La Sostenibilidad invisible: ¿cuánto contamina Internet?

Cuando hablamos de sostenibilidad, la mayoría de las veces pensamos en conceptos que, gracias a la Agenda 2030 y sus 17 objetivos para una mayor sostenibilidad global en varios ámbitos, suelen remitir a los 3 conceptos clave: medio ambiente, sociedad y economía, así como a todas sus subcategorías.

El turismo, a su manera, está intentando implementar el aspecto sostenible en sus viajes, aprovechando este gran momento de inflexión.  Principalmente está atendiendo al respeto por el medio ambiente, por las sociedades, por las culturas de acogida y por las tradiciones locales. También, se está impulsando hacia una economía circular y regenerativa, con una mayor atención al desperdicio de alimentos. Así mismo, con una creciente conciencia como ciudadanos del mundo y  hacia el concepto de causa-efecto, es decir, que a cada acción que realizamos le corresponde una reacción en cadena a nivel global.

De todos modos, hay otro aspecto a tener en cuenta que se está volviendo tan automático, normal y rutinario que ni siquiera pensamos en las consecuencias ambientales. Se trata de un gesto tan simple como hacer clic en un sitio web.

Internet en nuestras vidas

Creo que nunca tanto como en este último año, debido al confinamiento global, se ha utilizado internet, registrando un aumento increíble de esta red online.

En primer lugar, pensemos en todos los trabajadores; algunos de ellos, llevaban ya algún tiempo trabajando de forma remota, pero la mayoría lleva un año trabajando de forma continua en smart working. Pensemos también, en todos los profesores y alumnos, desde la escuela primaria hasta la universidad, conectados a través de Internet. Incluso, en los entrenadores de las clases de gym, yoga, pilates, entre otros.

Pensemos en los cientos y cientos de películas descargadas durante el confinamiento y las visualizaciones en Netflix, Amazon Prime o You Tube; también, en las largas notas de voz enviadas por Whatsapp; y sin olvidar, las clases de cocina, de costura y de manualidades o cursos de cualquier tipo.

Pensemos en la increíble revolución que ha tenido la tecnología en relación al formato papel: revistas, folletos, cartas, tarjetas, postales, anuncios, etc.

Internet en el turismo

Volviendo a un viejo artículo sobre “Nuevas tecnologías, turismo y sostenibilidad”, notamos obviamente cómo este campo se ha transformado por completo y nunca como en este último año, ha dado un impulso increíble al uso de Internet. Recordemos que no hace mucho se iba a una agencia de viajes para reservar unas vacaciones; y ahora todo se hace en línea, sin ni siquiera encontrar el representante de viajes.

Pensemos en todas esas ferias que se han realizado para mantener en marcha el mercado turístico, pero todas a distancia. Igual que los seminarios, los webinars y las reuniones vía meet, zoom o whatsapp.

Ahora Internet está en nuestras vidas como el aire que respiramos y el agua que bebemos. Como tal, debemos usarlo con cuidado y respeto, tal y como lo hacemos con cualquier otro recurso del que disponemos.

Pero, ¿cómo contamina realmente Internet?

Sencillamente, con la electricidad. Cada pequeña acción que realizamos en línea, desde abrir una página web hasta enviar un correo electrónico o ver una película, emite indirectamente una cierta cantidad de dióxido de carbono. Es decir, no es únicamente el correo electrónico el que emite contaminación, sino el coste en términos de consumo eléctrico para que ese correo electrónico sea escrito, enviado y recibido. Como la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles, la electricidad que hace funcionar Internet, y sus centros de datos, contribuirá a contaminar el planeta.

El último dato sobre el que existe un amplio consenso es que Internet, en su conjunto, es responsable del 3,7 por ciento de las emisiones contaminantes. Se igualan a las del transporte aéreo, aunque todo lo que se salva, en términos de dióxido de carbono, utilizando internet en lugar de los medios de transporte (coches, buses, aviones,) es mucho menos impactante que un vuelo.

Los hosting ecológicos como alternativa

Han nacido hosting ecológicos que alojan sitios web transformando la infraestructura del servidor, reduciendo todo tipo de emisiones y minimizando su impacto ambiental porque se alimentan con energía renovable. En particular, alimentan sus servidores con energía eólica y además están involucrados en la plantación de árboles para reducir aún más su impacto ambiental, reduciendo las emisiones de CO2 en aproximadamente un 20%.

Los hosting más ecológicos son estadounidenses, pero creo que Easy Travel Hosting es particularmente adecuado para nuestro turismo sostenible.

Considerando que, en escala mundial, se estima que el turismo representa el 10,3% del producto interno bruto, 330 millones de puestos de trabajo, 1 de cada 10 puestos de trabajo en todo el mundo y 1,7 billones US dólares de exportaciones de turistas, los operadores de la industria turística pueden marcar una gran diferencia al optar por este tipo de hosting por su propio sitio web.

Todas las webs de agencias de turismo, tour operadores, hoteles, alojamientos, casas de vacaciones, restaurantes, aerolíneas, o motores de reserva como Booking, Airbnb o Tripadvistor,  junto con la frecuencia en la que todo el mundo empieza a buscar a través del web un destino para sus próximas soñadas vacaciones, ¿cuánto sufriría el mundo entero al multiplicar el efecto del uso de internet de un solo ciudadano?

Como en todos los aspectos de nuestra vida, todo comienza con pequeños hábitos diarios. Por ejemplo, apagando la luz cuando no se necesita, cerrando el grifo del agua, ocuparnos más de la basura separada y también, en el caso que nos ocupa, tratar de frenar un poco el uso de Internet. El planeta no se salva al detener Internet, sino que, la transición ecológica también depende de una transformación digital bien hecha.

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Sara Folegani

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