Turismo responsable, sustentable, sostenible: ¿cuál es la diferencia?

Desde mi punto de vista, consiste en un pequeño matiz, en una diferencia de grado. Por un lado la responsabilidad intuye cierto grado de conciencia que permite tomar decisiones en función de una línea de valores. Por otro lado, la sustentabilidad o sostenibilidad es un proceso más global. Propone además de ser responsable, generar un impacto positivo a nivel de los famosos tres pilares de la forma más equilibrada posible.

Por lo tanto podríamos decir que el turismo sustentable es una línea de acción en el turismo que hace que los que lo adoptan, se comprometen para un turismo favorable que participa directamente en el crecimiento del desarrollo sustentable en general, desde el punto de vista del turismo pero con un efecto transversal con otras áreas. 

En realidad los que lo tienen en mano, son los prestadores y destinos turísticos porque simplemente son los que lo pueden organizar. Pero los que lo pueden impulsar son los turistas mismos eligiendo iniciativas responsables según las leyes del mercado. Sin embargo la comunicación, si es bien utilizada, puede ser una herramienta fuerte para concienciar a los turistas y convencerlos para dar el primer paso.

En resumen, diría que el turismo responsable es el primer paso tanto para las personas convencidas como para las que todavía no lo están. Éste permite aprender y adoptar poco a poco prácticas responsables en el área del turismo. 

Y el turismo sustentable es una herramienta y filosofía fuerte para los actores del turismo y los turistas ya convencidos por la necesidad de consumir el turismo de manera sustentable e impactar a las zonas y personas visitadas de manera positiva.

En fin, hablar de turismo responsable puede ser más significativo y llamativo para los viajeros por ser un término más genérico. De cierta forma, la idea de responsabilidad abarca más dominios y es más fácil de entender para los visitantes de un lugar porque la palabra responsable, aunque sea un término relativo y subjetivo, puede referirse a conductas cotidianas tanto de seguridad, como higiene, respeto a los lugares, a las personas y hacia si mismo.

Este artículo ha sido reproducido con permiso de la autora. Puedes visitar la fuente original en Infotur Responsable.

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El turismo y sus retos en una etapa de crecimiento

Contexto global

En un contexto económico global que no ha dejado de ser complicado, en el turismo internacional se habla de récord y de cifras históricas, hasta tal punto que las llegadas turísticas, según la OMT, crecieron en 2015 un 4% respecto al año anterior, alcanzando casi los 1.200 millones, cuando en 2000 la cifra era de 674 millones de llegadas de turistas internacionales. De ese movimiento de turismo internacional, por grandes regiones del mundo, Europa concentra el 51%, seguida de Asia y Pacífico con un 23%. Un incremento en la demanda que también se acompaña de la subida de los ingresos generados por la industria de los viajes y el turismo, que se posiciona como la tercera actividad económica a escala mundial.

Para el conjunto de España, los datos que ofrece Turespaña en su informe de 2015 permiten hablar de año récord, con más de 68 millones de turistas internacionales, lo que supone un incremento del 5,1 % respecto a 2014 y representan el mantenimiento de una posición de liderazgo mundial, tanto en llegadas como en ingresos. Cifras de récord que se repiten en 2016 ya que, según el INE (encuesta de ocupación hotelera) el número de viajeros alojados en hoteles se ha incrementado en un 6,2% respecto al año anterior. Para 2015, en el caso de la Comunitat Valenciana la afluencia turística creció un 5,2%, debido tanto a la recuperación del mercado nacional, como al notable crecimiento de la llegada de turistas internacionales, en la que se alcanzó también una cifra de máximo histórico, con 6,5 millones de turistas. Con estos resultados se habla de fortaleza y consistencia de un sector demasiadas veces infravalorado desde el punto de vista económico y de la lenta recuperación de los efectos de la recesión económica y el regreso a parámetros turísticos pre-crisis, lo que se hace con cierto triunfalismo en algunos ámbitos.

La cuestión es que la crisis económica, además de mostrar la importancia del turismo en los hábitos de consumo de la sociedad europea, ha puesto también de relieve que su efecto fue menor en el turismo que en otros sectores productivos, a la vez que se advirtió la capacidad y la necesidad de adaptación de la oferta turística a unas circunstancias de mercado cambiantes.

No obstante, aunque en términos de demanda la actividad turística haya sufrido menos que otros sectores productivos, hemos insistido en que resulta complicado aislar las relaciones causa-efecto de los factores que inciden en su evolución y, sobre todo, distinguir lo que son cambios coyunturales de aquellos que son procesos de tipo estructural, es decir que han llegado al turismo para quedarse. Y, como muestra, basta señalar en qué medida se habrían sentido los efectos de la crisis en el turismo español sin la inestabilidad sociopolítica del Norte de África; o el hecho de que la economía colaborativa, aun siendo una consecuencia de la crisis, no desaparece sino que se expande más en el nuevo escenario.

Respecto a la inestabilidad geopolítica del Norte de África y del Mediterráneo oriental, en el pasado reciente los flujos derivados de países como Túnez o Egipto ayudaron a paliar los efectos de la crisis económica internacional y redujeron su impacto en las áreas turísticas del Mediterráneo español. En el momento actual, no hay duda de que constituye uno de los factores fundamentales del escenario turístico de España, pero la cuestión clave es que esta realidad, de efectos terribles para los países a los que afecta, tiene todas las perspectivas de no ser algo coyuntural e incluso amplía su área de afectación a países como Turquía, a la vez que ha desestructurado la oferta de Túnez o Egipto, destinos que lo tendrán complicado para recuperar su cuota de demanda turística, en un contexto social y político muy incierto. Pero, en términos de competencia entre destinos, el problema de estos lugares y el consiguiente aporte de un turismo prestado y su contribución a los buenos resultados en nuestros destinos litorales receptores de demanda internacional, puede ocultar la persistencia de problemas estructurales y postergar su solución. Todo ello sin olvidar el modo en que una elevada concentración de demanda internacional, pone de manifiesto los problemas de masificación turística, en particular, los relacionados con el entorno urbano y el funcionamiento de los espacios turísticos en aspectos como abastecimiento de agua, tráfico y movilidad, saturación de espacios públicos, deterioro de la convivencia entre residentes y turistas, etc. Un conjunto de factores que condicionan la calidad de la experiencia turística y que restan atractivo a los lugares turísticos. No extraña que, en el verano de 2016, hayan saltado a los medios de comunicación noticias que inciden en el excesivo número de turistas en determinadas ciudades, al igual que en espacios costeros y áreas protegidas.

Por tanto, en un contexto global favorable para la llegada de turismo internacional, son razones asociadas a la propia calidad de los espacios receptores de turismo y a su futuro las que llevan a desaconsejar una estrategia de captación masiva e indiferenciada. Además, destinos turísticos como la Comunitat Valenciana tienen trayectoria y condiciones para apostar por una mayor diferenciación que aporte más valor añadido al turismo y que pueda repercutirse en los precios y en la rentabilidad social del turismo, un objetivo esencial que debería ser referencia de la política turística. Precisamente, aprovechando la posición actual en mercados, se trata de hacer valer las condiciones de un destino consolidado y cualificado, frente a estrategias basadas en el incremento anual de la cifra de visitantes.

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Reorientar el sistema turístico. Algunos retos de futuro

Conscientes como somos de la importancia del turismo y de su papel en el modelo de desarrollo, los éxitos coyunturales no deben posponer algunos retos, incluso en clave de verdaderas oportunidades. Se trata de adaptarse progresivamente a cambios estructurales que suceden en el contexto global o que afectan directamente al mercado turístico y que condicionarán nuestra competitividad en un futuro inmediato. Son cambios a los que hay que responder de manera creativa e innovadora, frente a inercias del pasado inviables, o por lo menos dudosas, en el escenario turístico actual.

Señalamos seguidamente algunos que nos parecen esenciales, sin pretensión alguna de exhaustividad:

  1. La coordinación y colaboración es uno de los retos esenciales que permiten valorar la eficiencia de un sistema turístico, bien entendido que la coordinación y la cooperación de iniciativas es clave para el logro de resultados. Hay dos ámbitos básicos en la coordinación; uno es el que atañe a la capacidad de coordinar acciones entre administraciones con competencias en turismo, a diferentes niveles (municipios, diputaciones, comunidad autónoma, estado). Y otro es la coordinación y concertación entre la administración turística y el empresariado. Un marco de colaboración fluido, basado en la confianza y la corresponsabilidad, en la gobernanza colaborativa, resulta fundamental para trasladar a la sociedad la relevancia de la actividad turística y, sobre todo, para conseguir resultados. Sin embargo, con una perspectiva retrospectiva y actual, se podría hablar de continuos desencuentros.
  2. El incremento del gasto medio debe ser un indicador esencial, antes que el incremento sin más del número de visitantes. Bastaría tener en cuenta que, en 2015, como año de récord de turismo, el incremento registrado en los ingresos totales responde más al aumento del número total de turistas que a la subida del gasto medio, que solo fue de un 1,6%. Además, en contra de la manida teoría del ciclo de vida que asocia linealmente la capacidad de reinvención de los destinos turísticos con el incremento continuado del número de visitantes, el escenario ideal es conseguir un umbral óptimo de afluencia, en consonancia con los recursos y oferta instalada, y garantizar su funcionamiento y rentabilidad sobre parámetros de incremento de gasto.
  3. Tal y como hemos venido reiterando desde distintas instancias, una de las claves de éxito en el turismo actual, y más aun pensando en el futuro, como en otros sectores productivos, está en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), en tanto su eclosión ha modificado el comportamiento de la demanda turística y requiere una rápida adaptación de las empresas y los destinos a la economía digital. Las TICs, junto a otros factores, han favorecido nuevos modelos de negocio con clara incidencia en la actividad turística. Estas tecnologías están revolucionando procesos de producción y consumo turístico y favorecen nuevos enfoques para los negocios en el sector. Pero la incorporación de nuevas tecnologías va mucho más allá de una mecanización de procesos y tiene un calado estratégico que las empresas y los destinos deben gestionar adecuadamente. Desde el ámbito público y privado, se están desarrollando experiencias positivas en marketing online (posicionamiento web, redes sociales, etc.) y de apoyo a la distribución turística (Travel Open Apps) que ponen de relieve la necesidad de estrechar la cooperación público-privada, como en tantos otros campos, en iniciativas cuyo éxito no radica en la mera aplicación de la tecnología si no en la capacidad de transformar de forma operativa los procesos de gestión en las organizaciones turísticas, tanto públicas como privadas. Big Data, Internet de las Cosas, realidad aumentada, entre otras innovaciones, hacen que las pymes turísticas y los destinos deban seguir el paso de la evolución tecnológica y no se queden al margen de dicha evolución. Por tanto, la gestión turística crece en sofisticación y requiere una verdadera política de I+D+i adaptada al sector, con el concurso de las empresas, impulsada por las diferentes administraciones y con participación de las universidades e institutos tecnológicos.
  4. Las iniciativas de economía colaborativa están el centro de la actualidad y parece que se mantendrán bajo fórmulas muy diversas. En vertientes donde ha habido una verdadera eclosión, como es el caso de los alquileres turísticos, es necesaria una regulación que evite riesgos de competencia desleal y un déficit de garantías para el consumidor. La ordenación y regulación de modalidades de alojamiento que crecen de manera expansiva y sin regulación es una cuestión que debe afrontarse, si bien estas nuevas modalidades turísticas tienden a multiplicarse y no será sencillo encontrar un encaje legal que satisfaga a consumidores y empresas.
  5. Desde el lado de la demanda turística, es evidente que ésta evoluciona hacia una creciente segmentación, lo que supone una interesante oportunidad para los destinos, siempre y cuando trabajen con una lógica de producto adaptada a un tipo de demanda con intereses específicos, y no con un simple folleto. Una adaptación real que abarca aspectos que van desde el diseño y prestación de los servicios, la adecuación de los establecimientos y oferta, hasta el uso de los canales de comunicación y comercialización apropiados.
  6. En este sentido, es cada vez más relevante la diversificación de productos y su especialización acorde, con los nuevos patrones de consumo, y no solo se trata de crear productos sobre la base de recursos cada vez más valorados (gastronomía, deporte, ocio, y tantos otros) sino de incorporar al producto paradigmas o enfoques como el turismo responsable, la accesibilidad, la integración paisajística de la oferta, la vertiente experiencial o la innovación, por señalar los que nos parecen especialmente significativos. En esta misma línea, los nuevos enfoques de producto deben prestar particular atención a su aportación en términos de empleo y de desestacionalizar los destinos. Del mismo modo que se debería apoyar aquellas acciones fundamentadas en la valorización del patrimonio natural y cultural y en la propia capacidad del turismo para contribuir a la articulación territorial y cohesión del territorio valenciano. Puede servir como ejemplo el trazado de rutas e itinerarios que atraviesan diferentes territorios, o que conectan litoral e interior, valorizando recursos diversos.
  7. Un aspecto crítico en el modelo turístico de la Comunitat ha sido la prevalencia del modelo residencial, basado en bastantes casos en una lógica de ocupación extensiva del territorio, cuyas consecuencias son sobradamente conocidas a través de sólidos estudios e investigaciones. La cuestión ahora es el modo en que algunos agentes económicos y no pocos gobiernos locales entienden que la recuperación económica ha de ir asociada, de forma lineal, a la reactivación del sector de la construcción y la venta de viviendas, olvidando las enseñanzas de la crisis y las inercias de un modelo sin otros objetivos finalistas que la promoción del parque residencial, en buena parte caracterizado por su ocupación estacional o dedicación al alquiler turístico de forma alegal.
  8. Por último, la creciente concienciación social ante la amenaza del cambio climático obliga a desarrollar iniciativas turísticas para una economía baja en carbono y darles la oportuna visibilidad, tanto como estrategia de marketing como de responsabilidad social de las empresas. Como venimos indicando desde hace años, la calidad ambiental es una prioridad social y una clave sin la que no existe futuro para ningún destino turístico.

En suma, el nuevo contexto y la necesidad de hacer del turismo un verdadero factor de desarrollo territorial y social nos obliga a un reposicionamiento turístico que proyecte nuestros intangibles, la calidad de nuestra oferta, la diversidad y valor del patrimonio natural y cultural y la puesta en marcha de productos que aporten experiencias para segmentos de consumidores cada vez más diversos, informados y exigentes. Es una estrategia que se debe afrontar en el corto plazo, aunque los resultados se percibirán en el horizonte temporal a medio y largo plazo.

En este esfuerzo, que es de todos, las empresas son la base del conocimiento empírico y actúan como motores a la hora de acometer las nuevas orientaciones.  Mientras que a la administración corresponde sentar las bases del sistema turístico y establecer directrices y normas para un nuevo modelo, cualificado y sostenible. Es relevante destacar a este respecto el propósito del gobierno de la Generalitat de sacar adelante una ley de turismo, ocio y hospitalidad que incluirá conceptos novedosos en la normativa sobre este sector, tales como la gestión colaborativa, la ética del turismo; o que recoge preocupaciones que han estado presentes en los debates durante muchos años, pero que no se habían relacionado directamente con el modelo turístico, como el propio entendimiento del territorio como activo del turismo y la necesaria planificación territorial de la actividad turística; sin olvidar  la preceptiva regulación y ordenación del sector, atendiendo a los nuevos modelos de oferta que han ido surgiendo.

Desde la investigación y la formación trataremos de aportar conocimiento y las capacidades a un capital humano que tiene el reto de analizar la realidad y afrontar la toma de decisiones estratégicas, tanto en empresas como en organismos, en aras de contribuir a esa deseable cualificación del modelo turístico.

Este artículo de opinión fue publicado originalmente en el Blog Arguments de eldiario.es. Es reproducido en Travindy con el permiso de su autor.

Nota sobre el autor

José Fernando Vera Rebollo es Catedrático en la Universidad de Alicante en la que ha desempeñado la dirección de la Escuela Oficial de Turismo y del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas y ha intervenido como ponente en foros y congresos internacionales sobre turismo y planificación de destinos turísticos, colaborando en esta materia con la Organización Mundial del Turismo. Investigador responsable de cinco proyectos sucesivos del plan nacional de I+D+i obtenidos en convocatoria pública y referidos a planificación turística, es autor de más de un centenar de artículos científicos y libros sobre esta temática. En la actualidad coordina el programa de doctorado en turismo que imparten conjuntamente las universidades de Alicante, Málaga, Sevilla y Rey Juan Carlos.  En septiembre de 2016 le ha sido concedido el Premi Turisme de la Generalitat Valenciana por su trayectoria en este sector.

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El turismo, un problema para los barceloneses

Los barceloneses cada vez conviven peor con el número creciente de turistas que soporta la ciudad. Así lo refleja la Encuesta de Servicios Municipales que muestra que el turismo ha escalado de la cuarta a la segunda posición entre los problemas más graves de los barceloneses, por detrás del paro y las condiciones de trabajo. Los encuestados (6.000) que lo señalaron como principal preocupación fueron el 8,1%, 1,7 puntos porcentuales más que en 2015.

El teniente de alcalde del ayuntamiento, Gerardo Pisarello ha afirmado que el problema turístico era inexistente hasta el 2006 pero que ahora preocupa más que la seguridad o la limpieza. Para Pisarello es necesario «gobernar para hacer sostenible el turismo a la ciudad». «Se está constatando que es un debate que se tiene que dar sí o sí: se tiene que regular el turismo», ha sentenciado.

Accede a la noticia completa de 20 Minutos: El turismo escala posiciones entre los problemas más graves de los barceloneses

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El ‘Rey Turista’ y su lugar en la doble realidad de Cancún.

Probablemente hayas visitado Cancún, o hayas oído hablar de este peculiar paraíso que se encuentra en la punta de la península del Yucantán, en Méjico. En los panfletos turísticos es vendido como un edén de playas de arena fina y aguas cristalinas, donde el visitante es idolatrado para convertirse en rey (o reina) por una semana, o dos, si tienes suerte.

La realidad de Cancún a nivel de destino, es bien distinta. Empecemos por explicar un poco la línea divisoria inexistente físicamente pero que tanto como turistas como residentes bien saben donde está. Como se puede ver en el mapa, Cancún cuenta con la llamada Zona Hotelera, una isla en forma de ‘7’ de 22 km de longitud situada sobre un frágil ecosistema de duna marítima. La Zona Hotelera se encuentran delimitada por el mismo mar por un lado y por un río de caimanes de agua mixta por otro. Aquí las grandes avenidas son remodeladas cada 6 meses, las enormes explanadas de césped verde disponen de un sistema de continuo regadío y es fácil encontrar más de 127 cadenas hoteleras internacionales. Cualquier hotel que te venga a la mente, seguro que tiene su hueco en esta línea de costa que bien puede parecer una partida de monopoli a punto de terminar porque ya no quedan más hoteles que construir.

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Las dos áreas de Cancún: Zona Hotelera & Downtown (Google Maps)

Al otro lado de la laguna de caimanes nos encontramos con Cancún Downtown, oséase la ciudad. Aquí las calles están generalmente rotas, no existen apenas pasos de cebra o paradas de autobús, son un remolino de gente que va y viene, de coches que pasan, un bullicio de vida donde el día continúa cómo en cualquier urbe del mundo. En esta parte de Cancún, obviamente la que no sale en las revistas de viaje, es donde sin embargo se puede conocer la verdadera esencia de la ciudad. Aquí son palpables los olores, los sabores más auténticos y los colores más vivos, pero sobretodo se llega a conocer la cara más humana de los residentes, relajados al hablar contigo ya que pueden evitar la cantinela que están obligados a repetir para recibirnos, como reyes y reinas, en la Zona Hotelera.

La brusquedad de esta separación entre la vida real y la realidad paralela vivida por el rey turista puede resultar un tanto despectiva y surrealista al principio, pero esta visión cambia rápidamente cuando uno habla con la gente local. Así Vicente Ferreyra, director general de Sustentur la única consultoría de turismo responsable en Quintana Roo, admite que “para nosotros es fácil, cuando es temporada alta lo único que tenemos que hacer para evitar las hordas de turistas es no acudir a las playas de la Zona Hotelera”. Lo primero que pensé fue en la presión social que ha sucumbido los vecindarios de Baleares y Barcelona este verano, ojalá evitar las calles abarrotadas de turistas y encontrar un poco de paz entre el bullicio fuera tan sencillo para ellos como sortear una zona de tu ciudad así sin más.

El modelo turístico de Cancún, sin duda tiene sus defectos megalíticos ya que para empezar no tiene en cuenta los impactos ambientales de un desarrollo a tal escala sobre un ecosistema tan frágil, ya sin hablar de los problemas asociados con las fugas económicas a otros países asociadas al sistema de los “todo incluido”. Sus creadores, allá en los años 70, desde luego no predijeron la inmensa cantidad de recursos necesarios para el funcionamiento del monopoli de hoteles de lujo – seguro que tampoco pensaron que casi 50 años más tarde el lugar contaría con más de 32,000 plazas hoteleras -. Pero quizás sí estuvieron acertados en crear una división imaginaria, por el bien de sus residentes, entre la vida cotidiana y una realidad paralela donde da igual de donde vengas que serás el rey si ya pagaste por adelantado y dispones de tu pulsera todo incluido.

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Ricardo Blanco: “El futuro del ecoturismo en España pasa por mejorar la coordinación de los actores implicados y consolidar la demanda”

Ricardo Blanco

Ricardo Blanco es biólogo especializado en la gestión de espacios protegidos, ecoturismo y desarrollo rural. Junto con profesores de la Universidad Rey Juan Carlos, ha coordinado el libro “Ecoturismo, hacia una gestión sostenible moderna”. En esta entrevista, nos ayuda a resolver algunas de las cuestiones más relevantes relacionadas con el ecoturismo como herramienta para consolidar el turismo responsable. En los años 90 ya participaba en uno de los estudios pioneros sobre capacidad de acogida turística, a través del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, concretamente en el nacimiento del río Mundo en Albacete.


Nuria: ¿Qué momentos de tu trayectoria profesional han marcado tu posterior especialización y motivación para seguir trabajando en ecoturismo?

Ricardo: Por mi formación como biólogo siempre me interesó la gestión del uso público y del turismo que se hacía en los espacios protegidos para reducir sus impactos negativos en los ecosistemas. Uno de los primeros proyectos de envergadura fue el estudio que durante dos años llevamos a cabo sobre la afluencia turística al nacimiento del río Mundo y con el que obtuvimos datos suficientes para trazar un nuevo modelo de gestión. Gracias al mismo, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha incrementó la figura de protección declarando aquel espacio como Parque Natural de Los Calares del Río Mundo y de la Sima. Desde entonces, me siento motivado por el hecho de que la actividad turística en el medio natural vaya de la mano de una adecuada protección de la biodiversidad, y continúo investigando herramientas que disminuyan los impactos negativos sobre los ecosistemas y al mismo tiempo aumenten las repercusiones socioeconómicas.libro Ricardo

De este bagaje y gracias a otras experiencias, nació la idea de escribir un libro sobre ecoturismo enfocado tanto al sector académico como a gestores de destinos turísticos. “Ecoturismo, hacia una gestión sostenible moderna” pretende dar a conocer distintas herramientas para la gestión de espacios protegidos, mostrando ejemplos y proponiendo soluciones para mejorar la sostenibilidad de los destinos y empresas de turismo.

Nuria: ¿Qué diferencia al ecoturismo de otras formas de hacer turismo? ¿Podríamos decir que es una forma de turismo sostenible?

Ricardo: Ecoturismo supone viajar a un espacio natural motivado por el interés de conocerlo al tiempo que se contribuye a su conservación y se generan impactos positivos en la población local. La propia definición lleva implícito que ha de realizarse de acuerdo a parámetros de sostenibilidad, considerando variables ambientales, sociales y económicas. El turismo sostenible no es un producto turístico, sino una forma de gestionar cualquier producto o un destino turístico, aplicando los mecanismos oportunos.

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El ecoturismo se engloba dentro del turismo de naturaleza, término mucho más amplio que además incluye al turismo activo y al esparcimiento en la naturaleza, pero los tres se pueden diferenciar en función de la motivación principal del turista. En el ecoturismo la interpretación del patrimonio es un hecho diferencial y esto hace que esté muy ligado al uso público de los espacios protegidos, cuya importancia ha crecido al aumentar las visitas a los espacios protegidos. Dentro del producto se han desarrollado modalidades específicas que tienen una demanda muy especializada como el turismo ornitológico, el geoturismo, o la observación de estrellas. Además las actividades de educación ambiental juegan un papel prioritario dentro de la práctica del mismo.

«El turismo sostenible no es un producto turístico, sino una forma de gestionar cualquier producto o un destino turístico, aplicando los mecanismos oportunos»

Nuria: ¿Cuáles son las características de un ecoturista y qué lo diferencia de otra tipología de viajeros?

Ricardo: El deseo de conocer y aprender sobre el espacio natural que visita, la necesidad de conectar con la naturaleza y su grado de sensibilización con respecto al espacio natural, son las principales motivaciones de este tipo de viajero. Emocionalmente son turistas muy implicados en la conservación de los lugares que visitan e interactúan activamente con la población local. Dentro de esta definición numerosos investigadores han concluido que hay todo un gradiente, desde el ecoturista más interesado en conocer con profundidad la fauna y flora, hasta el más generalista interesado solo en contemplar paisajes.

Foto credit: Ciribai Turismo de Aventura www.ciribai.com

Sin embargo, el turismo activo se practica con la motivación de realizar una actividad deportiva en un entorno natural. Puede implicar un cierto acercamiento al medio natural, pero sin la dimensión o el deseo del conocimiento más pormenorizado de los valores naturales y culturales del entorno, y sin contribuir expresamente a su conservación.

«Es importante conocer cuáles son los principales rasgos de los viajeros que demandan ecoturismo, antes de comenzar a crear experiencias o destinos relacionados con esta tipología.»

Por último, tenemos el esparcimiento en la naturaleza cuya principal motivación es el descanso y diversión, sin demandar otro tipo de servicios que no sean los de acceso y recreación, y que suele traer aparejado impactos ambientales más intensos.

Un mismo viajero puede variar sus motivaciones a lo largo de un año cuando elige qué tipo de viaje va a realizar. Además puede tener varias motivaciones dentro de un mismo viaje, y a veces no es sencillo discernir entre qué le ha empujado a elegir un destino determinado o unos servicios turísticos concretos. Por eso es importante conocer estas variables y cuáles son los principales rasgos de los viajeros que demandan ecoturismo, antes de comenzar a crear experiencias o destinos relacionados con esta tipología.

Nuria: Según este concepto de ecoturismo ¿cuál ha sido la evolución a grandes rasgos de este producto en España? ¿Qué iniciativas públicas merecen mención a este respecto?

Ricardo: Hasta hace unos años el término ecoturismo no se usaba en España, pues se identificaba con un turismo en áreas protegidas ligado al desarrollo de las comunidades locales. En comparación con Iberoamérica, existían escasos ejemplos. A medida que el turismo rural se fue desarrollando y especializando, se vio la necesidad de diferenciar el término “ecoturismo” con el fin de diversificar y especializar la oferta y diferenciar destinos turísticos poco conocidos. Esta evolución permitió que algunas empresas de turismo vincularan su actividad a espacios naturales protegidos, y también facilitó la irrupción de iniciativas públicas y privadas, que trataron de diferenciar sus destinos y experiencias, estableciendo así el término ecoturismo y ecoturista.

A destacar, la Carta Europea de Turismo Sostenible en espacios protegidos, creada por la Federación Europea de
Parques Naturales
. Sin duda, uno de los mejores ejemplos de planificación y gestión para gestores de espacios públicos y una acreditación que conlleva la ejecución de un completo plan SUBBETICAS_TURISMOSOSTENIBLEde acción de turismo sostenible. En el año 2000, solo el Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa tenía esta acreditación. Actualmente, España es el país europeo con mayor número de espacios protegidos acreditados, 42 espacios de los 144 que hay en total en los 17 países europeos. Esta tendencia promovió el diseño del producto “Ecoturismo en España” que reúne a los destinos y empresas que se ajustan a los criterios de buenas prácticas ambientales, ofreciendo formación tanto a empresas como a gestores de espacios protegidos.

Actualmente cualquier ciudadano que quiera informarse sobre España como destino de ecoturismo puede consultar el portal www.spain.info y conocer mejor los espacios protegidos a visitar.

Nuria: En el libro se habla del vínculo entre administración pública y sector privado ¿qué nos puedes decir a este respecto?

Ricardo: Normalmente las empresas de ecoturismo vinculadas a espacios protegidos son microempresas, con bastantes dificultades para hacer rentable su actividad, invertir en promoción especializada y alcanzar los mercados extranjeros. Ante esta necesidad surgió la agrupación empresarial TUREBE, (ecoturismo responsable en la biosfera). Se trata de una asociación sin ánimo de lucro que reúne a las asociaciones y empresas de turismo ubicadas en espacios protegidos que estén aplicando herramientas de buenas prácticas para desarrollar el club producto Ecoturismo en España. Este club de producto trabaja con una estrategia de promoción común y compartida para llegar a los consumidores más responsables. Cualquier turista puede planificar su viaje en www.soyecoturista.com, eligiendo destinos y empresas de turismo que están certificados por su compromiso a favor de la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de los espacios protegidos en España.

Nuria: En cuanto a planificación y gestión de destinos ¿qué herramientas serían las más adecuadas para crear un “eco-destino”?

Ricardo: Si se entiende por eco-destino un destino que sea un espacio natural protegido planificado de forma sostenible, las mejores herramientas son aquellas que aplican la participación ciudadana en la gobernanza de las áreas protegidas, como puede ser el caso de la Carta Europea de Turismo Sostenible.team-386673_640Si se entiende un eco-destino como un lugar donde se aplican políticas de turismo sostenible, cualquier sistema de requisitos que sea riguroso y sea asumido por la oferta privada y reconocido por la demanda de consumidores podría servir para diferenciar un destino de turismo sostenible. Lo importante es que se aplique con rigor y que el sistema sea participado por la población local y los empresarios.

En los últimos años se han creado los destinos turísticos inteligentes que aplican instrumentos de innovación que aportan el mejor conocimiento posible para una adecuada toma de decisiones, y que además tienen que demostrar que son sostenibles.

Nuria: ¿Es el ecoturismo una moda pasajera o es una modalidad que comienza a consolidarse?
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Parque Nacional del Teide

Ricardo: Atendiendo a la evolución de las visitas a los espacios protegidos a nivel mundial, el producto ecoturismo está creciendo aunque no es fácil su cuantificación y caracterización. Por ejemplo, el Parque Nacional del Teide en las Islas Canarias es el espacio protegido más visitado de España, y sin embargo una gran mayoría de los visitantes no lo visita con una motivación de ecoturista, sino porque es una atractivo más del producto de sol y playa que ofrece la isla de Tenerife. Es decir, que a efectos de contabilidad son considerados como un visitante interesado en conocer el espacio protegido, cuando en realidad no todos tienen esa motivación. En el mismo espacio y en los últimos años, han surgido experiencias de observación del cielo nocturno (astroturismo) que están teniendo una demanda creciente y que ya conectan mejor la visita al espacio protegido, sobre todo porque esta actividad está fundamentada en la interpretación.En nuestro país la creación de agencias de viajes especializadas en ofrecer experiencias de ecoturismo evidencia el interés de la demanda en el consumo de este producto, pues hace unos años apenas había en España alguna agencia especializada en ecoturismo.

Nuria: La sostenibilidad ya es una característica intrínseca del ecoturismo ¿crees que estos términos se han desvirtuado con su empleo masivo como si fueran etiquetas?

Ricardo: El ecoturismo es uno de los productos turísticos que por definición es sostenible, dado que implica el viaje a un destino para contribuir a su conservación, y esto no viene implícito en otros productos turísticos. Lo que sucede es que como la sostenibilidad del turismo puede aplicarse de forma transversal a cualquier producto y destino, esto puede implicar una cierta confusión entre la demanda. Muchos ciudadanos asimilan el sufijo eco y lo vinculan con la sostenibilidad, pero no deben olvidar que el ecoturismo, además de ser sostenible, está vinculado a conocer y apreciar la naturaleza del destino visitado.

Nuria: Partiendo del análisis del ecoturismo que se hace en el libro ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta el sector y el mundo académico?

Ricardo: Las administraciones públicas deben mejorar la cooperación en los destinos de ecoturismo para que España pueda ser un país líder en este producto, acorde con la extensión e importancia de los espacios protegidos que existen en nuestro país y que son todavía poco conocidos por la demanda.

El sector privado se enfrenta a España al reto de atraer a una demanda especializada y suficiente para generalizar el consumo del producto. También debe cuidarse el diseño de experiencias de ecoturismo genuinas sin banalizar y desvirtuar el término, y procurando demostrar a los consumidores que con este producto se contribuye a la conservación de la biodiversidad.

«Las administraciones públicas deben mejorar la cooperación en los destinos de ecoturismo para que España pueda ser un país líder en este producto.»

A nivel académico es necesaria la formación de buenos profesionales con titulaciones reconocidas de forma que las Administraciones Públicas fomenten su implantacióny el sector privado contrate a los guías, y para que los gestores de espacios protegidos dispongan de un adecuado nivel de conocimiento sobre ecoturismo. Con respecto a la demanda, el reto es generar comunidades de consumidores que practiquen el ecoturismo y que actúen de prescriptores frente a la sociedad, propiciando que sea un producto global que nos ayude a comprender mejor la casa donde vivimos: el planeta Tierra.

Puedes comprar el libro de Ricardo Blanco en este enlace.
Esta entrevista forma parte de nuestra serie de entrevistas con expertos de turismo sostenible. Si te gustaría participar en este proyecto no dudes en ponerte en contacto con nosotros aquí.

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