro trabajo. Desde entonces nos proponemos constantemente alcanzar nuevos niveles y estadios de validación que no sólo ratifiquen que estamos en el camino correcto, sino que nos impulsen a lograr nuevos desafíos en el campo de la sustentabilidad. 

Nuria: ¿A qué retos hacéis frente dentro del sector alojamientos en Argentina y a nivel mundial? 


Lucy: Creo que hoy por hoy el acceso inmediato a información a través del mundo virtual tiene la gran ventaja de permitirnos llegar a todos lados pero también representa un desafío: ser visibles y accesibles. Captar la atención con elementos innovadores y lograr la fidelización del cliente, es uno de los grandes retos para los hoteles.

Escuchar al cliente, leer y responder a la brevedad las encuestas y sugerencias, es una manera de anticiparse a sus necesidades y adaptarse rápidamente a requerimientos especiales. Hacerlo partícipe de la toma de algunas decisiones o informarle cuando se ha seguido su sugerencia respecto de algún cambio o mejora; esto lo acerca y lo familiariza con el negocio abriéndole las puertas a una nueva visita. Ante tanta oferta, es un reto que vuelva porque en nuestra casa se sintió como en la suya.

Creo que es muy importante estar conectados, manejar redes sociales, ser ágiles y expeditivos para retener el interés del primer contacto. Incorporar la mayor cantidad posible de “facilitadores» a la hora de concretar una reserva: tarjetas de crédito, pagos virtuales, motores de reserva, posibilidad de armar todo un itinerario desde el celular.

“El turismo es como el fuego: te ayuda a calentar tu comida pero puede quemar tu casa.”

Nuria: ¿Es posible que un alojamiento sea económicamente rentable y forje un compromiso real con la población y el medio ambiente?

Lucy: No sólo es posible, es necesario. El equilibrio entre economía, medio ambiente y población es lo que permite al alojamiento crecer de forma sostenida sin agotar sus recursos: el lugar donde se asienta y las personas que hacen de ese lugar, un lugar único.

No atraemos viajeros a nuestro hotel, si no a un destino que tiene una riqueza patrimonial excepcional. Para que todos “ganemos” por igual y se establezcan tejidos sociales fuertes que soporten y controlen cualquier impacto negativo derivado del turismo, hay que trabajar conjuntamente con la población local.

Hay una frase que lo resume: “El turismo es como el fuego: te ayuda a calentar tu comida pero puede quemar tu casa.”Puede ser sinónimo de progreso para una comunidad, si redunda en beneficio del que llega y del que está. Si contaminamos el paisaje, si no nos comprometemos con la inclusión de los sectores vulnerables, si destruimos nuestra arquitectura ¿podemos seguir siendo un destino competitivo? ¿Qué turista nos elegirá?

Nuestra supervivencia como habitantes de una comunidad o como empresarios del sector turístico depende de nuestro compromiso en respetar nuestra herencia cultural.

Nuria: Voluntad, esfuerzo y compromiso con la sostenibilidad pero ¿cómo se construye este camino que la lógica nos dice es el modelo a seguir en base a tu experiencia?

Lucy: Para empezar, no se puede labrar este camino y generar riqueza en sociedades que no cuidan su entorno, su identidad y que no enseñan a los visitantes a respetar estos valores.

Así, tenemos que hacer partícipes  de los proyectos sociales y ambientales a todos aquellos que forman parte de tu equipo, generando empoderamiento y fidelización interna, creando un buen clima laboral. Al mismo tiempo que se forja un compromiso sólido y duradero, no sólo con los objetivos de la empresa sino con el bienestar de la comunidad y el ambiente. Cuidar a nuestros trabajadores, a nuestros colaboradores, es asegurar la continuidad de la empresa y la preservación del entorno. Agradezco siempre contar con un equipo excepcional e incondicional, artífices genuinos del éxito de mi empresa.

Ser un alojamiento pequeño tiene sus ventajas en cuanto a sostenibilidad se refiere. Ofrecemos un trato más personalizado y podemos compartir con nuestros huéspedes inquietudes sobre el lugar que visita. Algo que nos sirve como herramienta de sensibilización y que nosotros llamamos “las normas de la casa”. Captamos su interés y se convierten en aliados.

Nuria: El turismo sostenible en algunos casos, se ha convertido en una herramienta de marketing muy potente que se aleja en algunos casos mucho de la realidad. ¿ocurre del mismo modo en Argentina?


Lucy: Las empresas pequeñas son el terreno más fértil para apostar por el turismo sostenible. Nuestra proximidad al entorno natural y a la población local, ofrecen un inmenso potencial para trabajar en proyectos ambientales y sociales reales. Se genera un impacto positivo mayor, aún contando con menos recursos que una gran empresa. Los resultados son percibidos de inmediato, dándo así credibilidad.

Además nuestro estrecho vínculo, casi personal con todos los agentes del territorio, hace que cualquiera de las acciones de empresas pequeñas como el Hostal Postal de Purmamarca, sean fácilmente demostrables. Es así como dejamos de lado posibles vicios y denostaciones del turismo sostenible como mera herramienta de marketing y damos paso a la realidad.

Nuria: La responsabilidad social del Hostal Posta de Purmamarca gira en torno a tres ejes: turismo accesible, desarrollo comunitario y medio ambiente. ¿Cómo se integran estas tres líneas de trabajo en el día a día de vuestro hotel? 


Lucy: La consolidación de la sustentabilidad económica, social y ambiental en la gestión de los negocios implica, sin duda, un proceso de permanente cambio y mejora que nosotros asumimos de manera gradual, progresiva e integral. Por eso, año a año apostamos por proyectos de mejora de nuestras instalaciones teniendo siempre presente principios de eco-eficiencia, bio-construcción y accesibilidad.

También estamos atentos a las necesidades de la comunidad, que tratamos de detectar mediante encuestas y buscamos satisfacerlas trabajando conjuntamente con instituciones públicas y privadas. Y muchas veces son los mismos colaboradores los que presentan iniciativas que se llevan adelante y se difunden entre la comunidad.

Socializar información, comunicar, sensibilizar y compartir lo aprendido, es nuestro objetivo final en cualquier iniciativa. Tratamos de focalizarnos siempre en la mejora continua de toda la gestión hotelera para alcanzar objetivos más altos, satisfactorios y ambiciosos que nos hagan sentir felices y satisfechos como personas y dignos representantes de la hospitalidad sostenible.

“Un alojamiento que cuide su entorno y a las personas con las que se relacione será entonces un emprendimiento sostenible”

Nuria: ¿Qué factores son determinantes a la hora de evaluar si un alojamiento es o no sostenible?
Lucy: Creo que hoy es preciso centrar la mirada no sólo en el ambiente sino también en las personas. La sostenibilidad está muy asociada al concepto “verde” de cuidado ambiental y a veces queda en un segundo plano la gente; desde los colaboradores, proveedores, los vecinos y hasta los huéspedes.

En cada caso se deben observar cuestiones que promuevan las buenas prácticas ambientales y también sociales como el respeto de los derechos humanos y la plena conciencia del otro, la equidad, igualdad y tolerancia que son principios fundamentales de lo que es realmente la esencia del turismo. Un alojamiento que cuide su entorno y a las personas con las que se relacione será entonces un emprendimiento sostenible.   

Este artículo forma parte de la serie promovida por el concurso de LALI y Fondo Verde en el 2017, para premiar iniciativas que promueven el paisaje en Latinoamérica.

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Cuando el turismo responsable y el yoga se unen en España. Pasen y vean su potencial en Casa Cuadrau

Entre los cursos de los ríos Ara y Cinca, encontramos uno de esos pueblos en peligro de extinción con casas de piedra y flores asomando a cada rincón. Se llama Viò, un municipio del Valle de Viò en el que confluyen dos disciplinas: yoga y naturaleza bajo el mismo tejado. Aquí encontramos Casa Cuadrau, una casa rural ecológica enmarcada dentro de la categoría de alojamientos únicos donde la estancia de los viajeros va ligada al descanso y al respeto por cuerpo, mente y naturaleza.

Sentados en la sala de yoga, con vistas al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Daniel Benito y Katya Ríos comparten con Nuria Mohedano los detalles de este alojamiento pensado para turistas responsables.


Nuria: Viò es un municipio recóndito, las exigencias de nuestro día a día nos demanda necesidades que un pueblo en peligro de extinción quizá no pueda satisfacer. Sin embargo, habéis creado un alojamiento increíble con un carácter único ¿qué te impulsó a darle ese giro a tu vida y embarcarte en este proyecto de turismo responsable?

Daniel: Toda mi vida he sido un enamorado de las montañas, y especialmente de los Pirineos. He aprendido mucho ascendiendo a cimas, mucho más de lo que pude aprender en el colegio y en la universidad. Tras descubrir el yoga, busqué retiros en el Pirineo, y así no verme obligado a salir fuera de España. Quería  seguir aprendiendo y practicando este arte milenario. No hubo suerte y tuve la visión de que quizá debía ser yo quien crease esa posibilidad, suena idílico pero realmente encontré que quizá ese era mi cometido. Quería vivir en estas montañas, aprender mejor a respetarlas y compartir esa sabiduría que desprenden.

Nuria: Actualmente hay más alojamientos que presentan unos servicios vinculados al descanso y al yoga pero ¿estamos quizá ante una tipología de alojamiento único en nuestro país en Casa Cuadrau?

Daniel: Quizás sí. Hay otros centros que ofrecen retiros de yoga y ahora, la fórmula de yoga y senderismo consciente y meditativo, en la que nos consideramos pioneros, la están adoptando también otros establecimientos. El envoltorio puede ser similar, pero los ingredientes de nuestra receta de turismo responsable son cosecha propia.  Casa Cuadrau además nació como un proyecto que sirviera para recuperar una casa abandonada, convirtiéndola en un espacio ecológico de desarrollo local y sostenible y que de forma paralela sirviera de servicio para la salud, el bienestar físico y espiritual, las artes y el conocimiento del medio natural.

Serios y profundos cambios ha sufrido este valle, como otras zonas pirenaicas en los últimos cincuenta años. Desde Casa Cuadrau, somos conscientes del esfuerzo de los habitantes y entidades locales que han sobrevivido a la dramática despoblación de este valle. Dentro de esta línea, nace lo que nos identifica y distingue de cualquier tipo de alojamiento, lo que llamamos  proyecto de rescate de uno de los municipios más agrestes y recónditos del Pirineo. Casa Cuadrau es una de las construcciones más antiguas del pueblo y resulta un perfecto ejemplo de integración en el paisaje.

«Nuestro alojamiento nace con la idea de ser una herramienta de rescate de la población local y una forma de preservar nuestro medio natural.»

Nuria: Cuando algo se pone de moda, se desvirtúa su autenticidad. Este es el caso del yoga en la actualidad, muchos viajes o actividades en la naturaleza ya incluyen esta práctica como parte de la experiencia ¿qué retos supone este hecho para Casa Cuadrau?

Katya: Sin duda intentar transmitir que en esta disciplina no todo vale, nuestra salud está en juego. Somos conscientes de que debemos permanecer en una constante fase de mejora y superarnos día a día. Somos conscientes de este hecho pero también sabemos que algo más que un deporte o una actividad de ocio para muchos, es una filosofía de vida. Va más allá. Hay más elementos que deben componer esa oferta de viaje responsable asociada al yoga.

En nuestro caso, un reto es que consigamos que nuestro huerto ecológico crezca aún más. Que logremos que todo lo que consumimos sea más y más local, biológico y de temporada y así eliminar por completo el bote del plástico de nuestros residuos. No hablamos de dos horas de actividad, trasciende a tu día a día, a tu filosofía de vida. Otro importante reto es consumir menos recursos (agua, gas, electricidad) y producir más energía hasta llegar al punto de equilibrio en que la casa produzca, como mínimo, la misma energía que consume. Nos esforzamos en mejorar nuestra labor  de sensibilización y divulgación en materias de ecología y medio natural. Tenemos nuestro propio huerto recogemos el agua de lluvia y reutilizamos las aguas grises. La casa está tan bien hecha que, por mucho frío que haga, los días de sol no es necesario el uso de la calefacción. Pero no es suficiente, siempre se puede hacer mejor. La Naturaleza es, en este sentido nuestra fuente de inspiración.

Nuria: Casa Cuadrau se posiciona entre los 10 alojamientos rurales en los que practicar yoga y tener una vacaciones saludables y en consonancia con la naturaleza ¿qué os hace sentir más orgullosos con respecto a vuestro proyecto?

Katya: Lo que más nos hace creer en lo que hacemos y sentirnos orgullosos del proyecto es el “feed back” de las personas que vienen. Nos envían muchos 

testimonios de cómo ha sido su estancia y muchos de ellos explicando de qué modo la experiencia les ha cambiado la vida. Pero lo que más felices nos hace ver como nuestros viajeros repiten una y otra vez para disfrutar de unas vacaciones muy distintas en las que tienen la oportunidad de profundizar en el arte de vivir, de la mano de la mejor de las maestras: La Madre Naturaleza.

Nuria: A veces resulta difícil transmitir esos valores que hacen que un turista se vista de viajero responsable ¿Qué estrategias utilizáis para comunicar sostenibilidad a vuestros clientes y que se la lleven puesta a casa?

Daniel: Comenzamos con la alimentación y de forma oral comunicamos: qué y cómo comemos. Durante las comidas y cenas, con nuestro menú y platos
transmitimos que se puede comer muy bien y llevar una vida más sana y ecológica introduciendo en tu día a día sencillos cambios, aunque vivamos en grandes ciudades. Consumo de lo local, ecológico y de temporada.

En cuanto al uso responsable de los recursos usamos mucho los letreros y dibujos distribuidos por toda la casa en los que tratamos de concienciar acerca del uso del agua, luz, etc. Pero lo más importante sucede a nivel experiencial. Después de una semana viviendo en una casa ecológica, consumiendo alimentos limpios, haciendo ejercicios adecuados, tanto para nuestra mente como para el cuerpo y espíritu, nos sentimos sanados y sentimos la necesidad de agradecer a estas montañas y a la naturaleza en general todo lo que nos ofrece y eso, sólo se puede hacer respetando más la naturaleza. Somos parte de ella si la respetamos nos respetamos a nosotros y viceversa.

Nuria: Desde hace años, la práctica del yoga forma parte de las motivaciones de una tipología de viajero que busca vacaciones pero al mismo tiempo bienestar físico y mental. El destino más famoso es la India, pero ¿cuál es en tu opinión sobre  España como destino turístico para este efecto?

Daniel: India es un país fascinante con una cultura de la que tenemos mucho que aprender. Pero no es necesario en absoluto viajar a India para aprender y practicar yoga. Tampoco creo que sea el destino ideal para hacerlo. A mí, personalmente, es un país que me fascina, pero no lo recomendaría a alguien que anda buscando paz y tranquilidad.

Hoy en día los mejores profesores de yoga, procedentes de todo el mundo viajan a lo largo y ancho del globo enseñando este maravilloso arte.

España, es un país que ofrece un emplazamiento extraordinario con un clima y unos recursos naturales de gran valor ecológico y paisajístico, es el país europeo con mayor biodiversidad. El Pirineo, es una cordillera con una biodiversidad extraordinaria, que ofrece un entorno ideal para cualquier práctica espiritual. Las diferentes escrituras y maestros hacen siempre hincapié en la naturaleza como maestra de maestros. Todo apunta a que todos los elementos que necesitamos para fraguar una oferta y una demanda en pro de la sostenibilidad están a nuestro alcance. No obstante, aún falta algo en esta ecuación, ya que no somos reconocidos aún en este sentido por el viajero responsable.

¡Gracias Daniel y Katya! Puedes seguir a Casa Cuadrau en Facebook y visitar su web para conocer más detalles de este acogedor y singular alojamiento

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«Hágase su casa ecológica y no muera en el intento». Entrevista con Ferrán y Mireia de O Chardinet d´a Formiga.

Ferrán y Mireia

En el municipio de Charo encontramos la casa rural ecológica O Chardinet d’a Formiga, un refugio de paz entre valles en pleno Pirineo de Huesca. Es aquí donde se encuentra un concepto de alojamiento ecológico en el que desde hace 11 años Mireia Cabrero y Ferrán Guardia hicieron realidad su proyecto de vida: escapar del consumo desaforado de las grandes ciudades y tener un contacto más directo con la naturaleza.

En esta entrevista, Nuria Mohedano habla con ambos para contarnos cómo O Chardinet es todo un ejemplo de turismo responsable.


Nuria: ¿Qué os motivó a poner en marcha un proyecto de alojamiento rural ecológico en un municipio de tan solo 30 habitantes?

Mireia: Queríamos cambiar nuestra vida, aunque para ello también debíamos ser conscientes no solo de la belleza de Charo y su entorno, sino también de la fragilidad del ecosistema del Pirineo. Si uno quiere cambiar las cosas, debe comenzar por sí mismo.

Así que comenzamos con el “hágase su casa ecológica y no muera en el intento”. El consumo de agua o la recogida de basura, por ejemplo, eran elementos a tener muy en cuenta para no generar impactos negativos derivados de nuestra actividad. A pesar de las dificultades que supuso, también éramos y somos conscientes de que aplicar todas las medidas ambientales se harían en lo que nosotros llamamos “una mejora continua”.

Poco a poco y con el avance del proyecto y su repercusión en el municipio y aparición en medios, fuimos siendo conscientes de que nuestro alojamiento estaba adquiriendo personalidad propia y eso nos motivó mucho para seguir trabajando en el proyecto y en pro de la sostenibilidad. Nos motiva el hecho de poder cada año ponernos un objetivo para minimizar nuestros impactos negativos sobre el medio y buscar soluciones ecológicas y aplicarlas a O Chardinet D’a Formiga.

Nuria: ¿Qué hace que el viajero rumbo al Pirineo Aragonés haga un alto en el camino para alojarse en O Chardinet d’a Formiga?

Ferrán: Nuestro mayor activo es el trato personal, puede parecer un tópico, pero para nosotros el viajero inicia su estancia desde su primera toma de contacto hasta que regresa a su origen. Además, intentamos ofrecer no solo una forma diferente de alojarse, sino alojarse viviendo una experiencia única.

Para ello compartimos mesa en los desayunos y cenas de forma que podamos tener un mejor feedback de su estancia y podamos atender mejor a todas y cada una de sus necesidades…¡hablamos de todo!. Y la guindilla, muy importante, la ubicación de la casa: rodeados de esta belleza que son los Parques Naturales y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Nuria: ¿A qué retos se enfrenta O Chardinet d’a Formiga dentro del sector ecoturismo?

Mireia: Fundamentalmente que los valores que intentamos trasmitir lleguen a los viajeros y que ellos mismos se conviertan en embajadores de esos valores: sostenibilidad y amor por la naturaleza.

Actualmente la falta de canales específicos de comercialización y de acciones más concretas dirigidas al viajero responsable dificulta nuestra actividad diaria. Hacer turismo rural ya no es sinónimo para el viajero de encontrar propuestas de turismo sostenible. Estamos seguros de que España atesora estos valores y muchos recursos aún por descubrir. Cada vez llegan más viajeros concienciados, no obstante son aún el público extranjero que solicita guías para realizar rutas interpretadas (¡aunque curiosamente son también los que más basura generan!).

Otro de nuestros retos es intentar incrementar en nuestra cocina la presencia de más alimentos orgánicos, productos locales y ecológicos que recorran cada vez menos kilometros para llegar a la mesa, y que los precios sigan siendo razonables.

Creemos que hay que mejorar la comunicación en la hostelería porque a veces puede parecer que cargas a la gente con todos los problemas ambientales de la tierra.

Y por último, que la administración, las asociaciones de turismo rural o cualquier ente que se dedique a la promoción turística, tenga en cuenta de verdad este tipo de empresas e iniciativas. Una figura que creemos que va por el buen camino son los Geoparques por su promoción al productor agroalimentario local. Aunque también es verdad que no tenemos claro si a nosotros nos ha traído más clientes siendo empresa colaboradora del Geoparque de Sobrarbe.

Nuria: Habéis conseguido la categoría oro de ecolíderes certificada por Tripadvisor ¿qué significa para vosotros por un lado, y para los viajeros por otro haber conseguido este sello/certificado?

Ferrán: Significa que nuestro proceso de autodiagnóstico es algo continuo, que no cesa por el mero hecho de haberlo conseguido. Lo que más nos aporta este sello es que los huéspedes más sensibilizados valoran en Tripadvisor nuestras medidas ambientales y eso ayuda a “verificar” al exterior lo que estamos haciendo. Aunque creemos que para un turista que busque un viaje sostenible, el sello no le aporta mucha credibilidad porque las opiniones pueden ser muy subjetivas.  Sin embargo, no deja de ser una herramienta  más que forma parte de nuestro “currículum”.

Nuria: ¿Cómo comunicáis la sostenibilidad y el turismo responsable a vuestros clientes o proveedores?

Mireia: ¡Buena pregunta! Aquí creemos que hemos de mejorar.  Hemos intentado mostrar a la gente qué hacemos cuando están ya en casa. Tanto de forma oral como escrita. En las habitaciones tienen la información más relevante sobre lo que hacemos y qué cosas pueden hacer ellos para colaborar.  Pero lo más efectivo es hablarlo directamente: en el desayuno o en las cenas les explicamos la procedencia de nuestros alimentos, detalles de la rehabilitación de la casa, de algunas de nuestras medidas para reducir envases, etc… Solo si viene al caso. ¡No los avasallamos a primera de vuelta!

A veces te sorprende cuando alguien te pregunta por algo que ha leído, y entonces le das todo lujo de detalles. De todas formas, creemos que hay que mejorar la comunicación porque a veces puede parecer que cargas a la gente con todos los problemas ambientales de la tierra.

No obstante, en la web hemos ampliado información sobre nuestras actuaciones ambientales por si alguien quiere leérselo. Pero solo es una lista. Hay que mejorar el mensaje para que llegue bien.  

Nuria: Cuando leemos en prensa o escuchamos en televisión que “el turismo rural ha tenido un crecimiento positivo durante 2016” ¿qué echáis en falta de estas afirmaciones?

Ferrán: Por suerte, las estadísticas son cada vez más especializadas y se valoran más aspectos. Pero los cambios han ido muy despacio, años o décadas.  Si encima quieres afinar más y saber cómo les va a las casas rurales ecológicas o las actividades de ecoturismo, bueno, por ahora, esto es ciencia ficción.  Aunque hay señales de mejora: hace poco el Gobierno de Aragón hizo un estudio de mercado y en los resultados  apareció que la naturaleza y la tranquilidad es un elemento principal que buscan los turistas al momento de visitar nuestra comunidad autónoma.

Gracias a estos estudios, el departamento de turismo ha cambiado parte de su estrategia de promoción turística. ¡Y esto son muy buenas noticias! Hay que salir también de algunos tópicos: ser una casa rural ecológica no significa solo tener placas solares. Hay otras medidas muy interesantes también por hacer.

¡Gracias Mireia y Ferrán! Puedes seguir a O’Chardinet d’a Formiga en Facebook y visitar su página web

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