La transición turística en los tiempos del coronavirus

Aunque empezamos a ver luz al final del túnel, no olvidemos que desconocemos la longitud de éste y no podemos estar seguros de, si lo que vemos a lo lejos, es una luz u otra locomotora que se dirige hacia nosotros. El problema es que, hasta que no esté lo suficientemente cerca como para escuchar el sonido inconfundible del motor o distinguir su figura, no sabremos qué es realmente lo que hay: si la salida del túnel o un choque brutal si no frenamos a tiempo y damos marcha atrás al menos a la misma velocidad.

Momento actual

Algo así estamos viviendo actualmente en el sector turístico, uno de los primeros sectores en recibir en España las medidas de desescalada puestas en marcha por el gobierno. Estas medidas suponen, a día de hoy y para los establecimientos que estén en condiciones de abrir, poder hacer uso del 50% de la capacidad de bares y restaurantes que dispongan de terraza, o bien para recogida de pedidos de comida a domicilio.

En el caso de los establecimientos hoteleros, el panorama es similar, aunque se le suma la ausencia de demanda debido a las restricciones en cuanto a movilidad. Es decir, el personal vuelve tras el ERTE pero sin trabajo que realizar.

Y no hace falta irse a la patronal para encontrar voces que duden de la eficacia de estas medidas. El sindicato CCOO se ha unido a los hoteleros para pedir que se amplíen los ERTEs durante al menos seis meses de cara a evitar despidos obligatorios masivos debido a la escasez de negocio actual.

¿Por qué es importante que se gestione bien esta situación en la parte de la oferta? En primer lugar, porque de ella dependen cientos de miles de puestos de trabajo, entre ellos también el de los empresarios. En segundo, porque de ella depende en buena medida el atractivo de nuestros destinos turísticos. Se habla mucho de turismo local en la primera fase de apertura turística, pero ¿cuáles de esos establecimientos que forman parte de la oferta alojativa y gastronómica podrán aguantar esta situación que vivimos? ¿Qué atractivo tendrán esos destinos si hay oferta reducida o inexistente para dormir o comer? Está claro que tras un cierre puede haber una nueva apertura, pero ¿quién se va a arriesgar en estos momentos de incertidumbre máxima a abrir un negocio sobre otro que ha quebrado?

Por otra parte, un tema que salió en el segundo debate que mantuvimos en el webinar sobre Repensar el turismo organizado por Ideas for Change es el de la demanda. El coronavirus ha hundido la economía española a niveles históricos. Vamos a estar, o estamos ya inmersos, en una crisis global. Este hecho, como es obvio, afectará al empleo y a nuestra renta disponible para viajar.

Ya se están estudiando medidas para subvencionar directamente a los turistas, por ejemplo, con bonos vacacionales para viajar dentro del territorio que concede la ayuda.

Creo que no hace falta debatir mucho para llegar a la conclusión de que, con una oferta a la baja y una demanda muy posiblemente a la baja, el mercado turístico se verá reducido a niveles de hace 50 años. Y es cierto que el medioambiente lo agradecerá. La duda que surge es qué sectores van a absorber, en plena recesión global, esa fuerza laboral sobrante si esto llega a ocurrir.

Momento post pandemia previo vacuna

Si, finalmente, lo que vemos al final del túnel resulta ser la luz, y la desescalada nos lleva al fin de la declaración de pandemia, aún hará falta disponer de una vacuna eficaz antes de poder hablar de normalidad, ya sea de la nueva o de la anterior. Mientras, serán los diferentes países según sus datos los que decidan abrir o cerrar fronteras propias o con ajenos según las circunstancias particulares de cada territorio.

En este posible escenario de turismo post-pandemia-previo-vacuna, o sencillamente turismo de mascarillas y guantes y de contacto limitado, mucha será la inversión que tenga que realizar la oferta que haya sobrevivido para poder ofrecer un servicio con las máximas garantías sanitarias. Y mucha la responsabilidad de la demanda para viajar de manera segura, tanto para uno mismo como para todo ser con el que se entre en contacto.

En cuanto a las posibles medidas, una de las más críticas son los controles de temperatura en origen y destino. Ya se están poniendo en marcha otras como mamparas para las recepciones de establecimientos hoteleros, la eliminación del buffet libre, la conexión por móvil de todo lo que hasta ahora era manual (llave de la habitación, interruptores…), dispensación de guantes, mascarillas, envases unipersonales de hidroalcohol, geles, champús…y con ello también daremos pasos atrás en cuanto a la sostenibilidad.

A nivel demanda, una de las que más suena es el pasaporte sanitario, así como certificados de inmunidad al virus. En este sentido, si bien hasta hace muy poco había muchas dudas sobre la posible inmunidad, parece que éstas se empiezan a disipar en el mejor de los sentidos y se descarta -a fecha de hoy- la reinfección de los curados. Ésta desde luego podría ser una de las mejores noticias, ya que los inmunes certificados eliminarían para sí mismo y los demás el riesgo latente que a fecha de hoy suponemos todos y cada uno de nosotros y que obliga a reducir aforos de manera drástica.

Aún con todo esto, recordemos que la apertura del turismo supondrá un riesgo enorme a nivel global. A nivel nacional vemos cómo en Alemania han debido dar marcha atrás en su desescalada debido a repuntes en el índice de contagios (pasando de 0,7 a 1) y sus expertos predicen nuevas oleadas futuras de contagios.

Segmentando por edades, recordemos que existe un grupo de riesgo que no solo no podrá viajar de momento como lo hacía hasta ahora, sino que habrá que tener especial cuidado en los diferentes destinos para evitar contagios que vuelvan a poner a nuestros mayores en una situación extrema.

Momento post vacuna

Suponiendo que, cuando dispongamos de una vacuna, ésta será eficaz, toca plantearse si ese escenario turístico post vacuna será igual o parecido a como era el sector antes de que se declarase la pandemia.

Casi 20 años después todavía convivimos con las marcas de la era post 11-S en el sector. Si bien es cierto que los causantes de aquella tragedia ya no están entre nosotros, buena parte de las medidas de seguridad se mantienen por si vuelve a pasar de mano de otros actores. La cuestión es la misma, ¿en vista de posibles nuevos virus se mantendrán algunas de las medidas implementadas? ¿Viajaremos como si nada hubiera pasado los próximos años o mantendremos las distancias y haremos del uso de higienizantes, guantes y mascarillas como parte de nuestros viajes?

Hemos visto durante estas semanas como parte de la industria turística se ha adaptado a la ausencia de desplazamientos y ha digitalizado parte de su catálogo. Por ejemplo, experiencias online que han sustituido con mucho éxito a experiencias hasta ahora reservadas exclusivamente para los visitantes a ciertos destinos, así como visitas culturales, museos o guías turísticos controlados en remoto.

¿Este “turismo” virtual ha venido para quedarse? ¿Será complementario como una herramienta de marketing, a la que nos hemos adaptado a la fuerza, para dar a conocer ciertos destinos de manera más eficiente? ¿Será un sustituto de los viajes a larga distancia por el miedo que ha generado lo vivido? Recordemos que la seguridad es un factor esencial en el turismo. Muchos estamos de acuerdo en que las agencias de viajes y los seguros verán reforzado su papel en el sector para aportar mayor seguridad, pero de momento nadie puede garantizar nada.

Muchos de los avances hechos en estas semanas podrían impactar directamente en sectores tradicionales con alta afluencia de público, entre ellos el sector MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions), aunque ya hay ciudades que están centrando su estrategia en el desarrollo de este nicho, o los museos. Otras modalidades de viajes, como los cruceros, tienen frente a sí un gran reto, ya que digitalizar esa oferta resulta más complicado.

Para finalizar, aquí algunas de lo que considero claves:

  • La colaboración público-privada, público-pública y privado-privada es una de las grandes claves. También la responsabilidad personal de cada uno de nosotros, tanto en origen como en destino, tanto como ciudadanos como en nuestro rol de turistas o viajeros.
  • La comunicación a todos los niveles debe ser clara y concisa para aportar la tan necesaria seguridad.
  • Hemos de sacar partido a los aprendizajes que nos ha traído esta crisis, de cara a saber gestionarla en caso de que se vuelva a repetir algo similar.
  • Deberíamos aprovechar las capacidades adquiridas para crear un turismo de impacto positivo, o al menos un turismo en el que las externalidades positivas superen con creces a la negativas
  • Ahora más que nunca es necesaria la utilización de la tecnología a nuestro favor: ese turismo digital que estamos practicando estos días puede servir para acercar los destinos a los turistas, tanto para trasladar la propuesta de valor, como la tan necesaria sensación de seguridad.

Lo seguro que es que volveremos a viajar. La duda es cuándo y cómo.

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¿Hacia un turismo «contactless»?

«La mayor amenaza para la población británica es que un animal contagie a un granjero chino, el granjero infecte luego a su comunidad local, y el virus coja un avión al Reino Unido».

Así se expresaba en 2018 Devi Sridhar, profesora y presidenta de la Unidad de Salud Pública Global de la Universidad de Edimburgo durante una charla.

Los países con más infectados son los países con más conexiones internacionales. Esto, claramente, supone un reto para esa nueva normalidad de la que tanto se habla. Una pandemia, al igual que el turismo, es un tema global y se ha de tratar desde la colaboración más absoluta, por el bien de todos y el del propio sector.

Parece que todos estamos de acuerdo en que volveremos a viajar. La pregunta que cada vez toma más importancia es cómo lo haremos. Y, para este necesario cambio, no hay vuelta atrás. Ya estamos viendo cómo en algunos destinos la oferta se está adaptando a esta nueva normalidad que aún no ha echado a andar: hoteles con mamparas en la recepción que disponen de guantes, mascarillas e hidroalcohol, habitaciones que se abren y se controlan con el móvil para evitar contacto innecesario, comidas en mesa (se acabó el buffet libre) o directamente servidas en la habitación de manera obligatoria.

Ahora el reto se presenta en origen, ¿cómo se va a controlar de una manera eficiente a todas y cada una de las personas que viajan? Algunos países han adoptado la política de poner en cuarentena durante dos semanas a toda persona proveniente de ciertos países que entrase por sus fronteras. Actualmente, el pasaporte español no sirve para entrar en más de 110 países. Obviamente, estas “soluciones” no son compatibles con el turismo.

Como tampoco es compatible con la situación centrarse única y exclusivamente en el control en los aeropuertos. Tan sólo en 2019 más de 12 millones de turistas llegaron a España en su propio vehículo. Contemos también los que llegan en barco (cruceros), tren o, mejor aún, los que combinan diferentes medios de transporte. Claramente el avión es el principal y más directo transporte del virus, tal y como comentaba la profesora Sridhar, pero no es el único. Sobre todo teniendo en cuenta que aún nos queda mucho por conocer sobre el Covid-19 (mutabilidad del virus, número de asintomáticos, inmunidad real tras superarlo y duración de ésta…). Recordemos que ya no se trata de evitar que el virus se traslade de China a Reino Unido, ahora estamos en un escenario de convivencia con él, al menos hasta que dispongamos de una vacuna eficaz. Ya se plantean medidas de prevención, por ejemplo en Renfe y en otros medios de transporte, donde se limitará el aforo para permitir el distanciamiento mínimo recomendado. En el sector del transporte se habla ya directamente de un cambio en la cultura de los viajes.

Tengamos en cuenta que más de 1.400 millones de personas viajaron por el mundo en 2019, según datos de la OMT. Si contamos los viajes internos, el número se triplica. Lo que hasta ahora representaba una oportunidad, ahora supone una amenaza para la salud pública. Si cualquiera de los controles en origen falla, volveremos a la situación en la que nos encontramos actualmente. Parece claro que el sector, con todas sus ramificaciones, ha de replantearse a lo largo de toda la cadena de valor y a lo ancho de todo el mundo.

En España actualmente se dan dos circunstancias que lo cambian todo:en primer lugar, y como mencionábamos anteriormente, nuestro pasaporte no sirve para viajar a la mayoría de los países y, en segundo lugar, nuestro país no está disponible para hacer turismo y así lo comunican desde países emisores tradicional como Alemania. Ya veremos cómo queda la imagen en un entorno competitivo como es el que se vislumbra cuando salgamos de ésta.

También nosotros, como turistas, hemos de replantearnos nuestra forma de viajar. Si hasta ahora esta actividad era de acercamiento y contacto, parece que en el corto y medio plazo lo será de distanciamiento mínimo y de higiene extrema.

Desde algunas administraciones se habla de 4 fases en la reactivación del sector turístico:

  • Fase 0: actual, de coma inducido – reflexión
  • Fase 1: turismo local – apertura
  • Fase 2: turismo nacional – crecimiento
  • Fase 3: turismo internacional – expansión

Cada una de estas fases debería ir precedida por un profundo análisis sobre la implicación que tiene cada uno de nuestros movimientos como viajeros y seguida de datos que confirmen las diferentes hipótesis. Todo ello de manera conjunta con los datos actualizados sobre el virus y sus implicaciones.

Si hasta ahora el sector turístico era pionero en la adopción de los avances tecnológicos, en estos momentos no puede plantearse no hacer uso de todos y cada uno de los que aporten mayor seguridad, datos y soluciones. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, la blockchain y otras herramientas han evolucionado también con el sector, ahora deben estar a su disposición para hacerlo avanzar.

Recordemos que el turismo a nivel masa es muy sensible al factor seguridad. Ahora más que nunca la colaboración global es imprescindible y ésta ha de nutrirse de datos compartidos que respeten la privacidad y legalidad.

Para analizar estas y otras incógnitas, puedes ver de nuevo los webinars organizados por Ideas for Change en su canal YouTube y dejar tus comentarios y reflexiones al respecto.

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La innovación turística tiene nombre: replicabilidad

La innovación turística no pasa únicamente por la tecnología y los avances que ésta trae consigo. Al internet de las cosas, la inteligencia artificial, el big data y el blockchain, podemos sumarles otras formas de hacer las cosas de una manera más eficiente. Desde FITURNEXT, un observatorio de sostenibilidad impulsado por FITUR con el apoyo de Ideas for Change, nos preguntamos qué hay más eficiente que replicar algo que ya existe. 

Así lo evidenciamos en la primera edición de FITURNEXT 2020, enfocada en el desarrollo económico local, y en el informe (descarga gratuita) que elaboramos desde Ideas for Change a finales de 2019. Un documento en el que explicamos la relación entre la replicabilidad y el turismo gracias a una investigación llevada a cabo a lo largo del año pasado, y basada en el análisis de más de 250 iniciativas y una serie de  conversaciones posteriores con muchas de ellas. 

De la mano de algunas de estas iniciativas replicables, pusimos de manifiesto que copiar y, sobre todo, ser copiado, puede ser muy beneficioso para todas las partes implicadas. Desglosado por tipos de organización, identificamos diferentes vías de replicabilidad y modelos de sostenibilidad económica ligados a ellas. 

Para medir el grado de replicabilidad creamos el barómetro de replicabilidad, una herramienta que permite evaluar las prácticas con el fin de determinar sus debilidades y fortalezas para ser replicada por otros actores y con otros recursos.
Durante FITUR 2020, se materializó el trabajo llevado a cabo por el equipo y, de la mano de las iniciativas ganadoras y finalistas y de otros expertos del sector, mantuvimos diversos diálogos encaminados a conocer más puntos de vista sobre esta temática.

Replicabilidad, una manera de crecimiento exponencial del impacto positivo

Una de las conclusiones de estos diálogos fue que, efectivamente, la replicabilidad es algo que viene de antes, incluso dentro del sector turístico, aunque a una escala aún muy baja. Otra de estas conclusiones fue que iniciativas como FITURNEXT son importantes de cara a ampliar esta escala y favorecer modelos turísticos más sostenibles en el sentido más amplio de la expresión. 

Asimismo, de manera práctica, se puso de manifiesto la necesidad de crear estos foros de debate y encuentro. Gracias a esta edición de FITUR, muchas de estas iniciativas participantes encontraron nuevos replicadores de las mismas y consiguieron establecer marcos de colaboración con algunos de los participantes en la feria. 

A nivel mediático, cabe destacar la amplia cobertura que generó durante todos los días de FITUR la programación de FITURNEXT, lo que refleja la necesidad de este tipo de iniciativas en un entorno como es el de esta feria internacional.

Replicabilidad en tiempos de coronavirus

Vivimos una situación incierta y compleja de la que, como ya apuntan los datos disponibles, no se escapa el sector turístico. No obstante, de esta tesitura nacerán nuevas medidas y proyectos, diseñados tanto para paliar los efectos de estas novedosas y graves circunstancias, como para evitar recaer en el futuro en situaciones similares. Es deseable y necesario que todos los planes que afloren de ahora en adelante se proyecten de manera accesible para que sean replicados por otros destinos, empresas e iniciativas para construir conocimiento conjunto y mejorar como sociedad.

Recordemos que estamos en un entorno global, y que el turístico es un sector muy sensible a situaciones adversas como las actuales. Está en la mano de todos y todas reconstruir una actividad que, sin duda alguna, saldrá muy dañada y necesitará su tiempo para restablecerse. Recortemos esos tiempos, aprendamos unos de otros, compartamos las mejores y más eficientes prácticas y, ayudémonos poniendo en común el camino recorrido.

FiturNext 2021

Mientras, seguimos trabajando para que en la próxima edición de FITUR nos podamos encontrar para volver a analizar lo ocurrido este año. Todo ello, sin perder de vista el reto que hemos puesto en marcha para esta cita 2021, enfocado en cómo el turismo puede contribuir a la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas

Continuamos trabajando para detectar y analizar las mejores prácticas que ayuden a mitigar este importante reto al que nos enfrentamos como sociedad. Si tienes algo que contarnos en este sentido, no dudes en escribirnos o completar nuestro formulario.

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FiturNext, un observatorio ante los retos del turismo

FiturNext es el observatorio de Fitur encargado de identificar, analizar y poner en valor prácticas de impacto positivo en el sector turístico mediante la replicabilidad. La edición 2020 ha dejado el listón muy alto de cara a un nuevo reto que hemos planteado para la edición 2021: la igualdad de género y el empoderamiento femenino.

FiturNext, un observatorio de buenas prácticas

El pasado mes de enero tuvo lugar la Feria Internacional del Turismo de Madrid, Fitur. En ella se plasmó el trabajo que el equipo de Ideas for Change ha venido realizando desde comienzos de 2019 en el observatorio FiturNext. Este observatorio, impulsado por Fitur y con el apoyo de Bankia, tiene como propósito poner en valor iniciativas de impacto positivo dentro del ámbito turístico, o que de alguna manera permitan que este sector crezca de una manera más sostenible dentro de los tres ámbitos principales: medioambiental, social y económico. La manera de ponerlo en práctica es a través de los diferentes retos que se lanzan en cada edición. 

Reto 2020: cómo puede el turismo contribuir al desarrollo económico local

El reto 2020 estuvo enfocado en el desarrollo económico local y cómo el turismo puede beneficiar a éste a través de su efecto multiplicador en las economías locales. Si queremos que el número de turistas continúe creciendo, este crecimiento pasa inevitablemente por la descentralización del turismo con nuevos destinos que puedan atraer a estos turistas. Destinos únicos que cubran lo que ya buena parte de la demanda reclama: autenticidad. 

Las iniciativas ganadoras

Para esta edición tuvimos tres iniciativas ganadoras y nueve finalistas. Todas ellas son ejemplo de buenas prácticas en el turismo, incidiendo en diferentes ámbitos del sector. En nuestro informe se pueden conocer todas ellas con mayor profundidad. Como resumen de las ganadoras: 

Apadrina un Olivo: Ellos dieron respuesta a una complicada pregunta: ¿cómo puedo poner en valor recursos naturales infrautilizados, en este caso 100.000 olivos milenarios de la localidad de Oliete, y permitir el crecimiento económico y el freno de la despoblación mientras genero empleo inclusivo? Ahora también quieren ayudar a otros potenciales destinos a encontrar su respuesta.

Fundación Starlight: Desde el instituto Astrofísico de Canarias nos han hecho ver que el producto turístico no solo está bajo nuestros pies y a la altura de nuestros ojos, también está en el cielo, además es gratis y sostenible. De ello se pueden beneficiar localidades con poca contaminación lumínica gracias al know-how atesorado durante sus años de andadura en el astroturismo. Ya son más de 100 destinos y hoteles Starlight los que acreditan su impacto, atrayendo turismo y generando empleo local, tanto a nivel tanto nacional como internacional.

Soap for Hope: A través de Diversey, corporación impulsora de la iniciativa, podemos ver un ejemplo de que no solo empresas que operan directamente en el sector turístico pueden tener un gran impacto en éste. Esta multinacional dedicada al sector de la limpieza trabaja para que lo que antes era un residuo – pastillas de jabón usadas – pueda transformarse en un salvavidas para muchas personas. A través de su cooperación con hoteles, como por ejemplo Meliá, y ONG´s locales, permiten que emprendedoras del territorio donde operan estos hoteles puedan transformar ese jabón usado en nuevo jabón para vender, viendo aumentados así sus ingresos. Además, donan jabón para que niños sin acceso a condiciones mínimas de higiene puedan lavarse las manos. Ellos salvan vidas a través de los hoteles que forman parte de esta iniciativa replicándola por todo el mundo. 

El valor recibido por parte de estas iniciativas no solo se ha limitado a participar en el programa que tuvimos en Fitur, también han creado sinergias entre ellas, contactado con otros potenciales replicadores de estas iniciativas y su impacto en los medios de comunicación ha superado nuestras más optimistas expectativas iniciales. 

Reto 2021: cómo puede el turismo contribuir a la igualdad de género y al empoderamiento femenino

El objetivo 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible pasa por lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Este objetivo es clave para lograr una sociedad equilibrada y la industria turística es ajena a este hecho.

El desarrollo sostenible también pasa por la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres. Para lograr un turismo responsable, todas las acciones y decisiones de los diferentes agentes involucrados en la industria (administraciones públicas, empresas, organizaciones…) deben ir encaminadas a buscar la equidad y reconocer y otorgar a la mujer el papel que le corresponde en una sociedad justa y equilibrada.

Es por ello que este reto se enfoca en cuatro áreas que hemos considerado clave para lograr este objetivo de igualdad de género y empoderamiento femenino: 

  • Trabajadoras: Queremos conocer y dar a conocer,  para que puedan ser replicadas, medidas que aseguren la igualdad de salarios y condiciones de las trabajadoras del sector, así como su participación en los altos puestos. 
  • Empresarias / liderazgo femenino: De la misma manera, queremos entender qué proyectos están fomentando la participación de mujeres empresarias en el sector turístico desde la formación, los microcréditos u otras actividades que sirvan para empoderar a mujeres que quieran liderar proyectos, especialmente a las que se encuentran en las situaciones más vulnerables.
  • Visitantes: Con los cambios en la demanda actuales, que incluyen el crecimiento de los viajes de mujeres solas o con sus amigas de manera exponencial, vamos a poner sobre la mesa qué productos, servicios y experiencias diseñados para garantizar la libertad de movimientos y relaciones de las mujeres como visitantes. 
  • Comunidades de acogida: Por último, vamos a analizar el sector turístico como agente de cambio en cuanto a derechos en el ámbito femenino a través de prácticas que influyan en el avance de estos derechos en los destinos, no solo para las visitantes, sino también para las residentes.

Replicabilidad, la llave para el crecimiento exponencial

La replicabilidad es una cualidad potencial que tienen todos los proyectos, mediante la cual pueden aumentar su impacto positivo gracias a que otros agentes  tienen la posibilidad de adoptar o adaptar estas prácticas. La idea central es poner a disposición de posibles replicadores la documentación que permita copiar un proyecto determinado. Las condiciones mediante la cual se permite copiar recetas las ponen los promotores, y estas van desde las más abiertas hasta las comerciales. 

Se trata, pues, de una manera más abierta de generar valor y hacerlo, además, de una manera exponencial gracias a lo distribuido. Si bien no se ha inventado la rueda, sí que es cierto que actualmente el alcance de estas prácticas es limitado. 

A través de FiturNext queremos dar reconocimiento a las iniciativas que están teniendo un impacto positivo en la industria turística, pero al mismo tiempo queremos  que sus proyectos, en forma de recetas prácticas, puedan ser implementadas en cualquier parte para aumentar el impacto positiva de las mismas. 

En el informe FiturNext 2020, de libre descarga, se puede ver nuestra investigación sobre esta interesante y necesaria herramienta, su impacto en el turismo, así como los beneficios para los actores que participan en ella. 

¿Tienes alguna iniciativa de impacto en este reto? No lo dudes y forma parte de la próxima edición de FiturNext a través del siguiente formulario.

Descarga aquí el informe FiturNext 2020.

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¿Cómo puede el turismo contribuir al desarrollo económico local?

El sector turístico es un gran motor del desarrollo de la economía mundial y local. Además, tiene el potencial para mejorar la calidad de vida de las comunidades. En el Observatorio FiturNext, han identificado más de 250 buenas prácticas de turismo que generan efectos positivos y contribuyen a abordar retos sociales y medioambientales. Estos retos son clave para la actividad turística e inciden sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El objetivo principal es que estas prácticas puedan generar un impacto global a través de su replicabilidad. Por ello se han identificado tres áreas clave sobre las que inciden las prácticas: descentralización del turismo, generación de oportunidades para emprendimientos locales y aumento de la oferta de empleo inclusivo y equidad social.

Tras este trabajo de investigación, ya te puedes descargar el informe del Observatorio donde encontrarás buenas prácticas de empresas turísticas que contribuyen al desarrollo económico local.

Descárgate el informe aquí.

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