El boom del cambio climático de nuestra era como atractivo turístico

El Mont Blanc con sus 4,810 metros de altitud, es el techo de Europa que atrae a visitantes de todo el mundo al pueblo base de Chamonix, en los Alpes franceses. El parque natural que protege la zona es la tercera área natural más visitada del mundo: glaciares permanentes, ecosistemas de alta y media montaña y una amplia oferta de actividades de nieve y senderismo tienen una afluencia constante durante casi los 12 meses del año.
El macizo montañoso cuenta con más de 90 glaciares activos repartidos en tres países (Francia, Italia y Suiza). El más conocido es el glaciar de la Mer de Glace (mar de hielo), cuya lengua tiene una longitud estimada de 12 km y una altura de 1.913 metros. No obstante, el glaciar se ha ido reduciendo a una velocidad récord en los últimos 30 años. Visitantes que hace no tanto venían a ver con sus propios ojos las enormes formaciones de hielo, ahora llegan para ser testigo de los efectos del cambio climático.
En 1988, llegando a la estación de Aiguille du Midi (teleférico que da acceso a pie al glaciar), solo había que bajar 3 escalones para estar a pie de hielo. A día de hoy, son 370 escalones los que hay que recorrer para llegar a la cueva-museo construida dentro del glaciar. Este hecho muestra que no hace falta visualizar escenarios futuristas para imaginarnos los impactos del cambio climático, estos ya existen y están ocurriendo durante nuestra propia generación.
Una media de 500 mil personas llegan a visitar la Mer de Glace cada temporada de invierno, dato que probablemente se duplique durante el verano, cuando se reciben más turistas por día que en invierno. Una vez en Aiguille du Midi, se ha creado toda una infraestructura para que el visitante pueda disfrutar de las vistas, la gastronomía francesa en altitud y como no, informarse sobre el impacto del retroceso del glacial. Pero, ¿hasta qué punto el visitante es consciente de que él mismo está contribuyendo a los factores que fomentan el calentamiento global y por ende, al retroceso del glaciar?

Efectos directos sobre el glaciar: polución

El cambio climático es un fenómeno que se origina a nivel mundial y cuyos efectos varían dependiendo de la capacidad de resiliencia de los ecosistemas. Es por ello que en ecosistemas sensibles, como es el caso de los glaciares, sus efectos son más acusados ya que las variaciones de temperatura extrema tienen un impacto directo sobre el funcionamiento del mismo.
No obstante, es óptimo constatar que en el mismo valle hay varios factores que están afectando directamente al retroceso de los glaciares del Mont Blanc. Para empezar, el valle de Chamonix tiene de las peor calidad del aire en Francia, y una de las peores de Europa. De hecho, esta es una situación que viene acarreando desde algo más de 15 años, y que viene dada por tres factores principales: una enorme incineradora de desechos a la entrada del valle en Passy, el túnel del Mont Blanc por el que pasan diariamente más de 3,500 vehículos, y el sistema de calentamiento de residencias privadas y hoteles (los cuales muchos aún cuentan con sus propias chimeneas en cada habitación).
Sin duda, Chamonix es víctima directa de los impactos generados por los factores que aceleran el cambio climático. Un pueblo pintoresco y cuna del montañismo legendario, año tras año no podrá sino seguir enseñando al mundo cómo sus glaciares retroceden si no se toman medidas inmediatas. Francia se encuentra a la vanguardia con la lucha en contra del calentamiento global pero, ¿hasta cuándo seguirá permitiendo que sus montañas sigan pagando el precio de intereses económicos cortoplacistas?

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Ángela Rodríguez

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