Biodiversidad y turismo ¿hablamos de la nueva eco-nomía?

El binomio biodiversidad y turismo viene casi siempre acompañado de cierto temor, y no es para menos puesto que cuando alguien pretende servir este cocktail en la misma copa, la melodía “amenaza” comienza a retumbar. Estamos atrapados en esa maraña que denominan globalización, perdidos en una isla salvaje conocida como la crisis institucional y de valores de nuestro siglo… acercándonos sigilosamente a una destrucción en masa de la que cada uno de nosotros somos partícipes. Con este panorama, ¿alguien se puede creer la milonga de que el turismo y la biodiversidad pueden salir a pasear y tomar un té a las 6? Lo cierto es que no, somos y seremos una sociedad de consumo por antonomasia.

Si bien es cierto que el ritmo al que perdemos o degradamos ecosistemas y especies traspasa cada año su propio límite de regeneración, es tan preocupante o más la extensión y envergadura que adquieren esos impactos negativos sobre el medio, vaya, sobre nuestro día a día aunque no lo parezca. Si encima vinculamos nuestro ocio a un sistema tan frágil y poco valorado, resulta que el temor al desarrollo en esta dirección va in crescendo.

“Conservación de la biodiversidad” ¿conserva…quéeee? Se escucha al fondo de la sala. Sí, es cierto, no podemos frenar esos impactos negativos que nuestro entorno sufre diariamente, pero podemos minimizarlos, revertirlos y dar una respuesta positiva como viajero, empresa o institución. No lo podemos negar, el desarrollo del turismo en un territorio está intrínsecamente ligado a la propia riqueza de sus recursos y su biodiversidad. Sin estos dos ingredientes, no hay cocktail que valga.

En la cabeza de algunas personas ya están apareciendo “bitcoins” porque claro, esto de ser sostenibles y comportarnos con la biodiversidad tiene que tener un precio. Nos guste o no poner precio a algo que da la impresión de ser de todos pero pertenecer a nadie suele ser algo poco popular. La tragedia de los comunes, lo llaman, una situación que en nuestras mentes cortoplacistas y en nuestro mundo de la inmediatez, parece no tener cabida. La certeza de que lo invertido en proyectos en los que se integre turismo y biodiversidad no sólo tendrá incalculables beneficios ambientales, sociales y económicos en el presente y en el futuro, si no que es un factor clave si queremos seguir en el negocio de los viajes.

Parece el momento adecuado de re-definir el mítico concepto de “turismo” y convertirlo en algo más integral, que no se limite a la mera definición de “viajar a lugares distintos a la residencia habitual por plazo superior a blablabla..”. Los tiempos han cambiado, y esto se debe hacer notar en los mismos conceptos y definiciones tradicionales. El “turismo” implica todo lo anterior, pero además debe constatar la responsabilidad de proteger y salvaguardar aquello que se visita, así como respetar a aquellos que lo habitan.

Seamos inteligentes y cultivemos conciencia, apostemos por un sector turístico contemporáneo, una mentalidad acorde con las necesidades de la población local y los viajeros, una metodología de trabajo vinculada al turismo sostenible. Solo en Castilla-La Mancha la Red Natura 2000 ocupa un 23% del territorio total, lo siento soy una “rara avis” pero ¿no os sugiere nada este indicador?. Tras el reciente incendio del Parque Nacional de Doñana, muchos ahora saben que es la mayor reserva biológica de Europa, ¿tienen que ocurrir desastres ambientales y humanos para que valoremos lo que tenemos o, en ocasiones por desgracia, lo que teníamos y hemos perdido?

El turismo ha cambiado, es el momento de darle forma a un sector que defina bien nuestro territorio, lo respete y que turismo y biodiversidad sean esa nueva eco-nomía que aporte índices más sabrosos que las meras pernoctaciones y el gasto por turista que poco o nada aportan a lo mucho o poco que crece un destino.

Y por cierto, hagamos uso de ese Plan Sectorial de turismo de naturaleza y biodiversidad 2014-2020, ya puestos.  Démosle un impulso a proyectos en pro de la conservación y bajo el paraguas el turismo sostenible, delimitando la huella negativa y positiva que nuestra actividad genera. Seamos realistas, el turismo de nuestra era debe ser un vehículo para promover la importancia de la biodiversidad, es el estándar de calidad al que debemos aspirar.

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Legatum 2.0, el I Congreso Internacional de Musealización y Patrimonio Cultural

Daimiel acogerá el I Congreso Internacional sobre musealización y patrimonio cultural durante los próximos 25, 26 y 27 de octubre 2017. Profesionales, investigadores y estudiantes se darán cita en este foro abierto para compartir, intercambiar y presentar las últimas investigaciones y avances en el campo del patrimonio cultural y su puesta en valor a través del turismo sostenible.

Organizado por el Laboratorio de Arqueología, Patrimonio y Tecnologías emergentes de la Universidad de Castilla-La Mancha en colaboración con el Ayuntamiento de Daimiel, Legatum 2.0 girará en torno a las temáticas generales: turismo cultural, gestión y patrimonio digital y en peligro, arqueología, museografía, comunicación y marketing aplicados al sector patrimonial.

Con un marcado carácter inclusivo, se pretende hacer un llamamiento a la comunidad académica para que formen parte de este evento a través de un “Call for papers”  de difusión internacional. Las propuestas de participación se emitirán en el formato de posters o comunicaciones similares con fecha máxima de entrega el próximo 15 de julio 2017. El Comité Científico del Congreso será el encargado de seleccionar y organizar en sesiones temáticas las mejores propuestas presentadas, integrado por representantes de universidades de toda la Península Ibérica, Estados Unidos y Reino Unido.

Sin duda este tipo de eventos no son únicamente un foro de profesionales, se trata de acercar a la población la labor que desde la Universidad de Castilla-La Mancha se realiza por la preservación y estudio del patrimonio cultural de la región. Encuentros de profesionales que dinamizan el territorio y nos recuerdan la importancia de la conservación y puesta en valor de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial. Es el momento de apostar por el desarrollo socioeconómico de las poblaciones castellano-manchegas a través del turismo sostenible, tan estrechamente vinculado al turismo cultural y patrimonial.

Te invitamos a visitar la página web del evento para mayor información. 

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Ecoexperience pone a prueba los sentidos del viajero a través de rutas sensoriales en Cuenca

Fernando Carreras buen conocedor de la Serrania Alta de Cuenca, trabaja en más de 20 espacios naturales de la provincia. Combina tradición, cultura y naturaleza bajo el paraguas de Ecoexperience, su empresa de ecoturismo que ahora cumple un año. Es su particular forma de dinamización rural y su apuesta firme por lo local, ofreciendo al viajero experiencias sensoriales cuyo mantra es la conservación.


 Nuria: De guía en el Pirineo Catalán regresas a tu Cuenca natal con una idea de negocio y pones en marcha Ecoexperience ¿qué te motiva a regresar y poner en marcha tu proyecto de ecoturismo?

Fernando: Desde que acabé la carrera de Ciencias Ambientales en 2005 en Madrid, tuve muy claro que quería trabajar en el mundo de la educación ambiental. Mi trayectoria profesional siempre ha estado vinculada precisamente a eso, aunque los años de crisis hacían que te replantearas poner o no en marcha un proyecto propio y en solitario. No fue solo esa pasión por la educación ambiental, sino la posibilidad de dar a conocer mi tierra e intentar trabajar en pro de la profesionalización del sector a través de mi proyecto.

Para “salir al campo” hace falta estar formado en muchos aspectos, y un día me dije que todos mis esfuerzos debían centrarse en la gente que no se refugia en el “todo vale” sin pensar en la calidad o el valor de lo que vive en un destino. Éstos, principalmente fueron los grandes alicientes que me llevaron a regresar a mi tierra y poner en marcha un sueño larvado desde hacía años.

Nuria: Ecoexperience alude a “experiencias” “eco”. ¿qué aspectos os hacen ser una empresa de ecoturismo tan diferenciada y posicionada en Castilla-La Mancha?
Experiencia Barefoot. Ecoexperience

Fernando: Ningún nombre podia expresar mejor lo que hacemos. Algo que nos ayudó mucho desde el principio es la posibilidad de realizar nuestras experiencias en tres idiomas: castellano, catalán e inglés. Hemos trabajado cuidadosamente nuestro producto. El “barefoot” o senderismo descalzo, por ejemplo. Una forma de reconectar con la tierra en espacios naturales únicos. Trabajamos mucho la parte sensorial, de forma que más viajeros puedan disfrutar y conocer Cuenca, utilizando los cinco sentidos. Pintamos cuadros en plena naturaleza con nuestros clientes aunando arte y medio natural, senderismo nocturno o rutas fotográficas en las que además de conocer el medio natural y la cultura de lo visitado, nuestros clientes aprender a mejorar su técnica ¡con cámara de fotos o dispositivo móvil!.

Nos esforzamos mucho en comunicar nuestra filosofía y enseñar el alma de Ecoexperience a través de las redes sociales, una ventana a Ecoexperience, para que todo aquel que lo desee pueda, al menos asomarse. Además tenemos una colaboración semanal con Cadena Ser Cuenca. La combinación producto diferenciado que de cobertura a una mayor abanico de la sociedad y nuestra permanente presencia en diferentes canales de comunicación, han sido un gran impulso para llegar a donde estamos.

Nuria: En Castilla-La Mancha, Cuenca es uno de los destinos punta de lanza ¿a qué retos te enfrentas en tu día a día por este hecho?

Fernando: Cuenca comienza a ser un referente turístico, consiguiendo diversificar su oferta. Cuando uno piensa en esta provincia lo primero que imagina son las Casas Colgadas y la Ciudad Encantada. Pocos saben que el tren de alta velocidad AVE llega a Cuenca desde Madrid y Valencia. Parece que comenzamos a proyectar la imagen de que Cuenca es algo más, tenemos Mancha, Alcarria y Sierra en una sola provincia. Somos ciudad Patrimonio de la Humanidad, las Hoces del Júcar y Huécar y un sinfín de atractivos que la hacen única y aún por explorar, como las Majadas.

Sin duda uno de los grandes retos a los que el sector privado se enfrenta es a cómo hacer frente a los grandes proyectos de infraestructuras que se ponen en marcha y mueren sin ni siquiera haber sido usados. El olvido al que someten a algunos pueblos rurales, no ayuda a la hora de intentarlos dinamizar a través del ecoturismo, y la imposibilidad de enseñar recursos son factores limitantes muy presentes en nuestro día a día. Trabajo con mis clientes mucho para que valoren el silencio y la tranquilidad que aún encontramos en muchos puntos de la provincia como algo único y positivo, sin duda un gran reto en la sociedad actual, concienciar al turista.

Nuria: ¿Qué te hace sentir más orgulloso cuando echas la vista atrás, después de tanto esfuerzo y dedicación?

Fernando: Sobre todo pienso en que sólo ha pasado un año, y Ecoexperience ha logrado mejores pronósticos de los que podría imaginar cuando todo comenzó. Recibir felicitaciones por tu trabajo, es sin duda algo que me hace sentir muy orgulloso, el mayor reconocimiento al esfuerzo, dedicación y sentirte valorado por tu entorno, tus clientes. Colaborar con empresas locales y hoteles de primer nivel en nuestro primer año, como Finca la Estacada, Posada de San José o Casita Cabrejas o formar parte de la Asociación para la Promoción y el Desarrollo del Ecoturismo en Castilla-La Mancha “Ecoturismo CLM” o recibir curriculums de estudiantes y profesionales interesados en formar parte de este proyecto.

«El “barefoot” o senderismo descalzo: una forma de reconectar con la tierra en espacios naturales únicos. Trabajamos mucho la parte sensorial, de forma que más viajeros puedan disfrutar y conocer Cuenca, utilizando los cinco sentidos.»

A nivel externo, nos alegra mucho haber sido premiados con los Premios Lanzadera de la Diputación de Cuenca, haber sido finalista y recibir el reconocimiento en los premios AJE como empresario del año 2016 o el hecho de haber podido desarrollar el Programa de excursiones didácticas de Sensibilización Ambiental «Desconecta la tele, conecta con la Naturaleza» de la Dirección Provincial de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Cuenca, el cual tendrá continuidad en el 2017 y en el que participaron más de 300 personas de Cuenca y provincia conociendo y disfrutando Áreas Naturales de la provincia.

Nuria: La concienciación, es un papel fundamental dentro del ecoturismo ¿cuál de las herramientas que utilizáis para transmitir sostenibilidad o responsabilidad en turismo os resulta más efectiva?

Fernando: Trabajamos mucho la parte de concienciación a través de la comunicación oral en nuestras visitas antes, durante y después de cada experiencia. El viajero conoce de primera mano no solo el paisaje que interpretamos sino la situación actual y los problemas de conservación que ponen en peligro estos espacios. Cuando llegamos a algún tramo del río que está seco, lo utilizamos para explicar porqué se producen estas sequías. Digamos que utilizamos el paisaje para explicar los cambios que se producen en el mismo como consecuencia del cambio climático. De esta forma, el viajero se va con la sensación no solo de haber aprendido cosas nuevas, sino de haber descubierto algo que merece la pena conocer y conservar.

Educación ambiental con Ecoexperience

Incluimos en nuestros itinerarios paradas en zonas rurales donde se pueden encontrar productos locales y artesanía, para nosotros es muy importante transmitir que estos oficios están en peligro de extinción forman parte de nuestra cultura. La forma de comunicar a los más pequeños, la realizamos a través de diversos talleres, entre los que destacamos los realizados con pastores y otros vecinos que les enseñan de primera mano el valor de lo local y la importancia de sus tradiciones. La educación ambiental es nuestro idioma, hablamos desde reciclaje a consumo responsable, biodiversidad o especies amenazadas, entre un amplio abanico de temáticas con tintes de responsabilidad con el medio que nos rodea.

Nuria: Ecoexperience pone a prueba los sentidos del viajero a través de sus rutas sensoriales ¿estamos ante un cambio actitudinal del viajero ante una mayor demanda de este tipo de actividades? ¿qué crees que motiva esta tendencia?
Fotografía con Ecoexperience

Fernando: Sin duda hay un cambio en el comportamiento de los viajeros. El viajero quiere sentir, y explorar, quiere hacer cosas nuevas, comer comida tradicional que no pueden cocinar en casa o dormir en alojamientos auténticos. Además busca experiencias que pueda compartir, nos guste o no, las redes sociales e internet son parte de nuestra vida, y son cada vez más los turistas que comparten de este modo sus experienicas, quizá también como una forma de reivindicación o llamada a un turismo más responsable, o una forma de dar a conocer entre sus contactos ecoturismo.

El turismo de naturaleza y el ecoturismo, sin duda se están adaptando rápidamente a estas nuevas tendencias, así como al hecho de la relevancia que ha tomado entre los que viajan el hecho de vivir experiencias únicas. Nosotros lo hemos visto por ejemplo con el “barefoot”. Dar un paseo por el espacio natural más cercano a casa, lo puede hacer cualquiera, pero el ecoturista, va más allá de eso.

¡Muchas gracias Fernando! Puedes seguir a Ecoexperience visitando su página web, en Facebook o en Twitter 

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El ecoturismo en España despega con la Declaración de Daimiel

El pasado jueves 24 de noviembre se clausuró el I Congreso Nacional de Ecoturismo en España. Este evento contó con la participación de 150 congresistas, 10 turoperadores especializados y el esfuerzo de la administración pública por organizar y emplazar a todos los representantes del sector en Daimiel. Organizado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales, la Secretaría de Estado de Turismo y el Ayuntamiento de Daimiel, ha supuesto el punto de partida para el desarrollo y la promoción del ecoturismo en nuestro país.

Una de las ponencias estrella fue la de Jim Barborak, representante de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que presentó una visión realista y práctica sobre el presente y el futuro del ecoturismo. Para Barborak “la co-gestión de los territorios, vista como una alianza firme entre los sectores públicos y privados, la no inversión en proyectos ambiciosos y que no predican la sustentabilidad, el desarrollo de programas de incentivos para aquellas empresas que contribuyan a la conservación del medio ambiente y a la mejora de la calidad de vida de la población local” son algunas de las claves para el desarrollo del ecoturismo tanto en nuestro país como en cualquier otro.

Además de la conservación medioambiental, durante los tres días que duró el evento, se puso de manifiesto que “ecoturismo” no es turismo de naturaleza, ni turismo interior, ni tampoco turismo rural, sino algo mucho más integral que implica a la población local y revierte sobre la misma. Según apuntaron algunos miembros de la Asociación para la Promoción y el Desarrollo del Ecoturismo en Castilla-La Mancha “el término ecoturismo se está utilizando erróneamente como una herramienta de marketing o etiqueta porque ser eco, vende más”. Esta es sin duda una preocupación compartida por muchos profesionales del sector, tal y como señaló Barborak cuando admitió que el ecoturismo mal gestionado, deja de denominarse como tal y genera impactos culturales adversos “que llegan mucho antes que los impactos negativos a los recursos naturales”.

«Los gestores de destinos deberán, apoyados por el sector privado, aprobar políticas turísticas y desarrollar planes de marketing que garanticen el éxito y la incorporación real de la sostenibilidad, dejando de ser un mero término a utilizar para dar empaque a nuestros discursos y planes estratégicos.»

Uno de los momentos más controvertidos del evento fue durante la proyección del nuevo video promocional sobre “turismo de naturaleza” de Turespaña donde el murmullo de los asistentes ocupó el espacio libre de la sala. El descontento fue generalizado entre la audiencia, ya que el video quedaba lejos de comunicar y reflejar la esencia del propio ecoturismo, siendo para muchos el ejemplo de lo que “no somos ni queremos ser” en cuanto a turismo sostenible se refiere. La reacción del público puso en evidencia la necesidad de establecer una línea de trabajo entre sector público y privado y una vía de comunicación fluida para que representados y representantes trabajen en la misma dirección.

Pero, reflexionemos. ¿Queremos posicionar y convertir el ecoturismo en un vector de desarrollo socioeconómico o se trata de una obra arquitectónica efímera? Cabe pensar que si la respuesta es ‘desarrollo socioeconómico y conservación medioambiental’ la Declaración de Daimiel supone un punto de inflexión para la administración y un aliciente para el sector profesional. Los gestores de destinos deberán, apoyados por el sector privado, aprobar políticas turísticas y desarrollar planes de marketing que garanticen el éxito y la incorporación real de la sostenibilidad, dejando de ser un mero término a utilizar para dar empaque a nuestros discursos y planes estratégicos. Dicho de otro modo, el ecoturismo ahora debe traducirse en acciones concretas y tangibles: regularización, profesionalización, acuerdos de colaboración entre sector público y privado, promoción conjunta, estudios de mercado y un plan de marketing de la sostenibilidad que comunique un mensaje único en un idioma que el turista que nos visita entienda y refleje la realidad y potencial de nuestros recursos.

Y es que en nuestro país disponemos de los recursos susceptibles de ser ecoturismo, contamos con profesionales que pueden dar ese giro cualitativo a la oferta y la demanda tradicional que se proyecta de España como destino. Si la Declaración de Daimiel logra traducirse en todo esto, entonces, podremos pensar que comenzamos a andar por el buen camino y con el esfuerzo conjunto, lograremos que se convierta en motor de desarrollo provocando beneficios tangibles al turista y a la población local, logrando una mayor conservación medioambiental.

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Naturaleza sin Barreras

La accesibilidad universal y el derecho a disfrutar de nuestro ocio y tiempo libre ve mermada su libertad, sobre todo cuando hablamos de entornos naturales. ¿No es el turismo una práctica social? ¿y los espacios naturales un patrimonio de todos? Olvidamos que el principio de inclusión debe dejar de ser algo meramente conceptual para ser algo exigible y necesario en uno de los sectores productivos más importantes a nivel mundial.

Sin embargo, seguimos partiendo de la idea errónea del “hombre estándar” a la hora de diseñar servicios o ejecutar acciones que fomenten el turismo. Las principales limitaciones a las que se enfrenta el sector y el potencial viajero en entornos naturales son principalmente la falta de itinerarios accesibles, la carencia de un mobiliario urbano adecuado y la escasa adaptación de la información y comunicación sensorial.

No obstante, el arte de convivir se hace palpable en algunos destinos a través no solo de los entes gestores. La iniciativa privada y los esfuerzos que el tejido asociativo como PREDIF o Fundación ONCE (entre otros muchos) han realizado durante los últimos años han sumado innovación y progreso en turismo de naturaleza. La accesibilidad a los servicios turísticos no son solo sinónimo de coexistencia e igualdad de oportunidades de acceso a la información y recreación. El turismo accesible es una herramienta para garantizar la calidad y excelencia turística en los lugares que se visita o en las experiencias que se disfrutan, sin duda una oportunidad de negocio para muchos que representan a día de hoy a pocos.

¿Crees que es posible el turismo accesible a 1350 metros de altitud? Este es el caso de Huesca en el Alto de Bonansa y su programa de senderos accesibles, donde tocar, oler y escuchar la naturaleza es posible. Muchos se preguntarán ¿cómo es posible? Sencillo, salvando los problemas de movilidad y desplazamiento para empezar. Incluyendo información al visitante que sea perceptible, comunicando al viajero la información necesaria de forma eficaz, dejando a un lado las condiciones ambientales o las capacidades sensoriales del usuario. Y por último, adaptando el espacio para que el turista forme parte de esa naturaleza, sin importar el tamaño corporal, su postura, movilidad o tipología de discapacidad.

Así discurre el itinerario que finaliza en el Mirador de Isábena, un claro ejemplo de que la naturaleza puede ser accesible para todos. De inicio a fin de la ruta, encontraremos áreas de descanso con altura y medidas que posibilitan que tanto una persona en silla de ruedas como una persona con una lesión temporal puedan hacer un alto en el camino. Las rutas accesibles que presenta este destino, discurren por una amalgama de paneles informativos innovadores que comunican, interpretan y respetan la naturaleza. Paneles claros y sencillos, en braille y utilizando técnicas que posibilitan experiencias sensoriales para el viajero. Se reduce notablemente el esfuerzo físico, se posibilita un uso sencillo y equitativo de los recursos naturales, que además cubren la variedad de preferencias y capacidades individuales.

No se trata solo de aplicar planes de accesibilidad a los destinos, sino de incorporar a personas que desarrollen programas de ocio pensados de una forma inclusiva. Sin duda el binomio turismo accesible y turismo de naturaleza sigue siendo uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector turístico a nivel internacional. Un indicador para empresas y destinos de competitividad que muchos parecen olvidar. Y es que, la discapacidad no es entendida como una necesidad de todos en el sector turístico, aún se necesita invertir esfuerzos en paliar las enormes barreras actitudinales por parte de nuestra sociedad.

Este artículo forma parte de nuestra campaña sobre turismo accesible #Tourism4all. No dudes en ponerte en contacto con nosotros si te gustaría escribir sobre el tema.

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