Gracias por equivocarte

¿Cómo saldremos de esta crisis? Quizás esta es una de las preguntas más recurrentes en discusiones, debates, webinars y otras instancias generadas al interior de la cadena de valor del turismo. Al ser un momento para la cual los destinos del mundo no estaban preparados y en donde no existe en la historia reciente de nuestro sector alguna situación similar en cuanto a magnitud, es necesario en primer lugar detenerse y trabajar en una hoja de ruta para el mañana.

La actividad turística a nivel mundial ha crecido considerablemente desde el año 2010 en adelante; de 952 millones de llegadas internacionales a las 1460 millones estimadas para 2019. En este 2020, la proyección de crecimiento se situaba en un 4% respecto al año anterior, de acuerdo con la Organización Mundial de Turismo, cifra que por supuesto ha quedado atrás producto de la situación de pandemia mundial. 

El incremento de la tasa de visitación se ha visto como el principal indicador de rendimiento y competitividad de un destino; cifras de crecimiento son presentadas comúnmente como un éxito de las campañas de marketing de un territorio. 

En este contexto hay que plantear una primera idea fuerza: tenemos la responsabilidad de impulsar y generar un cambio positivo para nuestro sector a través de un eje rector, la sostenibilidad. El impacto en los empleos y en la economía será algo nunca visto y eso inmediatamente nos abre una serie de oportunidades. 

Debemos en primer lugar apostar por la educación y el conocimiento para una toma de decisiones informada. El turismo debe servir como un instrumento que permita, en primer lugar, la mejora de la calidad de vida de las comunidades locales y una diversificación económica de los territorios. Una nueva generación de puestos laborales más especializados verá la luz en el corto plazo y la capacitación continua es clave para este desafío en particular, el cual debe contar con el compromiso irrestricto de la academia. 

Es necesario avanzar a la brevedad en el ordenamiento de los destinos, colocando especial cuidado con aquellos que desarrollan actividades de turismo rural y de aventura, ya que se vislumbra un alza en la tasa de visitación de estos territorios en los próximos meses debido al impulso que las autoridades han dado al distanciamiento social. 

Somos testigos privilegiados de una era de transformación digital y esta misma debe ser capaz de responder a las necesidades de los tomadores de decisión y, asimismo, transparentar la información a todos los actores de un destino, dando paso a una nueva etapa de los sistemas de inteligencia turística. 

¿Cuánto de esto hemos resuelto en los años anteriores a esta crisis?, a decir verdad, muy poco. Con la posibilidad cierta y concreta de comenzar una nueva era para el turismo mundial, en donde la sostenibilidad sea el mínimo aceptable, veremos como la disminución de los vuelos de larga distancia y una menor carga de visitantes entregará mayores beneficios sociales, ambientales y económicos. 

Casi sin darnos cuenta, agradeceremos habernos equivocado ya que así, no volveremos a cometer los mismos errores del pasado; una era del turismo barato sin dirección ni planificación ve sus últimos días y una nueva etapa emocionante se avecina. Coloquemos todo nuestro talento para esta vez, hacer las cosas bien.

 170 visitas

Comentarios

  1. Esa es la capacidad de derribar la normalidad que esta haciendo un daño al planeta, personas como el profesor Felipe son el camino al cambio a un futuro con conciencia a la vida natural , tenemos herramientas de sobra para hacer las cosas bien , solo necesitamos expandir la conciencia y derribar lo que ya estaba establecido

Deja un comentario


* Campos obligatorios.

Newsletter

Recibe nuestro boletín con las últimas noticias en turismo y sostenibilidad.