Experiencia de sostenibilidad, experiencia de autenticidad

Hace tiempo que observo a la gente con cuidadosa curiosidad y casi podría asegurar que lo que más emoción despierta en las personas es la paz que transmite la naturaleza. Probablemente por el ritmo que nos impone la sociedad moderna que nos empuja a una disociación forzada de nosotros mismos: el ritmo neurótico de la cotidianidad contemporánea, los ruidos, la sobreexposición a la información mediática e informática, la excesiva competencia, los neones desfasados que nos ciegan y emborrachan con imágenes distorsionadas de la realidad y de nosotros mismos.

Sin embargo, existe un lugar donde las personas sienten cada vez más la necesidad de refugiarse y encontrarse a sí mismas: la madre naturaleza. Está claro que cada vez más existe la necesidad y el impulso de redescubrir la veracidad de nosotros mismos, de volver a nuestro yo más joven y redescubrir nuestra versión más auténtica y original, todo esto lo encontramos en la Pachamama, en el corazón y en los brazos de nuestra madre primordial.

Perdernos en el caos para encontrarnos en la paz

¿Por qué nos sentimos siempre tan serenos cuando respiramos profundamente frente a un atardecer o cuando estamos en una playa observando de lejos el horizonte?  Esa delgada línea entre el mar y el cielo que tanto nos conmueve, en un bosque, en un valle, en la cima de una montaña para ver el amanecer… Estos momentos, la mayoría de las veces vividos en silencio, invitan a la contemplación, pero más que nada, nos invitan a reconectar y encontrarnos de nuevo, en un mundo que quiere ser cada vez más automatizado.

En la edad adulta olvidamos que somos copos de nieve sobre la tierra, piezas únicas e inimitables, hasta que nuestro cuerpo habla por nosotros y expresa lo que el alma calla.

A partir de aquí, la sociedad occidental moderna se encuentra sacando viejas enseñanzas orientales, desempolvando antiguas palabras, sabios consejos, técnicas de meditación y relajación, formas de pensar, de vivir, de gestionar la propia vida… esas antiguas leyes escritas hacen cientos de años en culturas lejanas, parecen haber sido prescritos proféticamente para una sociedad enferma y perdida como la nuestra.

Entonces, vemos que tanto nuestra tierra como nuestra alma más auténtica están demandando, de forma cada vez más necesaria y urgente, un sano realineamiento. Las dos formas de vida corren juntas y paralelamente y buscan una única solución: el equilibrio. Equilibrio entre el alma y el cuerpo, entre lo  físico y la psique, entre el hombre y la naturaleza.

Con la arrogancia y el orgullo despótico de hacer el papel de dios, nos estamos destruyendo a nosotros mismos y a nuestro hogar e, irónicamente, también a nuestra propia cura, a nuestra propia medicina: la naturaleza.

Punto sin retorno

Estamos llegando a un punto de no retorno y necesitamos reprogramar un cambio de paradigma.

Nos hemos alejado tanto de nosotros que ahora llamamos “sostenibilidad” a lo que en realidad sería la acción diaria, saludable y respetuosa con nosotros mismos y con nuestro entorno. Le hemos dado un nombre, una etiqueta de emergencia a lo que, en teoría, debería ser una actitud perfectamente natural en nuestro ADN. Nos hemos desvinculado tanto que ya no nos reconocemos y nos vemos obligados a reconstruir una ética moral, ya humanamente intrínseca, para aferrarnos y salvarnos. Ha habido tal inversión de comportamiento que ahora llamamos “sostenible” a lo que debería ser la natural relación de equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

Nuestra misión, por tanto, como divulgadores de la sostenibilidad, va mucho más allá del redireccionamiento social hacia una conducta turística o comercial más respetuosa; es la necesidad de retomar el timón y volver a la esencia; es la necesidad de reeducar, de modificar un paradigma que hemos visto que no favorece nuestro bienestar, y volver a honrar nuestro paralelismo entre alma y naturaleza.

En el ámbito del turismo lo hacemos de diferentes formas:  fomentando encuentros más inclusivos, guiando hacia hábitos más saludables, utilizando el viaje como un redescubrimiento interior y un encuentro con esa parte perdida, o simplemente desorientada y abandonada de nosotros. Ya no es una cuestión de “sostenibilidad”, ya no es una forma de decir, es literalmente una forma de vivir.

Es por eso que los retiros de yoga y meditación nos parecen tan rejuvenecedores, ¡y lo son! Pero no se trata de una práctica mágica, se trata de algo que no se ve, que no se paga, impalpable, involuntario. Es el retorno a la ancestral conexión entre nosotros y la naturaleza. Es despertar una parte de nosotros, la mejor, largamente dormida, brumosa y escondida en un rincón, como trastos viejos en el desván o en el sótano.

Es reconectar con nuestra parte más vulnerable, ingenua y auténtica, reprogramarla y realmente proponer nuestra mejor versión: un 2.0 no solo más avanzado, sino también y, sobre todo, más consciente.

Por eso ya no es una cuestión de “sostenibilidad” sino una cuestión que tenemos pendiente con nosotros. Nos estamos enfermando, envenenando y hasta fundiendo nuestro propio antídoto.

¿Seguimos hablando de “sostenibilidad” o de hacer las paces con nosotros mismos y con la Pachamama?

Para mayor información dejamos el link de contacto: https://yogaysenderismo.com/retiro-yoga-senderismo-en-la-sierra-de-las-nieves/

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Los refugiados de la crisis climática

Nos enfrentamos cada vez más a un nuevo término aún no “legalizado”, pero ya ampliamente presente. Si bien el público en general utiliza ambos términos indistintamente, hay diferencias fundamentales entre “refugiado” y “migrante”:

Refugiado
Según Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, los refugiados son personas que se encuentran fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, a la violencia generalizada u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público y, en consecuencia, requieren protección internacional. La definición de refugiado se puede encontrar en la Convención de 1951 y en los instrumentos regionales relativos a los refugiados, así como en el Estatuto del ACNUR.

Migrante
Aun cuando no existe una definición jurídicamente convenida, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas define el migrante como «alguien que ha residido en un país extranjero durante más de un año independientemente de las causas de su traslado, voluntario o involuntario, o de los medios utilizados, legales u otros». Ahora bien, el uso común incluye ciertos tipos de migrantes más a corto plazo, como los trabajadores agrícolas de temporada que se desplazan por períodos breves para trabajar en la siembra o la recolección de productos agrícolas.

A partir de esta distinción literal, ahora tratamos de entender a qué se refiere esta nueva figura de refugiados para la crisis climática, porque si las personas desplazadas internamente (internal displaced people, IDP) asociadas con el cambio climático y los desastres ambientales de evolución lenta es un fenómeno complejo de cartografiar en términos geográficos, incluso para la jurisprudencia no es tan banal determinar quiénes son estos nuevos refugiados herederos de la crisis ambiental global.

Los refugiados ambientales y climáticos no son reconocidos internacionalmente por un tratado o acuerdo formal.

Desde un punto de vista formal, la expresión “refugiado climático” es inapropiada ya que no se basa en ninguna norma del derecho internacional. Además, no refleja la complejidad con la que el clima y la movilidad humana interactúan entre sí en una relación articulada de causas y efectos.

El “refugiado climático” no es imputable a la definición de la Convención de Ginebra sobre Refugiados (1951), que lo identifica como alguien que ha cruzado una frontera internacional “por el temor fundado de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, perteneciente a un grupo social específico o por una opinión política”.

Huracanes, inundaciones, tormentas, sequías, carestías. Con la “crisis climática” en curso (como sugiere The Guardian para llamarla en lugar de “cambio climático”), ha aumentado la frecuencia e intensidad de los desastres repentinos que obligan a millones de personas a huir. Solo el año pasado, según el Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos, 17,2 millones de personas se vieron obligadas a huir debido a fenómenos destructivos y amenazas climáticas. Se trata de grandes movimientos de hombres y mujeres dentro de su propio país o en los vecinos, como ha sucedido a menudo en los últimos años en África y América del Sur.

Según el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, “las regiones en desarrollo, que se encuentran entre las más vulnerables desde el punto de vista climático, albergan al 84% de los refugiados del mundo. Los fenómenos meteorológicos extremos y los peligros en estas regiones de acogida de refugiados están perturbando sus vidas, exacerbando sus necesidades humanitarias e incluso obligándolos a huir de nuevo”.

Esto significa que las zonas más expuestas desde el punto de vista climático son también aquellas en las que con mucha frecuencia estallan los conflictos y donde la persecución racial, cultural y política es más frecuente. Es sobre la base de esta observación que la comunidad internacional debe moverse, independientemente de identificar una relación de causa y efecto entre el clima y las guerras.

Como reconoció el Pacto Mundial sobre refugiados en diciembre de 2018, los movimientos de personas tienen un origen complejo y los desastres climáticos pueden ser un factor clave. Si la crisis climática produce, directamente o indirectamente, cientos de miles de personas desplazadas, estas deben ser protegidas y asistidas de acuerdo con las normas internacionales y las directrices generales para las “personas desplazadas internas”.

Las personas que huyen a través de la frontera y no pueden regresar a sus hogares tienen derecho a solicitar formas complementarias de protección internacional.

Por tanto, no son refugiados en sentido estricto, sino personas que todavía tienen derecho a protección, asistencia y apoyo.

Por qué siempre hay que esperar el momento bíblico de la burocracia legislativa para reconocer que la gravedad del problema va claramente en contra de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

“Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”

La guerra representa solo la manifestación más evidente de la acción auto-destructiva del hombre, pero no agota la gama de comportamientos capaces de comprometer las condiciones de vida dignas del individuo.

La dignidad humana, por tanto, se ve comprometida en cualquier hipótesis en la que el contexto socio-ambiental sea tan degradado que exponga al individuo al riesgo de ver cancelados sus derechos fundamentales a la vida, la libertad y la autodeterminación, o en todo caso de verlos reducido por debajo del umbral de su núcleo esencial e ineludible.

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El Evento: la diversión en un formato sostenible

La palabra evento proviene etimológicamente del latín eventus, e-venir. En este sentido, el significado de movimiento y transformación está implícito. En consecuencia, organizar eventos se convierte en crear relaciones, comunicar, relacionar cosas, ideas y personas.

En primera instancia, surge el poder del evento para crear redes y relaciones; por otro lado, sin embargo, el evento se convierte en un modo de expresión de una cultura o identidad. Cambiando de forma a lo largo del tiempo, el evento se ha convertido en un producto cultural, que debe responder a las necesidades de los consumidores contemporáneos ofreciendo estímulos originales y despertando, a través de momentos de agregación, el sentido de pertenencia a un grupo social.

El rol de los eventos 

El profesor J. R. Brent Ritchie, en 1984 acuñó la definición de un evento importante:

Un evento importante, organizado una o más veces, de duración limitada, que sirve para aumentar la conciencia, la imagen y la economía de un destino turístico a corto y / o largo plazo.

Él hablaba principalmente de eventos deportivos, como los Juegos Olímpicos. Se puede comprender que los eventos de este tipo tienen un alcance que va más allá del tema del evento en sí.

Por lo tanto, un gran evento, para definirse como tal, debe tener un valor económico, social y cultural, cuyos efectos continuen durante mucho tiempo.

Para agregar otra definición, la palabra legacy identifica los efectos que tiene un evento antes de su inicio y después de su conclusión. Este término indica la “herencia” y, de hecho, consiste en todo lo que deja un evento a nivel territorial, infraestructural y de identidad cultural.

Los beneficios de un evento

Los festivales y eventos de música en vivo, por ejemplo, generan un gran multiplicador gracias a los gastos que realizan los turistas en los lugares donde se desarrolla la actividad cultural. Los gastos en que incurren los espectadores también pueden ser significativos e incluyen el alojamiento, el consumo de comida, gastos culturales relacionados o no con el evento, compras de productos locales, etc.

Los eventos culturales y de entretenimiento estimulan la economía y generan riqueza en la zona, en la práctica, son un motor de consumo y crecimiento.

Otro concepto relacionado con eventos importantes: su alcance está tan extendido e intersectado con varios factores, que es muy difícil estudiar su extensión y efectos, ya sean positivos o negativos, en el territorio.

Un evento involucra múltiples actores diferentes. Basta pensar en la administración pública y los operadores privados. Dos mundos que trabajan con diferentes metodologías persiguiendo objetivos opuestos. El evento toma la forma de una unión de productos y servicios para ser coordinados y administrados por diferentes sujetos, que deben establecerse como un sistema. Además, el límite de tiempo no facilita las cosas porque todo debe estar bien organizado. De lo contrario, puede convertirse en una falla total.

Impactos de los eventos en el turismo:

Los beneficios vinculados a un evento importante en términos de marketing territorial son:

1) Generar ingresos

2) Incrementar la ocupación hotelera

3) Promocionar la ciudad

A todo esto también se podría agregar la promoción de eventos futuros en la misma localidad, del mismo alcance que el evento actual o en relación con un área diferente.

Sin embargo, no hay que evaluar solo el aspecto económico. Organizar eventos cada vez más grandes permite al territorio mejorar sus infraestructuras, que serán utilizadas durante todo el año más por los residentes que por los turistas. Además del aspecto material, existe el aspecto inmaterial que se refiere a la percepción que los turistas potenciales tienen del destino turístico. Muchas veces conectamos el nombre de un destino sobre todo con su evento más importante: Festival de Woodstock, La Semana Santa de Sevilla, Edinburgh Festival, Nashville, Arena de Verona, etc…

Todos estos factores determinan la imagen general del destino, que de una forma u otra llegará a los ojos del potencial turista. El resultado más inmediato es que el destino sea elegido como un lugar para pasar sus vacaciones. 

«El interés histórico en los eventos está, sin duda, impulsado por el perfil de los principales acontecimientos culturales, religiosos y deportivos que están sujetos a una mayor mercantilización y, en consecuencia, a la creciente cobertura de los medios. Los destinos, tanto los grandes como los pequeños, apoyan y mercantilizan los eventos como un elemento central en sus programas de desarrollo económico, de mejora de la comunidad y de marketing turístico… Así que los eventos están siendo cada vez más importantes en muchos países y, sin duda, requieren conceptualización, desarrollo, comercialización, puesta en funcionamiento y, por supuesto, una buena administración.» 

Baum y otros (2013) 

Cada evento puede ser ecológico, sostenible y responsable

Los eventos a menudo se caracterizan por dejar una huella ambiental significativa, pero pueden, por el contrario, convertirse en una oportunidad de responsabilidad y acción ambiental, así como áreas de comunicación y posicionamiento verde para quien los organiza.

De hecho, cada evento puede ser “verde”, ya que está diseñado y gestionado minimizando su huella ambiental, convirtiéndose así en una oportunidad para involucrar a los interesados en la atención y los compromisos socio-ambientales del propio evento.

Cada evento puede ser ecológico y sostenible si “se concibe, planifica e implementa de manera que se minimice el impacto negativo en el medio ambiente y deje una herencia positiva a la comunidad anfitriona” (definición de evento sostenible de United Nations Environment Programme – UNEP 2009).

¿Por qué crear eventos “Green” y ecológicos?

Las razones son muchas, y todas vinculadas a la puesta en valor del evento y sus mensajes también en clave sostenible. De hecho, los eventos ecológicos permiten:

  • Reducir la huella ambiental y la huella de carbono del evento, incluso hasta casi a cero.
  • Reducir los gastos gracias a un uso racional de la energía y los productos.
  • Mejorar el territorio que alberga el evento, mediante el uso de productos locales “km cero”.
  • Involucrar a los participantes y las partes interesadas en las opciones sostenibles.
  • Comunicar la responsabilidad medioambiental de los organizadores.
  • Posicionar la marca en “clave verde”, acreditándose como sujetos responsables.
  • Promover actividades verdes (como la forestación compensatoria), quizás incluso en el área local donde se lleva a cabo el evento.

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Karpathos, una pequeña perla del Egeo

Inmersa en el azul cristalino del Mar Egeo, en el sur de Grecia, entre más de 160 islas que componen el archipiélago del Dodecaneso, se sitúa Karpathos que, junta con la isla más meridional de Caso, se encuentra en la ruta marítima que conecta Rodas a Creta.

Entre el 6 y el 11 de octubre de 2021 tuve la increíble oportunidad de participar en un test organizado por Destimed Plus en colaboración con MEET Network en la Área Protegida del Norte de Karpathos e Isla de Saria.

La gran labor de DestiMED Plus y MEET Network

DestiMED Plus es un proyecto cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional que representa un paso más en un camino que tiene como objetivo promover una planificación integrada del turismo sostenible a lo largo de las costas mediterráneas, centrándose en particular en las áreas naturales protegidas.

Construido sobre la huella del éxito de los proyectos MEET y DestiMED, tiene como objetivo promover y mejorar la integración entre el turismo local y las políticas de conservación en las áreas protegidas del Mediterráneo a través de la creación de itinerarios de ecoturismo.

Para ello, DestiMED Plus aplicará este enfoque en 9 áreas protegidas distribuidas en diferentes regiones de la cuenca mediterránea (Andalucía, Cataluña, Cerdeña, Creta, Córcega, Lacio, Egeo Meridional, Croacia y Albania), donde se llevarán a cabo acciones piloto orientadas a desarrollar productos de ecoturismo alineados y medidos según los estándares del proyecto.

MEET Network es una red de parques naturales mediterráneos que desarrollan experiencias de ecoturismo de alta calidad que benefician a la conservación y a las comunidades locales. Las de MEET son experiencias culturales basadas en la naturaleza que permiten a los viajeros descubrir un nuevo lado del Mediterráneo.

Descubriendo Karpathos

Con estos antecedentes, el descubrimiento de la isla como tester, fue realmente único e interesante. La experiencia, en su totalidad, fue muy positiva.

Hay algunas fortalezas que indudablemente hicieron que el test fuera interesante y comprometido en muchos de sus puntos. En primer lugar, la extrema cordialidad y cortesía de Michalis (Karpathos Travel) y Nikolaos: siempre estaban de buen humor, muy acogedores y dispuestos a responder y adaptar los planes a cualquier necesidad. En general, siempre hubo un ambiente agradable de relajación y buenas vibras. El aspecto emocional del viaje es importante, porque sentirse bienvenido y comenzar el día con positividad y optimismo, contribuye favorablemente al estado general de bienestar del cliente. Además, el buen tiempo, el clima siempre agradable y el encanto del paisaje, coronaron sin duda la experiencia, haciéndola verdaderamente especial. La típica y soleada cordialidad mediterránea se manifestó en todos sus aspectos.

Karpathos una pequeña perla del Egeo
Autor: Sara Folegani.

Una visión más sostenible

Ahora toca un poco de desapego emocional para analizar el test en su totalidad y subrayar algunos puntos que podrían servir a muchos otros destinos turísticos.

En primer lugar, me sorprendió y me impresionó profundamente cómo una isla tan bellamente soleada durante la mayor parte del año no puede aprovechar este regalo natural y gratuito para convertirlo en energía solar. Durante el día realmente me pregunté cuánta energía desperdiciada se podría haber convertido con paneles solares adecuados tanto en casas privadas como en edificios públicos y quién sabe, incluso en torretas especiales para recargar futuros autos eléctricos.

En segundo lugar, creo que es necesario que el cliente adopte hábitos conscientes hacia un uso responsable de los recursos. Para conseguir este reto, todos los actores del sector turístico deben trabajar conjuntamente para invitar al usuario a tomar conciencia de:

– El uso del agua. Por ejemplo, en los alojamientos (lavabos y duchas), y el uso de más cantimploras.

– El uso del transporte. Lamentablemente, la isla no favorece los viajes en transporte público, pero los coches de alquiler y las empresas de transporte podrían empezar a favorecer los coches eléctricos.

– El consumo de alimentos. Es absolutamente necesario reducir la cantidad de comida ofrecida a los turistas. Entre sus excelentes cualidades, la acogida mediterránea merece una gran hospitalidad culinaria, pero es de fundamental importancia que las porciones se reduzcan para evitar un triple desperdicio: en la compra, en la preparación y en el desecho de los alimentos, cada vez más en exceso.

Para una mayor implicación del turista en primera persona, podría ser interesante enviar a cada usuario el vademécum del turista responsable y que calculen su propia huella de consumo.

Una buena comunicación para una buena educación

En general, creo que es necesaria una mayor y más incisiva comunicación para que el usuario comprenda la extrema necesidad de realizar actividades turísticas eco-sustentables; que sepa que cada decisión que toma tiene una consecuencia y puede dejar huella en el lugar que visita. Para ello, se debe desarrollar una estrategia de comunicación más efectiva, de lo contrario la experiencia podría convertirse en unas vacaciones habituales, ligeramente alternativas, con el riesgo de no alcanzar el objetivo principal de la sostenibilidad y, por lo tanto, pasar por alto un mensaje muy valioso.

Es necesario que todos los días el cliente se involucre en una actividad que lleve a la sustentabilidad. Incluso, a costa de parecer una “manipulación mental invasiva”, pero esto es lo que necesitamos ahora: instamos y urgimos a cambiar la mentalidad, una palpitante y constante “publicidad”, que conduce e impulsa a principios sostenibles y una mayor conciencia.

Es importante aflorar más el aspecto de la implicación turística en la protección y salvaguarda del medio ambiente y la cultura local, con actividades dirigidas a: la recogida de residuos, la plantación de árboles en la zona para la reforestación de algunas zonas especialmente áridas o la inversión de un pequeño porcentaje del paquete en algún proyecto de mantenimiento ambiental y mostrar al cliente dónde se materializa realmente su compromiso financiero. Creo que es necesario llegar a la parte más emotiva del cliente para sacudir su conciencia y dejar un mensaje de urgencia y emergencia.

Tristomo Bay. Autor: Sara Folegani

Acabo con un ejemplo que para mí fue un golpe emocional: se trata de la enorme cantidad de plástico que se acumula en Tristomo Bay. Lamentablemente, debido a la posición geográfica de esta bahía y a las corrientes, allí llega toda la basura de la zona e incluso de zonas más lejanas. Una imagen triste que nos tiene que hacer reflexionar: ¿es el mundo que queremos dejar?

Por eso es necesario una estrategia de comunicación mucha más efectiva hacia el cliente, porque es la forma más práctica e incisiva de transmitir un mensaje de calidad, en estos términos y redirigirlo hacia un consumo más eco-sostenible.

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Sé el cambio que quieres ver en el mundo

We but mirror the world. All the tendencies present in the outer world are to be found in the world of our body. If we could change ourselves, the tendencies in the world would also change. As a man changes his own nature, so does the attitude of the world change towards him. This is the divine mystery supreme. A wonderful thing it is and the source of our happiness. We need not wait to see what others do.

Gandhi

Entre el 26 y el 30 de octubre de 2018, una tremenda tormenta descargó sobre los Dolomitas, en particular en la zona de Triveneto, lo que luego será tristemente recordado como “Tempesta Vaia”. En pocos minutos la fuerza de la naturaleza arrasa plantas, bosques y forestas con vientos de hasta 200 quilómetros por hora: un desastre ambiental, especialmente para estas áreas de los Dolomitas, donde la naturaleza reina suprema.

La respuesta de la naturaleza a la acción del hombre

En los últimos años, lo que llamamos “desastres ambientales” se acentúan cada vez más y nosotros mismos somos cada vez más testigos de fenómenos meteorológicos extremos de muy fuerte intensidad: huracanes, tsunamis, tormentas, avalanchas, desertificación y extinciones de especies vegetales y animales.

Recientemente la Universidad de Padua dio la alarma: “El glaciar Marmolada no vivirá más de 15 años”. Una noticia impactante, pero que, entre muchas otras similares, ya se esperaba desde hace algunos años.

La Universidad de Padua ha estado monitoreando el glaciar durante más de 15 años con geógrafos y glaciólogos, coordinados por Mauro Varotto, director científico del museo de geografía de la Universidad de Padua. Durante los últimos 70 años, el glaciar Marmolada ha perdido alrededor del 80% de su volumen.

El tiempo y los efectos de la acción humana en el medio ambiente son directamente proporcionales, es decir: el curso natural del cambio climático/ambiental que la naturaleza haría de acuerdo con su tiempo “bíblico” para tratar de mantener el mayor equilibrio y armonía posible entre los sistemas, con la acción humana se vuelve cada vez más concretos, reales y peligrosamente reducidos.

Earth Overshoot Day

El Día de la sobreexplotación de la Tierra o del sobre impulso, indica a nivel ilustrativo, el día en que la humanidad consume íntegramente los recursos producidos por el planeta a lo largo del año. En 2021, the Earth Overshoot Day cayó el 29 de julio.

La fecha ya ha vuelto a sumarse a la de 2019, tras haber sido momentáneamente adelantada en 2020 por los diversos bloqueos inducidos por la pandemia de coronavirus. Los principales factores son:

  • El aumento del 6,6% en la huella debido a las emisiones de dióxido de carbono en comparación con el año pasado.
  • Una disminución del 0,5% en la biocapacidad forestal mundial debido en gran parte al pico de deforestación en la Amazonía – solo en Brasil, se perdieron 1,1 millones de hectáreas en 2020 y las estimaciones para 2021 indican un aumento de hasta un 43% en la deforestación en el año previo.
  • Contaminación y acidificación de los mares y océanos, nuestra mayor reserva de oxígeno: esta inmensa extensión de agua juega un papel muy importante en la salud del planeta, ya que, junto con los bosques, los océanos son capaces de eliminar el dióxido de carbono presente en la atmósfera, contribuyendo al equilibrio constante de estos gases que permiten la vida a los organismos aeróbicos. Aproximadamente una cuarta parte del dióxido de carbono presente y aproximadamente el 90% del calor producido por estos gases de efecto invernadero es absorbido por los océanos.

¿Cómo, en particular, la acción del hombre compromete el equilibrio de la naturaleza?

1) La construcción masiva y el consumo de suelo. Este fenómeno genera inestabilidad hidrogeológica en la zona, lo que resulta en una acción destructiva sobre el suelo, degradándolo gradualmente hasta el punto de comprometer su estabilidad. Las erosiones y deslizamientos de tierra están determinados por el consumo del suelo.

2) Así también la deforestación, otro problema causado en parte por la sobre edificación, afecta negativamente la estabilidad del suelo, con la pérdida de plantas y árboles de hecho también elimina una cierta vigilancia hacia los cursos de agua en las cuencas montañosas.

3) La producción de CO2: en esencia, el ser humano produce contaminación constante, de la mañana a la tarde y de la tarde a la mañana, 24h, 7 de 7, con el uso continuo y prolongado de electricidad, transporte, alimentación, ganadería, internet, compras, consumismo, viajes, etc …

Por lo tanto, reducir el nivel de contaminación significa reducir drásticamente estos factores importantes que la causan. El concepto es muy simple:

La contaminación se genera por una fuerte emisión de CO2, que proviene principalmente, como hemos dicho anteriormente, de la principal actividad humana diaria las 24 horas del día, 7 de cada 7.

¿Qué podemos hacer nosotros, como ciudadanos y como empresas responsables?

Un primer paso es inspirarnos con iniciativas que trabajan para la conservación del Planeta. Una de ellas es WOW Nature, creada por Etifor, una spin-off de la Universidad de Padua. Su objetivo es transformar el conocimiento adquirido dentro del mundo académico en soluciones concretas, científicas, eficaces, pero también creativas, de aplicación inmediata. De esta manera, WOW Nature ayuda a todas las empresas públicas y privadas a establecer un plan climático de transformación hacia una empresa eco-sostenible, a la vez que monitoriza los desarrollos y los avances que este cambio alcance en los próximos años.

Otra manera de influir, sería informar y concienciar sobre los buenos hábitos para ampliar la conciencia humana y acostumbrarnos a una rutina diaria que es intrínseca dentro de nosotros. También podemos educar con pequeños gestos que todos, ciudadanos, locales y turistas podemos hacer para bajar tanto como sea el nivel de CO2. En este sentido, sugerimos una buena manera de empezar a través de la “Guía para salvar al mundo desde el sofá“.

Finalmente, como sabemos que es imposible poner completamente a cero el CO2, podemos compensar esa parte de dióxido de carbono que emitimos a través de:

– la plantación de nuevos árboles y la restauración de ecosistemas destruidos.

– la protección de ecosistemas ya existentes. Los pequeños gestos y las elecciones diarias, entre personas, ciudadanos, comunidades y empresas, realmente pueden marcar la diferencia.

Los pequeños gestos y las elecciones diarias, entre personas, ciudadanos, comunidades y empresas, realmente pueden marcar la diferencia.

Only when the last tree has died and the last river has been poisoned and the last fish has been caught will we realise that we can not eat money

Chief Seattle

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