¿Hacia un turismo “contactless”?

“La mayor amenaza para la población británica es que un animal contagie a un granjero chino, el granjero infecte luego a su comunidad local, y el virus coja un avión al Reino Unido”.

Así se expresaba en 2018 Devi Sridhar, profesora y presidenta de la Unidad de Salud Pública Global de la Universidad de Edimburgo durante una charla.

Los países con más infectados son los países con más conexiones internacionales. Esto, claramente, supone un reto para esa nueva normalidad de la que tanto se habla. Una pandemia, al igual que el turismo, es un tema global y se ha de tratar desde la colaboración más absoluta, por el bien de todos y el del propio sector.

Parece que todos estamos de acuerdo en que volveremos a viajar. La pregunta que cada vez toma más importancia es cómo lo haremos. Y, para este necesario cambio, no hay vuelta atrás. Ya estamos viendo cómo en algunos destinos la oferta se está adaptando a esta nueva normalidad que aún no ha echado a andar: hoteles con mamparas en la recepción que disponen de guantes, mascarillas e hidroalcohol, habitaciones que se abren y se controlan con el móvil para evitar contacto innecesario, comidas en mesa (se acabó el buffet libre) o directamente servidas en la habitación de manera obligatoria.

Ahora el reto se presenta en origen, ¿cómo se va a controlar de una manera eficiente a todas y cada una de las personas que viajan? Algunos países han adoptado la política de poner en cuarentena durante dos semanas a toda persona proveniente de ciertos países que entrase por sus fronteras. Actualmente, el pasaporte español no sirve para entrar en más de 110 países. Obviamente, estas “soluciones” no son compatibles con el turismo.

Como tampoco es compatible con la situación centrarse única y exclusivamente en el control en los aeropuertos. Tan sólo en 2019 más de 12 millones de turistas llegaron a España en su propio vehículo. Contemos también los que llegan en barco (cruceros), tren o, mejor aún, los que combinan diferentes medios de transporte. Claramente el avión es el principal y más directo transporte del virus, tal y como comentaba la profesora Sridhar, pero no es el único. Sobre todo teniendo en cuenta que aún nos queda mucho por conocer sobre el Covid-19 (mutabilidad del virus, número de asintomáticos, inmunidad real tras superarlo y duración de ésta…). Recordemos que ya no se trata de evitar que el virus se traslade de China a Reino Unido, ahora estamos en un escenario de convivencia con él, al menos hasta que dispongamos de una vacuna eficaz. Ya se plantean medidas de prevención, por ejemplo en Renfe y en otros medios de transporte, donde se limitará el aforo para permitir el distanciamiento mínimo recomendado. En el sector del transporte se habla ya directamente de un cambio en la cultura de los viajes.

Tengamos en cuenta que más de 1.400 millones de personas viajaron por el mundo en 2019, según datos de la OMT. Si contamos los viajes internos, el número se triplica. Lo que hasta ahora representaba una oportunidad, ahora supone una amenaza para la salud pública. Si cualquiera de los controles en origen falla, volveremos a la situación en la que nos encontramos actualmente. Parece claro que el sector, con todas sus ramificaciones, ha de replantearse a lo largo de toda la cadena de valor y a lo ancho de todo el mundo.

En España actualmente se dan dos circunstancias que lo cambian todo:en primer lugar, y como mencionábamos anteriormente, nuestro pasaporte no sirve para viajar a la mayoría de los países y, en segundo lugar, nuestro país no está disponible para hacer turismo y así lo comunican desde países emisores tradicional como Alemania. Ya veremos cómo queda la imagen en un entorno competitivo como es el que se vislumbra cuando salgamos de ésta.

También nosotros, como turistas, hemos de replantearnos nuestra forma de viajar. Si hasta ahora esta actividad era de acercamiento y contacto, parece que en el corto y medio plazo lo será de distanciamiento mínimo y de higiene extrema.

Desde algunas administraciones se habla de 4 fases en la reactivación del sector turístico:

  • Fase 0: actual, de coma inducido – reflexión
  • Fase 1: turismo local – apertura
  • Fase 2: turismo nacional – crecimiento
  • Fase 3: turismo internacional – expansión

Cada una de estas fases debería ir precedida por un profundo análisis sobre la implicación que tiene cada uno de nuestros movimientos como viajeros y seguida de datos que confirmen las diferentes hipótesis. Todo ello de manera conjunta con los datos actualizados sobre el virus y sus implicaciones.

Si hasta ahora el sector turístico era pionero en la adopción de los avances tecnológicos, en estos momentos no puede plantearse no hacer uso de todos y cada uno de los que aporten mayor seguridad, datos y soluciones. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, la blockchain y otras herramientas han evolucionado también con el sector, ahora deben estar a su disposición para hacerlo avanzar.

Recordemos que el turismo a nivel masa es muy sensible al factor seguridad. Ahora más que nunca la colaboración global es imprescindible y ésta ha de nutrirse de datos compartidos que respeten la privacidad y legalidad.

Para analizar estas y otras incógnitas, puedes ver de nuevo los webinars organizados por Ideas for Change en su canal YouTube y dejar tus comentarios y reflexiones al respecto.

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